Hola a todos! Jajaja, lo siento pero después de ver el capítulo de Hack-san tenía que escribir algo como esto. Y bueno, espero que les guste y por favor sigan apoyando a esta escritora amateur y fan de miraculous, y sin más qué decir que espero más sorpresa de Thomas Astruc y compañía… COMENZAMOS!
…
Capítulo 5.
Intento de homicidio.
Faltaba un minuto para que sonara el despertador pero Gabriel despertó después de un gratificante sueño por lo que al ver su despertador a punto de sonar vio que lo mejor era levantarse ya. Se estiró y se sentó en su cama tomando sus gafas a tiempo de que sonaba el despertador y…
¡PUF!
El sonido ahogado de algo caer en su cama lo hizo voltear hacia su almohada donde vio con sorpresa una esfera que pertenecía a la base de la cama. ¿Cómo se había zafado?
-Mmm, que raro. Llamaré a alguien para que lo repare.
Se levantó sin darle demasiada importancia, dispuesto a prepararse, era un hombre demasiado ocupado. Fue al baño, se dio una buena ducha y al enredar la toalla al tiempo que salía de la regadera casi resbaló de no ser porque se sostuvo de la puerta de la ducha, viendo en el suelo algo de agua y jabón. ¿Había dejado la puerta entreabierta?
-Que descuido de mi parte. Por suerte las pantuflas siguen secas.
Debía prepararse para ese día, tenía contratos que revisar, bocetos que realizar y akumas qué crear, aunque ya sentía que algo estaba pasando a su alrededor, algo extraño.
Bajó las escaleras y al ir al comedor…
¡CRASH!
Se dio la vuelta lentamente para ver su fino candelabro en el suelo.
-¡¿Qué fue eso?!- gritó Adrien apareciendo desde las escaleras a medio vestir tras escuchar el escándalo.
-No es nada hijo, se ha caído el candelabro. Por suerte no lastimó a nadie.
-Oh, cielos. Me alegro que no te pasara nada, padre.
-Sí, estoy bien. Termina de vestirte y baja a desayunar o se te hará tarde.
-Sí, padre.
Aquello era muy sospechoso, ¿por qué estaban pasando todas esas cosas? ¿Acaso podría ser…? No, estaba siendo ridículo. Frunció el ceño y dejó salir un suspiro que expresaba su propia molestia.
-Un intento de homicidio, ja. Que estupidez. Eso o bien podría mi cuñada al fin lanzarme el mal de ojo.
Rio ante sus tontas conjeturas pero apenas y se sentó sintió que las patas de la silla casi cedieron a su peso, se levantó antes de que estas se partieran por completo y cayera al suelo hecha pedazos.
-Una casualidad, mera casualidad…- se dijo mientras intentaba recuperar algo de color.
Natalie vio el reloj de su mesita de noche, ya casi era medio día y su jefe no había ido a verla, extraño de verdad.
-¿Habrá pasado algo? No ha revisado sus correos.- la mujer se obligó a salir de la cama, por suerte tenía energía para poder pasear de vez en cuando por la casa cuando Adrien o su jefe no se encontraba pero cuando fue a la guarida de su jefe a revisar que todo estuviera bien la escena que vio la perturbaría como nunca.
Gabriel Agreste, afamado diseñador, estaba golpeándose a sí mismo con un montón de hierbas mientras que estaba hablando por teléfono.
-¡Haz sido tú la que me echó este mal de ojo Amelie! Ya sabía que eras medio bruja ¡¿pero esto?!
-¡No te he hecho nada Gabriel! No que yo recuerde esta semana.
-¡Mientes!
Natalie parpadeó un par de veces antes de suspiras y tocar el puente de su nariz con clara irritación. No quería preguntar qué estaba pasando pero tenía qué.
-Señor, ¿sucede algo?
-Ah, Natalie. La única persona en la que puedo confiar. Alguien intenta matarme, y estoy seguro que mi cuñada tiene que ver de una forma antinatural o natural.- Natalie arqueó la ceja.
-¿De qué habla?
-Me han intentado golpear la cabeza, hacerme tropezar, ¡incluso envenenar con el café!
-¿Envenenarlo?
-¡Con canela! Odio la canela y me dan agruras. Pero no… no podrán conmigo, ¡no con el gran Gabriel Agreste!
-¡LOCO!- gritó Amelie desde el teléfono y Gabriel colgó al fin. Natalie pareció sorprendida pero luego miró a los kwamis y se acercó a ellos.
-Ustedes no tienen idea de lo que está pasando, ¿no es verdad?
-Eh… pues…
-La verdad…
-Bien, pero recuerden que no pueden mentir a su portador.- los señaló a su jefe que se acercó a ellos con expresión inquietante.
-Nooroo, Duusu, espero que después de tanto tiempo en el que hemos convivido no estén intentando algo… ¿ustedes han intentado asesinarme?
-¡No! ¡Jamás!- exclamó Nooroo.
-¡Esa es una palabra muy fea!- casi lloriqueó Duusu y Gabriel asintió, después de todo los kwamis no podían mentir.
-Entonces si no son ustedes es la bruja de mi cuñada ¡o la competencia! Claro, de seguro es cosa de Armani o Herrera, pero ya verán… ¡YA VERÁN DE LO QUE SOY CAPAZ! ¡MUAJAJAJAJAJA!
Natalie suspiró rodando los ojos, entre tanto los kwamis se alejaron un poco y comenzaron a hablar en susurros.
-Fiuu que bueno que no pregunto si intentábamos noquearlo.- dijo Duusu y Nooroo la silenció.
-Ni lo digas, será mejor abortar el plan hasta nuevo aviso.
-¡Nooroo! ¡Duusu! ¡Hora de trabajar!
Los dos kwamis se quejaron sin tener otra opción, al menos de momento, ya a futuro intentarían formas más sutiles de dejarlo fuera de combate, hasta que se le quitase de la cabeza ese supuesto intento de homicidio.
….
Y… espero que les haya gustado! Corto pero qué puedo hacer? Así pues dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada y sin más qué decir… GRACIAS! UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
