La batalla contra los Jotun había terminado, ambos bandos habían perdido a gran parte de su ejército, y el rey de Asgard, Odin, perdió uno de sus ojos. Antes de irse, decidió explorar los alrededores, en búsqueda de posibles sobrevivientes; algo llamo su atención, era el llanto de un bebe, se aproximo hasta unos escombros y extrajo el cuerpo de un pequeño gigante de hielo, algo pequeño en comparación con los demás. Por su mente cruzo la idea de llevárselo, criarlo para poder lograr la paz definitiva entre ambos reinos –Rey Laufey… No encontramos al príncipe, su habitación está hecha pedazos-. La voz de uno de los Jotun le arrebato esa idea, miro de nuevo al pequeño, había parado de llorar y ahora lo miraba con una sonrisa
Camino hacia donde se encontraba Laufey, al instante, sus soldados lo protegieron apuntándole con sus lanzas –Laufey… Esto te pertenece-. El rey de los Jotun se abrió paso entre sus guardias y tomo en brazos el pequeño bulto, era tan pequeño que solo necesito una mano para poder sostenerlo. A pesar de ser un bebe, este logro reconocerlo, comenzó a reír mientras trataba de tocar su rostro
-Mi pequeño Loki… Te lo agradezco mucho, Odin, no sé qué habría pasado si no lo volviera a ver-
-Se que habrías hecho lo mismo con mi hijo, espero y por fin podamos dejar todo esto atrás-
-Eso dalo por hecho-
.
.
.
-Y fue así que tu padre logro por fin la paz entre Asgard y Jotunheim- dijo Frigga sentada en una cama frente a su pequeño hijo, quien escuchaba atentamente la historia que le contaba
-Mama, ¿Crees que algún día pueda conocer a ese príncipe?-
-Bueno, pequeño, primero tendríamos que hablar con tu padre y el tendría que preguntarle al Rey Laufey para ver si esta de acuerdo-
-Por fa, mama, habla con él. Yo quiero conocer al príncipe del cuento-
-Está bien, está bien, pero ya es hora de dormir, así que… Descansa-. La reina beso su frente y salió de la habitación, dirigiéndose a donde se encontraba su esposo –Querido, Thor quiere conocer al hijo de Laufey-
-¿Qué?-
-Le conté la historia de cómo se logro la paz en nuestro reino y con el de los Gigantes de Hielo, y ahora me insiste en querer conocer al príncipe Loki. No le dije que sí, pero si le prometí que hablarías con Laufey, así que mañana a primera hora harás eso-
-No puedo decirle que no a mi reina-
Como su esposa se lo pidió (Y su hijo se lo insistió durante todo el desayuno), se dirigió con Heimdall y le pidió que lo llevara a Jotunheim. En pocos segundos ya se encontraba frente al castillo de Laufey, los guardias le abrieron las puertas y el camino hasta el trono -¿En qué puedo ayudarte, Odin? Tienes tiempo sin poner un pie aquí-
-Mi hijo quiere conocer al tuyo-
-¿Cómo dices?-
-Mi esposa anoche le conto la historia sobre la guerra entre nuestros reinos, y mi hijo desea conocer al tuyo-
-Quizás sea mera coincidencia, ya sabes que mi hijo es muy curioso y le encanta leer todo libro que se le ponga enfrente… Ayer lo descubrí leyendo un libro que contenía la misma historia, el también desea conocer al tuyo-
-Entonces si estamos de acuerdo, ustedes podrían venir a Asgard, para que puedan conocerse. Esto podría incluso ayudar a nuestros mundos-
-Es un trato, mañana iremos antes del almuerzo-. El rey de Asgard se retiro, satisfecho por poder cumplir con el deseo de su hijo. Mientras tanto, Laufey se dirigió a la habitación de su pequeño; como siempre, lo encontró leyendo uno de sus libros. Adoraba a su hijo no solo por la gran inteligencia y curiosidad que poseía, sino porque había algo en el que lo hacía especial a comparación de los demás Jotun: Su estatura. Era más pequeño que los otros de su edad, podía cargarlo con solo su mano, lo cual lo volvía su tesoro más preciado –Pequeño, recuerdas que ayer me dijiste que deseabas conocer al hijo de Odin-
-Sí, ¿Por qué?-
-Bueno, hace unos minutos estuvo aquí, y me dijo que su hijo tenía curiosidad en conocerte. Así que alista tu mejor traje, mañana partiremos a Asgard-
-¡Gracias, padre!- grito completamente emocionado su hijo al mismo tiempo que (Intentaba) rodeaba su cuello con sus brazos. Esa noche, antes de irse a descansar, pudo ver a través de la puerta como Loki se había quedado dormido con una pequeña sonrisa en sus labios. Al día siguiente, el pequeño apenas si podía contener su emoción de por fin conocer al príncipe de esa historia que tanto le gusto. Cubrió sus brazos y amarro en su cintura con unas telas de color negro, adornados de brazaletes dorados; colocando sobre sus hombros una piel del mismo color. Peino con pulcritud sus cabellos, adornando algunos mechones con hilos dorados. Al mirarse en el espejo, supo que estaba listo y muy presentable, incluso demasiado elegante para alguien de su edad
-Loki, hijo, es hora de partir-
-Enseguida voy, padre-. La emoción fue sustituida por el mayor de los nervios, tomo su bolsa y se dirigió a las afueras del palacio, donde su padre lo esperaba montado en un gran oso; los sirvientes lo ayudaron a subir a su lado y junto a otros guardias, se dirigieron hacia la salida de su reino
-Heimdall- dijo mirando al cielo, el pequeño lo miro algo extraño, no comprendía porque esa palabra; pero a los pocos segundos, fueron cubiertos por una intensa luz llena de colores vivos. Cuando pudo abrir sus ojos, estaban frente a un hombre de piel morena, quien sostenía una espada entre sus manos; detrás suyo pudieron divisar varios guardias montados a caballo. Uno de los guerreros bajo de su corcel y camine hasta estar frente suyo
-Mi rey me solicito que los condujera hasta el palacio, siéntanse libres de quitarse sus abrigos, nos encontramos en una época del año algo calurosa-
Ninguno de los Jotun se desprendió de su piel, a decir verdad, eran bastante cómodas incluso para el mayor de los calores. Los guardias avanzaron en sus corceles, seguidos de los osos de los Jotun; el pequeño Loki no puedo evitar disimular su asombro ante la ciudad que tenía frente, era enorme y en su mayoría desprendía un color dorado. Las puertas del palacio se abrieron, siendo recibidos por los monarcas de Asgard –Me alegra que hayan llegado con bien-
Laufey bajo, cargando en sus brazos a su pequeño antes de colocarlo en el suelo –Él es mi único hijo, el príncipe Loki-
-Es un placer poder conocerlos, mi padre ha hablado mucho sobre ustedes-. Los 2 Asgardianos se sorprendieron bastante, no esperaban tal elocuencia al modo de hablar proviniendo de un pequeño, aun así, respondieron a su saludo con una pequeña sonrisa. Los dirigieron dentro del palacio, para Loki ver todo aquello era nuevo y algo digno de admirar
-Mi reina, ¿Por qué no llevas a Loki con nuestro hijo?-
-¿Puedo ir, padre?-
-Desde luego, ve con cuidado-. El pequeño tomo la mano de la monarca, y ella lo dirigió hacia el jardín, donde seguramente su hijo se encontraría terminando su entrenamiento. Para sorpresa suya, si se encontraba ahí, pero más bien cortando varias de las flores más bellas que adornaban los arbustos
-Thor, hijo… Quiero presentarte a Loki Laufeyson-
El pequeño rubio se dio la vuelta lentamente, quizás esperaba ver a un niño gigante; quiero decir, alguien más pequeño que el en edad, pero quizás midiendo el doble de su tamaño. Pero fue todo lo contrario, frente suyo había un niño de su misma altura, con el rostro más enternecedor, su piel era de un color azul bastante diferente al de los demás Jotun y sus ojos eran como un par de hermosos rubíes. Dejo caer las flores que tenía en sus manos, al igual que su quijada, Loki solo pudo sonreír un poco mientras sus dedos jugaban tratando de disimular sus nervios –Mama…-
-Dime, Thor-
-¿Puedo casarme con Loki?-
.
.
.
-¿Cómo que Thor no está aquí? Frigga me llamo diciéndome que Odin cayó en el sueño profundo y vine a ver como estaba, y resulta que su propio hijo ni siquiera está en Asgard-. La voz de Loki mostraba una completa molestia, Heimdall solo pudo sentir bastante lastima por el príncipe
-El príncipe Thor dijo que quería ver los otros mundos, aprender sobre su cultura-
-Quiero saber dónde está-
-Lo lamento, pero…-
-Heimdall, déjame aclaro unas cosas, soy el prometido del príncipe Thor, merezco saber dónde se encuentra el-
Suspiro con resignación, sin dejar de mirarlo a los ojos –Midgard, está en una de sus fiestas-
-Regresare en unos minutos, por favor, prepara el Bifrost-
.
.
.
-¿Por qué no… Vamos a un lugar más solo? Conozco un lugar excelente-
-Aprecio tu oferta, pero temo que yo…- dijo el rubio mientras trataba de soltarse del agarre de la castaña, su rostro mostraba algo de incomodidad, no era para menos tomando en cuenta la situación por la que pasaba Asgard
-Thor, estas muerto-. Tanto Fandral como Lady Syf se acercaron a él, se mostraban notoriamente preocupados
-¿Dónde está ese inepto de Thor Odinson?-. Sus sospechas fueron confirmadas al voltear, encontrándose con Loki, acompañado de otros 4 gigantes de hielo. Dios, lucia impecable e imponente, usaba una armadura que solo cubría sus hombros y muñecas, además de vestir con una especie de falda hecho con el mismo material de la armadura, dejando ver a la vista de todos su cuerpo bien formado; no era muy musculoso, pero eso se complementaba con aquellas curvas que podrían encantar a cualquiera y sus largas piernas torneadas. No solo hizo suspirar a mujeres, sino a varios hombres que lo devoraban con la mirada; se acercó a él e intento besarlo, pero aparto su rostro dejándole ver su molestia –Es increíble que hicieras una fiesta con tu padre indispuesto… Y peor aún, que no me invitaras a mí, tu prometido-
-Trate de localizarte, pero tu ama de llaves dijo que no estabas en Jotunheim-
-Fui a Asgard para ayudarle a Frigga en los asuntos del reino, porque cierto hijo prefiere estar aquí de fiesta con… Disculpa, ¿Cómo te llamas, chiquita?-
-J-Jane Foster-
-Un gusto conocerte, y ya que hicimos las presentaciones, puedes esfumarte-. Y para aclarar que ese rubio era suyo, lo sujeto de la nuca devorando sus labios, siendo correspondido al instante; claro que lo detuvo cuando sintió sus manos traviesas tratar de adentrarse bajo su falda –Sigo enojado contigo por coquetearle a esa, ya te lo advertí, Thor, me entero que tú me engañas y no impediré que mi padre te lo corte y te obligue a tragártelo-
-Sería una estupidez mía poner mis ojos en otro ser que no seas tú, sabes que eres el único dueño de mis pensamientos-
-Eso espero-
.
.
.
-N-No, mama, estoy en mi habitación repasando los libros que me dijiste-. Su mentira fue descubierta gracias al gruñido de un oso polar –Ok, ok, estoy en Midgard, pero eso es porque quise investigar y aprender sobre su cultura-
-Eso lo comprobare en unos minutos-
-Oh oh, cielo…-
-Me deberás una enorme, Thor Odinson, ya saben que hacer-
De la voz del pelinegro, nadie dudaría en obedecer sus palabras, a menos que quisieran sufrir todos los hechizos aprendidos de su futura suegra. Fue en cuestión de pocos minutos cuando dejaron cada uno de los rincones de la Tierra justo como cuando llegaron. Para cuando la reina llego a la Tierra, se encontró con su hijo, acompañado de Loki, frente a varios asgardianos y uno que otra persona enseñándole distintos aspectos sobre su reino –Hola, madre-
-Espero que esto no sea uno de tus encubrimientos, Thor-
-Para nada, reina Frigga, sabes que jamás dejaría que Thor abandonara sus responsabilidades. Fue interesante conocer este mundo, pero será mejor regresar al nuestro-
-Es verdad, ya no falta mucho tiempo para nuestra boda, debemos terminar con los preparativos-. Sujetando de la cintura a su prometido, Thor llamo a amigo y los 3 fueron tele transportados a Asgard. Su madre aún se veía molestia porque se fue sin avisarle, pero estaba más tranquila sabiendo que no había hecho nada de lo que pensó –Vaya que te debo una enorme, mi cielo, y creo que ya sé cómo compensártelo- dijo antes de abrazarlo por la cintura mientras besaba sus labios, amaba que los pintara de ese negro como el ébano, pues le dejaba marcas cada vez que besaba su cuello o jugaba con sus orejas
-¿Sabes? Mi padre salio en uno de sus tantos viajes de negociación con otro reino… Porque no vamos y… Me compensas mi excelente actuación-
-Esa, mi cielo, es una de las mejores ideas que se te ha ocurrido el día de hoy-. Lo cargo en sus brazos y dirigiéndole una leve mirada a Heimdall, este los transporto hasta el reino de hielo; con total cuidado de no ser vistos por los guardias o su ama de llaves, lo llevo hasta su habitación. Ni corto ni perezoso, lo despojo de sus pocas prendas, admirando cada facción de su piel azulada, recorriendo con la yema de sus dedos cada línea que la adornada. Una de sus manos acaricio con ternura sus labios, antes de volver a apoderarse de ellos, en una batalla donde sus lenguas peleaban por la dominación de aquel beso. Separaron sus labios, quedando unidos solo con un pequeño y delgado hilo de saliva que conectaba ambas lenguas; con un pequeño ademan, el Jotun desapareció sus ropas. Thor agradeció infinitamente las clases de hechicería que su madre le enseñaba para cuando el fuera proclamado su esposo y "reina" de Asgard
Beso su cuello, lo lamia, moría por poder dejar marcas que pudieran demostrarle a los demás que él era suyo y que cualquiera que se atreviera a poner sus ojos en el sufriría la peor de las muertes, pero sabía que su futuro suegro no debía saber que Loki había perdido la virginidad desde hacía años, mucho menos la vida sexual tan activa que tenían. Cuando por fin se adentró en su cuerpo, soltó un jadeo grave, similar al gruñido de una fiera; no tuvo que esperar mucho antes de comenzar el vaivén, primero lento, tortuoso, al grado de hacer que su pequeño Jotun moviera sus caderas o lo animara a moverse más rápido suplicando en un susurro
Toco una y otra vez aquel punto que lo volvía loco, aquel que hacía que Loki clavara las uñas en su espalda, dejándolo lleno de marcas que tardaban días en desaparecer. Cuando sintió que estaba a punto de llegar al clímax, salió de su cuerpo para correrse en su vientre, tuvo que ayudarlo a terminar tocando su miembro hasta que él también se corrió –N-No sabes cuánto ansío el día de nuestra boda, por fin llenarte con mi semilla, y que las Nornas nos bendigan con el fruto de nuestro amor-
-Créeme que yo también lo ansío, amo mi hogar y amo Asgard, pero mi lugar es a tu lado, no importa donde estemos. Solo deseo permanecer junto a ti el resto de mi vida-
-Y asi será, mi pequeño, te juro que asi será-
