Ocurrió demasiado rápido. Antes de que pueda terminar de asimilarlo, Nathalie se acerca para informarme algo. Acabo de llegar de mis clases de esgrima y chino.

"Todo va de acuerdo al plan, Monsieur Adrien, la prisionera asignada a usted se encuentra debidamente sedada y encadenada en el sótano. Encontrará el número de celda en su juego de llaves" Ella me las entrega, con una sonrisa maligna. "Sirven para abrir la celda y también las cadenas"

"Gracias, Nathalie" Respondo tragando saliva.

No, no, no. ¿Por qué ella? Debe haber estado tan asustada. ¿La habrán golpeado para traerla hasta aquí? Seguro tiene hambre, frío. Lo tendrá en cuanto despierte si es que no lo hizo todavía. Ella va a odiarme. Mi única amiga. Si sale viva de aquí... No, Adrien, ella va a salir viva de aquí. Eso está fuera de toda discusión. Maldita sea! Ya se me ocurrirá algo. Mi mente es un torbellino de pensamientos mientras me dirijo lo más rápido posible hacia el sótano de la mansión.

Cuando llego, Marinette ya está despierta. Mi suerte no podría ser peor. La niña está sentada en el suelo de esa celda mugrosa. Dos gruesas cadenas sujetan sus muñecas al techo de la misma. Su piel blanca y sus profundos ojos azul cielo contrastan con el horrible lugar. Ojos que, llorosos, se abren desmesuradamente al verme abrir la puerta. Su mirada se dirige a las llaves que aferro con fuerza. Tanta fuerza que mis nudillos se vuelven blancos.

"¿Adrien? ¿Eres tú? Has... Has venido a rescatarme?" Pregunta esperanzada con su aguda vocecita. Estoy a punto de responderle pero el corazón me da un vuelco cuando veo los ojos de optigami monitoreando la escena, como grabados en la puerta. Tengo que causar una buena primera impresión como súper villano. Tal vez si doy un buen show dejen de vigilarnos.

"¿Yo? ¿Rescatarte a ti?" Inquiero con falsa incredulidad. Mis palabras la lastiman, pero casi puedo escuchar a mi padre dándome su aprobación. Tengo que continuar. Tengo que convencerlo de lo cruel que puedo ser, por mucho que abomine la idea.

Suelto una carcajada burlona ante la mirada horrorizada de Marinette.

"Yo no, no entiendo" Ella balbucea.

"¿No entiendes, niña ingenua? Trabajo para Hawk Moth, el super villano de mayor renombre en todo París"

"No, no! Eso, eso es imposible!" Ella empieza a temblar.

"Silencio! Estúpida. Ahora que estás aquí ya no tengo porqué hacer mi papel de niño bueno. Soy un maravilloso actor, ¿No lo crees, marioneta?" Continúo, haciendo pedazos mi propio corazón en el proceso.

"Mi nombre es Marinette, no marioneta" Ella mantiene la cabeza erguida con dignidad.

"Te he dicho que te calles!" Le grito, lanzando una patada a través de los barrotes que no llega a tocar su estómago por muy pocos centímetros. La pobrecita retrocede, asustada. Su mirada está llena de dolor. Dudo que mi padre se dé cuenta de que en realidad no la golpeé. Jamás lo haría. Ella forcejea con las cadenas.

"Adrien, tú, este no eres tú! Por favor, dime que es solo una pesadilla"

Me agacho a su altura y la tomo de la barbilla con firmeza, pero sin lastimarla.

"Escúchame bien, a partir de ahora harás todo lo que yo te diga. Tú eres mi prisionera y, si quieres volver a ver a tu familia y tus amigos, tienes que obedecerme. ¿¡Está claro?!" Le grito. Marinette asiente y yo la suelto. La niña se echa a llorar, cabizbaja. Rendida. Yo miro disimuladamente la puerta. Los ojos malignos ya no están ahí. Abro apresuradamente la celda y me derrumbo encima de ella, rompiendo a llorar sin poder soportarlo más. La siento temblar contra mi cuerpo.

"¡No me toques!" Exclama, su voz tiembla. Es tan indefensa y frágil. La crudeza de la situación me golpea como un ariete.

"Oh, por Dios perdóname. ¡Por favor, perdóname, Marinette!" Respondo, forcejeando con ella. Intentando liberarla. Me asombra lo fuerte que es.

"Quédate quieta, estoy tratando de soltarte" Le explico, mostrándole las llaves. Ella me observa con incredulidad mientras me deshago de las cadenas en sus muñecas.

"Déjame, eres un monstruo!" Me grita, ya libre.

"Calmate, por favor, escúchame. Marinette, no voy a hacerte daño"

Afirmo, abrazándola con fuerza. Empiezo a hacer círculos en su espalda con mis manos, intentando reconfortarla de alguna forma. Ella ya no dice nada, se queda quieta y poco a poco, su respiración se normaliza.

"Ya lo hiciste, ya me hiciste daño" Dice de pronto, con voz sumamente triste.

"Perdóname, jamás quise hacerlo. Tenía que fingir. Tengo que fingir. Pero estoy aquí para protegerte" Afirmo.

"¿Q-qué? ¿De qué hablas?" Ella me mira entrecerrando los ojos. Decido decirle toda la verdad. Ella tiene que confiar en mí o se va a volver loca de la angustia.

"Marinette, Hawk Moth, él, él es mi padre" Confieso, separándome cuidadosamente de ella para ver su reacción.

"Hawk Moth, él es, es Gabriel Agreste?"

"Shh, no puedes decirle a nadie que te lo dije"

"Pero, pero Adrien ¿Por qué yo? ¿Qué quiere Hawk Moth, qué quiere tu padre de mí?" Pregunta, todo su cuerpo tiembla.

"No eres sólo tú, Marinette. Aquí tenemos a casi todos los portadores de algún Miraculous"

"¡Oh no! ¡Ellos son mis amigos! Pero, ¿Q-qué tengo que ver yo?"

Le regalo una mirada triste. "Parece que estuviste en el lugar equivocado en el momento equivocado. Estamos buscando al bicho, a Ladybug. Intentamos descubrir su verdadera identidad . Mi padre vigila constantemente a los portadores con una cámara, Optigami."

Ella parece reflexionar por unos instantes. "¿Los, los ojos que estaban en la pared?" Inquiere. Es increíblemente inteligente y observadora.

"Sí, exacto. Esos ojos son de optigami. Por eso yo, por eso tuve que ser (...)"

Suspiro con pesar.

"(...) tuve que ser horrible contigo. Mi padre quiere que tome su lugar. Que sea como él y haga lo mismo que él hace" Marinette abre mucho los ojos.

"Adrien, no, tú no eres como él. Tienes que proteger a mis amigos. No a mí, ¡Tienes que salvarlos!" Exclama.

"Haré todo lo que esté a mi alcance. No tengo muchas opciones, Marinette Estoy prácticamente condenado. Pero descuida, los sacaré de aquí. No sé cómo voy a hacerlo, pero te lo prometo"

"No Adrien, no me prometas nada. Si no logras mantener tu promesa, el remordimiento será terrible. No quiero que vivas con esa carga" Afirma ella y tengo que admitir que tiene razón. ¿Cómo puede preocuparse por mí en un momento como este?

"Pero tengo que hacerlo, Marinette. Tengo que salvarlos, tengo que salvarte. Sólo necesito engañar a mi padre lo suficiente..." Empiezo, pero ella me interrumpe.

"Es un hombre muy peligroso, incluso para ti. Estoy segura" Afirma, y me sorprende lo convencida que está. Puedo verlo en sus ojos.

"No pienses en eso ahora, Adrien, me basta con que estés aquí conmigo, que me hayas dicho la verdad" Un gruñido muy peculiar se deja oír de repente. El color sube a las mejillas de Marinette.

"Oh, lo siento. Es sólo que no he desayunado. Llegaba tarde a la escuela"

Como siempre. Pienso, enternecido.

"Espera aquí, te traeré algo de comer"

"Um, pan y agua?" Pregunta.

"Claro que no, comida de verdad" Afirmo, descartando la idea con un gesto de la mano. Me levanto del suelo de la celda y cierro la puerta con llave. "Lo siento de nuevo, ya sabes, guardamos las apariencias" Ella asiente y yo me retiro, rumbo a la cocina.