Me encuentro reunido con mi padre y todos sus secuaces. Mi nombre es Adrien Agreste. Al pensar en mi persona se dicen muchas cosas. Millonario, misterioso, carismático, súper modelo de fama internacional son algunos de mis títulos. Lo que nadie sabe es que, además, soy el hijo de Hawk Moth, el enemigo más fuerte que Ladybug haya enfrentado jamás. Ugh, sólo de pensar en esa chica estúpida con disfraz de insecto se me revuelven las tripas. Mi padre me enseñó todo lo que necesito saber sobre ella desde que era muy pequeño. Por culpa de ella mi madre está sumida en un profundo coma y lo ha estado desde hace muchos años. Demasiados. Aprieto los dientes con furia. La odio con la misma intensidad con que amo a mi madre.
"Sucede algo, Adrien?" Inquiere mi padre, sentado a la cabecera de la mesa como líder de todo el grupo. Al otro lado se encuentra Nathalie, su asistente junto a los hombres que él contrató esta vez para intentar acabar con Ladybug, o como me gusta llamarla, el bicho y finalmente está el Gorila mi guardaespaldas personal. Todos los presentes me miran con curiosidad y mi padre, como es usual, con irritación.
"No, sólo estaba pensando en nuestra horrible y despreciable enemiga, padre. Lamento mi atrevimiento" Me disculpo educadamente. Éste me lanza una mirada severa y trago saliva.
"Muy bien, pero te agradecería que te concentres en la conferencia. Sobre todo hoy" Añade, y tose para captar la atención de los demás.
"Queridos amigos, mi único hijo ya no es un niño en pañales. A partir de hoy se unirá a nuestras fuerzas"
"Como ordene Monsieur Agreste. ¿Cuál será su primera tarea?" Inquiere uno de los mercenarios, tomando la palabra aunque los demás le lanzan señales de advertencia. Pobre incauto.
Sin arrugar ni un poco su traje negro hecho a medida, Hawk Moth apunta su cetro hacia el hombre, que se queda lívido en su asiento. Mi padre le lanza un rayo morado al desafortunado individuo, que cae al suelo retorciéndose y gritando de dolor. Todos, excepto yo, contemplan la escena horrorizados, yo ya estoy acostumbrado. Se escucha hablar a Hawk Moth.
"Que esta sea una lección para todos de lo que pasa cuando alguien toma la palabra sin mi permiso" Explica, con voz clara y serena. El hombre suplica por piedad, pero mi padre continúa con la tortura, impasible, hasta que el mercenario parece estar inconsciente, pero yo sé muy bien de qué son capaces sus poderes. Un hilo de sangre saliendo de su boca me lo confirma. Se escucha una exclamación ahogada.
"Nathalie, limpia este desastre"
"Como desee, señor" Responde la aludida y se levanta, obedeciendo a mi padre como una autómata. Se lleva a la víctima a rastras, limpiando la sangre a su paso. Los vemos desaparecer en la oscuridad del salón contiguo.
"Una muerte innecesaria, sin duda" Afirma mi padre chasqueando la lengua "¿En qué nos habíamos quedado?" Pregunta Hawk Moth, sus labios se curvan en una sonrisa perversa. Tal y como esperaba, lo recibe un silencio sepulcral.
"Muy bien, se puede aprender mucho de los errores de otros. Ahora bien, estamos aquí para discutir los detalles de mi más reciente plan, maravillosamente urdido, debería añadir. Supongo que se preguntan en qué consiste" Una vez más, nadie dice nada. Alcanzo a oír la respiración acelerada de algunos de los tipos. Casi siento pena por ellos. Si no estuvieran dispuestos a hacer cualquier cosa por dinero, la sentiría.
"Excelente!" Hawk Moth aplaude un par de veces. "En realidad es sumamente simple. Nathalie?" La mujer, que ya está de vuelta sentada a la mesa, se pone en pie, mi padre asiente con la cabeza.
"El día que logramos transformar a Chloe Bourgeois en Miracle Queen, logrando así descubrir las identidades de muchos de los portadores de algunos de los Miraculous, he desarrollado un nuevo sentimonstruo" Con orgullo, Nathalie nos muestra una mariposa negra que, a simple vista, parece uno de los akumas que Hawk Moth utiliza para crear súper villanos que pelean contra Ladybug.
"Éste es optigami. Lo utilizo para vigilar permanentemente a dichos portadores. Hemos descubierto que no son más que adolescentes, en su forma civil viven vidas ordinarias. Asisten a la misma escuela que el señor Adrien, aquí presente. No poseen ninguna protección. No están armados, tampoco tienen guardaespaldas. El señor Agreste y yo llegamos a una sencilla conclusión"
"Gracias, Nathalie. Toma asiento" Ella asiente y lo hace. Su tiempo de hablar ante la audiencia terminó.
"Ustedes deben raptar a los portadores, cuyos nombres están escritos en la lista que les leeré a continuación. Cualquiera de ellos podría ser Ladybug, o decirnos su identidad a nosotros. Sólo necesitan que, bueno, los persuadan" Con una sonrisa maligna, queda implícito a qué se refiere Hawk Moth con persuadir. "Son libres de usar su creatividad para que los cautivos abran la boca. Está permitido derramar sangre, pero deben mantenerlos con vida. Una vez realizado el trabajo, recibirán una cuantiosa suma de dinero conforme a mi generosidad y gentileza, tal y como señalé en nuestro contrato"
Los mercenarios abren los ojos impresionados. Algunos de ellos sonríen estúpidamente, pensando en el dinero. Hawk Moth nunca se ensucia las manos. Siempre contrata hombres nuevos para llevar adelante sus planes macabros. ¿La razón? Siempre acaba con todos y cada uno de ellos, sin dejar rastro. Los obervo con detenimiento. Son grandes, fuertes y carecen de sentido común. Ése es exactamente el tipo de hombres que mi padre necesita para hacer lo que desea. En realidad, lo que ambos deseamos. Usando el miraculous de Ladybug es posible pedir un único deseo. Deseamos que mi madre despierte. Que vuelva a casa.
Mi padre comienza a leer los nombres y los tipos los anotan con letra irregular y desprolija. "Alya Césaire, portadora del Miraculous del zorro, Nino Lahiffe, portador del Miraculous de la tortuga, Max, portador del Miraculous del caballo, Kim, portador del Miraculous del mono, Rose Làville, portadora del Miraculous del cerdo, Marinette Dupain Cheng, existen sospechas en torno a ella. Se la ha visto cerca de muchos de los portadores en momentos clave (…)" Se me cae el alma a los pies, y más cuando los tipos sonríen perversamente la oír la descripción física de las chicas para así poder encontrarlas y secuestrarlas. Grandes ojos azules, abundantes curvas, cabello largo y liso del color del carbón y labios gruesos y rosados. Marinette es muy bonita, tanto que podría desfilar a mi lado por cualquier pasarela. Ella no! Ella no! Grito en mi fuero interno. Lucho por mantener un rostro impasible mientras mi padre me clava su penetrante mirada.
Marinette trabaja junto a sus padres en la mejor panadería de París. Sueña con ser diseñadora de modas, es una chica tan bella como dulce con las personas. En la escuela, se sienta justo detrás de mí junto a su querida amiga Alya.
Ella es la única persona que se me acercó sin dejar que los prejuicios sobre el misterioso hijo del siniestro diseñador Gabriel Agreste influyeran en su actitud hacia mí. Lo recuerdo con todo lujo de detalles. Un día lluvioso, yo había olvidado mi paraguas y mi guardaespaldas había llevado la limosina a un taller para hacerle unos arreglos, así que no podía venir a recogerme. Era mi primer día de escuela. Una chica muy bonita se me acercó tímidamente. Ella llevaba un paraguas negro y vestía un impermeable rojo. Presentándose con un movimiento de su mano y una sonrisa, me lo tendió. Como si yo fuera un chico común y corriente. Como si no presenciara asesinatos a sangre fría desde una edad muy temprana, como si el miedo y las miradas llenas de desconfianza no fueran mi pan de cada día. Marinette Dupain Cheng se convirtió en lo más cercano a una amiga que tuve jamás. Ella no puede ser secuestrada por estos sucios mercenarios. Ella jamás podría ser Ladybug. Es una idea completamente absurda! No voy a permitir que le pongan las manos encima. Tengo que hablar con mi padre.
"Adrien, Adrien!!! Presta atención!" Mis ojos enfocan a Hawk Moth, quien acaba de gritarme.
"Disculpe, padre. ¿Qué dijo usted?" Pregunto, temblando.
"He dicho que tú debes vigilar a uno de los portadores durante su estadía en nuestro acogedor y humilde hogar" Dice él, con cruel ironía en su voz.
"Yo, ha dicho que yo lo haga, padre?"
"Sí, Adrien. Ésa será tu primera tarea en nuestra empresa. Tendremos éxito, caballeros. Propongo un brindis, en honor a mi hijo" Dice Gabriel, todos sujetamos nuestras copas con vino tinto, de un tono escarlata como la sangre. Yo lo hago con manos temblorosas.
"A tu salud, Adrien" Afirma y todos bebemos. La reunión termina.
Una vez que estamos solos, me apresuro a hablar con mi padre antes de que se vaya a trabajar. Prácticamente nunca hablo con él.
"Padre, necesito decirle algo" Empiezo, nervioso.
"¿Qué sucede, Adrien? Ya has decidido a cuál de todos los portadores custodiarás?" Una idea pasa por mi mente, como un rayo de esperanza en medio de la oscuridad que me agobia. No puedo pedirle que deje ir a Marinette. Mi padre me enseñó que el afecto es un símbolo de debilidad y no puedo permitirme demostrarle que soy débil. Pero tal vez sí puedo salvarla.
"Sí, señor. Elijo a Dupain Cheng, ¿Cómo era su nombre, marioneta?" Pregunto, fingiendo indiferencia mientras el corazón me palpita con fuerza en los oídos.
Mi padre suelta una risa cruel.
"Marinette, su nombre es Marinette. Es poco probable que ella sea en realidad Ladybug, pero debemos ser precavidos. Acepto tu petición, hijo" Responde él.
"Se lo agradezco, señor. No lo defraudaré" Afirmo, sintiendo un tremendo alivio que dura hasta que mi padre vuelve a dirigirme la palabra.
"Debo advertirte, Adrien, nuestra empresa no es un juego de niños. Te he sometido a un duro entrenamiento, has visto lo que puedo hacer y, si quieres poder y respeto, tienes que hacer lo mismo. Tienes que hacer que te teman" Yo asiento con la cabeza. Mi mundo vuelve a estar patas para arriba.
"Juré que haría lo que sea para recuperar a tu madre y pienso mantener lo dicho hasta el día de mi muerte. Tú, como mi hijo, debes continuar con mi legado"
"Cómo, cómo haré eso, exactamente, padre?" Pregunto sin desear preguntar nada. Sólo quiero huir y jamás regresar.
"Mentalízate. Corazón frío, Adrien. No intentes engañarme, sé que tienes un vínculo de amistad con esa chica, pero recuerda, amar es destruir (…)" Empieza él.
"(…) y ser amado es ser destruido" termino yo.
"Muy bien, hijo. Mentalizate. Los cautivos no son personas. Está claro? Son objetos. Eres libre de hacer todo lo que desees para que esa estúpida niña te diga todo lo que sabe. Y cuando digo todo me refiero, literalmente a todo, Adrien. Conviertela en tu esclava, arrebátale su identidad y su dignidad. Hazla dudar de su propia cordura, esa es la mejor manera de obtener lo que sea que uno desee de otro" Gracias al estricto entrenamiento antes mencionado por Hawk Moth, logro mantenerme sereno al escuchar semejante atrocidad.
"Confío en ti, Adrien. Debo irme a atender asuntos personales" Finaliza él, dejándome solo con mis pensamientos.
No puedo lastimar a Marinette. He visto tantas cosas horribles en el pasado que incluso consideré hacerlas, pero solamente a Ladybug, nuestra enemiga, ni siquiera se me pasó por la cabeza hacerle daño a alguien como Marinette. Muchas veces, más de las que me gustaría admitir, incluso fantaseé con una vida diferente, una vida normal, disfrutando de su calidez y su compañía pero, simplemente, no la merezco. Además no puedo permitirme amar a alguien. No quiero terminar como mi padre. Mi padre, sus órdenes fueron claras ¿Qué voy a hacer ahora?
