Gracias Roxanne. Ah... querrás decir... SI lo descubre todo...
Quizá fuera algo que se le había escapado. Quizá sólo estaba siendo presa de la paranoia. Pero no podía evitar darle vueltas a lo de la copa de Hufflepuff. Ella no había hecho nada. Decididamente, si se hubiera colado en el banco del mundo mágico, hubiera bajado a una de las cámaras de máxima seguridad, la hubiera abierto y hubiera recuperado el objeto más custodiado de ella, lo sabría.
No debía ser su problema. Ya había hecho mucho por detener a Voldemort. El propio Voldemort ya debía saber que los horrocruxes estaban siendo destruidos. Y sólo quedaba Nagini. No iba a meterse en la boca del lobo. A lo largo de los días, se dio cuenta de que no ocurría nada fuera de lo común… lo común en Hogwarts. Así que decidió retomar su rutina.
Lo que debería hacer era centrarse en sus estudios, vivir la vida que se le había regalado sin preocuparse y nada más. Trataba de pensar en ello, de olvidarse de todo lo demás. Pero entonces había visto a aquella muchacha de cabellos castaños pasar a su lado y se olvidaba de ese plan… especialmente cuando veía que se dirigía hacia Cormac McLaggen para hacer algo que, por mera cuestión de fechas, Pansy sabía que era y, además, que se trataba de una mala idea.
Ya había interferido en muchas cosas. Había acelerado unas… evitado otras. Y sabía que no debía hacer aquello, que era una mala idea. Pero un impulso superior a ella, llevado por su corazón desbocado, la obligó a acercarse a Hermione y abordarla.
_ Oye, ¿Podemos hablar? _ Le preguntó.
Casi podía notar la mirada asesina de Cormac clavada en ella. Pero le importó muy poco mientras acompañaba a Hermione a una sala vacía.
_ ¿Vas a decirme por fin por qué me has estado evitando? _ Hermione parecía dolida. _ Llevo intentando hablar contigo desde hace días… desde la charla que tuvimos cuando… bueno, ya sabes.
_ Pues… sí, supongo que tiene que ver con eso. _ Pansy estaba ruborizada. _ Yo, he tenido dudas sobre cómo proceder.
_ ¿Y te has decidido? _ La miró a los ojos.
_ Yo… no lo sé, pero… lo que sí que tengo claro es que no voy a permitir que vayas a la reunión de Slughorn con Mclaggen. ¿Has visto ese tío? Estoy segura de qué es más invasivo que un pulpo cuando tratan de sacarlo del ánfora.
_ ¿Ánfora? _ Hermione alzó una ceja.
_ Sí… los capturan así en Marruecos. _ Pansy desvió la mirada. _ Supongo que sabes a lo que me refiero.
_ Me hago una idea, Pansy. _ Se cruzó de brazos. _ ¿Desde cuando te importa con quién salgo o dejo de salir?
_ Desde que… bueno, te considero mi amiga, Hermione. _ Amiga, sí, eso tenía que ser.
_ Sí… amiga. _ Hermione le lanzó una mirada asesina. _ Entonces, ven tú.
_ ¿Yo? Pero si…
_ Vas a ir de todas maneras, ¿No? ¿Acaso tienes cita? _ Se cruzó de brazos.
_ No, la verdad es que no.
_ Pues vamos juntas. O tu o Cormac, Pansy.
La mirada que le lanzó Hermione la derritió. Y supo que estaba perdida. Luchar contra sus propios impulsos era una cosa… pero luchar contra Hermione era otra completamente distinta. No pudo evitar sonreír.
_ Está bien, Hermione. Me encantará ir contigo.
Tenía una sonrisa tonta en el rostro al terminar la frase. Sí, sí que le apetecía ir con ella. Ya estaba. Había cedido y se sintió muy culpable por ello cuando se lo confirmó a Luna aquella noche en el comedor.
_ Que sepas que yo habría ido contigo, Pansy. _ Le dijo, cruzándose de brazos.
_ Por eso no te preocupes. _ Le pasó el pudin, sabía que le encantaba. _ Harry te va a invitar a que vayas con él.
_ Oh, que divertido. Que amable por su parte. _ Luna sonrió, con su voz soñadora. _ Estoy segura de que nos lo pasaremos muy bien.
_ Sí, creo que os unirá mucho, Luna. _ Pansy sonrió. _ Yo no sé qué voy a hacer.
_ Te diré lo que opino las veces que haga falta, Pansy. _ Le puso la mano en el hombro. _ Deberías dejar de pensar en lo que crees que debe pasar… y preocuparte por lo tú quieres que pase.
Cuando Hermione quedó con ella frente al comedor, Pansy estaba nerviosa. Se había puesto un elegante vestido negro, bastante sobrio. Unos zapatos bajos y unos pendientes. No se habría atrevido a ponerse tacones a pesar de necesitarlos, porque estaba convencida de que se caería.
Cuando la castaña la alcanzó, se quedó sobrecogida. Era la primera vez que la veía sin el uniforme desde que se habían cruzado en el tren… pero aquella noche Hermione no iba ataviada con unos vaqueros y un jersey. Por el contrario, llevaba un hermoso vestido que quitaba el hipo y llevaba el pelo arreglado. En los pies, llevaba los tacones que Pansy no se había atrevido a ponerse.
_ ¿Qué pasa? _ Le preguntó.
_ Tu belleza me ha dejado muda. _ Respondió Pansy, sin pensar. _ Quiero decir, que estás muy guapa.
_ Tú también estás muy guapa, Pansy.
_ ¿Oh, esto? Es sólo un trapito.
_ Pues me gusta el trapito. _ Le ofreció su mano. _ ¿Vamos?
Aquella fue la mejor noche que había pasado en Hogwarts. Cuando empezó a hablar a solas con Hermione, dejó que la lengua se le soltara… sencillamente, se permitió dejar caer por completo la máscara de Pansy durante la conversación.
_ Vaya… Sabes muchas cosas de muggles… me sorprendes una vez más, Pansy. _ Le susurró Hermione.
_ Oh… bueno… no creo que sea para tanto. _ Pansy estaba roja como un tomate.
Hermione había bebido un poco y estaba más suelta que de costumbre. Ese Whisky de fuego le había pegado fuerte.
_ Eres la hija de magos que conozco que más sabe… Hasta te gusta la pesca de pulpos… _ Sonrió, enseñando los dientes.
_ Bueno, no me gusta, pero una se entera de cosas. _ Comentó, notando cómo Hermione se aproximaba.
Intentó separarse un poco, pero Hermione no la dejó. Se habían alejado mucho del resto, nadie podía verlas. Pansy estaba segura de que a Draco no le faltaría demasiado para aparecer, descubierto por Filch… pero aquella no era su lucha. Hermione ni se enteró cuando ocurrió. Notaba que se mantenía muy cerca, podía sentir su aliento sobre la piel.
_ Pansy… ¿Por qué me rehuyes? _ La tomó de la barbilla y la forzó a mirarla.
Pansy no pudo responder. Hermione la miraba con ojos de cachorrito, húmedos y suplicantes. Se quedó en silencio, pero Hermione no se calló.
_ Escucha… siento una conexión entre tú y yo. _ Le dijo, acariciándole la mejilla. _ La siento desde hace mucho… noto cómo me miras cuando crees que no te veo. Pero cada vez que intento acercarme a ti… me das de lado. Incluso tuve que presionarte para que vinieras a esta fiesta conmigo. ¿Qué ocurre? ¿Es porque soy hija de muggles o...?
Se rindió. Pansy sencillamente, se rindió. No pudo soportarlo más. Tomó a Hermione de las mejillas y le dio el beso que llevaba meses deseando darle. Hermione respondió, aferrándola contra sí misma, como si temiera que saliera corriendo en dirección opuesta.
Pero Pansy no tenía intención de hacer tal cosa. Notaba el pulso de Hermione contra su pecho, así como su propio corazón, desbocado de la misma forma que el ajeno. A pesar del alcohol, los labios de Hermione sabían bien, y no pudo reprimirse a sentir el cuerpo de la otra.
El resto fue una nebulosa. Cuando Hermione despertó al día siguiente, se encontró en una habitación desconocida, pero muy acogedora, con una ventana que daba a los exteriores del castillo. Se encontró en ropa interior, abrazada a Pansy en una gran cama de matrimonio.
_ Oh, dios mío… _ Susurró, despertando a la morena. _ ¿Tú y yo hemos?
Pansy sonrió de oreja a oreja… sonrisa que terminó en una risotada.
_ No, Hermione, no lo hemos hecho… aunque tú lo propusiste.
_ Yo… ¿Lo propuse? _ Se puso roja como un tomate. _ ¿Y tú me rechazaste?
_ Hermione, yo no me aprovecharía de una chica borracha. _ Le acarició el pelo. _ Ni siquiera sé si me besaste sólo por eso.
_ Te besé porque quería besarte, Pansy. _ Bufó Hermione, apartando la vista, ofendida.
_ Sí, eso creía. _ La tomó del mentón para que la mirase. _ Yo también quería que me besaras.
Hermione sonrió. Pero Pansy no lo hizo. No podía evitar sentirse culpable. La muchacha frente a ella… estaba claro que sentía algo… y no podía evitar hacerse responsable.
_ Pansy, no sé qué pensar contigo. _ La miró a los ojos. _ De verdad… siento algo por ti, y sé que tú también sientes algo por mí.
_ Sí, sí que lo siento, pero no debería acercarme.
_ ¿Por qué soy hija de muggles? _ La miró a los ojos.
_ No, no es eso… es que… no te lo puedo contar. _ Suspiró.
_ ¿Y vas a seguir así para siempre, Pansy? _ La miró a los ojos.
_ No, para siempre no.
_ Pues dame una fecha, entonces… _ La miró fijamente a los ojos. _ Dime… ¿Cuándo vas a decirme qué te pasa por la cabeza?
_ El 15 de Febrero. _ La miró a los ojos. _ Ese es el día exacto en que puedo decirte por qué no debería acercarme. Y no antes.
_ ¿En Febrero? _ Hermione se cruzó de brazos, visiblemente enfadada. _ Estamos en diciembre, Pansy ¿Por qué en Febrero?
_ Te prometo que tendrá sentido entonces, Hermione.
_ Pansy… de verdad, esto es increíble. _ La miró, visiblemente enfadada. _ ¿Sabes qué? Olvídalo.
Pansy se quedó en silencio mientras Hermione abandonaba la habitación que se había formado en la sala de menesteres. Aquello le había dolido. No dejaba de fantasear con haberse dejado llevar, acomodarse junto a Hermione en aquella cama y olvidarse del mundo.
Poco después llegaron las vacaciones de navidad y Hermione se marchó. El castillo parecía repentinamente muy distinto, oscuro, sombrío y triste. Ni siquiera Luna parecía capaz de animarla. Sabía que había perdido a Hermione para siempre, y aquello era lo correcto… pero le dolía.
A pesar de todo, le envió una nota y un regalo por Navidad. Debía olvidarla, pero era totalmente incapaz. Se pasaba los días tirada en la sala común de Slytherin, olvidándose de todo y de todos. Un día era noche cerrada cuando se despertó allí.
_ Dios me libre de encontrarme así por una sangre sucia. _ Dijo una voz a su espalda.
Pansy se levantó del sofá y cogió la varita por inercia, notando un impulso que le recorría el espinazo. No sabía quién era, pero estaba claro que si sabía lo de Hermione iba a meterla en un lío. Sus ojos se abrieron como platos cuando la vio. Era… Pansy. La otra Pansy. Tragó saliva rápidamente.
_ Sí, ya me imagino que estarás alucinando… yo también lo estaba… _ Sonrió largamente. _ Pensé que me encontrarías cuando hice lo de la copa. Era un regalo, para ti.
_ ¿Un regalo? ¿Por qué?
_ Por la claridad de espíritu que me diste. _ Sonrió. _ Aunque es una lástima que tú ahora seas más alta que yo. Me hubiera gustado ese metro setenta.
_ Deduzco que tú… lanzaste un conjuro. _ La miró a los ojos.
_ Lo hice… "Pansy" _ Negó con la cabeza. _ Verás… es curioso, porque no nos parecemos ahora… pero la gente sigue siendo incapaz de distinguirnos.
_ ¿Y qué quieres? ¿Recuperar tu vida? _ Ella se tensó.
_ No, para nada. Al contrario… _ La muchacha se sentó en el sofá. _ Quiero que te la quedes, y que la disfrutes. Yo… bueno… Estoy muy a gusto como estoy ahora, Pansy.
_ ¿Sin nadie? ¿Sola?
_ Soy una loba solitaria… y es ahora cuando tengo libertad… he visto lo que tú sabes… y ahora… la vida tiene otro color. Todas esas cosas que me importaban antes… ya no son nada. _ Se encogió de hombros. _ Pero me he enterado de tu historia con Hermione… y debo decir… que me parece muy tonta tu actitud. Realmente no eres tan distinta a mí si vas a dejar que se te escape entre los dedos.
_ No me parezco en nada a ti. _ Suspiró, apartando la mirada.
_ No, en la mayoría de aspectos, no te pareces en nada. _ Confesó. _ Tú eres noble, decidida… y poco o nada te importan los orígenes de la gente. Pero… te has puesto unas normas y dejas que te frenen…
Pansy no respondió, mordiéndose el labio.
_ Ahora voy a irme… y no vas a volver a verme… _ La miró a los ojos. _ Pero piensa en lo que te he dicho.
Cuando Pansy pestañeó, no estaba. Nunca sabría si aquello había sido real o un simple sueño. Pero no se lo quitó de la cabeza en el mes y medio que estuvo en silencio, aplicándose a sus estudios, tratando de obviar que Hermione la miraba de tanto en tanto.
El día trece de febrero, tal y como imaginaba, Ron tuvo su incidente con el filtro amoroso y el veneno que desembocaría en su ingreso en la enfermería y ruptura con Lavender.
Cuando, dos días después, Hermione la abordó, Pansy estaba muy desmejorada. Había bajado de peso y se la veía con ojeras y distraída.
_ Pansy… _ La llamó. _ Hoy es quince de Febrero.
_ Pensé que me habías dicho que lo olvidase. _ Suspiró Pansy. _ ¿Aún quieres que te lo cuente?
_ De hecho, no hace falta. _ Hermione se cruzó de brazos. _ He hablado con Luna y me ha contado tu historia sobre que Ron es el amor de mi vida.
