A través de los años
Por Nochedeinvierno13
Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.
Esta historia participa en el topic "¡Duelo entre Potterheads" del Foro "Hogwarts a través de los años".
I.
A Evan Rosier no lo conoció en el Expreso de Hogwarts como a Caradoc Dearborn, tampoco en la Torre de Ravenclaw como a Dorcas Meadowes, sino en la biblioteca.
El niño —pelo castaño, nariz recta y manos inquietas— estaba haciendo globitos con su goma de mascar, arrancándole la poca concentración que tenía.
La mayoría de sus compañeros no se tomaban enserio los deberes porque estaban en primero, porque querían divertirse, pero Benjy no era así. Era un niño aplicado y responsable, por eso había terminado en Ravenclaw. «La casa de los sabelotodo» como se decía en los pasillos.
—Oye —llamó. Su voz sonó muy aniñada, así que carraspeó para darle más firmeza—. Estás haciendo ruido.
—¿Y?
—Intento hacer los deberes.
Él se quitó la goma de mascar y la enrolló en su dedo.
—¿Quieres? —ofreció. Benjy negó, asqueado—. Soy Evan Rosier. Slytherin. Primer año también. —Sonrió.
Benjy se rindió y se sentó junto a él.
II.
Benjy era hijo de muggles. Un orgulloso hijo de muggles. Sus padres eran médicos —el equivalente a los medimagos en el mundo muggle— y les salvaban la vida a las personas.
—¿Tus padres a qué se dedican? —le preguntó.
Evan se encogió de hombros.
—Ellos están muertos. —Benjy maldijo entre dientes por haber metido la pata—. No te preocupes. No me molesta. Hace muchos años que sucedió.
—Soy un tonto. Hace más de un año que nos conocemos y nunca has hablado de tus padres. Debí suponerlo. —El problema de Benjy era su transparencia. Mucha sinceridad y emociones a flor de piel—. De verdad lo siento.
Era extraño, pero pocas veces pensaba en sus padres muertos. Había sido en un incendio, en medio de la noche. Por azar del destino, ellos murieron y él sobrevivió. Después, tuvo que irse a vivir con su tía y sus primas.
—Algún día te lo contaré —prometió Evan Rosier.
III.
Evan no era bueno en Pociones. Lo cual, en opinión de Benjy, era una ironía. La casa de las serpientes se caracterizaba por haber formado a los más grandes pocionistas de la historia, pero Evan Rosier no sería uno de ellos.
—¿No puedes pasarme tus apuntes y ya? —preguntó él.
Llevaban toda la tarde encerrados en la biblioteca, entre libros y polvo arcaico, y Evan se golpeaba la cabeza cada dos por tres contra la mesa.
—Si te paso mis apuntes, nunca aprenderás el proceso de elaboración —aseguró Benjy. Llevaban tres años de amistad. Evan sabía cuál era su condición para ayudarlo con Pociones, pero siempre quería irse por el lado fácil—. No es tan difícil. ¿Sabes cuál es la clave para que tus pociones no exploten? ¡Limpia el maldito caldero!
Los dos se rieron por el comentario.
—Déjame tus apuntes por hoy. Quiero ir a cenar.
Benjy terminó cediendo.
—Sólo por hoy.
Siempre cedía con Evan.
IV.
A Benjy le gustaban los chicos.
Lo sabía desde octubre de ese año, cuando en el juego de la botella, le emocionó más la posibilidad de besar a Gilderoy Lockhart que a Dorcas Meadowes. Él mismo se lo había confesado luego de que dicho juego terminara; a Evan no le molestaba en absoluto que le gustaran los chicos, pero ¿Gilderoy Lockhart?
Él era el estudiante más creído y repulsivo de todo Hogwarts —y pasarían años antes de que alguien le quitara el puesto—, se pasaba peinando en clases y mirando su sonrisa en cualquier superficie reflectante.
«Benjy se merece algo mejor», era su pensamiento. Y éste se reafirmó cuando escuchó a Lockhart alardear con su grupito de seguidores.
—Te digo que está enamorado de mí. Normal, nadie puede resistirse a mis encantos. Fenwick es gay —dijo. Un coro de risas se alzó a su alrededor.
Evan lo golpeó antes que pudiera repetirlo.
—Eres un imbécil, Lockhart.
V.
Evan no era bueno planificando, iba por la vida a los tumbos, improvisando y lidiando con las consecuencias; Benjy, en cambio, era demasiado estructurado, confeccionaba una lista de metas a principio de cada año escolar y, al final, veía qué objetivos había cumplido y cuáles no, y trabajaba en ellos al año siguiente.
—¿Qué quieres hacer después de Hogwarts? —preguntó Benjy.
—No lo sé —dijo Evan. Benjy no se sorprendió—. Cuando era pequeño, pensaba trabajar en el Ministerio de Magia como mis padres. Pero me da igual, ¿sabes? Veré qué surge.
—Yo quiero ser sanador —comentó Benjy—. Son menos años que la carrera de medicina en el mundo muggle.
A final de año tendrían que rendir sus TIMOs y Benjy era un manojo de nervios. Estudiaba todos los fines de semana; Evan le compraba dulces en Hogsmeade para animarlo.
—Podrías ser médico y sanador. Eres inteligente, Benjy.
Aquel comentario provocó una sonrisa en él.
—Gracias, Evan.
VI.
Benjy estaba acurrucado en el rincón de la sala de espera cuando Evan llegó. Su amigo era un chico menudo, pero parecía aún más pequeño entre los asientos de metal y la máquina de café.
—Lamento haber tardado tanto —se disculpó Evan. Se sentó a su lado—. No soy bueno moviéndome por el mundo muggle —susurró—, pero vine en cuanto recibí tu lechuza. ¿Cómo está ella?
—Grave —respondió Benjy. Tenía el rostro húmedo por las lágrimas—. Mi madre iba caminando cuando un conductor ebrio la atropelló. Ahora está en el quirófano.
—¿Dónde está tu padre?
—Con ella. Forma parte del equipo que la está operando. —Benjy le dio un puñetazo a la pared. Evan nunca lo había visto así—. Se suponía que me vería graduarme.
—Te verá graduarte —corrigió Evan.
«Hemorragia interna. Múltiples fracturas y lesiones» decía el reporte médico.
Evan se quedó con él en el hospital. No iba a abandonarlo cuando más lo necesitaba.
VII.
Benjy nunca sintió tanto miedo como aquel último sábado de fin de curso. Ni siquiera cuando su padre salió del quirófano, con una expresión desgarradora en el rostro y el corazón en la mano.
—Este verano veré a mi prima Bellatrix —comentó Evan mientras se terminaba la cerveza de mantequilla—. Quiere hablar conmigo.
En la mansión Black-Rosier no era un secreto que Bellatrix, la hija mayor del matrimonio, pertenecía a los mortífagos, y Evan no guardaba ningún secreto con él.
—Esa chica anda en malos pasos —dijo. Aunque decir «malos pasos» era una expresión leve para definir lo que realmente hacían los mortífagos. Sembraban el caos y el terror en el mundo mágico—. No hagas ninguna tontería, Evan.
—¿No confías en mí? —respondió con tono burlón. Ese era Evan Rosier. Nunca se tomaba nada enserio—. Estás exagerando, Benjy. No iré por ahí matando muggles.
Benjy esperaba que así fuera.
Juntos, se terminaron la última cerveza.
Nota de la autora: Cris Snape quería leer sobre la amistad entre Benjy Fenwick y Evan Rosier, y este es el resultado. No quería escribir algo tan dramático o que transcurriera en la guerra, ya que siempre escribo de ellos en ese contexto, así que se me ocurrió hacer un drabble por cada año que comparten en Hogwarts.
