Si aquella mañana le hubiesen dicho a la escéptica Hana que su hermanito menor estaría acaparando la cocina con el

rostro empolvado y las manos llenas de canela, no se habría creido tal milagro ni aunque hubiese salido de la respetable boca del mismísimo Hokage.

La impresión de ver al salvaje Kiba medio perdido entre el desfile de utensillos sucios no le permitió reaccionar tras varios minutos.

-Ahora que dice...? Harina, huevos...canela- leía en voz alta sin despegar los ojos del recetario.

Ni siquiera se percató de la presencia de la anonadada Hanna, hasta que esta recogió de la mesa una cuchara bañada en viscosa masa.

-Estoy usando eso- bufó molesto Kiba tras el muro de harina.

-¿Que diablos les pasa a ustedes hoy?- indagó sin disimular su hermana.

Akamaru lanzó amistosos ladridos dejando asi claro que estada divirtiendo en medio de aquel intento ae platillo.

-¿Que género de desgracia ha debido ocurrir para que tú decidas cocinar, hermanito?- volvió a interrogar con malicia al notar como se encendían las mejillas del muchacho.

-Metete en tus asuntos, Hanna- siseó molesto por la interrupción de su hermana. La cual parecía demasiado entretenida por la penosa escena.¿Y como no estarlo?

Probablemente su aspecto dejaba entrever que había pasado varias horas releyendo las instrucciones de esos endemoniados rollos de canela. Pero una y otra vez los malditos se negaban a obedecerlo y salir decentes.

"No puede ser tan difícil" se mofo al principio de la operación. Y ahora los fatídicos intentos que no habían sido devorados por Akamaru, reposaban en el basurero y parecían burlarse de él.

Hana aún tenía deseos de fastidiar el mal genio de su hermano menor, cuando llamaron a la puerta.

-buenas tardes- empezó respetuosamente Hinata inclinándose con las mejillas rojas.

La peli marrón recordó las palabras que Kiba le gritó segundos antes. Fueron claramente "distraela" y sabía bien que volvería a gritarle después de hacer lo siguiente.

-¿cuál es tu comida favorita, Hinata-chan?

La muchacha enrojeció aún más (si es que eso fuera posible) antes de murmurar "rollos de canela" con timidez.

-hmmm espero que te guste con un malhumorado y sucio ninja encima- bromeó dándole un codazo de complicidad mientras la dejaba en la puerta de la cocina.

-mierda Hanna! Te dije que la entretengas!- reclamó Inuzuka escondiéndose bajo la mesa. Era lo único que le faltaba.

Akamaru por su parte estaba muy feliz con la visita de Hinata. brincó y agitó su cola con alegría al recibirla, y lo siguiente que sintieron fue un retumbar de cubiertos volando por los aires, déjandolos cubiertos bajo la mole dulce.

Y aunque Kiba se sentía demasiado cohibido con la idea que Hinata viera la vorágine que reinaba en la cocina, se apresuró para auxiliarla con exagerada preocupación. Se arrodilló a su lado para sacudir sus hombros llenos de canela.

Sin embargo la peli morada le sonrió con ternura y se tomó la libertad de inclinarse y lamer las manchas que salpicaban sus mejillas.

-Realmente me gusta- murmuró luego se descubrir las marcas de nacimiento ocultas bajo la aglutinación cafe.

Kiba estaba demasiado pasmado y feliz para replicarle que esa masa aún no estaba cocida del todo, o cuando akamaru saltó sobre ellos exigiendo participar en la escena.

Hanna se alejaba tranquilamente por el pasillo. Estaba segura que entre tanta canela, ladridos y besos llenos de azúcar acabaría con malestar estomacal.

Felicitaría a Kurenai por las clases que le impartió a Hinata para domar fieras más tarde.