No hay un amor más allá
Capítulo 10
El reloj marcaba las 10 en punto de la mañana, Lori ya había llegado a casa. Desde el mismo momento en hacía el camino de vuelta a su casa, sentía un mal presentimiento. Su frente llena de sudor y que sus manos no paraban de temblarle eran unos síntomas claros que lo confirmaban.
En el fondo era obvio que nadie la estaba siguiendo, o al menos, no a propósito. Apagó el motor y salió del auto, comprobó por todos los lados que no hubiera nadie que la siguiera, una parte de ella quería creer que estaba equivocada, por otra, quería descubrir quién la seguía. Si es que había alguien.
Saco del bolsillo de sus shorts marrones las llaves del garaje, abrió la puerta con toda la prisa que podía para que nadie la viera creyendo que estaba en peligro. Cerró la puerta y fue directamente al lugar donde estaban sus más que preciados perritos. La expresión de aquellos animales era de alivio y satisfacción al ver que su dueña ya había llegado para después llevarse la desilusión de que no traía su más que preciado manjar.
"Lo siento queridos míos, tenéis que prestarme paciencia ya no es fácil conseguirla. Esto necesita su proceso que aunque sea largo, merecerá la pena de verdad. Antes que nada tengo que limpiar vuestros cuencos repletos de sangre y además tendré que daros un baño. No hace falta que os enfadéis ya que todas las promesas que os hice siempre las he cumplido. Soy una mujer de palabra y lo sabéis"
Aunque a regañadientes al final ellos aceptaron la situación. Y es que era cierto que Lori siempre les había cumplido tanto sus promesas como sus caprichos aunque a veces salieran perdiendo como en esta ocasión.
No tardó más de 10 minutos en bañarlos, no le quedó nada más que puro brillo en sus pieles, fregó sus cuencos hasta al más pequeño milímetro y una misión otra vez conseguida. Gracias a eso, las pruebas de un supuesto crimen quedaron en nada. Tuvo que apartarse ya que casi acaba empapada al presenciar como sus perros se sacudieron violentamente para quitarse la mojadura de encima. Como cualquier perro, aunque ella estaba pensando más bien en otras cosas
Había algo que hasta a la propia Lori la sorprendía: La Policía.
Nunca pensó que ellos pudiesen aceptar sobornos de grandes cantidades de dinero a cambio de diferentes que por supuesto Lori no iba a cumplir. Para ella, sólo eran un estorbo para su macabro plan, como para cualquier asesino.
Otro punto a favor de Lori eran las enormes cantidades de dinero que poseía, debido a que descubrió que sus padres ocultaban una herencia de más de 4 millones de dólares en el banco. Otro de los motivos por el cuál ella los mató. Tenía muchas cosas en mente en qué gastárselo. Siempre pensó que gastarse el dinero en joyas y collares repletos de diamantes eran simplemente tirar el dinero. A ella lo que le gustaba era gastárselo en armas y equipamiento militar.
Ella desde hace años sentía un gran respeto por el ejército y las fuerzas de seguridad del estado, en ese sentido, Lori se sentía totalmente marginada comparado con el resto de la familia en ese sentido. Sus padres sabían de sus intenciones e intentaron que se alejara de esos pensamientos.
Aquel intento fue inútil, nunca nadie supo de aquella brutal conversación que tuvieron ellos tres sobre ese tema, ella recordó como casi llegaron a las manos.
"Bueno ahora voy a lavar vuestros cuencos y después os daré un paseo ¿vale?" Los perros ladraron con alegría al recibir la estupenda noticia, llevaban muchas semanas sin hacerlo y tenían ganas de que por fin pudieran volver a ver la luz.
Mientras ella fue a la cocina llevándose los cuencos para fregarlos, no paraba de pensar en las brutales diferencias entre ella y sus padres. Hasta el punto de que ahora que lo pensaba parecía que lo de su locura de amor hacia Lincoln fue un motivo extremadamente secundario. Aunque ella sabía con certeza que eso no era así.
No era para menos, las diferencias ideológicas entre ella y sus padres resultaban ser quizá demasiado elevadas, mientras que sus padres se declaraban socialistas, ella en cambio, se declaraba ultra nacionalista hasta un punto que resultaba ser hasta peligroso. Ninguna de sus hermanas supieron de aquello, sobretodo porque el resto de sus hermanos pasaban absolutamente de ese tipo de temas en especial Lincoln y Lynn Jr.
Y es que Lori llevaba años ocultando tanto sus "victorias" como sus penas como ocultando su verdadera personalidad. Para empezar su relación con Bobby la mantenía para ocultar los verdaderos sentimientos hacia su albino favorito. Otro ejemplo muy claro fue cuando ocurrió lo de la mala suerte, sintiéndose culpable por permitir que su amado pasase tan mal trago aunque acabó con final feliz
Ya acabando de fregar los cuencos, los secó con el primer paño que encontró, los suaves aromas a jabón le parecían muy gratificantes aunque pareciera una tontería sin mucho sentido. Antes de irse descubrió que el fregadero quedaron algunos restos de sangre pegados junto con algunos pequeños restos de sus padres. Ella suspiró al darse de cuenta de ese"pequeño" detalle que podría causar sospechas y perder a su más que querido amado.
Antes de volver al garaje para llevar a sus perritos de paseo, fue a su habitación para coger sus correas. Eran dos correas negras hechas de cuero con unos pequeños diamantes incrustados, las compró para que les sentara cómodo y así no provocarles algún tipo de herida. Ella los amaba y eso era lo importante. Simplemente revisó un momento sus armas (revólveres y escopetas principalmente) y su importante cantidad de dinero que había conseguido vendiendo los órganos de sus padres al mercado negro. Finalmente se dirigió de vuelta para llevar a sus perritos cuando se llevó la terrible sorpresa…
Sus perritos habían desaparecido como la pólvora cuando ella llegó al lugar. En un principio pensó que se habían escondido en algún lugar del garaje. Sin embargo, buscando por toda la zona, no estaban allí. Prefirió mantener la calma antes de hacer una locura. Al momento siguiente después de enterarse, un escalofrío intenso recorrieron sus venas. Había alguien detrás de ella mirándola fijamente.
Antes de que se diera la vuelta, la voz de esa persona retumbó sobre su mente.
"¿Me recuerdas Lori?" Al momento Lori supo quién antes siquiera de darse la vuelta. Aquella rubia agresiva y asesina se desvaneció de un plomazo. El miedo y el terror se presentaron ante ella al ver como su ex-mejor amiga la venía visitar, pero no precisamente para dar regalos.
Olivia Fernández había vuelto a su vida. La expresión de ella era totalmente aterradora. Sus ojos indicaban unas claras ganas de querer sacar placer a costa de Lori, ella lo sabía, de ahí su terror.
Olivia era una chica incluso más mayor que Lori, tenía casi 30 años. Tiene el cabello negro con unos pequeños tintes morados, es más o menos delgaducha, tenía una pinta menudita pero en el fondo tenía un físico imponente y fuerte. Tiene pintas góticas como Lucy pero llevado al extremo, estaba completamente vestida de negro y por lo que se veía en el bolsillo de su pantalón de cuero llevaba una pistola.
"¿¡QUÉ HACES TÚ AQUÍ!?" El cuerpo de Lori temblaba como un flan recién salido del moldeador, era incapaz de escapar como si su cuerpo se lo impidiese, admitiendo su derrota.
"Pues nada, solo quería ver a mi rubia favorita, nada más"
"ESO ES MENTIRA Y LO SABES. ¿A QUÉ COÑO HAS VENIDO?"
"Jejejeje, tú deberías saberlo mejor que nadie"
"ALÉJATE DE MÍ PSICÓPATA"
"Ohhhh, ¿qué pasa amor mío? ¿No fuiste tan valiente como para violar a tu conejito? Pues ahora me toca a mí hacerlo. Tú me perteneces ¿me oíste? ME PERTENECES ZORRA" Olivia fue hacía Lori para agarrarla por el cuello llorando de la rabia, ese momento hizo reflexionar a la rubia mientras lloraba de dolor. Todo lo que le hizo a Lincoln, ahora lo estaba sufriendo ella.
Agonizaba al no poder recibir el oxígeno necesario, Olivia la agarraba con una fuerza casi sobrenatural, intentó soltarse varias veces recibiendo como respuesta varios puñetazos por parte de Olivia. Lori lloraba por el amplio dolor que sentía en la cara, presentía que estaba sangrando por la nariz. Cosa que era cierta, sus lágrimas se mezclaban con los hilos de sangre que sobresalían de su nariz provocando una escena bastante tétrica donde parecía que en vez de echar lágrimas, echaba sangre por los ojos.
"Amor, no llores. Esto lo hago porque te amo, no soporto que tengas otro novio, yo soy perfecta para ti. Tal vez debí presentarme de mejor manera pero tenía que desahogarme por herir mi corazón por lo que tendrás que cumplir tu castigo"
"¿Qué casti….?" No pudo terminar su pregunta ya que posteriormente la envenenó con un paño con cloroformo cayendo inconsciente al instante.
"Ahora eres totalmente mía mi Loricita jejejeje. Yo seré quién te cuide y quien te ame, no necesitas a nadie más que no sea yo y solamente yo" Ella no podía evitar morir de ternura cuando veía a su amada profundamente dormida, tener una noche gloriosa con Lori, aunque eso significara la tortura y violación, era su mayor deseo en este mundo.
Los perros también fueron envenenados para evitar un posible descubrimiento de su macabro plan, se sorprendía al comprobar lo bien que le había salido todo. Rápido y eficaz aunque con un pequeño pero.
No contó conque había alguien que la había estado observando durante todo este tiempo sin que ella se hubiese dado de cuenta. Olivia se reajustó los guantes y con mucho cuidado llevó a rastras a su amada a la furgoneta que estaba a pocas cuadras de la casa.
Tenía la suerte de que las calles estaban vacías ya que todavía era muy temprano, pero eso no quería decir que el camino no fuese arriesgado. Eso lo sabía, tendría que tener paciencia y llegó a creer que sería sin contar con el ligero detalle de que antes de intentar llevarla a rastras hasta la furgoneta, pudo escuchar el casquillo de una pistola caer al suelo muy cerca de donde se situaba.
El sonido del arma recargándose hacía prevenir algo que nunca creyó, alguien la estaba apuntando.
Con el paso de los minutos Lincoln notaba que la herida se empezaba a infectar cada vez más, llegó muy dolorido al instituto intentando ocultársela a los demás presentes. Nada más llegar vio que su camisa naranja tenía una mancha en el costado justo en el lugar de la herida, la herida cada vez le dolía más hasta el punto de que ya le costaba caminar, antes de entrar cuando sonó el timbre, Lincoln se cubrió la cara con la chaqueta blanca y negra que llevaba también para evitar que nadie lo viera.
En el fondo sentía vergüenza de sí mismo, se sentía culpable, pensó que hasta se merecía lo que su hermana le hizo. Muchos pensamientos pasaron por su cabeza sintiendo después de todo un amor-odio hacia ella. En el fondo por más que le doliese era su hermana y no podía odiarla, sin embargo, eso no quitaba que sintiese asco por todo lo que pasó y muchos a sabiendas de que cometió todavía algo más imperdonable incluso que violar, que es matar personas y más si son de tu círculo cercano.
A pesar de ese lapsus que tuvo, volviendo al presente, fue corriendo para entrar a las aulas con el rostro tapado y es que por lo visto vio como Clyde lo estaba esperando entre toda la multitud de alumnos que habían por allí mientras iban entrando al interior del instituto. Simplemente sentía pena por no poder decirle la verdad porque si lo hacía, se convertiría en un pretzel humano.
Decidió que para evitar riesgos, fuese de los últimos en entrar para mantenerse más desapercibido. Aunque lo intentó, fue imposible que nadie se diese de cuenta de su presencia principalmente por la forma en la que andaba que era literalmente agachado en vez de recto,
Estaba por gritar de dolor hasta que llegó a la zona de las taquillas donde por obvias razones mucha gente notó su extraño comportamiento mirándolo detenidamente de reojo por ambos lados. La atención de cierta chica morena muy conocida para Lincoln fue la más notoria de todas.
Ronnie Anne no era estúpida y reconoció a Lincoln por la tan famosa camisa naranja que siempre lleva. Le parecía demasiado extraño que Lincoln estuviese semiagachado para coger sus cosas en su taquilla ya que estaba a su perfecta altura. Con curiosidad y con ganas de pedirle disculpas por lo que hizo la última vez que se vieron, decidió hablar un poco con él para ver como le iba no sin antes darle un pequeño susto.
Mientras Lincoln recogía sus cosas con un dolor insoportable, una mano fría le toco justo donde estaba la herida haciendo el dolor ya fuese desolador.
"¡AHHHHHH!" El grito que pegó fue tan fuerte que algunos profesores salieron para ver que ocurría al igual que otros compañeros que también se asustaron y fueron al lugar de los hechos.
"Era necesario gritar tan fuerte Lincoln" La voz molesta de Ronnie Anne chocó todavía más albino. No esperaba que ella le volviese a hablar después de lo sucedido días atrás donde rompió con él.
"Mierda eras tú, por favor no me vuelvas a dar esos sustos por favor"
"Mira quién fue a hablar, ¿a qué vino ese grito? Sólo te he tocado para darte un pequeño susto nada más. Nos están mirando con cara de pensar que somos imbéciles"
"Bueno, supongo ahhh" Lincoln gemía tímidamente de dolor despertando el interés de Ronnie por saber el qué le estaba pasando.
"Lincoln siento mucho lo que te dije el otro día, no sé que me pasó, vale que estaba de malas pulgas pero no debí pagarlo contigo que no tienes la culpa. Este año no estoy muy bien académicamente que digamos y mi estrés está a veces por las nubes. Lo siento de corazón Lincoln" Para su sorpresa nunca esperó ver a Ronnie Anne disculparse con él de esta manera, era una chica de temperamento fuerte y casi nunca daba el brazo a torcer a lo que defender su postura se refiere.
"Disculpas aceptadas Ronnie Anne" Dijo Lincoln dolorido. "Ahora si me disculpas, me tengo que ir a clase" Justo cuando iba a irse el brazo de Ronnie Anne lo detuvo en seco haciendo que casi se cayese al suelo.
"No tan rápido enano, en primer lugar me puedes explicar como es que andas de esa manera, es como si pareciera que te doliese algo"
"No tranquila estoy bien" Al momento supo que Ronnie Anne no le creyó ni una pizca, conociéndola tenía claro que para su desgracia tenía que contar de una manera u otra lo que pasó.
"Deja de mentirme, te estoy viendo como no paras de quejarte de dolor en bajito que si crees que no se te oye, te equivocas. Por si fuera poco, quisiera saber porque tenías el rostro tapado sin razón aparente, de verdad quiero saberlo porque me preocupo por ti a pesar de lo que te dije"
"Simplemente me caí ayer con el skate y me duelen bastante las costillas, nada más"
"Lincoln, haz el favor y deja de mentirme"
"¿Mentirte yo? ¿Por qué?"
"Para empezar no me estás dirigiendo la mirada, cada vez que pasan los segundos hablas más raro, algo te pasa estoy segura"
"Que no pasa nada tranquila y déjame en paz"
"No te voy a dejar en paz, mírate por favor, tienes unas ojeras de no haber dormido en dos meses, apenas puedes caminar porque viendo como andas no me extrañaría la verdad, otra cosa, me estás poniendo nerviosa porque no paro de verte tocar el costado donde ahora que te veo me estoy fijando que tienes esa zona manchada. Anda déjame mirar.
"¡No por favor!"
"Lincoln no quiero hacer esto por las malas y me da igual que nos vea todo el mundo. Mira, si quieres me lo cuentas después pero antes quiero ver esa herida"
"¿Por qué?"
"Solo es un momento Lincoln dejame mir-" Se quedó muda al ver la herida sangrienta que Lincoln poseía, para su alivio y lo único bueno de todo es que era un corte superficial. Vino a su mente la última vez que vio al albino, también estaba herido, en aquella ocasión en la nariz. Dijo en aquella ocasión que fue Lori quien le había hecho eso, ahora lo recordó todo.
No podía explicarse como no le hizo caso cuando se lo dijo, también pensó lo que le dijo dos semanas atrás cuando dijo que en la familia la gente se comportaba de una manera muy rara, los constantes rechazos para quedar con ella y sobretodo con Clyde, su baja autoestima entre otras cosas.
¿Eran señales? Para ella todo empezaba a encajar aunque de una manera muy forzada.
"Lincoln… ¿quién te hizo esto?" La herida no era muy grave pero sangraba bastante hasta el punto de manchar por completo su camisa. Lincoln se derrumbó y empezó a llorar, su cuerpo no aguantaba más al igual que su presión por mantenerse callado. Lo único que podía sentir Ronnie Anne era compasión.
Justo en ese momento algo terrible ocurrió...
"911 ¿Cuál es su emergencia?"
"Hola buenas venía a denunciar la aparición de un cadáver" Una voz masculina respondió a la tele operadora, se le notaba bastante asustado por el tono nervioso que utilizaba.
Una mujer rubia yacía muerta en un espeso charco de sangre, estaba en el garaje que daba al exterior de la casa, yacía tumbada boca arriba, atada de pies y manos con múltiples contusiones y heridas de bala.
Sus ojos abiertos de par en par eran una señal de una muerte cruel y fría, hecha por alguien sin sentimientos, disfrutando como perdía la vida lentamente. No hubo testigos, nadie vio nada, ni una mosca.
Aquel hombre que alertó por el cuerpo, de una manera indirecta, estaba relacionado con ella…
Continuará
Mis disculpas si este capítulo no fue de su completo agrado, estuve en época de exámenes y dejé bastante de lado los fanfics. Para los siguientes espero que seas de mejor calidad. Nos veremos en el siguiente capítulo donde volveré a responder comentarios.
Un saludo.
