Capítulo 13

Una visión tenue y fugaz empezó a aparecer al pobre joven albino. Su capacidad para hacer cualquier intento de escapar quedó anulada al mismo segundo de recuperar la conciencia.

"¿Dónde estoy?" Pudo sentir que estaba acostado en alguna especie de lugar cuidadosamente acolchado con un dulce aroma a lavanda. Su cuerpo instantáneamente se relajó, como si esperara a que alguien le diera un masaje.

Por alguna razón se sentía tan paralizado que era incapaz de identificar donde estaba, ningún signo más de vida aparte de sí mismo circulaba o en un principio parecía circular por el lugar.

Su vista esclarecía poco a poco empezando a resolver algunas de sus preguntas iniciales. Sin saber nada de lo que le iba a ocurrir en tan solo unos minutos. Nada le hacía presagiar del destino fatal que estaba a punto de presenciar.

Tan solo segundos después, unos pasos se oyeron por toda la habitación provocando que Lincoln saliera de ese estado relajación, helándose la sangre.

"¿¡Quién anda ahí!?"dijo el joven albino muy asustado. A partir de ese momento, supo de inmediato que no estaba ni mucho menos en su casa, sino en un lugar que nunca antes había visto.

Por la forma del cielo, Lincoln intuía que ya eran más de las 7 de la tarde lo que significaba que estaba en pleno atardecer casi anochecer. Sin embargo, los pasos lentos pero a la vez escalofriantes no cesaron, podía sentir el verdadero terror soplándole en la nuca.

Lincoln intentó levantarse de aquella cama tratando recomponerse pero fue totalmente inútil. El cuerpo le pesaba toneladas, como nunca antes en su vida, como si por alguna misteriosa razón tuviera de la nada una obesidad irreversible.

Volvió a sentir el miedo de días atrás, el miedo a volver ser violado, el miedo a sentirse otra vez como un trasto de usar y tirar. No se equivocaba…

Una puerta se abrió poco después revelando la identidad de esos pasos tenebrosos, Lincoln quería escapar, huir del lugar, de la ciudad, del país y si hiciera falta del mundo entero. Una sonrisa cálida pero oscura a la vez le dió la bienvenida, aunque para nada sería por algo positivo.

"Jejejeje ya veo que mi conejito dormilón por fin se ha despertado" Lori tenía la misma mirada que siempre tenía hacia su hermano, una mirada traviesa y provocativa alarmó al hombre del plan que desde luego ya no podría volver a escapar.

"¿L-Lori?" Lincoln temblaba de nuevo exactamente como días atrás, exactamente igual a cuando ella lo violó. Estaba claro de que de esta vez no se iba a poder librar.

Ella simplemente no respondió mirando fijamente al chico, sus ojos representaban un vacío interior a nivel de sentimientos. La única respuesta de Lori fue los pasos que daba acercándose cada vez más a su víctima.

"¡ALÉJATE DE MÍ PSICÓPATA!"gritó Lincoln intentando asustarla pero fue totalmente inútil. En vez de eso, sólo funcionó para que ella comenzara a sonreír de manera sádica e inquietante.

"Puedes gritar todo lo que quieras" dijo Lori acariciándole el cabello.

"Pero para tu desgracia, nadie te va oír"volvió a decir acabando la oración.

"¿Qué quieres de mí?" decía temblando el albino.

"Shhhh relájate, no pienso hacerte daño… si te portas bien" La sonrisa de Lori ya delataba sus intenciones de querer hacer cosas inapropiadas con su hermano. Lincoln por otra parte no quería seguir aguantando esta situación. Y si bien era cierto que llevaba muchos días sin violarlo, no quería decir que estuviese a gusto con su hermana hasta el punto que prefería estar muerto antes de seguir con ella

"No quiero saber nada más de ti, estás loca" Lincoln estaba ya por levantarse de la cama e intentar escapar pero Lori rápidamente lo sostuvo con demasiada violencia devolviéndolo a la cama tumbándolo boca arriba. A pesar de eso, seguía hablándole con un tono dulce y seductor.

"Eres tan hermoso cuando te enfadas… soy capaz de hacer cualquier cosa por ti... mi amor... aunque tú me lo pongas más difícil. Sí por alguna casualidad intentaras escapar, te sería imposible. Por eso te ataqué, para que aprendas de que no se le da la espalda a tu hermanita mayor"

"¡QUIERO SABER POR QUÉ MATASTE A PAPÁ Y A MAMÁ, QUIERO SABER QUE COJONES LE HICISTE A RONNIE ANNE, QUIERO SABER MUCHAS COSAS MALDITA ARPÍA DEL DEMONIO!" Fueron las palabras más sinceras que había contado Lincoln durante toda su vida y aunque pareciera una broma, ni él mismo se creía lo que acababa de decir.

Lori siguió a lo suyo, con esa sonrisa cínica y sus ojos que indicaban una maldad indescriptible.

"¿De verdad quieres saberlo?" preguntó Lori fingiendo una gran preocupación.

"SÍ QUIERO SABERLO, QUIERO SABER DÓNDE DEJASTE LOS CUERPOS Y CÓMO LOS MATASTE"

"Bueno si tu quieres, aquí tienes la primera parte de la historia" En eso Lori le entregó algo a su hermano, al principio pensó que se trataba de una tomadura de pelo, sin embargo no contaba con la tétrica historia que incluía detrás.

"¡¿Una puta pastilla de jabón?! ¡¿Acaso te creés que tienes el derecho de tomarme el pelo?!"

"Siempre tan inofensivo Linky, nunca aprendes"
"¿Qué quieres decir?"

"¿No notas algo extraño?" Lincoln notó que el tacto de aquella pastilla de jabón era mucho más áspero a la vez que se sentía mucho más pesado que cualquier pastilla de jabón convencional. Aquello tenía un color carne bastante extraño, con ciertos tonos grises que no distinguían de donde podía ser su origen exacto. Para Lincoln no parecía significare nada tan fuera de lo normal aunque sabiendo quién se lo había dado, no tendría mucha confianza.

"Sí, un poco tal vez. Pero ¿y?"

"Me alegro de que lo captaras porque ahora mismo tienes en tus manos una pequeña parte del cuerpo de nuestros difuntos padres jejejejeje" Los ojos del albino se pusieron en blanco pensando en la terrible maldad que le acababa de contar su hermana. Ya toda la mínima empatía que alguna vez sintiera por ella se desvaneció desde aquel momento.

Moralmente ya no sería su hermana nunca más. Ahora no tenía otra opción: o escapar o probablemente sería el siguiente si por pura casualidad se rebelara en contra de ella. Era la hora de escapar lo antes posible, sólo tenía que esperar el momento adecuado, pedir ayuda para que descubran la clase de persona que era su hermana y todo habría acabado.

Necesitaba contarlo cuánto antes al resto de sus hermanas para que estuvieran al tanto de la situación aunque no tenía los medios suficientes para poder hacerlo. Ya que no deducía en donde podía llegar a estar, la única conclusión que podía sacar es que estaba en un hotel de cierta lujuriosidad.

"Ya no te conozco Lori, ¿qué demonios hiciste con sus cuerpos?" La sonrisa de Lori se esfumó al momento que oyó la pregunta que le hizo, revelando una cara seria, pero ocultando la alegría que sentía en su interior.

"No quedan cuerpos, los he dispersado de tal manera que no queda ni rastro de ellos"

"¡Y TIENES EL VALOR DE DECÍRMELO TAN TRANQUILA MALDITA ARPÍA!" Acto seguido recibió como respuesta una bofetada por parte de su hermana. Ya no aguantaba más.

"Puedes pegarme todo lo que quieras, PERO TE JURO POR MIS PADRES QUE TÚ HAS MATADO QUE VOY A DECÍRSELO A TODO EL MUNDO Y ACABARÁS EN PRISIÓN" La furia de Lincoln fue paralizada cuando ella por segunda vez evitó que escapara. Revelando la misma mirada avariciosa que tenía cuando atrapaba a su presa.

"Shhh vamos Linky no me seas un gruñón, sabes que todo lo que hice lo he hecho por ti y ¿así me lo agradeces? Deberías estarme agradecida por estas cosas ya que me costó sangre, sudor y lágrimas conseguir que fueras mío… para siempre. Ahora quiero mostrarte cuánto te amo" Fue justo ahí cuando Lori empezó a desabrocharle su camisa naranja botón a botón.

"¡Déjame en paz, suéltame por favor!" Sus suplicas solo sirvieron para que Lori lo volviese a abofetear repetidamente, pudo ver que estaba a punto de cometer su acto más detestable.

"Cierra tu boquita enano, ahora yo soy quién mando aquí" Su voz había cambiado a un tono amenazador y desafiante, sus ojos indicaban una clara señal de falta de vida, unos ojos sin sentimientos, vacíos y oscuros.

Lincoln ya estaba preparado para recibir otra vez aquella terrible sensación. Al mismo tiempo Lori ya habia empezado a quitarse tirando sus shorts al lado de la cama.

Cuando Lincoln pensó que ya no tenía salida llegó su salvación. Una patada hizo que la puerta se partiera literalmente en dos, dejando todas las pruebas al descubierto. Otra chica rubia había entrado al cuarto dejando a los dos sin palabras.

"¡ASÍ QUE MIRA A QUIÉN TENEMOS AQUÍ HACIENDO LO QUE NO DEBE! ¡¿CON QUE ESTE ERA TU SECRETO!?" Su expresión indicaba ira y decepción hacía la rubia mayor de la familia, sólo quería agarrarla del cuello y darle la paliza de su vida

"L-Leni ¿Q-que haces tú aquí?" La mujer que hasta ese momento lo tenía todo controlado y pensaba que nadie la podría detener, empezó a desmoronarse al poco de que Leni llegase.

Las cosas cambiarían drásticamente y eso tanto Lori como Lincoln lo sabían

Continuará

Primero que nada siento no actualizar en tantos meses, sencillamente no encontraba la inspiración para seguir con la historia pero tampoco quiero cancelarla. Ahora aunque este capítulo haya sido demasiado corto necesito reubicarme y ponerme a trabajar para llegar otra vez a la calidad deseada.

Me despido por el momento pero espero no tardar tanto en volver a actualizar. Mis disculpas