One Piece no es mío.
Solo la idea de la historia es mía.


5

Fase uno, Internet.

Introducir la palabra "ace" en la barra de búsqueda del navegador, no fue una buena idea, aparecieron un millón de ligas de absolutamente todo, menos del actor a quien buscaba. Intento una nueva búsqueda con "ace%actor", la lista que apareciera seguía siendo demasiado grande para que considerará analizarla. También había buscado en los expedientes que tenían de los actores que habían trabajado con ellos y las solicitudes que recibían casi a diario, pero no tuvo éxito. ¿Acaso no había dicho Luffy que aquel actor era famoso? ¿Qué actor podía llegar a ser famoso sin pedir un papel en las películas de su jefe?

Fase dos, Hacer llamadas.

Esta incluía estar sentada por horas llamando a las casas productores reconocidas de la ciudad y hacer la labia para que le dieran información sobre cualquier actor llamado Ace con quien hubieran trabajado, pero al cabo de dos horas seguía sin tener suerte. La pequeña hoja destinaba a albergar el nombre completo del actor continuaba vacía y mofándose de ella con su expresión pálida e imperturbable. «Ya verás cuando tenga el nombre completo, lo escribiré con fuerza sobre ti», era un poco infantil culpar a la hoja, pero estaba frustrada y desquitarse con ella era mejor que hacerlo con Sabo, aquel maldito rubio que debía estar ensayando estaba dormido a sus anchas en la silla de su jefe. Al menos podría ayudarla con su búsqueda, ¿no? En vez de estar allí tirado como un saco de papas desde que llegará a la oficina. Cuando el último de sus contactos le dijo que solo conocía a una actriz llamada Acelia, casi estuvo tentada a colgar con todas sus fuerzas pero se controló y tras darle las gracias colocó una línea sobre la fase dos en su libreta, otro intento fracasado.

Definitivamente estaba teniendo una pésima mañana, duda que alguien tuviera un día peor que el suyo. No importaba, no estaba dispuesta a dejarse derrotar, aquello ya era cuestión de orgullo.

Fase tres, Visitar y Preguntar.

En su agenda solo tenía los datos de contacto de los directores más prestigiosos de la ciudad, pero no eran los únicos. Visitaría a los directores que se movían en un nivel no tan alto como el de su jefe, las pequeñas casas productoras, aquellas que filmaban en su mayoría para la televisión. Con un poco de suerte encontraría algo o a alguien que le diera información. Tomó las llaves de su auto y tras desechar por enésima vez la idea de golpear a Sabo, salió de la oficina.

Mientras el ascensor descendía del veinteavo piso a la planta baja, Koala se dedicó a mirar el panorama, al estar hecho de vidrio, podía contemplar la ciudad. La productora "Dragon Revolution" era la más grande del mundo, desde el éxito de su primera película, su jefe había escalado una posición tras otra, poco a poco la pequeña casa productora que creará inicialmente fue creciendo hasta convertirse en un monstruo corporativo, donde los actores novatos hacían fila para dejar su solicitud, y donde los actores más reconocidos del mundo rogaban por un papel. Sabo era la última adquisición de su jefe, el chico era reconocido antes de llegar con ellos pero lo era por el apellido de su familia, con Dragón había demostrado su potencial y saltado a lo más alto. Sabo le agradaba, pero le gustaría que tomara las cosas más en serio.

El tráfico no mejor su humor, ni el mensaje de Terracota, la cocinera de su jefe, donde le decía que la carne se había acabado y le pedía que comprará más o de lo contrario Luffy moriría de hambre. Ella no era una asistente, era la niñera de aquel chiquillo. Hizo una nota mental, mientras se estacionaba frente a la productora Megalo, de pasar por la carnicería y comprar toda la carne que tuvieran en ella para que la llevaran a la mansión.

"La maldición de las sirenas" era el título de la película que Jimbei estaba produciendo en esos momentos. Koala contempló los sets con verdadero interés. Nunca había entendido porque Jimbei continuaba trabajando para la productora del empresario Neptuno cuando su jefe le había ofrecido en varias ocasiones que se uniera a su equipo. Los escenarios eran tan reales que costaba imaginar que no estaban hechos con la computadora, mientras caminaba tras el asistente del director, una mujer de cabello negro y morena, alcanzo a distinguir un set donde se mostraba un galeón hundido, estaba en una enorme piscina de vidrio donde se había recreado un escenario marino.

Al final llegaron a la oficina del director y la mujer llamó a la puerta con suavidad antes de abrir, sin siquiera esperar a que el director le indicará que podían pasar. Koala no pudo evitar sorprenderse, ella no podía abrir la puerta de la oficina de Dragón hasta que este no le diera autorización.

─Director ─dijo la mujer tras abrir la puerta─, lo buscará la señorita Koala.

Jimbei estaba de espaldas, hablando por teléfono, pero al escuchar aquello se giró para encarar a sus visitantes. Una sonrisa apareció en los labios de Koala al ver al viejo director. Jimbei había sido su primer jefe, aquel hombre de más de 2 metros, mirada seria y sonrisa afable fue el único que le dio una oportunidad cuando recién se graduó, cuando no tenía experiencia y nadie quería darle trabajo. Le enseño todo lo que sabía, a hablar con los otros asistentes, con los directores, como debía comportarse cuando estuviera con otros directores, las normas que los regían y todo eso.

Y aun así, pese a que todo lo que tenía ahora era gracias a aquel hombre que le sonreía abiertamente, cuando Dragón le ofreció trabajo como su asistente con un sueldo que era el quíntuple de lo que le pagaba Jimbei no dudó en aceptarlo. Olvido que fue el primero en confiar en ella, olvido que se hizo tan buena gracias a él y se dejó guiar por el dinero.

—Koala —no había reproche en su voz, sino un profundo afecto—, cuánto tiempo sin verte —dijo mientras la envolvía entre sus brazos, ella acepto el abrazo con una sonrisa—. ¿Qué te trae por aquí?

La castaña no pudo evitar sentir un aguijonazo de culpa al escuchar la pregunta. Después de renunciar, no había vuelto a ver a Jimbei, siempre se dijo que era porque no tenía tiempo ya que Dragón exigía la mayor parte de su tiempo, principalmente cuando se iba de vacaciones pues la dejaba a "cargo" de su hijo, Luffy era un chico hiperactivo que no obedecía a nadie y hacia lo que quería por lo que su responsabilidad era tan solo asegurarse que la nevera estuviera llena y que el chiquillo tuviera dinero suficiente para su comida, pero ahora al ver a su anterior jefe, se daba cuenta que si nunca fue haberlo antes era porque se sentía culpable. Había renunciado cuando Jimbei estaba atravesando por un momento difícil, cuando su hermano Arlong falleció, la película que ambos estaban dirigiendo quedo en el olvido y al director le costó mucho tiempo recuperarse, muchos llegaron a pensar que no se repondría, pero lo hizo aunque se negó a volver a dirigir una película para el cine y se enfocó en películas para televisión y series.

—Director, me alegra verlo tan bien —dijo cuando termino el abrazo.

—Tan viejo, dirás —corrigió Jimbei riendo con fuerza—. Pasa, siéntate y cuéntame que te trae por aquí. Puedes retirarte, Shakky —la morena asintió y tras una leve inclinación de cabeza se retiró—. ¿Quieres algo de tomar?

—Un poco de agua, gracias.

La oficina seguía tal y como la recordaba. Era grande, la enorme pecera continuaba tras el escritorio del director, Kraken y Valquiria la contemplaban desde ella antes de irse a refugiar al pequeño castillo acomodado en la esquina izquierda, las fotografías del mar aún adornaban las paredes. Jimbei y su hermano adoraban el mar, hasta donde recordaba los fines de semana solían ir a navegar. El enorme escritorio antiguo de madera seguía en la misma posición y la silla desgasta donde el director se sentaba. Aquella oficina tenía un aire cálido y confortable que no tenía la oficina de Dragón, la de su jefe era fría e impersonal. Al estar sentada allí pudo recordar cuando, después de trabajar, Jimbei y Tiger la invitaban a beber una taza de café mientras hablaban de todas las ideas que querían llevar a la pantalla grande. Koala los escuchaba emocionada, cada idea era mejor que la anterior y cuando ellos le preguntaban que opinaban la escuchaban como si fuera una directora que estuviera a su mismo nivel. Un sentimiento de añoranza le embargo, comenzó a pensar que habría sido mejor que llamará por teléfono.

—Me enteré que Dragón salió de viaje, pero veo que te dejo tarea.

—Algo así —Jimbei sabía que solo había ido a visitarlo porque necesitaba algo y ella no se creía capaz de mentirle, estaba allí para cumplir con su tarea—. Mi jefe está interesado en un actor, me pidió que averigüe todo lo que pueda sobre él —el director alzo las cejas sorprendido y soltó un silbido antes de recargarse por completo en su silla.

—Vaya, debe ser un gran actor para que Dragón este tan interesado.

—No precisamente, es un actor al que Luffy contrató para su película.

—¿Luffy? Así que ese chiquillo finalmente se ha convertido en un director, ¿Quién lo hubiera adivinado?

—¿Lo conoce, director? —preguntó sorprendida, no recordaba que Jimbei y su jefe sostuvieran una gran relación.

—¡Pues claro que lo conozco! Un pequeño torbellino lleno de energía —el tono cariñoso con el que hablaba el director hizo sentir a la chica una punzada de celos, como una niña que ha perdido el favor de su padre—. Lo conocí en un festival, presentó un cortometraje bastante original, desde entonces pensé que se convertiría en un gran director.

—Se graduó a finales del año pasado y este año ha comenzado con la elaboración de su película. Tengo entendido que participará en el festival de Marijoa.

—¿Contra su padre? —Jimbei sonrió— Será una competencia interesante —apoyo las manos sobre los brazos de su asiento—. ¿Por qué a Dragón le interesa averiguar sobre este actor que contrató Luffy? ¿Acaso planea sabotearlo?

—Dragón no sería capaz de eso, solo está preocupado de que Luffy haya seleccionado un actor respetable, después de todo es su primera película y debe tener cuidado —Jimbei sonrió, conocía lo suficiente de Dragón como para saber que era capaz de eso y más.

—¿Cómo se llama el actor? —Koala tomo un profundo respiro.

—Ace.

—¿Ace? —Jimbei se apoyó en su silla y miró el techo— No me suena, ¿Cuál es su nombre completo?

—Ese es el problema, no lo sé. Mi jefe solo me dio su nombre, aparentemente Luffy quiere que sea una sorpresa. He tratado de averiguar quién podía ser, pero no he tenido suerte. Nadie parece conocer a un actor con ese nombre.

—¿Un actor novato? —la chica negó con la cabeza.

—No, Luffy dijo que era famoso, por lo que debe haber aparecido en alguna película. Ya pregunte a todos los directores que conozco, pero tampoco parecían haber escuchado sobre él.

—Pues yo tampoco he escuchado sobre un actor con ese nombre. ¿Qué hay del teatro? —Koala lo miró sorprendida, no había pensado en esa opción— Puedes preguntarle a Shirohige, si es un actor de teatro, debe conocerlo, si él no lo conoce entonces nadie lo hará ─Jimbei tomó el teléfono y marcó un número rápidamente, antes que Koala pudiera decir algo─. ¡Shirohige! Viejo, ¿Cómo estás? ─Koala se mantuvo en silencio mientras Jimbei hablaba con el otro hombre.

Conocía a Shirohige, es decir, quien no lo conocía. El hombre de tres metros de alto y con su inusual bigote de media luna era difícil de ignorar. Había sido un gran director ─¡toda una leyenda!─, pero cuando entro más en edad se retiró del cine y se enfocó en el teatro. Todos consideraron aquella decisión como una deshonra. El cine y el teatro no eran compatibles. Muchos directores y actores consideraban al teatro como una caída en desgracia, los que trabajaban en obras de teatro eran considerados como faltos de talento, que no eran capaces de actuar en una película de verdad, pero al viejo Shirohige aquello no le importó y hasta donde sabia todas sus obras eran reconocidas y aclamadas.

─Me alegra escuchar eso ─Koala miro al director, sabía que la salud de Shirohige no era buena pero, por fortuna el hombre era fuerte y ninguna enfermedad acabaría con él─. Hablaba para preguntarte algo, ¿conoces a un actor llamado Ace? ─la castaña se mordió los labios, estaba reprimiéndose para no arrebatarle el teléfono y escuchar lo que decía─ No lo conoces ─la pequeña esperanza que había comenzado a formarse desapareció─ ¿Tampoco has oído hablar de él? Entiendo... No es para mí, una amiga está interesada en él. No te preocupes... Gracias, claro que asistiré a tu fiesta, nos vemos allí ─colgó y suspiro mientras negaba con la cabeza en dirección a Koala─. No lo conoce, ni ha escuchado hablar de él.

─Entiendo.

─Lamento no haber podido ayudarte ─la chica esbozo una sonrisa.

─Al contrario, me ayudó mucho. Se lo agradezco.

─¿Por qué Dragón está interesado en él? Debería dejar que su hijo tome sus propias decisiones, estoy seguro que Luffy tendrá sus razones y creo que el chico tiene buen juicio ─Koala no apostaría por ello.

─Solo es rutina.

─Si tú lo dices, igual cuando averigües sobre ese chico, Ace, ven y cuéntamelo. Has desertado mi curiosidad.

Tras prometer que lo haría, Koala se despidió y se marchó, aunque antes Jimbei la llevo para que viera algunos de sus sets e incluso se quedó a ver mientras grababan una escena. Se aseguraría de ver el estreno de la película en la televisión, lucia interesante.

Fase cuatro, Revisar todas las cintas de los videocentros.

De todas, aquella era la que menos le llamaba la atención. Visitó primero las tiendas más grandes, todas tenían un sistema con los títulos de las películas registradas y los actores que aparecían en ellas, así que revisar si alguno de ellos contaba con alguna cinta de Ace fue fácil pero el resultado en todos era el mismo: "Cero Resultados Encontrados".

La idea de que Luffy se hubiera inventado todo aquello paso por su cabeza, cuando salía de la quinta tienda, tal vez Ace era un actor novato y el chico había dicho todo eso para que su padre hiciera precisamente lo que estaba haciendo y darle una lección.

No. Definitivamente no. Aquella mentira la creería de cualquier otra persona pero no de Luffy. El chico ni siquiera sabía mentir, era bastante malo en ello, así que el tal Ace debía existir. Tal vez Luffy había confundido el nombre, no sería la primera vez que lo hiciera. Cuando el nombre de una persona era demasiado complicado, solía cambiarlo a su conveniencia, como Cavendish que termino convirtiéndose en Cabbage, pero si era así, entonces su búsqueda sería completamente inútil. Apartando esos pensamientos de su cabeza, subió a su auto y decidió continuar.

Eran las 9 de la noche cuando se dio por vencida, principalmente porque cayó en cuenta de que no había comido nada en todo el día. Revisó su celular para comprobar que restaurantes había cerca de allí, pero era la zona vieja de la ciudad y no conocía ninguno. No solía frecuentar esa zona. Tendría que salir de allí para ir a comer, la vía más rápida sería atravesar por la zona de las empresas, ya que debido a la hora no habría tráfico.

Cuando llevaba media hora de camino, distinguió el letrero de un restaurante, "Corvo", el nombre le sonaba. Cierto. Luffy y sus amigos habían estado frecuentando aquel lugar últimamente, lo sabía porque era su deber tener vigilado al hijo de su jefe, una sonrisa se formó en sus labios. Tal vez no tenía que ir muy lejos para conseguir un poco de comida, llegaría allí, si Luffy y los demás lo frecuentaban debía ser un buen lugar. Su humor mejoro considerablemente, tanto que decidió que compraría un poco de comida para Luffy, quien seguramente ya estaba en casa.

El restaurante era antiguo, o mejor dicho viejo, aunque estaba bastante limpio y había unas cuantas mesas ocupadas, era una buena señal. Pudo distinguir la figura de un solo mesero atendiendo a una mujer con una niña, ¿Un solo mesero para toda esa gente? Esperaba que al menos le pagaran bien, ella jamás aceptaría un trabajo como ese, no después de conocer a Luffy, la sola idea de ser uno de los desafortunados meseros que atendían a Luffy la hizo sentir escalofríos. Se acercó a la barra, la cajera la recibió con una sonrisa y se presentó como Aphelandra, no había tenido que decirle, podía leerlo en el gafete de su uniforme.

─¿Puedo pedir comida para llevar? ─pese a que el restaurante no estaba mal no tenía ninguna intención de comer allí.

─Claro que si ─la chica miro a su alrededor─ ¡Ace!

Koala se sobresaltó al escuchar el nombre. ¿Ace? ¿Había dicho Ace? Giro para ver a la primera persona que encontraba con aquel nombre, ¿Cuantas probabilidades había de aquello? Un chico moreno con pecas se acercaba a la barra, camisa blanca, pantalón negro y delantal del mismo color. Parecía cansando pero una sonrisa adornaba sus labios, era una sonrisa ensayada pero igual resultaba agradable.

─Buenas noches ─Koala sonrió, tenía una voz profunda y agradable, si al menos fuera un actor habría pensado que el destino existía─. ¿Puedo ayudarle en algo?

─Quería pedir comida para llevar ─sus ojos estaban fijos en la placa de su uniforme, "Ace", apenas podía creerlo. Lástima que no fuera el Ace que estaba buscando.

─Con mucho gusto, por favor sígueme a una mesa y te mostraré la carta ─Koala asintió y lo siguió.

La imagen de aquel mesero era agradable, bien al menos podía ponerle un rostro al Ace que estaba buscando. El pecoso la condujo hasta una mesa donde le mostró el menú, Koala pidió una ensalada y como 8 platillos de carne, todos los que había en el menú, el chico anotó y le informó que en cuanto tuviera lista la comida se la llevaría.

─Mi nombre es Ace, llámame si necesitas algo más, ¿de acuerdo? ─Koala miró al chico desaparecer por las puerta que suponía daban a la cocina, que lástima que no fuera el actor que estaba buscando.

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Aquel día había sido realmente agotador, Law desabrocho su corbata y tan solo la dejo caer al suelo junto con su saco. Odiaba aquella clase de días en los que tenía que pasar horas con sus fans, escuchando todas sus locuras y fantasía. Afortunadamente no tenía que sonreír, aquello no cuadraba con su imagen de actor estoico y serio.

Sacó una botella de vino y tomó una copa para dirigirse a su habitación, Bonney le había hablado para invitarlo a cenar y tal vez relajarse un poco, pero tras lo sucedido no tenía ganas de comer con ella y además, tenía una mejor forma de relajarse. Encendió el enorme televisor que tenía frente a su cama y oprimió el botón de reproducir al disco que tenía en su reproductor mientras se servía un poco de vino y se acomodaba en la banca acolchonada que tenía a los pies de la cama.

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Tal y como sospecho, apenas llegó a la mansión de los Monkey, Luffy se abalanzó sobre ella para darle las gracias por llenar la nevera, Terracota, la cocinera, también le dio las gracias ya que si no tenía la comida lista su pequeño señor era capaz de comérsela cruda. A Koala le parecía fascinante que el chico pudiera comer absolutamente todo y nunca sufrir de alguna infección estomacal. Ambos Monkey tenían buen estómago, ella en persona había contemplado la enorme cantidad de comida que su jefe consumía.

─Espero te guste ─dijo bajando las bolsas del carro, los ojos de Luffy brillaron apenas vieron al comida.

─¡Carne! ¡Muchas gracias! ─ahora que caía en cuenta, no había comido desde la tarde, Ace había sido tan amable de invitarlo a comer y aunque los platillos habían sido extraños, la comida fue deliciosa.

Cuando Dragón no estaba, Luffy comía en la cocina y Koala decidió acompañarlo, también tenía hambre pero se aseguró de sentarse lo más alejado posible de aquel pequeño glotón.

─Te ves muy feliz, Luffy, ¿te fue bien el día de hoy? ─si era así que envidia, porque su día fue horrible.

─Shishishi Ace ya firmó el contrato. Ahora tendrá que usar una pasta de dientes con sabor a canela ─apenas dijo eso comenzó a reír mientras introducía más trozos de carne en su boca.

¿Dentífrico con sabor a canela? ¿Qué clase de clausura era esa? ¿Y porque el tal Ace tenía que usar un sabor de pasta especifico? Koala comenzaba a sentirse más y más confundida, ni siquiera sabía porque había terminado prestándole atención al moreno cuando sabía qué clase de ideas locas tenía.

─¿Por qué un dentífrico con sabor a canela?

─Porque Nami me dijo que no existe uno con sabor a carne ─dijo completamente serio, tanto que hizo que Koala tan solo asintiera aunque se le revolvió el estómago de solo pensar en una pasta con ese sabor.

─¿Y cómo te va con tu película? ─era mejor cambiar de tema.

─¡Genial! Ahora que Ace finalmente firmó, podremos empezar a ensayar cuando antes. Era un poco difícil ya que como es nuestro protagonista, teníamos que esperarlo.

─Vaya debe ser un gran actor para que le dieras el protagónico de tu primera película.

─¡Lo es! Tiene muchas películas, Nami las vio todas.

¿Si era tan famoso, porque entonces ella no encontraba nada? Tal vez no había buscado lo suficiente, pero tuvo una nueva idea, una fase que no estaba apuntada en su libreta, una sonrisa apareció en su rostro y comió con más ganas. El día estaba a punto de terminar y ella conseguiría el nombre de aquel actor antes de ello.

Tras cenar, se quedó con el moreno a ver la televisión pero este cayó dormido rápidamente, al parecer había tenido un día bastante largo. Koala miró el rostro dormido del chico y luego la mochila que permanecía olvidada sobre uno de los sillones, tragando saliva se puso de pie y se dirigió a ella sin hacer demasiado ruido.

Fase final y desesperada, Fisgonear.

Koala abrió la mochila del chico y rebusco entre sus cosas, allí al fondo estaba el contrato, trago saliva y miro sobre su hombro para asegurarse que Luffy seguía completamente dormido, saco los papeles y comenzó a fotografiarlos, no se arriesgaría a leerlos allí. Ya lo haría una vez estuviera en su casa.

Apenas entró a su departamento, corrió a su escritorio y conectó la cámara al computador para revisarlas, ignoró las clausuras del contrato y fue a la última hoja donde aparecía el nombre del actor.

Portgas D. Ace. El nombre no le sonaba, ¿Quién rayos era ese actor? Tecleo el nombre en la barra de búsqueda, como una especie de deja vu, y esa ocasión el resultado fue una liga, pero eso no fue lo que le preocupo sino el sitio de la liga. Dio clic sobre el nombre y allí estaba la información que estuvo buscando todo el día y no podía ser peor…

¡Tenía que ser una broma!

Dragón no estaría contento con aquello, pensó Koala.

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La cámara había captado cada movimiento, podía ver como los músculos se tensaban ante cada embestida, casi podía sentir que la cámara eran sus manos por la forma en que esta recorría aquel cuerpo. Aquella grabación no era para nada profesional y eso lo hacía más excitante. Law subió todo el volumen de la televisión dejando que los gemidos llenaran la habitación mientras él se desabrochaba el pantalón y comenzaba a tocarse, sin despegar la vista del cuerpo que la cámara recorría de forma obscena, de alguna forma Teach había podido aislar los gemidos de la chica dejando únicamente los de él, casi podía imaginar que era el quien le sacaba aquellos gemidos. Extendió la mano y la paso por la imagen que se mostraba en su televisor, Ace tenía pecas en toda la espalda, había unas en específico que le gustaban, una serie de puntitos en forma de media luna en la espalda baja, la cámara se detuvo justo en ellas y Law pudo ver como se contraían, como si lo estuviera penetrando.

La cámara fue bajando aún más por la espalda, hasta llegar a los glúteos, las nalgas firmes y redondas, casi podía imaginar el tacto que tendrían, la cámara volvió a subir lentamente como si manos recorriendo el cuerpo de su amante, las tomas estaban llenas de lujuria y perversión. Ace jamás supo de aquellas grabaciones, su tío Doflamingo era un hombre con gustos algo diferentes y cada vez que grababa una película pedía una cámara para aquellas cintas especiales que solo podían ver ciertos ojos. Las cintas de Ace, todas las que Teach había grabado, estaban en su poder, todas y cada una de ellas, le habían costado una pequeña fortuna pero valían la pena. No quería que nadie más las tuviera, de hecho mientras se masturbaba con los gemidos de Ace sonando en sus oídos y viendo como la cámara recorría aquel cuerpo pecoso sentía cierta repulsión por Teach, el maldito era un completo degenerado, por eso trabajaba tan bien con Doflamingo, casi estaba seguro que antes de que aquellas cintas fueran suyas el desgraciado las usaba para lo mismo que él, solo que el pelinegro era un degenerado mayor. Muchas veces, cuando grababa las películas del pecoso, lo había visto relamerse los labios. Y Teach no era el único, Burges también, e incluso Doflamingo. Ace era un estúpido que nunca se dio cuenta de nada.

No hacían aquellas grabaciones de todos, solo de los que le gustaran a Doflamingo y el pecoso encabezaba la lista. Al director le gustaban los chicos con rostro infantil y mirada fiera. Fue difícil quitarles aquellas cintas, y algo le decía que su tío había hecho copias de ellas antes de dárselas, pero ahora eran suyas. La cámara se detuvo en el cuello del pecoso, donde el sudor corría libremente, Law entrecerró los ojos, si fuera el verdadero Ace habría rodeado su frágil cuello con ambas manos, sintiendo como se contraería su interior mientras lo privaba del oxígeno. Ace tenía un cuello largo y delicado, una correa se vería bien en él, una blanca con lunares negros. Un gemido de excitación salió de su boca al sentir como su miembro se calentaba aún más. La imagen casi lo había llevado al clímax pero logro controlarse, aun no era el momento, faltaba lo mejor. La cámara subió lentamente mostrando el cabello húmedo por el sudor, la oreja descubierta para después pasar a la mejilla pecosa, después mostró un plano de toda su cara u fue ese momento en que Law soltó un gruñido y se corrió en su mano que apretaba su miembro con fuerza. El orgasmo fue tan intenso que por un momento Law solo pudo ver un destello blanco frente a él, su corazón martillaba con fuerza dentro de su pecho y la respiración le faltaba.

─Ace ─el nombre salió gutural de su garganta sin que lo notara siquiera.

La primera vez que vio a Ace no fue en la productora. "El Círculo Mágico", era el título de la película que vio. Estaba con sus amigos en una fiesta especialmente aburrida y alguien, entiéndase Penguin, tuvo la gran idea de poner algo "entretenido". La película era como cualquier otra hasta que él entro en primer plano, le gustaron primero que nada sus ojos, oscuros y fieros como los de un animal salvaje, después fue rostro pecoso, la película atrapo su atención porque quería saber si aquellas pecas estarían en otra parte de su cuerpo. Cuando comenzaron aquellas escenas, cuando esa chica pelirrosa con apariencia de fantasma comenzó a quitarle la ropa al pecoso, Law sintió una ira embargarlo. ¿Cómo se atrevía esa chica a tocarlo? ¿Cómo se atrevían sus amigos a mirarlo? ¿Cómo se atrevía ese pecoso a dejar que alguien lo tocara o lo mirara cuando era suyo? Quería a ese chico, quería verlo bajo su cuerpo. Fue un deseo tan fuerte que lo siguió hasta aquella productora, pero al verlo solo pudo sentir más odio, ¿Cómo es que estaba allí, sin camisa a la vista de todos? Apretó los puños, incluso recordaba el dolor que sintió, ese maldito muchacho no sabía a quién le pertenecía, ¿acaso tenía que grabarle con fuego su nombre en la espalda o poner una marca en su mejilla para que todos la vieran? Aunque primero tendría que sacarlo de allí, no era una tarea difícil considerando que era un pésimo actor. Cuando empezó a quitarle los papeles, sintió una especie de placer al ver su rostro confundido, y al final cuando su tío le ofreció un papel para una nueva película Ace pensó que podía obtener algo pero al ver de que trataba se negó rotundamente, no importo la cantidad que le ofrecieron, nada de eso lo hizo cambiar de opinión.

Levanto la mano manchada con su semen, pero ahora lo tenía otra vez al alcance de su mano y no lo dejaría marchar. Ace aprendería a quien le pertenecía. Pensó que lo había olvidado, que había sido un deseo pasajero pero aquella noche, al verlo de esa forma, con su pantalón negro, camisa blanca y aquel mandil... Fue como si aquel fuego resurgiera de nuevo y ahora mucho más fuerte que antes, de cierta forma ver a Ace con tanta ropa le hizo desear quitársela. Tenía que admitir que se veía mejor vestido, casi podía imaginarlo luchando contra él mientras se la desgarraba. Ace era fuerte y seguro que lo golpearía un par de veces antes de que pudiera reducirlo, podía imaginar cómo ambos terminarían sudorosos y golpeados, con la respiración agitada, él sobre Ace mientras este lo miraba con sus oscuros ojos fieros. La sola imagen hizo que comenzara a excitarse nuevamente. Miro la televisión, esta mostraba una nueva escena donde Ace aparecía arrodillado en la cama, de nuevo la chica con la que estaba apenas aparecía y la cámara solo se enfocó en él, apenas podía esperar a tener al pecoso en esa posición y esta vez, no lo dejaría escapar.
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Continuará.

¡Yey! Bueno eso es todo por el momento.
¿Qué les pareció?
¿Por que Ace no salió mucho en este capítulo?
¿Law esta enamorado u obsesionado?
¿Por qué Koala no le preguntó nada a Sabo?

Un especial agradecimiento a las personas que dejaron sus comentarios (no saben cómo los aprecio)
Muchas gracias también a todas las personas que leen esta historia, espero que el capítulo haya sido de su agrado.

Espero que les gusten los escenarios que se van planteando.
Si alguien gusta dejar un comentario es bien recibido, como siempre :D