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.•.SERENITY.•

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Capítulo

V

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:•: Paradoja :•:

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Seiya se atrevió a detenerse detrás de Serena. "¿Dime si no es lo mas inspirador que has visto?" Susurro a su costado.

"No lo sé. Podrían existir innumerables expresiones para describirlo. Una de ellas; elocuente."

"Me gusta."

Ella volteo a verlo. "¿El cuadro?"

Él negó. "Elocuente. Me gusta ser elocuente."

"¿Deseas que todo el mundo lo sepa?" Cuestiono al ver a unas cuantas personas mirando hacia ellos. Seiya sonrió escondiendo sus manos en los bolcillos de su pantalón. Él continuaba observando la obra de arte mientas ella, de reojo y fugazmente, lo observo a él. No podía entender como alguien como él conociera tanto del arte contemporáneo. Cuanto anhelaba satisfacer su curiosidad.

Una muy vaga melodía pudo sacarla de sus pensamientos, así como también causo miradas hacia ella. Tan rápido como pudo busco en su bolso y tomo su celular. "Hola."

"Estuve esperando tu llamada."

"Lo lamento, lo olvide por completo." Seiya la vio dirigirse a la salida. Él mismo rodo los ojos antes de ir tras de ella. Lentamente estaba obteniendo una victoria casi segura, y no deseaba que nadie se interpusiera en ese camino. Al llegar a la salida, pudo escucharla continuar su conversación. "…Para nada. Llegamos a Tailandia pero he decidido quedarme en el barco. Ya sabes, no me siento con deseos de conocer." Seiya se recargo en la pared cruzando los brazos. No le sorprendía la facilidad con la que ella mentía. "…Por supuesto." Soltó una ligera risita, algo que Seiya solo pudo escuchar ya que ella se encontraba de espalda a él. "…No lo sé, me gustaría concluir este viaje primero. No quisiera apresurar las cosas. ¿Qué te parece si hablamos de esto en cuanto regrese?" Escucho respuesta. "…Esta bien…yo también. Adiós." Apago el aparato y lo regreso a su bolso. Suspiro hondo antes de girar, pero al hacerlo lo primero que encontró fue el pecho de Seiya.

"Eres ágil."

"¿Qué puede importarte a ti?" Quiso regresar al interior del museo, pero él se movió para impedírselo.

"Tenemos unas cuantas horas más, ¿Quieres continuar metida aquí?"

Ella se cruzo de brazos. "¿Y es que acaso tu pequeña mente piensa en algo más?"

"No. Esperaba que tu lo pensaras." Serena movió la cabeza y lo toco para moverlo, pero en cambio Seiya le tomo la mano. Ese acto la hizo forcejear por su mano. "¿Qué sucede? ¿Te molesta que tome tu mano?" Sonrió. "No me tengas miedo."

Ella frunció el ceño. "Me importa poco lo que pienses." De nuevo intento retirar su mano de la de él, pero él mismo se lo impidió de nuevo.

"Demuéstralo."

"No me interesa demostrarte nada." De nuevo forcejeo.

"Quizás no, pero mi contacto no te es indiferente."

Serena dejo de forcejear y nuevamente soltó una de sus tan ya conocidas risitas burlonas. "¿Lo piensas acaso realmente?" Él asintió engreído. Con su otra mano, Serena lo tomo por el cuello e hizo que se inclinara hacia ella. Seiya se dejo llevar. "Existe algo mas intoxicante que mi contacto…y esos…" Lo atrajo aun más. "…son mis labios."

Seiya estuvo a punto de decirle que tan equivocada estaba, pero se vio inhabilitado de hacerlo en cuanto no supo en qué momento sus labios habían tomado ya los de ella.

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"¡Yaten, espera!" Yaten se detuvo. Al hacerlo, su mirada mostro molestia, irritación y hasta repugnancia. Todo eso con tan solo el escuchar de aquella voz. No volteo a verle a pesar de haber escuchado sus pasos aun más cerca. "Yaten." Escucho un vago jadeo, tal pareciera que había caminado rápido. "Yaten, ¿Cómo has estado? Me entere que estabas abordo y no pude esperar a verte. ¡Tanto tiempo sin vernos!" Lo abrazo.

Yaten bajo el rostro para ver un par de manos sobre su abdomen abrazándole. Sin dudarlo, tomo ese par de manos y las alejo para que deshicieran el abrazo. Giro. Pudo ver en el rostro de la joven confusión. "¿Cómo puedes tener el cinismo de presentarte ante mi después de lo que hiciste?" Movió la cabeza. "No, es verdad, si tuviste el descaro de hacer lo que hiciste, el venir a mi es de mínima importancia."

"Yaten, ¿Qué sucede? ¿Por qué me hablas de esa manera?"

"¡Cállate!" La tomo por los hombros, furioso. "¡Cállate, hipócrita!" La tuvo que soltar haciéndola retroceder antes de descargar totalmente su ira. Ella lo miraba sorprendida, dolida, confundida. "Esa mirada no funciona conmigo, Kakyuu."

"No sé de qué estás hablando, Yaten. Solo he querido verte después de tanto tiempo. Nuestra graduación fue la última vez en la que estuvimos los tres juntos por última vez. Le he preguntado a Seiya por ti pero no me quiere decir mucho." Intento sonreír, algo que él le negó. "Pero veo que mi sorpresa no ha sido grata." Bajo el rostro.

"¿Cómo pudiste, Kakyuu?" Ella lo miro. "Cambiar a Seiya por su único hermano fue la peor traición que pudiste hacer a todos; a mí, a Seiya, a Taiki…pero sobretodo a ti misma. ¿O acaso era mentira todo lo que me confesaste?"

"¡Shh! ¡Cállate! Cállate." La joven coloco una mano sobre sus propios labios insinuándole lo ya dicho. "…Calla…" Se cubrió el rostro. "No entiendes. No entenderías. Nadie entendería."

"Tienes razón; no entiendo." Dio media vuelta decido a dejarla, pero Kakyuu le tomo del brazo para detenerlo.

"Yo lo ame…lo amo…no es mentira." Musito casi inaudible. Sus ojos cristalinos delataban el que pudiese ser el peor de sus secretos. "Nunca fue mentira."

Yaten movió la cabeza. "Que pena. No sé como él pudo ser capaz de soportarlo, pero yo en su lugar te hubiera matado con mis propias manos. Pero en cambio, Kakyuu, yo tengo mis propios planes."

"¿De qué hablas?"

"Aun así sea lo último que se me permita hacer en este mundo te aseguro…" Le tomo por la muñeca para poder estar seguro que su atención era total. "…te lo aseguro, Kakyuu Tamiko, que él borrara tu nombre de sus labios." La soltó con brusquedad y se alejo.

Kakyuu bajo el rostro tomando la muñeca que él había forzado. "Yo no quería…" Musito.

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"Señor, todo está saliendo tal y como se ha ordenado, ¿Desea algo más?"

Taiki entrego una lista a su empleado. "Que estos nombres sean incluidos en las invitaciones que sean repartidas entre algunos pasajeros." De igual manera señalo el traje que se encontraba sobre su cama. "Entrega esto a mi hermano e infórmale del acontecimiento. Él será uno de los invitados de honor." Suspiro. "Después de todo es un Kou." El empleado tomo el traje y asistió enseguida saliendo de la suite presidencial.

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Seiya observo la escena. Y podía decir que no le molesto del todo que aquella mujer sonriera al caminar por el que pudiese ser un reto para ambos. En ningún momento él planeo llegar ahí, pero cuando cruzaban por el lugar le resulto un reto llevarla a recorrer ese mercadillo. Él mismo nunca había caminado por un lugar como ese, pero solo lo hacía para molestarla. Pero la sorpresa fue de él cuando ella no mostro molestia, pero si incomodidad. Ella misma miraba a su alrededor, un poco sumergida en sus pensamientos. Él imaginaba escucharla replicar que tan horrible y de bajo nivel era el lugar. Pero durante los veinte minutos que llevan caminando, ella no ha dicho ni una sola palabra. Aquello pudo sorprenderlo.

"¿Qué es esto?" Pregunto ella al tomar un brazalete con un diseño peculiar.

"¡Ah! Señorita, usted ha tomado un diseño exclusivo de la naturaleza. Todo lo que usted ve aquí es hecho por nosotros mismos." La anciana se puso de pie. "Y lo que usted tiene en sus manos es un brazalete que fue inspirada en el amor prohibido." Tomo la pulsera de manos de Serena. "Le explicare; la facetada roja representa la sangre que hierve en nuestro interior. El corazón transparente representa todo lo que podemos sentir sin decirlo. La luna menguante representa las noches de insomnio. Y finalmente la manzana representa ese amor prohibido." De nuevo la anciana coloco el brazalete plateado y sus cuatro figurinas colgantes sobre la mesa."

Serena no hizo más que musitar algo incoherente y dar media vuelta solo para chocar con una mujer que atravesaba por ahí. "¡Pero qué torpe!" Le insulto por la mujer haber dejado caer un poco de su bebida a los pies de Serena.

"¿Torpe?" Tiro bruscamente la bebida a un lado, no importándole dar un espectáculo.

"¡Torpe y estúpida!" Serena no contenía su ira. Le rabiaba la manera en la que aquella mujer la miraba. Pero la otra mujer no espero a ver a su alrededor y al no importarle nada, bofeteo a quien acabase de insultarla. En solo cuestión de segundos, Serena le devolvió dos bofetadas a aquella mujer. La atención ya había sido captada por todos. Y la ira de Serena no pudo parar ahí.

Seiya enseguida corrió al lugar del percance. Y tuvo que correr porque si no separaba a Serena de ahí, estaba seguro que terminaría en graves problemas si continuaba. Sin detenerse a pensarlo, tomo a Serena de la cintura y la alejo de aquella mujer que hacia lo que podía por defenderse. "¡Suéltame!" Comenzó a pelear con él para que la dejara ir. Pero en cambio Seiya se la llevo de ahí tan rápido como se lo permitió.

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"¿Yaten?"

Yaten se congelo al escuchar aquel llamado. Y no es porque le tuviera miedo, como su amigo suele burlar, simplemente era precaución. Volteo hacia su costado y ahí se encontraba quien le considerase un monstruo. "¡Taiki! Que gusto verte. ¿Cómo has estado?" No era lo suficientemente bueno para disimular su incomodidad y bien pudo ser transmitida.

"¿Qué haces aquí, Yaten?" Inhalo. "Claro." Miro a su alrededor. "Imagino que ya has hablado con Seiya." Yaten no deseo mentir y asintió. "Suficientes problemas tengo con él para descubrir que la mayor causa eres tú, así que te voy a pedir – no – te voy a exigir que no te conviertas en un problema más. Estoy perfectamente enterado lo que hacen Seiya y tú por "diversión". En parte lo que está él atravesando es por tu culpa."

"¿Mi culpa? ¿Pero qué he hecho yo? Lo que sucede es que tú no me aprecias por ser sincero. Lo siento mucho, Taiki, pero quizás confundes las cosas y yo no soy tan mala influencia como lo has pensado durante tantos años."

"No me interesa hablar de eso ahora. Pero ya que estas aquí te voy a informar de la boda que se llevara a cabo en el salón de baile dentro de tres días. Seiya, aunque no me complazca, tendrá que asistir e imagino que deseara invitarte así que no habrá problema."

Yaten forzó un gesto incomodo. "¿Me estas, tú, invitando a ser partícipe de algo? ¿Puedo acaso preguntar por qué?"

Taiki de nuevo inhalo hondo. "Kakyuu me lo pidió." Yaten de inmediato tiro los brazos al aire y dio media vuelta dejando a Taiki solo frente a la borda.

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"¡Ya! Ya puedes soltarme." Seiya finalmente bajo a Serena. Ella enseguida intento arreglar su larga cabellera. "¿Qué tanto me ves?" Le molestaba.

"¿Puedo saber que fue lo que sucedió en ese lugar?" Intentaba buscar su rostro, pero Serena lo ignoraba intentando lidiar con su ropaje. "Me sorprende que tú –"

"¿Quieres callarte?" Le reclamo. "No sé cómo fui tan tonta de dejarme traer aquí." Miro a su alrededor. "A ese lugar tan –" Maldijo en silencio. "–tan mediocre." Lo miro. "Todo esto es tú culpa. No sé porque me deje traer aquí y más aun…por ti. Si tú has salido de un lugar como estos no significa que yo desee conocerlo." Nuevamente dijo algo inaudible. "¡Maldición! ¡Argh! Como te detesto." Sin desear esperar y sin conocer el camino, corrió a un taxi cercano. Seiya no deseo correr tras de ella ya que sabia a donde se dirigiría.

"Aparte de prepotente y farsante esa mujer también es excéntrica." Sin dejar de ser él, desinteresado, metió ambas manos a sus bolcillos como tantas veces suele hacerlo cuando no desea que nada le importe y camino de regreso a Serenity.

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Serena se tiro sobre su cama. "Maldición." Nuevamente, como ya lo había hecho durante todo el camino de regreso, maldijo en alto. Esta vez limpiando su rostro de aquellas delatadoras lagrimas. Dolida, furiosa y confundida, tomo su bolso e inmediatamente lo vacio a su costado para tomar su celular. Marco.

"Hola."

"¿Darien? Lamento la manera en la que te hable hace un par de horas. Por supuesto que no deseo pensar nada."

"¿De qué hablas?"

"De tu propuesta de meses atrás. Y es que en realidad me he dado cuenta que no hay absolutamente nada que pensar. No lo entiendo, no hay nada que pensar. Me encantaría que a mi regreso pudiéramos formalizar tal y como lo has deseado desde hace tiempo atrás."

"¿Lo que acabas de decir es verdad, Serena? Sabes que es algo que he deseado desde que te conocí."

"Mi único deseo es que seas feliz, Darien." Bajo el rostro a ver todas su pertenencias tiradas sobre la cama. "Si es tu deseo, a mi regreso arreglaremos todo."

"¿Y esperar tanto? No. A tu regreso te aseguro que todo estará totalmente listo. Conozco perfectamente tus gustos y sabré complacerte."

Serena tomo la cajetilla de cigarros y el encendedor. "Estoy segura que así será."

"Te adoro princesa."

"Yo también, Darien." Cerró el celular y de nuevo se tiro sobre la cama. Encendió su cigarrillo e inhalo como solo ella sabe hacerlo. Pensó en aquello último que él había dicho. Su conclusión fue saber que tristemente él no conocía nada de ella.

A su mente llego el desagradable recuerdo que había dejado atrás hace un par de horas. Sacudió su cabeza levemente con el deseo de desechar tal recuerdo. Confundida, más que molesta, se dirigió hacia el balcón. La vista era preciosa. Parte de la ciudad podía ser admirada desde donde se encontraba.

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Sin desear volver a salir de esa habitación, Serena se quedo en ese balcón durante el resto del día tratando de mentirse a ella misma con la facilidad que suele hacerlo con los demás. Un cigarro seguía tras otro.

Y en el mismo silencio, la joven mujer se brindaba a ella misma los elogios que durante tanto tiempo ha estado acostumbrada a escuchar. "No es egolatría." Se recordó. "Es solo mi verdad." Rio sola mientras a lo lejos pudo disfrutar de la puesta de sol. Hora que se había marcado para partir del puerto. Estaba segura que en cualquier momento, Serenity comenzaría a tomar rumbo nuevamente.

Esta experiencia no era la que exactamente esperaba. No le satisfacía en nada. No encontraba diversión alguna. Por el contrario, se sentía igual de encerrada. Limitada. Se sentía en una jaula de oro.

Alguien toco a su puerta, algo que ella bien pudo escuchar pero aun mejor decidió ignorar. Al tomar la cajetilla la encontró vacía. No podía ser posible que haya perdido la noción del tiempo y la cuenta del tabaco. Cada vez comenzaban a ser más frecuentes. Ella misma inconscientemente comenzaba a tomarlos como una ayuda. Una distracción.

Aquella puerta seguía insistiéndole a ponerse de pie. Y lo hizo. Después de pasar el resto de la tarde en el balcón, el viento comenzaba a querer llevarse sus pensamientos. Algo que ella no podía permitir. Entro a la habitación cerrando las puertas de cristal tras ella. Enseguida se dirigió a la entrada. Abrió.

Su irritación ante la insistencia incremento al no encontrar a alguien fuera de su habitación. En el instante en el que iba cerrando la puerta nuevamente, al bajar levemente el rostro, encontró una caja a sus pies. Despreocupada, la tomo y entró con ella al interior de la habitación.

Sabiendo que el misterioso paquete era para ella, no espero a dejarlo sobre la pequeña mesa y abrirlo. Dentro encontró, para su sorpresa, una rosa blanca junto con una invitación. Al leerla, nuevamente observo la rosa. "¿Jardín?"

Sin cuestionar más, salió de su habitación llevando consigo únicamente la invitación.

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Al llegar al jardín, Seiya inmediatamente comenzó a buscar a su alrededor solo para asegurarse de estar solo. Confundido, se sentó en la banca junto a los rosales. Inertemente tomo una rosa roja y recordó que solo ha existido una mujer a quien él ha obsequiado tales flores. Sonrió feliz.

"Oh. ¿Cómo no pude imaginar que serias tú?" Seiya se puso de pie y volteo. Miro a la joven mujer con confusión. "¿Y bien?" Movió la cabeza para que él dijera algo. Seiya se quedo igual que ella; en silencio. Pero bien pudo observar lo que ella llevaba en su mano derecha.

Sin saber que estaba haciendo, Seiya le señalo la banca que él anteriormente utilizaba. Serena lo miro suspicazmente. Él solo hizo un gesto para darle conformidad. Ella se sentó. "¿Te gustaría hablar?" Pregunto tontamente. Y es que él mismo no estaba seguro de lo que hacía ahí.

"¿Hablar?" Un poco molesta por haber sido sacada de su habitación, Serena se puso de pie. Pero Seiya la tomo por los hombros para impedírselo. Al notar lo que había hecho, él mismo se retracto. Serena nuevamente se sentó. "No me gusta hablar." Por primera vez confeso.

Seiya suspiro hondo y de inmediato se sentó al otro extremo de la banca. "A mí tampoco." Confeso aliviado. "Debo ser honesto al decir que imagine que no vendrías."

Serena desvió la mirada. "Aun así estaba por salir." Quiso no darle importancia. Seiya asintió entendiendo. En silencio, ambos se mantuvieron por un poco más de diez minutos. A él no le importaba la incomodidad del silencio. Pero Serena no pudo contener su mudez. "Si es tu interés es saber que fue lo que sucedió esta tarde –"

"Ninguno." Seiya le interrumpió. "Mentiría si dijera que me interesa saberlo."

Sin razón o sentido, ella sonrió. "Tampoco planeaba recordar por tu causa." Seiya rio finalmente mirándola.

"Pero hay algo que si me interesa." Ella dejo que su mirada se conectara. "Algo que dijiste esta mañana me dejo un poco pensativo." Ella movió los hombros, no estando segura de que haber dicho. "¿Haces esto con cualquier hombre por diversión?" Ella sonrió, estando casi segura a donde quería él llegar. "Y también mentiría si dijera que no es cierto." Ella sonrió aun más plena. "Tienes razón." En un solo movimiento se acerco a ella. "Tus labios son intoxicantes. Algo…" Intento detener sus palabras. Él mismo sabia que eso no podía trascender. Él sabe que esa mujer es detestable. "…me hace desear mas de ellos." Estuvo por tocar su rostro, el cual Serena mantenía con una enorme sonrisa, pero antes de tocarla, él mismo retrocedió confundiéndola a ella. "Pero he de imaginar que no soy ni el primero ni el ultimo que te lo dirá. Así que si ya has obtenido lo que deseabas…" Se puso de pie. "…buenas noches."

Al pasar frente a ella, Serena le tomo la mano. "Es verdad. Ya he obtenido lo que deseaba. Y también es verdad que no has sido el primero…y por supuesto que no serás el ultimo que me lo diga." Su orgullo había pisoteado el de él. Pero internamente peleo en si pisotear el suyo propio.

Seiya sonrió ante la sinceridad. Serena se puso de pie en cuanto él la soltó. "Buenas noches." Dio media vuelta mas no pudo avanzar. Paralizado, Seiya se mantuvo de espalda a ella. Esa fragancia nuevamente había llegado a sus sentidos. Aquella fragancia que en innumerables ocasiones lo enloqueció. Apretando los ojos, Seiya comenzó a repetirse que no era ella. Que ella nunca más volverá a estar en sus brazos. Que ella le pertenece a su hermano.

Al abrir los ojos, a causa de un suave acariciar a sus mejillas, Seiya se encontró con una mirada nunca antes vista en esa mujer; melancolía. Al tomar la mano con la que ella acariciaba su mejilla, Seiya entendió la razón. Esa mujer intentaba brindarle conforte a sus lágrimas. ¿En qué momento aquellas traidoras se habían dejado caer?

Serena coloco ambas manos sobre el rostro de aquel hombre y ella misma se levanto hasta buscar sus labios. Y justamente los encontró en cuanto él bajo el rostro.

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¡Hola!

Sé que voy un poco retrasada en cuanto a mis historias se refiere, pero intento retomarlas aunque sea de poco en poquito. Pero a pesar de mis múltiples fallos y retrasos: ¡Muchas gracias por no olvidarse de mí!

.•.SerenityKou.•.