One Piece no es mío.
Solo la idea de la historia es mía.
4
Nami apretó el celular. Había esperado que aquella fotografía fuera suficiente para convencer al pecoso, ¿cómo olvido que aquel roñoso había sido un actor de películas AV? Era lógico que una fotografía donde aparecía besando a un muchacho no significaba nada para él.
¡Rayos! No solo su plan había fallado sino que además el muy maldito había recibido un beso de Luffy, eso solo incrementaba su malhumor. Aquel sujeto que se había besado con un millón de chicas había profanado los labios de su inocente amigo. Quería golpear a alguien, a alguien con pecas si no era mucho pedir.
─Ace tres, OCPI cero fufufu ─rió la morena mirando la puerta por donde había desaparecido su protagonista─. Esto es muy divertido.
─Divertido ─repitió Nami mirándola como si se hubiera vuelto loca─. Ese sujeto solo nos está haciendo perder el tiempo, si esto sigue así no podremos empezar con los ensayos en el tiempo programado.
─Vamos, Nami, tranquila. Ya conseguiremos convencerlo.
La pelinaranja apretó los labios sin dejar de mirar a su amiga con molestia para después rendirse y suspirar. Robin siempre apoyaba al moreno en cualquier decisión que tomaba sin importar que tan ridícula o absurda fuera. Ella y Zoro eran los que seguían a Luffy sin dudar, sin cuestionar sus tontas e infantiles decisiones. Como sea, no tenía caso que continuarán en aquel lugar, Ace ya se había marchado. Mañana tendrían que poner en práctica el Plan E de su operación, la D había fracaso desde que eligieran aquella mañana a Zoro para que siguiera al pecoso, Ace ni siquiera tenía que esforzarse para quitárselo de encima. Seguramente cuando salieran encontrarían al peliverde totalmente extraviado en un callejón, y como Robin llevaría a Luffy a casa, ella tendría que recoger al idiota sin sentido de orientación. La idea de buscarse nuevos amigos parecía ser bastante tentadora en esos momentos, pero si lo hacía ─sonrió─ su vida perdería toda la diversión, prefería unos amigos locos a unos normales y aburridos.
El auto de Robin y Zoro eran muy parecidos, ambos manejaban carros deportivos pero mientras que el de Zoro era negro con rojo el de Robin tenía un llamativo color purpura vibrante. A Luffy le gustaban ambos, sentía como si fueran un pequeño cohete por la velocidad a la que manejaban. El chico disfrutaba abrir la ventanilla por completo y que el aire lo golpeará de lleno en la cara. Ese fue el primer indicador para Robin de que algo iba mal, Luffy no había bajado la ventanilla y parecía más interesado en sus botas que en contemplar el panorama a través de la ventana.
─¿Ocurre algo malo, Luffy? ─el aludido levantó la vista y contempló las pequeñas luces de los autos que iban por delante de ellos, Robin no tardaba mucho en alcanzarlos.
─Ace sabía a menta ─dijo pasando su lengua por sus labios─, creo que acababa de lavarse los dientes. No me gusta el sabor de esa pasta, debería cambiarla ─declaró cruzándose de brazos.
─Puedes ponerlo como una condición en su contrato ─dijo Robin volviendo su atención al camino. Luffy la miró sorprendido para después sonreír, tenía razón, no lo había pensado. Apretó el botón para bajar la ventanilla.
─Lo haré, pondré que la cambie por una que me guste a mí ─el aire frío de la noche lo golpeo en la cara haciendo que sus ojos lagrimearán pero no dejo de sonreír─. Me gusta la pasta con sabor a canela o hierbabuena ─tendría que pensar seriamente cuál era su favorita.
Robin sonrió, le alegraba ver a su amigo con aquella actitud. Ace le parecía un chico agradable, le gustaba que no sucumbiera a la presión que todos ellos estaban ejerciendo sobre él, era divertido encontrar un reto. Luffy estaba acostumbrado a conseguir lo que quería y muchas personas lo complacían con tal de que los dejara en paz pero Ace le estaba costando mucho trabajo. Cuando lo convenciera ─porque una cosa era que intentara resistirse y otra que lo consiguiera por mucho tiempo─ estaba segura que serían grandes amigos.
Al cabo de dos horas de camino y una larga charla sobre cuál era la mejor pasta de dientes ─hasta el momento iba ganando la pasta con sabor a canela─, Robin distinguió la enorme reja de cuatro metros de alto que indicaba el inicio de la propiedad de los Monkey. La reja era demasiado grande para que una sola persona la moviera, por tal motivo siempre había cuatros personas para esa labor. Tal vez sería más fácil si estuviera electrificada pero la casa era demasiado antigua como para estropearla con modernismos de esa clase, el padre de Luffy era un conservador de primera, como todo director tenía sus excentricidades.
Enclava en lo alto de una colina, rodeada de un enorme bosque y con un acantilado tras ella, la mansión era el escenario perfecto para una película de terror. Nami le había dicho a Luffy que su casa seria perfecta para una de las escenas de la película, la idea fascino tanto al moreno que acepto de inmediato. Cada vez que la veía, Robin sentía como si miles de murciélagos revoloteaban en su estómago. Ya quería ver como quedaba aquella enorme mansión ─más parecida a un castillo─, en la película.
«Su padre está en la biblioteca en una reunión de negocios». Sinónimo de que no debía molestarlo. Tras lo sucedido aquella ocasión había aprendido a mantenerse lejos de ese lugar. Sabía quién era el invitado de su padre, había visto el convertible negro estacionado afuera y la gabardina en el armario y conocía perfectamente de que iban aquellas pláticas de negocios. Luffy torció la boca y se alejó de la ventana para volver a las pequeñas maquetas que tenía esparcidas por todas partes, eran los modelos de Nami para las escenas.
La idea para aquella película se le ocurrió cuando estaba en la secundaria, desde ese entonces ya sabía a lo que se dedicaría, comenzó anotando todo en un diario que Robin le regalara. Al principio eran ideas aisladas pero después fue formando escenas completas. El diario descansaba sobre su escritorio, allí estaba el alma de cada personaje y el aire que se respiraría en cada escenario. Cuando le contará a sus amigos sobre su idea, todos parecieron emocionados. «¡Es genial, Luffy! Debes hacer la película», Luffy siempre tuvo la idea de hacerla pero los ánimos y el apoyo de sus amigos fue lo que terminó de impulsarlo.
El papel principal fue el primer actor al que eligió. Estaba hecho para él, cuando le hablo sobre su proyecto él había sonreído de aquella forma encantadora y dijo que lo apoyaría, que era un proyecto fantástico y cuando le ofreció el papel, acepto de inmediato y sin dudar, lo haría aún y cuando no le pagará.
Abrió el diario y paso sus dedos por el nombre de su protagonista, aquel ser que había creado en su imaginación y que estaba tan vivo como él, como sus amigos, como todas las personas a su alrededor. En su imaginación aquel personaje había tenido un rostro, una voz, un cuerpo y por tal motivo, no pudo escoger a un protagonista por mucho tiempo. Nadie era capaz de borrar aquella imagen que estaba tan clara en su cabeza… hasta esa noche. Nami tenía razón, no conocía a Ace para nada pero era perfecto para el papel, lo sabía, podía sentirlo. Apenas lo vio, la imagen de su protagonista encajo completamente.
─Connie me dijo que habías vuelto ─Luffy cerró su diario y giró para encarar a su padre─ ¿Ya cenaste?
Monkey D. Dragón era un hombre acorde a su reputación, alto e intimidante. Su mirada penetrante era capaz de doblegar a cualquiera que tuviera el suficiente valor de enfrentarlo, Luffy jamás tuvo miedo de él, incluso ahora no se sentía intimidado, solo molesto.
─Cené con mis amigos ─Dragón entró a la habitación de su hijo y miró las maquetas.
─¿Así que sigues con tu idea de participar en el festival? ¿Ya encontraste a tu protagonista? ─Luffy sonrió y asintió, claro que lo había encontrado─ ¿Quién es?
─Es una sorpresa ─no iba a cometer el mismo error dos veces, pensó.
─Tienes que tener cuidado a quien eliges como tu protagonista. No eres un director famoso y por muy buena que sea tu idea nadie le prestará atención, a menos que tengas un nombre famoso acompañando tu título.
─Ace lo hará perfecto y creo que si es famoso ─dijo de forma distraída al recordar la cantidad de títulos que Nami le mostrará del pecoso. Treinta y ocho películas no era un número despreciable.
─¿Ace? ─Dragón hizo un recorrido mental, no recordaba a ningún actor llamado Ace. Le pediría a Koala que le ayudará a investigar a los actores con ese nombre.
─Voy a ganar, papá, no pienso rendirme ─Dragón miró a su hijo, Luffy tenía el mismo carácter que él lo que hacía que la convivencia entre ambos fuera difícil y todo se complicó desde aquello.
─Como quieras ─ambos eran obstinados y no tenía caso discutir, ambos habían tenido la culpa de lo sucedido pero es que su hijo tenía que entender que en una competencia, él siempre ganaría, aún era muy joven para comprender el mundo en el que se había metido─. Solo venía a decirte que mañana salgo en un viaje de negocios, volveré dentro de tres semanas.
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Koala miró la nota que su jefe le diera dos días atrás, apenas ahora tenía oportunidad de revisarlo. Tenía que buscar toda la información sobre el actor que aparecería en la película de su hijo con aquella simple palabra de tres letras. Su jefe sí que tenía confianza en ella. Dobló la nota y la guardo en su corpiño ya que su pequeño traje de blusa y falda corta no tenían bolsillos en ninguna parte, ¿Por qué no vendían ropa práctica hoy en día?
Dejando de lado la moda actual, Koala decidió ponerse a trabajar, no quería ni imaginar cuantos actores llamados Ace encontraría en su búsqueda, a veces odiaba que su jefe confiara tanto en ella. Aquella confianza absoluta era una de esas cosas que no la hacían sentir halagada en lo más mínimo.
El centro deportivo comunitario era un enorme edificio con la forma de una caja de zapatos, anteriormente había estado pintado de blanco pero ahora lucía un extraño color grisáceo que se había creado por la combinación de la mugre y la contaminación, era una aberración de 5 pisos que parecía mantenerse en pie por arte de magia. El último piso no tenía paredes sino que los cristales simulaban unas, la luz del sol apenas se reflejaba en ellos debido a que le hacía falta que los limpiarán. ¡Era un canto a la depresión!
Y era perfecto para Ace, por tan solo 100 berries al mes podía utilizar las instalaciones, aunque claro que la única que le importaba era la piscina ubicada en el último piso. Nadie solía ir allí cuando la temperatura afuera era de menos diez grados, eso a Ace no le importaba, tenía rentado un locker donde guardaba una toalla y su traje de baño.
El agua cristalina no tenía ningún oleaje y podía ver el fondo de la piscina, tal vez el edificio por fuera requería mucho mantenimiento pero por dentro estaba bastante cuidado, el olor a cloro era leve y flotaba en el aire, indicando que la acababan de limpiar. Metió las piernas y se sentó en el borde mientras tomaba un poco de agua y la arrojaba sobre su torso. Los sábados por la mañana, no solía haber gente.
─Parece como si fuera mía ─dijo con una leve sonrisa antes de meterse al agua.
El agua estaba algo fría pero era tolerable, agito los brazos y piernas para comenzar a impulsarse hacia arriba y hacia adelante. Era agradable sentir sus músculos contraerse y agitarse con fuerza mientras luchaba por romper la superficie del agua. Nadar era su pasatiempo favorito y era quizá lo único que extrañaba de su vida pasada, la enorme piscina de la productora que solo estaba disponible para las "estrellas". Ace pasaba todo el tiempo que podía en ella, era agradable quedarse flotando en el agua con la vista pérdida. Por ello, una vez que pudo tener algo de dinero extra comenzó a ir al deportivo. Era su lugar para estar en paz, al menos en invierno ya que en esos momentos no tenía a esas personas pequeñas corriendo de un lado a otro y trepándosele a la espalda. No entendía porque los malvados enanos se le pegaban como sanguijuelas, ¿Qué acaso era un imán para atraer a los mocosos? De forma inconsciente el rostro de Luffy apareció frente a él, si aquel chico era como uno de esos niños pequeños que se la pasaban revoloteando a su alrededor como polillas con la luz.
─¿Te gusta nadar? ─Ace parpadeo varias veces hasta que se dio cuenta que aquel rostro flotando ante él no era un recuerdo sino que era real. Ace se quedó paralizado, estaba a mitad de las escaleras para salir de la piscina y Luffy estaba encaramado en ellas con el rostro a milímetros del suyo─ Shishishi también tienes pecas en los hombros y el torso ─dijo extendiendo el brazo para tocarlas, Ace retrocedió asustado y perdió el equilibrio cayendo al agua, volvió a salir y se acercó al borde mientras tocía con fuerza para sacar el agua que se le había metido a los pulmones.
─¿Qué haces aquí? ─pregunto mirando al menor.
─Vine a darte esto ─dijo sacando un manuscrito de la película─. La próxima semana iniciaremos con los ensayos y tienes que aprender tus diálogos o te atrasaras ─Ace sintió que su dolor de cabeza volvía. Ese chico en verdad no se rendía.
─Ya te dije que no me interesa ─dijo pasando de largo al menor quien se aferró a su pierna─ Suéltame ─intento quitarse al menor que se le encarama como un pulpo─ A todo esto, ¿Cómo sabías donde estaba? ─dudaba que hubiera pasado por allí por casualidad.
─Shishishi, Nami me lo dijo. ¿Sabes? ─el menor lo soltó pero no se quitó de encima de él─ Ella se molestó mucho cuando nos llevaste a esa tienda de artículos de broma tan divertida. Ahora te odia ─la enorme sonrisa con la que dijo aquello solo hizo que sus palabras sonarán más perturbadoras.
Ace tardó un poco en comprender a que se refería hasta que recordó la ocasión en la que aquellos chicos fueron al restaurante e hicieron un concurso de bebidas donde el perdedor fue precisamente aquel chiquillo molesto que estaba encima de él. Todos se largaron dejando al moreno en la mesa completamente privado de sus sentidos, Dadan y los demás le dejaron la tarea de encargarse de él, así que Ace lo llevo a un hotel cercando donde le pago una habitación hasta el día siguiente, no tenía intención alguna de llevarlo a su casa, la chica de la recepción, Keimi creía recordar se llamaba le pidió llenar un formulario en donde incluía su dirección. Había ido a ese hotel muchas veces como para saber que ese dato no lo pedían, así que supuso que todo aquello era uno de los planes de esos chicos por conseguir su dirección, cansado y decidió a que lo dejarán en paz anotó la dirección de una tienda de artículos de bromas, como una especie de mensaje para ellos. Bien, ahora que tenía el chiquillo pegado a su pierna, ya no le parecía que hubiera sido una buena idea.
─Si, bueno para empezar es su culpa ─logró zafarse del menor y se dirigió a los vestidores, apenas entró cerró la puerta dejando al moreno afuera.
─¡ACE! Abre la puerta, aún no te doy tu guión ─maldición, Ace se apresuró a vestirse y salió por la otra puerta que había para después bajar las escaleras corriendo.
Ace salió del deportivo con el cabello húmedo, por huir de Luffy no había podido secarlo apropiadamente pero le daba lo mismo. Subió al autobús y fue a la parte trasera, se sujetó de uno de los colgantes y miro los edificios que desfilaban frente a él, olvidándose del chico unos momentos no sabía porque había terminado aceptando aquella comida. Falta de excusas, pensó cuando el autobús dio una enfrenada se sujetó con fuerza para no caer y alguien rodeo su cintura.
─¡Ace! ─el pecoso se giró para encontrarse con el rostro sonriente de aquel chico─ ¡Te encontré! Pensé que me había equivocado de autobús. Ace lo miro incrédulo ¿Que hacía aquel chiquillo allí? Trato de quitárselo de encima pero no pudo, ¿Que tenía ese chico en lugar de brazos? ¿Tentáculos?
─Suéltame, ¿qué haces aquí?
─No has tomado el guion, tienes que aprenderlo lo más pronto posible.
─No me interesa ya te lo dije, déjame en paz.
─Pero...
─¡Tu niño! ─uno de los checadores se acercó a los dos─ ¡No has pagado tu boleto!
─¡No tengo dinero! ─dijo Luffy de forma obstinada mientras abrazaba al pecoso con más fuerza.
─Entonces tienes que bajar.
─¡Ace! ¡Ayuda! ¡Me quieren bajar! ¡KYA!
Todos los pasajeros miraron la escena confundidos, aquel chico se encaramo a una de las barras mientras el encargado trataba de bajarlo, Ace trató de alejarse para pasar desapercibido, faltaban unas cuantas calles para llegar igual podía caminar. Caminar era algo saludable, ¿no?
─¡Ace! ─los gritos del menor resonaban por todo el autobús.
El pecoso trataba de ignorar la mirada que la gente le dedicaba, estaba más que claro que él era "Ace", incluso alcanzó a escuchar comentarios sobre lo mal hermano mayor que era por ignorar a su hermanito. Si Ace hubiera tenido un hermanito como aquel probablemente habría terminado en la correccional por hermanacidio, o como quiera que se llamará al hecho de matar a tu hermano.
─¡ACE! ¡Ayúdame! ─mientras Luffy gritaba con desesperación como si su vida dependiera de ello, Ace rebuscaba en sus bolsillos, al final encontró la cantidad exacta del pasaje y en un acto de desesperación se lo dio al encargado quien en esos momentos estaba siendo mordido por Luffy.
─Muchas gracias, jovencito ─dijo el hombre mientras emitía el ticket y miraba a Luffy con mala cara, el moreno estaba aferrado a la cintura del pecoso mientras le sacaba la lengua─, y la próxima vez procuré que su hermano pague su pasaje.
¿Qué diablos? ¡Aquella cosa no era su hermano! Miró molesto al otro quien continuaba con la lengua de fuera y en un arranque de molestia le dio un golpe en la cabeza.
─¡Ah! ¡Eso duele! ─Ace lo ignoró y se escabulló entre la gente que bajaba del autobús en esos momentos y los siguió, aún faltaban unas cuadras pero prefería caminar que seguir con aquel chiquillo molesto. Cuando el autobús arranco suspiro aliviado.
Adiós, Luffy.
─Menos mal que te alcance ─Ace sintió como se le detenía el corazón y se giró sobresaltado para encontrarse con el moreno tras él─. Casi te me pierdes cuando bajaste del autobús, pero una señora me dijo por dónde te habías ido ¿A dónde vamos ahora?
─Tú vas a tu casa, yo tengo cosas que hacer ─acaso no le parecía suficiente que hubiera tenido que pagar su maldito pasaje, ahora planeaba seguirlo a todas partes.
─Pero no has tomado el libreto aún ─dijo rebuscando en su mochila, tan solo para descubrir que no la tenía─ ¡Ah mi mochila! Ese autobús se la robo, ¡VUELVE! ─Ace suspiro aliviado, aunque sintió un poco de lastima por el chico esperaba que no alcanzara el autobús hasta que no estuviera muy lejos.
Mientras el moreno se alejaba corriendo como desquiciado, Ace comenzó a caminar a paso lento, aún era temprano así que podía caminar tranquilo, más ahora que aquel chico ya no lo estaba siguiendo.
El restaurante nunca había sido de su agrado, no creía que nadie encontrará agradable comer sopa de insectos o carne en forma de calaveras, mucho menos los pasteles de cerebro. Perona era sin duda una de las personas más extrañas que había conocido en su vida, y agradecía el hecho de que fuera la única, no creía ser capaz de tratar a alguien más con su personalidad. El interior del lugar estaba sumido en una tenue luz que hacía que los meseros, disfrazados de zombie parecían realmente zombies. Afortunadamente no había mucha gente, algunas chicas parecían estar festejando algo, por los adornos y los comentarios, dedujo que era una despedida de soltera, vaya lugar para festejarlo. La chica con apariencia de novia zombie lo llevo hasta la mesa donde Perona lo esperaba.
Apenas verla, Ace esbozo una sonrisa. El largo cabello color rosa chillón caía por su espalda en suaves bucles, el vestido negro con rojo que llevaba dejaba al descubierto sus blancos hombros y se ajustaba en todas sus curvas, el rostro de muñeca oculto tras el pequeño velo de red prendido de su sombrero la hacían lucir como una especie de maniquí, al pecoso siempre le había parecido muy bonita.
─¡Ace! ─la chica sonrió al verlo y se puso de pie, su enorme vestido más propio de la era del renacimiento oscilo mientras se lanzaba sobre él para abrazarlo─. ¡Me alegra tanto verte! ─Ace devolvió el abrazo de la chica rodeando su cintura con sus brazos. La chica se alejó y lo miró─. Sigue siendo tan lindo, has pensado en ponerte un traje de osito, se vería fabuloso en ti ─Ace lo dudaba seriamente.
─No lo creo, ¿Cómo has estado, Perona? ─preguntó mientras ambos se sentaban en la pequeña mesa llena de telarañas, Ace deseo con todas sus fuerzas que la araña y el gusano que lo contemplaban con malicia desde el servilletero fueran de plástico.
─Aburrida desde que te fuiste, pero bien. Acabo de terminar de grabar una nueva película, ¿iras a verla? ─Ace estuvo a punto de decir que no, pero al ver el rostro de la chica sonrió y asintió.
─Claro ─que mejor forma de pasar el fin de semana que en un cine para adultos completamente solo, estaba seguro que la chica de la taquilla pensaba que se entretenía con su mano derecha.
Perona seguía trabajando en películas AV pero ahora lo hacía para otra productora. Esa noticia alegro mucho a Ace cuando se enteró. Doflamingo era uno de esos jefes que denigraba demasiado a sus artistas, la productora donde estaba ahora era de Geko Moria, un sujeto aterrador pero hasta donde le había dicho la chica era un hombre agradable y las películas tenían un poco más de historia y si ellas no querían hacer toda la escena se las arreglaban para simular que tenían sexo frente a la cámara, tal vez no eran tan famosas como las de Doflamingo pero al menos Perona estaba más tranquila.
Ace le habló sobre sus largos días de mesero, le contó sobre la chica que casi muerte ahogada por culpa de un camarón, de los chicos que quisieron contratarlo como atracción para la despedida de soltera de su novia ─era fanática de sus películas─, de la Luffy-pandilla (como había decidido llamarlos) aunque se aseguró de no decirle sobre su oferta de trabajo y sus muchos otros clientes, todos los días conocía a gente de lo más extraño. También omitió hablarle sobre su reencuentro con Law, no quería preocuparla. Además, Perona era su única amiga y no quería arruinar el encuentro con sus problemas.
─Estoy a punto de iniciar una nueva grabación ─dijo Perona mientras bebía su sangre fresca de lagarto, que Ace pensaba se trataba de alguna bebida infantil en realidad─ y nos falta un actor, pensé que te interesaría.
─Te lo agradezco pero no me interesa ─esa era la parte de la conversación que no le gustaba, Perona seguía insistiendo en que volviera a la farándula─. Actualmente interpreto a un mesero que está bastante satisfecho con su vida, pero gracias por ofrecerlo.
La chica miró al pecoso, cuando volvió a encontrarse a Ace fue en una parada de autobús mientras ella salía de una grabación especialmente mala de su película con Trafalgar Law, el pecoso se refugiaba de la lluvia y al verlo ella paró el carro en que viajaba para ir con él. Fueron a cenar, Ace le contó que ahora tenía un trabajo como mesero en un pequeño restaurante cerca de la zona vieja y ella le contó sobre como las cosas en la productora se habían vuelto realmente insoportables desde que él se había marchado, aquella noche lloró más de la podía recordar en su vida, Ace se quedó a su lado todo el tiempo. Era una actriz no una mujerzuela como Doflamingo la hacía sentir, incluso la llevo a su departamento después de que bebiera demasiado. Perona aún podía oler el suavizante de las sabanas y la colonia barata de Ace en su almohada, aun así no recordaba haberse sentido tan a gusto en una cama. Después de aquella noche, Perona comenzó a buscar un nuevo trabajo, cuando lo consiguió intento ayudar a Ace pero el pecoso se negaba. Ella ya le había hablado a Moria sobre él y este estaba encantado de darle una oportunidad, había visto varias de sus películas y se llamaba a sí mismo un fan de Ace.
─Ace tú…
─No puede ser ─dijo Ace mirando hacia la puerta con los ojos abierto como platos, Perona giró confundida pero tan solo se encontró con un chiquillo desgarbado que miraba hacia todos lados como si buscará a alguien.
─¿Ace que…? ─Perona se calló al ver que el pecoso se había puesto de pie y se escabullía por entre las mesas mientras se cubría la cara, volvió a ver al chico que acaba de entrar quien en ese momento se giró, Ace se arrojó al suelo y se arrastró por debajo de las mesas hasta llegar a los baños donde finalmente se perdió. Perona no podía estar más confundida.
─¡Hola! ─la chica casi salta en su silla al escuchar aquella voz demasiado cerca, el chiquillo estaba frente a ella con una enorme sonrisa en los labios─ Disculpa estoy buscando a Ace, me dijeron que estaba contigo ─el chico miró hacia todas partes y luego volvió su atención a ella─ ¿Dónde está?
─¿Ace? ¿Por qué lo buscas? ─aquel chiquillo parecía agradable pero por alguna razón su amigo había querido ocultarse de él.
─Tengo que darle este libreto.
─¿Un libreto? ¿De una película?
─Si, él saldrá en mi película.
Ace maldijo por lo bajo, ocultarse en un sanitario no era algo que hiciera de forma regular pero aquel chiquillo lo obligaba a hacer cosas que no hacía de forma regular. Maldición, ¿Cómo es que había dado con él nuevamente? Había esperado ─deseado─ que persiguiera aquel autobús durante un largo rato y luego se fuera a casa. Tan solo esperaba que, debido a la escasa luz, ninguna de las chicas que lo viera entrar lo recordará. No tenía ganas de lidiar con un maldito mocoso necio.
─Así que tienes una oferta para una película, ¿eh? ─Ace casi brincó del susto al ver el rostro de Perona aparecer tras él en el espejo.
─¡Perona! Casi me matas del susto, ¿Qué haces aquí? ─era el sanitario de hombres pero eso a la chica no parecía importarle, lo miraba de forma reprobatoria y con los brazos cruzados.
─Luffy te está buscando, dice que saldrás en su película y…
─No voy a salir en ninguna película ─Ace comenzaba a pensar que tal vez había entrado a alguna dimensión desconocida, como ese programa que solía ver cuando niño donde pasaban cosas extrañas.
Perona miró a su amigo confundida. Luffy le había dicho que Ace saldría en ella con una seguridad asombrosa pero sabía por la expresión del pecoso que no estaba mintiendo, entonces ¿Por qué aquel chico afirmaba aquello con tanta convicción? Había pensado que Ace no quiso decirle que participaría en un proyecto de esa clase por temor a lastimarla, es decir una película para el festival de Marijoe era sin duda una oportunidad que no se le brindaba a cualquiera.
─Ese chico decidió que quería que apareciera en ella, para algún papel secundario o un extra. Desde que fuera al restaurante pero le he dicho un millón de veces que no me interesa, pero no parece entender nada de lo que le digo
─¿Por qué?
─Porque es una especie de idiota… que se yo ─dijo Ace frustrado.
─No, ¿Por qué no quieres aceptar su oferta?
─Ni siquiera sabe cómo actuó, no me conoce en lo más mínimo ─el pecoso tenía la impresión que aquel chiquillo era una especie de chiflado impulsivo─. Además, no me interesan los proyectos escolares.
─No creo que se trate de un proyecto escolar, además… ─la chica sonrió─ es un chico lindo, deberías aceptar salir en su película.
─Olvídalo, no me interesa.
─¿Por qué no? ¿Acaso planeas ser un mesero por el resto de tu vida? ¡Ace eres un actor! No un mesero, ¿Qué tiene de malo este Luffy? ─¿por dónde empezaba? Pensó Ace.
─Está loco y eso que no has visto a sus amigos, además yo ya no soy un actor.
─Yo creo que deberías tomar la oferta.
─No lo haré, así que ¿Por qué mejor no me traes mi trozo de cerebro? ─tenía hambre y no había podido comer nada.
─¿Por qué mejor no sales y te enfrentas a tu director?
─Hahaha muy graciosa ─Perona torció la boca e hizo un puchero antes de salir.
─¡LUFFY! ¡Ace está aquí! ─Ace se quedó estático mirando a su "amiga" parada frente a él antes que la puerta se abriera y un mono malvado saltará sobre él.
─¡ACE! Finalmente te encontré, una señora me dijo que te había visto entrar aquí y Perona me ayudo a encontrarte, pensé que te había perdido.
Lección número uno de la vida, los amigos eran unos traidores.
Sentado en una banca del parque central, Ace se dedicaba a contemplar pasar la tarde mientras Luffy comía un helado de 5 sabores a su lado. De alguna forma había terminado pasando su tarde con aquel molesto chico, que no solo se dedicó a comer con Perona como si fuera una especie de muerto de hambre, él tuvo que pagar esa comida porque el chico no tenía ni un solo berrie en su bolsillo. Hermosa forma de despilfarrar el dinero, dándole de comer a un maldito renacuajo que probablemente lo mandaría al manicomio o a la prisión, ninguna de las dos era alentadora. Y no conforme con comerse toda la alacena del restaurante lo había hecho comprarle un helado.
─Estuvo delicioso, Ace, ¿quieres ver dónde ensayaremos? ─preguntó el chico cuando terminó su helado.
─No ensayaremos en ninguna parte ─ni siquiera sabía porque seguía allí─. No voy a salir en tu película, déjame en paz.
─¡Pero yo quiero que salgas! ─Ace se puso de pie dispuesto a irse pero Luffy atrapó su pierna y lo mando al suelo para después montarse sobre él─. Ya sé qué haremos. Haremos una competencia, si yo gano tu saldrás en mi película y si yo pierdo te dejaré en paz.
─¿Una competencia de qué?
─De natación.
El deportivo estaba vacío, la chica de la recepción incluso estaba más entretenida durmiendo sobre el teclado que atendiendo el negocio. Ace pagó la entrada de Luffy para después ir a la piscina. Sería una competencia sencilla, solo nadarían de un extremo a otro. Ace tenía bastante confianza en sí mismo, ni siquiera le molesto pagar por Luffy, 100 berries era un precio más que justo con tal de quitarse a la lapa aquella de encima de una buena vez. Mientras se preparaba, vio que el menor mandaba un mensaje de texto, arqueó una ceja tenía un celular bastante bueno para ser alguien quien ni siquiera podía pagar un pasaje de autobús. El chico arrojo su celular a la mochila y corrió para colocarse a su lado.
─¡Esto será divertido! ─dijo emocionado mientras se colocaba a la derecha de Ace.
El pecoso lo miró confundido, el chico parecía que nunca hubiera hecho eso antes, sonrió, seguro que ganaría fácilmente. Ace contó hasta 3 y ambos saltaron a la piscina.
Apenas su cuerpo tocó el agua, Ace comenzó a avanzar uso toda la fuerza de sus piernas y brazos para avanzar. 50 metros, solo 50 metros harían que ese chico desapareciera de su vida de una buena vez por todas. Cuando su mano tocó la pared, salió del agua con la respiración agitada y miró a su lado, no había señal de Luffy por ninguna parte, sonrió, claro que aquel chiquillo jamás le ganaría, se giró para burlarse en la cara del menor pero la sonrisa murió en su rostro cuando no lo encontró en ninguna parte.
─¡Luffy? ─ nado de regreso pero no había ningún rastro, se zambullo de nuevo en el agua.
En el fondo de la piscina Luffy flotaba como si fuera una especie de yunque, asustado Ace nadó hacia él y sujetándolo de la espalda lo saco a la superficie para nadar a la orilla más cercana.
─¡LUFFY! ─el pecoso vio como Nami, la chica pelinaranja, y el chico narizón, Usopp se acercaban corriendo. Entre los dos le quitaron al moreno de los brazos y lo sacaron del agua─ ¡Luffy idiota, tú no sabes nadar! ─Ace se quedó estático mientras salía del agua. ¿Qué no sabía nadar? Entonces, porque diablos había propuesto aquel reto, ¿Era un idiota?
─Nami, no está respirando ─Usopp miró a su alrededor preocupado─ Chopper, necesitamos a Chopper.
─A un lado ─Ace apartó a los dos y recostó al menor en el suelo para hacerlo inclinar la cabeza hacia atrás, apretó su nariz y pego su boca a la del otro dándole respiración de boca a boca para después tratar de reanimar su corazón. Estaba alterado, maldito chiquillo─. Respira, maldita sea, respira ─continuó dándole respiración de boca a boca mientras escuchaba a los dos amigos del menor llorando tras él, cielos, ¿Qué acaso no podían hacer nada mejor? Justo cuando iba a volver a darle respiración de boca a boca el menor tosió y un chorro de agua comenzó a salir de su boca, Ace lo hizo ponerse de lado y frotó su espalda mientras sentía como el alma le volvía al cuerpo.
─¡LUFFY! ─la chica pelinaranja abrazó al moreno con fuerza.
─Idiota me preocupaste mucho ─dijo Usopp golpeando al menor en la espalda─ ¿Qué hubieras hecho si yo no estuviera aquí? ─Ace suspiro, no habían hecho nada.
Después de aquello un golpe resonó por todo el lugar, el puño de la pelinaranja en la cabeza del moreno y un grito de dolor, Ace suspiro.
─¿Por qué? ─todos se giraron para mirarlo─ Si no sabías nadar porque propusiste ese acuerdo tan absurdo ─Luffy lo miró medio desorientado y bajo la vista.
─Porque tú no querías salir en mi película, pensé que si te ganaba aceptarías pero… ─apretó los puños y bajo la cabeza dejando que su cabello le cubriera los ojos, a Ace le recordó un niño pequeño.
─Pero Luffy si serás idiota, tú no sabes nadar ─Nami sentía unas increíbles ganas de patear al pecoso maldito, todo era su culpa─. Cuando leí tu mensaje casi sufrí un infarto, maldito necio si necesito ir al hospital tu pagarás mi cuenta médica ─dijo estirando las mejillas del moreno mientras este se disculpaba.
─Yo solo quería que Ace aceptará salir en la película ─era cierto que nunca había aprendido a nadar pero pensó que podría hacerlo, tenía una buena razón.
─No acosta de tu vida, tonto ─Nami volvió a golpear al moreno, aquel tonto mensaje la había asustado tanto.
─De acuerdo ─Nami y Usopp dejaron de golpear al moreno y Luffy levantó la vista para mirar a Ace quien los contemplaba con fijeza─. De acuerdo, saldré en tu película.
─Pero… pero no te gané y…
─Olvídalo ya, ¿quieres? Dame tu estúpido contrato antes que me arrepienta.
.
.
.
Continuará.
¡Yey! Bueno eso es todo por el momento.
¿Qué les pareció?
¿Creen que la vida de Ace vaya a mejorar?
¿Qué encontrará Koala sobre Ace?
¿Quién era la persona a la que Luffy le había ofrecido el protagónico de su película?
¿De que creen que trate la película de Luffy?
Un especial agradecimiento a las personas que dejaron sus comentarios (no saben cómo los aprecio)
Muchas gracias también a todas las personas que leen esta historia, espero que el capítulo haya sido de su agrado.
Si alguien gusta dejar un comentario es bien recibido, como siempre :D
