_ ¿Y qué le pediste? _ Preguntó Luna, expectante.

_ Le pedí que me dejara ponerme el sombrero seleccionador de nuevo. _ Pansy entrecerró los ojos. _ La verdad, estoy un poco cansada de estar en las mazmorras.

_ ¿Y qué te dijo?

_ Me dijo que me lo pensara, que no era una decisión que tomarse a la ligera. _ Suspiró. _ Y tiene razón… si cambio de casa probablemente la madre de Pansy se coja un buen cabreo, y perderé mis opciones con los Slytherin.

_ ¿Y si eres un Slytherin a pesar de todo? _ Preguntó Luna. _ No serviría de nada hacerlo.

_ No, soy un Gryffindor. Estoy segura de eso.

_ ¿Cómo estás tan segura? A lo mejor eres Ravenclaw o Hufflepuff.

_ No, de eso nada.

_ Insisto, ¿Cómo estás tan segura? _ Luna abrió mucho los ojos.

_ Hice el test de Pottermore, hazme el favor. _ Se cruzó de brazos.

_ Sabes… empiezo a entender lo que siente la gente cuando le explico lo que son torposoplos… _ Se cruzó de brazos. _ Parece que hables otro idioma.

_ No pretendo serlo… sólo intento que no te explote la cabeza. _ Pansy se rio. _ Perdona… no sé cómo me apañaría sin ti. A estas alturas ya estaría zumbada.

Su mirada se dirigió inconscientemente hacia el trío de oro cuando los vio caminar por el pasillo. No se quitaba de la cabeza la conversación que había tenido el día anterior.

_ Te gusta, ¿Verdad? _ Luna le dedicó una sonrisa, pícara.

_ ¿Harry? No, qué tonterías dices.

_ No, Harry no, Hermione. _ La miró a los ojos. _ Tú sabes que no soy tonta, no desvíes el tema.

_ Sí, me gusta Hermione. _ Puso los ojos en blanco. _ Vale, ya lo he dicho.

_ ¿Y qué pasa? ¿Te preocupa que no le guste una abusona? Porque tú ya no eres esa persona, literalmente.

_ No… es más complicado que eso. _ Pansy negó con la cabeza. _ No se trata de si le gusto o no… se trata de que…

Pansy emitió un largo suspiro y durante un momento volvió a mirar su libro de pociones. Estaba copiando las anotaciones del príncipe en el suyo, dado que la copia que había producido su encantamiento se estaba degradando.

_ No voy a Hogsmeade hasta que no me digas de qué se trata, Pansy.

_ ¿No te estoy quitando demasiado tiempo? ¿No deberías estar con Ginny, o tus otros amigos? _ Pansy continuó desviando el tema.

_ Tú me caes mejor, y esto es importante. _ Puso los brazos en jarras.

_ ¿En serio te caigo mejor que Ginny?

_ Ginny piensa que estoy loca, tú no. _ Se cruzó de brazos. _ Dime, qué es. ¿De qué se trata?

_ Se trata de Ron, ¿Vale? _ Pansy emitió un largo suspiro.

_ ¿De Ron? ¿Qué pasa con Ron? ¿Están juntos?

_ No, pero lo estarán. _ Suspiró Pansy. _ Y van a ser geniales juntos. Yo… no puedo entrometerme en eso.

_ ¿Y si es mejor contigo? _ Luna le puso la mano en el hombro. _ Deberías planteártelo.

Pansy en aquel momento no contestó. Le estuvo dando vueltas a esa idea mientras iba a Hogsmeade. Era un día frío. Por suerte, todos esos pensamientos se fueron disolviendo a medida que visitaba las tiendas. Los dulces de Honeydukes eran una maravilla, y aunque no era muy aficionada a gastar bromas pesadas, Zonko, le pareció un sueño hecho realidad. Y visitar todo aquello con Luna sólo lo mejoraba.

_ Pero si es nada… eso ni es tener alcohol. _ Le decía Luna mientras entraban en las tres escobas. _ ¿En serio te vas a quedar sin probar la cerveza de mantequilla?

_ Eso me temo, Luna. No bebo, nada, cero. _ Insistió Pansy. _ Veamos, bebidas carbonatadas imagino que no… pero seguro que tienen zumo de frutas.

Estaba tomándose un zumo de mango… que parecía de lo más exótico de la carta, cuando vio entrar al profesor Slughorn y al trío de oro. El profesor la invitó a asistir al club de eminencias… sin hacer el menor caso a Luna, lo que provocó que pusiera los ojos en blanco. Cuando se acercó a Harry, supo que iba a hacerle la misma propuesta y… por tanto eso significaba que había otro suceso que venía.

Efectivamente, pudo ver a Katie Bell y a su buena amiga Leanne salir del local. Se le ensombreció el rostro. Hizo un gesto a Luna para que se quedar allí. Les siguió. El trío de oro iba detrás. Pansy se adelantó, corriendo por delante de los tres. Casi pudo notar cómo Hermione le clavaba la mirada cuando se detenía justo delante de ella, sacaba la varita rápidamente y gritaba su conjuro.

_ ¡Depulso!

El paquete que Katie sostenía en las manos salió despedido fuera del camino que estaba recorriendo. Pansy se adelantó y la placó, haciéndola caer contra el suelo.

_ No dejéis que toque ese paquete, por lo que más queráis… _ Katie la lanzó por los aires. _ Ayuda.

Katie era una jugadora de Quidditch, curtida en batalla, como quién dice. Pansy no podía soñar con sobreponerse a ella en fuerza. Por suerte, Harry y Ron lograron sostenerla a tiempo. Tenía la mirada enloquecida.

_ Tengo que llevárselo, es muy importante. El profesor Dumbledore tiene que recibir ese collar. _ Gritaba.

Consiguió zafarse de los dos chicos, pero esta vez Pansy no dudó, apuntó directamente hacia la joven y gritó de nuevo, con todas sus fuerzas, quizá demasiado.

_ ¡Desmaius! _ Se estremeció al notar la magia correr por sus dedos.

Katie dio una vuelta en el aire antes de caer inconsciente sobre la nieve. Pansy se dejó caer y respiro el aire frío. No se podía creer que hubiera tenido el instinto para hacer eso. El resto de acontecimientos transcurrieron con relativa normalidad. Pero ella estaba temblando ligeramente durante ellos.

Ella no escuchó al profesor Snape. No dejaba de darle vueltas a lo que había ocurrido. Katie estaba bien, eso era lo importante. Harry acusó a Malfoy sin el menor reparo a pesar de que ella estuviera delante. Puso los ojos en blanco. Aquel le parecía el momento más bajo de Harry Potter. Pero mantuvo silencio y esperó a que pasara el chaparrón.

Cuando la conversación terminó, ella pensó en dirigirse a las mazmorras. Quizá no debería haber intervenido. Sí, había ahorrado a Katie un mal trago, pero estaba segura de que tendría problemas después de aquello. Se había buscando una esquina apartada en la que pararse a pensar.

Sacó una bolsa de gominolas que había comprado en Zonko y se las estaba comiendo cuando sintió que alguien se sentaba a su lado. Dio por hecho que podría tratarse de Luna, así que no le dio más importancia hasta que la miró y comprobó que era Hermione.

_ Oye… ¿Estás bien? Parecías muy tensa antes.

_ ¿Tanto se me notaba? _ Pansy emitió un suspiro. _ Creía que había sabido llevarlo bien.

_ Estabas temblando, Pansy. _ La castaña le puso la mano en el hombro. _ Como un flan.

_ Yo no estoy acostumbrada a la acción como tus amigos y tú. _ Bajó la vista, con una leve sonrisa. _ Yo no acostumbro a desafiar a tableros de ajedrez gigantes, superar la lógica de Snape o enfrentarme a dementores.

_ Pues… actuaste muy bien. _ Hermione sonrió. _ Quién lo diría Pansy, no te hacía una heroína.

_ Sólo hice lo que creía que era correcto. _ Se encogió de hombros. _ Si no hubiera intervenido Katie estaría en la enfermería…

_ O peor, podría no estarlo. _ La miró fijamente. _ Por lo que decía Snape ese colgante podría haber matado a alguien si lo hubiera tocado con las manos desnudas.

_ Estaba aterrada. _ Dejó escapar una risa que había estado conteniendo. _ Pensé que me iba a desmayar.

_ Bueno… si te consuela… yo también lo he estado. Con los dementores, cuando usaba el espejo en las esquinas para evitar al basilisco… Harry también estaba asustado cuando tuvo que participar en el torneo de los tres magos. Y el año pasado… todo lo que vivimos con el ED… yo estaba aterrada.

_ Vaya, no me lo imaginaba. _ Pansy estaba mintiendo, sabía que habían pasado miedo. Había leído esas líneas varias veces. Pero debía guardar silencio.

_ Así que… no te restes importancia por lo que has hecho. _ Le sonrió. _ Me costaba creer que realmente hubieras cambiado… Siento haber dudado de ti.

_ No tenías razón para no hacerlo. _ Pansy miró por la ventana. _ He sido una desgracia contigo desde que nos conocimos.

_ Y ahora creo que te torturas demasiado. _ Hermione la miró a los ojos. _ Eran cosas de críos, ¿No?

_ El bullying y el racismo no son cosas de críos.

_ Me gusta esa respuesta, Pansy.

_ Necesitaba escuchar eso. _ Susurró la morena. _ Pero, ¿No deberías estar con Harry y Ron? ¿Ellos no necesitan que los apoyes?

_ Oh… se tienen el uno al otro, Pansy. _ Se encogió de hombros. _ Además, en breve tienen partido de quidditch. Se distraerán hablando de eso. Seguramente les estorbaría.

_ Hermione… dudo que tú estorbes a nadie. _ La castaña le sonrió y ella devolvió el gesto.

Pansy estaba volviendo a las mazmorras con el corazón encogido. Su siguiente preocupación tendría que ser la reunión del club de eminencias, pero lo cierto es que no era capaz de quitarse a Hermione de la cabeza.

Se detuvo en la sala común, repasando su libro de encantamientos. Ya había terminado de transcribir el libro de pociones, justo a tiempo para que la copia se terminase de degradar, así que se veía con ganas de repasar los otros libros.

Vio a Draco entrar visiblemente nervioso en la sala y no le extrañó en absoluto. Su plan se había ido completamente al traste. Cuando cruzaron la mirada pudo intuir que Draco se moría por abordarla.

Pero… ¿Qué iba a decirle? ¿Iba acaso a preguntarle si ella estaba relacionada con los que habían impedido que enviara un colgante asesino al castillo? Ya en situaciones normales dudaba que lo hiciera, mucho menos cuando habían tenido aquella conversación tan desagradable algo antes.

No hubo muchos sobresaltos en los consiguientes días. No hasta el partido de Quidditch. Pansy asistió. No se lo habría perdido por nada del mundo. Llevaba desde los once años deseando ver un partido de quidditch. Y como Draco estaba jugando, no iba a estar observándola.

Le dio un poco de rabia no poder animar a Gryffindor como quería. Probablemente sus compañeros habrían encontrado aquello aún más sospechoso que cualquiera de las acciones que había llevado a cabo.

Ronald fue el hombre clave del partido. Sí, es cierto, Harry atrapó la snitch, pero Ronald fue el aclamado y vitoreado. Y Pansy sabía lo que eso significaba. En el fondo sabía que no debía hacer lo que hizo.

No debía estar en el aula vacía cuando Hermione entró en ella. No debía estar allí cuando Hermione salió huyendo al ver a Ron y Lavender. Pero lo estaba y la castaña la rodeó con los brazos entre sollozos.

Aquel debía haber sido uno de los momentos que más uniese a Hermione con su mejor amigo. Y ella se lo había robado. Hermione había actuado sin pensar. Pansy le había devuelto el abrazo también en un acto instintivo.

_ Lo siento… _ susurró Hermione. _ Es que…

_ Te han roto el corazón _ Susurró Pansy. _ Lo sé, puedo sentirlo.

_ ¿Sentirlo? ¿Cómo que puedes sentirlo?

Pansy se odió por dejarse llevar, por acercarse en el oído para susurrarle.

_ Puedo sentir cómo late desbocado por la traición que estás sintiendo… y porque sabes que no te mereces que nadie te trate así.

_ Me conoces muy bien para haberte pasado media vida haciéndomela imposible. _ Sollozó Hermione.

_ No te creas… sólo digo lo que veo. _ Se apartó ligeramente. _ Sé que ninguna de las cosas que te he dicho te ha hecho tanto daño como lo que te ha pasado hoy… Y no te lo mereces. Una persona que está cerca de tu corazón puede hacerte mucho más daño que alguien que apenas conoces.

_ Entonces… debería cuidarme, Pansy… _ Se cruzaron sus miradas. _ A este paso podrás hacerme mucho daño si te lo propones.

Pansy se quedó congelada en el sitio, tratando de procesarlo. Las palabras de Hermione habían atravesado todas sus defensas. No sabía qué responder. No pudo evitar quedarse congelada en el sitio. Agradeció cuando Luna entró repentinamente en el aula en la que se encontraban. Normalmente cuando se rompían esos momentos era desagradable.

Pero Pansy estaba asustada, no sabía cómo reaccionar. Luna tosió para recordar su presencia.

_ Yo… no quería molestar. _ Susurró, con su tono soñador habitual. _ Pero… el profesor Dumbledore quiere verte, Pansy.

_ Sí… vale… voy a su despacho. _ Dijo, recuperando la compostura. _ Hermione… ha sido genial hablar contigo.

_ También para mí, Pansy.

Cuando cruzaron la vista, Pansy casi pudo oír como Hermione le decía, con la mirada, que ya hablarían más tarde. Se encaminó junto a Luna, de camino al despacho del director.

_ Para haber dicho que no querías acercarte… estabas muy cerca. _ Luna mantuvo su tono soñador, pero sonreía, pícara.

_ Me dejé llevar… y ahora creo que la he fastidiado. _ Suspiró. _ Espero no haber roto algo que no tenga remedio…

_ Quieres decir que esperas que no se haya enamorado de ti. _ Luna sonrió. _ ¿Sigues estando tan segura de que no deberías acercarte?

_ Luna, cállate. _ Masculló Pansy, subiéndose a las escaleras junto a la gárgola.

_ Polo de fresa. _ Respondió la rubia encogiéndose de hombros.

Pansy estaba pensando en soltarle otro improperio cuando la escalera se elevó y se vio en el despacho del director.

_ Pase, señorita Parkinson. _ Le indicó el profesor.

Pansy se adentró en el despacho y vio, sobre la mesa del profesor, el guardapelo de Slytherin y la copa de Hufflepuff. Ambos estaban partidos en dos, probablemente gracias a la espada de Gryffindor. Pansy tragó saliva.

_ La información que me ha dado ha sido muy productiva, como puede ver… Decididamente no sospechaba que uno de los horrocruxes de Voldemort se hallaba en el número doce de Grimmauld place. Sin su ayuda jamás se me habría ocurrido buscar allí.

Pansy hizo cuentas… según calculaba, ya sólo quedaba Nagini… y Harry. Aquello le provocó un estremecimiento en el estómago.

_ Y… ¿La copa? ¿De dónde la ha sacado? _ Preguntó, mirando las dos mitades de la copa sobre la mesa.

_ ¿Qué dice? _ Dumbledore pareció extrañado. _ Me la trajo usted misma hace unas horas… ¿Está bien, señorita Parkinson? Sabe que estos objetos pueden afectar a la mente.

No, decididamente no estaba bien, y poco o nada tenía que ver con la copa.