Capitulo 11
Bosque Encantado, meses atrás
–¿Quién eres? –Pregunto Killian a Regina, quien apareció de la nada en la cabina del pirata, mientras apuntaba él a la bruja con una espada
–Calma –dijo Regina mientras bajaba la espada con el dedo índice –No vine a pelear –explico la vieja reina –Capitán
–¿Qué quieres? –Pregunto Killian directo al punto, aun así a la defensiva, sabía que lo ofrecía esa mujer jamás era bueno –Habla
–Ocupo que me hagas un pequeño favor –Dijo Regina, mientras trataba de ocultar su desesperación, ya que Garfio era parte importante para su plan, pero por el mínimo error podría perder todos los años que ha planeado su venganza –Puedes que hasta salgas beneficiado, Garfio
–Ve al punto –dijo Killian mientras se rascaba la oreja, ya que no estaba muy seguro
–Ocupo que me traigas a la Princesa Emma –Dijo Regina de una sola vez, pero vio como el capitán solo levanto una ceja extrañado por la propuesta por la antigua reina
–¿Quieres que secuestre una princesa? –Pregunto Killian –¿Solo porque se te antojo?
–Eres un pirata, Garfio –Replico Regina un poco molesta por la actitud del capitán –Eso es lo que hacen los piratas, secuestrar princesas –Añadió la bruja –¿O estoy completamente equivocada? –Noto como Garfio se rascaba la oreja y eso era muestra de que tal vez él acepte, pero aún tenia una carta más para terminar de convencerlo
–¿Y que gano? –Pregunto Killian, ya que sabía que no iba ser fácil hacer tal hazaña, y menos si a la princesa siempre estaba escoltada –te diré algo, amor–Dijo Killian –No va a ser fácil que entre al castillo
–Por eso no te preocupes –Respondió Regina mientras le entregaba una invitación al pirata –En unas semanas los reyes harán un baile en honor a su hija, y de una vez buscaran un buen pretendiente para que la despose –dijo Regina –Y así podrás acercarte a la princesa –Pero en ese momento vio que el pirata iba decir algo, pero de inmediato lo interrumpio –¿Qué ganas? –Pregunto Regina –Bueno si haces bien tu trabajo –dijo Regina –Te podrás vengar del hombre mato a tu hermano –dijo Regina y de esta manera logro convencer al Capitán Garfio
Unas semanas despues
–¿Emma? –Dijo el príncipe Leo al entrar al establo, ya que todas las mañanas él y su hermana todas las mañanas cabalgaban antes de la hora del desayuno; era una manera de zafarse de los deberes reales y además era una manera de pasar tiempo de calidad de hermanos, a pesar de la gran diferencia de años–¡Emma! –Volvio a gritar el nombre de la princesa –Emma no es divertido –Dijo Leo en voz alta mientras caminaba por todo el establo en busca de su hermana, pero solo había caballos –¿Emma donde estas? –Dijo el joven noble, pero no había rastro de ella; asi que no tuvo más remedio que volver al palacio, para ir en busca de su hermana, así que empezó por la habitación de su hermana, ya que pensó que tal vez se quedo dormida, pero para su sorpresa encontró una nota en la cómoda, colocada en el borde el marco del espejo –Esto es malo –dijo el príncipe mientras salía del cuarto de su hermana rumbo donde estarían los reyes tomando el desayuno –Em..m..m..a… n…o est..t…a –dijo sin aliento mientras le entregaba la nota a sus padres
–Respira –dijo David mientras ponía la mano sobre el hombro del pequeño –¿Ahora sí dimos que sucede con tu hermana? –Pero vio la cara que Nieves al leer la nota de su primogénita
–David, Emma huyo –dijo Nieves mientras le pasaba la nota su esposo –Emma se escapo otra vez
–¡Jah! –dijo mientras pensativo se pasaba una mano por la barbilla –Enserio dejo una nota –Recordando la primera vez que la princesa dejo el castillo, pero Blanca Nieves solo negó con la cabeza y miro amenazante al rey –Ella dijo que dejaría una nota si volvería a salirse sin permiso
–¡David! –Regaño Blanca Nieves a su esposo –Esto es una mala situación–dijo muy seria, y preocupada a la vez –Hoy es el baile de Emma –dijo Nieves, entrando en un colapso nervioso –¿Qué le vamos a decir a los invitados? –Dijo mientras se sentaba y Leo trataba de abanicarla –¿Y a donde fue? –dijo mientras David le pasaba un vaso con agua
–Tal vez la princesa Alexandra sabe el paradero de nuestra hija –dijo David para tranquilizar a Nieves, aunque algo le decía que ella tampoco sabía donde estaba la heredera al trono –No hay que perder la esperanza –dijo David mientras se agachaba y tomaba la mano de su esposa –La encontraremos, te lo prometo –dijo después de haber besado la mano de su hermosa esposa
–Creo que exagere un poco –dijo Nieves mientras miraba a los hombres más importantes de su vida –Encontraremos a tu hermana –dijo Nieves mientras veía directamente a los ojos celestes de su hijo menor –Y ya veremos que hacer con el baile de esta noche –dijo algo más calmada –Al fin y a cabo es lo que hace esta familia –dijo con una sonrisa y unas pocas lágrimas en sus ojos –Encontrarse uno a los otros –Vio como padre e hijo asentían con la cabeza
–Le diré a Gruñón y a los otros que nos ayuden a buscar a Emma –Dijo David, ya que debían encontrar a la princesa, ya que esa noche sería el gran baile–¿Leo vienes conmigo? –se dirigió a su hijo ya que sabía que el buscaría la manera de ayudar a buscar a su hermana; y el niño solo asintió con la cabeza
–Le preguntare a la princesa Alexandra si sabe algo -Dijo Nieves -traten de mantener esto con un bajo perfil –dijo la reina; ya que no quería alarmar a las personas, hasta no estar seguros del paradero de la princesa
–claro –dijo David mientras salía de la sala junto a su hijo menor –Si tenemos suerte puede ser que no haya dejado Misthaven
–¿Puedo pasar? –dijo Blanca Nieves después de haber tocado la puerta de la habitación de la hija de Cenicienta
–Por supuesto –dijo Alexandra, con su típico buen humor –¿porque no habría de pasar si es su palacio? –dijo la rubia pensando en voz alta como siempre
–está bien –Dijo la reina con una sonrisa un poco forzada, dada las circunstancias, no sabía si podía mantenerla –estoy aquí porque quería preguntarte algo -dijo Nieves con un tono de voz y una mirada seria
–¿De que se trata? –preguntó la princesa, que se empezó a preocupar –¿pasó algo malo?
–No –dijo Nieves –¿solo quería saber si sabes dónde está Emma? –preguntó Nieves a la mejor amiga de su hija
–Creo que debe andar cabalgando con el Príncipe Leo –Dijo Alexandra –Como lo hace todas la mañanas
–Me temo que no es así –dijo Blanca Nieves, después miro a rubia y noto que estaba un poco preocupada –¿ella ayer no te mencionó nada de que quería irse? –preguntó mientras le pasaba la nota
–¡Esa hija...! –dijo Alexandra, pero se detuvo a tiempo antes de decir una grosería ante la presencia de la reina, ya que en ocasiones hablaba sin pensar y de su boca salían palabras que no princesa no podía pronunciar –...esa hija suya que se fue sin mí –dijo Alex sin pensar –¿Como fue capaz de no incluirme, pensé que éramos amigas? –dijo la rubia –Puede que no sea del tipo de princesas que sabe apuntar con un arco y una flecha, pero también me gustaría ir en busca de una aventura, en vez de quedarme esperando sentada en una torre a que un caballero flamante me rescate, con su corcel y brillante armadura –dijo la rubia mientras caminaba por toda la habitación
–¿Alexandra...? –dijo la reina tratando de calmarla un poco –¿Ayer no te mencionó nada de sus planes? –preguntó la reina y vio como la princesa empezó pensar No te dijo nada de irse un tiempo del Bosque Encantado?
–No...hablamos de otras cosas –dijo Alexandra –Hablamos de lo cuanto detesta al Príncipe Philip, y lo raro que es el Príncipe Olaf –Dijo la rubia –digo quien tiene un reno de mascota, quien tiene un título real –en ese momento la reina solo respiro hondo
–¿Alexandra, querida no recuerdas nada más? -Preguntó la reina, ya que la minina pista podría decirle dónde estaba su hija
–No... –dijo Alexandra –digo lo que recuerdo está borroso en mi mente –dijo mientras jugaba con su cabello –lo último que recuerdo fue que hablamos de Philip y luego desperté en la cama –dijo un poco extrañada –no recuerdo nada en el medio – escuchar esas palabras, desilusionaron a Blanca Nieves, ya que no sabían dónde estaba la heredera al trono, solo pedía que su esposo y los otros hayan tenido más suerte –Si necesitan mi ayuda, con gusto se las daré
Hace menos de 12 horas
–Creo que sabes que no puedo llevarte, amor –dijo Killian mientras se rascaba la oreja; por más que quería estar con ella sabia, pero debía protegerla al estar lejos de ella –El Jolly Roger no es para jovencitas como tú –Pero al ver esos ojos verde humedecerse y ponerse algo rojo le partía el alma –Perdoname amor –dicho esto dio me dio vuelta y se fue
–Me subiré en es ese barco se lo útimo que haga –se dijo Emma así misma mientras cerraba los puños, espero a que el pirata volviera entrar a la taberna, y sin que él o su tripulación lo notaran logro entrar al gran barco pirata, y busco un lugar para esconderse, que mejor lugar donde estaban las provisiones. Y no se dio cuenta cuando se quedo dormida sobre un saco de harina. Lo que la despertó fue una conversación entre Killian y otro hombre; ya que la cabina del capitán estaba arriba de la bodega de provisiones; y hablaron sobre las verdaderas intenciones que tenia Killian y de la razón de porque estaban en el Bosque Encantado. Fue en ese momento que Emma se dio cuenta que estaba en grave peligro si de hecho Killian estaba trabajando para la vieja reina, ya que ella lo había contratado para secuestrarla y quien sabe que más ella planeaba, debía salir de ese barco antes que fuera tarde y buscar otro transporte para salir de Mithshaven; pero cuando se propuso a salir alguien a la bodega y sabía que su oportunidad de huir se desvaneció–¡Demonios! –Maldijo la princesa
–¿Pero que tenemos aquí? –Dijo el Señor Smee cuando vio a la rubia –Un poli …–pero en ese momento la rubia tomo una botella de ron y golpeo la cabeza del hombre haciendo que caiga inconsciente
–Y decían que no me podía defender sola –se dijo a sí misma, pero cuando iba saliendo escucho unos pasos que se acercaban, pero no le dio le dio tiempo de esconderse
–¿Smee? –Pregunto Killian al entrar a la bodega, pero no esperaba toparse con la rubia –Creo que no eres el Señor Smee –dijo Killian mientras levantaba una ceja –Fue ahí cuando vio a Smee inconsciente, el ron derramado y la mitad de la botella en la mano de ella apuntándolo a la garganta
Notas de Autora
Aquí les dejo otro capitulo más…
Gracias por su apoyo
Y ya saben que hacer….
Nos leemos en la próxima
