25 de Septiembre de 2021
— ¿Porqué no podemos hacer las cosas bien desde ahora? — preguntó la castaña hecha un mar de lágrimas, abrazándolo, no podía creer que lo mejor que le pasó en la vida le estaba diciendo que ya no quería estar con ella.
Hace 15 años atrás, una pequeña castaña de 9 años se inmiscuia en el curso de su prima, casi hermana, Inoue Miyako.
Ella y Miyako se habían criado juntas, a pesar de tener 4 años de diferencia de edad, eran casi idénticas, de no ser por el cabello color lavanda de Miyako, a decir verdad ese parecido solo duró en su infancia.
En fin.
Tachikawa Mimi siempre estuvo muy presente en los cursos de su prima, en donde conoció a cierto rubio. Ella solía mofarse a escondidas por su nombre, era chistoso que alguien se llamara así, le sonaba muy serio.
El tiempo pasaba y ambos niños crecieron, se siguieron viendo un par de veces, las veces que sus cursos coincidian de jornada, normalmente, el iba en primer año junto a Inoue y Mimi estaba en cuarto año, cuando ella estaba en octavo año él se fue a otro colegio.
Cuando Mimi estaba en noveno grado también se cambió de colegio y a veces se topaba de camino al autobús al rubio, se saludaban por cortesía.
El tiempo seguía transcurriendo y ellos se seguían encontrando a lo lejos, a veces uno iba de la mano de quien debería ser su pareja de ese entonces o solo estaban rodeados de amigos.
Mimi se graduó de la escuela secundaria superior con 18 años, mientras que él con 14 recién estaba comenzando la secundaria.
Iban a tiempos diferentes.
Con 18 años Mimi se enlistó para cumplir con el servicio militar en el Ejercito de su país, no se encontraron en todo ese año.
A los 19 años Mimi se graduó de la milicia con la esperanza de algún día poder dedicar su vida a eso, porque lo que había vivido el último año de su vida solo era un deber cívico, que las mujeres podían elegir si hacer o no.
Aún con 19 años, Mimi ingresó a a Universidad, preparación física era lo que había elegido para estudiar, con la esperanza de que esto la ayudara a prepararse para las pruebas de postulación al Ejército, ellos no se vieron, no sintieron, ni percibieron la existencia del otro en los dos años que duró la carrera de Mimi.
El día que había esperado casi por 3 años estaba en sus manos, había quedado en el Ejército, no para cumplir un deber, si no que para dedicar su vida a ello, ahora solo debía esperar a que se fuera enero del próximo año y podría estar en la escuela que tanto anhelaba aunque eso fuera a 7 horas de distancia de su casa.
24 de mayo de 2019
Mimi tendría ese fin de semana libre y lo único que había en su cabeza era que podría viajar a su casa, ¡al fin! después de una larga semana de estudios, entrenamiento y retos por parte los instructores de la escuela.
Primero, tenía que llegar al terminal, buscar como ingresar al baño y quitarse el uniforme para poder viajar más comoda en el bus, a fin de cuentas eran casi 7 horas de viaje hasta su casa.
Una vez que ya llegaron al terminal de buses, Mimi y sus compañeras entraron lo más rápido que pudieron, cada una en un cubículo y se quitaron su uniforme gris, lo guardaron con cuidado en sus maletas. Ya en dirección a los andenes de los buses todo el grupo se separó, nadie iba al mismo lugar, se despidieron con felicidad.
A lo lejos, su bus venia entrando al lugar, ella se quedó de pie esperando a que el vehículo se estacionara, ella se sintió observada, sabia que alguien la miraba.
Un joven rubio, de tez blanca, vestido con un traje elegante y en su mano derecha una maleta.
Ella sabía que lo había visto antes, pero no recordaba donde. Siguió esperando su bus, con su boleto en mano e ignoró a cualquier cosa que la pudiera distraer.
— ¿Tu eres Tachikawa Mimi? — preguntó el muchacho rubio acercándose a ella.
— Sí — fue lo único que Mimi respondió, mirándolo con desconfianza y duda.
— ¿Eres la prima de Inoue Miyako? — volvió a preguntar el muchacho.
— Sí — respondió la castaña seria
— ¿Estás en la escuela? — el entusiasmo del rubio se podía ver en su voz
— Sí — Mimi fue un poco más amable, porque sintió que ya lo conocía.
Después de tantos años sin hablar ni ser amigos, solo conocidos, el recordaba su existencia y por lo menos ahora sabía que no era la única de su ciudad estudiando en el Ejército, pero aun estaba la duda.
— ¿Eres Yamato? — preguntó Mimi con un poco de alegría disfrazada de sorpresa.
Él sólo sonrió, afirmando y tuvo que moverse para que la gente comenzara a subir al bus.
Ninguno imaginó que ese día iba a cambiar tanto sus vidas.
Hola!
Después de un par de años me animé a escribir algo, solo debo decir que esta historia es real, me sucedió a mi con mi ex pareja, recién llevo un día de que nuestra relación terminó y no sé como afrontarla, quizás escribiendo nuestra historia me sane más rápido, aunque dudo que el proceso sea rápido.En fin, donde dice Mimi debería decir Constanzay en donde dice Yamato debería decir Justin
Dedicada a Justin Cid Hurtado, el hombre que me amó antes que yo misma y que yo amé como no voy a permitirme amar a nadie mas...
Con amor de tu Chiquitita floja:'c
