One Piece no es mío.
Solo la idea de la historia es mía.
9
Recibir una llamada de tu trabajo a mitad de la noche, cuando apenas acabas de conciliar el sueño después de pasar 3 horas dando vueltas en la cama, nunca era una buena señal. Y, efectivamente, no lo fue. Por esa llamada era que Ace estaba tomando la orden de un grupo de chicos que apestaban a tabaco y parecían venir de una fiesta de gala, o tal vez era solo que les gustaba usar esos incomodos trajes de gala. Tashigi se había sentido mal y tuvo que retirarse por lo que Ace se vio obligado a regresar al restaurante con un fuerte dolor de cabeza, producto de lo poco que había logrado dormir, estaba seguro que no era el rostro más amable y ameno que los clientes esperaban ver pero a esas alturas, no tenía otro. Estaba cansado y el hombro le dolía horriblemente, había estado teniendo problemas para cargar las bandejas e incluso estuvo a punto de tirar una. Los sábados eran los días más pesados y tener que doblar turno era agotador para cualquiera, normalmente se apoyaría con Aphelandra pero justo ese día la chica iniciaba sus vacaciones y no estaba en la ciudad, así que además de servir también tenía que atender la barra.
Una intensa frustración comenzaba apoderarse de Ace. Estaba cansado y fastidiado de todo, solo quería poder acostarse y dormir un momento, ¿acaso era mucho pedir? Él no tenía la culpa de que Tashigi se sintiera mal justo en aquel momento, Dadan también estaba allí pero ella era la dueña tenía que estar allí cuando ocurría una emergencia. Ace también tenía una vida y todas lo trataban como si no fuera así.
─La orden de la mesa 4 –Ace miró los platillos y apretó los dientes, el olor de la comida estaba comenzando a revolverle el estómago. Ya desde la mañana se sentía bastante mal y tras la conversación con aquella mujer había empeorado, de hecho ella fue la responsable, en gran medida, de que no hubiera podido dormir.
Ella y su oferta.
«La oferta viene de alguien con el suficiente poder para arruinar tu carrera». Ace quería saber a qué carrera se refería, como no fuera a la de ser mesero no sabía de qué otra podía hablar, pero en realidad lo que le había sorprendido era saber que el idiota estaba relacionado con la productora Dragon, o mejor dicho que fuera el hijo del dueño de esta. Le había costado un poco comprender que ambos eran Monkey, pero ese no era el punto en aquella situación sino todo lo que estaba sucediendo.
Luffy lo había acosado hasta el cansancio para que Ace aceptara salir en su proyecto escolar (que resultó ser una película de verdad) y ahora el padre le ofreciera una gran cantidad de dinero para que la abandonara. De las dos ofertas la mejor había sido la del padre de Luffy, 35 millones por no trabajar y además la oportunidad de vengarse de aquellos chiquillos insolentes que desde que los conociera lo miraba con aires de superioridad.
Era una oferta demasiado buena… y por eso mismo la había rechazado.
Ace había aprendido, tiempo atrás, que aquella clase de ofertas que prometían arreglar toda tu vida siempre tenían algo oculto y ya no era el mismo chico idiota e ingenuo como para caer en ellas. El problema es que una vez la chica se marchó, Ace no pudo evitar ponerse a pensar en porque el padre de Luffy le ofrecía dinero para abandonar la película de su hijo.
«Seguramente porque él sabe que no soy un buen actor» pensó mientras iba colocando los platos en la mesa 4 ante la atenta mirada de unas jovencitas que lo miraban embelesadas, cosa que desde luego por estar perdido en sus pensamientos no notó, aún si lo hubiera hecho, le habría dado lo mismo. Había quedado un poco asqueado de sostener relaciones con mujeres por solo un momento, sus compañeras en el set eran de las mujeres más hermosas que Ace jamás había conocido así que tampoco se sentía impresionado por las mujeres hermosas. No era una simple aventura lo que el buscaba, era cansado mantener relaciones con alguien como para hacerlo con alguien a quien ni siquiera conocía. Gracias a su trabajo, había aprendido a respetar a las mujeres en ese aspecto, aun cuando muchas de ellas no parecían respetarse a sí mismas.
Tampoco era como si fuera un mojigato, Ace era un hombre después de todo pero no estaba hambriento de mantener relaciones con cualquier chica linda que se le pasará por enfrente. Si tenía que ser sincero no había tenido ninguna clase de relación desde que abandonara la productora, ni siquiera con su fiel mano derecha. Normalmente porque después de salir del trabajo estaba tan cansado que solo usaba sus fuerzas para nadar un rato antes de ir a su casa a refugiarse. La vida de Ace era tan patética que ni siquiera tenía eso, tal vez los amigos de Luffy no se equivocaban al mirarlo de esa manera, lo cual hacía que se sintiera aun peor.
Mientras iba a la barra a atender a un grupo de idiotas que acababan de llegar exigiendo alcohol, como si el restaurante fuera una cantina del viejo oeste, los pensamientos de Ace se alejaron de su inexistente vida sexual para volver a centrarse en el tema que lo atormentaba.
La oferta del padre de Luffy.
Admitía que estuvo tentado en aceptar, primero porque Luffy y sus amigos le caían mal y segundo porque no sentía el más mínimo deseo de volver a estar frente a una cámara, pero justo cuando estuvo a punto de decir que si, recordó a aquel chiquillo idiota que casi se ahoga con tal de conseguir que el aceptará. El chiquillo le desagradaba, era necio, caprichoso y molesto pero… Ace no podía olvidar aquello, ¿Por qué parecía ser tan importante para Luffy que el saliera en su película cuando ni siquiera lo conocía? «Porque es un idiota caprichoso y tú un imbécil por no aceptar la oferta» se dijo colocando las bebidas frente a los chicos que reían de forma escandalosa. Eran molestos.
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Robin terminó de colocar el vestido sobre el maniquí y sonrió satisfecha, aquel vestido había sido el más complicado de hacer principalmente por la persona que lo usaría, Boa Hancock la única actriz que el padre de Luffy había aprobado. Zoro, Franky, Rebecca, todos ellos no eran de su agrado (principalmente porque eran novatos) pero Dragon jamás se atrevería a ofrecerles algo para que abandonarán la película, sería tiempo perdido.
Apartó la vista del vestido y miró los trajes de Ace, la sonrisa de Luffy seguía impresa en su mente. Luffy había quedado encantado con todo el vestuario y como le quedaba a Ace, incluso ella había quedado sorprendida de la forma en que lo lucía, no había esperado que le quedarán tan bien.
Tal vez Ace no resultaba demasiado cuando lo veías en la calle pero una vez se le caracterizaba aquello cambiaba por completo, sin embargo le seguía preocupando su conversación con Koala, a estas horas probablemente Ace ya había aceptado la oferta de la castaña y para ser sinceros, no podía culparlo, ellos prácticamente lo habían obligado aceptar, acosándolo, teniéndole trampas y molestándolo en su trabajo. El hecho de que hubiera aceptado fue bastante sorprendente, pero el día anterior mientras Ace se probaba los trajes, Robin no lo había visto muy contento que digamos e incluso pudo ver su incomodidad al ver que la ropa era exactamente de su talla.
En realidad ellos habían contribuido bastante para que Ace los odiará, solo un idiota rechazaría aquella oferta.
El timbre del comunicador junto a la puerta la sacó de sus pensamientos, de forma automática la morena miró el reloj que tenía sobre la televisión, las manecillas marcan las 11:30 de la noche, frunció el entrecejo, era un poco tarde para recibir visitas.
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Cerca de la medianoche las cosas fueron calmándose un poco para alivio de Ace. Los chicos escandalosos se marcharon cuando Ace se negó a servirles más tragos y desde entonces el local permaneció solo con algunas parejas ocasionales que no tardaron en marcharse cuando les indicó de la mejor forma posible que el lugar estaba a punto de cerrar.
─¿Por qué no te vas a casa, Ace? Nosotras nos haremos cargo de limpiar todo –dijo Carmen quitándole la escoba de las manos y dedicándole una dulce sonrisa, esa que indicaba que no era una petición sino una orden, Ace ya había aprendido a reconocerla, pero aun así no pudo evitar insistir.
─No te preocupes, Carmen, esto es parte de mi trabajo así que… ─la pelirroja apartó la escoba que Ace trataba de recuperar.
─Dije que nosotros nos haremos cargo de todo, así que vete a tu casa. Necesitas descansar si quieres aguantar mañana ─Carmen sacó un tarro con crema de uno de los bolsillos de su falda y se la extendió al moreno─. Ponte esto durante la noche, no huele muy bien pero te aseguro que mañana te sentirás mejor de ese hombro ─Ace tomó el tarro y lo observó unos momentos antes de ver a la pelirroja sorprendido─. Si ya lo entendiste, ahora vete ─dijo agitando la mano antes de darle la espalda y ponerse a trabajar. Ace miró el tarro, tan solo unos momentos antes se había estado quejando de lo "injusto" que todas ellas lo trataban. «Eres un completo idiota, Ace».
─Gracias ─la pelirroja no respondió fingiendo que no lo había escuchado y eso solo hizo que Ace esbozará una sonrisa agradecido antes de dirigirse a la cocina.
Sin embargo cuando estaba a punto de entrar al cuarto de empleados, lo pensó mejor y se encaminó al callejón, el brazo le dolía horriblemente y estaba tan cansado que descansaría un momento antes de arreglar sus cosas. La noche era fresca, pero no lo suficiente como para incomodarlo, en realidad Ace era bastante resistente a las bajas temperaturas. Agotado se dejó caer sobre uno de los cajones de madera vacíos que estaban apilados cerca de la puerta para apoyar la espalda en la pared y levantar la mirada hacia el cielo, las estrellas casi no se apreciaban por todas las luces que poblaban la ciudad. Durante su niñez, Ace había ido al bosque a acampar varias veces, las estrellas podrían contemplarse en todo su esplendor desde allí. Extrañaba esos momentos, ¿Cuándo había sido la última vez que fue al bosque a acampar?
Tal vez cuando todo eso acabará, se tomaría un tiempo para ir al bosque y pasar toda una semana alejado de todo aquello.
─¡ACE!
El gritó resonó por todas partes haciendo que se sobresaltara y se levantará de su cómoda posición justo cuando la puerta se abría y un torbellino se lanzó sobre él haciéndolo caer al suelo y golpeándose la cabeza y la espalda con las cajas de madera donde había estado sentado.
─Ya lo encontraste –Ace abrió los ojos y miró a Dadan, la mujer estaba en la puerta con el entrecejo fruncido─, así que deja de molestarnos ─Dadan volvió a entrar y cerró la puerta.
Ace bajó la vista para ver quién era, o mejor dicho para confirmar lo que ya sabía. Una mata de cabello negro estaba pegada a su pecho, un cabello tan naturalmente desordenado que sólo le conocía a una persona.
─¿Qué estás haciendo aquí? –preocupado miró a todas partes en busca de aquellas mujeres pero no había nadie más─ ¡Quítate de encima! ─protestó apartando al moreno y sentándose para sostener su hombro, a este paso nunca iba a recuperarse. Ace miró al menor─ ¿Qué haces aquí? ─Luffy levantó la cabeza para mirar al protagonista de su película.
─Ace no puedes aceptar ─la desesperación en la voz del menor hizo que el pecoso lo mirara directamente a los ojos, los tenía hinchados y algo rojos─. No importa lo que te ofrezcan, no puedes aceptar.
─¿De qué rayos estás hablando?
Ace miró al chico un largo rato, el cabello negro le cubría la cara, pero Ace estaba seguro que estaba a punto de llorar, fue en ese momento que notó que estaba sangrando de los nudillos de la mano derecha, lucían como las heridas que quedaban después de una pelea, aunque por los raspones cualquiera podría decir que el chico había peleado contra una pared, la mano izquierda estaba en las mismas condiciones.
Luffy sintió como Ace apoyaba sus manos sobre sus hombros, empujándolo para alejarlo. «Te aseguro que tu Ace haría lo mismo», las palabras de Sabo lo habían atormentado aún después de que el rubio se marchará de la productora, por eso había ido a buscar a Ace, para decirle que no podía aceptar las propuestas de su padre. No quería que Ace se fuera, no quería que abandonara la película. Sintió como el pecoso lo tomaba del brazo y lo metía de vuelta a la cocina, el calor de esa lo golpeó de lleno en la cara haciendo que le lagrimearán los ojos.
─Ace, pensé que ya te habías marchado ─dijo Carmen mirándolo intrigada mientras enjabonaba las cacerolas.
─Lo haré en unos momentos, solo tengo que recoger algunas cosas ─dijo Ace mientras hacía que Luffy lo siguiera, el menor lo hizo sin quejarse demasiado, su mente seguía perdida rememorando la forma en que se enteró que Sabo había preferido la oferta de su padre por sobre la suya.
Ace hizo que Luffy pasará nuevamente al cuarto de empleados y lo empujo hasta llegar al pequeño lavamanos que tenía para abrir el grifo y hacer que colocará las manos bajo el agua, Luffy soltó un gemido de dolor y fue hasta ese momento que reaccionó y levantó la vista para mirar a Ace, el pecoso estaba a su lado lavándole las manos con suavidad.
─No tienes mucho cuidado de ti mismo, ¿verdad? ─Luffy miró al mayor sin saber que decir─ ¿Te peleaste con una pared, acaso? ─volvió a bajar la vista, después que Sabo se fuera desquito su furia contra una de las nuevas paredes que habían levantado en la sala de entretenimiento, no había pensado que se hubiera lastimado tanto. Ace miró al menor y suspiro, ¿Qué rayos tenía ese chiquillo en la cabeza? Cuando terminó de lavarle las heridas, cerró la llave y lo llevó hasta la banca de madera haciéndolo que se sentará mientras él habría su casillero, Luffy miró sus manos y luego a Ace, el pecoso sacó un tubo de crema y un frasco con alcohol.
No solo se había peleado con una pared, sino que esta le había ganado aunque si le había hecho mucho daño por eso mismo Nami lo había golpeado en la cabeza, ya que ahora tendrían que pagar la reparación de la pared de su oficina. Incluso iba a tener que pagarlo de su paga, la chica a veces era demasiado injusta con él, tenía una buena razón para haber golpeado la pared pero no le había dado tiempo de explicarle.
Ace rocío los cortes en sus nudillos con un antiséptico haciendo que el menor soltara un grito y se enderezara en la cama.
─¡Eso arde! –protestó Luffy jalando su mano y soplando sobre las heridas. Ace lo miró desde abajo antes de volver a tomar su mano y jalarla para continuar curándola—Auch, arde, arde.
─Debiste pensar en eso antes de ponerte golpear una pared, ¿Qué haces aquí? ─Luffy se mordió el labio con fuerza antes de bajar la vista y ocultar su rostro tras el cabello que caía sobre esté.
─Te llamé, pero nunca contestaste… por eso vine ─Ace miró al menor confundido.
─¿Me llamaste? No te he dado el número de mi celular, ¿Cómo…? ─Luffy sujeto al pecoso por las muñecas, cortando sus palabras y haciendo que lo mirara directamente a la cara, aunque el menor miraba el suelo.
─Si alguien te ofreciera mucho dinero o cualquier otra cosa que desearás ─comenzó a decir aún sin mirarlo—a cambio de que dejaras la película, ¿aceptarías? –Ace miró al chico, esto ya era el colmo, se soltó del menor jalando su brazo.
─Que pregunta tan tonta –dijo golpeando la nariz del menor con uno de sus dedos─. Claro que aceptaría, ahora quédate quieto mientras terminó.
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─¿Rechazo tu oferta? ─Koala asintió sin verla y manteniendo la taza con chocolate caliente entre sus manos. Robin se sentó frente a la castaña, totalmente sorprendida. No había esperado algo así, nunca─ ¿No le dijiste de quien venía la oferta? ─tal vez Koala había pensado que la cantidad de ceros del lado derecho serían suficientes para que el pecoso mordiera el anzuelo.
─Claro que se lo dije, incluso le advertí que si quería el señor Dragon podía acabar con su carrera ─pero eso tampoco había surtido efecto, Koala incluso llegó a preguntarse si el pecoso continuaba dormido y por eso no entendía lo que decía─. El idiota tan solo enarcó una ceja como si no creyera nada de lo que yo le decía ─«o puede que simplemente sea demasiado orgulloso como para aceptar a la primera» pensó Robin al recordar la negativa de Ace de aceptar el ofrecimiento de Luffy. Lo que no lograba entender era porque el pecoso había rechazado aquella oferta, 35 millones, era la oportunidad perfecta para alejarse de ellos, Robin sabía que no eran del agrado del chico.
─¿Y qué dijo de todo esto Dragon? ─Koala casi se atraganta con el chocolate y tosió un par de veces antes de mirar a Robin con culpabilidad─ ¿Aún no se lo has dicho? ─preguntó incrédula, aquello no era normal.
─Su celular sonaba ocupado ─dijo en un intento por zanjar el tema. No era una mentira después de todo, el único detalle era que después de aquel intento no había vuelto a tratar.
─¿Cuántas veces has intentado llamarlo? ─Koala le dio un largo tragó a su chocolate, eludiendo intencionalmente la pregunta de la morena─ ¿Qué es lo que no me estas contando Koala? ─la castaña se mordió el labio superior con fuerza, a veces detestaba aquella capacidad que tenía Robin de observación.
─Lo que sucede es que… ─Koala tomó una profunda bocanada de aire antes de levantar la vista y mirar a la morena directamente a los ojos─ Dragon me dijo que le ofreciera a Ace sesenta millones de berries a cambio de que dejará la película.
Fue el turno de Robin para sorprenderse, a tal grado que soltó su taza sin darse cuenta y esta terminó esparciendo toda la bebida sobre la costosa alfombra, ambas mujeres permanecieron en silencio mientras la alfombra se bebía el chocolate hasta formar una enorme mancha marrón, que la encargada de la limpieza tendría problemas para sacarla.
¡60 millones!
Era muchísimo más de lo que Dragon le ofreciera a Sabo en aquel entonces.
─Pero… entonces, ¿Por qué solo le ofreciste 35? ─si la castaña le hubiera dicho 60, Robin estaba segura que Ace habría aceptado. ¡Rayos! No conocía a nadie que se negará ante tal manjar.
─Por que era mucho dinero para un tipo como él, ¿Cómo podía ofrecerle 60 millones solo por abandonar una película?
─Tal vez pero, si Dragon había autorizado esa cantidad fue seguramente para deshacerse de Ace rápidamente, ¿me equivocó? ─Koala apretó los labios y negó con la cabeza, dándole la razón a la morena─ En ese caso me temó que no va a estar nada contento con esto.
─Lo sé, no tienes que decírmelo ─la castaña se llevó las manos a la cabeza angustiada, tanto que por un momento Robin sintió un poco de pena por ella pero entonces recordó lo que esa chica estaba tratando de hacer.
Estaba tratando de lastimar a Luffy.
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Ace revisó su móvil encontrando que no solo tenía guardado el número de celular de Luffy sino también el de toda la pandilla, no era como si conociera el nombre de cada uno de ellos pero tenía 9 teléfonos nuevos en sus contactos guardados el mismo día e incluso una fotografía de cada uno de ellos. ¿En qué momento habían guardado sus números y fotografías en su teléfono? Ace nunca llevaba su celular cuando estaba trabajando, a diferencia de Tashigi, siempre lo dejaba en su locker. No era como si alguien acostumbrara a llamarlo, su lista de contactos solo tenía 5 numero, cuatro pertenecían al trabajo y el número de Perona, así que en realidad no le daba mucho uso al aparato. ¿Cómo habían conseguido aquellos idiotas guardar sus números en su móvil? Por extraño que resultará, Ace no estaba muy seguro de querer saber la respuesta… le daba un poco de miedo.
Después de ir a su trabajo y soltarle ese sermón de que no podía aceptar, Luffy se había desmayado allí mismo sobre él y a Ace no le había quedado más opción que llevarlo a su casa. De haber tenido un poco de dinero habría podido dejarlo en algún hotel o algo, pero su economía no era precisamente buena en esos momentos y pensó mucho en llamar a aquellos idiotas amigos del menor pero la verdad Ace estaba tan cansado que lo menos que quería en esos momentos era tratar con los amigos de Luffy, así que tomó la vía rápida y decidió llevar al menor a su departamento. Por un momento consideró la idea de dejarlo en el restaurante, pero Dadan le dijo que no quería llegar al día siguiente y descubrir que su alacena estaba completamente vacía, así que el restaurante fue descartado por completo, la otra opción era dejarlo en el callejón, pero hacía demasiado frío y corría el riesgo que pescará alguna pulmonía o algo, y según recordaba Ace, en una parte de su contrato decía que si el menor se enfermaba sería su responsabilidad cuidarlo, una fuerte razón para no dejarlo abandonado y pescará un resfriado.
Dejo de lado el aparato y miro a Luffy, quien dormía profundamente sobre su cama, aquel mono se había hecho un ovillo sobre su cama y se enredó en las sabanas como si fueran suyas. Dormía bastante bien para estar en una casa ajena.
«Debí dejarlo en el sillón» pensó mientras soltaba un suspiro de cansancio y se dirigía a la sala, el sillón era un sofá cama así que tendría que dormir allí, iba a ser algo realmente malo para su hombro. No se molestó en cambiarse, tan solo se quitó las desgastadas botas y suspiro, estaba cansadísimo pero aún tenía que repasar sus diálogos, hasta el momento solo había sido capaz de memorizar tres líneas y pasado mañana tendría que asistir al primer ensayo, «Debí aceptar la propuesta» se dijo mientras sacaba el guión de su mochila junto con el tarro de crema que Carmen le había dado, lo miró un largo rato antes de abrirlo, un fuerte olor llegó hasta él haciéndole fruncir la nariz. El aroma era realmente fuerte y la crema se sentía fría, Ace tomó una cantidad considerable en los dedos y comenzó a frotarla en su hombro, tuvo que apretar los dientes al sentir el tacto frío contra su piel pero comenzó a extenderla hasta que logró cubrir la zona afectada, conforme la frotaba contra sus músculos comenzó a sentir como estos se iba relajando y destensando poco a poco, al cabo de unos momentos la sensación se hizo agradable. Más relajado, Ace se acomodó contra el respaldo del sofá y comenzó a repasar su guión tomando algunas notas en una libreta.
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"Está noche estaré ocupado"
Dragon arqueo una ceja y bufó, Sabo en verdad era una reina del drama, le gustaba el chico pero detestaba sus chantajes sentimentales. No salía con mujeres precisamente para evitarse aquellas ridículas escenas y resultaba que el rubio era igual o peor. Le gustaba, lo admitía, pero no por eso iba a permitirle chantajearlo de esa forma, Dragon estaba seguro de que lo consentía bastante como para que el otro actuará de esa forma.
"De acuerdo"
Contestó sin más y dejó su celular sobre su escritorio, por el momento tenía cosas más importantes en las que pensar que en los "ataques" de su amante.
Koala aún no se había comunicado con él para informarle el resultado de la negociación con aquel mesero y esa tardanza solo podía significar que las cosas no estaban yendo bien, ¿Acaso aquel sujeto quería más dinero! Probablemente así era, después de todo era un sujeto fracasado cuya mayor aspiración debía ser convertirse en jefe de meseros, aunque… la imagen del sujeto no le cuadraba con aquella idea. Tal vez el tipo si quería aquella oportunidad, una forma de alcanzar un poco de grandeza, si eso era lo que quería, ver su nombre en una película de verdad, él podía darle papeles de extra en sus películas de bajo presupuesto y listo. No podía esperar más con su pobre nivel de actuación, tenía que ser realista.
Dragón, en un intento por ver que tenía aquel chico para ofrecer, había buscado la primera y la última cinta en la que participó. No fue una experiencia agradable, en primera porque no gustaba de ese tipo de cine y en segunda porque el chico era bastante plano en actuación. El personaje que su hijo le había asignado era el de Keima, un papel complejo que requería mucho trabajo, la gama de emociones y situaciones que debían ser representadas requería mucho talento y conocimiento, era cierto que cualquiera podía interpretar cualquier papel pero el personaje se transformaba y muchas veces terminaba convirtiéndose en otra cosa diferente a lo que el director imaginaba. Y Ace no tenía las cualidades necesarias para aquel papel.
Su celular comenzó a sonar haciendo que una pequeña vibración recorriera la mesa, acababa de recibir un mensaje.
"Iré a cenar con un amigo"
Y para colmo estaba Sabo con sus cosas… de verdad, si no le gustará tanto el sexo con aquel chiquillo, ya lo habría echado a patadas por su maldita personalidad molesta y egoísta. Cuando lo conoció, no imaginó que el chico fuera de esa forma, distaba mucho de dar esa apariencia pero conforme lo conoció descubrió que aquel chiquillo de sonrisa amable y mirada cálida era capaz de abandonar a sus seres queridos con tal de cumplir sus metas, era capaz de sacarlos de su camino y se sentía más a gusto si nadie se los recordaba. Era un chico que olvidaba sus orígenes sin que eso le preocupara, y en lo personal a él no le molestaba esa actitud, el mismo había antepuesto muchas cosas a su familia era simplemente que no comprendía como fue que aquel rubio se hiciera amigo de su hijo, porque Luffy no era como él para su hijo las personas que quería eran muy importantes. Jamás antepondría sus sueños a ellos, jamás.
Y eso lo llevó a pensar que tal vez Sabo se había acercado a su hijo para llegar hasta él. En realidad, no le molestaba dejaba en claro que el chico tenía carácter y decisión, cualidades que apreciaba en una persona, pero Sabo estaba equivocado si creía que podía obtener algo más de él. Robin le había informado que Sabo se había presentado en la productora Mugiwara el día anterior. La morena le había dicho que no dejará que el rubio viera a su hijo, porque al parecer su hijo aún resentía la "traición" de Sabo de dejar su película. Y aun cuando Dragon nunca se lo diría a nadie se sentía un poco culpable por eso, por su culpa su hijo había perdido su estrella principal, pero es que Sabo era perfecto para la película que estaba produciendo en aquel entonces y además el chico le gustaba, por eso ahora quería ayudar a su hijo.
"De acuerdo"
No estaba dispuesto a seguirle el juego a aquel niñito, si lo engañaba con alguien más era el mismo Sabo quien tenía más que perder que él. Algunas veces el rubio resultaba bastante molesto, especialmente cuando tenía otras cosas más importantes en las que pensar.
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─¿Malas noticias? ─-preguntó Law sin perder el buen humor─ ¿Ya te cambió el viejo?
─¡Claro que no! –odiaba que Law siempre estuviera insinuando aquello, jamás debió contarle sobre aquellos viajes de destino desconocido que Dragon realizaba, desde entonces el moreno insistía que este tal vez se veía con un amante.
─Si tú lo dices, no olvides que hay muchos actores por allí a la casa de una oportunidad –Sabo le dirigió una mirada desagradable que lo hizo reír aún más.
─¿Por qué mejor no me cuentas que has estado haciendo? Pareces muy feliz –la forma en que el moreno demostraba su buen humor era burlándose de los demás ─Sabo había acudido con Law en un intento por darle un poco de celos a su amante, pero al parecer a este no le importaba aquello, si era así ¿Por qué le molestaba que fuera a ver a su hijo?
Law sonrió y se recargo por completo en su silla colocando sus brazos tras su cabeza. La piscina privada del rubio era fantástica, junto a toda su casa. Sabo era una persona asquerosamente rica, de esas que trabajan por aburrimiento. Pese a que afuera estaba bajando la temperatura en aquel lugar la temperatura era ideal para un chapuzón. Sabo era un niño mimado sin duda alguna, cuando alguien no le daba lo que quería simplemente hacia una rabieta (el rubio le había contado que en una ocasión cuando niño se negó a aceptar una decisión de sus padres y huyo de casa), Law no conocía a los padres del rubio (vivían en otra parte) ni a su hermano menor, pero por lo que decía el rubio eran un verdadero dolor de cabeza, ambiciosos, superficiales y lameculos… era cierto que Sabo compartía algunos de esos rasgos aunque enfocados en otra cosa…no le extrañaba que Sabo quisiera alejarse de ellos, aunque Law estaba seguro que lo hacía para no empañar su imagen de niño amable y bueno. Todo el mundo estaba engañado con respecto al "chico adorable" que era Sabo.
─Lo estoy –la razón por la que el rubio le agradaba era porque ambos eran parecidos─. Ayer fui a ver a mi pequeño gatito.
─¿Te refieres a ese chico que volviste a encontrar? ¿Cuál era su nombre? Portu…algo
─Portgas, si está relacionado con él –no había podido ir nuevamente al restaurante pero mañana tendría un momento de libertad que aprovecharía para hacerle una visita a su viejo "amigo".
─¿Qué es lo que tiene este sujeto que te resulta tan fascinante? ¿Acaso es un adonis?
─Su mirada… es esa clase de chico orgulloso que jamás se doblega ante nadie, aun cuando eso pueda traerle graves consecuencias.
─Que idiota –a Sabo no le agradaban esa clase de personas, había un límite para todo y arruinar tu vida por obstinado era estúpido.
─Lo es… desde que conozco a Ace siempre ha sido así ─Sabo detuvo la copa que estaba a punto de beber y miró al moreno.
─¿Ace? ─Law asintió confundido al ver la extrañeza en el rostro de su amigo, ya antes le había mencionado el nombre de Ace, ¿Por qué la sorpresa ahora?─ ¿Es un actor?
─Lo fue, ¿Por qué?
Sabo miró el vino en su copa, Ace… de nuevo aquel nombre… ¿sería una coincidencia?
─Ayer Luffy me dijo que su nuevo protagonista se llama Ace.
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Continuará.
Pido disculpas por la tardanza.
Muchas gracias a las personas que dejaron sus comentarios en el capítulo anterior y a las personas que siguen esta historia. Espero que el capítulo fuera de su agrado, y si alguien gusta dejar un comentario es bienvenido sino pues solo disfruten la historia.
¡Gracias por leer!
Onepiece1590
¿De verdad? Te lo agradezco, pero poder seguir manteniendo tu atención hasta el final de mis historias y lo suficiente para que quieras leer las nuevas que publique. T_T de verdad espero poder publicar rápido, debería de ser capaz de hacerlo ahora porque tengo algo de tiempo, espero poder aprovecharlo apropiadamente. Hohohoho muchas cosas pasarán con él, habrá que ver si son buenas o no XD. Muchas gracias por los besos y pues aquí te traigo el capítulo 9 que espero sea de tu agrado.
