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Koala tomó la copa con la cerveza que la mesera acababa de dejar frente a ella y la bebió casi toda de un trago. Sabo la miró entre divertido y preocupado. Koala no era la clase de persona que consumía alcohol a media tarde y en tiempo laboral.

—Dos platos del día, por favor —pidió Sabo rechazando las cartas que el mesero le ofrecía. No quería ser grosero, pero por el momento no soportaba mucho a los meseros, tal vez debería haber solicitado que los atendiera una chica.

Koala no protestó ante la selección, tan solo se concentró en seguir bebiendo su cerveza que estaba desapareciendo rápidamente.

—Cuando dije que te invitaba a comer para ayudar a relajarte, no estaba pensando en tomar alcohol —comentó mirando su propia cerveza, gracias a Koala había desarrollado el gusto por beber la cerveza en una copa—. No es que me queje —dijo dándole un trago a su copa—, pero me preocupa un poco que me dejarás ordenar por ti —Koala era partidaria de la comida seleccionada, mientras que Sabo optaba casi siempre por pedir un platillo del día, aún y cuando no supiera que era—. Eso y que comienzan a salirte ojeras.

—¡Ojeras?

Aquellas palabras fueron suficientes para hacer reaccionar a Koala, quien se llevó las manos a la cara con una expresión de horror. ¿Se le estaban formando ojeras? ¡Ni siquiera las había notado! Fantástico, otra cosa por la que darle las gracias a ese pecoso idiota. Molesta, le dirigió una mirada de desprecio al mesero que estaba atendiendo la mesa junto a ellos. No iba a dejarle propina, decidió molesta mientras hacia una nota mental de pasar a una tienda departamental para comprar algún tratamiento que le ayudará a quitarlas.

—Descuida, apenas son una simple sombra. Si comienzas a dormir adecuadamente, desaparecerán solas —comentó divertido al ver la cara preocupada de la castaña, lucía graciosa—. ¿Y esas ojeras tienen que ver con la persona que antepone su palabra al dinero? —preguntó al recordar la conversación que habían sostenido durante la prueba de vestuario.

Koala suspiró con fastidio.

—No tienes idea, ni siquiera tú eres tan difícil de convencer y Dragon ha estado sobre mí por eso. ¡Cómo si fuera tan fácil!

Sabo dejó de sonreír al escuchar aquello. ¿Qué significaba aquello? ¿Acaso Dragon estaba interesado en un nuevo actor? Dragon no había mencionado nada de eso durante la cena, aunque en realidad no habían hablado mucho, habían pasado la mayor parte del tiempo en la cama.

—Bueno, ya no podrás decir que soy la persona más difícil de tratar —comentó fingiendo diversión—. ¿Y por qué tienes que lidiar con una persona tan molesta? ¿Nuestro Director quiere conseguir una nueva adquisición? —preguntó tratando de recordar si había alguna nueva cara que hubiera podido llamar la atención de Dragon. De todo lo que imagino, aquello no había sido una opción.

—No, claro que no —respondió Koala indignada, pidiéndole al mesero otra cerveza—. Esa "cosa" ni siquiera es un actor, Dragon jamás desperdiciaría su tiempo en alguien como él.

Sabo miró a la castaña, Koala estaba haciendo pucheros con la vista fija en el mantel casi como si quisiera que este solucionará sus problemas, completamente confundido. Si no era un actor tras lo que iba Dragon, entonces ¿qué era? ¿Aquello estaba relacionado con esos viajes misteriosos de Dragon? Esos viajes eran los que más preocupaban a Sabo, ¿qué era o que estaba planeando? Tenía el presentimiento de que aquellos viajes eran importantes.

—Si es un desperdicio de tiempo, ¿por qué te preocupa tanto? —preguntó tratando de ocultar su molestia, Koala no tenía la culpa de que Dragon le ocultará cosas, pero si era culpable de no contarle todo lo que sabía. Sabo se había hecho su amigo principalmente porque ella estaba cerca de Dragon todo el día, además de que encontraba agradable su compañía. Eran demasiado parecidos.

Koala pasó su vista del mantel a la copa, que nuevamente estaba llena de cerveza, y la tomó para beberse todo de un trago bajo la mirada sorprendida de Sabo.

—Si te cuento algo, ¿puedes mantenerlo en secreto?

Sabo hizo una nota mental de llevar a beber a Koala más seguido, al parecer el alcohol había hecho que sus defensas bajarán.

—¿En secreto? ¿Es realmente algo tan importante? —preguntó tratando de escucharse indiferente, no quería parecer demasiado curioso por miedo a que Koala se arrepintiera.

—Lo es, al menos para el jefe.

Bueno, si en algún punto había tenido dudas sobre querer saber o no, ya no las tenía. Si era importante para Dragon, entonces Sabo quería saber de qué se trataba, fuera lo que fuera, así fuera que no estaba contento con el color de sus cortinas, Sabo tenía que saberlo.

—Prometo no decir nada, pero sí puedo ayudarte con algo, sabes que cuentas conmigo.

Justo en ese momento, el estúpido mesero se colocó junto a ellos, interrumpiéndolos. Si Koala se arrepentía y no le contaba nada, Sabo se aseguraría de que despidieran a aquel idiota, pese a esos pensamientos Sabo sé las arreglo para sonreír y darle las gracias al imbécil cuando terminó y se alejó.

—El encargo que me asigno Dragon, tiene que ver con su hijo.

—¿Con Luffy?

"Eso si es una sorpresa" pensó Sabo. Dragon no le parecía una persona realmente paternal. Bastaba con ver qué no le importó quitarle el novio a su propio hijo. Claro que, en ese momento, Sabo no había tenido duda de que eso era lo que pasaría, trabajo para que Dragon lo notará y no lo considerara simplemente como "otro amigo" de su hijo.

—¿Le pasó algo? —preguntó preocupado.

Puede que hubiera cambiado al menor por su padre, pero eso no hacía que Luffy no fuera alguien importante para él, además tenía que ser algo grave para que Dragon se mostrará tan preocupado, ¿no? Sabo trato de recordar si había notado algo raro en Luffy cuando fue a verlo, hacia un par de semanas, pero se veía tan bien como siempre.

—Aún no, pero va a pasarle si sigue empeñado en su decisión.

"Y no solo él" pensó Koala con cansancio, era precisamente por culpa de aquel chiquillo que ella había estado durmiendo mal y que se le estuvieran formando ojeras. Personalmente, a ella podía importarle menos lo que hiciera aquel chiquillo latoso, pero por desgracia a su jefe sí le importaba. ¿Por qué Dragon tenía que tener un hijo? ¿Por qué no pudo ser soltero? Si lo fuera, ella no estaría sufriendo ahora mismo.

—¿Recuerdas que Luffy va a participar en el festival de Marjorie? —Sabo asintió— Pues finalmente ha encontrad al actor para interpretar al protagonista de su película, un idiota sin gracia que se encontró en la calle —Sabo tuvo que contener la sonrisa que pugnaba por formarse en sus labios, Koala había dicho aquello con tanta molestia y desdén en su voz que resultaba gracioso verla, normalmente era muy respetuosa para hablar.

—Eso suena muy propio de Luffy —comentó divertido, haciendo que la chica levantará la cabeza y lo mirara molesta.

—¡No te rías! —protestó Koala ofendida.

¿Por qué pensó que Sabo la comprendería? Era obvio que iba encontrar divertida toda la situación. Odiaba a la gente que no lograba comprender los dilemas con los que las personas normales tenían que lidiar. La vida de Koala sería mucho más fácil si tuviera el respaldo y la fortuna que tenía aquel rubio egoísta que se decía ser su amigo. "Puede que tenga una linda cara, pero tiene una actitud de mierda" pensó molesta.

—Lo siento —se disculpó Sabo al ver que el alcohol no solo había desinhibido un poco a Koala, al parecer también la hacía más voluble de lo normal—. ¿Y qué tiene de malo este actor? —preguntó fingiendo curiosidad por aquel actor "desconocido" que había llamado la atención de Luffy— ¿Es un novato?

—Ojalá fuera un novato —si así fuera, Koala no tendría tantos problemas, ¡ni ojeras! —. Es un actor de películas para adultos, y ni siquiera uno bueno. Por lo que he visto, estoy segura que solo lo contrataron porque TENÍA buen cuerpo —dijo enfatizando la palabra "tenía".

Koala sabía que estaba algo siendo algo injusta, pero no podía evitarlo. No era que Ace estuviera tan descuidado, como a ella le gustaría que estuviera tan solo para sentirse un poco mejor consigo misma, pero no tenía el físico como Sabo que estaba perfectamente cuidado y esculpido para lucir sensual sin verse demasiado tosco y sin perder la elegancia. Aquel pensamiento y el tener a Sabo frente a ella, la hizo sonrojar por lo que se apresuró a comer para evitar que él otro se diera cuenta de lo que estaba pensando.

—No suena cómo la mejor opción para la película de un director novato —comentó Sabo mirando su comida, el platillo del día era spaghetti con pastel de carne, no su combinación favorita tenía que admitir, pero igual era comida.

—Exactamente, y es por eso que el jefe quiere que me encargue de que el "actor" que eligió su hijo —dijo Koala marcando la palabra "actor" con comillas con un gesto de sus manos—, abandone la película.

"Así que al final tienes un lado paterno" pensó Sabo con una ligera sonrisa. Si tenía que ser sincero, Sabo estaría encantado de que "eso" sucediera. No quería que nadie interpretará a Keima. Podía decirse que era un deseo egoísta, pero no le importaba. ¿Por qué Luffy había decidido continuar con "Ajedrez"? Luffy tenía muchas más ideas en espera de ser creadas, Luffy mismo se las había mostrado, no era necesario que hiciera aquella película. No necesitaba a Ajedrez, ni a Keima, para alcanzar el éxito.

—¿Por qué no le ofrecen dinero? Estoy seguro que el jefe no pondría objeciones si con eso se libra de él —Law le había dicho que Ace trabajaba como mesero, por lo que era más que seguro que el dinero no era algo que le sobrará.

—¡Ya lo hice! Pero el idiota lo rechazo con la mano en la cintura —dijo Koala indignada, ¿en verdad por quién la tomaba Sabo? ¿Una novata que no sabía cómo tratar con la basura? —. Como si la cantidad que le ofrecimos fuera insignificante para él. ¡Como si fuera mejor que la tentación del dinero! —gritó con indignación, atrayendo la atención de la gente a su alrededor, Sabo le sonrió a modo de disculpa y retiro la copa de Koala. Había sido suficiente alcohol por un día.

—Tranquila, no creo que quieras dar un espectáculo, ¿verdad? —comentó cuando la chica quiso retener su copa, pero al ver que la gente los miraba, la soltó y metió las manos bajo la mesa mientras se sonrojaba.

—Lo siento.

—Descuida, solo ya no bebamos quieres —Koala asintió.

—Volviendo al tema, tal vez este idiota solo quiere más dinero, ¿no? —después de todo, Sabo estaba convencido que todos tenían un precio, el tal Ace no podía ser diferente.

—La última oferta que rechazo era de (XXX) —Sabo estuvo a punto de escupir la cerveza por su boca y nariz, pero logró controlarse a tiempo. Lo último que necesitaba era una fotografía vergonzosa en los periódicos de mañana.

—¿Rechazo esa cantidad? ¿Pues cuánto quiere? —aquella cantidad era lo que Sabo cobraba por rodar un comercial, ¿y a ese idiota se lo estaban ofreciendo por abandonar un trabajo? "Demasiadas molestias para un idiota".

—Ese es precisamente el problema —reconoció Koala—. Dice que no quiere nada.

"¿No quiere nada?" aquello era imposible, todas las personas querían algo. Siempre. "Ace jamás haría eso", Luffy había dicho aquello con una determinación que molesto a Sabo, pero Luffy se equivocaba, se había equivocado con Sabo, obviamente también lo hacía con Ace, a no ser que… Ace ya tuviera lo que quería.

—Entonces, tal vez quiere grabar la película —sugirió, comenzando a pensar que ese era el "precio" de Ace.

—El asegura que no —Koala no estaba segura de que Ace fuera sincero, y más si consideraba lo que Sabo y ella habían hablado antes, pero tampoco podía decir que Ace luciera contento con su situación—. Según lo que me dijo, Luffy prácticamente lo obligó a aceptar el papel.

"¿Luffy lo obligó?" se preguntó Sabo sorprendido, ¿Qué significaba aquello? ¿Luffy había tenido que buscar a aquel imbécil para que aceptará interpretar a Keima? ¡Tenía que ser una broma! ¿Aquel imbécil se había dado el lujo de rechazar el papel? Sabo comenzaba a sentir un odio cada vez mayor hacia aquel desconocido.

—Si me preguntas a mí, parecen simples excusas. Si realmente lo obligaron, ¿por qué insiste en continuar?

—¡Exacto! Pienso igual.

Es más, a Koala no le sorprendería que en realidad hubiera sido el mismo Ace quien se hubiera ofrecido para el papel, y ahora actuará como si fuera ajeno a todo aquello. Porque si no fuera así, aceptaría la oferta que le estaban haciendo. Era suficiente dinero para cualquier persona, incluso para las más ambiciosas.

—O puede ser que el sueldo que la pagará Luffy sea mucho más que la cantidad que ustedes le ofrecen.

—Nuestra oferta es muy superior a lo que ganará al filmar la película.

La noche en que Koala había fotografiado el contrato de aquel idiota, para averiguar su nombre, lo había revisado con sumo detalle. Koala nunca antes había visto un contrato tan extraño como aquel, según recordaba Ace se comprometía a hacer todas las escenas de la película (renunciaba por completo a utilizar extras), a participar en los eventos que se llevarán a cabo, ayudar a todos los miembros de la productora en caso de que se lo solicitarán, aceptar las decisiones del director sin protestar, utilizar una pasta de dientes con sabor a canela y muchas otras estupideces. Aquel contrato parecía haber sido escrito por unos niños, y si se lo enseñaba a alguien más estaba segura de que coincidirían con ella, lo único que decía que era un contrato real era la cantidad que se le pagaría a Ace por grabar la película.

—No parece un oportunista —el rostro del pecoso acudió a la mente de Koala—. Tampoco parece contento con grabar la película —Koala había podido deducir aquello por su última conversación con el pecoso, aquella tarde Ace en verdad parecía cansado—. Creo que solo esta confundido.

Por lo que consiguió investigar de Ace, Koala sabía que no se destacaba por ser un buen actor. La única razón por la que se convirtió en actor de películas AV, fue porque tenía un buen cuerpo y un rostro más o menos deseable —en realidad en esa clase de cintas, la cara no era lo importante—, pero ninguna de aquellas cosas fue suficiente para que prosperará realmente como actor. Y esto quedó demostrado al ser relegado cuándo aparecieron nuevos rostros en aquel mundo.

—Antes de Luffy, nadie le había ofrecido un papel —o al menos ella no había encontrado ni un solo registro de su nombre en alguna película—. Ni siquiera como extra.

Y eso, en opinión de Koala, dejaba en claro la calidad de su actuación. Normalmente, cuando se grababa una película, los productores solían contratar a los extras de la gente que vivía en la ciudad o cerca de la zona de grabación. El pago normalmente no era muy alto, pero la emoción de salir en una película hacía que mucha gente se presentará en las audiciones. La finalidad de los extras era dar una sensación de realidad a la película. Hacer creer al espectador que lo que sucedía, pasaba en el mundo real. Pero la selección de los extras no era tan al azar como mucha gente creía, se requería cierto talento y naturalidad para el trabajo.

—Creo que, en el fondo, quiere hacer la película —decidió Koala—. Pero tiene miedo de admitirlo. Tal vez por eso no acepta la oferta del jefe.

—O tal vez, simplemente quiere más dinero —agregó Sabo convencido de que eso era todo lo que el tal Ace quería, sacar provecho de la situación.

—Puede ser —dijo la castaña al cabo de un momento—. Pronto lo sabré. El jefe me dijo que intentará convencerlo una vez más, cualquier cantidad que elija, él la pagará.

¿No eran esas demasiadas consideraciones para un don nadie? pensó Sabo comenzando a sentirse molesto. ¿Quién se creía que era ese tal Ace? ¿Por qué no aceptaba simplemente la oferta de Dragon y desaparecía para siempre? Por muy terco que fuera Luffy, no podía obligar a la gente a hacer algo que no quería así que el idiota podía rechazar trabajar con él y asunto arreglado.

—¿Irás a hablar con él hoy? —Koala asintió mirando su plato, ninguno de los dos había comido— ¿Quieres que te acompañe? —se ofreció en un impulso, tanto hablar de aquel idiota, terminó por despertar la curiosidad de Sabo.

"Portgas D. Ace" Shirohige leyó el nombre impreso en la fotografía en sus manos. La persona fotografiada se veía demasiado "simple", por decirlo de alguna forma. No era la clase de fotografía que llamaría su atención si estuviera revisando candidatos para una de sus obras. Las fotografías de los aspirantes eran más que una "necedad" de los productores y directores. Una fotografía les daba mucha información sobre las personas en ellas. Un actor no solo debía tener talento, por mucho que la gente se empeñara en decir que la industria del entretenimiento no debía ser regida por la apariencia de las personas, tenía que tener además presencia ante la cámara. Las mismas personas que se quejaban de que solo los actores más populares y atractivos tenían oportunidades, eran las mismas personas que jamás irían a ver una película protagonizada por actores más "normales". Y si bien Shirohige estaba de acuerdo en que no soló la gente "atractiva" merecía una oportunidad. Un actor requería tener presencia y para Shirohige, y muchos otros directores, eso no era algo negociable.

—No parece la clase de actor que llamaría tu atención —comentó levantando la vista de la fotografía para mirar a Dragon—. ¿Por qué te interesa?

—A mí no, pero sí a mi hijo.

Shirohige volvió a mirar la fotografía, que aún sostenía en su mano, pero no logró detectar que podría haber llamado la atención del hijo de Dragon.

—¿Hay algo que no estoy viendo?

—Lo que ves allí es lo que es en la realidad.

"¿Entonces, por qué esta interesado?" se preguntó Shirohige mirando la fotografía con mayor detenimiento.

—Luffy lo escogió para ser el protagonista de su película, el papel que originalmente interpretaría Sabo.

—¿Sabo? —Dragon asintió.

Shirohige se reclinó en su asiento sin apartar la vida de su interlocutor. Conocía un poco la historia alrededor de la salida de Sabo del proyecto de Luffy, principalmente por boca del propio Dragon, y le había advertido a este que relacionarse de "esa" forma con un actor no era una buena idea. Desde luego que Dragon no era el primero en caer por un actor de rostro agradable, pero había algo en aquel rubio que no terminaba de gustarle. La forma tan fácil en que decidió abandonar el proyecto con el que se había comprometido, dejaba en claro que no era una persona del todo confiable. Esa era una de las principales razones por las que jamás había contratado a Sabo para alguno de sus proyectos.

—En cualquier otro momento no me hubiera molestado —tal vez si lo hubiera hecho pero no hubiera decidido intervenir, pensó Dragon—, pero Luffy hará su debut en el festival y no puede hacerlo con "eso" —pese a las diferencias que pudiera tener con Luffy, Dragon no quería que fracasara.

—Entiendo, pero tu hijo quiere "eso" en su película, así que no creo que puedas hacer mucho al respecto.

—¡Ese sujeto solo hará que todo sea un fracaso!

—Si eso piensas, no debiste "robarle" a Sabo.

Por lo que Shirohige sabía sobre la película de Luffy, Sabo era perfecto para el papel y no solo porque este hubiera sido escrito para él, sino por la complejidad del mismo. Keima era un personaje que si no se intepretaba correctamente podría terminar convirtiendose en un completo desastre. Newgtae no terminaba de comprender como pensaba Luffy que... en ese momento sus pensamientos se interrumpiero al caer en cuenta de lo que Luffy había visto en aquel chico. "Ahora entiendo" pensó al comenzar a comprender la elección de Luffy.

—Sabo era perfecto para ser el protagonista de la película en la que estaba trabajando, además Sabo fue quien me buscó.

—Pero tú lo aceptaste, y "eso" —dijo señalando la fotografía, que ahora estaba olvidada en su escritorio— es la consecuencia de esas decisiones.

Dragon se reclinó en su asiento, no sabía porque había esperado que el viejo Shirohige lo comprendiera. El antiguo director era reconocido por su integridad inquebrantable, jamás había visto con buenos ojos a los actores que fácilmente renunciaban a sus contratos por otros más grandes, ni a los directoes dispuestos a "sobornar" a los actores para que participarán en sus proyectos. El viejo creía que la palabra de una persona tenía que cumplirse.

—¿Por qué mejor no me dices para que me enseñas esta fotografía?

—Se que tienes un proyecto en puerta —Shirohige asintió, después de todo no era un secreto que su teatro sacaba una obra cada tres meses—. ¿Podrías darle un papel a ese idiota? No tiene que ser nada grande, solo algo para que acepte dejar la película de Luffy —Dragon comenzaba a pensar que tal vez Ace quería actuar en una película más que dinero y Shirohige era una buena opción.

El teatro no era tan exigente como el cine y Shirohige ya tenía una posición consolidada, tener un actor mediocre como Ace en su elenco no reprentaba ningún riesgo para él. Además, Dragon sabía que el teatro de Shirohige era más un pasatiempo del viejo que un verdadero negocio. El viejo tenía tanto dinero que podía desperdiciarlo manteniendo aquel teatro ridiculo, Dragon no desperdiciaría su dinero de esa forma pero todo el mundo sabía que le vijo Shirohige tenía más dinero del que se podría gastar en diez vidas.

—¿Quieres que acepte a este don nadie en uno de mis proyectos?

—Yo asumiré el costo que implique contratarlo —se apresuró Dragon a ofrecer, el dinero no era un problema.

—¿Por qué mejor no le ofreces algo en uno de los tuyos? Luffy no es mi hijo, por lo que su suerte no es una de mis preocupaciones, puedo dormir tranquilamente decida lo que decida hacer en su película.

—No puedo ofrecerle un papel en alguno de msi proyectos, el chico no es bueno. Nunca he disfrutado de las películas para adultos, y tener que ver varias de mala calidad, es un asco.

—¿Es actor de películas AV?

Shirohige miró la fotografía. Admitía que aquello si era una sorpresa, principalmente porque el chico tenía un rostro infantil. "Aunque supongo que eso en el mundo de las películas AV es algo bastante llamativo" pensó.

—Era —aclaró Dragon—. Ahora e sun mesero en un restarante de barrio.

"El destino de muchos actores" pensó Shirohige, sin dejar de mirar la fotografía. El mundo del espectaculo, era un mundo cruel y despiadado donde solo sobrevivían los más fuertes. Era un mundo donde un día eras amado y aclamado por el públicos, y al siguiente eras la persona más detestada de todo el mundo. Podías teners miles de aciertos pero un solo error y todo lo que habías logrado construir se caía como un castillo de naipes. Esas situaciones eran lo que distinguían a un ganador de un fracasado. Los verdaderos ganadores no se rendían y seguían adelante, aprendían a tomar los fracasos y continuaban adelante. Shirohige mismo había experimentado algunos fracasos, pero uso todos ellos para continuar, nunca dejo que estos lo definieran. Nunca se rindió.

—¿Y quieres que incluya un actor porno en la obra de "La Sirenita" que estamos preparando? —preguntó dejando traslucir el sarcasmo en su tono.

Dragon sabía que no sonaba lógico, pero era poco probable que los niños pudieran "reconocer" a Ace y dudaba que sus madres lo hicieran. La mayoría de las mujeres prefería morir antes de aceptar que había visto una película de esa clase. Para ellas, los únicos pervertidos eran los hombres, aunque en experiencia de Dragon una mujer podía ser mil veces peor que un hombre.

—Tu has estado en este mundo el tiempo suficiente para saber que un solo error es suficiente para perderlo todo. Te preocupa tu hijo, pero a mi me preocupan los míos. No voy a arriesgarlos para salvar al tuyo.

Dragon suspiro, no podía decir que no le sorprendía la respuesta del viejo Shirohige. Ni siquiera el mismo se atrevería a arriesgarse de esa manera. Ni siquiera por Luffy. Aún no había terminado como para perderlo todo por un niño caprichoso que no era capaz de ver que era lo mejor para él y para todos los que estaban con él.

—Dices que trabaja como mesero, ¿no? Seguramente aceptará dejarlo por una cantidad de dinero lo suficientemente tentadora como para ayudarlo a salir un poco de esa rutina.

Shirohige pudo ver como Dragon suspiraba y alzaba los ojos en señal de fastidio.

—¿Te rechazo? —aventuró Shirohige— ¿Qué ocurrió? ¿Era una cantidad pequeña?

—Sesenta millones de berrires, ¿te parece poca cosa?.

Definitivamente no lo era, pensó Shirohige. En opinión del viejo director aquella era cantidad suficiente para tentar a cualquier persona, y más por el hecho de que se lo darían por no hacer un trabajo.

—Dice que no quiere hacer la película, que acepto por que mi hijo lo obligó —Dragon tuvo dudas con respecto a eso, hasta que vió el contrato que Koala logró fotografiar—, pero se niega a aceptar mis ofertas. No es más que un petulante, arrogante...

Mientras Dragon enlistaba todas las "cualidades" del idiota pecoso, Shirohige volvió a mirar la fotografía. "Lo odas, pero te niegas a dejarlo... eres alguien curioso, Portgas D. Ace".

—¿Cómo fue que tu hijo y este chico terminaron conociendose?

Dragon suspiro ante la interrupción, pero al cabo de un momento comenzo a relatarle a Shirohige lo que Koala había averiguado sobre como Luffy había elegido a aquel extraño actor, que en opinión de Dragon jamás debió haber pensando que podía actuar. Su vida sería más fácil si aquel idiota no hubiera estudiado actuación, ¿donde estaban sus padres cuando eligió su carrera?

Conforme Dragon relataba el encuentro entre su hijo y el "idiota", a Shirohige le resulto obvio que Dragon no sentía el menor apreció por el actor que su hijo había seleccionado. Y si tenía que ser sincero consigo mismo, Shirohige no podía culparlo. El mismo hubiera obligado a cualquiera de sus hijos, que le hubiera llevado un actor como aquel para un proyecto importante, a desistir de semejante tontería. Pero había algo en aquella historia que le resulto lo suficientemente gracioso como para reír una vez Dragon terminó de contarle lo sucedido, lo que ocasionó que Dragon lo mirara con enfado.

—Lo siento, pero es que toda la historia resulta realmente graciosa.

—Me alegra que mis preocupaciones te resulten tan divertidas —dijó poniendose de pie, no iba a quedarse allí a que siguieran riendose de él—, pero me temo que aún no termino con todas las cosas pendientes que tengo que hacer.

—Si, esta claro que esta producción en la que te vas a embarcar no será la única de tus preocupaciones.

Cuando Dragon abandonó la oficina, Shirohige seguía sonriendo divertido.

No era como si lo que Luffy hiciera o dejara de hacer fuera a quitarle el sueño, el chiquillo no era uno de sus amados hijos. Pero todo aquello le había parecido divertido al darse cuenta de que aquella época en la que tenía que cuidar cada paso que daba y cada proyecto en el que trabajaba, finalmente había quedado en el pasado. Aquella libertad de la que gozaba ahora, le permitía crear mundos que entretenían a la gente y divertía a los niños. El teatro le había permitido continuar haciando aquello que amaba, pero de una forma mucho más libre y placentera.

Shirohige miró la fotografía que había quedado olvidad en su escritorio, Dragon en su arrebato se había olvidado de recogerla y él mismo había olvidado devolversela.

—Así que... estas tratando de borrar a tu creación, ¿eh Luffy?

No era la primera vez que Shirohige veía algo como aquello. Había visto ese comportamiento muchas veces, y no solo en directores de cine, sino también en escritores, quienes cansado de sus creaciones trataban de eliminarlas o cambiarlas, lamentablemente todos y cada uno de ellos había descubierto que "sus" creaciones tenía más vida que ellos mismos y...

—... el resultado nunca ha sido bueno, pequeño Luffy —completó en voz alta.

Cuando uno creaba a un personaje, este dejaba de ser un ser ficticio. A medida que se iba plasmando sobre el papel, comenzaba a tener forma, voz, una personalidad, un pasado, una motivación y sobretodo una mente propia. Se convertía en un ser tan real como el creador mismo, y en algunas ocasiones incluso más real. Poco a poco ibateniendo una voz propia y era el mismo personaje quien decía que hacer y que no hacer. El creador se volvía un mero espectador.

—No puedes matar a un ser que ya existe, Luffy. Y creo que aprenderás eso de una forma dolorsa.

—¡Tashigi!¿Por qué tardas tanto en entregar un pedido! ¡A este paso los clientes van a terminar cenando en lugar de comer!

Tashigi contó hastamil, recordadose que dentro de un par de meses podría finalmente renunciar a aquel trabajo y no tendría que soportar los gritos de Dadan nunca más. Además, no era su culpa ser tan "lenta". Durante toda la mañana, el restaurante había estado acediado por clientes, primeros los que querían desayunar —los cuales querían su desayuno lo más pronto posible, porque iban tarde al trabajo, ¿si iban tarde porque se detenían a desayunar?—. Después llegó la hora de comida, la cual llegó mucho antes de que Tashigi se diera cuenta, con toda aquella gente que parecía ir a comer allí durante su hora de comida. Era cierto que la mayor clientela del restaurante era la gente que trabajaba en los alrededores, pero Tahisgi nunca había tenido que atender a tantas en un solo día. Así que no era su culpa ser lenta, ¡nunca antes le habían asignado turnos en los que había gran afluencia! Esos turnos siempre eran cubiertos por Ace.

—No tomes personales los gritos de Dadan —le comentó Carmen mientras colocaba los platillos de otras ordenes en la barra para que Tashigi los tomará—. Nos grita a todos cuando el restaurante esta lleno.

—No entiendo como es que Ace puede soportarla —de paso tampoco entendía como era que Ace lograba lidear con la cantidad de ruido que se tenía en el restaurante.

—Por que es muy terco —dijo Carmen con una sonrisa antes de volver a la estufa.

"No es el único" pensó al ver a la pelirroja moverse con rapidez y confianza entre las estufas, supervisando todo. Cuando entro a trabajar allí, Carmen le pareció una cocinera sumamente talentosa, por lo que no lograba entender como era que seguía trabajando en aquel lugar cuando, en opinión de Tashigi, tenía todas las capacidaders para trabajar en alguno de aquellos restaurantes exclusivos que aparecían en las revistas de alta cocina o en las revistas de moda.

—¡Ten cuidado con esa vajilla! —el gritó de Dadan hizo que Tashigi saliera de sus pensamientos. La chica que acaban de contratar para ayudar en la cocina, miró con horror a la enorme mujer mientras abrazaba el palto que estaba lavando contra su pecho— ¡Si rompes un solo plato, lo descontaré de tu sueldo! —amenzó Dadan.

Tashigi alcanzó a notar que la chica apretaba el plato aún más y suspiro. No le extrañaríaque la chica terminará renunciando aquel mismo día. "Sería la primera de esta semana" pensó con fastidio, viendo en un futuro próximo que tendría que encargarse de lavar los platos nuevamente. Tan solo la semana pasada, Dadan había roto su record de cinco renucias, siete era el nuevo marcador.

"No quiero tener que lavar platos nuevamente" pensó Tashigi mientras comenzaba a recoger los platillos de su siguiente entrega. Le dolía el hombro y ese fin de semana tendría un torneo, si los demás días terminaban siendo como el actual, no obtendría un buen resultado y era una competencia importante, tenía que tener cuidado de no lesionarse o cansarse demasiado.

Con la nueva orden sobre la bandeja, Tashigi regreso al restaurante. El bullicio que creaba la gente le taladró los oídos y no le quedo duda de que pronto tendría problemas de audición. Antes de trabajar allí, nunca se había dado cuenta de lo ruidosa que podía ser la gente, aún con el simple hecho de tomar un cubierto. "Por suerte mi vida no continuará de esta forma" pensó con alividio y no pudo evitar sentir un poco de pena por Ace. Le agradaba su compañero pero daba gracias por haberlo conocido, ya que gracias a él pudo ver lo que podía pasarle si renunciaba a sus sueños. Un trabajo a tiempo parcial, que ella solo veía como la forma de conseguir dinero para pagar sus propias cosas, podría convertirse en todo su sustento y ella no quería eso. "Eso no va a pasarme" se prometió mientras dejaba los platos de los clientes con cuidado frente a cada uno. Tras desearles buen provecho, se apresuró a volver a la cocida sobre todo para no tener que disculparse con todos los clientes que al verla aprovechaban para preguntar por sus órdenes. ¡Solo tenía dos brazos! La gente podía llegar a ser realmente inconsciente.

—... tienes que aceptarlo Dadan, es probable que Ace renuncie —Tashigi casi sintió que se le detenía el corazón al escuchar a Carmen decir aquello cuando recién entraba a la cocina—. Es decir, ese chico le ofreció un papel en una película, solo será cuestión de tiempo para que le lleguén más ofertas.

Olvidandose de su hombro adolorido y del importante torneo que tendría aquel fin de semana, Tashigi se apresuró a colocar todos las órdenes que le faltaban por entregar en una bandeja y se apresuró a volver al restaurante para termianr con ellas y poder volver pronto a la cocina. ¿Ace iba a renunciar? ¿Alguien le había ofrecido un papel en una película? ¿A que chico se referían? ¿Por esa razón habían hecho aquel cambio de horario? Cuando Dadan la llamó para decirle que tendrían que hacer un cambio en la rotación de horarios, solo comentó que se debía a que Ace tenía algo que hacer. Pero nadie mencionó que lo que Ace tenía que hacer era una película y mucho menos que la opción de "Renuncia" estaba sobre la mesa. Y Tashigi tenía que admitir, que ninguna de las dos cosas le agradaban.

Si Ace estaba retomando su carrera como actor, la película sería para adultos, lo que se traduciría en un aumento de aquellos clientes raros que acudían al lugar tan solo para ver a Ace —gente pervertida, si le preguntaban a ella— y hacer comentarios groseros sobre la forma en que se las metía a las chicas y la resistencia que mostraba, sin contar a los que querían pedirle consejos para tener sexo con su novias. Al parecer ninguno de aquellos idiotas entendía que se trataba de una película y todo era actuación —aunque en realidad, Tashigi no estaba tan segura porque algunas escenas de sexo se veían bastante reales—.

Y lo otro, ¿qué iba a pasar si Ace renunciaba? Bueno esto estaba claro para Tashigi, si Ace renunciaba, ella también tendría que hacerlo, porque no estaba dispuesta a atender todo aquel lugar ella sola. La opción era fácil, el problema vendría después. Porque si renunciaba, le costaría mucho trabajo encontrar otro donde le pegarán tan bien y lo peor, es que cualquier lugar donde consiguiera trabajo tendría, probablemente, la misma carga de trabajo que si ella se quedará sola. Trabajar con Dadan, pese a todas las quelas que Tashigi pudiera tener, nunca había sido especialmente díficil para ella porque Ace era quien hacía todo el trabajo pesado, incluso era quien cubría los turnos más pesados. Por lo que si Ace renunciaba, todo lo que el pecoso hacía caería sobre ella y a donde fuera sería lo mismo, a menos que encontrará otro trabajo con otro Ace en él.

—... yo si iré a ver esa película —escuchó decir a Chimney cuando volvió a la cocina. La nieta de la mejor amiga de Dadan apreciaba mucho a Ace y obviamente no entendía que las películas que había hecho su amigo, no eran películas que ella pudiera ver.

—Sería divertido ir a verla —Kokoro, como siempre, estaba sentada en la barra, bebiendo. Tashigi frunció el entrecejo. No le extrañaba que la mujer pensará que una niña de ocho años viera películas para adultos fuera una buena idea.

—Ace no nos ha contado nada sobre la trama —comentó Carmen colocando un trozo de pastel frente a la niña y su rídiculo gato, que a parecer de Tashigi lucía más como un conejo—, pero creo que será algo grandioso. Voy a extrañarlo cuando se vaya —agregó con un tono triste tomando asiento frente a la pequeña, cuya atención estaba ahora en el trozo de pastel que compartía con su conejo-gato.

—¿Ace se va ir! —preguntó Tashigi sin poder contenerse por más tiempo.

La mirada de todas las mujeres se centraron en ella, como si notaran su presencia por primera vez. Por alguna razón, Tashigi no pudo evitar sentirse molesta. Siempre era lo mismo, ninguna de ellas parecía notar su presencia, pero cuando era Ace las cosas eran muy diferentes. "Seguramente todas son fans de sus películas. No me sorprendería que lo hubieran contratado solo para poder verlo" pensó con rencor, sintiendose como una persona vil por pensar de esa forma, pero ese sentimiento también desapareció casi al instante. Aunque si era sincera, ese pensamiento no tenía nada de malo. Después de todo, Ace había aceptado hacer aquellas películas, lo que significaba que no debía tener problema con que lo vieran desnudo, ¿no? Al menos, Ace nunca se había mostrado avergonzado con la gente que lo reconocía. Al darse cuenta de a donde se dirigían sus pensamiento, Tashigi se arrepintió de ellos. Sabía que no estaba siendo justa, pero no podía evitarlo. Estaba enojada, molesta ante la idea de que Ace pudiera renunciar y ella perdiera la comodidad de la que había gozado hasta ahora.

—Bueno, aún no ha presentado su renuncia pero... —Carmen se encogió de hombros, como dejando en claro que aquello solo era cuestión de tiempo.

"Entonces, si se va ir" pensó Tashigi con angustia, pero ¿por qué? Aún y cuando sonaba cruel, Tashigi dudab que Ace tuviera algo que ofrecer en alguna película. Llevaba cinco años sin actuar y además, él mimso había dicho que ese mundo se había acabado para él, entonces ¿quién era el idiota que había pensado que era una buena idea darle un papel en una película?

—¡Es un tonto! —explotó Dadan, antes de que Tashigi pudiera decir algo— ¿Como puede siquiera considerar volver a ese mundo horrible donde solo lo han despreciado? Lleva cinco años aquí y nunca nadie vino a buscarlo, ahora quieren que vuelva solo porque ellos lo piden, ¿quienes se creen que son? ¿Y Ace? Si ese idiota quiere volver, ¡que lo haga! A mi me da igual si quieren que lo sigan tratando como un objeto y que se aprovechen de él. ¡Para lo que me importa! ¡Por mi puede largarse ahora mismo!

Dadan aún recordaba el día que conoció a Ace. El chico fue su último cliente aquel día, había llamado la atención de Dadan porque lucía como alguien con quien la vida se hubiera ensañado. La ropa holgada que denotaba claramente que su dueño había perdido peso, el cabello largo y descuidado, típico en alguien que tenía mayores preocupaciones en la vida que asistir a una peliquería. El chico pese a todo, no era como los clásicos vagos que acudían al lugar por un poco de comida, era educado y llevaba una carpeta negra algo vieja y desaliñada que dejo sobre la mesa. Por la postura que tomó, Dadan comprendió que no había tenido suerte en la búsqueda de empleo. En aquel momento Dadan no pensó inmediatamente en la vacante que tenían, solo pensó que tal vez podían darle algo de comida, algo caliente para que recuperara su energía, pero Carmen fue quien tuvo una mejor idea. Aquella noche le pidió ayuda para sacar las cajas fingiendo que no podía hacerlo y Ace se ofreció a ayudar, solo por hacerlo, ya que cuando Carmen le habló de la vacante le chico se soprendió genuinamente. "La verdad es que estoy buscando trabajo en alguna película... soy actor" aquella frase fue lo que derritió el corazón de Dadan. Ace lo había dicho sin ninguna intención o superioridad, es más, en opinión de la mujer parecía algo avergonzado por comentarlo. Carmen fue quien dijo que podía trabajar allí mientras conseguía el empleo que buscaba, después de todo toda la gente que trabajaba allí como mesero era eventual. Ace acepto y cinco años después el chico seguía con ellas. Ace había cambiado mucho desde aquella vez, el chico se había convertido en alguien en aquel restaurante, pese a todas las quejas que Dadan podía tener y todas las cosas que decía de él, Ace se había ganado el corazón de todas ellas. Incluído el de Dadan, y era por eso que no quería volver a Ace de aquella forma nunca más.

—No es más que un idiota que se deja deslumbrar por esos animales que solo lo ven como un pedazo de carne.

"Así que la vieja si ha visto las películas de Ace" pensó Tashigi y por alguna razón la idea resultaba un poco perturbadora, pero tal vez solo ella era quien se sentía de esa forma. Muchas veces se había preguntado como era que Ace podía lucir tan tranquilo, sabiendo que cualquier persona con la que se cruzará podría haber visto alguna de sus películas y por lo tanto, saber como lucía sin ropa. Si Tashigi estuviera en esa situación, no creía ser capaz de salir de su cuarto nunca más, sería demasiado vergonzoso. Es decir, ¡ella sabía como se veía Ace sin ropa!

—¡Wow! ¡Hermana estas completamente roja! —exclamó Chimney haciendo que todas centrarán su atención en ella. Tahigi rogó porque la tierra se abriera y se la tragará.

—¿Qué ocurre Tashigi, acaso tienes fiebre? —preguntó Kokoro colocando una mano sobre la frente de la chica, Tashigi soltó un grito y se alejó.

—Esoty bien, eso solo que... —no supo como continuar, no podía decirles que estaba recordando como se veía Ace desnudo.

Mientras Tashigi trataba de encontrar una razón para su repentino sonrojo, la puerta de acceso del callejón se abrió y Tashigi agradeció a todos los dioses la oportuna llegada de algún repartidor, así que tratando de ignorar la mirada preocupada de todas dirigió su atención a la puerta. Pero para su completo horror, cuando Dadan giro a la puerta, también alertada por el sonido, y dejo ver de quien se trataba, el sonrojo en el rostro de la chica fue aún peor al ver a Ace quitandose la bufanda con el rostro ligeramente rojo por el brillo.

El frío le sienta muy bien a tu piel, John, me gustaría poder ver más de ella, ¿por qué no te quitas toda esa ropa?

El dialogo de aquella maldita película que se le ocurrió ver con sus amigas volvió a la mente de Tashigi al ver las mejillas rosadas del pecoso junto con el movimiento que estaba haciendo para quitarse la bufanda, era justo como la escena de aquel maldito dialogo. ¿Por que el siemple hecho de quitarse una bufanda tenía que resultar tan erótico? ¡Solo se estaba quitando una maldita bufanda!

—¡Ah, tu rostro se ha puesto más rojo, pareces una manzana! —grito Chimney riendo.

"Maldita niña, ¿por qué no te callas de una vez?" pensó Tashigi completamente avergonzada mientras trataba de encontrar un lugar donde ocultarse, pero para su mala suerte ya no había órdenes pendientes ni clientes nuevos, por lo que tendría que afrontar a los presentes. No sería tan complicado confrontar a las mujeres, el problema era ace, quie para su completo horror la miraba y al ver sus ojos oscuros fijos en ella, Tashigi no puedo evitar estremecerse.

Si de verdad quieres demostrarte lo arrepentida que estas, ¿por qué no te inclinas en el escritorio y me muestras tu coño? —demandó John al ver a la mujer que tantas veces lo había humillado, temblando frente a él como una niña pequeña al ver que los papeles entre ellos habían cambiado.

Tashigi casi sintió como se le detenía el corazón al recordar aquella escena y casi quiso echarse a llorar que en realidad era solo su verguenza la que le hacía sentir eso, porque para su mala suerte, su corazón seguía latiendo como si nada, ajeno a la verguenza que estaba sintiendo su dueña. ¿Por qué estaba recordando aquella película justo ahora? ¡Todo era culpa de sus amigas! Tashigi había cometido el error de decirles el nombre de sus compañeros del trabajo y Hina había reconocido el nombre de Ace, por lo que le enseñaron aquella película y aún era fecha en que Tashigi no podía olvidarla.

—¿Te encuentras bien, Tashigi? —preguntó Ace preocupado, pero escuchar su voz solo hizo que más dialogos de aquella película acudieran a la mente de Tashigi— Chimney tiene razón te ves un poco roja.

—Estoy bien, solo es el calor de la cocina —sin decir nada más Tashigi se encaminó a la nevera, esperando que la atención de todas se centrará en el recién llegado.

—¡Así que la super estrella se dignó a aparecer! ¿Qué? ¿Has venido a decirnos que una super estrella como tú no necesita seguir trabajando en un lugar como esté?

Ace apartó la mirada de Tashigi, olvidandose de la preocupación que sintió al ver al achcia con el rostro tan rojo, para mirar a Dadan. La mujer lo miraba con irritación, había tomado su clásica postura colocando las manos en sus caderas y mostrando toda su altura. Dadan era una mujer realmente alta, Ace apenas le llegaba a los hombros. Aquel hecho lo había sorprendido un poco cuando recién comenzó a trabajar en el restaurante, pero con el tiempo se fue acostumbrando y ese truco ya no lo intimidaba.

—¿De qué estas hablando? —preguntó confundido terminando de quitarse la chaqueta que llevaba, el cierre seguía roto por lo que si no hacía algo para arreglarlo antes de que las temperatura comenzaba a bajar aún más, terminaría pescando una pulmonía. No necesitaba seguir gastando su paga con más doctores. El dolor en su hombro ya era suficiente merma en sus finanzas.

—¡Ah, ya veo! Te haces el desentendido, ¿eh? Pues para que lo sepas, no creas que nos afecta que te vayas. Podemos conseguir a alguien que haga tu trabajo.

Carmen suspiro, hace apenas unos momentos Dadan había estado externando su preocupación de que Ace "cayera" nuevamente en ese mundo donde solo lo lastimarían. Un mundo donde, si Ace decidía volver a entrar, Dadan no podía protegerlo. Porque esa era la verdad que la mujer no se atrevía a admitir, la verdad era que Dadan le había tomado verdadero aprecio a Ace y estaba preocupada de que al volver al mundo que lo había botado tan fácilmente tiempo atrás, Ace pudiera volver a salir lastimado. Carmen no lograba entender, ¿por qué le costaba tanto aceptar que estaba preocupada? ¿Por qué no quería aceptar que aquel chico pecoso, que había llegado a ellas por mera casualidad, le importaba más de lo que quería admitir? "Yo tampoco quiero que se vaya" pensó Carmen. La verdad es que prefería que Ace continuará trabajando con ellas, al menos de esa forma podría asegurarse de que el chico estaba comiendo y que se encontraba bien.

—Ace —el pecoso miró a la niña que le jalaba el pantalón con la mano que no estaba usando para abrazar a su extraño gato, que Ace notó que también lo miraba. La niña al ver que la atención de Ace estaba en ella, soltó su pantalón y abrazó al gato con ambos brazos mientras bajaba la cabeza—. ¿Es verdad que ya no vas a trabajar aquí?

La cocina quedó en completo silencio, dejando a todas las mujeres sorprendidas. Chimney, la niña de ocho años, había hecho la pregunta que ninguna de ellas se había atrevido a formular por temor a escuchar la respuesta. Ace frunció el entrecejo confundido y se arrodilló para quedar a la misma altura que Chimney.

—¿Quién te dijo eso? —como toda respuesta, Chimeny tan solo abrazó aún más al gato quien maulló mirando a Ace. El pecoso pensó que la niña seguramente lo estaba lastimando y el felino lo culpaba a él por ello— Claro que no me voy a ir, si me voy... ¿quién va a prepararte tu malteada favorita? —Chimeny levantó la cabeza para mirarlo y Ace sonrió en un intento por mostrarle que no mentía. La niña debió verlo en sus ojos porque esbozó una enorme sonrisa que dejaba al descubierto el diente que le faltaba y grito emocionada mientras se lanzaba sobre Ace para rodearle el cuello con sus brazos, dejando caer al gato en el proceso. El gato no protesto, sino que se encaramó sobre Ace también, al parecer el felino era capaz de enteder que algo importante acababa de suceder en la vida de su pequeña dueña.

—Entonces... ¿no vas a renunciar? —pregunto Tashigi esperanzada, su rostro ya había vuelto a la normalidad, aúnque aun era incapaz de mirar a Ace directamente a los ojos. Tardaría un tiempo en volver a poder hacerlo sin pensar en el pecoso teniendo sexo con aquella mujer voluptuosa.

—Claro que no, ¿quién les dijo eso? —preguntó Ace levantandose y mirando a todas las mujeres presentes en la cocina, incluida una chica a la que no había visto antes. Chimney se negó a soltarlo, por lo que tuvo que mantener a la niña en sus brazos, mientras sentía las garras del gato clavarsele en el hombo para mantenerse en equilibrio.

—Pensamos que renunciarías —confesó Carmen—. Después de todo, finalmente has conseguido un papel importante —"Soy actor" el recuerdo de aquellas palabras que Ace dijera cuando lo conocieron volvió a su mente y no puedo evitar sentir una punzada de dolor en su pecho.

—¡Yo no lo busque! —respondió Ace a la defensiva al sentir que Carmen lo decía como si él hubiera estado buscando que aquello pasará— Además, no es algo tan importante. Es solo un papel —no era un simple papel, era el rol principal de la película, pero Ace no estaba dispuesto a aceptarlo. Principalmente, porque sabía que aquello no iab a durar mucho y no quería sentirse más avergonzado de lo que ya se sentía—. No voy a renunciar.

—Bueno, eso es... grandioso —Carmen tenía que admitir que le alegraba saber que Ace no se marcharía, pero también estaba un poro preocupada, aunque no sabía decir porque—. Pero imagino que algunas veces tendrás que pedir permiso, ¿no? —preguntó mirando a Dadan quien, por alguna razón, tampoco parecía estar del todo feliz. ¿Aquello era curioso? ¿No debería estar feliz de que Ace no fuera a renunciar?

Ace tuvo que contener un suspiro, había querido olvidarse de aquel tema, pero tal vez sería mejor abordarlo de una vez. Bajó a la niña y colocó al gato en los brazos de la pequeña, para mirar a Dadan.

—Si bueno, algo se mencionó de eso hoy y era algo que quería tratar contigo —Dadan frunció el entrecjeo y se cruzó de brazos, en su clásica postura de que no aceptaría cualquier idiotez.

—Esperas que te de permiso para faltar cuando se te venga en gana, ¿te crees tan importante como paraque te esperemos o tratemos con esa clase de privilegios?

—No sería todos los días y te avisaría —"Todo por culpa de esos idiotas" pensó con molestia, ya había supuesto que Dadan no se iba a tomar muy bien aquel tema—. Podría tomarlo de mis días de vacaciones —propusó.

"No es algo tan importante, ¿eh?" pensó Dadan mirando a Ace. Ella sabía que Ace usaba sus días de vacaciones para descansar y aliviar un poco el malestar en su homrbo, que parecía haberse acentuado últimamente. Si decía que aquel trabajo no era algo tan importante, ¿por qué estaba dispuesto a sacrificar el tiempo que utilizaba para sí mismo en aquello "no" tan importante? "No quieres aceptar que en realidad si es algo imporante para ti" pensó con tristeza al tiempo que scaba un puro y lo encendía bajo la atenta mirada de todos los presentes, Carmen comprendió los pensamientos de Dadan al ver los movimientos cuidadosos que utilizaba para encender su puro.

Tashigi seguía la conversación con gran atención, se había escuchado el sonido de la campanilla de la puerta —que indicaba que un nuevo cliente había entrado— pero no quería moverse de allí hasta no saber que pasaría. Aquello era mucho más importante que el bueno servicio del restaurante.

—Yo puedo cubrir su turno cuando no pueda venir —ofreció Aphelandra atrayendo la atención de todos—. Yo solía ser mesera gasta que tú llegaste —comentó mirando a Ace con una sonrisa—. Estoy segura de que puedo cubrirte sin problema.

—¡Nosotros también ayudaremos! —ofreció Chimney saltando mientras el gato en sus brazos maullaba en señal de ¿protesta o apoyo? Era díficil saberlo con exactitud.

Ace las miró confundido, ¿por qué estaban dispuestas a ayudarlo? No lo entendía, todas ellas tenían sus propias tareas y preocupaciones como para agobiarse con las tareas de Ace.

—No serían muchos días —comentó preocupado mirando a Aphelandra, la verdad era que no quería causarle problemas a ninguna de ellas.

"Si realmente piensas eso, ¿por qué no abandonas esa estúpida película?" la respuesta era fácil, porque si renunciaba tendría que pagar una suma de dinero que no lograría juntar en toda su vida. Moriría y Nami sería capaz de ir a buscarlo al otro mundo para que terminará de pagara. "Pudiste haber aceptado la oferta de esa chica espeluznante, Panda", ¿por qué no lo había hecho? Ahora, por culpa de esos idiotas, no solo estaba sacrificando sus vacaciones sino que también le ocasionaría problemas a Aphelandra y a todos seguramente. Siempre era lo mismo, siempre terminaba causandoel problemas a los demás.

—No te preocupes, pero tendrás que invitarme a la premier de la película y darme un autografó para venderlo cuando seas más famoso y poder dejar este trabajo —la enorme sonrisa de Aphelandra hizo que la culpa estallará en el interior de Ace.

"Cuando me sienta mejor, lo primero que quiero hacer es ver una de tus películas. Nunca traes ninguna" la voz de su madre resonó en la cabeza de Ace. El pecoso miró a Aphelandra y no pudo evitar pensar que su sonrisa sincera se parecía demasiado a la de su madre. La sonrisa de alguien que confiaba en él. Ace sonrió en un intento por terminar aquella conversación al no ser capaz de volver a prometer algo como aquello.

—Bueno, si a Aphelandra no le importa no creo que tengamos problemas. Pero tiene que avisar con tiempo. No creas que por ser una super estrella puedes hacer lo que te venga en gana.

Ace tuvo que contar hasta cien en su cabeza para no responder de forma grosera, en primera porque no era correcto y en segunda porque Dadan era su jefa. Pero es que la mujer solía sacarlo de sus casillas.

—Procuraré recordarlo —respondió con sarcasmo.

Tashigi sonrió aliviada, sintiendo como el alma volvía a su cuerpo. Aquello había sido genial, al final no tendría que renunciar a su trabajo. No importaba que no hubiera rotación de turnos, después de todo solo serían un par de mesas, podría soportarlo.

—¡Oye, yo conozco a este chico!

Shirohige miró a su hijo mayor con sorpresa. Thatch había tomado la fotografía que Dragon olvidará llevarse y que había olvidado sobre su escritorio durante todo el día sin reparar en ella una sola vez, hasta ahora. Thatch contemplaba aquella fotografía con una sonrisa en los labios.

—Es un actor de películas AV —continuó Thatch sin aparta la vista del rostro pecoso capturado en aquella imagen.

Mientras su hermano estaba perdido en aquella fotografía, Marco tan solo suspiro. No era ninguna novedad que Thatch tenía debilidad por las películas de bajo presupuesto, en especial por las películas porno. En realidad, Marco muchas veces se había preguntado que tenía Thatch en la cabeza que aquellos dos temas siempre parecían fascinarlo tanto.

—¿Quieres contratar a un actor porno para la obra? —preguntó Thatch a su padre con una sonrisa divertida—. Sin duda quieres llamar la atención de los medios. Apuesto a que algunas cuantas madres se pondrán sonrojadas al ver a nuestro príncipe.

Los dos hermanos habían acudido a la oficina de su padre para tratar los últimos detalles de la siguiente puesta en escena, "La Sirenita". Marco no estaba fascinado con aquella obra. No era una historia que lo atrajera: una niña mimada que quería hacer lo que se le viniera en gana, quien por un mero capricho acudía con la bruja del mar —conocida por todos como un ser vil y traicionero con la que nadie obtendría un trato justo— para pedirle que la hiciera humana y de esa forma poder conquistar a un hombre al que ni siquiera conocía y del cual se había enamorado simplemente porque era atractivo —¿Y las mujeres se atrevían a decir que los hombres eran los superficiales?—. Y una vez que todo falla, simplemente quiere deslindarse del trato hecho con la bruja, claro que esta tampoco jugaba justamente, pero eso era algo que ella sabía desde el momento que hizo el trató.

Sin embargo, que obra se presentaría en el teatro, era decisión del público. La obra de "La Sirenita" era una de las favoritas del público. Marco suspiro con cansancio, otra de las razones por las que no le gustaba aquella puesta en escena era porque su padre le asignaba el papel del príncipe. "Tal vez este año no lo haga, ya soy demasiado grande para interpretarlo" pensó con esperanza, aunque no era una gran esperanza considerando que eso no lo había salvado el año anterior. ¿Por qué no podían representar la obra original? La historia resultaba mucho mejor, en opinión de Marco.

—Wuarara —la risa de su padre sonó por todo el despacho—. Lo siento Thatch. Un viejo amigo vino a verme y olvidó esa fotografía, solo eso —en realidad, el mismo se había olvidado también de ella, hasta ahora. "El chico ni siquiera consigue dejar una impresión en la mente de una persona", pensó.

Thatch pasó su vista de su padre a la fotografía nuevamente. Marco se preguntó si aquel chico era el actor de su película favorita o algo así, de otra forma no lograba entender porque tanta fascinación por aquella foto. "Tal vez lo que le gusta de la película no era la actriz" pensó divertido.

—Entonces, ¿querían revisar algo? —preguntó Shirohige.

Marco dudó un momento, pero al ver que su idiota hermano seguía mirando aquella estúpida fotografía e incluso la estaba levantando para mirarla a contraluz, suspiro. Thatch parecía perdido en sus propios pensamientos.

—Queríamos revisar los temas pendientes de la nueva obra que será puesta en escena.

—Ah sí, ya tengo todo listo.

Shirohige abrió uno de los cajones y sacó una pesada carpeta que le paso a Marco.

—Será el mismo reparto del año pasado. Pero habrá algunas modificaciones para los escenarios.

Marco gimió al ver su nombre al lado del papel del príncipe. "Soy demasiado viejo para ser un príncipe" pensó con angustia, pero sabía que no tenía caso discutir con su padre.

—¿Por qué ese amigo te trajo esta fotografía?

Tanto Marco como Shirohige se giraron para mirar a Thatch, quien ya se había encaramado en el pequeño escritorio que su padre tenía en la esquina de su oficina. Marco frunció el entrecejo confundido, ¿por qué su hermano parecía interesado en aquella fotografía cuando su padre ya les había dicho que no era nada importante?

—Vino a pedirme si podía ofrecerle algún papel en alguna de nuestras obras. Al parecer quiere quitárselo de encima y…

—¿Lo contrataste?

El entusiasmo del castaño tomó por sorpresa a ambos hombres, quienes lo miraron confundidos.

—Ya terminé de reestructurar los horarios.

Nami había tenido que pasar toda la tarde revisando aquel plan para hacerlo cuadrar con los horarios que Ace le compartiera en la mañana. "Demasiados problemas por alguien que no vale la pena" se dijo Nami cada vez que se topaba con un problema para hacer cuadrar aquellos horarios. Ace iba a tener que pedir permiso al menos 20 días para lograr la grabación. Nami no lo había hecho con intención de molestar al imbécil, pero al final no pudo mejorar más el horario para no afectarlo tanto.

Luffy apartó la vista del diario en el que había estado escribiendo y miró a Nami. No la había escuchado entrar a su oficina, aunque podía ser que no la escucho porque Nami no solía llamar a la puerta, ella solo entraba a su oficina sin más.

—Revísalo, por favor.

Faltaba poco para que salieran y Nami no iba a permitir que Luffy se fuera sin revisarlo, después de todo era el principal responsable de que ella hubiera tenido que pasar toda su tarde trabajando para ajustar el horario de todos para adaptarse a la disponibilidad del "capricho" de su amigo.

Nami comenzaba a sentir que había algo más de lo que Luffy le estaba diciendo. No podía ser posible que, de un día para otro, después de rechazar a más de diez candidatos, decidiera que alguien a quien nunca antes había visto y que no conocía, fuera el candidato perfecto para interpretar a Keima. Mucho menos teniendo en cuenta al actor que se había elegido originalmente.

"Es como si se comparara a la malvada bruja con la hermosa princesa" pensó con fastidio, personalmente Nami deseaba poder sacar al pecoso del proyecto. No solo porque no era un buen actor, sino también por su actitud —la pelinaranja seguía molesta por la poca prioridad que el idiota le estaba dando a la película en la que todos ellos habían estado trabajando muy duro—. Pero, sobre todo, y lo más importante, por la forma en que Luffy parecía haberse encaprichado con él.

—Te comportas como cuando éramos niños y te obsesionabas con un juguete.

Luffy levantó la vista de los documentos que estaba revisando para mirar a su amiga. Nami tenía una mirada severa, lo que significa que Luffy había hecho algo que no la había hecho enfadar. Aunque si Luffy era sincero consigo mismo, no se necesitaba mucho para hacerla enfadar, pero no era normal que su enfado fuera tan serio como él que traslucían sus ojos en esos momentos.

—Nada de esto sería necesario si no insistieras en que ese idiota interpretará a Keima —comentó Nami señalando los documentos que Luffy estaba revisando, las modificaciones de los horarios para las grabaciones que había tenido que hacer—. Es obvio que a ese chico no le interesa este proyecto Luffy, pero te niegas a verlo.

—Pensé que renunciaría —dijo con simpleza, después de todo no podía decir nada más.

A Luffy, al igual que todos, le había sorprendido enterarse de que Ace no había renunciado a su trabajo. De hecho, Luffy había pasado casi toda la tarde pensando como lograría Ace cubrir ambos trabajos sin morir en el intento. Hoy al verlo, le había parecido que se veía bastante cansado, ¡y era el primer día!

Y un actor cansado se traducía en un mal desempeño. Por tal motivo, Luffy le había ofrecido hacerse cargo de la seguridad económica de la que parecía depender el pecoso, pero Ace se había negado rotundamente.

—Es obvio que no nos está tomando en serio.

Nami no solo se refería a la película, sino a todo en general. Ace había rechazado con la mano en la cintura la propuesta de Luffy de un seguro por un año mientras conseguía otro papel, y menos mal porque sinceramente la chica no quería pagarle a aquel idiota por no hacer nada. Sin embargo, el hecho de que rechazará el ofrecimiento de Luffy, ante los ojos de Nami, significaba que no creía que el chico fuera capaz de darle esa seguridad. ¡Idiota! ¿Acaso el pecoso los veía como unos simples niños? "Pues si él nos ve como unos niños, él no es más que un adulto fracasado" pensó con molestia. Esa era precisamente una de las cosas que más le molestaban de aquel pecoso, Nami había notado con claridad que ante sus ojos no eran más que un montón de mocosos que jugaban a hacer adultos.

—¿Por qué ese trabajo parece ser tan importante para él? ¿De verdad el dinero es tan importante?

Luffy sabía que Nami amaba el dinero, por eso estaba a cargo de toda la parte financiera de la productora, pero una cosa era que Nami amara tanto el dinero hasta el punto de no querer gastarlo y otro muy diferente era la necedad de Ace de no querer perder su trabajo. ¿Qué tenía que ver el trabajo con el dinero? La familia de Luffy siempre tenía dinero, Nami, Zoro, Usopp, Chopper, Robin, Franky, Brook, todos ellos tenían dinero, ¿por qué Ace no tenía dinero? Sabo también tenía dinero, una vez Luffy recordaba que Sabo estuvo sin trabajar por seis meses y nunca le faltó dinero.

No entendía cuál era el problema de Ace con el dinero.

—Tal vez a Ace le gusta el dinero como a ti —aventuro Luffy.

De todas las personas que Luffy conocía, solo Nami era quien tenía esa fascinación por el dinero.

—Nunca me rebajaría por el dinero, así que no me compares con ese idiota.

Luffy no dijo nada, tan solo continuó mirando los horarios sin prestarles verdadera atención. Nami no podía culparlo por sentirse tan confundido. Luffy provenía de una familia poderosa, el dinero no era algo que lo hubiera preocupado nunca en su vida, igual que todos ellos, pero todos los demás comprendían que la gente que no nacía con los mismos privilegios que ellos, requería pagar sus facturas, mismas que ellos también pagaban, pero no personalmente, sino que contaban con agencias o gente que se hacía cargo de esas cosas triviales, sin molestarlos a ellos.

Esa era otra gran diferencia entre Sabo y Ace, ambos pertenecían a mundos completamente diferentes. Sabo, al igual que todos ellos, venía de un mundo donde el dinero era algo constante, un mundo donde ellos podían moverse con libertad a donde quisieran, a la hora que quisieran y cuando quisieran. Ace pertenecía a un mundo donde su tiempo no era suyo, donde cada movimiento tenía que ser planeado con anticipación para avisar en su trabajo, un trabajo que requería para poder vivir. Alguien que siempre tenía que revisar sus finanzas para saber si podía o no permitirse tal o cual cosa.

Personalmente, Nami no tenía problemas con la gente trabajadora, pero por alguna forma Ace le parecía molesto. Demasiado molesto. Tras la salida de Sabo del proyecto, Nami se dio a la titánica tarea de encontrar un remplazo adecuado para el rubio. No había sido fácil, especialmente porque muchos candidatos solo estaban interesados en el apellido de Luffy, ninguno de ellos era adecuado para el papel, Nami los descarto inmediatamente, sin importarle todo el talento que tuvieran. Los actores que solo se interesaban por el nombre de los involucrados, no eran apropiados para trabajar para Luffy, tenían que querer realmente hacer el papel, no solo pensar en los beneficios que pudieran obtener de ello.

"Pero Ace…" el pensamiento asalto a la chica. Ace mostraba un desinterés total sobre quien era Luffy, Nami no podía recordar una sola ocasión en que hubiera dicho bien el nombre de Luffy. Ace no parecía sentirse realmente interesado por nada, ni por el nombre de Luffy, ni por el hecho de que la película

—No solo se trata de su rendimiento —agregó Nami—. ¿Tienes idea del trabajo que tendrá que hacer Bon-chan para ocultar sus ojeras y el color enfermizo de su rostro todos los días? Y no solo hablo por el costo que tendrá darle un aspecto sano y uniforme a ese idiota, sino que, al utilizar tanto maquillaje, terminará arruinando la imagen de la película.

Luffy apartó la vista de las hojas y se puso de pie para dirigirse al enorme ventanal tras él. Él también había notado ese detalle el día de hoy al ver a Ace. Un detalle, que sí era sincero consigo mismo, había pasado por alto todo ese tiempo y en el cual no reparó hasta el día de hoy que lo vio en el set, rodeado por todos los demás.

Ace tenía un buen físico, pero era solo el físico de alguien atlético, no contaba con el físico que requería el personaje de Keima.

Keima era un hombre de apariencia joven y con un cuerpo, si bien definido, no demasiado ancho. "Debería verse cómo Sabo" pensó Luffy. Sin embargo, Ace no contaba con ese mismo físico. Y si tenía que ser sincero, no era algo que no hubiera notado, lo hizo desde que Ace se probó la ropa que Robin había hecho para él. El problema es que una cosa era verlo en solitario, y la otra era verlo en el set de grabación y rodeado por los demás.

El personaje que Luffy había creado pensando en Sabo, era el personaje más complejo y difícil que había creado. Keima era un ser, porque Luffy ya no podía decir qué era un ser humano, cuya vida antinaturalmente larga lo había hecho volverse alguien frío, distante y cruel, cuya única motivación era detener a la Reina Blanca, la mujer responsable de su situación.

Luffy aún tenía grabado en su mente, la única ocasión en que Sabo había hecho una interpretación de Keima. Una representación, que aún ahora le causaba escalofríos y que había quedado tan grabada en su mente, que por ella fue incapaz de elegir a alguien más para darle vida. La ira que Sabo fue capaz de reflejar en sus ojos, esa ira que denotaba un sufrimiento profundo, fue capaz de transmitir todo lo que Luffy había imaginado que sentiría su personaje. El dolor y la ira de ver su humanidad perdida por culpa de una bruja que deseaba destruir el mundo y que él tontamente había salvado, creyendo que era un ser inocente. Un deseo de venganza que denotaba un sufrimiento profundo y un deseo de justicia que seguía dentro de él. Sabo fue capaz de transmitir todo eso con sus expresiones y su voz. Una voz profunda, llena de ira y sufrimiento.

Sabo había sonreído cuando terminó la interpretación, desapareciendo toda la magia que había creado a su alrededor.

—Lo extraño.

No había querido admitirlo, pero era la verdad y era justo como se sentía. Extrañaba a Sabo, extrañaba poder hablar con él, contarle como se sentía, sus sueños, las tardes que pasaban juntos planeando el futuro brillante que tendrían. Sabo seguía siendo alguien importante para él.

Había elegido a Ace porque era diferente de Sabo, él lo había sabido desde el principio. Ace no era un actor consumado, o al menos no era un actor que valiera la pena mencionar. Era alguien simple, alguien que no había luchado por sus propios sueños y para él que ellos solo representaban una molestia. Luffy no era un idiota que no se diera cuenta de ello. Pero aun así insistió en conseguirlo para la película. ¿Fue por orgullo? ¿Por qué vio algo en Ace? ¿Por qué quería que alguien creará otro Keima, distinto al que Sabo le había mostrado? ¿O fue simplemente porque quería ver cómo reaccionaría Sabo al ver al "actor" que había elegido para sustituirlo?

Luffy no sabía cuál era la verdadera respuesta.

—¿A quién?

La voz de Nami hizo que Luffy saliera de sus pensamientos y volviera al tema que había estado tratando con Nami.

—Extraño los tiempos en que las cosas no eran tan complicadas, ¿tú no?

—No tanto, en realidad, ahora podemos lograr más cosas que antes —dijo Nami con una sonrisa, pero casi de inmediato cambió su expresión a una más severa—. ¡No cambies el tema! ¡Estamos hablando de algo serio!

"Cierto" pensó Luffy. Nami tenía buena memoria para esas cosas.

—No voy a decirle a Ace que se vaya —aún si ni él mismo sabía la respuesta a sus preguntas, estaba seguro de que Ace tenía que quedarse—. Él es el único que puede interpretar a Keima.

—Dijiste lo mismo de Sabo —Nami no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer—, pero encontraste a Ace. Podemos buscar a alguien más, Luffy. Hay muchos actores con el suficiente talento para interpretar a Keima.

"Si, pero todos serán como Sabo" pensó Luffy. Todos serían actores: consumados o amateurs, todos buscando un beneficio propio. Gente que Luffy no sabía si realmente les interesaba el personaje o su apellido. Ace no era así, el pobre idiota ni siquiera sabía quién era Luffy. Ace lo veía como un niño caprichoso y molesto, Luffy podía saberlo por la forma en que se comportaba, por como hablaba y por como suspiraba cada vez que se daba cuenta que Luffy no iba a dar su brazo a torcer. Ace era un completo desconocido, que su mayor ambición parecía ser que lo dejarán en paz en su vida de fracasado.

¿Qué clase de Keima podía nacer de un perdedor?

Por alguna razón, Luffy tenía curiosidad por ver el resultado.

Marco suspiro, llevaban veinte minutos de aquella cinta y ya se sentía asqueado. No solo por la trama de la película o el hecho de que las escenas de sexo eran demasiado asquerosas para resultar eróticas —solo le recordaban esos documentales de la naturaleza que solía ver cuando quería dormir y no lograba conciliar el sueño—. ¿En verdad, Monkey D. Dragon había acudido a su padre para que contratará a ese actor? ¿Cómo era que un director de su calibre conocía un actor como ese? Es decir, el chico que llamaba tanto la atención de su hermano, era un pésimo actor. Verlo resultaba aburrido.

Fastidiado, Marco miró a su padre y a su hermano. Ambos parecían absortos en la película. "Seguro padre solo quiere saber lo que le fascina tanto a Thatch de ese sujeto" pensó mientras se ponía de pie para ir a la terraza, necesitaba tomar aire fresco o terminaría vomitando.

Fuera, Marco encendió un cigarrillo y disfrutó del sabor de la nicotina. Debido a la salud de su padre, Marco había dejado de fumar dentro de la casa pese a que esté le decía que no era necesario. Marco jamás podría perdonarse que algo malo le pasará a su padre, quería que viviera mucho tiempo. Mientras fumaba tranquilamente, disfrutando del aire fresco en su rostro, Marco pensó en la película que estaban viendo hacia unos momentos. Marco no tenía ningún problema con las películas para adultos, ni con sus actores, excepto por las películas que producía Doflamingo. Había algo en ellas que a Marco le hacía dudar que fueran "arte", más bien solo parecían situaciones perversas. Y para Marco, cualquier actor que hubiera trabajado con Doflamingo, era un completo fracasado, porque ¿Qué actor que se preciara, se prestaría a hacer esa clase de papeles?

—¡ES JUSTO ALLÍ, PADRE!

Marco casi saltó al escuchar el grito de su hermano y se apresuró a apagar el cigarro para regresar a la sala.

En la enorme pantalla que ocupaba gran parte de la pared de la sala, Thatch había detenido la cinta en medio de una escena, a la que Marco no lograba encontrar significado por haberse perdido el desarrollo anterior, donde aparecía el chico de la fotografía, aunque más joven por lo que Marco podía apreciar, sentado en un amplio sillón con la espalda apoyada en el respaldo, las piernas cruzadas y sosteniendo el auricular contra su oreja mientras sonreía de forma siniestra. Sin saber exactamente porqué, Marco sintió un escalofrío al ver los oscuros ojos del chico, tenían un brillo malicioso. Lucía completamente diferente del chico aburrido de aquella fotografía. "Tiene el rostro perfecto para interpretar a Scar del Rey León".

Maro trató de recordar de que iba la trama de aquella película, si es que a eso se le podía llamar trama. Un hombre pedía un préstamo, pero no lograba reunir la cantidad suficiente para cubrir la deuda, por lo que al llegar la fecha límite, el mafioso acudía a la casa del hombre para recibir el pago o tomar la vida del hombre. Sin embargo, el hombre entrega a su hija como pago, una muchacha preciosa que prenda al mafioso casi al instante. Después de eso, la cinta transcurría como cualquier otra de su género: sexo, humillación y más sexo. Nada interesante que ver, aunque Marco admitía que la chica "Perona" algo era bastantea atractiva. Sin embargo, esta escena era diferente al resto, en esta escena aquel pecoso había logrado captar la maldad pura de su personaje, su rostro dejaba de ser el de un idiota interpretando un papel y lucía como el de un verdadero mafioso sin corazón.

Cuando Thatch volvió a reanudar la cinta y regresó la escena para dejarla correr una vez más, Marco pudo notar que aquella escena, aquel momento tan sorprendente, no se notaba a simple vista. Parecía una escena común y corriente. Más de lo mismo.

—¿Lo vieron? ¿Verdad que es fantástico?

Marco miró a su padre con curiosidad.

—Ciertamente fue capaz de plasmar la maldad de su personaje, pero no es capaz de mantener ese nivel durante toda la película.

—Parece que solo lee sus diálogos —agregó Marco.

—Nada que no pueda arreglarse con un poco de practica —Thatch regresó su atención a la pantalla, donde el chico había colgado el teléfono y se ponía de pie para ir a la habitación donde lo esperaba su "amante", encadenada a la cama. Acababa de mandar asesinar al padre de la chica sin el menor remordimiento, todo en un intento por congraciarse con ella, pues en su mente perversa pensaba que al matar al hombre que la vendió, le demostraba su amor.

"Típico de Doflamingo" pensó Marco al sentir como se le revolvía el estómago, por lo que optó por apartar la vista de la pantalla. No tenía ganas de seguir viendo aquella película.

—No creo que aún sea tiempo para eso. ¿Cuánto años tiene ahora?

Pese a que en la fotografía lucía joven, Shirohige conocía lo suficiente el mundo de la farándula como para saber que las apariencias podían engañar fácilmente.

—Eso no tiene importancia. Me gusta este chico desde que lo vi en la película de "La Hija del Almirante" *.

—¿Es una película de Doflamingo? —preguntó Marco extrañado, recordaba la película, pero no que fuera de ese pervertido.

—Es un drama. Lo vimos juntos hace un par de años, ¿lo recuerdas?

—Pensé que era un actor de películas AV? —comentó su padre confundido.

—Apareció como un extra en esa película —aclaró Thatch emocionado mientras salía del estudio. Marco y Shirohige lo escucharon correr por las escaleras y el piso de arriba. Seguro que iba a buscar la cinta a su cuarto.

—Tu hermano esta emocionado —Marco asintió ante las palabras de su padre.

Thatch era el único hijo de Shirohige que no incursiono en el cine, toda su carrera la había hecho en el teatro porque decía que era allí donde estaban los verdaderos actores. Thatch nunca se sintió interesado por los efectos de computadora ni por las pantallas verdes tan populares hoy en día, el prefería las cosas tangibles y el teatro fue lo que se lo dio. Por lo que verlo tan emocionado por un actor de películas, resultaba realmente extraño.

Thatch no tardó mucho en volver, con la cinta en una mano se apresuró a ir al reproductor de DVD que estaba bajo la pantalla. Los títulos de la película no tardaron en aparecer, pero Thatch los adelantó, concentrado en mostrarles algo.

La escena en la que salía aquel pecoso era el momento en que los agentes visitaban al doctor de la chica asesinada, y este les contaba la violación que había sufrido la hija del almirante en el pasado, el detonante que la hizo convertirse en la persona que estaban descubriendo. La escena en cuestión era la mañana siguiente de aquella terrible noche, cuando dos soldados que estaban haciendo las revisiones de rutina la encontraban desnuda, atada y casi muerta. El soldado que aparecía primero en la pantalla, el que le pedía que mantuviera la calma —aunque la escena estaba en silencio, sus gestos y el movimiento de sus labios dejaban en claro que esta era su intención—, el que sujetaba la mano de la chica para cortar las ataduras y quién pedía a su compañero que llamará a alguien con desesperación… era el mismo chico de la fotografía.

Era extraño, Marco recordaba aquella escena —era una de aquellas escenas lo suficientemente impactantes como para resultar inolvidables—, pero no había registrado el rostro de ninguna de las dos personas que interpretaban a los soldados que encontraban a la chica. Hasta ahora.

—Cuando lo vi en esta escena —comentó Thatch, sacando a Marco de sus pensamientos—, se robó mi corazón. Adore el horror en su rostro cuando encuentran a la chica. La compasión que logró transmitir cuando libera su mano y ambas manos se aprietan la una con la otra. La forma en como le pide a su compañero que pida ayuda y como se gira para seguir hablando con ella. Nunca había visto tantas emociones reflejadas con tanta naturalidad en una escena.

Marco admitía que al menos en ese aspecto, su loco hermano tenía razón. Lo que aún le sorprendía, era como él no había notado aquella actuación. Le resultaba un tanto curioso no haberlo hecho, Marco siempre había pensando que tenía un buen ojo para los grandes talentos.

—No sobresale —dijo Shirohige atrayendo la atención de sus hijos—. Su apariencia es demasiado ordinaria, es por eso que, si uno no presta suficiente atención, no es capaz de notarlo.

Shirohige miró la caja de la película AV que habían estado viendo antes. Aquel chico, Ace, había tenido momentos brillantes durante la cinta, pero solo se podían apreciar si se le prestaba la suficiente atención. Su actuación solo tenía algunos momentos asombrosos, pero en su mayoría era totalmente insulsa.

—Es por eso que nadie lo notó y el mismo termino rindiéndose.

—Estoy seguro que podemos ayudarle a mejorar. Lo he buscado durante mucho tiempo u no había podido encontrar ninguna información sobre él. Tras su salida de la productora "Dressrosa", fue como si hubiera desaparecido por completo.

—Es probable que Doflamingo se hubiera encargado de que así fuera —hasta donde sabía, los actores a los que Doflamingo sacaba de su productora, no volvían a actuar en ninguna otra parte.

—¿Por qué tu amigo está interesado en él?

—Quiere deshacerse de él, al parecer no quiere que comprometa el trabajo de su hijo. Monkery D. Luffy lo contrato para la película que presentará en el festival de Marjorie.

—¡QUE?


*"La Hija del Almirante" cambie el título para evitar problemas, pero sería el equivalente a la película de "La Hija del Coronel".