La Dama que cambio mi mundo
Descargo de responsabilidad: El libro ¨El jardín secreto¨ y toda la historia y sus personajes no me pertenecen, este solo es un Fanfic con el fin de entretener sin ánimos de lucro ni de ofender a la autora ni a sus fans, solo disfruten la lectura, todo es mera ficción, espero que lo disfruten.
Diez años…
Aquellos eventos que cambiaron su vida y su destino, pasaros cuando él tan solo tenia 10 años.
A veces le parecía un mal sueño lejano cuando recordaba la época en que él solo pensaba en si mismo, postrado en una cama y donde no salía y la luz en la ventana le parecía insoportable e incluso un peligro para su salud.
¿Había en verdad pasado todo eso? A veces se preguntaba, pues parecía una ilusión tan lejana, una oscura época neblinosa en la etapa de su joven y corta vida, y ahora… todo era tan diferente.
El joven Colin Craven, Heredero del señorío de Misselthwaire, en Yorkshire, veía a través de la ventana de la oficina de su padre, donde los rayos del sol iluminaban su oscuro y brillante cabello negro, lleno de risos agraciados y llenos de vida y revitalización, tanta vida como el joven y ya crecido joven tenia, y era tan alto como si pudiera alcanzar el alto techo de su mansión con solo levantar los dedos de su brazo, aunque aquello fuera imposible, así lo parecía en ese momento, tan grande y bello como el más hermoso árbol del jardín… y lo más magnifico al verlo, seguía sin tener ni el más mínimo bulto en su espalda del tamaño de un alfiler, de hecho, tenia una postura agraciada, elegante y hermosa, digna de un caballero de su estatus.
El joven ahora tenia 22 años, era ya considerado un adulto en todos los sentidos de la palabra, y sin embargo su rostro rebosaba juventud y belleza.
Sus ojos grisáceos, del mismo color que los de su madre, eran, además de grandes y expresivos, parecían sonreír con solo voltear a mirarte, y tenia una expresión fascinante, hermosa y sincera y llena de bondad, tan hermosos como los de su madre, pero con un enigmático encanto varonil detrás de esa expresión del joven apuesto que se había convertido.
Su camisa blanca abotonada de magas largas, rozaba con ligereza la cortina de terciopelo rojo que estaba junto a él, estaba mirando por la ventana al jardín, hacia el eterno paramo que lo había visto nacer, crecer… y florecer al igual que las flores que crecían bellamente en aquel lugar.
Estaba en el estudio de su padre, Archibald Craven, observando un par de documentos sentado frente al escritorio, los cuales debía atender, como cartas, alguna invitación burda, o incluso documentación importante con sus negocios y el trabajo del que se ocupaba junto con el señorío.
Colin había ido por decisión propia, quería hablar con su padre, sin embargo, este estaba un poco ocupado, y aunque en anteriores ocasiones había hecho a un lado su trabajo para poder convivir con él por cualquier motivo, esta vez le suplico esperarlo un momento, pues se trataba de documentación más complicada de la usual…
Pero no le pidió que se retirara en ningún momento, de hecho… el señor Archivald le pidió que lo esperara ahí mismo, que no se fuera de su presencia.
Como habían cambiado las cosas en esos años, vaya que habían cambiado.
Mientras miraba hacia la ventana, admirando el paramo en todo su esplendor, recordaba aquel hermoso y memorable día…
El volvía caminando de la mano de su padre, la señora Medlock ni todo el personal podía creer lo que veían, claro que cuando los vieron desde la ventana del comedor, todos corrieron afuera a recibir la buena noticia, a la señora Medlock casi le daba un ataque de impresión por semejante suceso pasado, mientras el jardinero Ben Weatherstaff tenía una sonrisa amplia al ver el rostro perplejo de todos aquella vez, pues era la misma expresión de asombro que él había puesto al ver levantarse por vez primera a Colin.
Ese día había sido mágico, Martha se lo había contado a su madre, Susan, con gran emoción y entusiasmo, y aunque su madre ya era consciente de aquello y un poco más, no tuvo el corazón para interrumpir a su hija y que le contara tan maravillosa anécdota en sus propias palabras.
Aunque lo que si sorprendió a Martha aquella vez, fue que su madre le conto que al volver, la mayor de sus pequeñas hijas, le había dicho que un gran hombre con una faz ligeramente triste, pero de buen y cuidado aspecto había pasado enfrente de la casita del páramo, y les había obsequiado una moneda de oro para que los niños la disfrutaran, sin embargo, todos los niños estuvieron de acuerdo en entregarle dicha moneda a su madre, la cual, por la descripción de los niños, ya había adivinado que fue el señor Archibald, y ellos pensaron, en su infantil e inocente forma de ser, que dicha moneda le haría mas dichosa y feliz a su madre, y sabría usarla mejor para las necesidades del hogar y que no faltara comida o algo importante.
Dicha noticia, a Martha le lleno de lagrimas los ojos y una sonrisa en su mirada, abrazando a su madre por tan generoso gesto.
Aquella noche, Martha recuerda que no solo ayudo a su madre con la limpieza y con los deberes, sino que todos sus hermanitos celebraron, incluso Dickon juntos y reinando la alegría en esa humilde casita, donde el amor y la alegría y la buena voluntad jamás habían hecho falta.
Todos celebraban por todo lo acontecido, por las flores preciosas y las estaciones en el jardín, por la amabilidad y por la nueva y hermosa época que se abría ante sus ojos, por el milagro del señorito Colin y por supuesto, por la magia que se respiraba en el ambiente y en la alegría de todos aquellos que tuvieron la dicha de estar cerca en ese milagroso momento de la vuelta de el señor Archibald… y de su nueva alegría.
Oh si, muchas cosas llenas de dicha y de alegría habían ocurrido desde que aquel día había transcurrido hace años, pero esa dicho no había dejado de sentirse en los 12 años que Colin había visto con sus propios y renovados ojos.
No podía olvidarse de toda la dicha, de su padre, que desde entonces adoraba estar junto a él y escucharlo narrar sus aventuras, sus nuevos descubrimientos, sus opiniones sobre los libros que había leído desde hace tiempo y como, descubrió incluso nuevas y fascinantes cosas junto a…
Ahí estaba…
Estaba corriendo en el páramo, con una sonrisa fresca y divina como la llegada de la primavera, su cabello estaba revuelto por el aire que la rodeaba del paramo y por la carrera que estaba dando alrededor de los jardines…
Podía verla desde la ventana, con un precioso vestido primaveral y ligero, y una piel tan radiante con el sol mismo.
Se veía tan llena de vida y tan hermosa, no como aquella niña de hace tantos años tan delgada y frágil como él mismo alguna vez lo fue. Había engordado, si, pero no tanto como la señora Medlock solía lucir de rellenita y con un sutil, pero notorio sobrepeso. No, ella lucia saludablemente delgada, su figura de había formado y perfeccionado con los años de hacer ejercicio en los jardines todos juntos, pero jamás dejo de comer saludablemente, y eso la había convertido en una mujer preciosa y elegante.
Todos sus pensamientos, todo aquello que lo tenia divagando mientras su padre trabajaba junto a él, se esfumaron al contemplarla ahí, mientras se tiraba en el césped tan alegre y giraba alrededor del pasto que los jardineros acababan hace poco de podar… oh si, ya anticipaba que, al tenerla de frente, olería tan fresca como ese césped recién cortado, tan delicioso y fresco aroma como ella misma lo era.
Era Mary, su tan apreciada y querida Mary Lennox, ella había decidido regresar de los jardines, luego de que Colin se disculpara de que, esta vez, solo por esta vez, no la acompañaría como todos los días lo hacia desde que el Jardín Secreto de su madre había sido abierto para ambos.
Había tanto de lo que pensar en ese momento, pero al mismo tiempo, lucia ella tan fascinante y tan dulce, incluso Colin, sin decírselo a nadie, se atrevía a pensar que era ahora aún más hermosa que la madre de Mary, la propia memsahib, Aquella dama tan hermosa de la India que Mary adoraba ver a lo lejos y en silencio, pero que nunca se hizo cargo de su única hija en el mundo.
Colin no deseaba odiar ni sentir rencor hacia esa mujer, él solía pensar para tranquilizarse que esa mujer tuvo que tener sus razones personales, y no quería odiarla tampoco… porque no quería que hubiera nunca más odio viviendo en su corazón.
Recordaba que el odio, la auto compasión y el terror eran lo que lo había hecho quedarse olvidado y lamentándose durante tantos años de su juventud, y apretaba la cortina de terciopelo en su mano, esforzándose de no volver a sentir eso… era difícil, claro que era difícil, pero lo intentaba y lo lograba con todo su corazón… cuando soltaba y volvía a acariciar el terciopelo con el dorso de su mano, sabia entonces que esos sentimiento se habían ido otra vez… con el poder de la magia que poseía ahora en su corazón.
Cuantas cosas habían pasado desde hace tanto, y a la par, tan poco tiempo en su vida.
Después de aquel día, su padre no se había ido de Misselthwaire de viaje, a menos que fuera absolutamente necesario y si fuera por negocios, pues la casa se había llenado de alegría y de un nuevo y renovado ambiente lleno de amor y de dicha absoluta.
Por supuesto, hubo uno que otro problema, Colin había sido… digamos, ligeramente reprendido por su comportamiento con aquellos que le atendían en la casa desde hace años, sin embargo, más allá de ser castigado sin salir a los jardines durante una semana, esa misma semana se quedo el señor Archibald con Colin en su cuarto, conversando y educándolo de como eran realmente las cosas, y como no solo debía dirigirse a los que lo atendían y lo ayudaban en su hogar, sino que debía tratarlos con respeto, y a la par, Mary se quedo también con Colin, aprendiendo también cosas y mejorando incluso sus modales en poco tiempo y su trato con las personas a su alrededor.
Tal vez no fue del todo un castigo aquella vez, tal vez su padre deseaba convivir con su hijo aquel tiempo que no pudo, y escuchar sus historias en la comodidad de su hogar, mientras se acostumbraba a la idea de el jardín, de todo lo que había cambiado para bien, y todo lo que ahora cambiaria y crecería de ahí en más.
Sin embargo, una vez paso esa semana, y con Dickon de vuelta también al visitarlos, los momentos juntos en el jardín incluso eran mejores que en el cuarto de Colin aquella semana, claro que debía tomarlo un poco con más calma el señor Archibald… pero se sentía aun mejor al convivir, jugar con su hijo en el jardín, y con la pequeña Mary también, pues su ahora juventud y brillo eran contagiosas al brindar algo mágico y hermoso a todos… no solo a ellos, sino aún más.
El resto de jardines también rebosaban ahora de mucha más vida, Mary, Colin y Dickon plantaron flores donde se les permitió y donde se les indico que era preferible plantarlas, ahora, cada verano, al florecer dichas flores más brillantes, el jardín de Misselthwaire podría decir cualquier visitante, que era aun más hermoso y más rebosante de belleza que los famosos jardines reales de Inglaterra, y era tan mágico y fragante, que no solo los niños, sino que los jardineros mismos solían notar aromas a perfume y flores en sus ropas al regresar de vuelta a casa o al descansar de una jornada de trabajo, o tan solo hablar de todos los que trabajaban ahí, que su aroma se pegaba en sus prendas, y era tan magnifico, que a veces solía dolerles salir de aquellos mágicos perfumes naturales… Incluso es decir, que la señora Medlock, en su testadura forma de odiar el Páramo… le había cogido cariño, y por fin entendía porque Martha, Colin, Mary y todos los que conocían, se habían también encariñado del páramo tanto.
Pero solo el señor Ben Weatherstaff era el jardinero que más veía con maravilla las cosas mágicas en el señorío, no solo en el huerto y en los arbustos y en la fuente principal, sino en ¨El jardín Secreto¨, era obvio que ya no era un secreto para nadie en el señorío, y la dicha llenaba los pulmones y el alma de todos quienes visitaban el jardín de vez en cuando, sino que el nombre les encanto tanto a todos desde que Colin se lo había mencionado a su padre, que aunque ya no fuera secreto, era un nombre tan mágico y tan maravilloso, que en ceremonioso silencio, todos acordaron que era parte de los jardines de Misselthwaire siempre se llamaría así, a algunos les daba gracia en el señorío, y a otros solo les parecía romántico el nombre, pero todos estaban de acuerdo que en ese jardín… sin lugar a duda, había magia, y siempre la habría sin importar lo que todos dijeran.
Todo era mas hermoso que antes… pero era esa parte especifica, sin duda, la mas hermosa de absolutamente todas.
Colin suspiraba, se sentía tranquilo y maravillado viendo por la ventana, pero recordar todo eso y todo lo acontecido le hacia salir un brillo especial de sus grandes y grisáceos ojos.
Ya casi termino hijo mío – Dijo el señor Archibald al escuchar suspirar a su hijo, interpretándolo como un suspiro de aburrimiento o cansancio de esperar – ya casi termino esta documentación, y podremos hablar lo que desees, solo tenme un poco más de paciencia.
Aquel tono de voz no fue de manera agresiva o exasperante, sino amable y tranquilizadora, y Colin lo entendía, su padre era un hombre muy ocupado, lleno de deberes… deberes que algún día, el mismo Colin, debería hacerse cargo algún día.
A pesar del profundo amor que le tenia al jardín, todo en la vida no podía ser diversión absoluta, su padre, el señor Archibald, tarde o temprano tuvo que contratar a una institutriz, que les enseño a los niños a estudiar más, y ciertas materias que debían conocer de la escuela, además de otros idiomas como el francés, aunque claro, Mary no pudo evitar alguna vez mostrarle a Colin el idioma que se suele hablar en la India, y confundir un poco a los que Vivian junto a ellos en el señorío, aunque, claro, todo siempre fue tomado a broma y lo hacían solo por diversión, incluyendo también el hablar con el acento de Yorkshire, dicho acento, sea de paso, también tuvo que estudiar y aprender el señor Archibald, para la diversión de todos en el señorío, que jamás esperaron escuchar hablar al señor Archibald con dicho acento, mucho menos a la señora Medlock, la cual se sonrojaba de sobre manera al escucharlo hablar así, pero una sonrisa se asomaba siempre en su rostro, por más que la señora Medlock luchaba con esconder dicha sonrisa nerviosa, aunque sus mejillas la traicionaban siempre, tiñéndose de tojo carmesí.
Aunque en ocasiones, las clases eran un poco tediosas y aburridas, sobre todo las de escritura y topografía y gramática, los chicos, al salir al jardín, se divertían mostrándole las cosas que aprendieron a Dickon a su propio modo y riéndose al querer imitar el tono serio de las institutrices y de algunos profesores, podría decirse que incluso Dickon aprendía de ellos indirectamente, considerándolo incluso Martha más listo cada vez que volvía de visita a casa y les enseñaba también a sus hermanitos y a ella e incluso a su madre con gran emoción lo que había entendido de lo que sus amigos le habían enseñado.
Eso sí, A Colin y a Mary debían educarlos juntos siempre, fue algo que Colin y Mary pidieron como condición para que la institutriz fuera aceptada (aunque en el fondo, sabían que era algo inevitable su educación tarde o temprano)
Sin embargo, al tener la misma edad, esto no fue un problema, y aunque Colin no entendía a veces algunas cosas, Mary le ayudaba a entenderlas y estudiarlas, y a veces también a la inversa, cuando Mary no entendía un tema, Colin le explicaba de formas también divertidas al igual que ella le explicaba, y entendían mucho mejor los temas juntos.
Aunque claro, había ocasiones en que ninguno de los 2 entendían el tema, o se sentían fatigados y cansados de tantos conocimientos y horas de clases… y era el momento de salir al jardín a despejar la mente y liberar el cuerpo y el alma, para que, al volver, el tema podía entenderse mejor y estar más tranquilos y con la mente más despejada que antes.
Los días lluviosos eran de explorar la casa, de la cual, muchos cuartos ahora eran abiertos por el señor Archibald, y al abrirlos, el padre de Colin les explicaba las historias que había en dichos cuartos y las personas que habían vivido ahí antes de ellos y las anécdotas también de sus antepasados.
Y aunque la honestidad, la libertad y la felicidad ahora reinaban la mansión… había un pequeño secreto que Colin y Mary guardaban, y era que en aquel cuarto de los elefantes de marfil, con el viejo cojín roto, Mary a veces dejaba pequeños trozos de comida del almuerzo, ya fuera algo de pan con jamón, o algo de fruta o mermelada en un bollo, lo dejaban ahí, y al volver al poco tiempo, el trozo había desaparecido por completo, incluso una vez, ambos niños vieron a una pequeña familia de ratoncitos pequeños, devorando con felicidad un pequeño trozo de papa horneada, comiendo tranquilos, con sus ojitos como negro roció, viendo a los niños de manera interesada, pero no con miedo, sino como agradecimiento, pues algo dentro de ellos sabían que eran aquellos jóvenes quienes les habían dado ese obsequio. Y los niños, para no molestarlos, se alejaron de ese cuarto, pero con la ternura reflejada en sus rostros, al verlos tan pequeños, y con sus rosadas orejitas y su nariz moviéndose con gran velocidad, de manera juguetona y muy graciosa.
Oh si, todos los días eran maravillosos, esos años eran mágicos, y eran los que más atesorarían en sus recuerdos con amor y encanto, y aunque Colin a veces, solo a veces, era educado en privado sobre el negocio de la familia Craven y de los que serian sus responsabilidades cuando el tomara el lugar de su padre, la verdad era que a Colin le gustaba más el platicar con afecto y cordialidad con su padre, sin embargo, si demostró ser un joven muy disciplinado y responsable, pero también adquirió encanto, modales y un carisma absoluto, y aunque sería el señorío su responsabilidad… no dejo de lado su sueño de descubrir cosas, de estudiar en la biblioteca nuevos temas fascinantes, y ahora podría decir incluso que era tan rápido y veloz al correr como lo era Dickon, aunque este a veces le tenia una sutil ventaja, solo porque Dickon había estado mas tiempo al aire libre y correteando y saltando que Colin, pero ambos eran competitivos, veloces, y sin duda alguna los 3 (Incluyendo a Mary) eran los chicos más enérgicos y vivos que podía haber por los alrededores, y sin duda, los momentos juntos eran maravillosos, y conforme pasaron los años, esa magia juvenil, esas risas, y esa descarga y crecimiento de fuerza no había parado, como ver a un caballo recién nacido convertirse con los años en un recio, fuerte, pero noble y hermoso corcel.
Así solía verse a sí mismo Colin a diferencia del enojón rajá que era antes… pero más aun, no había nunca más atención en sus ojos, que el ver a Mary día con día junto a su lado, crecer de esa misma manera, volverse una mujer madura y hermosa cada día, su cabello había crecido aun más, sus ojos eran tan alegres y tan vivos, a veces… le parecía que eran tan sonrientes como los del cuadro de su madre, pero con más vida que aquel cuadro.
Hacia un buen rato que la había perdido de vista desde la ventana, y sin embargo… el chico sonreía como si aun la pudiera ver desde donde estaba parado en la ventana, admirándola como lo había hecho desde hace tanto.
Pero… había algo extraño y diferente en todo eso.
Y era con lo que necesitaba hablar con su padre.
Hacia apenas unos meses o casi un año talvez, Dickon siempre le había parecido un hermano o un familiar lejano, pues lo estimaba por toda la ayuda dada y por todo lo mágico que dio alguna vez.
Y era curioso, dicha magia jamás desapareció, Capitán, el zorrito que siempre lo había acompañado, ahora tenia el tamaño de un perro grande y era tan fuerte y tan veloz como el propio Dickon, el cuervo Hollow siempre era el primero en avisar que estaban llegando, pues siempre volaba alto hacia donde Dickon volaba y al ver a cualquiera de los chicos, ya fuera Colin o Mary, este graznaba con fuerza, anunciando su llegada como la de un rey se hace cuando llega a un lugar nuevo, y la oveja rescatada de Dickon, ahora era toda una oveja a la cual, trasquilaban de cuando en cuando, y con su lana en primavera, la madre de Dickon, la señora Susan Sowerby, hizo con esa lana cobijas para que su familia no pasara frio, y alguna vez, con la lana de sobra, les cosió a Mary y a Colin un abrigo para las temporadas de frio en el invierno, los cuales los niños adoraban y abrazaban como cuando eran niños y Colin tenia a la pequeña oveja en su regazo, pero esta vez, sin miedo a lastimar al pequeño y frágil animal.
El señor Archibald por supuesto se enteró, y le pago a la señora Susan por los abrigos por más que esta se negó, sin embargo, el señor insistió que era también como un gesto de agradecimiento ante tantas atenciones y amor dado a los que estaban bajo su cuidado, tanto a su hijo como a su sobrina, por lo cual, las monedas de oro que le dio a la señora Sowerby, sirvieron también para alimentar y cuidar a su familia, e incluso una parte ayudo a hacer crecer el huerto de su hijo Dickon, y también uno de los sueños mas anhelados por su madre: Enviar a sus hijos a la escuela.
Durante las ausencias de estar en el colegio de Dickon, aunque jamás perdió su magia con los animales, los 2 chicos, Mary y Colin, convivieron más que nunca, y plantaban más cosas en los huertos y en el jardín, para que, al volver Dickon, estos lo sorprendieran y de contaran todas sus aventuras, a la par que este le contaba cosas.
Alguna vez, con ayuda de Ben, plantaron en el huerto una calabaza tan grande, tan jugosa y tan hermosa, que el jardinero temía que no cupiera por la puerta de la cocina para prepararla, y Dickon se maravillo por el tamaño de dicha planta y se rieron todos juntos al compararla con objetos de gran tamaño y hablando en el acento de Yorkshire.
Aquel otoño, esa calabaza fue a ser un gran pastel de calabaza, o por lo menos, fueron casi 4 pasteles completos los que se prepararon con él, y por supuesto, nadie en el señorío falto de su rebanada de dicho manjar, e incluso le dieron a Dickon uno de esos pasteles completos, el cual se llevo a casa, y todos en la casa del paramo comieron una gran rebanada de tan magnifico manjar.
Sin embargo… Dickon tenia un problema… cada vez que Mary y Dickon estaban juntos, por más profundo amor que sentía por ambos… algo dentro de su corazón dolía como una punzada inexplicable, sentía ganas de tomar en brazos a Mary y alejarla de Dickon por lo menos lo suficiente para no sentir esa punzada, pues quería a Dickon, a su magia y a su persona como si fuera su hermano… pero al estar cerca de Mary… sentía algo que lo molestaba, algo no al grado de un berrinche como antes, pero si sentía la fuerte necesidad de rodear a Mary con sus brazos y mirar con cierto desafío a Dickon… como un animal tomando y marcando su territorio… pero no sabia que era, pues reconocía a Dickon y le tenia gran aprecio… pero a Mary…
Mary…
No podía apartar la mente de ella y de toda su imagen.
Había noches que le costaba dormir, y por medio de un teléfono de juguete de cuerda y vasos que ellos habían puesto por la casa, Colin llamaba a Mary, o él iba directamente a su cuarto, pidiendo que le hiciera compañía hasta que se durmiera, pues adoraba su voz… esa voz que con el tiempo, se hizo incluso más melodiosa y más hermosa con el pasar de los años, una voz reconfortante… y tan hipnotizante.
Alguna vez, Mary estaba tan cansada por las clases y todo lo que paso en el jardín, que Colin le dejo subir a su cama y, cubiertos los 2 por la sabana, Mary le conto cosas a Colin acariciando el dorso de si mano como siempre lo hacia hasta quedarse dormido, pero ella estaba tan tapada, tan cálida y la cama de Colin era tan suave, que, aunque lo intento, cayo dormida ahí mismo y la pasaron juntos toda la noche.
Aquella mañana, Colin despertó, y lo primero que vio fue la tranquila, gentil y dormida expresión de Mary, que aun tenia la mano de Colin entre sus dedos, Colin se sintió tan dichoso, tan lleno de alegría y de paz, que deseaba que esa mañana, nadie despertara, que no llegara la señorita encargada del desayuno, que la señorita Martha ni la señora Medlock llegaran a interrumpir ni a despertar a Mary… se sentía tan dichoso y tan pacifico, que no se atrevió a mover un musculo… pero si deseaba que a Mary le diera un poco de frio en la espalda, para que ella se acercara por voluntad, y se acurrucara en el pecho del peli-negro en esa misma cama.
Deseo con todo su corazón que ese momento fuera eterno, y desde entonces, ese momento quedo grabado en su memoria por siempre… sobre todo, el momento en que Mary despertó, y al verlo a los ojos, le sonrió tiernamente, y le saludo, dándole los buenos días de manera cálida y dulce de ser de Mary…
Oh, cuanta dicha y cuanta alegría sintió Colin con solo ver eso aquella memorable mañana, por supuesto, nadie en la casa jamás se entero de ello, pues Mary volvió a tiempo antes de que Martha llegara a encender la chimenea como era su costumbre, pero Colin suplico que Mary no se fuera, no deseaba que le soltara la mano… y fue la primera vez… por primera vez, que Colin fue quien sujetaba la mano de Mary, y que no quería soltarla nunca en su vida, quería tener esa suavidad, esa calidez, y ese fresco y delicioso ahora del paramo que ella tenia por siempre a su lado… y fue tal la sorpresa de que la sujeto, que la soltó unos momentos después, con un sonrojo en su rostro, y a la par, un sonrojo en la expresión de Mary también.
Ella se retiro a su cuarto, y fue entonces que, aunque Colin no aparto la mirada de la puerta hasta un minuto después de que Mary se había marchado, que él se cubrió por completo con las sábanas, confundido y completamente avergonzado.
¿Lo habrá imaginado?, ¿Habrá sido otro de sus sueños tan realistas que solía tener?
Se acerco al lado donde Mary había dormido y lo olio… lo detectaba, era el aroma de ella… su fresco y enervante perfume, pego su rostro por completo a la almohada, y se dejo inundar y cautivar por aquel aroma que era el de Mary, su enervante y dulce aroma fresco lleno de vida, pero también, de calidez y dulce aroma a pan y bocadillos.
No fue un sueño, ella paso la noche con él, habían dormido en la misma cama juntos… y tal vez, solo tal vez ese pensamiento, fue el que acelero su corazón y lleno de un nuevo rubor sus mejillas, sentía su corazón acelerarse y palpitar con fuerza sobre su pecho… pero… se sentía tan dichoso por eso, tan alegre y tan maravillado.
Por supuesto, no hablaron sobre ello, Mary volvió y charlaron como de costumbre y salieron al jardín… pero ambos evitaron el tema, sobre todo Colin, que se sintió tan feliz con ello, que no quería arruinarlo con un mal entendido, y es curioso… solo esa vez, solo aquella vez, se sentía tan feliz y tan encantado, que fue la única vez que le gano verdaderamente en una carrera a Dickon, y al ganar esa carrera, se recostó en el pasto, exhausto, y su corazón latía tan fuerte y tan rápido como aquella mañana, y se sintió dichoso ante el césped y las hojas de los arboles encima de él al caer con suavidad y rosar entre cosquillas su rostro.
Sin embargo… deseaba hablar con su padre. No de aquel incidente, pero sí de que… sentía esa punzada cada vez que estaba Mary cerca de Dickon, sobre todo… cuando la joven también sonreía y era mirando al chico de risos pelirrojos… y no mirándolo a él…
Por fin eh terminado – Anuncio es señor Archibald por fin, guardando los documentos en el escritorio para dárselos después a la señora Medlock para enviar – Ahora tienes toda mi atención, hijo mío, disculparas mi ausencia y que tuvieras que esperar tanto por mí.
Descuida, padre – Dijo Colin – Ya deberías saber que esperaría toda una vida por ti.
El chico volteo a ver a su padre, con una sonrisa sincera y con palabras cargadas de amor… pero su expresión era algo melancólica… más que nada, por sus pensamientos recientes.
Hijo mío – Pregunto Archibald - ¿Qué te tiene tan melancólico? Tu rostro parece más sincero que tu voz, ¿Ocurre algo?, ¿Qué te tiene tan decaído?
El señor Archibald desde hace algunos años, ya no evitaba no solo el ver a su hijo, sino que había descubierto que era una persona fascinante, interesante, y que quería compensar todos los años de ausencia que había tenido con su hijo, por lo cual, las preguntas eran también sinceras y llenas de preocupación.
Padre – Contesto Colin – Desde hace un tiempo, me eh sentido tan… tan dichoso, tan feliz y tan lleno de… de un sentimiento que me inunda por dentro, que me hace sentir más ligero que de costumbre, al igual que aquella primera vez que me levante por mi propia cuenta y supe que no tengo las piernas mal y que… y que supe que viviría por siempre jamás – Diciendo esto ultimo mirando la ventana con ilusión ante ese hermoso recuerdo.
Lamento tanto no haber estado en ese momento – Declaro su padre, con un dejo de culpa.
No era el momento, padre – le consoló Colin – no fuiste el primero en verme… peor si al primero al que pensé en contarle y a quien más quería sorprender con tan maravillosa noticia.
Créeme que lo hiciste, hijo – acercándose, acariciando la cabeza rizada de su hijo, que casi era de su altura – fue la dicha mas grande de toda mi vida, fuiste tu quien me lleno de esa felicidad que creí perdida hacia tantos años… y no la eh vuelto a perder, gracias a ti, hijo mío.
El joven, ante sincera y dulce confesión, abrazo a su padre en un abrazo fraternal, el cual fue bien correspondido, no sin darle a su hijo un beso en la frente, y Colin sintiéndose dichoso y bendecido y agradeciendo ese maravilloso, aunque pequeño, momento de alegría familiar.
Sin embargo – añadió Archibald, soltando a Colin, pero tomándolo por los hombros – no quiero que tu caigas en ese abismo de pesadez y de tristeza, y tu mirada esta más melancólica y preocupada que de costumbre… dímelo, hijo, dime hijo mío que te tiene tan decaído… tan abatido, tan preocupado y, seguramente, tan confundido, pues me dices ser tan feliz y tan dichoso como aquel día tan magnifico... ¿Pero no es eso lo que te debería tener más animado?
En efecto – respondió Colin – pero al mismo tiempo, me siento tan abatido, me siento tan lejano, con una punzada… dentro de mi… aquí dentro – señalando la parte de su pecho, donde debería estar su corazón – me siento tan… tan molesto con gente que estimo como a mi familia, me siento tan dichoso, y todo es… es…
Estando cerca de una persona en específico… ¿no es así? – Le termino de marcar su padre.
Si… así es – confeso culpable Colin – ¿Qué es este sentimiento, padre?
Ese sentimiento – Explico Archibald – Es el mismo sentimiento que yo tuve al estar cerca de tu madre… Se llama amor.
El joven se sintió confuso y enmudecido, así que el padre prosiguió.
Ese sentimiento – Explico – Es el que tenia cada vez que veía a tu madre cerca de otro hombre, no podía soportar que otro hombre, más cautivador o más interesante que yo, ante mi juzgar, estuviera cerca de ella, pues sentía que me la arrebatarían de mi lado, que me la quitarían, y que seria el mismo hombre solitario que siempre fui de joven… y, sin embargo – Su mirada, de pronto se ilumino – Ella se quedó junto a mí, me sonreía y me hacia sentir el hombre más afortunado de todos.
Muchos decían que nuestro amor estaba mal, o decían calumnias de que ella solo estaba interesada en mi dinero – Dijo, con un cierto ápice de amargura y odio en su voz – Pero… cuando la veía a los ojos, yo sabia que no era así… y me perdí de amor por ella, me sentía tan jubiloso y tan feliz al tenerla cerca… era mi consuelo, era la mujer que más amaba y me más adore… hubiera viajado hasta el fin del mundo por ella, le hubiera dado cientos de riquezas y lo que fuera que deseara… y todo lo que quería, era un jardín… para estar juntos… eso solo me hizo amarla con absoluta devoción.
Lo lamento padre… fue mi culpa – Colin dijo, con una sutil lagrima en sus ojos – por culpa mía, ella no está.
Te equivocas, hijo – Su padre lo tomo por los hombros – fue un accidente, fue por la caída de aquel árbol, aquella rama se rompió y tu madre cayo de ella, no fue tu culpa, Ya te lo había explicado.
En efecto, Archibald le conto alguna vez, en un invierno en el jardín secreto, que aquel árbol muerto cubierto de los rosales, había sido lo que causo la perdida de su madre en realidad, lo que le hizo no soportar el parto de Colin… era el único con el derecho a contarle la verdad a Colin al respecto, y fue el único que le dijo la verdad, y sin embargo no odio el jardín por ello, sino que toco el árbol… y lo disculpo aquel invierno sin rosas y con niebla, hasta la llegada de la primavera.
… Sin embargo, no le tengo rencor a la naturaleza ni a los árboles – abrazo a su hijo, con tal de darle un consuelo y seguir explicándole – Estoy seguro de que, incluso aquel árbol, fue que se sintió tan mal, que por ello se seco en esos años de ausencia y murió… pero los rosales, así como tú, lo perdonaron y lo rodean para que no parezca muerto, y que la naturaleza solo quiere que veas su belleza y lo perdones de aquella trágica vez.
– Lo perdone hace mucho, padre, perdone hace mucho ese dolor y esa tragedia que me impidió conocer a mi madre… porque sé que tú también la perdonaste, y ahora, solo estamos juntos, ¿no es así?
– Por supuesto que sí, hijo, pero dime… ¿Es acaso una joven la que te hace sentir así?
El joven caballero no pudo negar más la verdad de su corazón, y en efecto, era el mismo sentimiento que tenia su padre cuando su madre estaba junto a él, pero… temía que fuera algo malo
Si padre – confeso Colin – Me siento así, pero… tengo miedo también… pues al verla sonreír para otro hombre que no soy yo… me hace temer que jamás seré dueño de su corazón como ella es absoluta dueña del mío… no solo eso… que alguien… que tu… … – se tuvo que tragar el nudo de la garganta para continuar hablando – digas que… es prohibido y que esta mal lo que siento… y la separes de mi por nuestro bien.
El padre, a pesar de ser un hombre ocupado y con una renovada alegría, no era ningún tonto, y, por supuesto… ya sabia de quien hablaba su pobre y desdichado hijo.
Se bien quien es – le dijo a Colin, que, por un segundo, su marfil color había vuelto a su rostro como hacia años no lo tenía – créeme, no tienes de que preocuparte, no tendría el corazón para separarlos ni mucho menos, es más… si ella te corresponde… No habrá nada más en el mundo que me haga feliz, hijo mío, saber que tu dicha, también es mi dicha y mi felicidad… no deseo otra cosa salvo que no conozcas nunca la pobreza ni la infelicidad que alguna vez me embargo durante años.
A Colin se le llenaron los ojos de lágrimas, pero no de tristeza, estaba conmovido, no hubiera podido pedir a un padre más comprensivo y amoroso en el mundo, aunque este negó verlo durante su niñez, entendió que era por miedo a perderlo… a encariñarse de nuevo y a perder otra vez a un ser amado, lo cual, de haber sido posible, habría acabado con el pobre hombre por siempre y para siempre… perdono a su padre, y ahora lo amaba y sabia que no lo dejaría solo nunca más, fuera cual fuera su situación, como la familia que eran.
Pero debes entender, hijo mío – le dijo a su hijo, con honestidad – Si su corazón no te corresponde… y no te pertenece… deberás entenderla… no puedes obligar a alguien a amarte, y si no te ama… talvez, ella no era la indicada, y la que será tu amor… algún día llegará… solo se paciente.
Había cierto desconcierto en su corazón, aquellas palabras eran sabias, pero algo duras para el joven.
El chico se despidió de su padre, no sin antes agradecerle que lo escuchara, y también que lo comprendiera.
El joven volvió a su habitación, meditabundo, pensando en todas las cosas que había entendido y escuchado de su padre… y no quería que su corazón dudara… no quería darle tantas vueltas al asunto, y sin embargo… si Mary no lo amaba… si ella no era su futura Dama… entonces, de todos modos, no dejaría de quererla, apoyarla si ella necesitaba de él, y, sobre todo, no la dejaría desamparada y le desearía la felicidad que ella le brindo a su vida por siempre…
Este, escucho la puerta que había del otro lado del pasillo de su cuarto, era sin duda Martha, este se levantó, y cuando vio por la ventana, el sol ya se había ocultado y un suave velo grisáceo cubría el firmamento.
Se dirigió a la puerta, la abrió, y al estar frente al cuarto de Martha, este toco la puerta, y espero a que la señorita abriera la puerta.
¿Si señor? – Pregunto Martha al ver que era el joven Colin – ¿Necesita algo?
Disculpa las molestias, Martha – Se excuso Colin, el cual, aunque hacía mucho que había mejorado sus modales, no dejaba de fascinar y sorprender a Martha – ¿De casualidad no sabes si Mary ya volvió a su cuarto de los jardines?
Martha puso una expresión algo triste, pero contesto con la verdad.
Si señorito – contesto Martha – pero nostoy segura de que sea buena idea ir a ver ahorita a la siñorita Mary.
¿Sucedió algo? – Pregunto preocupado Colin – ¿Esta herida o se cayo o paso una desgracia?
No siñorito, ni dios lo quera, pero… me temo que – Martha no pudo continuar, pues agacho la cabeza, avergonzada – Tal vez usted pueda hacer quintre en razón, que entienda… que no todo sale comuno quisiera.
Colin estaba confundido, pero al escuchar a Martha decirle aquello, le agradeció, y se retiro hacia el cuarto de Mary.
Aquel camino, fuera de noche o de día, siempre se le hacia tan lejano y tan tortuoso, recorrer la casa con Mary siempre fue una aventura, una en la que alguna vez su padre se unió y lo hizo más maravilloso… pero esta vez… aquella vez, el camino se le hizo tan largo, tan lejos de la mujer que amaba, y el saber que no estaba bien, le preocupaba más con cada momento en que tardaba en llegar.
Por fin llego a su cuarto, planeaba tocar la puerta para poder entrar, pero… un sonido lo detuvo… cuanta ironía, hace años, fue su llanto quien guio a Mary a su cuarto, y ahora… escucharla a ella llorar contra la almohada, (Sabía que era así, por todas las veces que el lloro desconsoladamente de la misma manera) le partía el corazón… no era un llanto iracundo, un berrinche, como a él le solía dar… pero si estaba intentando ahogar sus llantos en la almohada y que nadie le oyera… y eso le hizo decidir que entraría para saber que la tenía tan mal.
Juraría que te vi reír esta mañana, desde la ventana de mi padre – Dijo Colin, en voz suave y sutil, para que la chica no se asustara al escucharlo el estar ahí.
T-te lo ruego… vete… -Dijo Mary, con la voz entre cortada y ahogada, apenas podía hablar con el nudo en la garganta.
No y no – arremedo de manera sutil Colin, mientras le regresaba un recuerdo a su mente, cuando creyó que el bulto por fin crecía en su espalda cuando era niño – créeme, no quieres que me ponga a patear el suelo con fuerza, podría despertarlos a todos y no necesito de una histeria.
Aunque en parte no quisiera, Mary rio contra la almohada al recordar ella también aquella vez hace tan solo 12 años… sin embargo, aunque dejo de gimotear contra la almohada… las lagrimas aun manchaban la almohada y ella la abrazaba… no quería que Colin la viera llorar… no había llorado enfrente de nadie nunca… jamás había llorado frente a nadie… y se sentía avergonzada y…
Me siento desdichada, Colin – le dijo contra la almohada, mientras este se acercaba a la cama, cerrando la puerta tras de si – hace tanto que no me sentía… tan desdichada… … y no puedo parar de llorar… no puedo…
Colin se arrodillo junto a la cama, lo más cerca que podía del rostro de Mary, aunque ella paneas había asomado parte de su rostro para ver el de Colin.
El cuarto no había cambiado mucho, seguía pareciendo un cuarto aburrido para un adulto más que para un niño en su tiempo, pero eso fue porque Mary ter4minaba pasando más tiempo en el cuarto de Colin que en el suyo, en ese cuarto solo dormía y era donde estaban sus cosas, solo eso.
Sin embargo, para Colin eso carecía de importancia, los ojos de Mary estaban sutilmente hinchados, sus mejillas estaban más rojas que de costumbre, y algunas marcas de la almohada se habían quedado marcadas en su rostro, había llorado bastante en silencio… talvez hasta apenas, de no haberle preguntado a Martha, ella misma se lo habría dicho apenas lo pensara y le dijera que Mary estaba desconsolada.
¿Qué sucedió? – pregunto el peli-castaño – En serio, ¿Te has caído y la herida te duele? O algún insecto te hirió… cuéntamelo…
Mary estaba avergonzada por como Colin la veía, este se levanto y se sentó junto a ella, acariciando su cabello para animarla a ser honesta, aunque ella se sentía tan… tan desavenida.
Es Dickon… – menciono Mary, en un tono de voz entre cortado por el llanto.
¿Se atrevió a hacerte daño? – Dijo Colin, mientras sentía la ira florecer dentro de sí, apretando con la mano la cobija que cubría la cama de Mary – ¿Qué se atrevió a hacerte? Dímelo y lo matare ahora mismo.
A Mary esta respuesta la sorprendió de sobre manera, haciendo que quitara la almohada de su rostro y miro a Colin, sorprendida, este, aunque aun molesto, miro la expresión confundida y sorprendida de Mary y su expresión se suavizo, avergonzándose y mirando hacia otro lado.
Lo siento – se disculpó Colin – dime… ¿Qué paso?
Mary puso la almohada debajo de su cabeza y se recostó de lado, para que Colin pudiera escucharla.
Volvió por fin después de su viaje – continuo Mary, hablando más tranquila – Su escuela le había permitido viajar mas allá de Misselthwaire, y hoy por fin volvió de su viaje, y me conto cuando lo vi de lo feliz que estaba su madre de tenerlo de regreso y de que había hecho algo de dinero afuera y lo orgullosa y feliz que estaba su madre por él… de lo contentos que estaban sus animalitos de verlo después de estos 2 meses de ausencia, y… y…
Su voz se enmudeció por un momento, intentando contener la tristeza.
– Y después me platico de ella…
Colin estaba confundido, escuchando el relato de Mary… pero tuvo un presentimiento… de como iba a continuar esto.
Me conto – dijo Mary – de lo hermosa que era, de lo mucho que habían platicado, pues estaban juntos en el mismo salón, y de lo mucho que compartían temas y todo lo que la había fascinado de ella… lo hubieras visto, Colin, su mirada… estaba resplandeciendo, estaba tan feliz por ella, no paro apenas empezó a hablar de ella y lo mucho que la… que la…
Las lagrimas comenzaron a rodar de nuevo por sus mejillas, intentaba no gemir de tristeza, pero estaba llorando otra vez.
No es justo, Colin – menciono Mary, mientras este la escuchaba en silencio y acariciaba su cabello – lo conozco desde antes que ella, desde que no sabia escribir bien ni leer más que letra de molde, y llega esa desconocida… y lo cautiva más de lo que yo hice en años… me siento tan… tan horrible.
Mary abrazo la almohada de nuevo, ahogando sus gemidos y mojando la almohada de nuevo, Colin se sentía triste, pero no por lo sucedido, sino porque Mary estaba sufriendo debido a ello, por eso él también sufría, no soportaba verla tan devastada.
Son horrible, Colin, ¿ella que clase de belleza y de persona debe ser?, ¿Acaso no eh cambiado en estos años?, ¿Soy tan desagradable? – pregunto entre lágrimas, ahogando su dolor en la almohada.
No es verdad – Dijo Colin con sinceridad y cierta punzada de dolor en su corazón por ver así a Mary – Ambos hemos cambiado mucho, Yo deje de ser el rajá mandón y testarudo que, hacia la vida imposible a todos, y tu dejaste de ser esa niña que todos decían que era feúcha, y ambos… ambos nos abrimos el corazón para poder amar… … yo no sabia que amabas a Dickon así.
Lo amo – dijo Mary – Claro que lo amo… como una hija puede amar a su madre, como un hermano puede amar a su familia – esto hizo voltear a Colin confundido – Pero… Dickon… era mi única oportunidad… él era… él… era mi única oportunidad de amar correctamente…
¿A que te refieres? – Pregunto Colin, más confundido aún.
Era mi única oportunidad… de amar a alguien más… y que no me vieran feo o de… hacer algo que no debería.
¿De amar a alguien más? Acaso Mary… ¿ya amaba alguien que no era Dickon?
Mary, mírame, te lo ruego – le suplico Colin, haciéndola recostarse boca arriba.
Mary miro a Colin, sus ojos de sahib se cruzaron con sus grises ojos de rajá, pero con una expresión genuinamente preocupada por ella, las lagrimas no paraban de recorrer sus sonrosadas mejillas y caer por las sabanas de la cama, él sujeto su mano, acariciándola con su pulgar, mientras él se armaba de valor con todo lo que podía su corazón.
¿A quién amas, Mary? – le pregunto – Dímelo… ¿Quién es el dueño de tu corazón, por quien has querido sustituir por Dickon?
Mary estaba llorando, su corazón estaba frágil y deprimido, pero, aun así, sonrió ligeramente, al verlo con esos ojos grisáceos tan sinceros y tan expresivos.
De un rajá… – respondió Mary – de un rajá gruñón y berrinchudo que me hace estar en las noches y días en su cuarto… de un tonto histérico que se parece tanto a mi… y sin embargo su sonrisa me gusta mucho… pero se que jamás me corresponderá… y no quiero que me odie por ser una mimada desavenida.
Mary cerro los ojos, llorando aun, sin embargo, los de Colin se abrían, llenos de asombro… y de pronto… sus ojos se llenaron de lagrimas también, pero no de tristeza, ni mucho menos de histeria… sino más bien, de ilusión, de una profunda alegría…
Cuando Mary abrió los ojos, se sorprendió al ver a Colin también llorando, sin embargo, este se inclino hacia ella, acercándose… aspirando ese aroma a césped que había anticipado todo el día, junto aflores frescas y olor a primavera… y no pudo resistirlo más.
Fue un beso sutil, suave como los pétalos de rosa en los labios, fue algo noble y sincero, y mientras se separaba lentamente, como si temiera romper algo de Mary, noto que ella paro de llorar, mientras algunas lagrimas de felicidad de Colin, caían en las mejillas de Mary, como el fresco roció de la llovía en las flores delicadas a punto de abrir.
Colin se levanto de la cama, solo para arrodillarse de vuelta cerca de la cama, solo para estar cerca de Mary, quien no le perdía de vista… pero se había quedado sin palabras.
Oh Mary… oh… mi dulce y adorada Mary – decía Colin, desde el borde de la cama, mientras sus rizos negros caían frente a su cara, sin haber soltado su mano un segundo, pegándola a su frente – mi amada Mary, yo que sufría al verte sonreír de esa manera a Dickon, yo que sufría al pensar que de él era tu corazón… y aun así, mi dicha era enorme al tenerte junto a mí, como el rajá egoísta que soy, eres mi gran tesoro, y no quería que nadie más estuviera cerca de ti, que solo yo pudiera tenerte, que solo yo tuviera la dicha de tenerte a mi lado y que fueras solo mía… oh, Mary… oh, mi pena eterna, mi razón, de vivir.
Mary se enderezo, sentándose al borde de la cama, mientras Colin se recargaba en su regazo, abrazándola y aspirando el dulce aroma que despedía del jardín, mientras él proseguía.
Oh Mary, sin ti yo no hubiera conocido la dicha del jardín de mi pobre, pero adorada madre, - le declaro a Mary – sin ti, mi padre no me vería ni me amaría como ahora lo hace, así como yo lo amo a él, sin ti, no hubiera visto a un solo animal vivo, salvo en los libros ilustrados, fue tu magia y tu fe la que me hizo quedarme en pie en el jardín, no Dickon, aunque me sostuviera, fuiste tu quien me encanto aquella primera noche y me maravillo como el más hermoso sueño de mi vida… sin ti… yo talvez ni siquiera estuviera aquí ni mi padre tampoco… todo este lugar estaría seco, y el jardín de mi madre ya estaría muerto, y no rebosante de vida y de alegría como tu haz llenado a este pobre y moribundo corazón.
Mary acariciaba su cabello negro rizado, aun sin creer lo que estaba sucediendo, pero… aun así escuchaba a Colin con atención, mientras sus lágrimas habían parado.
Oh, mi dulce Dama, mi amada Dama sin par – subió la mirada para ver a Mary al rostro – Por favor… perdona a este tonto y gruñón rajá, perdónalo… y deja que te entregue todo de si, pues tu le has dado más de lo que el nunca jamás soñó… y déjame vivir por siempre jamás… junto a ti.
Mary no pudo evitar volver a romper a llorar, pero esta vez, eran lagrimas de alegría, esta se abalanzo contra Colin, abrazándolo y tirando a ambos al suelo, felices y dichosos, Mary ocultaba ahora su rostro en el hombro de Colin, mientras este, solo acariciaba su cabello dorado y trigueño como el de su madre.
Entonces… - Pregunto Mary, en el hombro, con la voz algo ahogada y oculta en el hombro de Colin – ¿Entonces eso me convierte… en Mary Craven ahora?
Colin rio a lo bajo, aun con ligeras lagrimas de alegría, mientras enderezaba a Mary para verla a los ojos.
Eso te convierte… en mi razón de vivir por siempre jamás… - declaro, mientras ambos comenzaron a reír a lo bajo, pegando sus frentes en un gesto tierno.
.-.-.-.
La noche cayo, algunas flores nocturnas, las cuales habían sembrado hace mucho Mary y Colin para verlas florecer y brillar ante la luz de la luna, estaban despidiendo su perfume cerca del cuarto de Colin, el cual, estaba ahora mismo acariciando la mano de Mary, la cual, había caído dormida hace mucho, pero estaba abrazada a Colin, mientras este la veía dormir pacíficamente, tan cerca de él, como siempre lo había añorado.
Martha los había visto ir juntos al cuarto de Colin, sin que Mary estuviera llorando, tal como Martha la había encontrado en su cuarto y le había contado su desdicha, mientras Martha no había podido consolarla hasta que Mary le pidió dejarla sola… pero ahora, la había visto incluso con una sonrisa y mejor.
– Sin duda esos 2 son tal para cual – Pensó Martha mientras los veía entrar al cuarto juntos, y cerraba la puerta de su cuarto.
Colin no le podría un dedo encima hasta que este le informara a su padre, y le concediera que se casaran ambos, sin embargo, eso no quitaba que amaba a Mary más de a lo que nadie jamás amaría, pues ella era quien cambio todo su mundo para bien, y él quería que ella estuviera bien.
Deseaba más en el mundo que ambos descubrieran el mundo juntos, que todo un mundo de aventuras se abriera a su paso… lo daría todo por ella… pues ella era la Dama que cambio su mundo.
Antes de que me funen, primero quisiera decir algo:
– Ni el jardín secreto ni sus personajes me pertenecen, estos personajes pertenecen, junto con su historia, a Frances Hodgson Burnett, ella es la talentosísima escritora que nos trajo tan mágica y maravillosa historia, al igual que su cuento ¨La princesita¨, ese libro casi me hace llorar, pero esta precioso y me encantan sus ilustraciones, se los recomiendo, ya no existe en físico, creo, o por lo menos dejaron de producirlos, pero su versión en digital es hermoso Q-Q véanlo si tienen la oportunidad
– Segundo, este es solo un Fanfic que quería hacer desde que termine de leer este libro, no se porque, pero siempre shipee a Mary con Colin o a Mary con Dickon, pero se que Mary es prima de Colin, esto es mera ciencia ficción, no es real, así que no apoyo en realidad los hijos entre primos, porque eso es peligroso y conlleva enfermedades a criaturas inocentes, así que no lo hagan.
– Y tercero, en la época antigua, en las familias de alto nivel, los primos si podían casarse y estar comprometidos, eran las costumbres, aunque no era buena idea, así que en mi versión, al final, Colin si se casa con Mary y viven una vida feliz y llena de sentimientos, una hermosa boda y un final feliz, y si no me creen lo de las épocas, se que muchos de los que me leen seguro conocen Kuroshitsuji, Elizabeth es prima de Ciel phanthomhive, y es 100% verdad, así que, aunque estaba mal, si pasaba en la familia de la realeza, pero nosotros no estamos ya en esa época, así que no lo hagan, por su propia salud y por nuestro propio bien general.
Bueno… sin más que aclarar, espero les gustara este Fanfic, yo disfrute de hacerlo mucho y me encanto este libro, siempre me gusta leerlo, me llena de esperanzas y de buenos pensamientos.
Espero tengas un agradable día, sean felices, y gracias por leer, me despido
PD: 3 HORAS Y MEDIA ME TOMO ESCRIBIR ESTA COSA, 3 HORAS, CASI 4 EN UN DÍA, NO INVENTEN X´DDD, Me duele la espalda ya x´´´DDD, aprecienlo por favor TTwTT
LunaDarkus.
