"Ya llegamos, princesa" Le digo, bajando a Marinette al suelo.

"¿Princesa?" Ella pregunta.

"Me recordaste a la bella durmiente, es todo" Afirmo, como restándole importancia.

"¿Y bien? ¿Qué te parece tu nueva habitación?" Inquiero. Ella mira a su alrededor, aunque no parece impresionada. Es extraño. Marinette nunca había estado aquí antes.

"Eres maravilloso, quiero decir, es maravillosa, Adrien" Marinette curva sus labios en una sonrisa. Esos labios que yo besé y mordí... Agh, ¿Por qué estoy pensando en eso ahora?

"Mari, tengo que preguntarte algo"

"Dime"

"Necesito saberlo, bueno, ¿Qué pensaste cuando yo, cuando te besé?".

La chica se pone muy roja. "Esto, uh, tenía mucho miedo. No entendía porqué estabas actuando así. Pero, cuando, cuando me besaste, supongo que fue (...)"

"¿Horrible, asqueroso, traumatizante?" Pregunto, deseando estar equivocado con todo mi ser.

"¿Necesitas que te consiga un terapeuta?" Ofrezco, nervioso.

"¡Adrien! Tranquilízate. Fue lindo. Me, eh, me gustó" Confiesa Marinette, dejándome paralizado en el lugar.

"¿Lindo, de, de verdad?"

"Sí, por un momento ya no estaba allí en esa fría celda. Por un momento sólo existíamos tú y yo. Qué loco, ¿No?" Añade ella, abrazándose a sí misma para entrar en calor, sus dientes castañean un poco.

"Te vas a enfermar, princesa. Ahora mi cama es tuya, y uh, lo será hasta que te saque de aquí. Yo iré, iré al sillón de allá"

Explico, ella se acuesta y yo la arropo con mis sábanas y frazadas, que imagino impregnadas en su perfume de vainilla. Es un hermoso aroma. Ugh, qué está mal conmigo?

"Buenas noches, Mari..." Me inclino y deposito un beso suave en su frente. Estoy a punto de irme pero una de sus pequeñas manos se aferra a mi camisa, impidiéndomelo.

"¿Sucede algo?" Pregunto, intrigado.

"N-no es nada, es sólo que yo, am, me preguntaba si..."

"¿Sí? Aquí estoy para lo que tú necesites" Afirmo pacientemente.

"¿Quieres que durmamos juntos, Adrien?" Por un momento creo haber escuchado mal.

"¿Lo, lo dices enserio, Marinette?"

"Sí, eh, no es justo que me dejes tu cama y, y tal vez podrías ayudarme aún más a no pasar frío" Explica, la mitad inferior de su rostro la cubren las mantas. Yo sólo puedo ver sus ojos azules y un pedacito del rubor de sus mejillas.

"Además confío en ti y, y supongo que ésta es una buena forma de demostrártelo" Añade, como para convencerme. Yo sonrío ante ese pensamiento. Como si necesitara convencerme. Me río internamente. Me encanta su propuesta.

"Si soy una princesa, ¿Dónde está mi príncipe?" Murmura, poniendo morritos.

Yo me río. Me parece muy tierna.

"Aquí estoy" Le digo, apago la luz y me acuesto a su lado, metiéndome bajo las mantas. Tanteo en la oscuridad buscando su cuerpo y la envuelvo en mis brazos. Ella no protesta.

Se hace el silencio por algunos minutos.

"¿Sabes algo, Adrien?" Marinette rompe el silencio. "Nunca antes me habían besado" Confiesa, y yo sonrío en la oscuridad.

"A mí tampoco"

"¿De verdad?" Pregunta.

"Bueno, quiero decir, una vez fui al parque con, con mi madre y una niña me robó un beso, me dijo que yo era muy atractivo. Tenía como cinco o seis años. Ella se ríe, divertida.

"Qué niña tan traviesa. Oye, y ¿Qué hay de tu madre ya que la mencionas? ¿Qué opina ella de lo que hace su esposo, ya sabes, Hawk Moth?" Inquiere Marinette.

"Estoy seguro de que, si ella estuviera aquí, se disgustaría mucho" No puedo evitar sentirme triste al hablar sobre mi madre. En verdad la extraño. Ojalá estuviera aquí.

"Oh, lo siento mucho, Adrien. No quise (...)"

"No te disculpes, Mari, está bien. De hecho, mi madre no ha muerto. Ella está, está sumida en un coma profundo. Lleva años así" Le cuento, abriendo mi corazón por primera vez. Aún la abrazo, me digo a mí mismo que sólo lo hago para darle calor, me convenzo a mí mismo de ello.

"Yo no, no lo sabía. ¿Quieres contarme lo que le pasó?" Yo suspiro con pesar.

"Ella era portadora del Miraculous del gato negro, el de la mala suerte" Empiezo. Marinette suelta un jadeo de sorpresa.

"No es posible, ése Miraculous lleva siglos perdido" Murmura. ¿Cómo sabe ella eso? No puedo evitar preguntarme.

"Ése es el Miraculous de la destrucción, es muy poderoso" Añade.

"Marinette, ¿Cómo lo sabes?" Pongo mis dudas en palabras.

"Yo, eh, am, lo leí por ahí" Se ríe, nerviosa. "Puedes encontrar cualquier cosa en internet hoy en día" Me dice.

"Qué extraño que hayan publicado algo así en internet. Volviendo al punto, lo que le pasó a mi madre fue que el Miraculous se rompió. En realidad, fue destruido" Aprieto con fuerza los puños y los dientes, infundiendo furia a mi voz.

"Pero quién, ¿Quién lo destruyó?"

"Ladybug" Escupo el nombre con un odio casi palpable. Marinette rompe inesperadamente nuestro abrazo, se separa de mí como si la hubiera abofeteado.

"¿Mari? ¿Estás bien?"

"Sí, sí estoy perfectamente. Creí haber visto una cucaracha. Qué tonta soy" Otra vez esa risa nerviosa. No me gusta. Pareciera estar ocultándome algo.

"¿Estás segura, Marinette? Si no me equivoco, te espantaste cuando mencioné a esa maldita Ladybug"

"S-sí, muy segura"

"No me digas que eres amiga del bicho"

"No, no, claro que no soy amiga de ella"

"Menos mal" Afirmo, volviendo a rodearla con los brazos.

"¿Estás cómoda así? Hace, em, hace mucho frío" Me excuso, me siento muy bien con ella tan cerca.

"Sí, e-estoy perfectamente" Responde.

"¿En qué estábamos? Ah sí, cuando salgas de aquí ten cuidado con esa, con Ladybug. ¿Has hablado con ella alguna vez?"

"No, nunca. ¿Cómo es ella, Adrien?"

"Ugh, es de lo peor. Manipuladora, egoísta y mentirosa. Nunca reconoce sus propios errores. Va por ahí haciendo creer a todo el mundo que es perfecta"

"Pareces odiarla mucho" Reflexiona la chica. Se acomoda sobre mi pecho.

"Claro que la odio. La odio con todo mi ser. Ella lastimó a mamá, ella convirtió a papá en, en esto, en Hawk Moth" Es la primera vez que llamo "mamá y papá" a mis padres en voz alta. Me doy cuenta de que, con Marinette, me estoy permitiendo ser vulnerable. Le hablo desde el niño herido y abandonado que llevo dentro y en lugar de sentirme en peligro por confiar tanto en alguien, me siento diferente. Siento paz, seguridad. Como nunca antes la había sentido. "Por eso hace tantas cosas horribles. Todo lo que deseamos mi padre y yo es que mamá despierte y, para eso, necesitamos el Miraculous de Ladybug, de la creación, fusionado con el de la destrucción. Para pedir un único deseo"

"Oh, Adrien, de verdad lo siento. Pero, ¿Estás seguro de que fue ella?"

"¿Eh, ¿Qué quieres decir, Marinette?"

"¿De verdad crees que fue Ladybug quien destruyó el Miraculous del gato negro?" Me pregunta algo que para mí es una verdad incuestionable. La suelto. Ella queda frente a mí en la oscuridad. La luz de la luna que entra por la ventana ilumina su rostro enojado. ¿Por qué está molesta conmigo?

"Por supuesto que sí. Mi padre me lo contó con todo lujo de detalles. ¿Por qué me mentiría en algo tan importante?"

"No, no lo sé, Adrien. Pero ¿Has hablado con ella alguna vez?" Me pregunta.

"No, jamás lo hice y jamás lo haría" Afirmo con determinación.

"¿Prefieres seguir odiándola a ciegas?"

"¿A ciegas? ¿Es que no lo entiendes? ¡Ella me quitó a mi madre! ¡Yo sólo era un niño, Marinette! ¿Tienes idea de lo mucho que la necesitaba, de lo mucho que aún la necesito?" Estallo, comenzando a derramar lágrimas de impotencia al pensar en mi madre. Mi madre podría ayudarme a comprender tantas cosas, la necesito. Necesito que me abrace y me diga al oído que todo estará bien, cómo hacía cuando era pequeño, ella le diría a papá que pare, que vuelva a ser el hombre tranquilo y hogareño que solía ser. Que ya no me deje solo en mi habitación, estoy cansado de estar solo todo el tiempo. Estoy cansado de vivir siendo el tema principal de todos los cotilleos, estoy cansado de la prensa, cansado de la fama, cansado de la vida que mi padre me hace llevar.

"No, no lo comprendo. Yo nunca viví nada similar. No quiero hablar de algo que no comprendo, eso sería necio"

Se me escapa un sollozo.

"No, príncipe, no llores" Dice ella, su mano suave acaricia mi mejilla y limpia mis lágrimas.

"Perdóname por enojarme" Digo, con la voz algo rota. Marinette no tiene la culpa de nada. Ella es solo otra víctima.

"No, yo te pido perdón. Si tanto odias a Ladybug, está bien. Yo, bueno, te mentí. Claro que la conozco (...)" Marinette suspira "(...)ella, ella salvó mi vida en incontables ocasiones. Ya sabes, soy muy torpe. Estoy en deuda con ella, la considero una heroína, Adrien. No puedo evitarlo"

"Oh, lo hubieras dicho antes, Mari. Te entiendo"

"¿De verdad?"

"Sí, puedo ponerme en tus zapatos. Además yo te quiero, am, te aprecio mucho" Comento. Querer es una palabra muy fuerte. Pero, ¿En verdad la quiero? Me pregunto.

"¿Esto cambia tu forma de verla? ¿Al menos un poquito?" Ella inquiere.

"Pues, si es gracias a ella que estás viva y pude conocerte, supongo que sí. Tengo un poquito menos de ganas de asesinarla en cuanto la encontremos" Me sincero, Marinette traga saliva sonoramente.

"¿Estás, estás hablando en serio?" Inquiere, parece asustada.

"Descuida, Mari, a ti nunca te haría daño" Le digo, dándole un beso en la frente. Deseo protegerla, después de todo es por eso que la elegí. Ella suelta un suspiro tembloroso.

"Shh, no tengas miedo. Después de todo, jamás he asesinado a nadie" Digo, para tranquilizarla.

"Será mejor que duermas, princesa, necesitas descansar" Le hablo con dulzura. Durante unos cuantos minutos nadie dice nada.

"¿Princesa?"

"¿Hmm?"

"¿Puedo abrazarte?" Pregunto, agradeciendo que está oscuro y no puede ver lo rojo de mis mejillas. Abrazarla es algo adictivo. Es algo tan agradable que simplemente deseo hacerlo.

"Mhm, puedes besarme si quieres" Afirma, media dormida.

"Besarte, ¿En serio?" No sabe qué está diciendo. El sueño la hace decir tonterías, me digo a mí mismo, pero el corazón se me acelera ante la sola idea de besarla.

"Todo lo que quieras..." Murmura, y se hace el silencio. Ya se durmió. Rodeo su cintura con los brazos, atrayéndola hacia mí y trato de conciliar el sueño. Dormir no es precisamente de mis actividades favoritas. Mi mente está llena de escenas con sangre, torturas, extorsiones y asesinatos. Eso es lo que veo en mis sueños. Auténticas y vívidas pesadillas.