Capitulo XVI
Se sentaron a una de las mesas grandes pegados a la chimenea. Les ofrecieron algo de comer, pero lo rehusaron. Hacía poco que había hecho un alto en el camino para reponer fuerzas antes de que volviese a nevar.
- Pero, aceptaremos gustosos unas jarras de vuestro vino...- añadió Tormund despojándose de su capa y acercándose unos segundos al fuego.
Sir Gerald asintió y salió de la gran sala para hacer el encargo en las cocinas. Todavía quedaría alguien y si no, lo serviría el mismo. Los recién llegados lo merecían.
Jon se quitó la capa y se sentó al lado de su hermana. Sandor se quedó en frente de él. Era una situación tan extraña para él que no sabía cómo comportarse. Jamás en su vida había sentido que tuviera que necesitar la aprobación de nadie para vivir su vida. Las exigencias de los nobles del Norte le importaban muy poco, exactamente igual que ellos, y en eso, tanto él como Sansa, estaban de acuerdo. Era un mero trámite que había que salvar para no poner el peligro su condición de Reina en el Norte... pero Jon era otra cosa.
Además, lo conocía bien... aquella expedición "suicida" que los había llevado a atrapar a un no muerto para que todos les creyeran, le había enseñado al hermano de Sansa, como se las gastaba su futuro "cuñado". No podían ser peores referencias.
Una de las criadas, todavía levantada, entró en ese momento y les dejó una bandeja con dos jarras grandes de vino y cuatro vasos. Sansa le devolvió uno de ellos, y le pidió un poco de agua.
Jon agachó la cabeza.
- Todavía no puedo creer que estés embarazada...- le dijo despacio cuando ya hubo salido la criada. Intentó que no sonase como un reproche, pero no lo consiguió.
Sandor se puso a la defensiva, mientras Tormund llenaba las copas restantes. El tendría sin lugar a dudas una opinión propia de todo ello, pero se la guardaba para sí mismo. Sabía que a nadie le importaba.
Sansa se lo miró decidida.
- Si te soy sincera nosotros tampoco..
Sandor se limitó a asentir. Era una conversación que pertenecía a Sansa. El solo intervendría si no le quedaba más opción. De todas formas, por instinto apretó sus puños debajo de la mesa.
- ¿Cómo ha podido pasar algo así?.- les preguntó Jon a ambos. El asombro no se iba de su rostro.
Sansa miró a Sandor. Respiró hondo y como siempre que tenía que defender sus decisiones, estiró la espalda y levantó su cabeza.
- Sandor y yo estamos unidos por algo imposible de explicar...- miró a su hermano a los ojos-. ... pero te puedo asegurar que no podría ser feliz con nadie más... nos entendemos como nadie puede entendernos... y cuando lo miró solo veo lo que hay debajo de esas heridas, y, sin lugar a dudas, es lo que quiero...
Tormund miró a Sandor inclinando la cabeza, haciendo un esfuerzo por ver lo que veía Sansa. A los pocos segundos negó con la cabeza, y volvió a llenar su copa de vino.
Mientras la Reina en el Norte siguió hablando.
- Jon...- cogió su mano. Se humedeció los labios intentando buscar las palabras-... Él intentó ayudarme cuando nadie lo hizo, y aunque no lo creas es de las pocas personas, fuera de vosotros, de mi familia, al que he echado de menos en todo esto que ha sido mi vida desde que nos separamos...- respiró hondo. Aunque no quería empezaba a emocionarse. Quería mantener la dignidad de una reina, también delante de su hermano, pero le estaba siendo imposible. Fantasma, tal vez intuyendo la situación por la que estaban pasando Sansa, se subió al banco donde estaba ella y se tumbó a su lado. Sansa no pudo evitar sonreír.- Sé que estamos destinados a estar juntos... .-continuó-... a pesar de todo lo que me hizo Ramsey y de todo lo que está escrito con sangre en el cuerpo de Sandor, estoy embarazada... y te juro... que es lo más increible que yo nunca pudiese imaginar... . se hechó hacía atrás y sonrió-... Cosa que por cierto a los señores del norte les tenía muy preocupados... Muy a su pesar, .- sonrió al decirlo y su sonrisa tenía mucho de ironía-... el linaje Stark va a continuar... gracias a un Clegane...
Su hermano la oyó con atención. Bebió un sorbo de su copa y asintió. Se dirigió a Sandor, tomando nota de lo que acababa de decir su hermana.
- ¿No te importa que tu hijo sean Stark y no Clegane?
Sandor sonrió y cerró los ojos. Sus boca se curvó ligeramente hacía su lado "bueno".
- Todavía me cuesta asimilarlo...pero que mi hijo sea Stark es algo que no les da ni les quita.. .- cogió aire con fuerza-... Puede que me hayan prohibido que entre en los asuntos del reino, pero desde luego, me encargaré de que sepa lo que es vivir de verdad en este mundo... Un mundo lleno de asesinos, donde matas o te matan...
Cuando acabó de hablar Jon y él se mantuvieron la mirada. Nadie decía nada, hasta que Sansa decidió cambiar el sentido de la conversación... Ya era bastante para hoy... El que Jon viese lo que Sandor significaba para la gente de Invernalia y su trabajo diario, podría ayudar a que sus dudas se disipasen.
- ¿Qué tal es vuestra vida detrás de lo que queda del Muro?.- les preguntó interesada. Del viejo Muro ya casi no quedaba nada. El dragón no-muerto se había encargado de ello, en su viaje hacía Invernalia.
Tormund apoyó ambos antebrazos en el mesa aguantando su copa de vino.
- La vida es dura... pero es lo que tiene que ser...
- Es real... es una vida sencilla-.. añadió Jon, apartando los ojos de Sandor -... sin juegos de tronos...solo vivir día a a día. Cazamos, nos alimentamos...
- Hacemos el amor con grandes mujeres norteñas... .- añadió, a su vez Tormund, elevando la voz y sonriendo, dándole un codazo a Sandor-... pero nunca os olvidéis .- su voz cambio abruptamente y se volvió mucho mas grave-... de que de vez en cuando algunos de nosotros, vemos sombras en la noche... aunque puede que solo sean recuerdos...
- El pueblo de más allá del muro sigue vigilando...- les dijo Jon-... nunca lo olvidéis... y ahora... terminó su copa y se dirigió a Tormund.- Te importaría acompañar a la Reina a sus habitaciones... quiero hablar con Clegane... .- se corrigió-... con Sandor...
Sansa miró a Jon molesta.
- No es necesario, Jon.- le dijo ella a su hermano poniéndose de pie, visiblemente en desacuerdo con dejarlos solos-... No hay ningún honor que defender... ya no...
Jon asintió.
- Lo sé... pero déjame que haga las cosas como se debían haber hecho... Esta conversación la tendría que haber tenido tu padre, mi tío, en otra vida... .- la miró a los ojos-... por una vez hagamos algo normal...
A todas luces se veía que sus motivos eran sinceros. Sus vidas desde el fatídico día en que habían salido de Invernalia con el Rey Robert Baratheon, habían sido cualquier cosa menos normales.
Sansa se levantó y lentamente asintió. Le dio un beso a su hermano en la mejilla y fue hacía la puerta del salón. Tormund apuró su copa... no tenía ninguna intención de llevarle la contraria a su amigo y casi hermano... dejaría a la Reina y luego volvería.
Nada mas ver como se cerraba la puerta, Jon empezó a hablar.
- No soy un hombre que se ande con rodeos y menos a estas alturas de mi vida...- le dijo mientras servía más vino en las copas de los dos-... Tampoco soy quién para poner en duda las decisiones de mi hermana, pero necesito saber tu versión de los hechos...- le miró fijamente-. Eres...
Sandor le interrumpió.
- Si... lo soy-. Le dijo con voz grave. No hacía falta que siguiera, tenía muy claro como lo veía. -... todo aquello que piensas de mi es cierto... En mi vida solo hay fuego, sangre, muerte, y cobardía... y todas y cada una de mis cicatrices, las cuales sé que te cuesta mirar... ¡Cómo no iba a ser así!... ni yo mismo me las puedo mirar...- cogió la copa de vino y se la bebió de un solo trago. Jon no dijo nada esperando que continuase-... pero Sansa, a pesar de verlo... de saber muy bien lo que he sido... me ha dado la oportunidad de dejarlo todo atrás...
Jon se movió incomodo de la silla. Acercó sus manos al fuego. Fantasma apoyó la cabeza en su pierna.
- Lo entiendo... pero...¡maldición! aparte de todo eso... eres viejo para ella... .-negó con la cabeza enérgicamente-... No eres una elección aceptable desde ningún punto de vista que pueda imaginar... .- se pasó la lengua por los labios, y sin querer hecho mano a una pequeña daga que llevaba en su cinto. Lo miró de reojo-... cuando leí el cuervo que firmaba Tyrion. El matrimonio, el embarazo... pensé en venir y matarte...- Sandor agachó la cabeza y no dijo nada-.. Todo lo que pasaba por mi cabeza era negro. Solo podía imaginar algo parecido a Ramsey. Era incapaz de imaginar, cariño, amor, ternura... ¡en tí!... no podía...pero luego seguí leyendo y ese maldito enano, .- golpeó la mesa con une de sus puños-.. solo hizo que defenderte... Defender tu absoluta devoción por Sansa... y si algo sé de él es que no miente, en algo como esto nunca mentiría...Siente algo muy profundo por mi hermana... La respeta mucho...
Sandor volvió a llenar su copa. Desde el momento que Jon pidió a Tormund y a Sansa que se fuesen, ya sabía que iba a acabar borracho... Enfrentarse con quien había sido, era lo que más le desquiciaba, porque no tenía ninguna excusa...ninguna justificación. Esa era su historia. Ni más ni menos.
Jon se recostó en la silla y cruzó los brazos.
- No pretendo ser el guardián del honor de mi Sansa... es mayorcita... y ya ha dejado muy claro lo que eres para ella... pero quiero saber que es ella para un hombre como tú... y se sinceró, podré soportarlo...
Sandor se mesó la barba y dirigió su mirada hacía el fuego de la chimenea que ardía con fuerza.
- Ella lo es todo...- cogió aire-.. Reconozco que al principio en Desembarco solo me parecía un pobre niña en un nido de víboras... y nunca pensé que durase mucho. ¡Era tan inocente!..- agachó la cabeza levemente-... Enseguida empecé a tener pensamientos contradictorios hacia ella. Por una parte me daba lastima, las humillaciones del bastardo del niño rey eran innecesarias, y ella las aguantaba con una entereza que no he visto en hombres de verdad... pero por otra parte, y a medida que iba creciendo me dí cuenta que era lo más hermoso que nunca había visto y la deseaba con todo mi ser...
Jon resopló sin disimulo posible. Hasta Fantasma se levantó. Sandor siguió hablando...
- ... pero a la vez sabía que nunca podría tocarla...Ni tan siquiera la noche del Incendio del aguas negras. Borracho y desesperado hui de la batalla... y fui a sus aposentos...- la mirada de Jon lo decía todo. Dos cuchillos se clavaban en Sandor. Esto negó con la cabeza-. Cuando ella llegó, yo estaba tumbado en su cama... y solo, le pedí que se viniese conmigo... que huyese conmigo de todos aquellos que le querían hacer daño... y cuando ella se negó, le pedí que me cantase una canción...- Sandor recordó ese momento vivamente, oyendo nuevamente la voz de Sansa en su oído hasta que le hizo llorar...- luego salí huyendo dejándola allí... .- se llevó las manos a su frente y agachó la cabeza-... Siempre he pensado que me la tuve que haber llevado aunque ella no quisiera...
Jon cogió aire nuevamente. La expresión de su rostro era dura... todavía no había concesiones en ella. Volvió a llenar las dos copas de vino.
- Sansa ya ha dicho lo que siente por ti... pero aun así me es muy difícil ver lo que hay debajo de esas cicatrices... .- cogió la copa pero no bebió-... aunque también sé que nunca hiciste daño a Arya cuando estuvo en tu poder... La llevaste con mi hermano, aunque fuese para pedir un rescate y luego la salvaste de la boda roja y de mucho más...
- Te entiendo, pero te puedo asegurar que me dejaría matar por ella...Hay una conexión que sola ella y yo sentimos... Los dos perdimos la capacidad de amar... y la capacidad de creer que alguna vez alguien podría amarnos...
- ...pero Sansa es hermosa...- afirmó Jon sin entender el argumento de Sandor.
- Sansa tiene cicatrices en algunos sentidos más profundas que las mías... tanto por fuera como por dentro.. .-intentó con todas sus fuerzas hacerse entender, aunque lo suyo no fuesen las palabras-... Estaba herida de muerte para la vida igual que yo...y juntos no solo hemos recuperado la confianza en otro, sino la capacidad de amar y el deseo que jamás pensamos que podríamos despertar en nadie... Un amor y un deseo sin intereses... solo nosotros...
Jon se llevó la mano a la boca. Permaneció unos segundos observandolo.
- Me costara, Clegane... me costará... no te lo voy a negar...- suspiró. Su rostro reflejaba la complejidad de sus emociones-... pero entiendo eso que dices, que habéis encontrado el uno en el otro la capacidad de volver a confiar y a amar... - fijó la vista en el fuego y a Sandor le pareció ver que un velo de tristeza nublaba sus ojos-... yo todavía no lo he conseguido, creo que estoy vacío por dentro.
Sandor asintió.
- Así nos sentíamos nosotros... ella me salvo y yo la salve a ella...
Al oirle decir eso no pudo evitar asentir. Cogió despacio su copa y con un movimiento de cabeza le invitó a que hiciese lo mismo.
- ¡Qué así sea!... Tenéis todo mi respeto, porque sois mayorcitos para necesitar mis bendiciones... .- dijo sonriendo-... Oyéndote solo deseo, que algún día, yo pueda decir lo mismo...
...y Sandor algo relajado por primera vez en toda la noche, chocó su copa con él, brindando porque así fuese.
Tormund cumplió la orden que le habían dado y acompañó a Sansa. Ésta, aparte de por haber los dejado solos, también estaba algo nerviosa por algo que acababa de oir.
- ¿De verdad, hay sombras en la noche?
Tormund expiró con fuerza, su fuerte pecho subió y bajó a la vez. La cogió con fuerza del brazo mientras andaban a traves de las sombras de las arcadas del patio de Invernalia. Era una noche fria, muy fria. El hielo se empezaba a formar en los barreños donde bebían los caballos... pero para ambos eso era lo normal.
- Mi Reina... El Norte es grande y basto, hay zonas que no se pueden abarcar ni tan siquiera por nosotros... Zonas donde el frio es algo mas que aterrador... y allí nadie sabe lo que puede llegar a vivir y a morir, si es que algo es capaz de hacerlo...
Tormund notó como Sansa temblaba. Se permitió acariciarle levemente el brazo.
- No os preocupéis mi señora, como hemos dicho, el pueblo del Norte siempre vigilará, y más ahora que todos estamos unidas...
Sansa torció levemente la cabeza y paró de andar, al oírle decir eso.
- ¿Y quién las dirige?-le preguntó interesada.
Tormund sonrió.
- No... No vayáis por ahí... Jon no quiere saber nada de tener poder...- agachó la cabeza y se humedeció los labios-... Un grupo de hombres fuertes se encarga de que todo tenga un orden...
Sansa volvió a andar en dirección al pasillo, apoyada en su inmenso acompañante.
- Es tan injusto todo lo que le ha pasado... El auténtico rey... el que podría unificar el Norte y el Sur bajo su corona...
Tormund la interrumpió, chasqueando la lengua.
- Algo que creo que no os sería de mucho agrado... .-le dijo, tomandose ciertas confianzas... Jon debía de haberle hablado mucho de ella.
Sansa sonrió, divertida, sintiéndose como un libro abierto ante ese gran hombre. Asintió.
- Reconozco que tendría derecho a ello, por nacimiento y debería ser el Rey en Desembarco... pero el Norte tiene que gobernarse desde el Norte.
- Tenéis toda la razón-. Tormund se llevó su mano izquierda a su corazón.
- El pueblo del Norte es libre... y eso es lo importante... .- llegaron al cuarto de su Sansa-... No os preocupeis por Jon, tiene todo lo que podría desear...
Ella asintió. Era cierto que su situación la tenía algo preocupada. Había sufrido demasiado.
- No puedo evitarlo... aquí vamos justos... la comida... el conseguir que el calor se mantenga, cada dia es mas dificil.
- Allí hay comida de sobra...- sacó un enorme y a todas luces muy afilado cuchillo-.. Solo hay que saber cazarla... y nacemos sabiendo hacerlo...
Cogió con delicadeza la mano de Sansa.
- No temas por tu hermano... Ese es su pueblo ahora...y puede que le cueste dejas atrás el frio de su corazón... pero .- sonrió con picardia y bajó el volumen de su voz para decirle en confidencia-... Hay una mujer increible que puede conseguirlo. Se llama Sybil... es dura, sabe escuchar, y sobre todo es paciente. Tu hermano la busca... se siente bien con ella... pero tiene que perder el miedo...
Sansa cogió aire con fuerza al oir eso. Apretó los labios sonriendo y sin pensarlo, le dio un beso en la mejilla a Tormund antes de entrar en su habitación.
Esa noche tenía dos motivos para estar contenta... Podía haber esperanza para Jon y... desde que había salido del salón, no haba oído gritos, ni ruido de pelea... y eso era bueno...
Continuará...
