12
¡Dos horas!
Le había tomado dos horas a Ace llegar hasta allí, debido a que la estación más cercana del tren estaba a cuarenta minutos, y él sabía muy bien lo que esa distancia significaba, solo las zonas residenciales más exclusivas quedaban así de lejos de una estación. Toda la gente que vivía en esas zonas pagaba para que así fuera, nadie quería algo que pudiera arruinar la belleza de su paisaje y mucho menos ningún ruido que perturbara sus días. «Me preguntó cómo será dormir en un lugar como esté». Era un barrio agradable, o al menos así le pareció a Ace, tan distinto a la zona donde vivía. El edificio donde vivía estaba cerca del tren, de hecho había una estación a solo diez minutos, por lo que siempre había demasiado ruido y todo eso sin mencionar el cartel luminoso del edificio de enfrente, que estaba prendido toda la noche anunciando el nombre de la tienda de reparaciones que además hacía trabajos de cerrajería a la que pertenecía y cuya luz penetraba por la ventana de su dormitorio. «Era de suponer que tenía algún problema, no por nada era el más barato de todos».
Mientras avanzaba por las anchas calles tratando de ubicarse, nunca antes había visitado aquella zona por lo que le estaba costando algo de tiempo, Ace tuvo que admitir que aquella zona era realmente diferente a cualquier otra de la ciudad, allí no había ninguno de los enormes edificios que parecían crecer por todas partes como una mala hierba entorpeciendo la vista. Las casas eran grandes y estaban rodeadas por enormes e intimidantes bardas, tras las cuales se alzaban las copas de algunos árboles, las cuales lucían bien cuidadas y por la forma de sus fachadas era obvio, también, que eran antiguas. Ace se entretuvo contemplando cada una de ellas mientras trataba de imaginar cómo serían las personas que las habitaban y cuáles serían las historias que se ocultaban tras aquellas enormes y gruesas paredes.
Ace solo había visto una vez una casa como aquella y fue en una de aquellas raras producciones en las que Doflamingo decidía arrojar la casa por la ventana. No recordaba bien de que iba la película, solo recordaba que los protagonistas habían sido Perona y Law —para esos momentos Law ya gozaba de una excelente reputación como actor y se había convertido en el número uno de la productora—, él había acudido a la grabación por petición de la pelirosa, aunque esta nunca le había dicho porque tenía tanto miedo de estar sola en el set con Law. Ace sacudió la cabeza para ahuyentar aquel recuerdo y volvió a la búsqueda de la dirección que la bruja pelinaranja le había dado, sospechaba que la mujer se teñía el cabello al igual que aquel idiota peliverde, esos colores no eran para nada naturales.
Tras encontrar la calle comenzó a mirar todas las casas, buscando el número correcto, pero una en particular llamó su atención. Era más grande que las demás —¡abarcaba una cuadra completa!— y la barda que la rodeaba pese a ser alta, quedaba eclipsada por la gran cantidad de árboles que se alzaban sobre ella desde el otro lado. Ace la contempló mientras recorría la barda, olvidando por un momento la dirección que buscaba, hasta que finalmente encontró una enorme placa plateada junto a la pesada reja negra donde tenía inscrito, lo que Ace suponía sería el nombre de la familia que la habitaba, Newgate. Ace torció la boca de forma pensativa, seguro de que había escuchado aquel nombre antes. Trató de recordar donde lo había escuchado mientras retomaba su camino sin dejar de admirar las ramas de los árboles que se extendían más allá de la barda, pudo reconocer algunos como naranjos y limoneros. Debía ser fantástico tener árboles frutales en el jardín de tu propia casa, a Ace le gustaría tener manzanos y fresas, sobre todo fresas, pero en el edificio departamental era prácticamente imposible tener algo como eso, el único lugar disponible era la azotea pero aún si el casero le permitiera hacerlo, Ace no tendría tiempo para cuidarlos.
«Mucho menos ahora» pensó mientras volvía a revisar el papel con la dirección. Aún no entendía porque tenía que ir a recoger a uno de aquellos extraterrestres invasores que había decidido irrumpir en su vida para fastidiarlo. Lo peor fue que cuando intento negarse, la bruja alienígena le recordó "amablemente" que en su contrato se estipulaba que "tenía" que ayudarles cada vez que ellos se lo pidieran. «Estúpido contrato», aunque más estúpido era él por haber firmado sin siquiera molestarse en leerlo, así que en realidad aquel era el castigo que se merecía por ser un completo idiota. Verificó el nombre de la calle para comprobar que no se había desviado, era una suerte que su sentido de la orientación siguiera siendo tan bueno o ya se hubiera perdido, esa mujer endiablada no era buena dando direcciones, aunque Ace sospechaba que lo había hecho a propósito, algo le decía que nada de lo que esa mujer hacia era por error o casualidad.
Haberse levantado a las 3 de la mañana, viajado durante dos horas y pasar las siguientes dos persiguiendo a aquel idiota peliverde —le había tomado cerca de cuarenta minutos encontrarlo y sacarlo de su propia casa—, no lo salvo de llegar tarde al enorme edificio que funcionaba como la sede de aquellos idiotas molestos, lo que resulto en una nueva amonestación por parte de aquella bruja pelinaranja. Ace en realidad ni siquiera llevaba la cuenta de cuánto dinero le debía a aquella bruja.
—No es que me importe, pecoso —dijo Zoro pasando a su lado, mientras Ace continuaba paralizado con el papel que Nami le había dado en la mano, sosteniéndolo como un idiota total—. Pero si continuas de esa forma, terminarás pagándole a Nami por aparecer en la película. Por cierto, tienes que ir a la bodega —dijo Zoro señalando la enorme estructura junto al edificio—, Luffy dijo que fueras allí antes que nada —tras dar un largo bostezo, el idiota entro al edificio dejando a Ace allí sin nada más, sin siquiera darle las gracias o disculparse por que por su culpa llegaron tarde. Ace lo miró hasta que desapareció tras las puertas y tan pronto como su cerebro registro ese hecho, apretó los dientes y el papel con fuerza pensando en que estaba estrangulando al peliverde. ¡Como odiaba a todos esos mocosos idiotas! Ni siquiera lograba entender porque rayos los escuchaba. En lo personal, al pecoso la dichosa deuda con esa bruja usurera lo tenía sin cuidado, porque igual jamás podría pagarle y además si lo mandan a la cárcel al menos ya no tendría que ver a ninguno de ellos.
Tras debatir un momento si sería mejor escapar de allí antes de entrar a la guarida de aquellos mocosos, quien le decía que le permitirían salir de allí después, Ace soltó un suspiro y tirando el papel en el alto basurero a un lado de la puerta, se encaminó a la bodega que Zoro le había indicado.
Habían pasado años desde que Ace había visto un set por última vez y no pensó que le sorprendería tanto volver a ver uno, pero… se había equivocado. El interior de aquella enorme bodega recreaba a la perfección un club nocturno: las mesas, las escaleras metálicas en forma de caracol y normales que subían y descendían en una especie de laberinto hipnótico, la enorme pista con un suelo de duela que daba la apariencia de ser metálico y que estaba tan pulido y limpio que funcionaba como un espejo y Ace lo sabía porque los enormes reflectores que colgaban del techo se reflejaban perfectamente en ella, incluso la alfombra que rodeaba la pista estaba perfectamente peinada dejando relucir su intenso color rojo sangre, la barra de bebidas que hacía juego con la pista, todo hasta el más mínimo detalle era como un club nocturno… ¡Incluso olía como uno! Con solo estar allí de pie, Ace sentía como si realmente estuviera dentro de un club de verdad y no en un simple escenario.
Los sets donde Ace había trabajado antes incluían una enorme cama —las cuales en su opinión eran absurdamente grandes, es decir ¿quién tendría una cama como esa en su dormitorio? Ni siquiera resultaban prácticos, además ni siquiera quería imaginar cuanto costarían las sabanas que fueran del tamaño adecuado—, un sofá que siempre era de piel o de vinil, o cualquier material que hiciera ruido cuando se utilizaba o cualquier otra superficie lisa donde su compañera de rodaje y él pudieran dar rienda suelta a su "pasión". «Así que…así es como luce una producción real».
Estaba en una producción de verdad.
¡Una verdadera película!
Esa realidad golpeó a Ace en la cara al mismo tiempo que alguien lo empujaba por la espalda para que terminará de entrar al set.
—¿Qué te parece, hermano? ¿Verdad que es fabuloso? —preguntó Franky jalando al pecoso del brazo para evitar que cayera por su empujón y pasándole un brazo por los hombros para atraerlo hacia él. La fuerte fragancia del hombre penetró la nariz de Ace, el hombre olía a aceite, madera y otras cosas que no pudo identificar— Me tomó casi un mes terminarlo, pero al final todos quedaron muy complacidos. Aunque era obvio que les gustaría, porque el gran Franky es el encargado de los sets, ¡AUU! —el hombre acompaño su grito con una ridícula pose que Ace asumió era una especie de baile de la victoria. Sin poder evitarlo, el pecoso sonrió.
—Es fantástico —reconoció apartándose del hombre, le resultaba agradable pero no le gustaba que la gente invadiera su espacio personal, ni que lo tocaran con tanta libertad.
Ace volvió nuevamente su atención al set, aunque ahora no lo miraba con fascinación sino con otro sentimiento. Era el mismo sentimiento que experimentó en la primera audición que hizo para un papel —Ace aún recordaba de qué trataba, la película era una comedia sobre tres brujas que deseaba absorber la juventud de los niños pero un chico que recién se mudaba al pueblo con su familia, su hermana menor y la chica más popular de la escuela les hacían frente (*) —, un sentimiento que nacía en su pecho y se extendía por todo su cuerpo. El pensamiento de que debió haber aceptado la propuesta de la mujer de sonrisa escalofriante lo invadió repentinamente y el deseo de huir se instaló en su mente hasta el punto que dio un paso para retroceder y salir por donde había entrado.
—¡ACE! —algo duro lo golpeó de lleno en el pecho y lo hizo perder el equilibrio, justo cuando se disponía a dar media vuelta y huir, mandándolo de lleno al suelo.
Ace soltó un gruñido al sentir como su cabeza y espalda se azotaban con fuerza en la mullida alfombra, que no resulto tan mullida como se veía ya que el pecoso pudo sentir con claridad el duro pavimento. Un destello de luz como un flash estalló en sus ojos antes de ser sustituido por un rostro infantil con una enorme sonrisa, Ace lo miró unos momentos confundido hasta comprender que lo que estaba viendo era el rostro de Ruffy, o como sea que se llamará aquel niño molesto culpable de todo lo que le había pasado hasta ahora, el cual estaba demasiado —¡demasiado!— cerca del suyo.
—Shishishi, sabría que vendrías pese a que Nami dijo que no lo harías —Ace frunció el entrecejo ante el comentario, ¿Por qué esa bruja habría dicho que no iría? ¿Acaso lo creía tan falto de palabra? «Maldita bruja usurera», el pensamiento de huir ya había desaparecido de su mente para esos momentos, no le daría aquel maldito gusto a la bruja esa.
—Sí, sí, está claro que Nami se equivocó. Pero será mejor que lo dejes levantarse, Luffy, aún no terminó de enseñarle el magnífico set que construí —Franky tomó al castaño del cuello de la camisa para levantarlo y después le ofreció una mano al pecoso quien la miró confundido, preguntándose para que necesitaba ayuda, hasta que cayó en cuenta de que seguía tumbado en el suelo. Sacudiendo la cabeza para disipar la confusión que sentía y tomó la mano que se le ofrecía, aunque cuando el hombretón lo jalo tuvo que contener un gemido de dolor al sentir el tirón en su hombro—. ¡Oh! Lo siento, ¿te jale muy fuerte?
—No, no te preocupes —Ace se frotó el hombro mientras movía el brazo en círculos y casi pudo escucharla crujir, obviamente el dolor no iba a disminuir rápido. Franky lo miro pensativo, reconocía el movimiento que el pecoso estaba haciendo, el mismo lo hacía cuando le dolía el hombro por tanto trabajar.
—Ven, pecas. Antes de enseñarte el resto de este maravilloso set, vamos primero a que Chopper te revise ese hombro o de lo contrario no podrás apreciar toda mi obra por estar pensando en el dolor.
—¿Te lastime Ace! Lo siento mucho —Ace miró al moreno con la ceja alzada, por alguna razón sus palabras no sonaban para nada sinceras—. ¡Ven, vamos con Chopper!
—No tan deprisa, Luffy, ¿no tenías una reunión con Nami? —preguntó sujetando al moreno nuevamente del cuello de la camisa para detenerlo al tiempo que consultaba su reloj. Luffy hizo un puchero que a Ace le recordó a un mocoso de cinco años.
—No quiero ir, quiero ir con Ace —a Franky no le pasó desapercibido la mueca de desagrado en el rostro del pecoso, quien parecía mortificado ante la idea de que el menor lo acompañara a cualquier parte. Franky, dedujo sin temor a equivocarse que al pecoso le desesperaba la gente como Luffy.
—Justo ahora y recuerda lo que dijo: "Si llegas tarde, cancelaré la comida de hoy" —dijo imitando a la perfección el tono y acento de Nami, tanto así que Ace casi sintió un escalofrío y Luffy se olvidó de su puchero y adopto una posición de "firmes".
—Pero… —Luffy miró a Ace quien tan solo alzo la ceja, aquello sí que sorprendió a Franky, ¿acaso Luffy de verdad estaba considerando perderse su comida por acompañar al pecoso?
—Descuida —Franky dejo caer su pesado brazo sobre los hombros del pecoso, quien sintió como se le doblaban las rodillas por el peso del otro—, yo cuidaré de nuestro "Keima" hasta que te desocupes —Ace volvió a arquear una ceja ante las palabras de Franky, ¿Por qué todos ellos hablaban de él como si no estuviera allí? ¿Sería que solo parecía ser un adorno o algo así? Ace apartó su atención del peliazul cuando sintió la mirada del moreno sobre él así que volvió su atención a este y no pudo evitar hacer una mueca de desagrado cuando notó la forma en que lo miraba, como un cachorro perdido.
—No tardaré mucho, lo prometo —«Por mí puedes perderte para siempre» pensó Ace con fastidio cuando el chico le pidió a Franky que lo "cuidará", ¿Qué rayos él no era un maldito niño a quien debían cuidar? Podía cuidarse solo, muchas gracias.
–Bueno, pecoso, vamos a ver a Chopper —dijo Franky jalando aún más a Ace, quien comenzaba a darse cuenta que aquel hombretón estaba resultando tan molesto como todos los demás. «No por nada son amigos» se dijo agotado dejándose arrastrar por el otro.
El doctor resultó ser aquel pequeño castaño que parecía un estudiante de secundaria y que Ace había visto en el restaurante cuando estos iban a fastidiarlo. «Y yo que pensé que era un niño» pensó mientras lo veía moverse por todas partes, recordándole a un pequeño mapache curioso que corría de un lado a otro.
—¿Desde cuándo te duele el hombro? —preguntó el pequeño castaño mirándolo con sus grandes ojos.
—Agradezco tu preocupación, pero no necesito que me revises —Ace comenzaba a sentirse mareado con el fuerte olor a desinfectante—. Ya fui con un doctor —no iba a confiarle su salud a un doctor con la apariencia de un niño idiota, y aunque no la tuviera y luciera como un adulto, no le confiaría nada a ninguno de esos sujetos—.Gracias de todas formas —agregó haciendo una leve reverencia con la cabeza, que no confiará en ellos no le impedía ser respetuoso.
Chopper miró a Franky, ambos podían sentir con claridad que aquel chico no quería estar allí. Ace no lucía lo más mínimamente interesado en todo aquello, aunque Franky no podía olvidar la forma en que sus ojos brillaron cuando vio el set, pero fue la sombra que se instaló después sobre ellos lo que le hizo dudar si realmente el pecoso quería todo aquello. Franky recordaba las películas que había visto de él y no lograba ver lo que Luffy había visto en el aquella noche para pedirle que actuará en la película en la que todos ellos habían estado trabajando. Si bien a Franky el chico le había agradado, principalmente por el hecho de que si bien era obvio que no le agradaban nunca les había insultado o reaccionado de forma realmente violenta, no estaba seguro del todo de que tuviera lo que se necesitaba para interpretar a "Keima" —en realidad si estaba seguro desde ya que aquello iba a resultar en verdadero fracaso y una gran decepción para Luffy—, es más dudaba que alguien fuera capaz de interpretar un papel tan complejo como el que Luffy había creado. «Tal vez Sabo podría haberlo hecho bien», Franky era consciente de que el rubio había sido la inspiración de Luffy para crear a "Keima" y hasta donde sabía, el chico iba a interpretarlo hasta que Luffy decidió que siempre no lo haría, en opinión de Franky sacar al rubio de la producción había sido una pésima idea «Y remplazarlo con un actor de películas porno, no lo mejora».
—¿Qué fue lo que te dio para el dolor en tu hombro? —Ace estuvo a punto de decirle que eso no era asunto suyo, pero al ver los grandes ojos del pequeño castaño suspiro derrotado.
—Me dio analgésicos para cuando el dolor fuera demasiado —es decir, cuando no pudiera moverlo— y una pomada para desinflamar —en realidad solo le había dado los analgésicos, la pomada era una que Ace había conocido por Perona cuando ambos grababan juntos y terminaban "adoloridos", pero por alguna razón no se sentía a gusto diciéndole eso a un doctor.
—Supongo que eso está bien —en realidad Chopper tampoco podía hacer mucho si el pecoso solo describía lo que sentía de forma superficial—. Aunque yo agregaría que intentes alguna de terapia de calor, ¿conoces esos cojines de semillas que se calientan en los microondas? —Ace asintió, claro que los conocía y sabía para que servían, era solo que nunca le sobraba suficiente dinero para comprarse uno— Te recomiendo que lo calientes en el microondas por unos 2 minutos y lo coloques sobre tu hombro cuando te vayas a acostar o cada vez que puedas, te ayudará a que tus músculos se relajen y te sentirás mejor —Ace estuvo a punto de arquear una ceja pero se contuvo, claro que sabía aquello pero no compraría un cojín de esos, tenía que reabastecer su despensa que ellos tan amablemente se habían comidos sin pensar siquiera en lo que él tendría que hacer para reabastecerla.
—Gracias por el consejo —aunque era totalmente innecesario. Cansado, volvió a rotar su hombro en un intento por desaparecer el dolor punzante que comenzaba a sentir nuevamente, pero se detuvo cuando Franky colocó una de sus enormes manos sobre él.
—Chopper es un gran doctor, él me ha ayudado mucho cuando me duelen los músculos por tanto trabajar, si él cree que con un cojín de esos te sentirás mejor, deberías probarlo. Yo tengo algunos, si gustas puedo prestarte uno para que lo intentes —el poco aprecio que el hombre había despertado en Ace desapareció con ese comentario, Ace odiaba que la gente pensará que no podía conseguir las cosas por sí mismo, molesto movió su hombro para quitarse de encima la mano de aquel hombre.
—Te lo agradezco, pero no es necesario.
«Así que nuestro "Keima" es orgulloso» demasiado en opinión de Franky, quien recordaba claramente el departamento del pecoso y el estado de las pocas cosas que tenía. Obviamente, había deducido que el chico no contaba con los fondos para comprarse un cojín como el que Chopper le decía y por eso pensó en ofrecerle uno de los suyos de una forma pensó sería amigable, y por el ceño fruncido del pecoso se daba cuenta que no había funcionado. Pero justo antes de que el peliazul pudiera decir algo para corregir aquello, alguien llamó a la puerta haciendo que los tres se giraran para encarar a la persona que en esos momentos asomaba la cabeza dentro de la enfermería.
—Oh, así que aquí estaban panda de inútiles —Ace enarcó las cejas ante el monto que aquel rubio acababa de darles, si no recordaba mal era el mismo chico que se había ganado la buena opinión de Dadan y Carmen por preguntarles por sus famosos platillos—. Nami me envió a buscarlo, todos estamos reunidos en la sala de reuniones para establecer la agenda.
Ace sintió como su dolor de cabeza iba intensificándose con cada minuto que pasaba. La reunión estaba resultando más tediosa que todo lo que había estado viviendo desde que despertó y salió a cumplir con la misión de llevar al peliverde a la locación. La sala de reuniones era un recinto donde podría caber su departamento e incluso otro igual y contrario a lo que había imaginado, no había una enorme mesa rodeada de paredes blancas y sillas altas de color negro para contrastar, más bien parecía una especie de cocina done la mesa, las sillas y la cocina tenían un color de madera natural que combinaba con el amplio sofá color lila recargado contra la pared. Y el pensamiento se intensificó cuando Sanji, que era el nombre del rubio, colocó bandejas con pequeños sándwiches a lo largo de la mesa para después colocar tazas con café, excepto para Franky a quien le paso una botella de refresco, para cada uno de ellos, incluso colocó una para él, aunque Ace la mantuvo alejada de sí mismo, incluso se había sentado lo más lejos posible de todos y lo más cerca de la puerta para poder escapar de ser necesario.
—¿Dónde está Hancock? —Ace casi escupió el café, el cual finalmente se había atrevido a probar, al escuchar aquel nombre. Boa Hancock, no era un nombre desconocido para nadie, era simplemente la actriz más popular de todos los tiempos, la nombrada no solo era una gran actriz que cosechaba éxito tras éxito, sino que además era una modelo del más alto grado de elite que existía. La mujer simplemente no tenía rival alguna en todo el mundo. Franky que estaba sentado a su lado, le palmeó la espalda para ayudarlo.
—Se retrasará un poco más en llegar. Estará aquí dentro de tres semanas —todos pudieron ver que la noticia no tenía saltando de alegría a Nami, y era obvio que no considerando que el cambiar el vuelo de Boa había agregado a su libro de gastos un costo adicional sin mencionar los cambios que tendrían que hacer en la agenda y el volver a tener que negociar la fecha de algunas locaciones, de solo enlistar las cosas que tendría que hacer Nami comenzaba a sentir un fuerte dolor de cabeza. ¡Y eso que apenas comenzaba aquella travesía! La chica no quería ni imaginar lo que pasaría más adelante, de forma disimulada miró al pecoso que parecía estarse ahogando con su café, «Bien, al menos tendría un problema menos. No sé porque Luffy sacó a Sabo de la película», suspiro convencida de que lamentarse no iba a solucionar nada, así que decidió volver a concentrarse en los temas a tratar—. Ya hice todo los cambios en la agenda para solventar su ausencia y para retomar todo una vez llegue —Luffy asintió antes de concentrarse en devorar los sándwich de la bandeja más cercana a él—. También he preparado un itinerario detallado para cada uno de nosotros —Nami sacó un montón de hojas que le entregó a Sanji, quien era quien estaba sentado más cerca de ella, y este tras encontrar la suya pasó las demás.
«En verdad esto no es una producción cualquiera» se dijo Ace cuando Franky le pasó su hoja para entregarle el resto a Usopp que estaba sentado al otro lado de Ace. El fajo de papeles era en realidad un legajo de pastas blandas y transparentes que contenían al menos 20 hojas, tal vez más, y mientras Nami continuaba hablando de cosas que a Ace francamente no le interesaban, empezó a hojear el itinerario. Para su absoluto horror descubrió que tenía que ir por Zoro, tres veces a la semana: lunes, viernes y sábados, con solo eso bastaba para que Ace se sintiera agotado pero fue lo que siguió lo que lo hizo fruncir el entrecejo y volver a revisar todo el itinerario.
—… bueno como pueden ver es la agenda para las siguientes cuatro semanas…
—Disculpa, pero no estoy de acuerdo con esto —intervino Ace haciendo que todos lo miraran sorprendidos pues acababa de interrumpir a Nami.
—En primer lugar Ace, hay una regla muy clara en tu contrato que estipula que mientras explico las cosas nadie puede interrumpirme, así que te has hecho acreedor a otra sanción —«¿Acaso hay algo que haga que no me haga acreedor a una sanción?» se preguntó Ace sin el menor sentido del humor—. En segundo, al principio de esta reunión (en el cual obviamente no estabas poniendo atención, lo que te hace acreedor de otra sanción) dije que las preguntas serían hasta el final, así que cualquier cosa que tengas que decir podemos verlo al final —dijo de forma tajante y volviendo su atención a sus hojas dando por zanjado aquel tema, Ace apretó los labios, nada en el mundo podría hacer que esa mujer le resultará agradable.
—Lo siento pero no escuche el inicio de esta reunión —la llegada tarde también le había costado el incremento de su deuda con la bruja pelinaranja—, así que me disculpo por interrumpir — ¿Por qué rayos tenía que ser respetuoso con sujetos como aquellos que no se molestaban en serlo con él?— pero mi comentario no puede esperar hasta el final —Ace levantó las hojas a la altura de su cabeza y miró fijamente a la pelinaranja, ignorando a todos los demás—. En tu itinerario hay días en los que indicas que se ensayara todo el día, y hay otros de pruebas de vestuario, maquillaje y todo eso que están programados también para llevarse días completos.
—Es correcto, ¿Cuál es el problema? —preguntó Nami en un tono molesto.
—Yo no puedo estar aquí todo el día —declaró con firmeza y fueron precisamente esas palabras las que finalmente atrajeron la atención de Luffy, quien hasta el momento había estado ocupando devorando los sándwiches de Sanji.
—¿Y se puede saber qué cosa tan importante tienes que hacer que no puedes "halagarnos" con tu "hermosa" presencia? Dudo mucho que sea la filmación de otra película —dijo Nami de forma mordaz, olvidando el itinerario a un lado y centrando toda su atención en el moreno, el pecoso idiota estaba muy equivocado si creía que haría su voluntad allí. Nami estaba más que feliz de demostrarle quien mandaba allí, «y obviamente no eres tú, gigoló».
—Tengo que trabajar —declaró con firmeza, no dispuesto a dejarse amedrentar.
—¿Insinúas que solo puedes trabajar medio día? ¿Acaso no sabes cómo funciona la grabación de una película! —Hasta allí había llegado la paciencia de Nami, quien terminó su pregunta golpeando la mesa con las manos y levantándose para mirar al pecoso desde una posición más alta— ¿De verdad te estas tomando esto en serio? ¡No somos un grupo de estudiantes haciendo un proyecto escolar!
—Si no le diera la importancia que merece, ni siquiera me hubiera molestado en venir —no estaba dispuesto a dejar que lo humillarán—. Y lamento no saber cómo se manejan la producción de grandes películas, pero como estoy seguro que sabes en todas las que participe se grababan dentro de un recinto así que no importaba la hora del día.
—La nuestra no es una producción barata como a las que estás acostumbrado —Franky pudo notar como el pecoso apretaba los puños con fuerza, era obvio que estaba perdiendo el control—. Esta es una película de verdad y si no estás dispuesto a comprometer con nosotros, entonces tal vez deberías largarte de aquí de una buena vez y no hacernos perder nuestro tiempo.
Franky tuvo que levantarse para sujetar a Ace por el brazo cuando este se puso de pie, no creía que el pecoso fuera capaz de golpear a una mujer —especialmente porque había notado que siempre trataba de hablar de forma cortés—, pero no lo conocía en realidad como para arriesgarse a que no fuera como él creía.
—Tranquilo, hermano —aunque Franky admitía que Nami había sido demasiado dura con él, también tenía que admitir que estaba de acuerdo con lo que había dicho. El rodaje de una película no era algo tan simple que podía manejarse con horarios.
—Tuve que cambiar mi turno a la noche para poder estar aquí, ¿sabes? —«al menos podrían mostrar un poco más de comprensión» pensó con molestia— Además trabajar en esta película no fue mi idea, ¿o acaso no lo recuerdas?
—¡YA CALLENSE LOS DOS! —el grito fue lo suficientemente fuerte como para hacer que tanto Nami como Ace se callarán y mirarán al pequeño moreno, a Ace le sorprendió enormemente ver el cambio en la expresión de aquel idiota, los rasgos infantiles habían desaparecido y se habían afilado y endurecido para convertirse en el rostro de un hombre. Luffy posó su mirada en Nami, quien por primera vez Ace la vio encogerse— Ace está aquí porque yo así lo decidí, Nami, ya habíamos hablado de esto. No tienes ningún derecho de correrlo —Nami se mordió el labio y agacho la cabeza, pero no tuvo que soportar mucho tiempo la mirada de este sobre ella ya que Luffy paso su atención a Ace, quien no pudo evitar pensar que estaba viendo a una persona diferente al idiota que lo había retado en natación para conseguir que firmará aquel estúpido contrato—. Este rodaje es un trabajo de tiempo completo Ace, ¿A dónde tienes que ir a trabajar?
Ace pudo notar por primera vez porque todos esos idiotas obedecían al moreno, algo a su alrededor había cambiado, las presencias de todos los que estaban allí estaban eclipsadas por aquel pequeño moreno de rasgos severos. Ace incluso llegó a preguntarse si el chiquillo sufría de doble personalidad o algo así, pero cuando miró con detenimiento los ojos del menor se dio cuenta que aquel brillo en sus ojos —el mismo que tenía cuando lo reto a esa competencia y el día en que le ofreció un papel en su película— estaba allí, seguía siendo el mismo chiquillo idiota de siempre.
—Y Ace —ahora fue el turno de que los ojos del moreno se fijarán en Ace, sobresaltándolo—, lo que dijo Nami es cierto, esta película es algo importante no es solo un proyecto al que puedas dedicarle unas cuantas horas al día —el tono del chiquillo hizo sentir a Ace como si fuera un mocoso caprichoso que no tomaba en serio sus deberes.
—Entonces debiste pensarlo mejor antes de obligarme aceptar salir en tu película —a Ace le pasó completamente desapercibida la mirada que todos le dijeron, cuando Luffy tomaba esa actitud seria nadie, lo que se dice nadie, se atrevía a contradecirlo, pero este pecoso no solo lo retaba sino que además lo culpaba (aunque en realidad si había sido culpa de Luffy, pero nadie se atrevió a decir nada, más al pendiente de ver como terminarían las cosas)—. Cuando acepte participar, nunca dije que renunciaría a mi trabajo y tú nunca lo comentaste —Porque era algo obvio, pecoso idiota pensó Nami aunque no lo dijo en voz alta, no quería que Luffy volviera a regañarla, además estaba segura de que el moreno tampoco apreciaría su intervención ahora. Incluso, ¿por qué no? Con un poco de suerte, él mismo echaría a Ace ahora que se diera cuenta que el pecoso no le importaba nada de aquello.
—Pensé que era algo lógico —respondió Luffy, su tono infantil ya había desaparecido por completo, pero incluso así Ace no dejaría que un mocoso necio lo tratará como un idiota.
—Pensaste mal. No voy a renunciar a mi trabajo por tu película, antes prefiero renunciar a tu rodaje y me importa muy poco lo que eso signifique en términos del contrato —dijo mirando a Nami directamente, algo le decía que aquel mocoso idiota no tenía ni idea de todas las tonterías que su amiga, igual de rara que el mismo Ruffy, había puesto en aquel dichoso contrato que él había firmado como un completo idiota.
Todos en la sala "cocina" se quedaron en silencio, mirando a aquellos titanes que se enfrentaban el uno al otro, cada uno de ellos manteniendo su postura y no dispuestos a dar su brazo a torcer. Todos los presentes sabían que al final sería la voluntad de Luffy la que saldría ganadora, siempre era así, no importaba cuando discutiera la otra persona, al final Luffy era quien conseguía lo que quería.
—Escucha —continuó Ace tras soltar un suspiro de evidente cansancio y relajando su postura, Nami esbozó una sonrisa segura de que finalmente el pecoso había comprendido quien mandaba allí—, es obvio que esto es un verdadero error —Nami sintió como se le caía la mandíbula y pudo ver que todos los demás tenían la misma expresión de sorpresa que debía estar en su propia cara—. ¿Por qué simplemente no dejamos todo esto aquí? Aún tienes tiempo para conseguir a un actor para tu película, estoy seguro de que hay cientos que podrían…
—¡NO! ¡No quiero a otro actor! ¡Tienes que ser tú! —las palabras fueron acompañadas por el sonido de sus manos estampándose en la mesa— Tú tienes que ser Keima, ¡nadie más!
Ace parpadeó confundido, Ruffy lo estaba mirando a él, le hablaba a él pero algo en sus ojos le hizo saber que en realidad no le estaba diciendo todo aquello a él… parecía estar viendo a otra persona, era como si estuviera sosteniendo esa conversación con alguien más. Y Ace no pudo evitar preguntarse a quien veía Luffy cuando lo miraba, pues los ojos del moreno no lucían aquel brillo infantil que Ace había visto hasta ahora, los ojos que lo miraban ahora eran los ojos de un adulto, de una persona madura y traicionada.
—Te equivocas, yo no soy el actor que crees que soy —iba a decir "persona", pero decidió que lo que fuera que Ruffy veía, no era asunto suyo—. ¿Por qué no buscas a alguien más? —¿Por qué no vas por el actor que realmente quieres en tu película? Quiso agregar pero se contuvo, eso no era asunto suyo— Yo no puedo dejar mi trabajo, sé que esta película es importante para ustedes —con solo recordar el set que había visto y que Franky le mostró tan orgulloso, sabía el esfuerzo que todos estaban poniendo en aquella película—, pero no puedo comprometerme con ustedes a tiempo completo. No puedo dejar mi trabajo.
—Escuchen, ¿porque no nos calmamos todos? —a diferencia del resto, Franky comenzó a notar que aquella situación no se resolvería como siempre que Luffy discutía con alguien, al parecer este Keima tenía bastante fuerza de voluntad y no parecía dispuesto a dejar que Luffy lo arrastrará a sus deseos tan fácilmente— Entiendo cómo te sientes, hermano, pero estoy seguro que podemos encontrar un acuerdo para beneficio de todos, si te preocupa el dinero ¿por qué no te damos un adelanto de tu paga por participar en este proyecto? —sugirió sin mirar a Nami, sabía que el control del dinero caía completamente en sus manos pero él podía poner el dinero de ser necesario. En el fondo comprendía a Ace, todos ellos provenían de familias acomodadas, ninguno en realidad sabía a ciencia cierta que era preocuparse por el dinero, por pagar una renta, por abastecer una despensa, por pagar servicios, considerando todo eso era lógico que Ace tuviera diferentes prioridades a las de ellos.
—Agradezco tu oferta, pero me temo que tengo que declinarla —su postura y gesto indicaban que seguía molesto pero aun así trato de ser respetuoso—. El trabajo que tengo actualmente si bien no es completamente seguro, es mi trabajo. Esta película no durara para siempre y no puedo darme el lujo de perder mi pago, lo siento.
—Bueno, también podrías intentar buscar trabajo en otro rodaje, ¿no? ¿Acaso crees que los actores profesionales tienen trabajos estables y se dedican a la actuación como una especie de pasatiempo? —agregó Nami mordaz mirándolo con burla y un brillo de superioridad en los ojos— Dime una cosa, ¿cómo te convertiste en actor si no tienes el compromiso de seguir adelante? —Ace apretó los puños, a punto de perder la poca paciencia que esos sujetos le dejaban.
—Porque soy bueno desnudándome frente a una cámara, ¿puedes hacerlo tú? ¿Desnudarte frente a una cámara y tener sexo con una persona completamente desconocida? —Ace no había querido ser tan directo, pero aquella mujer lo sacaba de quicio, además tal vez él no era un gran actor, pero muchas de las personas con las que había trabajo si eran buenas, se dedicaban de lleno a sus papeles y no permitiría que esa mujer, ni nadie, hablará como si valieran menos que los grandes actores que poblaban las pantallas de los cines y los anuncios panorámicos— Pero bueno, la gente termina aburriéndose de los actores, sin importar que tan buenos sean, y cuando eso pasaba debes comenzar a buscar un plan de respaldo, en mi caso ya lo tengo, y deseo conservarlo —era fácil ver el mundo cuando eras joven, como todos ellos, o cuando ya tenías una posición firme en la vida y no tenías que preocuparte por el dinero de la forma en que él lo hacía, claro que desde luego el no tener dinero era su culpa por no haber podido hacer que su carrera creciera como todos ellos lo habían hecho.
Nami miró al pecoso frunciendo los labios, en verdad ese chico le desagradaba y sentía unas fuertes ganas de abofetearlo, pero antes de que pudiera decir algo, Sanji —quien estaba sentado a su lado, se puso de pie y encaró a Ace.
—¿Cómo te atreves a faltarle el respeto a Nami de esa manera? Nami es una dama y no puedes hablarle de esa forma.
—Le hablaría con más respeto si ella misma lo ofreciera, pero desde que empezaron a acosarme con participar en su rodaje lo único que he recibido de todos ustedes son burlas y comentarios mordaces. Si no son capaces de soportar ustedes mismos burlas y comentarios mordaces, tal vez no deberían iniciarlos.
Robin tuvo que admitir que lo que decía era verdad. Nami había tratado a Ace siempre con burla y hablándole con superioridad, como si fuera demasiado idiota para entender lo que ella le decía. Y parece que nuestro Keima tiene más carácter de lo que pensábamos. La morena seguía preguntándose porque Ace había rechazado el dinero que Dragon le ofrecía para dejar la película, era obvio que el chico necesitaba dinero, el mismo acababa de admitirlo al decir que no podía renunciar a su trabajo, entonces ¿por qué? ¿Era realmente cierto lo que decía que no podía salirse porque le había dado su palabra a Luffy?
—¡Deja de insultar a una dama, idiota pecoso!
—¡Ya basta! —Franky gritó haciendo que todos lo miraran— ¿Qué pasa con todos ustedes? Discutir de esa forma no arreglará nada, ¿por qué mejor no nos concentramos en ver como solucionaremos esto? —Sanji miró a Nami en busca de que hacer, si la chica deja de lado el insulto él también lo haría, aunque claro que no lo olvidaría. Nami suspiro y se sentó de nuevo.
—Tienes razón Franky, insultarnos no va a ayudarnos en nada. ¿Qué dices tú Luffy? Después de todo tú tienes la última palabra. Luffy continuaba de pie, encarando a Ace, quien también estaba de pie, al cabo de un momento el también suspiro con cansancio.
—¿Si te diera un seguro de sueldo por un año terminándolo la película, renunciarías a tu trabajo actual? —un año era tiempo suficiente para que Ace encontrar un nuevo trabajo y de esa forma no tendría que preocuparse o apresurarse en tomar cualquier trabajo. Ace sabía que era un buen trato.
—No —pero francamente no le atraía la idea de buscar un nuevo trabajo, le gustaba el trabajo en el pequeño restaurante, le gustaba Dadan y su carácter agrio, disfrutaba de la amena charla con Carmen, se divertía y olvidaba de sus problemas cuando hablaba con Aphleandra quien sin importar nada siempre estaba de buen humor, vaya incluso le agradaba Tashigi, aunque sabía que al igual que muchos otros que habían entrado a trabajar allí, lo dejaban cuando les faltaba poco para graduarse. Pensar en tener que dejar todo eso, no le agradaba—. Lo siento, pero dejar mi trabajo no es negociable, ¿por qué mejor no buscas otro actor? Te ahorrarías muchos problemas —Ace quería decirle que en verdad no valía tanto, pero eso sería humillarse a sí mismo delante de todos esos idiotas y creía que ya había tenido suficiente de eso. Pero antes de que Luffy pudiera volver a gritar que esa no era una opción, Franky lo tomó del brazo y sentó a Ace.
—Creo que ya todos sabemos que esa no es una opción Keima, ¿por qué mejor no vemos como arreglamos esto? —Ace estuvo a punto de protestar pero Franky le apretó el brazo de forma conciliadora, de tal forma que desarmo cualquier cosa que iba a decir para replicar.
—¿Por qué no intentamos modificar la agenda para ajustarnos a los horarios de Ace y cuando sea necesario hacer una grabación en un horario distinto del que dispones pides permiso en el restaurante? —propuso Usopp, quien hasta ese momento había permanecido en silencio— Podemos intentarlo y ver si funciona.
—Es una buena idea, igual la película transcurre en varios escenarios, podemos rodar primero todos los que entren en el horario actual de Ace y dejar para después aquellos donde tendrás que pedir un cambio de turno y los que no se ajusten podemos hacerlos en tus días de descanso —Robin sabía que aquello complicaría la agenda de todos, pero era lo más sano también para que las cosas funcionarán— ¿Qué opinas Luffy? —el moreno había estado muy callado desde que Ace se negó a complacerlo y ahora miraba a Ace con tanta intensidad que el pecoso comenzaba a sentirse incomodo aunque no lo demostró, desde Doflamingo Ace estaba acostumbrado a las miradas pesadas como aquellas. Al cabo de un largo silencio, Luffy suspiro y pareció encogerse con ese simple gesto, volviendo a su apariencia infantil y desgarbada de siempre.
—Me parece bien. Nami revisa los ajustes y Franky, muéstrale a Ace todo el lugar para que lo vaya conociendo.
—Claro, Luffy, puedes contar conmigo —dijo un alegre Franky mientras palmeaba la espalda de Ace—. Vamos, hermano, te mostrare todo el lugar.
—¿Luffy, en verdad estas seguro de esto? —Nami sabía que no era bueno insistir, pero no podía evitarlo. Había algo raro en todo aquello, la discusión en la sala así lo indicaba, Ace no era el único que había notado que Luffy no veía al pecoso cuando lo miraba— ¿Por qué tiene que ser él, Luffy? —el moreno la ignoró y siguió revisando los documentos que había sobre su escritorio, Nami sabía que lo estaba haciendo a propósito— Vamos Luffy, habla conmigo, soy tu amiga lo sabes. Sé que sabes que Ace no es adecuado para el papel, has visto sus películas y ahora esto —dijo mirando donde había anotado el horario de Ace y sus días de descanso—… Luffy, tú sabes que no vale todo lo que estás haciendo para mantenerlo en tu película y creo que él mismo lo sabe —odiaba hablar bien del pecoso, pero Nami tenía que reconocer que por la actitud del pecoso él sabía que no era un buen actor.
Luffy miró los papeles sin verlos realmente, lo sucedido en la sala de reuniones privada había sido más de lo que esperaba.
—Ace es diferente a Sabo, no solo físicamente sino también en su actitud —Nami se tragó el comentario de que no conocía lo suficiente al pecoso como para asegurar eso, más por el hecho de que temía que si hablaba, el moreno dejaría de hacerlo—. El Keima que yo había imaginado, se esfumo cuando Sabo se marchó —aquello sorprendió a Nami, ¿Qué acaso Sabo no se había marchado por petición de Luffy?—, aun cuando traté de reescribir a Keima no pude hacerlo y todos los actores que se presentaron para el casting eran iguales a Sabo. Por eso no podía decidirme, pese a que ustedes estaban trabajando tan duro, no podía continuar porque el Keima en mi mente ya no existía. No quería decirles que no deseaba hacer la película porque todos estaban entusiasmados —Luffy levantó la vista y la clavo en uno de los posters de películas antiguas que Nami había comprado para decorar toda la productora—. La noche en que fuimos a cenar a ese restaurante, pensé en decirles que no la haríamos, quería decirles que lamentaba haberlos hecho trabajar tan duro para nada, pero entonces fue cuando apareció Ace… no le preste atención mientras nos servía, fue hasta que ese sujeto dijo que era un actor que lo mire… y era tan distinto a Sabo que decidí que sería él… que tenía que ser Keima.
Nami observó a su amigo en silencio, de todo lo que Luffy acababa de decirle podía deducir varias cosas y una de ellas era que algo malo había pasado con Sabo, algo que Luffy no les había contado y que era la razón de todo lo que había sucedido hasta ahora. Eso y que su amigo parecía haber puesto todas sus esperanzas en alguien que la chica sabía no podría satisfacerlas.
—¿Quieres que él cree un Keima diferente al que imaginaste, verdad? —preguntó sintiendo una profunda tristeza— Pero, Luffy, ¿crees que sea capaz de hacer algo así? —Luffy la miró por primera vez desde que entrarán a su oficina.
—Tiene que serlo, tiene que serlo Nami.
El camerino, que no era más que un tráiler acondicionado como habitación, era mucho más grande que su propio apartamento pero a Ace le basto ver la pobre decoración y los objetos de segunda mano para saber que Nami se había asegurado de que su camerino fuera lo más molesto posible para él. Esa mujer en verdad no lo conocía para nada, Ace había vivido en lugares mucho peores que ese camerino, estar en ese lugar por unas horas al día no sería ningún problema, además las ventanas podían abrirse y con eso bastaba para que no se sintiera tan sofocante.
—Disculpa que no sea tan cómodo, pero fue lo mejor que pudimos hacer —era obvio que el hombretón se sentía mal por las instalaciones, pero Ace dudaba que alguien pudiera oponerse a esa bruja pelinaranja—. Pero pese a como se ve, te aseguro que tiene airea condicionado, agua caliente y un extenso surtido de refrescos en la nevera, yo mismo me encargue de instalar todo lo necesario y la cama es excelente, te lo aseguro.
Franky no mentía, con el escaso presupuesto que Nami le había dado sabía que no conseguiría mucho, por eso acudió con algunos de sus conocidos y se esforzó por conseguir buenas cosas para el pecoso Keima, en realidad el chico le había agradado mucho.
—Gracias, se ve acogedor —Ace se abstuvo de decirle que jamás pensó que le dieran un camerino, durante los rodajes con Doflamingo, el camerino no era más que un cuarto donde los maquillaban y aceitaban el cuerpo, nada extravagante ni nada por el estilo, aquello era en realidad demasiado para su gusto.
—Pese a que tiene calefacción y clima, Robin me pidió que me asegurara de que las ventanas estuvieran abiertas, me comentó que no eres afecto a los lugares climatizados —Ace no quiso ni siquiera preguntar cómo era que sabían aquello, tan solo asintió y volvió a darle las gracias—. Bien, vamos ahora a que te muestre el resto del lugar —de nuevo Franky paso su brazo por los hombros de Ace y lo jaló sin darle oportunidad de quejarse o alejarse. Ace comenzaba a sentirse realmente cansado, mientras se preguntaba porque todos ellos parecían irradiar una gran cantidad de energía y vitalidad que lejos de contagiarlo solo lo agotaban.
La productora era sumamente grande pero no tanto cómo aquellas grandes compañías que Ace siempre había visto en los periódicos cuando era un muchacho idiota que pensaba que podía alcanzar todo en la vida si se esforzaba lo suficiente. Así que pese a su tamaño impresionante no podía ocultar el hecho de que aún era nueva. Las paredes lisas y de colores fuertes que iba atenuándose conforme avanzaban por las instalaciones aún no habían visto grandes estrellas desfilando ante ellas, aún no contaban con la experiencia necesaria para ser el centro de reunión de grandes personalidades ni de gente con talentos tan excepcionales que podían crear mundos que solo existían en la imaginación e incluso mundos mucho más allá de la imaginación, lugares tan exóticos y mágicos que se volverían la fantasía de muchas jóvenes mentes que tratarían de emularlos. Las luces que iluminaban todo el recinto aún no reflejaban los sueños logrados y la luz para otros sueños próximos a lograr, los amplio ventanales que permitían que todo se bañara con el sol aún no mostraban esa tenue opaques que iban adquiriendo con el tiempo, demostrando que eran ojos viejos que habían visto demasiadas cosas pero que siempre estaban dispuesto a ver más y a maravillarse con todo. El edificio tampoco había adquirido el olor del triunfo y los fracasos —porque por muy talentoso que fuera alguien, los fracasos siempre existían, era una regla básica. Lo que diferenciaba a un ganador de un perdedor, era que el ganador aprendía de su caída y volvía a levantarse, no dispuesto a que el mundo le dijera que podían y no podían hacer—, aquel olor que no podía compararse con ningún otro y sus cimientos aún no afrontaban el peso de sueños e ilusiones. Pero pese a todo, Ace podía sentir las esperanzas y sueños que habían creado aquel lugar, el esfuerzo que cada uno de aquellos idiotas había puesto para crearlo, aún no era un lugar de éxitos y conocimiento, pero era el inicio de los sueños de todos ellos, y al caer en cuenta de eso, Ace se sintió como un invasor que no merecía ni tenía derecho de estar allí.
—Y pese a que nuestro querido jefe no sabe nadar —Franky sujeto dos pesadas puertas de caoba y las separó dejando que un brillo intenso golpeará los ojos de Ace, quien tuvo que parpadear para aclarar su visión y cuanto lo consiguió se encontró contemplando una enorme piscina que abarcaba prácticamente todo el recinto. La alberca era enorme y parecía bastante profunda con pequeñas luces en el fondo que daban un aire mágico al agua, había una serie de pequeñas luces por todo el techo y tulipanes pendiendo de las paredes, que en esos momentos estaban apagadas porque la luz del sol entraba por los enormes ventanales que funcionaban como una pared y cuya vista abarcaba todo el bosque que había tras el edificio —. ¿Es preciosa verdad? Yo mismo la diseñe —comentó Franky con orgullo, notando como Ace entraba en el recinto y admiraba todo con ojos soñadores, «como los de un niño» pensó Franky quien procuro quedarse un poco más atrás para que pudiera admirarlo todo—. Como ya sabes, Luffy no sabe nadar pero adora el agua, es algo extraño ¿no lo crees? Así que se empeñó en tener una piscina aquí para relajarse, incluso agregue una terraza donde coloque una enorme parrilla para cuando quiera hacer una fiesta —dijo señalando una enorme terraza que Ace no había notado antes—. El techo del lugar también se abre —Franky oprimió un botón junto a la pared y Ace contempló fascinado como el techo comenzaba a abrirse y mostraba el cielo limpio y claro sobre ellos, aún era temprano por lo que el sol no cobraba aún la suficiente intensidad para resultar molesto—, de noche será un gran espectáculo, ya lo verás —el techo volvió a cubrirlos poco a poco—. Luffy me dijo que te gusta nadar, siéntete libre de usar la piscina cuando quieras, ¿de acuerdo? En realidad pese a que es muy hermosa pensaba que era un desperdicio haberla construido porque muchos de los chicos no saben nadar y los que saben no son realmente afectos al agua, eso solo me deja solo a mí que si lo disfruto y será genial contar con alguien más que también sepa apreciarlo.
Tardaron casi una hora completa en recorrer toda la enorme productora mientras Franky le contaba pequeños relatos de esto y aquello, relatos de los cuales Ace solo escuchaba la mitad y registraba mucho menos. La sensación que lo invadió de ser un invasor en un mundo de talento y éxito no lo había dejado ni un solo momento y eso lo hacía ponerse de malhumor. Contemplar todo aquello le hacía preguntarse a dónde se habían ido sus propios sueños e ilusiones, en que momento dejo de creer en sí mismo y en qué momento todo lo que pensó que alcanzaría se esfumo de sus sueños y de su vida. Ace siempre pensó que tuvo un golpe de realidad, que descubrió que no contaba con lo necesario para triunfar en aquel mundo que no permitía ni siquiera una leve vacilación, que había cometido un error al pensar que por representar unos cuantos papeles en las producciones escolares lo calificaba como un actor talentoso y que su fracaso era la consecuencia de no haber pensado bien las cosas. Aquel mundo era para personas como Ruffy y sus amigos, para personas como Franky capaces de crear mundos enteros en bodegas abandonadas, capaz de hacer que una piscina luciera como un lago encantado, o a personas como Nami quien había escogido cada color, cuadro y mueble que había en aquel enorme edificio, que era capaz de conseguir lo que quería al precio que quería, a Robin —la espeluznante morena— cuyas manos podían transformar un trozo de tela en un ropaje de otra época y hacerte sentir como si tú mismo pertenecieras a ella. Ellos eran los sobrevivientes y triunfadores de ese mundo donde la gente como Ace no tenía cabida.
—Bueno, mira cómo pasa el tiempo cuando uno se divierte tanto —dijo Franky atrayendo la atención de Ace quien vio al hombretón contemplar un pesado reloj que colgaba de la sala de trofeos que estaba mostrándole—, es casi la una y pronto se abrirá el comedor —Franky miró al pecoso—. Vamos al comedor, la comida de Sanji es la mejor.
—Yo…. no puedo, debo irme ya o no llegaré a tiempo al trabajo —Ace sabía que solo le tomaría una hora llegar a su trabajo pero no se sentía bien como para cometer con todos ellos, estaba seguro que terminaría vomitando y no quería dar ese espectáculo para que se divirtieran a su costa—. Muchas gracias por todo, Franky. Nos vemos mañana.
—Ofrecí llevarlo, pero me dijo que tenía que asegurarse de cuánto tiempo hacía realmente para llegar a su trabajo —comentó Franky cuando los demás le preguntaron por Ace—. Parecía tener mucha prisa.
«Como un ratón asustado» pensó Nami aunque no lo dijo, en realidad lo que hiciera aquel pecoso la traía sin cuidados en esos momentos ya que por su culpa tendría que reestructurar toda la agenda y tener que trabajar en algo que ya había hecho la ponía de malhumor, ¿por qué ese idiota no les había advertido antes que no iba a renunciar a su trabajo? De esa forma habría podido quejarse antes y ella no tendría que estar haciendo todo aquello de nueva cuenta.
—Bueno mejor, así podremos disfrutar de la comida —Sanji aún estaba molesto por lo que él pecoso le había dicho a Nami y no tenía muchas ganas de verle la cara.
—No es una mala persona, ¿saben? En realidad es un chico muy agradable —o al menos lo era las pocas veces que Franky logró sacarlo de su malhumor y hacerlo revelar un poco de su verdadera actitud—. ¿Por qué no tratan de darle una oportunidad?
—Yo lo haría si su actitud fuera diferente, insulto a Nami y ni siquiera se disculpó —obviamente insultar a la pelinaranja era suficiente para que Sanji odiará a alguien.
—En realidad, lo que él dijo no fue un insulto —intervino Usopp, quien ese día había estado curiosamente callado—. Además, Nami fue la primera en insultarlo.
—¿Qué dijiste, narizón idiota?
—Es la verdad —intervino Robin haciendo que todos la miraran—. Desde que Luffy decidió que saldría en la película, todos hemos estado insultándolo de forma pasiva y es normal que se defienda. Cualquiera de nosotros haría lo mismo.
—No lo atacaría si aceptará su falta de talento y abandonará la obra —se quejó Nami volviendo su atención al trabajo que tenía que volver a hacer—. Me molesta tener que hacer todo esto para alguien que no vale ni siquiera que le dediquemos un minuto.
—Si mal no recuerdo, tu misma contribuiste con varios planes para obligarlo a firmar el contrato con Luffy, ¿no? —preguntó Zoro mientras tomaba un poco más de comida, era la segunda vez que se servía, la verdad era que el peliverde disfrutaba mucho de la comida del rubio pero nunca se lo diría— E incluso agregaste una clausura para que le fuera imposible dejar la producción, ¿si te molestaba tanto porque lo amarraste de esa forma?
—Por atreverse si quiera a pensar que puede interpretar algún papel —respondió sin dudar, y la verdad era que ni siquiera ella misma sabía porque había agregado esa clausura al contrato del pecoso, quería pensar que lo había hecho para fastidiarlo, pero la verdad era que no estaba segura de ello y esa era una de las tantas cosas que le molestaban del pecoso, que la hacía actuar de formas que normalmente no haría.
—Pues poniendo ese tipo de clausuras no lo conseguirás —Zoro terminó de comer y tomó la botella de sake que Sanji había colocado para él—. Además, no es del todo su culpa y tú lo sabes. Si no hubiera aceptado ese día, Luffy habría seguido insistiendo y si continuaba negándose planeaba secuestrarlo y encadenarlo para obligarlo a actuar en su película. Si hasta le pidió a Chopper un fuerte somnífero y a Franky una larga cadena con esposas.
—¿Qué! ¿Para eso quería el somnífero! —preguntó Chopper alarmado.
—¿Para eso quería las esposas! —todo el refresco de Franky salió por su nariz, ante lo que acababa de decir Zoro, quién tan solo asintió. No parecía para nada alarmado por el casi secuestro que había estado a punto de realizar Luffy.
—Así que cómo ven, de una u otra forma Ace iba a terminar formando parte de este proyecto.
—Creo que Luffy se va a llevar una cruel decepción con ese pecoso —Sanji no podía perdonar los gritos que el pecoso le había propinado a Nami, así que nada de lo que dijeran haría que sintiera empatía por ese chico.
—No entiendo porque siguen discutiendo por Ace —dijo Usopp molesto—, nada de lo que hagan o digan hará que salga del proyecto, solo Luffy puede decidir sobre ello, así que lo siento chicos pero estoy de acuerdo con Franky, yo no sé ustedes pero al menos yo trataré de ser amable con él.
—Pues yo no, no puedo ser amable con alguien que ha sido grosero con mi preciosa Nami —dictamino Sanji mientras recogía los platos sucios, odiaba que aquellos idiotas rompieran sus cosas y sus preciosas chicas no tenían por qué molestarse, para eso estaba él, su caballero del amor.
—Creo que yo estoy de lado de Franky —dijo Robin con una sonrisa y mirando a Sanji—, Ace me parece bastante agradable.
—Yo no lo he tratado lo suficiente, pero no me desagrada así que no tengo problema en ser amable con él —Robin sonrió y acarició la pequeña cabeza del castaño quien de inmediato comenzó a protestar al tiempo que se sonrojaba y sonreía como un idiota, era débil a las muestras de afecto.
—Pues yo no —declaró Nami con molestia—. No me agrada ese sujeto y nunca me agradará.
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Finalmente pude retomar esta historia, después de años (¡literalmente!).
Como pueden apreciar la historia es lenta, por más que quiero acelerarla no puedo dejar de pensar que debe avanzar despacio, lamento si esto les resulta cansado pero hay demasiadas cosas que quiero contar en ella y la escritura me atrapa para contarse en la forma que ella quiere, pero aún así espero poder acelerar un poco más el ritmo.
Muchas gracias por leer y gracias por las personas que, pese al tiempo, siguen esta historia.
