10
Un dolor punzante en su espalda lo hizo soltar un gruñido de molestia, algo se estaba encajando en ella de forma dolorosa y fue precisamente aquel dolor punzante lo que le hizo salir del placido sueño que estaba teniendo. Molesto, porque realmente hacía tiempo que no dormía tan profundamente, abrió los ojos y se encontró contemplando la pared de su sala. Ace entornó los ojos y parpadeó un par de veces para aclarar su visión tratando de recordar porque se había quedado dormido en el sofá. No solía hacerlo a menos que estuviera realmente cansado. «Aunque tendría sentido» pensó mientras buscaba debajo de él para sacar la maldita cosa que lo había despertado. El día anterior había tenido que volver al trabajo después de terminar su turno porque Tashigi se sintió mal y tuvo que cubrirla, seguramente al llegar a casa había caído rendido sobre el sofá ─Ace esbozó una sonrisa al dar con la estúpida cosa que había interrumpido su sueño, una libreta, y sintió un morboso placer al arrojarla lejos de él para recostarse dispuesto a volver a dormir cuando el sonido estridente de una risa lo impidió.
─¡Los hotcakes de Sanji son los mejores! ─Ace volvió a gruñir y tomó el cojín que estaba usando como almohada para envolverlo alrededor de su cabeza tratando de bloquear sus oídos.
─Sin duda lo son, aunque yo prefiero otra taza de café ─la voz pertenecía a una mujer y Ace escuchó a lo lejos el sonido de las tazas.
─Lo que desees mi hermosa Robin ─la risa de la chica se escuchó a lo lejos, Ace frunció el entrecejo, odiaba esa risa que parecía fufufu pues le recordaba a Doflamingo, solía reírse de esa forma cada vez que Ace terminaba de grabar. Molesto se encogió bajo las mantas mientras se preguntaba porque aquellos chicos tenían que ser tan escandalosos, ¿Acaso no se daban cuenta que había gente durmiendo? Eran unos maleducados.
─No tienen nada de extraordinario, saben cómo cualquier otros hot cakes ─Ace volvió a gruñir al reconocer la voz del chico peliverde, tenía un acento bastante marcado que hacía que su tono fuera único y fácil de recordar.
─Pues si no te gustan, no te los comas, cerebro de alga. Al fin y al cabo yo no te ofrecí ─a lo lejos el pecoso logró escuchar un molesto "¿Qué dijiste, cejas de remolino?" seguido de un gran alboroto. Malditos muchachos escandalosos.
─Y aquí vamos de nuevo ─la nueva voz pertenecía al chico fantasioso de la nariz larga─. ¿Por qué siempre tienen que estar peleando?
─Ya deberías estar acostumbrado Usopp. Ellos siempre están peleando, son SUPER predecibles
─¿Pueden pasarme la miel? –Ace giró tratando de volver a dormir, no había sido capaz de reconocer aquella última voz, parecía la voz de un niño.
─Aquí tienes Chopper ─¿Chopper? Ace tuvo la vaga imagen de un chico castaño. ¡Claro! El doctor del grupo, era el menos molesto aunque tal vez lo era porque era a quien menos veía en la cafetería.
¿Por qué esos chicos siempre tenían que ser tan escandalosos? Ace abrazó su almohada y enterró su rostro en ella en un intento por aislarse del molesto sonido de sus voces y risas. Quería seguir durmiendo, en verdad estaba muy cansado.
Un momento.
Ace abrió los ojos y se enderezo como si fuera un resorte, su hombro crujió pero no le prestó atención y se puso de pie para acercarse a la puerta de la cocina.
Tiene que ser una maldita broma.
Todos los amigos de Luffy estaban allí, TODOS en su departamento, más específicamente en su cocina. Ni siquiera sabía que cupieran tantas personas en ella. El tipo rubio se movía por toda la cocina como si fuera suya y cocinaba en su pequeña estufa como si nada mientras que el resto estaban esparcidos por todas partes, su mesa (donde cabrían dos personas algo apretadas) estaba ocupada por las dos chicas del grupo mientras el resto se había esparcido como pudieron por el pequeño lugar. El chico de cabello verde estaba sentado en la pequeña barra y a su lado estaba el chico castaño al que Ace había visto pocas veces, el enorme sujeto de cabello celeste estaba sentado en el suelo junto con el tipo alto y extremadamente delgado, el narizón estaba a su lado y frente a ellos estaba Luffy de espaldas a la puerta.
─¿Qué diablos hacen todos ustedes en mi casa! –los invasores detuvieron sus conversaciones y lo miraron, todos excepto Luffy que siguió comiendo, Ace apretó los dientes y dio los tres pasos que los separaban para jalarlo de la oreja.
─¡Duele! –se quejó Luffy frotando su oreja lastimada.
─Hice una pregunta, ¿Qué hacen aquí?
─Tranquilo hermano, no tienes por qué ser agresivo. Luffy nos llamó para desayunar, ¿Por qué no te unes a nosotros?
─Si, los hotcakes de Sanji son los mejores Ace –y como para demostrarlo, Luffy volvió su atención a su plato. Ace bufó, aquel chico era un caso perdido así que miró a los demás en busca de una respuesta pero como si todos siguieran el mismo patrón cada uno había vuelto a lo suyo y de nuevo comenzaron a conversar entre ellos, como si Ace no existiera. El pecoso los miró uno a uno sin poder creer que todos lo estuvieran ignorando.
Era su casa, maldición. ¿Quiénes se creían que eran? Ace apretó los puños reprimiendo los deseos que tenía de golpearlos. Debí haber aceptado la oferta del padre de Luffy, con que le dieran los 30 millones que debía pagar para ser libre nuevamente se conformaba, podían quedarse con los 5 millones de más, Ace no los necesitaba.
─Tus hotcakes están aquí, fue bastante difícil mantenerlos a salvo de Luffy –dijo Sanji atrayendo la atención del pecoso quien miró el plato que le extendía donde había cinco panques apilados.
─Intentamos despertarte pero duermes como un lirón. Ni siquiera notaste cuando entramos a tu… "casa" –Ace miró a la chica pelinaranja, rayos como la odiaba, le recordaba en muchos aspectos a Bonney, siempre burlándose de él con sus comentarios mordaces, tratándolo como si fuera un imbécil.
─¿Qué rayos están haciendo todos ustedes aquí! –ya estaba en el límite de su paciencia, la noche anterior había tenido que llevar a Luffy allí pero tener a toda la pandilla en su casa a las (Ace consultó su reloj de muñeca) ¡6:45!─ ¡Rayos! –Ace soltó un par de maldiciones más antes de correr a su cuarto olvidándose de sus "invitados".
Ya iba bastante tarde, debía estar en el restaurante a las 6, Dadan iba a matarlo junto con el resto de las chicas. Ace se metió a bañar lo más rápido que podía, tendría que usar el agua fría porque no alcanzaría a calentar agua.
─Tienes un lenguaje muy florido, ¿no? –Ace casi resbaló al escuchar la voz de la chica morena a sus espaldas y se giró sorprendido, ¿Acaso esos chicos no conocían el significado de la palabra PRIVACIDAD?
─Fuera de aquí, acaso no ves que me estoy bañando –dijo colocando sus manos entre sus piernas y girándose.
─Fufufu ¿Por qué eres tan pudoroso? Vi todas tus películas así que estoy familiarizada con tu cuerpo –las cintas de las películas AV nunca tenían censura, a la gente le gustaba ver a sus protagonistas en todo su esplendor.
─No estamos grabando una película y tu estas invadiendo mi espacio, podrías por favor retirarte… tengo prisa –a Ace le bastó ver la sonrisa burlona en los labios de la chica para saber que no iba a retirarse, ¿Qué rayos pasaba con aquellos sujetos?─. De verdad, ¿Qué está mal con ustedes? –su pudor podía esperar, Dadan no así que cerró la llave y se apresuró a tomar su toalla para salir a su cuarto.
─¿Por qué no llamaste a alguno de nosotros? Pudimos habernos hecho cargo de Luffy.
─Si de hecho ya vi que de alguna forma "mágica" tengo sus números guardados en mi celular.
Ace no había querido decir aquello, la verdad era un tema que no le interesaba, saber cómo esos chicos grabaron sus números en su celular, pero no había podido evitarlo. La morena lo miró fijamente, había un brillo burlón en sus ojos, obviamente se estaba riendo de él. Ace odiaba eso de aquellos chicos, él era mayor que muchos de ellos y aun así lo miraban con condescendencia… como si fuera tan estúpido que no comprendía lo que estaba pasando. Aunque tal vez lo era, después de todo aun no lograba comprender porque Luffy lo escogió y porque el padre de este le ofrecía dinero a cambio de que abandonara la producción.
─No creo que los "trucos" de Nami puedan considerarse mágicos, aunque tal vez si lo sean… puede hacer que las cosas desaparezcan como por arte de magia.
Ace miro a la morena mientras se vestía a toda prisa, los mechones de cabello estaban humedeciendo toda su espalda. Ya se había figurado que la tal Nami era la responsable de aquello, pero estaba tan apurado que no podía preocuparse por eso ahora. Término de vestirse y se colocó las botas dando saltos hacia la puerta, de la mesa tomó la cartera, sus llaves y su mochila (metiendo a toda prisa su guion y la libreta donde estaba haciendo sus apuntes, aún no había hecho ninguno pero recordó que solía usar una libreta pata anotar cosas).
─¡Oye, hermano! ¿No vas a comer? ─preguntó el hombretón de cabello azul, de todos los miembros de aquel grupo ese hombre era el que mejor le caía, o al menos al que toleraba, porque no era tan grosero como el resto─ ¿A dónde vas con tanta prisa?
─Tengo trabajo –contestó mientras buscaba un bolígrafo, ¿A dónde habían ido a parar todas sus plumas?─. No sé porque están aquí, pero no quiere volver y ver todo un desorden en mi cocina ─dijo encontrando finalmente una pluma y arrojándola dentro de su mochila─. Y pongan la llave cuando se vayan.
─¡Vaya, nos dejaras aquí? No tienes miedo que te robemos algo, pecas –de verdad, Ace sentía unas infinitas ganas de abofetear a esa mujer Nami, si ella fuera una actriz seguramente la reina Blanca sería un papel muy simple.
─Como no sea mi colección de videos porno, no se me ocurre que puedan llevarse –Ace sonrió para sus adentros al ver la cara de la chica y salió a toda prisa.
─Chico simpático –dijo Franky apoderándose de los hotcakes de Ace antes que Luffy pudiera tomarlos.
Nami le dirigió una mirada desagradable a Franky y luego miró a Luffy.
─¿Y qué haces aquí? No nos has explicado porque viniste a ver a ese sujeto –recibir una llamada del menor diciéndole que estaba en el departamento de Ace fue una verdadera sorpresa para Nami. ¿Qué rayos hacia Luffy con Ace? ─Necesitaba hablar con él ─Nami enarcó una ceja y se cruzó de brazos esperando a que se explicará mejor─. Era algo personal.
─¿Algo personal? ─¿Qué asunto personal podría tener Luffy con aquel idiota? Nami miró a los demás en busca de una respuesta pero a todos pareció bastarles aquella explicación porque continuaron con su desayuno.
─¡Luffy eso es mío! ─gritó Zoro cuando al acabar su comida Luffy decidió comenzar a robar la de su plato. Eso era algo común en todas sus comidas.
Nami los miró un rato más discutir antes de levantarse y abandonar la cocina (bastó con que se girará y diera dos pasos para llegar a la sala). El departamento era bastante pequeño. A Nami le recordaba la caja de zapatos que Nojiko y ella habían acondicionado como casa de muñecas cuando eran niñas. Le habían construido paredes y construyeron los muebles con trozos de cartón, incluso habían usado pintura para darle más realismo. La diferencia radicaba en que su casa de muñecas si había tenido separado el comedor de la cocina e incluso el baño contaba con una bañera (una pieza de plástico a la que le habían recortado los bordes y a la que le pegaron unos palillos que hacían de patas y contaba con un guardarropa y una ventana en cada cuarto). Comparándolas, su casa de muñecas resultaba más grande y cómoda que aquel departamento. No todos los departamentos de aquel edificio eran iguales, algunos eran bastante espaciosos con tres cuartos, sala-comedor, cocina y dos baños completos, pero obviamente la renta era mucho más alta que lo que Ace pagaba por aquella casa de pulgas.
Realmente deprimente, pensó Nami contemplando todo a su alrededor.
Nami contempló la sala con mayor detenimiento mientras la discusión de los chicos llegaba claramente hasta ella. Tiene paredes delgadas. Ace no había recogido el sofá donde estuvo durmiendo, lo que hacía que la sala luciera más pequeña de lo que ya era pero, excepto por la cama que lucía como un echadero de perros, todo estaba recogido. Tal vez Ace no era del todo ordenado pero su departamento lucía recogido, al menos no era tan desordenado como Luffy, Usopp o Zoro (donde Nami casi temía que el desorden se los comiera uno de esos días) y aunque tampoco era tan pulcro como Sanji o Chopper se defendía bastante bien (al menos no dejaba su ropa sucia regada por todas partes). Tampoco parecía tener muchas cosas de valor, salvo por una de esas viejas televisiones con caja atrás, incluso tenía una antena de conejo, que estaba sólidamente colocada sobre un pequeño banco de madera y en la repisa inferior había una serie de títulos cuidadosamente enfilados. Nami tomó una de las cintas (en su investigación le había resultado imposible descubrir la clase de películas que le gustaban al pecoso) pero al leer el título no pudo evitar torcer la boca, el idiota no había mentido con eso de su "colección" de videos porno.
¿Qué clase de persona tenía a la vista aquel tipo de cintas?
Solo un pervertido, Nami se inclinó para dejar la cinta y fue entonces que notó que ninguna de aquellas cintas era suya, eran cintas de Perona Kuraigana. Enfermo, dejo la cinta en su lugar y continuó "investigando". Excepto por aquellas cintas, todo lo demás en la sala era perfectamente normal, un pequeño librero de 3 repisas junto al sofá donde los libros competían por ver quién era el que albergaría más polvo. Sobre el librero había una pequeña lámpara y dos fotografías, en una estaba una mujer con el cabello color fresa sonriendo a la cámara, Portgas D. Rouge (la madre de Ace). Nami no había obtenido mucha información sobre ella salvo que era una mujer agradable que trabajó durante mucho tiempo en un pequeño cine llamado "Grand Line". El cine seguía funcionando pero solo transmitía películas antiguas, un auténtico vejestorio. La madre de Ace había fallecido unos años atrás, Ace compartía muchos rasgos con ella así que era difícil imaginar a su padre, del cual Nami no había podido encontrar nada y el hecho de que Ace usará el nombre de su madre indicaba que era hijo natural. La otra fotografía mostraba a Ace (mucho más joven que ahora) junto a su actriz favorita, Perona, el pecoso la sujetaba de la cintura con un brazo, llevaba un elegante traje negro con una corbata roja y Perona usaba un entallado vestido negro con brillantes rosas, ambos lucían contentos, colocó la fotografía en su lugar y se acercó al pequeño mueble junto a la cama, un cajonero con dos cajones, el primero no tenía una de las estiradoras dejándolo tuerto mientras el cajón inferior lucía más entero, el primero contenía recibos, cartas y un estuche con lentes, el segundo tenía una linterna de mano, baterías y un trozo de tubo.
─¿Encontraste algo interesante? ─Nami levantó la cabeza mientras cerraba el cajón con su pie para ver a Robin.
─Bueno… no bromeaba con respecto a lo de su colección de videos porno ─Robin siguió la dirección que Nami señalaba con la cabeza mientras decía aquello y no pudo evitar alzar las cejas al ver a lo que se refería─. El chico no es muy pudoroso que digamos ─Nami miró con desconfianza el sofá-cama, con un lugar tan pequeño era difícil encontrar privacidad, sería acaso que…
─Dudo mucho que haga esa clase de "cosas", Nami ─intervino Robin leyendo el pensamiento de la pelinaranja─. No se ve de ese tipo de persona ─la aludida no dijo nada, estaba acostumbrada a que Robin "leyera" su mente, recordaba que en un principio aquello resultaba espeluznante, pero ahora parecía ser bastante normal.
─¿No? ¿Conoces a alguien más que tenga videos AV tan a la vista?
Robin esbozó una sonrisa ante las palabras de Nami y se apartó para dejarla pasar al cuarto. Sabía que la pelinaranja tenía toda la información que había de Ace en el mundo, pero poder hurgar en sus cosas era mucho más revelador que cualquier información que pudiera obtener por fuera, porque de alguna forma todo aquello hacía "real" a la persona.
La cama estaba en peores condiciones que el sofá (Luffy había botado la sabana y la almohada al suelo y no se había molestado en levantarlas). Había un pequeño velador de 3 cajones que no contenía nada importante, un frasco con pastillas (medicina para tratar la narcolepsia), una tira de pastillas con solo dos capsulas (analgésicos), un tubo de crema para el dolor muscular, un aceite para lo mismo, mientras que en el segundo cajón había 3 libretas nuevas y varias plumas, lápices, sacapuntas y borradores, en el último cajón había más libretas pero estas estaban usadas y el color amarillento de las hojas indicaban que eran viejas. Había otra cajonera apoyada contra la pared junto a la ventana, era alta (le llegaba a Nami a la altura del pecho) y más ancha. La ropa estaba pulcramente doblada dentro de ella, aunque las playeras se revolvían con los calcetines y algunos de estos estaban emparejados con otro completamente diferente, lo único que parecía estar bien ordenado eran los jeans y unas playeras que se veían un poco costosas. La habitación no tenía ningún closet, en su lugar había un gancho enclavado en un costado de la cajonera donde Nami vio, cuidadosamente, colgado un pantalón negro, una camiseta polo negra, su uniforme. Al parecer era la única ropa que cuidaba.
─Yo no podía vivir con tan poco espacio ─dijo notando que Ace había colocado un par de tenis bajo su cama, difícil no notarlos al ser negros con franjas amarillas, se veían bastante desgastados.
El baño fue una verdadera sorpresa, había imaginado que sería pequeño (viendo el tamaño del departamento no podía ser de otra forma) pero nunca que fuera diminuto. Apenas abrir la puerta estaba la taza, a un paso a la derecha la regadera donde solo cabía una persona (y bastante justo). Había una hendidura en la pared donde Ace había colocado una barra de jabón y una esponja y frente al sanitario estaba el pequeño lavamanos con un espejo empotrado en la pared que a su vez hacía la función de botiquín, Ace guardaba allí su pasta de dientes y su cepillo. No se sorprendió al no ver un rastrillo, Ace había dicho en una ocasión que era lampiño por naturaleza así que no lo necesitaba. El resto de las cosas eran medicamentos, en su mayoría analgésicos y cremas para dolores musculares. «No tiene ni un solo condón» por su investigación sabía que Ace no estaba relacionado con nadie actualmente, pero eso no significaba que no pudiera mantener encuentros casuales o solo pasar la noche con alguien, aunque podía ser que solo se le hubiera acabado o que fuera un imprudente. Molesta Nami cerró la puerta con fuerza.
─Parece que se las arregla bastante bien ─comentó Robin con una sonrisa mientras Nami le dedicaba una mirada por sobre su hombro antes de volver su atención a la regadera─. ¿Qué es lo que te preocupa Nami? ─era cierto que la pelinaranja siempre solía ser protectora con el moreno, pero en esta ocasión Robin tenía la impresión de que había algo más. La forma en que la chica se empecinaba por descubrir absolutamente todo sobre el pecoso parecía ser bastante personal. La pelinaranja no respondió de inmediato, su mirada seguía recorriendo el diminuto cuarto de baño.
─Ace realizo muchas películas mientras trabajo en la productora Joker y ganó una suma considerable de dinero ─Nami miró a Robin─. Sin embargo, nunca nadie supo que hizo con él. Por lo que descubrí, tan rápido como ese dinero se depositaba en su cuenta, inmediatamente se vaciaba.
─¿Ace tenía muchas deudas? ─en realidad no sería algo tan raro. La mayoría de los actores se endeudaban de una forma que nadie creería posible y terminaban perdiendo mucho dinero en cosas estúpidas. Nami negó con la cabeza sorprendiendo a la morena─ ¿Entonces en que gastaba su dinero?
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─Pareces molesto, Sabo, ¿ocurrió algo malo?
Koala estaba acostumbrada a los dramas sentimentales del rubio, no por nada llevaba trabajando a su lado cerca de un año, pero era la primera vez que lo veía tan serio como ahora. Sabo no había dicho una sola palabra desde que llegará y se había limitado a beber una botella de agua tras otra mientras los fotógrafos se preparaban para la sesión.
El comercial había estado en su agenda desde hacía un mes. La famosa casa "Bon Clay" había solicitado a Sabo para que fuera el modelo en la nueva colección de ropa del famoso diseñador, solo serían unas cuantas fotografías promocionales que serían utilizadas para la campaña a nivel mundial. Sabo estaba fascinado con la idea y en más de una ocasión le había dicho que estaba ansioso por que el día de la sesión llegará. Y ahora, que finalmente era el día, Sabo se la había pasado meditabundo y recluido en su silla mientras lo arreglaban. Era como si simplemente todo aquello hubiera perdido su atracción. No era una actitud propia del rubio.
─Solo estoy desvelado ─respondió el rubio sin mirarla. Koala soltó un suspiro y volvió a concentrarse en su tablet, sabía que si Sabo no quería hablar del tema nadie lo haría cambiar de opinión y si era sincera ya tenía suficientes problemas con los suyos como para preocuparse por los del rubio.
Sabo se sintió agradecido de que la castaña no siquiera cuestionándolo. No le habría gustado actuar de forma odiosa con ella, que era probablemente lo que hubiera hecho si hubiera insistido, pero al parecer Koala estaba bastante ocupada con sus propios asuntos. Se le veía bastante atareada desde el regreso de Dragon, a veces Sabo se preguntaba cómo era que la chica podía encontrar fascinante esa clase de vida, nunca la veía sin su celular y siempre estaba al pendiente de él por si a Dragon se le ocurría pedirle algo. El rubio se estremeció ante la idea de tener que estar siempre al pendiente de los "deseos" de alguien más.
Apartando la estresante vida de su amiga de su cabeza, Sabo se dedicó a pensar en la conversación que sostuviera con Law la noche anterior. El hecho de que Luffy hubiera elegido a otro actor para protagonizar su película había sido un verdadero golpe para él, de cierta forma le había gustado cuando el menor le dijera que nadie además de él podría interpretar a "Keima" pero ahora resultaba que Luffy había encontrado a su reemplazo y no uno cualquiera, lo había sustituido con un actor porno. De entre todos los actores que podía haber escogido, ¿Por qué un actor de películas porno?
Portgas D. Ace
Law le había dicho que no se preocupará por algo como eso, según el moreno que estuvieran hablando del mismo Ace era imposible. «El Ace de quien yo habló es un mesero y créeme jamás obtendría un papel en una película de verdad». Sabo no estaba de acuerdo. Nunca antes había escuchado el nombre de Ace y de pronto resultaba que había dos personas en la misma zona con ese nombre, si Law de verdad pensaba que no hablaban de la misma persona entonces era un completo idiota.
─Señor Sabo –el rubio giró su cabeza hacia la mujer que le hablaba─. Si le parece bien comenzaremos a realizar unas pruebas para comprobar que todo esté bien –Sabo asintió y se levantó de su asiento para seguir a la mujer.
Había estado esperando esa sesión de fotos desde hacía meses y ahora, cuando finalmente estaba allí, no podía disfrutarlo por culpa de aquel idiota Ace, al que ni conocía pero ya detestaba.
─En esta toma queremos obtener una imagen despreocupada y distante, algo simple, ¿de acuerdo? –Sabo asintió y miró la silla, era una silla común y corriente donde según la asistente del fotógrafo le decía que debía sentarse con el brazo tras el respaldo y las piernas abiertas. Que absurdo, la sola imagen resultaba aburrida. Sabo ignoro a la chica y tomó la silla para girarla y sentarse, apoyó su brazo derecho en el respaldo y uso su otro brazo para sujetarlo mientras miraba a la cámara con una tenue sonrisa.
Sabo casi pudo escuchar como todos contenían el aliento antes que las luces de las cámaras comenzaran a estallar ante sus ojos. De reojo pudo ver como Koala esboza una leve sonrisa mientras lo miraba, olvidándose por un momento del celular en su mano. Este era él, Sabo no era cualquier idiota que dejaba que un don nadie le dijera que tenía que hacer. El rubio no estaba dispuesto a hacer algo en lo que no estuviera de acuerdo y que además pudiera dañar su imagen. Sabía que su actitud podía molestar a muchas personas, Koala ya le había comentado que algunos se quejaban de su comportamiento pero no le importaba, si ellos querían usar su rostro y su imagen, Sabo tenía derecho a decidir cómo aparecería en ellas. Jamás permitiría que una imagen que no lo convenciera a él circulara por allí.
El rubio conocía perfectamente los rumores que circulaban sobre él. Todos decían que su fama se debía a su nombre, hijo de una prominente familia de estrellas consumadas, o que se debía a su apariencia la cual aprovechaba para seducir a los directores y un montón de teorías más. La verdad era que su fama se debía a un poco de todo y a él no le avergonzaba admitirlo. Era cierto que había conseguido muchas cosas aprovechando la posición de sus padres, ¿Quién no lo hubiera hecho si hubiera tenido la oportunidad? Pero una cosa era conseguir entrar a un casting usando el nombre de sus padres y otra muy diferente quedarse con el papel, cosa que Sabo había conseguido por sí mismo. En cuanto a que seducía a los directores, por supuesto que lo hacía, pero no precisamente con su físico sino con su carisma, una sonrisa agradable y buenos modales abrían muchas puertas. Sabo no era partidario de la mala fama, es verdad que con una actitud rebelde lograría aparecer en muchas portadas y haría que su nombre fuera muy conocido pero todo aquello terminaba traduciéndose en malas ofertas de trabajo o en ninguna. No toda la publicidad era buena y él no estaba dispuesto a caer en eso.
La sesión continuó obligando al rubio a cambiar de posturas una vez que terminaban con las tomas. Sabo se apoyó en el marco de una ventana, el sonido de los flash volvió a estallar pero en esta ocasión el miraba hacia la calle perdido aún en sus pensamientos. La mayoría de los actores, por no decir que todos, requerían lamer botas y dejarse coquetear por algunos directores para obtener buenos trabajos, lo importante era no dejarlos avanzar demasiado a menos que en verdad valiera la pena y el director que había valido la pena en su caso fue Monkey D. Dragon. El hombre fue difícil de atraer, Sabo tuvo que empezar por acercarse a su hijo para llamar su atención pero una vez lo consiguió Dragon ya no pudo escapar. El hombre doblaba su edad y Sabo era consciente que debía conocer todos los juegos de cama que existían en el mundo y que alguien tan verde como él no podría tentarlo con algo como eso. Sabo siempre se había considerado bastante aceptable, pese a la quemadura en su rostro, pero sabía que había más chicos atractivos por allí buscando lo mismo que él así que recurrió al juego de la integridad y el conocimiento. Una linda muñeca era lo que todo hombre deseaba en su cama, algo lindo de lo que presumir, pero ninguna "muñeca" pasaba de ser un simple adorno que terminaba siendo desechado por un modelo más nuevo. Nadie quería pasar su vida con un objeto bonito que al cabo de un tiempo perdía su encanto, pero si hace objeto le agregabas una mente cultivada y una actitud agradable y a la vez firme… eso era lo que un hombre como Dragon quería y desde luego Sabo no lo había defraudado. Ambos se habían beneficiado con esa relación y por mucho tiempo el rubio estuvo conforme con eso, hasta que Koala había tenido que decirle que Luffy, el pequeño Luffy, había encontrado un sustituto para el en su película. La mirada del rubio se endureció. El fotógrafo esbozo una sonrisa y decidió tomar más fotos del rubio con esa expresión pues era simplemente perfecta, Sabo estaba sujetando unas cadenas y tras él se proyectaba la imagen de la ciudad y su tráfico, la mirada agresiva pintaba perfecta con el traje oscuro estilo gótico que llevaba. Mientras todos lo miraban fascinados por su naturalidad, Sabo continuaba pensando en su sustituto.
Sabo no estaba acostumbrado a que lo reemplazarán, nunca antes le había pasado algo como eso y no estaba seguro de cómo debía tomárselo. Cuando Koala le contó que Luffy tenía nuevo protagonista, imaginó que se trataba de algún nuevo actor o algo así, nunca que fuera un fracasado total. Incluso tenía el nombre de un perdedor, o al menos así le sonaba a Sabo. El muy idiota había usado su verdadero nombre, ¿acaso no sabía que todos los actores cambiaban sus nombres por uno que sonará más adecuado y fácil de pronunciar? Sabo ni siquiera sabía cómo se pronunciaba aquel nombre.
─¿Porga De Asu? Que estúpido nombre ─murmuró mientras una de las asistentes limpiaba su rostro para retocar el maquillaje.
─¿Disculpe? ─Sabo miró a la chica y esbozó una sonrisa inocente negando con la cabeza.
─No es nada, pensaba en voz alta ─la chica no pudo evitar sonrojarse y tan solo asintió para continuar con su tarea. Sus amigas se morirían de envidia cuando les dijera que había conocido a Sabo, todas lo amaban y tenía que admitir que era más guapo en persona.
El rubio decidió apartar el nombre de Ace de su mente y optó por concentrarse en el trabajo que estaba haciendo. Ya tendría tiempo de pensar sobre el nuevo protagonista de Luffy, por el momento tenía mejores cosas en las que pensar. Después de la sesión, Sabo tenía planeado regresar a su apartamento, tomar un largo baño para destensar sus músculos y preparar una perfecta velada para Dragon, quien pasaría esa noche con él. Sería la primera vez que se vieran desde que regresará aunque para ello Sabo había tenido que disculparse por su comportamiento infantil. En realidad no había querido actuar de esa forma pero perdió el control al enterarse que Dragon había vuelto sin avisarle, más que nada porque últimamente sentía que el mayor parecía estar dejándolo de lado.
Sabo no estaba seguro pero tenía el presentimiento de que el mayor le ocultaba algo. La nueva película en la que trabajarían sería presentada en el festival de Marjories, el festival más importante del mundo cinematográfico y que se celebraba cada 3 años donde podían participar tanto novatos como veteranos, quien ganará el concurso obtendría también un gran prestigio o en su caso, porque a Sabo no le quedaba ninguna duda de que ellos ganarían, reafirmar su posición de "los mejores". Sabo siempre se esforzaba en sus trabajos, especialmente en aquellas cintas que participarían en el festival, en cualquier festival, y había pensado que Dragon haría lo mismo pero resultaba que el gran director había delegado todas las tareas en Koala y Califa, cuando normalmente era el quien se encargaba de supervisar cada tarea. Había un rumor que iba extendiéndose cada vez más, al principio Sabo ni siquiera le prestó atención (seguro de que si algo así ocurría, él sería el primero en enterarse) pero ahora era cada vez más notorio que algo estaba pasando y los rumores iban cobrando fuerza. Sin embargo, las pocas veces que había preguntado sobre ello, Dragon lo había ignorado olímpicamente y aquello solo lo irritaba.
¿Qué era lo que Dragon le estaba ocultando? Entre más pensaba en ello, Sabo parecía incapaz de encontrar una respuesta.
Koala miraba todo fascinada. Sabo podía ser alguien molesto pero siempre que lo veía en el plato y los sets comprendía porque actuaba de forma tan confiada. La naturalidad con la que Sabo se transformaba en otra persona cuando estaba frente a una cámara siempre le había parecido increíble, no le quedaba ninguna duda de que el rubio simplemente estaba a otro nivel. El título de "Mejor Actor" era completamente merecido, aunque en su opinión quedaba corto para el rubio. Koala jamás lo admitiría pero era una gran fan del rubio, al extremo que tenía todas las películas donde había aparecido (incluidas aquellas donde aparecía como un extra). Trabajar en la farándula tenía cosas buenas aunque algunas veces resultaba estresante.
En especial cuanto tenía que lidiar con pecosos idiotas. Koala había tenido que soportar la mirada de rayos X de su jefe, esa que lo hacía sentir como si pudiera leer su mente, aquella mañana por culpa de ese lirón pecoso. Tener que decirle que el idiota había rechazado la oferta había sido humillante, jamás había fracasado en ninguna de sus tareas, y más cuando tuvo que confesar que no hizo la oferta original. La idea de que si hubiera ofrecido la cantidad que le indicará su jefe el pecoso hubiera aceptado, le molestaba. ¿Por qué todas esas personas (como el pecoso) tenían que ser tan codiciosas? Koala había pensado, ingenuamente, que se conformaría con una cantidad menor. Fue su error, pensó que por las condiciones en que vivía una cantidad como esa podría satisfacer su avaricia pero se equivocó. Pero ni creas que me quedaré por vencida, estúpido lirón. La castaña estaba decidida a ir al departamento del pecoso esa noche para hablar con él y esta vez lograría convencerlo. De esa forma ella podría volver a su placentera rutina de siempre y olvidarse de aquel pecoso.
─Sabo es fantástico –Koala dio un pequeño salto sorprendida, apartó la vista del rubio y giro la cabeza para ver a la persona que hablaba─. Nyahahaha estoy seguro que esta campaña será todo un éxito –Bon Clay, el famosísimo diseñador estaba junto a la castaña hablándole como si la conocieran de toda la vida.
─Sr. Bon Clay… ─la chica se sintió como una verdadera idiota al darse cuenta que aquello era todo lo que podía decir. Bon Clay era aún más impresionante en persona que en las fotografías que había visto un millón de veces en las revistas de moda. Era un hombre impresionantemente alto, con el cabello corto y el rostro maquillado en exceso y sin embargo lucía llamativo más que desagradable. Koala era una gran admiradora e incluso todo su guardarropa estaba compuesto por sus diseños.
─Es soy yo, nyahahaha. Tú debes ser Koala Fisher, ¿verdad? –el hombre tomó su mano y la beso─. Es un placer conocerte finalmente.
─El placer es todo mío –Koala no estaba acostumbrada a aquel tipo de trató, normalmente todo el mundo pasaba de ella, como si fuera una especie de sombra que solo estuviera allí. En aquel mundo los únicos que importaban eran los rostros que las personas veían en la pantalla.
─Vine tan pronto me informaron que estaban aquí. Quería ver cómo iba todo. Mis asistentes dicen que su muchacho ha estado haciendo un gran trabajo –finalmente Koala fue capaz de apartar sus ojos de aquel hombre y miró a Sabo que estaba recostado en una viga con una pierna y un brazo en el aire mirando la cámara.
─Sabo es muy bueno. Le aseguró que quedará muy satisfecho con la sesión –tenía que hacerlo ya que el diseñador había pagado una gran cantidad de dinero por ello. El trató había sido directamente con Dragon, al parecer Bon Clay y él eran amigos, Koala solo pasó a formar parte de la ecuación cuando se firmó el contrato. Últimamente aquello parecía haberse hecho una constante. Dragon siempre había sido un hombre muy ocupado pero en los últimos meses ese trabajo parecía haberse triplicado. Normalmente era Koala la que reservaba sus pasajes de avión y se encargaba de conseguir su alojamiento pero a últimas fechas era el mismo Dragon quien se encargaba de todo eso. Como si su jefe no quisiera que nadie supiera lo que estaba haciendo.
─… la próxima semana –Koala salió de sus pensamientos y miro al hombre a su lado. Había estado tan distraída en sus pensamientos que no le había puesto atención. Su expresión debió ser muy obvia porque el hombre sonrió sin rastro alguno de molestia─. ¿Estabas distraída viendo a nuestro modelo? Es un chico muy guapo, tuvimos algunos problemas porque muchas de nuestras asistentes querían estar presentes en esta sesión.
─Lo entiendo ─Koala casi pudo sentir como se ruborizaba así que fingió revisar algo en su celular─. Sabo es un artista muy popular.
─Por eso decía que me gustaría invitarlos a una fiesta la próxima semana en mi casa ─el hombre dio unas vueltas sobre sí mismo demostrando sus dotes de bailarín, Koala no pudo evitar sonreír al verlo, ya había escuchado rumores sobre el gusto de aquel hombre por bailar, se decía que su pasatiempo después de diseñar era el ballet.
─¿Una fiesta? ─Koala miró a Sabo, no estaba segura si Sabo tendría planes para la próxima semana pero esperaba que no, las fiestas de Bon Clay tenían fama de ser fantásticas y mucha gente importante acudía a ellas, con un poco de suerte puede que incluso asistiera Trafalgar Law─ Suena bien, se lo comentaré a Sabo. Muchas gracias por la invitación.
─Nyajajaja espero que puedan venir, será fantástico y habrá mucha comida además de que irá el grupo "Okama" ─aquello sí que sorprendió a Koala, el grupo "Okama" era el grupo más popular del momento, casi tanto como el grupo "Gyojin" y era sumamente difícil localizarlos fuera de las giras que realizaban─. No hay nada mejor que hacer una fiesta con mucha comida y música.
Koala escuchó emocionada todo lo que Bon Clay planeaba tener en su fiesta, olvidándose por completo de la sesión de fotos que se estaba llevando frente a ella. Una fiesta era mucho mejor que mirar a Sabo, ya después le pediría al fotógrafo unas copias. De todas formas tenía que pedirlas, era una de las condiciones de su jefe, seguramente después las usaría para alguna promoción o algo.
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Luffy miro la nueva escenografía en miniatura que Franky había preparado para la escena de la batalla final. La batalla sería en un claro rodeado de árboles, los cuales pasarían a incendiarse mientras Keima y la Reina Blanca se enfrentaban, en la maqueta Franky había marcado los lugares donde pondría los lanzallamas y un rastro de pólvora para que mostrara como se esparciría el fuego. La maqueta mostraba cada uno de los puntos donde Ace y Boa tendrían que moverse para generar el resto de los efectos, incluso había llegado a colocar dos pequeñas figuras que representaban a Ace y a Boa.
─…entonces aquí es donde Pecas caerá y Boa se acercará segura de su victoria –Franky iba moviendo las figuras conforme explicaba el escenario—y ¡BUM! El fuego se extenderá por todas partes de aquí a aquí y nuestro chico se envolverá en llamas –concluyó Franky dando una vuelta y juntando sus brazos sobre su cabeza uniendo las estrellas tatuadas en sus antebrazos para formar solo una─. Toda la escena quedará SUPER.
─¡Genial, ya quiero verlo! –gritó Luffy emocionado con una enorme sonrisa que dejaba ver todos sus dientes─ ¡Eres un genio Franky!
─Por supuesto, esta pequeña maqueta es solo un 10% de lo SUPER que quedará todo a escala real.
─¡WOW! Yo también quiero verlo –Usopp se sumó al coro de halagos para Franky quien comenzó a reír y a hacer sus usuales poses de "señor fantástico".
Nami contemplaba la escena con la ceja levantada. ¿Luffy era consciente de que todo aquello había salido de su imaginación? Lo dudaba considerando lo emocionado que parecía estar con la demostración de Franky sobre el equipo que usarían para crear los efectos.
─Luffy –el moreno se giró para mirarla, sus ojos brillaban emocionados y eso solo hizo sonreír a Nami. Luffy era tan fácil de impresionar─. Necesitó que me acompañes a revisar las locaciones, ya todas han comenzado a prepararse y también tenemos que confirmar los camiones donde se montarán los camerinos y equipos de preparación.
─¿Tengo que ir? Usopp dijo que me llevaría a comer takoyaki si revisaba la utilería que usaríamos en la película –dijo cual niño pequeño formando un puchero, Nami casi sintió como sus venas explotaban dentro de su cabeza.
─¿Eso fue lo que dijo? –Usopp tragó saliva al sentir los ojos de Nami fijos en él, ¿Por qué rayos Luffy tenía que ser tan honesto? Le había advertido que no debía decirle nada de su trato a Nami.
─Ah, sí pero no debí haberlo dicho… era un secreto –Nami esbozo una sonrisa inocente que solo hizo que todos los presentes sintieran un escalofrío, todos menos Luffy que no se daba cuenta de nada.
─Ya veo, pero creo que Usopp olvidó que era él quien iría a revisar las locaciones y quien cerraría el trato para la renta de los camiones.
─¿Yo! –Usopp miró a Nami aterrado, ¿el manejar dinero? Nami quería matarlo. Todo lo relacionado con el dinero era responsabilidad de Nami, ninguno de ellos tenía permitido tocarlo, ni siquiera Luffy. Nami era quien siempre conseguía los mejores precios y todo eso. Usopp tragó saliva, seguro aquello era una trampa—Pero Nami yo no…
─Claro que los autobuses no deben costar más de 300 berries cada uno –Usopp supo que moriría y sus hijos (si es que llegaba a tenerlos) continuarían endeudados con Nami por el resto de sus vidas. Al igual que el contrato de Ace, Usopp sabía que los contratos de todos ellos tenían una clausura de penalización donde se indicaban que cada falla que cometieran tendrían que pagar cierta cantidad de dinero a Nami.
─Pero Nami yo no…
─No Nami, Usopp dijo que me llevaría a comer takoyaki –Usopp casi pudo haber besado a Luffy en ese momento.
─No te preocupes, Luffy. Mientras Usopp se encarga de ello, nosotros podemos ir a comer takoyaki –dijo Nami con una sonrisa de triunfo que le hizo saber a Usopp que había perdido.
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Ace pasó el paño por el cristal de la puerta y se alejó para comprobar su obra. Una sonrisa afloró en sus labios al ver como brillaban los hornos. Los cuatro hornos brillaban como si fueran nuevos. Ace se frotó el cuello adolorido, le había tomado dos horas limpiar afondo los hornos y dejarlos "como nuevos". Habían pasado dos horas desde su salida pero había tenido que quedarse para reponer el tiempo que llegó tarde, aunque en realidad solo había llegado una hora tarde y tal vez habría podido terminar de limpiar los hornos antes si su maldita narcolepsia no hubiera jugado en su contra.
Cansado se sentó en el banco junto a la barra y contempló con aburrimiento como Tashigi entraba y salía de la cocina cargando platos. Al menos su compañera ya parecía estar mejor aunque Ace podía notar que tenía los ojos ligeramente hinchados, probablemente al igual que él, también había pasado una mala noche. Acodado en la barra Ace miró como la chica iba y venía mientras Carmen se movía de un lado a otro revisando los diferentes platillos que estaba preparando, el olor de la comida se mezclaba en el aire generando una suave fragancia de especias y sabores, los sonidos del aceite al calentarse y el agua hirviendo producían un ritmo constante, como una suave melodía que se mezclaba con el sonido de las cazuelas y sartenes al chocar entre ellas o contra las parillas. Ace cerró los ojos y se dejó envolver por aquellos sonidos y aromas que se habían vuelto una constante en su vida mientras pensaba que aquella tarde no podría ir al deportivo, tenía que memorizar aquel libreto. En el camino había tenido oportunidad de estudiarlo y había logrado memorizar dos escenas pero memorizarlas no era precisamente lo que tenía que hacer, tenía que comprenderlas, meterse en la piel de su personaje y proyectarlo en la realidad a través de su cuerpo, sus ojos y su voz. Tenía que convertirse en otra persona relegándose a sí mismo, la pregunta era ¿Cómo hacía eso? Había pasado tanto tiempo desde la última vez que había tenido que hacer algo así y ya no podía recordarlo, aunque tal vez nunca había conseguido hacerlo después de todo durante su carrera de actor siempre había tenido que interpretar al mismo personaje: un corsario que secuestraba a una dulce e inocente princesa, un abogado que se enamora de su clienta, el rector de una prisión que abusaba de una pobre mujer acusada injustamente, un doctor que se enamoraba de una de sus pacientes, un hombre de negocios que compraba una esclava, un hombre rico dispuesto a gastar una fortuna a cambio de conseguir a la mujer que siempre había deseado, un criminal que se obsesiona por la hija de un hombre que le debía dinero o un jefe que desea a su secretaría y que decide pasar con ella una noche pasional en su oficina. Todos aquellos personajes eran en realidad el mismo, algunas veces era malvado y otras era un buen samaritano pero todos se movían por la lujuria hacia una joven mujer. Sin embargo el papel que ahora interpretaría era totalmente diferente.
Keima era un personaje demasiado complicado, ¿Cómo se supone que Ace lograría interpretar a un hombre que había vivido por miles de años? Luffy describía al personaje como alguien cínico y frío. Tenía lógica, si era alguien que había vivido tanto tiempo no podía actuar como cualquier persona, vivir tanto tiempo debía afectar en algo, ¿no? Uno no podía vivir por milenios y simplemente seguir siendo la misma persona, sin mencionar que esa persona ya no era humana sino una especie de monstruo. Un caballo mitológico conocido como "Pesadilla". Un ser oscuro que se alimentaba de las pesadillas de las personas y que muchas veces el mismo las creaba. Un monstruo milenario que se esforzaba por parecer un humano, pero en realidad se esforzaba por parecer humano o simplemente pretendía hacerlo, era algo que Ace aún no lograba comprender.
Tashigi enarcó una ceja al entrar a la cocina y ver a su compañero plácidamente dormido en la barra. Tashigi llevaba trabajando en aquel restaurante poco más de dos años y seguía pareciéndole sorprendente que Ace pudiera quedarse dormido prácticamente en cualquier parte. Una vez incluso lo había hecho mientras lavaba las vasijas, de hecho esa fue la primera ocasión en que Tashigi se enteró de la enfermedad de Ace, ella al igual que muchos pensó que el pecoso había muerto y se sorprendió al darse cuenta que solo estaba dormido. Fue entonces que comprendió porque Dadan y las demás jamás le permitían acercarse a las estufas ni a los hornos. En un principio le pareció una negligencia que lo hubieran contratado pero conforme pasó más tiempo allí se dio cuenta que en realidad los ataques de Ace no eran tan seguidos y que era una persona bastante trabajadora y responsable, aunque en primera instancia no lo pareciera.
─¿No debería haberse marchado ya? ─preguntó colocando las nuevas órdenes en el disco giratorio colgado sobre la barra y dirigiéndose a la nevera─ Su turno terminó hace dos horas.
─Quiso compensar el tiempo que llegó tarde. Dadan le dijo que no había problema pero ya conoces a Ace ─dijo Carmen mientras se acercaba al pecoso─. Luce adorable cuando está dormido, ¿no lo crees? –preguntó Carmen sentada en el taburete junto a Ace acodada sobre la barra. Ace había caído dormido de pronto y ahora su cabeza descansaba sobre la barra y su brazo derecho. Tashigi miró a su compañero olvidándose por un momento de la tarea de poner más refrescos en la nevera. Era cierto que Ace lucia diferente cuando dormía, principalmente porque sus facciones se suavizaban dándole un aspecto más joven pero de eso a pasar a ser "adorable" lo dudaba—Parece un niño pequeño –dijo la pelirroja apartando un mechón de cabello del rostro de Ace y colocándolo tras su oreja─. Cuesta un poco imaginar que años atrás fuera la estrella de algunas películas algo subidas de tono, ¿no lo crees? ─Tashigi se apresuró a volver a su tarea al sentir como se le calentaba el rostro. Cuando ella entró a trabajar y lo vio por primera vez lo reconoció enseguida como el protagonista de la única película AV que había visto en su vida y durante un mes fue incapaz de mirarlo a la cara pero conforme lo fue tratando se dio cuenta que era alguien bastante agradable hasta el punto en que pensó que tal vez ella se había confundido con respecto a él, pero sus dudas se disiparon cuando Perona comenzó a frecuentar la cafetería. Viendo a Ace dormido sobre la barra no se parecía en nada al chico que se desnudaba y tenía sexo frente a una cámara.
─¿Crees que debamos despertarlo? ─preguntó tratando de cambiar de tema.
─Mmm creo que mejor lo dejamos descansar ─dijo Carmen poniéndose de pie y acariciando por última vez el cabello del pecoso antes de volver a su estufa─. Ayer tuvo que doblar turno ─explicó mientras revisaba las nuevas órdenes─. No molesta a nadie aquí ─Tashigi miró al pecoso y tomó una profunda bocanada de aire dejando caer sus hombros resignada antes de continuar acomodando los refrescos en la nevera. Era cierto, Ace no estorbaba y ella tenía muchos clientes que atender, un tiempo de espera mayor a cinco minutos se traducía en enfado y mala propina.
Pero apenas salir al restaurante Tashigi torció la boca. Siempre pensó que conocer a una estrella de cines, esas que aparecían en las revistas y en los enormes anuncios panorámicos que veía en la calle sobre lujosos edificios, sería emocionante, pero esa idea desapareció cuando conoció a aquel sujeto, Trafalgar Law. El hombre era tan detestable como su expresión sombría presagiaba y eso que siempre pensó que esa aura misteriosa le daba un gran atractivo, pero lo único que sentía ahora era molestia y desagrado. Odiaba que ese sujeto se sentará en una de las mesas que Ace y ella siempre se aseguraban de mantener inmaculadas con aquella expresión desdeñosa, como diciendo que era demasiado bueno para estar allí. Molesta, fue a servir la orden de la familia de cinco que había estado atendiendo antes de dirigirse a la mesa de aquel idiota.
─Buenas tardes, ¿nuevamente por aquí, sr. Trafalgar? Nuestro café debe ser bastante bueno para que decida honrarnos con su presencia ─el sujeto inclinó la cabeza hacia atrás sin quitarse aquellas gafas oscuras que llevaba para mantener el "anonimato" a Tashigi siempre le había parecido ridícula aquella costumbre de los artistas, como si unas gafas fueran suficientes para ocultar la identidad de alguien. Tashigi suponía que habían sacado esa idea de las historietas donde un superhéroe hacía algo similar, o la gente de las historietas era demasiado tonta como para notar algo tan claro o ella era muy inteligente.
─No lo es ─Law odiaba acudir a aquel restaurante y encontrarse con esa molesta chica en lugar del pecoso─. Digamos que es el único lugar decentemente limpio en esta zona ─Tashigi arqueó una ceja, ¿decentemente limpio? Ya quisiera mostrarle a ese arrogante lo que era "decentemente" limpio─. Tráeme un café ─dijo rechazando el menú que le ofrecía. Era obvio que tampoco vería a Ace ese día, Law había tratado de llevar un seguimiento de los turnos del pecoso pero era imposible, en aquel lugar los turnos de los meseros parecían moverse a capricho de alguien pues nunca seguían la misma secuencia.
─En seguida –dijo Tashigi fingiendo una amable sonrisa antes de desaparecer. Law frunció el entrecejo y se recargo en su silla con fastidio.
Desde la conversación que sostuviera con Sabo, Law había estado inquieto. El rubio tenía razón al decir que era poco probable que todo aquello fuera una simple coincidencia. Law no había conocido a muchos Ace durante su vida y que de pronto hubiera dos en la misma ciudad y que además compartieran profesión, no sonaba como una simple coincidencia, ¿Qué alineación de planetas tenía que suceder para que algo así pasará? Sin embargo también resultaba absurdo. Era imposible que Ace hubiera conseguido un papel (¡mucho menos un protagónico!), el pecoso nunca había sido precisamente un actor destacado. Law muchas veces llegó a preguntarse si en realidad entendía o le gustaba la actuación, una cosa era que le gustaba Ace y otra muy distinta darle cualidades que no tenía. Ace era un actor "moderadamente" bueno, sus interpretaciones en las películas que había participado eran aceptables después de todo las escenas en las que todos se enfocaban eran las de sexo y mientras logrará mantener el ritmo se podría decir que era aprobada pero el pecoso jamás consiguió darle verdadera vida a sus personajes. Law incluso había llegado a preguntarle a Doflamingo porque seguía dándole papeles a Ace cuando no era precisamente bueno. «Law tienes que aprender mucho de este negocio. A mucha gente, sobre todo a nuestro público menos demandante, le gusta solo ver como dos personas tienen sexo y Ace tiene un cuerpo bastante aceptable tanto para nuestras clientas más selectas como para algunos otros clientes», Law incluso recordaba la forma asquerosa en que el rubio había pasado su lengua por sus labios, obviamente él era uno de esos "clientes". Siendo así, ¿Cómo era que Luffy, el hijo del mejor director del mundo, había contratado a Ace para su película? ¡Una película que participará en el festival de Marjories! Law no conocía personalmente al chico pero Sabo le había hablado mucho de él y por muy impulsivo que el rubio dijera que era también había dicho que era bastante serio con su trabajo, así que Law no tenía claro que el Ace de Sabo fuera el mismo Ace que él conocía. Era imposible.
─¿Dónde está tu compañero? –preguntó cuándo Tashigi colocaba su taza con café frente a él.
─Ya término su turno, ¿azúcar y crema? –Law negó con la cabeza cubriendo su taza con la mano para evitar que la chica agregará algo.
─¿A qué hora comienza su turno? –Tashigi lo miró.
─Lo siento, pero no puedo darle información sobre mi compañero. Con permiso –antes que pudiera alejarse, Law la sujeto por la muñeca.
─Entonces dime, ¿Cuál es el horario de servicio del restaurante?
─Abre desde las 6 de la mañana y cierra cerca de las doce de la noche –dijo Tashigi de mala gana. Law la soltó y tomo su taza para probar el café, no estaba muy bueno pero tampoco sabía mal.
─Gracias.
Con el horario de aquel lugar más o menos podría darse una idea de que ahora cambiaban de turno los meseros. Si Ace ya había terminado su turno significaba que el día de mañana debía cubrir el primero, así que tendría que esperar hasta mañana para saber si Sabo tenía razón. El celular vibro en el bolsillo del pantalón y Law lo sacó, soltó un suspiro de fastidio al ver la fotografía de Bonny en la pantalla.
─¿Qué quieres?
─Tan correcto como siempre, ¿estás de malhumor Law? ¿Estas teniendo un día pesado? –Law torció la boca antes de darle otro trago a su café.
─Algo –no había podido dormir bien y después Ace no estaba donde se suponía tenía que estar. Era molesto más que cansado.
─Estoy segura que puedo mejorar tu malhumor –Law lo dudaba a no ser que supiera donde vivía a Ace, si conociera su dirección se ahorraría ir a ese maldito restaurante─. Hoy compre ropa nueva de Sady´s, ¿te gustaría verla?─Law esbozó una sonrisa y apoyo el brazo sobre la mesa mientras jugaba con la taza. La idea no sonaba nada mal, era cierto que últimamente pasaba mucho tiempo viendo aquellas cintas pero una cinta no podía compararse con un cuerpo tibio junto al suyo. No sonaba nada mal.
─De acuerdo, ¿a qué hora paso por tu apartamento? ─igual ya no vería a Ace aquel día y Sabo le había dicho que estaría ocupado en una sesión fotográfica y que después iría a cenar con su "novio", así que el único que no tenía planes era él. En realidad tenía que estar repasando el libreto para los ensayos pero no le veía el caso, conocía de sobra el papel que interpretaría e incluso ya lo había preparado así que podía brincarse el ultimo repaso. Era momento de descansar y disfrutar un poco antes de empezar con las grabaciones.
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─¡Delicioso! ─Luffy metió varias bolas de takoyaki dentro de su boca haciendo que sus mejillas se inflarán como una ardilla.
─Es cierto, el sabor de la salsa es más profundo en esta ocasión –Sanji levantó la vista y miró a la chica que dejaba los platos con las otras 10 órdenes que habían pedido─. ¿Cambiaron la receta de la salsa, Mero? –la chica esbozo una sonrisa.
─Si, Hachi ha querido probar algo nuevo esta vez.
─Pues esta deliciosa –dijo Nami sirviendo más takoyaki en su plato─. Felicítalo de nuestra parte.
─Lo haré Nami. Enseguida les traigo más platillos –dijo al notar que las bandejas que acababa de dejar estaban a punto de terminarse.
Al final todos habían decidido ir a comer takoyaki, todos menos Usopp. Después de todo aquel era su último día de descanso ya que a partir de mañana comenzaban los ensayos para después entrar en la etapa de grabación y si bien Luffy siempre encontraba una forma de que hicieran una fiesta (con su acostumbrada parrillada) no sería lo mismo.
─¿Estas segura que es buena idea que Usopp se encargue de contratar los autobuses? –cuestionó Zoro mirando de soslayo a la pelinaranja—Que tal si no consigue que le den el precio que estipulaste.
─Bueno, si eso llega a pasar el dinero para pagarlos saldrá del sueldo de Usopp ─respondió con una amplia sonrisa en los labios.
─Entiendo ─Zoro tenía que admitir que la respuesta no le sorprendía en lo más mínimo. Nami siempre sabía cómo hacer que alguien más pagará por las cosas─. Por cierto mañana comenzamos con los ensayos, ¿Cuándo llegará Boa?
─Mañana en la noche, ya confirme su vuelo –Zoro arqueo una ceja, esperaba que Nami no hubiera cometido el error de poner a Boa Hancock en la clase más barata─. Se empeñó en que su vuelo fuera en primera clase y tener espacio libre a su alrededor, así que tuve que reservar 11 asientos –la molestia en la voz de la pelinaranja era palpable por todas partes. Nami no estaba acostumbrada a que alguien la hiciera gastar más de lo "necesario" en absolutamente nada, pero eso cambiaba cuando se trataba de Boa por el simple hecho de que Boa era una mujer mucho más autoritaria que Nami─. No tengo la menor idea de cómo es que Luffy y ella sean amigos –ambos eran las personas más diferentes que alguien podía llegar a conocer y sin embargo Luffy parecía querer mucho a Hancock y ella, bueno no era un secreto que estaba enamorada de Luffy aunque este le había dicho muchas veces que no se casarían.
─Ya veo, espero que llegue a tiempo –Zoro estaba comenzando a sentir ese cosquilleo que le indicaba que algo fantástico estaba a punto de pasar. Antes de grabar una película esa sensación le recorría el cuerpo de tal forma que lo hacía sonreír.
─Lo hará, por cierto ¿Quién pasará a recogerte mañana? –la sonrisa desapareció de los labios de Zoro y en su lugar formó una mueca de disgusto.
─No necesito que nadie pase por mí, mucho menos ese "cejas de sushi".
─Ni hablar. Alguien tiene que pasar por ti. No quiero pasar todo un mes buscándote como la última vez –Zoro abrió la boca para protestar pero la cerró al caer en cuenta que Nami no se equivocaba. Era odiosa cuando tenía razón. De pronto la expresión de Nami se ilumino y la mueca de desagrado que había oscurecido sus rostro desde que Zoro mencionara a Boa desapareció─. Bueno si no quieres que Sanji pase por ti… le diremos a Ace que lo haga.
─¿Ace? Vivimos en lados opuestos de la ciudad –Nami esbozo una amplia sonrisa mientras introducía una bola de takoyaki en su boca y la mastico suavemente antes de tragarla.
─Solo tendrá que levantarse más temprano. Además es algo bueno, él te guiará y tú lo cuidarás por si sufre algún ataque y por cierto asegúrate de llevar la cuenta.
Zoro no necesitaba preguntar porque, el peliverde había leído el contrato del pecoso y sabía que por cada ataque que el chico tuviera tendría que pagar una pequeña multa de 500 berries. Zoro estaba seguro que Nami haría una pequeña fortuna con aquellas multas después de todo el chico padecía narcolepsia y quedarse dormido no era algo que estuviera bajo su control y mucho menos porque hacía años que había abandonado el tratamiento que debía seguir. «Probablemente por la falta de dinero» pensó recordando el pequeño departamento, las escasas pertenencias tan viejas que parecían sacadas de una de esas antiguas películas que tanto le gustaban a Robin, y aún antes de verlo ya sabía que el chico tenía problemas económicos, su ropa descolorida y ajada era suficiente para darse cuenta de eso.
─¡Mira esto Usopp! ¡Tengo ojos de takoyaki! ─dijo Luffy divertido girándose hacia el chico de nariz larga con dos bolas de takoyaki a la altura de los ojos. El narizón rió al verlo y también tomó varias bolas de takoyaki pero antes que pudiera idear algo con ellas Sanji lo golpeó con fuerza en la cabeza.
─No estén jugando con la comida, idiotas ─Luffy también recibió un golpe por parte del rubio. Sanji no era de los que permitía que nadie juegue con la comida frente a él, cosas de chef.
Zoro arqueó una ceja al ver a su director siendo regañado por el rubio, Luffy seguía siendo el mismo de siempre. A veces cuando lo veía sentado, tras el enorme escritorio que Nami le había permitido comprar, concentrado en sus hojas le costaba mucho reconocerlo, era como ver a una persona totalmente diferente, pero Luffy volvía a ser el mismo chico juguetón y despistado de siempre cuando se alejaba de su escritorio. El peliverde frunció el entrecejo al darse cuenta de algo y comenzó a mirar hacia todos lados.
─¿Qué pasa Zoro? ─preguntó Nami al notar que el peliverde miraba hacia todos lados.
─¿No le avisaste a Ace que vendríamos a comer? ─Zoro miró a la pelinaranja─ ¿Luffy no te pidió que le avisarás?
─Lo hizo, pero cuando intente llamarlo no me contestó. Lo intenté tres veces ─«Otras tres multas» ese chico iba a terminar pagándole a Nami por salir en la película pensó Zoro─. Es una lástima que no lo haya hecho, ¿no crees? ─en opinión de Zoro la chica no parecía lamentarlo en lo más mínimo.
─¿A cuánto asciende su deuda contigo?
─2000 berries y eso que ni siquiera ha comenzado con los ensayos ─Zoro tenía que admitir que nunca había visto que alguien tuviera una deuda de esa cantidad con Nami tan rápido.
─Ya veo, tú sabrás lo que haces ─no era como si hubiera algo que él pudiera hacer, Zoro también tenía deudas con la pelinaranja y no quería que se incrementará en un futuro próximo.
─No me agrada ese sujeto ─Zoro volvió su atención a la chica, su sonrisa y el brillo del oro había desaparecido de su rostro y ahora solo tenía una expresión seria.
─¿El tipo de sombrero ridículo que esta frente a nosotros? A mí tampoco me gustan los sombreros con lunares.
─No ─aclaró Nami haciendo que la sonrisa del peliverde desapareciera, sonaba bastante seria─. Me refiero a Ace, no me agrada ese sujeto.
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«Necesito conseguirme un nuevo departamento» pensó Ace al llegar a su piso y encontrarse con la chica de la sonrisa siniestra esperándolo junto a su puerta. Pero cambiarse de departamento era un sueño que jamás podría cumplir, todos eran demasiado caros y había tenido mucha suerte de conseguir aquel pequeño lugar, sin mencionar que a estas alturas aquel era el único lugar que podía pagar.
─Un placer volver a verlo, señor Portgas ─por el tono de voz de la chica y la sonrisa que jamás dejo sus labios, Ace pudo adivinar que la chica sentía tanto "placer" de volver a verlo como él mismo de tener que volver a verla. «Supongo que no es un placer para ninguno de los dos».
─Srita. Fisher, ¿Qué le trae por aquí nuevamente? –Ace miro la puerta considerando si debía abrir e invitarla a pasar, no quería que aquella "visita" se alargará más de lo necesario.
─¿Podemos hablar en privado? –la pregunta resolvía la encrucijada de Ace quien tan solo asintió mientras se adelantaba para abrir.
Tashigi frunció la nariz al entrar al departamento, un fuerte aroma a pino parecía envolver todo el lugar. Era bastante desagradable, como si alguien hubiera vaciado una botella completa dentro del departamento. Aunque tal vez solo se debía a que ella era alérgica a todos esos artículos de limpieza con esos aromas tan penetrantes como el aceite de pino.
Aquel aroma tampoco pasó desapercibido para Ace quien tan solo arisco la nariz, al parecer los chicos se habían tomado muy apecho lo que les dijera que no quería encontrar su casa desordenada, pero habían exagerado con la limpieza. Fue entonces que Ace notó un trozo de papel pegado a la pantalla de su televisor. «Limpiamos como nos pediste. Luffy insistió en trapear el mismo, espero te guste el aroma. Nami» Ace arrancó el recado y lo apretó con fuerza dentro de su puño imaginando que sería el delgado cuello de aquella bruja, en verdad estaba resultando peor de lo que era Bonny.
─¿Gustas algo de tomar? ─preguntó revisando su nevera, al menos le habían dejado una cerveza. Tendría que volver a salir a comprar víveres─ Te ofrecería café pero unas visitas poco gratas, debo aclarar, arrasaron con toda mi despensa.
─No, gracias ─¿Visitas poco gratas? Koala dudaba mucho que aquel departamento fuera capaz de soportar a más de dos personas, pero en realidad ese no era su asunto─. Te ves algo cansado, seguramente has tenido un turno bastante pesado así que seré directa ─además ya le había explicado todo con sumo detalle el día anterior, eso les ahorraría tiempo en esta ocasión─. Mi jefe ha subido su oferta 60 millones de berries –Koala vio como el chico se atragantaba con la cerveza que estaba tomando y como está casi salía por su nariz aunque logró controlarla antes de eso.
Ace miró a la chica mientras pasaba su puño por su boca para limpiar la cerveza que se le había escurrido por la barbilla. ¡Tenía que ser una maldita broma!
─¿Qué es esto? ¿Una especie de juego o algo? –Koala parpadeo confundida—Escuche señorita, no se quien sea usted ni mucho menos quien es su jefe. Usted dice que trabaja para el padre de Ruffy…
─Luffy –lo corrigió Koala sin pensar.
─Como sea –le daba lo mismo como se pronunciará su nombre─. Pero nada me garantiza que sea así, por lo que a mí respecta usted puede ser un completo fraude o algo así porque si no es así no me explicó porque el padre de ese idiota me ofrecería dinero para dejar el trabajo.
─El señor Dragón lo hace para que su hijo no cometa un error. Señor Portgas debe entender que usted no es… no es precisamente una buena opción para interpretar la película de Luffy.
─¿Si? Pues dígale entonces que hable con su hijo.
─Señor Portgas usted no entiende, hasta ahora hemos sido amables con usted. Créame que el señor Dragón no va a rendirse hasta que usted abandone la película. Le está ofreciendo una muy buena suma de dinero a cambio de dejarla. 60 millones es un buen número pero si no está conforme podemos aumentarla a 100 –Ace entorno los ojos, sorprendido, y miró a la chica. Koala sonrió interinamente, ahora Ace si parecía interesado.
─¿Por qué?
─Como dije el señor Dragon está preocupado pero no tiene intención de perjudicarlo a usted –Koala saco un sobre color manila bastante abultado y se lo extendió a Ace─. Es mucho más de lo que ganaría actuando en esa película.
Desde luego que era mucho más. Ace miro el sobre, si lo tomaba podría olvidarse de la enorme deuda que tenía con aquella chica, podría pagarles su "libertad" y deleitarse con sus expresiones perplejas, no tendría que ir a recoger a uno de esos idiotas mañana y no tendría que hacer el turno nocturno por tres meses. Todo el día se la pasó pensando que habría sido mejor aceptar esa oferta a tener que memorizar un guion que no había logrado aprender. Si tomaba el dinero sería libre y eran ¡100 millones! Jamás ganaría esa cantidad de dinero. Su vida anterior a conocer a Luffy estaba al alcance de su mano, solo debía tomarla. Esa mañana Luffy y los demás habían hurgado en su casa como si fuera suya, las dos chicas se la habían pasado molestándolo sin mostrar el más mínimo respeto por su privacidad y vaciaron su alacena sin el menor reparo. Los odiaba, eran molestos y se dedicaban a hacer lo que querían, ¿alguno de ellos reparo en que lo estaban dejando sin comida? ¿En que habían entrado a su casa sin pedirle permiso? La mano de Ace se colocó sobre la mano de la castaña y la empujó de nuevo a la chica junto con el sobre que sostenía.
─No –ahora fue el turno de Koala de mirarlo confundida─. Lo siento pero como dije antes, firmé un contrato con Luffy ─no había sido la mejor decisión de su vida pero había sido su decisión y no podía simplemente decir que ya no quería hacerlo.
─El cual puede anularse si les pagas los 30 millones ─comentó Koala ofreciendo una solución─. Con los 100 que mi jefe te va a dar puedes pagarlos con facilidad. Él incluso está dispuesto a darle los 30 millones para que te quedes con los 100 íntegros.
─¿No cree que es mucho dinero para deshacerse de un inútil? ─Koala se sorprendió ante la pregunta y no supo que decir─ Si su jefe no quiere que este en la película de su hijo, ¿Por qué simplemente no habla con él?
─No es un asunto que le concierna, señor Portgas. ¿Por qué no mejor se limita a tomar el dinero y olvidarse de todo esto? Créame, se estaría haciendo un favor a sí mismo y a los demás.
─Si bueno verás, últimamente no me interesa hacer favores y la verdad es que estoy algo cansado y todavía tengo que memorizar todo un libreto. No quiero parecer grosero pero… ─Ace extendió la mano indicando la puerta de la entrada. Koala no podía creer lo que estaba sucediendo, nuevamente aquel hombre estaba rechazando su oferta, la oferta de su jefe. Eso no podía estar sucediendo.
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Continuará.
Pido una enorme disculpa por la tardanza, pero no se preocupen no dejaré ninguna historia sin terminar.
Como siempre, gracias a las personas que dejaron sus comentarios en el capítulo anterior y a las personas que siguen esta historia. Espero que el capítulo fuera de su agrado, y si alguien gusta dejar un comentario es bienvenido sino pues solo disfruten la historia.
Onepiece1590
El AceLu es amor y vida, hahaha bueno tal vez no pero es mi pareja favorita. Me alegra que el capítulo anterior haya sido de tu agrado y lamento haber tardado tanto en actualizar. Dragon y Sabo aún tienen mucho que decir, pero ya verás (mantén a la mano tu escopeta, preciosa, creo que la necesitaremos más adelante). Ace le dijo algo "cruel" a Luffy pero tenemos que aceptar que lo merece, u.u al pobre pecoso lo están metiendo en problemas que no le corresponden pero bueno. Sí, es que al final Ace no tiene un corazón malvado, solo es algo gruñón. Muchas gracias por tus palabras, Josseline, yo también espero estar actualizando más seguido. ¡Gracias por leer!
