Esta noche, tengo que cruzar los límites del horror. O, bueno, aparentar que lo haré.

"Gracias por la cena, Adrien" Murmura Marinette con semblante alicaído, extendiéndome un tazón que antes contenía una nutritiva sopa. Desde que este macabro plan dio inicio, ya pasaron varios meses. El verano abrió paso al invierno.

"No es nada, Mari" Respondo, ése es el apodo cariñoso que me acostumbré a emplear con ella.

"Buenas noches, intenta dormir, no me gustan tus ojeras" Le digo.

"¿Se ven mal? Me pregunta ella desde aquella prisión, inclinando la cabeza hacia un costado.

"No, no es eso lo que quiero decir. Estoy preocupado por ti, tú te ves maravillosa con o sin ojeras" Afirmo, ella sonríe y sus mejillas se tiñen de rojo, seguramente debido al frío. Pienso en eso un momento. Alargo la mano hacia el pomo de la puerta, pero le doy una última mirada a Marinette, justo cuando ella se abraza a sí misma. Sí, tiene frío. Claro que tiene frío. Soy un idiota. Me doy una palmada mental en la frente.

"Espérame aquí. Voy a intentar algo" Explico apresuradamente. Ella me mira sin comprender. Yo corro escaleras arriba y me choco, inesperadamente, con mi padre. Rápidamente me meto las manos en los bolsillos, donde escondo colorante natural color rojo sangre. Al sacarlas de allí, y esbozar una sonrisa psicópata digna de mi padre, pareciera que viniera de asesinar a alguien.

Él me mira sorprendido, no, está gratamente impresionado. "Hola, Adrien. Tal parece que estás tomándote tu primera misión muy en serio, hijo" Hawk Moth sonríe ampliamente.

"Así es, padre. Pero, ugh, no tan seriamente. Esa no, no es la palabra" Intento explicarme, devanándome los sesos. Necesito encontrar las palabras que me hagan sonar como un auténtico enfermo. Esas cosas, para mi padre, están naturalizadas, justificadas. Así de bajo ha caído.

"De qué estás hablando, Adrien?" Me pregunta, serio.

"Bueno, yo, tengo diecisiete años y bueno, la marioneta podrá ser muy estúpida, pero tiene un, un cuerpo espectacular, maldita sea, lo siento, padre" Lo que de verdad siento es ganas de vomitar. Espero sonar convincente. Estoy haciendo esto por ella, me recuerdo.

Hawk Moth enarca una ceja, me sonríe con picardía y me da un codazo cómplice en las costillas.

"Lo hubieras dicho antes, hijo. No necesitas disculparte, yo te entiendo. A esto me refería cuando te dije que podías hacer lo que quisieras con ella" Añade, y se ríe levemente. Quiero matarlo. Quiero asesinar a mi propio padre, más que nunca.

"S-sí, lo entendí, lo entendí perfectamente. Es sólo que necesito eh, necesito trasladarla. Ya sabe a, a mi habitación" Logro finalizar la frase.

"Oh, desde luego, Adrien. Y antes de que te lo preguntes, Optigami no va a molestarlos. Será mejor que, ya sabes, seas precavido..." Comenta, me da unas palmadas en la espalda y se va.

Me asquea cómo lo dice. Como si yo de verdad fuera a, a... Dios mío, no. Me lanzaría un rayo de mi padre antes que lastimar a Marinette de esa manera.

Hawk Moth habló del tema con naturalidad, "no va a molestarlos" como si fuera una relación consentida. Agh! Ya basta. Sacudo la cabeza para dejar de pensar en lo enfermo que es todo y regreso al sótano.

"Mari! Buenas noticias!" Me encuentro en la mitad de la frase cuando Optigami hace su maldita aparición. No! Ahora no! Yo no puedo fingir que voy a... A... Agh! Necesito hacerlo, mi padre quiere asegurarse de que puedo ser tan vil, tan cruel y tan bajo como él. Cierro los ojos para concentrarme en mi papel. El papel de un monstruo.

"Maldita sea, Marinette, ya no, ya no puedo soportarlo más" Empiezo, respirando agitado como un animal.

"A-adrien? ¿D-de qué está hablando?" Se dirige a mí como a una autoridad, señal de que está actuando. No puede ser tan horrible para ella. ¿O sí? Concéntrate, Adrien. Me digo a mí mismo.

"Eres estúpida, torpe, infantil, pero ¡Estás tan jodidamente buena!" Suelto, como un cerdo. Marinette abre mucho los ojos. La actuación se terminó, ella no se espera algo como esto. Nadie lo haría. Quiero disculparme, quiero abrazarla, pero la cámara sigue ahí y no voy a librarme de esa cosa si no me meto en mi papel.

"¿¡Q-qué estás diciendo?!" Ella frunce el ceño. Yo abro la puerta de la celda con las manos temblorosas por el horror que me produce todo esto. Mi padre puede interpretarlo como quiera.

Me introduzco en la prisión con una mirada hambrienta. Marinette retrocede. Termino acorralando a la chica contra la pared.

"¡A-adrien, aléjate de mí!" Ella está realmente asustada. Pero no puedo pensar en eso ahora. Apoyo las manos a ambos lados de su pequeño cuerpo, que presiono con el mío para darle aún más realismo al asunto.

"Déjame en paz!" Grita Marinette.

Perdóname, por favor, perdóname por hacerte esto. Grito en mi fuero interno mientras me inclino hacia ella, mi nariz roza la suya. Sus ojos se abren desmesuradamente. No, es demasiado tierno. Es lo que yo haría si mi vida no fuera una película de terror. Si Marinette fuera mi novia, pero ella es mi prisionera. ¿Qué haría el monstruo? Puedo sentir los acelerados latidos de su corazón contra mi propio pecho mientras cierro los ojos y devoro su boca con brusquedad exagerada. Ella suelta un grito ahogado. Por favor, maldita cámara, esfúmate de una vez, pienso. Cuando vuelvo a abrir los ojos, Optigami sigue ahí. Sus siniestros ojos apuntándonos.

Perdóname, Marinette, perdóname. Repito en mi mente como un mantra. La chica está como paralizada, aterrada, pero el show tiene que continuar. Yo inclino la cabeza hacia abajo y comienzo a besar y a morder su cuello. Ella suelta un jadeo, forcejeando inútilmente conmigo pero yo soy más fuerte que ella. Basta, basta, maldita cámara. Abro los ojos y ya no está. Aparto mi boca de su suave piel y la abrazo con fuerza. Marinette tiembla entre mis brazos.

"Perdóname. Por favor, perdóname. Era la única forma..."

"Adrien, me, me besaste" Responde ella, como ausente.

"No, Mari, eso no fue un beso, fue una atrocidad. Yo jamás te besaría de esa manera. Al menos no la primera vez" Afirmo, sin pensar en lo que estoy diciendo.

"Tú, tú ibas a... A hacer (...)?"

"No, Marinette! Yo jamás le haría algo así a ninguna dama. Mucho menos a ti!" Afirmo con vehemencia.

"Pero entonces ¿Qué fue eso?" Ella inquiere, un poco más tranquila. La niña estornuda.

"Estás muriéndote de frío aquí abajo. Pero ya te conseguí un lugar mucho mejor" Le digo. Ella enarca una ceja.

"No me digas que..." Marinette retrocede un paso.

"Mari, tienes que confiar en mí. ¡Me ofendes!"

"¿Lo dices en serio?" Ella se cruza de brazos. Demonios, ahora está molesta conmigo.

"¡Después de lo que acabas de hacer!" Se queja, claramente ofendida.

"¡Déjame hablar! Tuve que decirle a mi padre que quería, ¡agh! que quería estar contigo, ¿Me entiendes?" Ella asiente, muy roja.

"Sólo así iba a permitirme llevarte a mi habitación. Me prometió que Optigami no aparecerá allí. Hay calefacción y, um, puedo dormir en el sofá" Ofrezco. Ahora yo también estoy rojo.

"Gracias por sacarme de esta celda, Adrien. Perdóname por no escucharte, y por asustarme. Debí haberlo adivinado"

"Descuida, Mari. Debe haber parecido muy real" Pasado el susto, ella suelta una risita.

"En verdad parecías una fiera salvaje" Comenta y yo también me río.

"Bueno, señorita, tengo que escoltarla a su nueva habitación. A menos que prefiera quedarse en esta fría celda"

Marinette sonríe. "Desde luego que no, Monsieur Agreste"

"Esto, um, ¿Puedes fingir que estás inconsciente? Te cargaré en mis hombros y si nos cruzamos con alguien todo parecerá horriblemente normal" Le pido, algo desanimado. Desearía tener algo mejor que ofrecerle que esta rutina psicópata. Ella asiente y la llevo a mi cuarto. Por suerte no nos cruzamos con nadie en el camino.