Capitulo III
Poco a poco Invernalia iba recuperando la rutina.
Después de la batalla contra el ejercito del Rey de la noche, habia mucho trabajo que hacer. Los muros, tejados y muchas de las estancias interiores habían quedado seriamente dañadas, cuando no habían desaparecido en su totalidad. Sansa, la señora del Norte de facto, habia empezado a dar las ordenes para la reconstrucción de la fraguas habian vuelto a funcionar, y, los canteros y los carpinteros llegaban desde todos los lugares cercanos.
Sansa y Arya, al contrario de Jon, estaban convencidas de que eran igual de peligroso para el Norte, que ganase la guerra Cersei o que la ganase Daenerys... Ninguna de las dos eran de fiar, por esa razón todo, debia de volver a ser como había sido, lo mas pronto posible, pero además, habían concretado con sus banderizos, los cuales partían para sus dominios, que siempre estarían prevenidos pero volver a Invernarlia. No en vano, el Norte recuerda lo que ocurrio a partir de que Ned Stark viajase al Sur.
En las arcadas que rodeaban el patio, donde los caballeros que habian acudido a la leva se preparaban para irse, Sandor, sentado en un tocón, limpiaba y afilaba su espada. Su caballo, a su lado, cepillado y alimentado, esperaba el momento para ponerse en camino.
El ruido de unos pasos cerca, le hizo levantar la cabeza de sus quehaceres. Gendry venia hacia él, llevando a su caballo de las riendas.
Se colocó a su lado, y cogiendo un cepillo de gruesas cerdas de uno de los cubos que habia en el suelo, se puso a cepillarlo.
- Algunos de los malditos señores norteños no van a luchar a Desembarco del Rey .- le dijo Sandor, observándolos con desdén.-... Ellos creen que no se juegan nada.. - añadió con su profunda voz..- ... Es increible que no sepan que si Cersey gana, vendrá a por todos ellos y arrasará el Norte...
Gendry siguió cepillando su caballo.
-Todos sabemos que la reina Daenerys va a ganar esta guerra.. .- le dijo con seguridad. Sandor sonrió. Ella lo había convertido en un legitimo señor y siempre la defendería... Era imposible que fuese imparcial-... Tiene dos dragones; contra eso, poco se puede hacer .- se giró y lo miró-...por cierto, ¿tu tampoco vas con el ejercito norteño al Sur, verdad? .- le preguntó con muy malas intenciones. Sabía que Sandor no soportaba a los caballeros y por eso los criticaba constatemente... pero él, acababa de convertirse en uno de ellos, y tampoco, iba al Sur.
Con un sonrisa esperó la reacción impetuosa del, en otro momento escudo juramentado de Joffrey Baratheon, que no tardó en llegar.
- ¡Yo no soy ningún señor, y puedo hacer lo que me de la puta gana!.- le espetó Sandor levantándose súbitamente, lanzando un bufido, mientras se colocaba la espada en el cinto.
Gendry no le hizo caso. Conocía a Sandor lo suficiente, para no asustarse por sus arranques de mal genio. Además, él tenía otros problemas de los que preocuparse. A la negativa de Arya de casarse con él, de la que todavía no se había recuperado, se unían sus dudas sobre su nueva situación.
- ¿Cómo tiene que ser, ser un señor? .- le preguntó dejando de atender a su caballo.- ¿Crees que me aceptaran en Bastión de Tormentas?... Nadie sabe nada de mi...
Sandor movió la cabeza con agotamiento. Se acercó a su caballo y se aseguró de que las alforjas estuvieses bien sujetas al animal. Luego se volvió hacia él.
- Eres su señor... Eres el único Baratheon que queda vivo... .- le indicó, escupiendo después,en la fina paja que cubría el suelo de las arcadas-. y en caso de que alguién dude de tu legitimidad, ¡mátalo!... .- y eso sonó mas como una orden que como un consejo-... ¡Mátalos a todos!... y los demás, ya no lo pondrán nunca en duda. No hay nada como el miedo para que haya paz... .- añadió girandose hacia el patio observando, sin llegar a prestar atención, a la gente que iba y venia.
Gendry pensativo se acercó a él.
- ¿Por qué no vienes conmigo?.. .-le preguntó-... no creo que haya nadie que de mas miedo que tú...
Sandor soltó una carcajda y sin moletarse en mirarle le contestó:
- Tu estás loco...yo no tengo nada que hacer en esas jodias tierras... mi...
No pudo seguir hablando... Sansa acababa de aparecer por una de las puertas de entrada al edifico principal.
Contuvo el aliento mientras la veia caminar por el patio. Era magnifica... y no pudo evitar sentirse orgulloso de en lo que se habia convertido su pajarito...Lo tenia todo dentro de ella, solo le faltaba que alguien le enseñase a sacarlo... y lo hizo. Se defendió con uñas y dientes... Era una superviviente igual que su hermana... y la segunda persona, que habia llegado a darle miedo...
Envuelta en lana y pieles de lobo, y con su melena pelirroja, suelta, cayendo por su espalda, fue andando con paso decidido, observando que todo se estuviese realizando como ella hacia ordenado, camino de la entrada de la cripta. Sandor la vio desaparece rpor la arcada que conducia a la puerta del santuario de los difuntos Stark, y cerró los ojos... Tenia claro que esa iba a ser la ultima vez que la iba a ver... salvo que...
Bajó los peldaños de piedra que llevaban a la semioscura cripta. A la luz de las docenas de velas fue caminando hacia la estatura de su padre. Necesitaba sentir su presencia ahora que Jon iba a empender el mismo camino que él emprendió para no volver jamás.
LLegó hasta él y despues de mirar a los ojos a la figura del hombre que mas echaba de menos, y que esperaba estuviese orgullosa de ella, cerró los ojos y agachó la cabeza... pero justo en ese momento oyó un ruido a su espalda.
- ¿Quién está ahi? .- preguntó, girándose rapidamente.
De entre las sombras surgió una figura enorme. El corazón de Sansa se aceleró reconociendolo de inmediato.
- No te oyen... y no pueden hacer nada para proteger a tu hermano de lo que vaya a pasar. Los muertos están muertos... y gracias a Arya, así seguiran...
- Esto es un lugar de recogimiento... y os juro que no espero que me contesten.. y menos, con lo que vivi aquí no hace mucho...- le dijo ella tragando salvia con dificultad. Su garganta se habia secado de golpe, el verlo aparecer-. ¿Qué quereís?
El llegó hasta estar a unos pocos pasos de ella y se paró.
- Solo quería despedirme...
Sansa asintió.
- ¿Vas a buscar a tu hermano, verdad? .-le preguntó, aunque sabía la respuesta.-.. .debe de pagar por lo que te hizo... .- agachó unos segundos la cabeza recordando el profundo odio que ella habia sentido. - Te entiendo muy bien...
Una ironica sonrisa se dibujó en el rostro de Sandor.
- ¿Mataste también al bastardo de Joffrey...?
Sansa sonrió levemente y movió la cabeza de un lado a otro.
- No... no fui yo... pero me alegro de que alguien lo hiciese...En cambio con Ramsey, Jon pudo matarlo, es más, estaba deseando hacerlo, por el inmenso daño que nos había hecho, pero dejó que yo lo hice.. y te juro que lo disfrute.. mucho... .- movio la cabeza de un lado a otro-. No puedes imaginar lo que se siente sabiendo antes que nadie que mi hermamo Rickon estaba muerto... .- cogió aire con fuerza, acercándose un poco él-. Sé como te sientes... cuando te hacen tanto daño, no puedes olvidarlo, y sabes que solo descansaras y podras volver a empezar, cuando el que te haya hecho tanto daño, ya no esté...- se pasó la lengua por labios.-... pero, de todos modos puedo decirte, que vengarte no te hace feliz... te da cierta paz...pero no felicidad.
Sandor frunció el ceño.
- A mi me hará muy feliz...- una sonrisa triste se dibujó en su rostro.- ...Sé que jamas saldré vivo de ello, pero juró que moriré feliz.
Sansa apretó los labios en un gesto apenas perceptible. Sandor no se dió cuenta de ello.
- Entonces, esto... es una despedida, para siempre... .- lo dijo mós como una afirmación que como una pregunta. Enfrentarse a la montaña era practicamente una sentencia de muerte. Sandor tendría suerte si se lo llevaba con él.
El asintió y se fue acercando a ella. Era la última vez que iba a verla y clavó en su memoria su imagen, tal y como la estaba viendo. La mujer en la que se habia convertido... pero enseguida supo que eso no iba a ser suficiente.
-Si, pajarito... es una despedida...
El tono de su voz le recordó a Sansa, la vez que la llamó pajarito, justo después de cantarle aquella canción en Desembarco, y de que ella, sucumbiera a la tentación de tocar su rostro, y sentir sus lágrimas resbalando por su mejilla, dejando claro que debajo de toda esa brutalidad, había un hombre que sufria enormemente.
Vió como se paraba a apenas unos centimetros de ella. Sandor pidió a los dioses que ella no se apartase. Las sombras incidian en su rostro de porcelana haciéndolo más hermoso, si eso era posible.
Ella lo miró a los ojos y recordando aquellos dias en que esperaba que él la salvase decidió darle otra posibilidad, una en que no tuviese que morir.
- Puedes quedarte... Arya me contó todo lo que hicisteis por ella y creo que eso os hace mas que merecedor de tener un lugar en Invernalia.
Sandor volvió a acercarse un poco mas a ella.
- ¿ Y lo que hice por vos, no lo tiene? .- se oyó preguntar, mientras notaba como se perdia en los claros ojos azules de Sansa.
- Si, pero nunca aceptaste que te lo agradeciera... .- dijo ella agachando la cabeza-... Siempre te reias de mis intentos por ser cortes...
Sandor sonrió, divertido. Sansa siguió hablando.
- ... pero la verdad es que fuiste el único que me desmostró algo de compasión entonces... aunque, me dabas tanto miedo que era incapaz de darme cuenta... pero ahora... ahora... sé que os debo la vida... Joffrey me habría matado... o yo misma me habría matado si no fuera por ti...
-Sansa... .- empezó a decir Sandor, desesperado por hacer que callase, pero ella no lo hizo, si no que siguió hablando, acercándose mas, hasta que apenas unos centimetros los separaban.
- Ha habido muchos momentos, en estos años en que he deseado que vinieras a salvarme.. Como te dije, todo eso me ha hecho mas fuerte, pero no sabes la cantidad de noches que desesperada y sola, me cubria con tu capa blanca... aquella con la me cubriste, una vez, y que jamás te devolví...
Oir todo eso era mas de lo que Sandor podia soportar, y sin pensar, la agarró de la cintura y de la nuca con sus enormes manos, la atrajó hacia él y la besó.
Cerró los ojos al sentir la suavidad de los labios de ella en los suyos, y un escalofrio lo recorrió, cuando notó que ella abría su boca para recibirlo, y que sus brazos lo rodeaban, clavando sus dedos, largos y delgados en los tensos musculos de su espalda.
Era la primera vez que ambos sentían que podian entregarse a otro. Sansa notó el sabor del vino especiado en la boca de Sandor y lo disfrutó y.. Sandor...oh Sandor! ... él no podia dejar de pensar en que ese era el lugar en donde podría perderse y no querer regresar jamás.
Hundió su lengua en la boca de ella y ella hizo lo mismo en la de él... Sandor sintió como el muro que habia creado a su alrededor iba deshaciendose hecho pedazos... pero justo en ese momento Sansa levantó una mano y acarició su cara quemada,... y el muro volvió a rehacerse...
Volvió a verse a si mismo como el monstruo que era...y sintió que todo lo que estaba viviendo era una ilusión que jamás podia hacerse realidad... Su destino era otro...
Se separó de Sansa con brusquedad cogiendo su rostro entre sus manos. Juntó su frente con la de ella desesperado.
- ¡No! .- exclamó-... ¡Esto es imposible! .- dejó resbalar sus manos por su cuello, por sus brazos, hasta llegar a sus manos. La agarró de las muñecas con fuerza, para evitar que ella lo volviese a tocar.
Sansa abrió los ojos sobresaltada. Sentir la caricia de sus manos recorriendola y a pesar de las muchas capas que la cubrián habia hecho que todo su cuerpo pidiese mas...
- ¡Sandor, por favor!.- le imploró. No queria separarse de él. Después del momento que acababan de compartir, todo lo que habia dicho sobre la necesidad de la venganza habia desaparecido. Sabía que era él o nadie...y despues de sentir lo que era un beso de verdad, y el deseo que se despertaba en su interior, y que jamás habia sentido, no podía dejar que se fuese. Daba igual que su rostro estuviese destrozado... sabía que su alma no lo estaba, y que, si alguién podía quererla como ella queria que la quisiesen, ese era él, Sandor Clegane.
El la soltó y se apartó. Fue hacia las escaleras andando hacia atrás sin dejar de mirarla, y ella pudo ver a la luz de las velas, que sus oscuros ojos brillaban.
- Este no es mi sitio, pajarito...- le dijo con la voz rota-... buscate un maldito principe hermoso, como tú, que te quiera... Yo nunca podré serlo..
Sansa fue hacia él, intentando decirle lo equivocado que estaba, pero Sandor se dió la vuelta y huyendo de ella, subió a toda prisa las escaleras que le llevaban al patio.
Llegó a las caballerizas como alma que lleva el diablo. Gendry observó como llegaba hasta él, empujando todo el que se ponía en su camino.
- ¿Qué ha pasado? .- le preguntó extrañado.
Sandor pasó a su lado y terminó de preparar su montura.
- ¡Metete en tue malditos asuntos!
Gendry levantó las manos.
- No digo nada...
Vió como Sandor se montaba en su caballo inmendiatamente y sacaba el odre de vino que guardaba en su alforja.
Se acercó a él.
- ¿Ya te vas?
- Si...-le dijo sin volverse-... Tengo que salir de aquí cuanto antes.
- Podemos recorrer un trecho del camino juntos... yo tambien estoy preparado...
Sandor sin mirarle, cogió las riendas, y empezó a cabalgar hacia la gran puerta de la fortaleza.
- ¡No!¡Mi camino lo recorro solo!
Gendry no se atrevió a decir nada mas. Se encogió de hombros, pensando en qué podía haber sido, lo que lo había alterado tanto, y sin poder ni tan siquiera imaginarlo, cogió las riendas de su caballo y salió al patio con la esperanza de poder volver a ver a Arya antes de irse.
Sandor bebió un buen trago del vino de su odre antes de volver la vista atrás por ultima vez. Estaba a punto de cruzar las puertas, y sin querer, sus ojos se fueron hacia el muro oeste de la fortaleza. Un destello rojizo le habia indicado el camino.
Sansa lo observaba desde allí.
No hizo el menor gesto, ni él tampoco. Sandor frenó ligeramente el paso de su caballo. Sus miradas se encontraron, hasta que él, oyendo como Tyrion decía el nombre de ella, agachó la cabeza y volvió a hacer que su montura acelerase el paso, para salir de allí en dirección al Sur... y a su destino...
Continuara...
Muchas gracias por leerlo... Espero vuestros comentarios...
