Me alegro de que te gustara el capítulo, Roxanne. Con este agárrate, que vienen curvas.


_ No son las palabras que yo habría usado, pero sí… eso es justo lo que ocurre, Hermione. _ Bajó la mirada. _ Ayer, en la enfermería… Ron preguntó por ti, inconscientemente, ¿Verdad?

_ Sí… pero eso fue ayer. Hoy ni siquiera se acuerda de eso. _ Hermione se sentó a su lado. _ ¿De verdad esa era la razón por la que huías de mí? Porque decidiste que Ron era la persona para mí. ¡Eso es absurdo!

Pansy dio un trago a su zumo de calabaza. A esas alturas ya se había acostumbrado al sabor que el primer día le resultaba curioso.

_ Esa pequeña llamada al despertarse es la primera chispa… _ Susurró Pansy. _ En su camino para convertiros en la pareja perfecta.

_ Pansy, eso que dices es una locura… _ Insistió Hermione.

_ Sólo es una locura porque yo lo he estropeado. He intervenido… y te he hecho dudar. _ Susurró, culpable. _ Yo… no debí haberme metido en tu vida… no tendría que haber sido tu amiga. Lo siento.

_ ¡Pansy! ¿Pero tú te oyes?

Hermione la miró firmemente a los ojos.

_ ¿No se te ha ocurrido que en toda esta historia del destino prefijado y los romances perfectos… yo podría tener algo que decir? Estás hablando de mi vida. _ Se sentó a su lado y le cogió las manos. _ ¿No debería decidir yo?

_ No hasta ver todas las opciones. _ Bajó la vista. _ Es mi culpa que tengas que decidir.

_ Te culpas… ¿Y por eso vas por ahí como un alma en pena? ¿Por eso no duermes? ¿Por eso no te concentras en nada?

_ ¿Cómo sabes tú que no duermo?

_ Porque se te ve en la cara, Pansy. _ Hermione puso aquellos ojos de cachorrito que la desarmaban. _ Estás muerta en vida. ¿Puedes, por favor, dejar esa tontería?

_ No es una tontería… _ Suspiró Pansy.

_ Pues para mí lo es. _ Insistió Hermione. _ Es una tontería que te niegues lo que sientes porque creas que estaré mejor con él. No voy a pretender que entiendo qué te lleva a pensarlo… pero no me importa. No quiero estar con Ron.

_ Pero querrás. _ Pansy miró al suelo.

_ No, no querré. Y mírame, te estoy hablando.

_ ¿Por qué estás tan segura? _ Pansy se atrevió a mirarla a los ojos.

Hermione se inclinó hacia ella y se acercó a su oído. ¿Sería un secreto? Pansy se aproximó, notando su aliento mientras la muchacha se preparaba para hablar.

_ Porque te quiero a ti, Pansy.

Pansy entrecerró los ojos y notó cómo su corazón botaba y se estremecía todo su cuerpo. Había sentido como aquellas palabras se escurrían hasta su cerebro y un leve gemido había salido de sus labios cuando sintió que todo el cansancio acumulado de aquellas semanas la golpeaba.

_ No sé qué planes habría para Ron y para mí… pero yo ahora mismo te quiero a ti, Pansy. _ La atrajo hacia sí y la abrazó. _ Así que tómame… o déjame sabiendo que me harás más daño del que me has hecho nunca, Pansy.

_ Sería una egoísta.

_ Serías más egoísta si me rechazaras de nuevo… _ Le susurró. _ Pansy, estoy enamorada de ti… y sé que tú lo estás de mí. ¿De verdad crees que podría iniciar una relación con otra persona sabiendo que compartimos esos sentimientos?

_ Hermione… _ La miró a los ojos. _ Si me aferro a ti no voy a soltarte…

_ Lo dices como si fuera algo malo… _ Le acarició la mejilla con el dorso de la mano. _ Por favor… olvida lo que crees que sabes… y escucha a tu corazón… Si hay alguien que sabe lo que es arrepentirse por pensar demasiado las cosas, esa soy yo.

Pansy asintió y se dejó llevar de nuevo. Besó a Hermione con delicadeza esa vez. Recorriendo los labios ajenos con la suavidad del terciopelo.

_ Esto es lo que quiero… _ susurró en voz baja. _ A la mierda todo…

_ Eh… ese lenguaje… _ Susurró Hermione, con una risita.

_ Creo que necesito dormir un poco… _ Susurró Pansy. _ Después de quitarme ese peso de encima…

_ ¿Y si nos vamos a la sala de menesteres como antes de navidad? _ Le susurró Hermione.

_ En realidad… hay una cosa que el profesor Dumbledore me prometió y… creo que sería el momento de experimentarlo. Te va a sonar poco ortodoxo… extraño. _ Sonrió. _ Pero estoy muy segura de ello.

_ Bueno, lo que sea que tengas que pedirle a Dumbledore, puede esperar un poco más. Vamos a la sala de menesteres ahora.

Pansy durmió plácidamente aquel día. Lo cierto es que lo hizo la mayor parte de días a partir de entonces. Pero no se atrevió a volver a hablar a Dumbledore sobre el sombrero seleccionador. No cuando veía a Draco recorrer los pasillos cada día.

Había dado un paso que consideraba un tanto egoísta… pero no iba a dar ese otro. Menos cuando sus decisiones podían ponerlos en peligro a todos, incluida la chica con la que pasaba los descansos.

_ No me vas a contar qué te ronda la cabeza, ¿Verdad? _ Le preguntó un día durante la comida. _ Dime que no tiene que ver con…

Hermione movió los ojos hacia Ron, que se estaba comiendo el pollo a su lado como si la vida le fuera en ello.

_ No, cielo… no tiene que ver con eso. _ Le sonrió.

_ Estamos bien, ¿Verdad?

Pansy se acercó y le dio un beso en los labios.

_ ¿Tú qué crees?

_ Mmm… no sé, tengo dudas, bésame otra vez a ver si me aclaro. _ Susurró Hermione.

_ Chicas… por favor. _ Susurró Ron. _ ¿Podéis parar un momento?

_ No soy yo la que se pasó la primera mitad del curso besándose con Lavender, Ronald. _ Le respondió Hermione, con una sonrisa aguda.

_ Herms tiene razón, no seas egoísta. _ Respondió Pansy. _ No querrás acabar siendo el sujeta velas que todo el mundo detesta, ¿No?

_ ¿Sujeta velas? Tampoco exageres. No es como si todo el mundo tuviera alguien con quién salir.

_ No, de momento… ¿Tú cómo vas, Harry? _ Le picó Pansy.

Desvió la mirada un poco hacia la izquierda, Luna y Ginny estaban almorzando allí. Su buena amiga la saludó y ella devolvió el gesto a la rubia.

_ Sin novedad, me temo. _ El chico se encogió de hombros.

_ Cualquiera pensaría que el elegido no tendría dificultades para salir con la chica que él quisiera.

_ No quiero salir con alguien sólo porque crea que soy el elegido. _ Murmuró.

_ Y haces bien. _ ratificó Pansy. _ Por otro lado, creo que a Ron no le falta razón. Mañana es la final de Quidditch… deberíamos dejarlos en paz.

_ ¿Vamos a la sala de menesteres? _ Le susurró Hermione.

_ Será un placer. _ Susurró Pansy.

Las dos chicas iban de la mano por los pasillos, corriendo entre risas, pero se detuvieron justo frente a la sala cuando vieron a Draco salir de ella con un pájaro entre las manos. Pansy se puso seria repentinamente. Apartó a Hermione y se mantuvo entre las sombras.

_ Vale… hoy es el día. _ Susurró, en voz baja.

_ ¿Qué día? _ Preguntó Hermione.

_ El día en que le desbarato los planes a Draco. ¿Te apuntas?

_ ¿A fastidiar a Malfoy? Encantada.

Pansy y Hermione, cogidas de la mano, pasearon delante de la pared. Hermione repitió en su mente las palabras que Pansy le había dicho. "Necesito un lugar en el que esconder algo". La puerta finalmente se abrió y juntas recorrieron aquel lugar que parecía no acabarse.

Hermione siguió a Pansy de camino hasta quedar frente al armario que la morena había visto ya más de una vez.

_ ¿Me lo explicas? _ Preguntó Hermione.

_ ¿No te es familiar el armario? Hay un idéntico en…

_ Borgin y Burke. _ Recordó Hermione. _ Sí, Harry, Ron y yo lo vimos antes de que empezara el curso.

_ Están conectados. _ Cuando lo escuchó, a Hermione se le abrieron mucho los ojos. _ Efectivamente, forman un pasillo. Alguien podría entrar por el primero y llegar aquí. Como comprenderás, no podemos permitir eso. No queremos mortífagos en Hogwarts, ¿Verdad?

_ Bien, dame la mano, hagámoslo juntas. _ Hermione le extendió la mano y las entrelazaron.

_ Incendio_ Exclamaron las dos brujas, apuntando con la varita al armario.

El fuego lo consumió y Pansy se sentó en un banco a observarlo arder. Hermione se sentó a su lado y le rodeó la cintura, dándole un tierno beso en los labios.

_ ¿Esto era lo que te preocupaba? _ La miró a los ojos.

_ Sí… esto y… Voldemort… los mortífagos. Toda esta tontería de la pureza de sangre. Me preocupa.

_ ¿Dices su nombre? _ Hermione alzó las cejas.

_ Temer un nombre sólo incrementa el temor de lo nombrado.

_ Esas fueron mis palabras exactas hace ya mucho. _ Hermione la miró a los ojos. _ Tú sabes muchas cosas que no me cuentas.

_ Es posible. _ Le tomó la mano y se la besó. _ ¿Te molesta?

_ Un poco. Detesto no saber algo.

_ Te prometo que lo que no te cuento lo hago porque quiero evitar que pasen cosas peores. _ Besó a Hermione y la dejó caer en el suelo.

Se detuvo un segundo a observarla, allí tirada, con los rizos desperdigados y una gran sonrisa en el rostro. Recorrió su cuello con los dedos, mirándola a los ojos, que reflejaban el fuego del armario de forma hipnotizante. Se encogió un momento, nerviosa, pero Hermione le tomó la mano con delicadeza y le besó los dedos.

_ Pansy… estoy sobria… _ La miró a los ojos.

La morena no necesitaba que le dieran más indicaciones para saber cómo continuar. Sólo se dejó llevar por el deseo, entregándose a Hermione del mismo modo que la castaña se entregaba a ella, sintiendo cómo sus dos cuerpos se veían sometidos por el otro, cómo sus corazones se desbocaban a la par cuando los labios impactaban y los dientes mordían el labio contrario.

La sensación catártica cuando las prendas de ropa que tanto les estorbaban se quitaron de en medio, cuando la piel propia entró en contacto con la ajena, el estremecimiento cuando conectaron a un nivel profundo e íntimo que no habían mostrado a nadie más.

Unas horas después Hermione volvió a la sala común con una sonrisa de oreja a oreja. Tenía el pelo revuelto y los ojos brillantes. Nunca se había sentido como se sentía en aquel momento. Estaba contenta, presa del chute de endorfinas. Se sentó en la sala común, leyendo el libro con una sonrisa de oreja a oreja.

_ Se te ve feliz. _ Ginny se sentó a su lado. _ ¿Ha pasado algo especial?

_ Ah… no te haces una idea, Ginny. _ Susurró Hermione. _ Pansy ha… dado el paso y ha sido…

_ Dar el paso, ¿Eh? _ Ginny miró de pasada a Harry, que estaba entrando por la puerta de la sala común con Ron. _ Creo que yo también voy a darlo…

Pansy también tenía una sonrisa mientras bajaba a las mazmorras. Andaba distraída, en su mundo, pensando en Hermione y en el momento que habían compartido. Sabía que después de aquello había destruido el canon de la saga y que Hermione y ella iba a compartir cosas que le corresponderían a Ron… pero había dejado de importarle.

Nunca había sabido si lo que hacía tenía algún efecto fuera de lo que había visto, o si era tan sólo una fantasía de su imaginación. La visión que había tenido sí que tenía razón en una cosa. No podía seguir sufriendo, abandonando lo que quería porque "no era lo correcto". Si no hubiera tenido todo aquel conocimiento previo y hubiera tenido la ocasión de salir con Hermione, estaba segura de que lo habría hecho.

Había girado la esquina para entrar en la sala común, cuando un hechizo la golpeó por la espalda y cayó al suelo. Cuando abrió los ojos, se encontró de nuevo en la sala de menesteres, atada de pies y manos a una silla. Y frente a ella, Draco, con la varita en la mano.

_ Draco… creía que ya había quedado claro que ya no quería salir contigo… _ Le sonrió, con cinismo. _ Y este rollo que me llevas con las ataduras… no me va. Todavía al revés… quizá. ¿No quieres atarte tú a la silla?

_ Ya basta de juegos, Pansy. ¿Te crees que no sé lo que has hecho? _ Dio una patada a una butaca. _ Llevo todo el año intentando arreglar ese armario.

_ Sí, ya lo sé. Lo sé todo, de hecho. Todo sobre tu plan para traer a los mortífagos aquí… Tu plan para matar a Dumbledore… Que te crees que eres especial… y que has sido… "elegido". Aún me sorprende que te tragaras esa patochada.

_ Patochada o no era todo lo que tenía. Y tú me lo has quitado, Pansy.

_ ¿Y qué vas a hacer, matarme? _ Le miró fijamente a los ojos.

_ No… a ti no. _ Draco la miró con desprecio. _ Pero si a esa sangre sucia que te ha llenado la cabeza de pájaros. Aún no me creo que te pavonees por ahí besándote con Granger. Espero que vuestro último encuentro haya sido bonito. Porque no vas a volver a verla más.