No podía creerlo, desperté una y otra vez para confirmar que no era un sueño, gracias a las Nornas que no lo fue; estaba en mi habitación levantándome en un día para nada común. Hoy por fin seria el día que me casare con Thor, después de años de conocernos, ser amigos, tener esos problemas que toda pareja tiene y resolverlos, por fin uniría mi vida con la suya, iniciaría esta nueva etapa, formaríamos nuestra familia. Frente a mi cama estaba ese traje que mandaron a hacer para una ocasión tan especial, parecía una toga, como las que usaban los midgardianos griegos, pero tenía detalles dorados y varias aberturas que además de darme comodidad lo hacían lucir diferente, único, justo como Thor siempre me describe
Mi ama de llaves toco a la puerta esperando a que ya estuviera despierto, le abrí la puerta y ella entro dejando una charola con mi desayuno –No puedo creer que mi niño por fin se casara, no sabes cuánto extrañare tenerte aquí, divirtiéndonos con tus travesuras-
-Oww, nana, tu sabes que jamás me alejaría de ti. Vendré a ver siempre que pueda, y mírale el lado bueno, muy pronto podrás cuidar a mi bebe-. Sonreí mientras tomaba sus manos, su rostro mostro una completa confusión, luego sus ojos se agrandaron enormemente
-L-Loki, ¿No me digas que…?-
-Sí, nana… Estoy esperando un bebe de Thor, pero esto es un secreto entre tú y yo-
-Ay, mi niño, he callado por años sus escapadas. Esta vieja aún puede mantener secretos-
-Por eso te quiero tanto, nana-. La abrace, ella era una de las personas más importantes en mi vida, no podría estarle más agradecido de que estuviera presente en un día tan memorable
-Anda, ve a ducharte, porque hoy será un largo día-
Entre a la tina y la llene con agua caliente, tome esa costumbre después de la primera vez que visite Asgard, decidí aromatizar el agua usando los pétalos de las rosas que Thor siempre mandaba cada mañana. La ceremonia seria antes del ocaso, así que decidí relajarme por varios minutos; me cubrí con una bata de piel blanca (Otro de los múltiples regalos de mi prometido) y comí lo que nana había traído para mí. Cuando termine me quite la bata para vestirme con un traje casual, mientras me ponía mis muñequeras, note algo en el espejo… Mi vientre lucía un poco curvilíneo, gracias a las Nornas que escogí un traje holgado o papa ya lo habría notado
Baje a la sala para verificar que todo estuviera en orden y listo, solo para trasladarlo a Asgard. En efecto, las flores que Frigga escogió eran bellísimas, aptas para tanto el frio de Jotunheim como la calidez de Asgard; los sirvientes limpiaban y acomodaban todos los cubiertos y platos en una gran mesa. Mi padre no se encontraba por ningún lado, así que fui a buscarlo a su habitación, lo encontré junto al sastre, quien le daba los últimos toques a su traje (Y por traje me refiero a sus hombreras, muñequeras y grebas de metal y su capa de color verde oscuro) –Te ves bien, padre-
-¿Loki, que haces aquí? ¿No deberías estar alistándote?-
-La boda será en varias horas, padre. A como te están arreglando, juraría que tu quisieras que la boda fuera ya para deshacerte de mí-
-Para nada, pequeño, si por mi fuera cancelaria todo para no entregarte a Thor-
-Ya lo discutimos, padre, me casare con Thor. Ya no soy un niño al que debas proteger-
-Ya sé que no eres un niño, pero para mí lo sigues siendo; aunque me cueste aceptarlo, me duele tener que verte ir. Eres lo que más me importa en esta vida, solo quiero lo mejor para ti, y sé que Thor lo es-
Sonreí un poco, eran raras las veces que mi padre mostraba afecto de ese modo; como pude subí hasta su regazo y lo abrace –Siempre estaré contigo, padre. Además, piensa que quizás pronto pueda hacerte abuelo-
-Me está costando aceptar que te casas y ya estás hablando de nietos-
-Tarde o temprano pasara, padre. Y si fuera tú, sería mejor prepararte para consentirlos. Y ya te dejo, porque quiero terminar de empacar, te quiero-. Salí de la habitación riéndome un poco, siempre me causaban gracias los típicos celos de padre protector que de pronto saldrían
.
.
.
-Thor, quédate quieto o jamás acabara el pobre-
-N-No puedo evitarlo… E-Estoy muy nervioso. Madre, ¿Qué tal si dice que no? ¿Y si ni siquiera llega? D-Dios, debe creer que no soy lo suficiente para el-
-Oh, vamos, Loki y tu han estado juntos desde que eran un par de críos. ¿Crees que habría estado a tu lado por muchos años si no te quisiera? Bueno, quererte es una palabra que queda corta si te aguanta por mucho tiempo. Así que deja atrás esas inseguridades y quédate quieto si no quieres que yo misma te paralice con mis hechizos-
Logre quedarme quieto, pero cada segundo que pasaba era como una eternidad; todos los sirvientes se encargaban de acomodar todo lo necesario para la ceremonia. Era una suerte que tanto Loki como mi madre tuvieran tan buen gusto para lo que era la decoración, sé que de haber elegido las cosas yo, ni siquiera parecería una boda. Poco antes de que el sol cayera, alguien llamo a la puerta, era mi padre –Hijo… Ya está listo todo-
-No sé qué hacer, padre-
-Oye, lo harás bien. Has esperado este día por años-
-Lo sé, no puedo creer que por fin este sucediendo-. El Bifrost se encendió, miré por la ventana y vi a todos los sirvientes de Jotunheim acomodando todo lo que hacía falta –Ya llego-
-Iré a recibir a los invitados, baja en 5 minutos-
.
.
.
-¿Cómo me veo?- dije al ver que mi padre solo me miraba con los ojos muy abiertos, no sabía cómo interpretar esa mirada, me ponía bastante nervioso
-Siempre dije… Que tú eras lo más hermoso que este mundo podría haber visto nacer. Ahora solo puedo confirmarlo y gritarlo a los 4 vientos. Pero hay algo que falta…-. De una caja saco una hermosa corona estilo romana hecha con flores blancas, la cual tenía un velo no muy largo. Sonreí ante su belleza y agaché mi cabeza para que pudiera ponérmela; me di una última mirada al espejo, el velo llegaba hasta mis hombros. Era lo último que necesitaba para verme aún más perfecto –Ya es hora-
Las puertas del salón se abrieron, todos los Asgardianos y Jotun se levantaron de sus asientos, tomé el brazo de mi padre (O lo que pude) y caminamos lentamente hacia el altar. Thor se veía tan apuesto usando ese traje del mismo color que mi vestido, aunque sabía que ese estilo de ropa no era su favorita y que en la fiesta usaría algo más cómodo. Cuando por fin llegamos hasta el, mi padre tomo nuestras manos antes de juntarlas –Thor Odinson… Te entrego a mi más preciado tesoro, el príncipe Loki. Cuídalo con tu vida, y hazlo feliz-
-Eso no tiene ni que pedirlo, Rey Laufey-. Sonreí una última vez a mi padre antes de colocarme al lado de Thor. Realmente ignore todo el discurso de Odín, solo prestaba atención a las miradas de Thor y sus caricias
-Thor… Tus votos-
Ambos nos pusimos de pie, sin soltar nuestras manos ni apartar las miradas –Loki, mi amado Loki… Pareciera que fue ayer cuando anhele conocer en persona a aquel pequeño príncipe que mi padre regreso a su familia, sin saber que eso traería paz a 2 reinos tan enemistados. Jamás imagine que ese deseo de un pequeño cambiaria mi vida de esa manera, no hay nada en este o en otro mundo que podría querer a cambio de esa petición que hice hace años. Eres más de lo que podría haber querido en mi vida, eres justo lo que siempre anhele, quizás no pueda prometerte bajar hasta ti todas las estrellas en el firmamento, pero si puedo prometerte amarte, respetarte, estar a tu lado cada día de nuestras vidas-
Sus palabras fueron hermosas, en tantos años de conocernos, el me repetía una y otra vez que me amaba… Ahora este es el momento donde puedo por fin decírselo, quizás no literalmente, pero se lo haría saber –Thor, nuestra historia comenzó con otra que nuestros padres nos contaron. En aquella había un final feliz, y sé que la nuestra también lo tendrá, porque las Nornas decidieron que tú y yo siempre debimos estar juntos. Nuestras vidas se unieron hace muchos años, hoy unimos nuestras almas, frente a nuestros reinos. Mi corazón siempre ha sido tuyo, solo puedo ofrecértelo, junto con mi apoyo, mis lágrimas, mis risas, mi ser entero. Te amare, respetare, apoyare en cada momento de nuestras vidas, hasta que dé mi último aliento, hasta que las Nornas nos permitan volver a encontrarnos en otra vida, y en las siguientes-
-Que nuestros padres bendigan esta unión, y los bendigan con su descendencia-. De las manos de Odín surgieron destellos de color dorado, los cuales nos cubrieron por completo, en nuestras manos aparecieron un par de argollas. La mía era dorada, como el palacio de Asgard, y el de Thor era del mismo hielo que el castillo de mi padre –Recibamos a los nuevos reyes de Asgard. El rey Thor Odinson y el rey Loki Laufeyson-
Ambos reinos aplaudieron al mismo tiempo que Thor me abrazaba por la cintura antes de besar mis labios, lo abrace por el cuello correspondiéndole. Todos se retiraron a los grandes salones del palacio para dar inicio con la fiesta, tome su mano y lo lleve hasta un kiosco que estaba en medio del jardín -¿Pretendes que nuestra "primera vez" sea en los jardines de Asgard, mi cielo? Es bueno repetir experiencias-
-Suena tentador, esposo mío, pero en realidad te traje aquí… Porque quiero darte una noticia-
-Adelante, ya sabes que cualquier cosa, los 2 saldremos adelante-
-Eso es lo que quería decirte… Ya no seremos 2, Thor-. Tome sus manos y las lleve hasta mi vientre, al principio no entendió lo que quería decir; pero al separar mis manos, vio como pequeños rayos brotaban de este, conectándose a sus manos –Vamos a ser padres, Thor-
-L-Loki… Oh, Loki-. Me cargo en sus brazos y comenzó a girar mientras reía completamente emocionado, cuando por fin me bajo al suelo, se agacho hasta mi vientre y comenzó a llenarlo de besos -¿Cuánto tiempo tienes?-
-Poco más de un mes. No sabría decirte con exactitud cuánto durara este embarazo, es diferente el tiempo de un asgardiano al de un Jotun-
-No sabes cuánto ansío que el tiempo pase rápido, poder cargarlo en mis brazos, mirar su cabello, sus ojos-
-Yo también lo deseo, mi rey. Tendremos que aparentar que nuestro bebe nacerá antes de lo previsto si no quieres que mi padre te decapite por tocar a su amado hijo antes del matrimonio-
-Creo que ya no será necesario eso, hijo mío-
-L-Laufey…- susurro Thor sonando muy preocupado, su rostro estaba más azul que mi propia piel
-Oh, vamos, padre. No quiero ser viudo, me acabo de casar-
.
.
.
-¿Cuánto tiempo más tardaran? Ya pasaron horas-
-Hijo, es normal. Tu tardaste más en salir, tu pobre madre estuvo casi todo el día en la habitación dando a luz-
-Aun así, padre, creo que yo…-. Un sonido interrumpió cualquier palabra que quisiera decir, no era cualquier sonido, era el llanto de un bebe, mi bebe. Las puertas de la habitación se abrieron, los 3 nos pusimos de pie al ver a mi madre salir
-Entra en silencio, hijo, costo algo de trabajo hacer que durmiera-
Mire a mi padre y a mi suegro, ambos sonrieron completamente orgullosos antes de asentir con la cabeza, bese la frente de mi madre y entre a la habitación. Estaba iluminada con los anaranjados del ocaso, en nuestro lecho reposaba mi amado esposo, quien no apartaba su vista de ese pequeño ser que acurrucaba en sus brazos; de sus labios brotaba una canción de cuna que yo conocía muy bien era la canción que madre solía cantarme cada noche antes de dormir. Su mirada se posó en mí, sonrió, pude ver que en sus ojos aún quedaban rastros de lágrimas –Ven a conocer a nuestro hijo-
Me acerque, tratando de no hacer ningún ruido al caminar, sus brazos se extendieron mostrándome a nuestro bebe. Temblé un poco, pero logré tomarlo en mis manos; con cuidado aparte la sabana de su rostro. Era completamente perfecto, sus cabellos eran rubios como los mios y su piel era de un color lechoso, justo como la piel que Loki tomo al cambiar su apariencia al de un Asgardiano. Se removió un poco ante el cambio de brazos, apretó sus parpados y lentamente comenzó a abrirlos, Dios, sus ojos eran como un par de esmeraldas. Jamás en mi vida permití que alguien me viera llorar, incluso Loki, pero todas mis emociones se desbordaron; algunas lágrimas cayeron sobre su mejilla, las limpie con cuidado antes de besar su frente –Un príncipe tan hermoso merece un nombre igual de perfecto que él, y lo tengo… Balder-
-Nuestro pequeño Balder, príncipe de Asgard y Jotunheim. Ahora… Necesito que nombres a nuestro segundo príncipe-. Lo mire, con un ademan, hizo aparecer en sus brazos a otro pequeño bebe. Este bebe habia heredado los cabellos de su madre, pero me miraba con esos enormes ojos azules como el agua mientras sonreía con esa sonrisa libre de dientes –Estos pequeños decidieron jugar al escondite antes de poder hacerlo en estas paredes-
-Eres maravilloso, mi rey. Y aunque no me lo creas, también pensé en otro nombre igual de hermoso. Einar-
-De saber que serias tan bueno escogiendo nombres te habría dejado embarazarme mucho antes de la boda-
-Bueno, mi amor, mientras las Nornas nos lo permitan, prometo hacerte un heredero cada año-. Me senté a su lado, era curioso ver como nuestros bebes a pesar de ser unos recién nacidos, podían reconocerse al instante, moviendo sus manos intentando tocarse. Las puertas se abrieron, al igual que los ojos de nuestros padres al ver la escena… Sera divertido explicarles nuestra historia a nuestros pequeños antes de dormir
