Capitulo XVII
Sandor se asomó a la ventana de su habitación al oír como las puertas de la fortaleza se abrían. Un carro enorme tirado por cuatro caballos, completamente cubierto de nieve, entró despacio, y se paró en medio del patio de armas. No le cabía ninguna duda de que venía de Desembarco. Prácticamente nadie que tuviese interés en venir a Invernalia, podía disponer de un medio para desplazarse como ese.
Antes de que se abriese la puerta, ya lo oyó gritar. Frunció el ceño. Era imposible que ese maldito enano pasase desapercibido.
- He venido todo el camino tapado con la mantas mas gruesas que he podido encontrar en Desembarco, y aún así, tengo las pelotas heladas...
Sandor, se puso su abrigo de piel y salió resignado de su estancia. Debía cumplir con su condición de anfitrión... Resopló con fuerza cuando abrió la puerta y el frio intenso le golpeo en la cara, con un solo pensamiento en su mente: "¡Todo esto lo hago por ella... Todo esto lo hago por ella!"
Tyiron vio enseguida a Sansa que le recibía con una sonrisa en los labios, pero enseguida se dio cuenta de fijaba la vista en el carro donde habían hecho el viaje. Sonrió y mientras le cogía las manos le dijo:
- Si, Brienne está dentro con el niño..- Sansa vio como su mirada se iluminaba-.. Es como mirar a Jamie a los ojos...
Ella se llevó la mano a la boca y lo miró con ternura.
- Oh! Por los dioses, Tyrion...¡Estás emocionado!
Él agachó la cabeza y encogió los hombros intentando quitarle importancia. No lo consiguió.
- La vida sigue Sansa... y ese niño es el mejor regalo que podía hacerme...
En ese momento, Brienne salió del carro envuelta en gruesas mantas con un pequeño bulto entre sus brazos.
Sansa fue rápidamente hacia ella. La acarició el brazo no sabiendo como comportarse. Brienne dobló la rodilla y agachó la cabeza. No en vano estaba en presencia de una Reina.. pero enseguida Sansa la hizo levantarse.
- No…no tienes que hacer eso... No debes... .- miró al niño que dormía plácidamente-.. Oh! Es tan hermoso... .- miró a Brienne-. ...no deberías haber hecho un viaje tan largo...
Brienne sonrió.
- Nunca me habría perdido esta boda... y quería que lo conocierais... .- se fijó en Tyrion que se había encontrado con Jon y estaban saludándose con gran cordialidad. Siempre había existido una conexión especial entre el "enano" y el "bastardo". También vio llegar a Sandor. Se miraron fijamente durante unos segundos. Al final éste agachó la cabeza a modo de saludo y sonrió discretamente. Brienne le devolvió el saludo y la sonrisa, en volvió a concentrarse en Sansa y en su hijo-... Es la viva imagen de Jamie...- suspiró y sonrió son dulzura mientras lo miraba-. Como comprenderéis no podía llamarlo de otra manera. Es como sí él hubiese vuelto a mí...
Sansa notó que los ojos azules de Brienne se llenaban de lágrimas.
- Tyrion me ha dicho que vos también...- le dijo señalando su vientre-... Es otro milagro...
Sansa sonrió y asintió.
- Sin lugar a dudas lo es. se dio la vuelta y miró a Sandor que de pie con brazos cruzados sobre el pecho miraba a Tyrion, que no paraba de hablar, como si fuese a matarlo.- Ha sido una sorpresa para todos... . añadió sonriendo.
Brienne asintió.
- Vuestros futuro esposo..- dijo mientras levantaba una ceja, y hacía una pausa, remarcando lo asombroso también de eso-.. Es toda una sorpresa en si mismo... Lo vida lo convirtió en un hombre peligro, desprovisto de todo empatía. En un ser violento y egoísta... pero dentro de él había mucho mas..
Sansa miró a Sandor y suspirando asintió. Al cabo de unos segundos volvió su vista hacia la recién llegada y la cogió del brazo
- Venid conmigo... He preparado una habitación para vos y para el pequeño... Os juro que es la mas caliente de todo el castillo, la que suele utilizar Tyrion cuando viene... Esperad a que se lo diga... .-añadió sonriendo con malicia, chocando su hombro con el de ella. De repente recordó algo y supo que tenía que decírselo inmediatamente a la recién llegada-. Por cierto, el mata gigantes está aquí...
Brienne se paró de golpe y puso los ojos en blanco.
- ¡OH, NO!
Jon salió del comedor, dejando allí a sus compañeros de cena. Tormund llevaba ya un rato durmiendo la borracha, ya que, no se separaba del vino norteño en todo el día, y Brienne se había retirado a atender a su bebe, pero Tyrion, los novios y él, no parecían tener sueño... Había sido una velada agradable, pero él necesitaba respirar algo de aire limpió y sentir el frio en la cara, antes de ir a dormir. Se había acostumbrado muy pronto a la vida libre, del pueblo libre y las duras paredes de piedra le hacía sentir que le costaba respirar. Subió a la galería descubierta y miró hacía dentro de los muros.
Le costaba imaginar la vida que había vivido allí. Parecía que habían pasado siglos... Su vida junto con Robb, junto con Eddard, que fue capaz de mentir a su mujer, Caitlin, para mantener la promesa que le hizo a su madre. Fue capaz de vivir con la vergüenza que supuso para él que su mujer pensará que había sido capaz de engañarle. La hubiese gustado que él se lo hubiese contado todo... pero no pudo ser... La ambición, la codicia y la crueldad de los hombres que había regido sus destinos, de una forma directa o indirecta lo habían hecho imposible.
En su habitación se había mirado al espejo y aunque físicamente estaba igual, salvo unas pocas canas que blanqueaban sus sienes, y unos pocos kilos de menos, se mantenía igual que el joven que había aprendido a manejar la espada junto a Robb y a Theon, y había jugado junto a Arya y a Bran...y había soportado el indisimulado desprecio de Caitlin...
Agachó la cabeza suspirando. Se había prohibido a sí mismo recordar...había tanta tristeza dentro de él que era incapaz de sacar... y cuando recordaba solo hacía que incrementar. La tenue presencia de Sybil n su nueva vida le estaba ayudando a crear nuevos y buenos recuerdos, pero aún era pronto... todavía no podía, o no quería, derrumbar sus propios muros.
Sus ojos se desviaron sin querer, o no, había la entrada de la cripta. Ahí estaba enterrada su madre...quizás podría bajar a verla unos segundos... Iba a empezar a andar hacía allí, cuando por vió de soslayo un pequeño punto negro que se acercaba por el camino del Este.
Se acercó mas al pequeño muro y fijó la vista. Era un jinete, e iba totalmente cubierto. Lo observó mientras llegaba a la fortaleza... y a medida que se acercaba supo enseguida quien era...
Jon bajó las escaleras deprisa y después de avisar a los guardias que custodiaban la puerta, salió fuera por una de las pequeñas puertas de anexas..
La puerta del salón se abrió y Jon entro en el él, sonriendo. Su voz resonó dentro del amplio espacio y acalló todas las voces.
- ¡Mirad quien acaba de llegar!
Detrás de él, una Arya totalmente envuelta en capas de abrigo entró sonriendo.
Sansa se levantó rápidamente de la mesa, gritando su nombre. Se fundieron en un abrazo.
- Quería haber llegado antes, pero me costó conseguir un barco desde Desembarco... Casí nadie quiere venir tan al Norte... le explicó.
- No importa...- le dijo su hermana moviendo la cabeza enérgicamente de una lado a otro-. Lo importante es que estás aquí... No podía casarme sin tí...
- Bien dicho hermanita, bien dicho...
Se separó de Sansa y buscó a Sandor con su mirada. Lo encontró levantándose de la mesa, yendo hacía ellas. Tyrion sentado a la lado de la chimenea con una copa de vino en la mano se alegraba de que el cuervo que mandó mas allá del mar Angosto la hubiese encontrado
- Tengo unas cuantas cosas que decirle al novio...
Fue a su encuentro. Sandor la levanto mientras la estrechaba entre sus brazos.
- ¡Maldita cría! .-exclamó incapaz de soltarla-.. Tenías que venir... No hay forma de que me libre de tí...
Arya se limitó a asentir con la cabeza...
- Tenlo por seguro... lo miró detenidamente todavía entre sus brazos.-... No en vano te saqué de ese infierno para que ahora le hagas la vida imposible en a mi hermana.
Sandor esbozó una pequeña e irónica sonrisa. Sintió como Arya hundía la cabeza en su fuerte cuello.
- No, puedes estar segura que nunca le haré daño.- le dijo a la pequeña viajera que había vuelto por un tiempo su vida del reves, mientras miraba a Sansa que los observaba en silencio junto con Jon.-... Sansa era la única que podía hacerme volver del infierno que me merezco... y tu la trajiste a mi...
Arya se separó de él y lo miró a los ojos. Negó con la cabeza.
- Todavía me cuesta creerlo...- le dijo sonriendo. Sandor levantó la cabeza desesperado mirando al cielo. Era la frase que mas veces había oído en los últimos días.
- Y a mí...-le dijo Jon cogiéndola de los hombros y llevándola hasta la mesa. Miró a Sandor un instante y le giño un ojo-.. pero sin genero de dudas es lo mejor para Sansa... Están hechos el uno para el otro.
Arya lo agarró por la cintura y asintió enérgicamente.
Se sentaron todos nuevamente a la mesa, mientras les traían mas vino y un poco de comida para Arya. La llegada de la hija pequeña de los Stark había sido convenientemente notificada a Lord Gerald en el mismo momento en que entró al castillo.
Mientras Arya devoraba un bueno trozo de queso regado con algo del viejo vino de su padre, les fue contando donde había estado los meses anteriores, por orden de Tyrion algunas veces y por su propio criterio otras, todo lo que había visto y aprendido y les enseñó las nuevas cicatrices que poblaban su cuerpo, a la vez que una increíble sonrisa de felicidad cubría su rostro... pero la sorpresa mayúscula se la llevó ella, cuando Sansa le dijo que estaba embarazada. Estuvo a punto de morir atragantada, y de sufrir una caída del banco donde estaba sentada. Cuando pudo recuperarse, después del susto, solo puedo decir:
- El destino juega con nosotros...- miró a su Sansa y a Sandor como si los viese por primera vez. Recordó que Sansa le había comentado que después de que Ramsay la torturase no creía que pudiese tener hijos, y ese era un problema al ser reina en el Norte, Sandor... Dios Mío! Había visto su cuerpo destrozado... Era todo demasiado increíble, para no pensar que le destino les reservaba aún muchas sorpresas -... juego constantemente con nosotros... y ahora, quiero ir a mi antigua habitación... Necesito un baño..
Sansa y Sandor se miraron un segundo.
- Respecto a eso..- empezó a decir Sansa levantando las cejas-... quiero enseñarte algunas reformas que hemos hecho en el castillo..
Arya se apartó ligeramente de su lado.
- Llevo tres días sin parar de cabalgar para llegar a vuestra boda... no me querrás decir que mi habitación...
Sansa la cogió del brazo, la hizo levantarse.
- Tranquila, tendrás tu baño.. pero hay algunos pequeños cambios que debo comentarte...
Continuará
