15 días después

Sansa descansa en las tiendas que los Norteños han levantado a las afueras de Desembarco del Rey. Los inmaculados han abierto las puertas que cerraron cuando Jon mató a su Reina.

Jon va a ser liberado y Tyrion, ya es la mano del nuevo rey,


Sansa observaba, detenidamente, lo que quedaba de la ciudad, desde la puerta de la carpa que habían levantado para ella, durante el asedio a Desembarco.

Habían pasado más de 15 días desde el ataque de Daenerys, y todavía, se podía oler el humo y el hedor de la carne quemada. Cerró los ojos, recordando sentir como las cenizas que el viento llevaba, caían sobre su ropa. Los muertos quemados por la madre de dragones, se iban deshaciendo poco a poco, hasta no quedar nada de ellos.

Desde que el cuervo había llegado a Invernalia, Sansa, no había dormido, hasta que puso a todo el Norte en pie de guerra, para bajar al sur a salvar a su hermano, y otra vez, nadie faltó a la leva.

El terror que sentía a que Jon muriese, había desaparecido, pero aun así, no acababa de asimilar que jamás volvería a verlo. No podía evitar pensar que el destino no había sido justo con él... lo había sacrificado todo por el bien de Poniente, y ahora tenía que esconderse... habiendo matado a la mujer que amaba. Movió la cabeza de un lado a otro, sintiendo como suya, la inmensa pena que pudo sentir su hermano.

No iba a ser el Rey, ni tan siquiera Rey en el Norte, cuando por linaje era el auténtico Rey de todos los habitantes de Poniente... y eso le dolía, le dolía mucho... porque estaba segura de que habría sido un gran Rey.

Suspiró y salió fuera, sin abrigo, llevando solo un corpiño de cuero y una larga falda de gruesa lana. Necesitaba sentir el frio dentro de ella, necesitaba sentir la nieve caer. Le ayudaba a pensar.

Tyrion tenía razón. Bran seria un magnífico rey, era la auténtica memoria de Poniente, pero, el que de verdad iba a gobernar, era el único que podía hacerlo en ausencia de Jon, Tyrion, el último Lannister...

Sansa sabía que lo haría bien... y respetaría al Norte... y desde luego, ella, lo respetaría a él y ese respeto mutuo, era lo que los hacia estar de acuerdo a la hora de tomar decisiones.

Sonrió pensando en lo que había llegado a sus oídos. Algunos nobles veían con buenos ojos una posible unión entre ellos, y reconocía que a ella no le parecía del todo mal; puestos a tener que buscar un pretendiente, posiblemente será la mejor opción, ...pero, había dos cuestiones que lo imposibilitaban: la más importante, no quería perder la indepencia del Norte... y la mas difícil de entender, lo seguía recordando, a él y al beso que habían compartido en la cripta de Invernalia.

La disciplina que se había autoimpuesto no le había permitido pensar en Sandor.

Todo le decía que estaba muerto... pero no quería saberlo. No había preguntado a nadie por él... ni tampoco por la Montaña. Sabia que tenía otras obligaciones mucho mas importantes que sus sentimientos, y a ellos se había dedicado... y también sabía, que si alguien le corroboraba la fatal noticia, algo dentro de ella se rompería, y no podría cumplir, en las mejores condiciones, con las inmediatas obligaciones de la futura Reina en el Norte.

Estaba sumida en estos pensamientos, cuando oyó unos pasos acercándose desde su derecha, y se giró para ver a Arya dirigirse hacia ella. Andaba con paso decidido, llevando a aguja del cinto, dejando sus pequeñas huellas en la nieve que acababa de caer.

Cuando llegó se unió a ella, mirando hacia el oscuro horizonte por encima de lo que quedaba de la muralla de la ciudad y del bullicioso campamento de la gente del Norte que empezaba a prepararse para volver a su tierra.

Pasaron unos segundos, donde las dos, sin decir, nada compartieron la melancolía que las invadía por el destino de Jon, hasta que Arya rompió el silencio.

- Hay algo de lo que tenemos que hablar, hermana.. .- le dijo muy seria.

Sansa la miró extrañada. No podía imaginar a que se podía referir. Arya ya había dejado claras sus intenciones de irse de Poniente.

- Vamos dentro... estaremos mas cómodas... .- le indicó abriendo la puerta de la tienda. Arya entró delante y ella la siguió.

Llegaron hasta la mesa y las sillas que habían colocado en el centro de la estancia, y que hacían las veces sala de reunión de la señora de Invernalia.

Antes de que llegasen a sentarse, Arya le dijo:

- Sandor está vivo..

Sansa se giró visiblemente sobresaltada. Se agarró a la mesa y se sentó despacio en su silla de tijera. Agachó su rostro para que Arya no pudiese ver su turbación, pero su hermana no había dejado de observarla.

Arya sentó enfrente de ella, y puso su mano encima de la suya.

- Lo encontré cuando intentaba salir de la ciudad, después de que Daenerys decidiese terminar con la masacre... .- empezó a decirle despacio, dándole tiempo a que se repusiese de la noticia. Cuando Sansa levantó la cabeza pudo ver el rubor en su rostro, y sus intensos ojos verdes, brillando por unas lágrimas que intentaba contener-... Mientras iba andando por las calles desorientada y aterrada vi un caballo blanco... .- movió la cabeza de un lado a otro-. Nunca supe de donde venía, ni de quien era, me limite a montarlo y salir al galope de aquel horror.. .-cogió aire con fuerza-... Cuando estaba llegando a una de las entrada al palacio, vi a alguien que caía derrumbado en la calle... y a medida que me acercaba lo reconocí... Yo le había acompañado en su viaje al Sur, con la intención de matar a Cersei, pero cuando llegamos el palacio ya estaba derrumbándose y me obligó a irme... .- agachó la cabeza un momento-... Me salvo la vida...

Sansa apretó la mano de Arya. No dijo nada, se sentía incapaz de hacerlo. Conocía la relación, tan peculiar, que habían mantenido Sandor y ella, pero no sabía como iba a reaccionar su hermana, cuando descubriese la tremenda debilidad que ella sentía por Sandor. Una debilidad que, a todos luces, para una Reina del Norte no se podía considerar apropiada.

- Estaba destrozado pero vivo. ...- siguió contando Arya-. Conseguí que se despertase de la inconsciencia donde lo había llevado la fiebre, y al verme...- sonrió al pensar en ello-... levantó su mano y me tocó la cara... "estás viva"..- me dijo... y sonrió... y añadió... "ahora tenemos que ir a salvar a tu hermana...la Reina la quemará viva"..." ayúdame a ponerme de pie"...

Sansa vio que los ojos de Arya se velaban ligeramente.

-...A duras penas se pudo subir al caballo, y aguantó hasta que llegamos al campamento de Jon... Allí los maestres y curanderos que habían venido con el ejercito del Norte, lo atendieron junto a los heridos en la batalla, y a los supervivientes de la ciudad... Muchos no sobrevivieron a la primera semana... pero él sí.. Sus heridas no eran visibles a plena vista, salvo una. La Montaña le había destrozado un ojo. Nunca podrá ver con él...pero también tenia un buen montón de huesos rotos y según dijo uno de los maestres, músculos dañados y heridas internas que le hacían sangrar por la boca...

Paró de hablar y apretó la mano de Sansa.

- ¿Está aquí?¿En el campamento?...- le preguntó ella con apenas un hilo de vez.

Arya asintió.

- Si... en la carpa grande que hay al norte...

Sansa asintió. La había visto nada mas llegar.

Arya siguió hablando.

- He estado a su lado todo este tiempo... la primera semana la pasó ardiendo...Pasé días enteros simplemente pasándole trapos con nieve derretida por su frente, ayudándolo a ponerse de pie para ir a las letrinas, e intentando que estuviese lo mas cómodo posible... y en todo este tiempo... .-miró Sansa a los ojos antes de seguir hablando-... no ha dejado de hablar "contigo"... de preguntar por ti, de llamarte. De hablar de un beso y de una canción que tú le cantaste .-le dijo con una sonrisa picara-... al principio no lo entendía... Cuando estuvimos juntos, pensé que cuando te mencionaba era para molestarme... cuando decía que tenía que haberte follado hasta matarte para no dejar nada al gnomo, pensaba que lo decía para provocarme...- siguió sonriendo-.. pero no, no era por eso... simplemente estaba, está, y por lo que he oído, estará enamorado de ti siempre, hasta su último aliento...

Suspirando, llenó una copa que había encima de la mesa y se bebió el vino de un trago.

- Cuéntame vuestra historia...-le pidió a Sansa, casi rogándoselo-. Le debo mucho a Sandor, sin ir mas lejos estar viva ahora, aquí, contigo...y necesito saber como habéis llegado a esto... me parece tan absolutamente increíble...

Sansa se apoyó en el respaldo de silla relajando los hombros. Se obligó a olvidarse de quien era, para ser solo ella.

- Lléname una copa.- le pidió a Arya. Esta lo hizo, sin perder tiempo, y se la tendió.

Se aclaró la garganta antes de hablar.

- Es una historia complicada...- sonrió-... ¿recuerdas que yo siempre soñaba con un príncipe que me hiciese su princesa?... un príncipe apuesto y maravillo...-le dijo con mucha amargura en su voz mientras Arya asentía efusivamente-... pues aunque te cueste mucho entenderlo... El es mi príncipe... mi caballero..

Arya la miró asombrada. En los ojos de Sansa pudo leer la verdad.

- ¿Le quieres...?- le preguntó sin poder creérselo.

Sansa se limitó asentir, ante la sonrisa de Arya.

Se bebió el vino de un trago, se levantó de la silla donde estaba sentada, y empezó a andar, mientras le contaba a su hermana como el Perro, fue el único que le mostró compasión durante el tiempo que estuvo prisionera en Desembarco.

- Joffrey me llevó a la muralla, y me enseñó la cabeza de nuestra tata y la cabeza de padre...- levanto la vista, cogiendo aire con fuerza, sintiendo que se le encogía el corazón solo de recordarlo-...En ese momento, ya empezaba a tener claro lo que era "mi príncipe"... y aquello fue la gota que colmo el vaso...Estuve a punto de empujarlo...- miró a Arya fijamente-... Me daba igual morir en el intento si lo mataba a él... pero llegó el Perro y me distrajo. .- encogió los hombros-... supo enseguida lo que pensaba hacer , como si pudiese leer mi mente.

Siguió andando mientras hablaba, rodeándose su estrecha cintura con ambos brazos, como su necesitase abrazarse a si misma, mientras se sinceraba, ante la atenta mirada de Arya.

-.. A su dura manera me fue salvando una y otra vez... incluso de ser violada por unos hombres en la ciudad... Me cubrió con su capa un día que Joffrey me desnudó en el salón del Trono... y la noche de la batalla del AguasNegras apareció en mi habitación, borracho, y lleno de sangre, para decirme que me llevaría al norte... que me fuese con él , y que él jamás me haría daño...- sonrió con tristeza-... y yo le dije que no.. .-suspiró-.. pero antes de irse, me obligó a cantarle una canción .. .- cerró los ojos unos segundos y después los volvió a abrir.

- Si lo hubieses hecho toda tu vida habría cambiado...- le dijo Arya.

Sansa asintió y se sentó nuevamente.

- Sí... todo hubiese cambiado... .- movió la cabeza de un lado a otro-... Aunque no lo creas, durante el tiempo que estuve en manos de Meñique y de Ramsey... siempre pensé que vendría a salvarme... aunque nunca vino...

Arya sonrió.

- Bueno... no se lo tengas en cuenta... Me estaba salvando a mi... a su desagradable y brutal manera, por supuesto... aunque reconozco que yo tampoco fui muy agradable en el trato...

Ambas hermanas rieron divertidas quitándole tensión al momento. Cuando se relajaron Arya le pidió que le siguiese contando. Sansa lo hizo, liberada del miedo que le daba la reacción de su hermana.

- A medida que pasaban los días en Invernalia, después de volver a verlo, me di cuenta de que sentía algo por él que jamás habría imaginado... por eso, el día que celebrábamos la victoria ante el rey de la noche, me decidí a hablarle... y corroboré que él todavía sentía algo por mí. Cuando le toqué noté su incomodidad... y su manera de mirarme.. pero también vi el enorme muro que había puesto delante de él, para evitar que nadie le hiciese daño...

Arya asintió.

- Si... es cierto... tiene muy claro cual es su sitio... No le gusta, pero sabe que no puede aspirar a nada mas, por culpa de su hermano.

Sansa se pasó la lengua por los labios. Era momento de hacer la pregunta que no se atrevía a hacer.

- ¿Crees que vivirá? .le pregunto a su hermana con el miedo en la voz.

Arya sonrió y asintió.

- Sin lugar a dudas...posiblemente nunca más podrá luchar en una batalla, pero podrá enseñar a otros a hacerlo... si él quiere, claro...

Sansa se volvió a dejar caer en el respaldo de la silla y dejó escapar el aire que habia mantenido retenido en sus pulmones.

- Me besó... y yo le devolví el beso... y no me arrepiento de ello... .- se acabó de sincerar con Arya-... Sabía que era imposible que volviese de cumplir su venganza.. y asumí, como llevaba haciendo desde que se fue de Invernalia, que nunca volvería a verle.. y me autoconvencí de que era lo mejor... porque si seguía con vida... no creo que pudiese separarme de él .- se acercó a Arya-.. .. por muy Reina del Norte que sea... ¿y cómo demonios explico que he elegido al Perro?

Arya la cogió de los hombros.

- Él ya no es el Perro... Hace mucho que dejó de serlo, y además, a quién le importa a quién quieres...

Sansa la miró asombrada.

- A todo el Norte Arya... querrán un heredero...

- Eso no creo que sea un problema...- le dijo divertida, su hermana-... no será fácil, pero se le podrá convencer... a Sandor, digo... .- soltó una carcajada-... No.. no... hablando enserio... Conociéndolo, el problema de que le quieras, lo tendrás con él, no con el Norte. Tu eres la Reina y nadie pondrá en duda tus decisiones. Ha quedado muy claro que eres muy capaz de reinar... pero él... Ahora está destrozado y asustado, y por eso es vulnerable, pero en cuanto se recupere... y se dé cuenta, de que no tiene nada ahora, que ya ha cumplido su venganza...- agachó la cabeza levemente-... No quiero que vague de un sitio a otro.

- Gendry quería que fuese con él... .- le dijo Sansa. Había hablado con él antes de que se fuese a Bastión de Tormentas.

- Gendry...- Arya dijo su nombre con pena-... es una opción.. pero por lo que le he oído todos estos días, tiene que ir a Invernalia contigo... .- se puso en pie, quitándose a Gendry de sus pensamientos rápidamente-. Y ahora dime... ¿quieres ir a verlo?

Sansa la miró y Arya vio miedo en sus ojos.

- ¿Qué me voy a encontrar? .-le preguntó.

Arya suspiró.

- A un hombre que no tiene futuro, salvo que tú quieras dárselo... y él quiera cogerlo... Te aseguro que sus heridas físicas son lo que menos me preocupa...y estoy segura, de que la única persona que puede curar sus "otras" heridas, eres tú.

- Y él las mías...- dijo Sansa en apenas un suspiro. Miró a su hermana durante unos segundos y luego, cogiendo aire con fuerza, se puso de pie. Cogió su abrigo de la cama, y se lo puso. Se acercó a Arya, y totalmente convencida de lo que estaba a punto de hacer, le dijo:

- Llévame hasta él..

Continuará...