X . x . X

.•.SERENITY.•

.

X . x . X

Capítulo

VI

X . x . X

:•: Consumación :•:

X . x . X

Dia 4

Ya era tarde, lo sabía por el brillo intenso que se colaba de entre las cortinas. "¡Ugh!" Gruño al pasarse una mano sobre la cabeza. Al bajarla de golpe, se dio cuenta que tocó la misma rosa blanca que se le había obsequiado la noche anterior. Sonrió picaramente al recordar cómo la noche anterior aquel simple, pero tan interesante hombre, le había robado la respiración en aquel jardín. Sin haberlo notado sus mejillas enrojecieron. Ella había pisoteado el orgullo de aquel hombre, lo sabía y se sentía victoriosa por eso. Sabía quién era ella y lo que puede lograr en un hombre.

Suspiró alejando las sábanas de ella.

Pero había algo que no estaba bien. Y no le gustaba. Quería saber qué era ese algo. Camino hacia la ducha dejando caer su lenceria de ceda y encaje al piso. Entro en la ducha. Dejo que el agua le recorriera mientras ella recordaba lo que habia sucedido la noche anterior. ¿Por que ella lo habia traido hacia ella cuando vio esas lagrimas en él? ¿Seria lastima? "¡Ah!" Le encantaba sentir la frescura del agua. De momento abrió los ojos preguntándose otra vez, ¿por qué ella lo atrajo a sí? Había algo que él había dicho anteriormente que, a pesar de ella haberlo ignorado, llegó como una realización. Y eso era que él era extremadamente interesante…así como atractivo. Sonrió de momento dejándose acariciar por el agua.

o.o

Se había sentido absolutamente estupido. "…Y me han dicho que no te presentaste en el…" Taiki paro. "¿Seiya?" Pero el mencionado se había perdido en sus propios pensamientos. ¿Como pudo él, Él, permitirse haber llorado por una mujer…frente a una mujer. Él era Kou Seiya. Él es un rompe corazones, un casanova, un liberal. Él no demuestra sentimientos frente a ninguna mujer. Bueno, hubo una sola que conoció esa faceta suya. Una mujer. Pero esa misma mujer le pertenecía ya a otro. Y no cualquier otro. Se maldijo internamente como ya lo ha hecho miles de veces más. "¡Seiya!" Finalmente su hermano lo regresó.

Seiya regresó la mirada a él. "¿Que dijiste?" Taiki tiró los brazos al aire en desesperación. "¡Ah si!" Retomó Seiya astutamente. "Quieres que sea el mesero en la boda de tu mejor amigo. Está bien, ¿Algo más que se le ofrezca…amo?" Hizo acto de reverencia siendo sarcástico.

"¿Qué?" Taiki regresó la mirada a él. "En ningún momento mencione eso. Pará el sarcasmo. Mande a enviar tú vestimenta para que asistas como lo que eres, un heredero Kou." Puso una mano sobre el hombro de su hermano. "¿Te ha ocurrido algo? Te vez un poco…tenso."

"¿Tenso? No, ¿Yo? ¡Para nada, en lo absoluto! Sí tan solo pudieras ver cómo disfruto ser el perro de todos…"

"Seiya no tienes que…"

"Solo tienen que chasquear los dedos y de inmediato tengo que estar ahí. ¿Como no voy a estar feliz?" Comenzó a caminar por su habitación. "Me fascina decir 'si señor' 'digame' '¿en que le sirvo?' Me encanta ésta habitación en donde solo hay que dar dos pasos y ya llegue al baño y cuidado con caminar despacio o de lo contrario choco con la cama." Taiki sabia que exageraba. "¿Y dices que has enviado a dejarme vestimenta para la celebración de tu mejor amigo? ¡No lo puedo creer! ¡Que emoción! No sé, siento reventar de la emoción. No todos los días el dueño del trasatlántico más grande del mundo se toma la molestia de elegir mi vestimenta. Espero no haya sido mucho la molestia…amo." Volvio a reverenciar.

"Basta Seiya, sabes que detesto la ironía." Seiya chasqueó los labios caminando hacia su balcón. "Estoy seguro que después de todo esto, me lo agradecerás. La ceremonia de la boda de Haruka será pasado mañana. Asegúrate de estar presentable para el evento." No recibió respuesta. Suspiró. "Seiya…todo lo que yo hago es…" Cayó al escucharlo bufar. A veces deseaba sincerarse y dejarle saber el gran peso que siente sobre sus hombros en vez de que sólo lo vea como el malo de la película. Se dirigió hacia la puerta. "Simplemente disfruta…y aprende de esta etapa." Salió.

Seiya tiró los brazos detrás de su cuello. "Oh…vaya que lo disfrutaré." Saco un cigarrillo del bolcillo de su camisa. Lo encendió. A su mente regresaron los pensamientos que lo habían alejado de la conversación de su hermano hace unos minutos. De nuevo se sintió estupido. Odiaba ese sentimiento. No pudo creer que él se haya permitido eso…con ella…ELLA. Gruñó. "Vaya que lo disfrutaré." Apago el tabaco estrujando sobre la mesa de madera que le quedaba de paso a la puerta de salida.

o.o

Los toquidos eran fastidiosos ahora. "¿Pero qué rayos…?" Calló en cuanto lo vio del otro lado de la puerta. "Vaya, ahora resulta que ni ducharme a gusto puedo…" comenzó a verlo de arriba abajo. "…bueno, al menos ya no te vez tan deplorable." Le recordó eso por lo que tanto él se reprocho de camino a su camarote. "¿Qué quieres tan temprano?"

Él dejó de recargar la mano sobre el marco de la puerta para ver su reloj. "Pasa de medio día." Sonrió como con frecuencia comienza ya a hacerlo con ella; con un tanto de picardía. "¿Interrumpo?"

"Aparte de sentimental eres lento de procesar." Señaló su vestimenta. "Acabo de salir de la ducha y en este momento estaba por…"

"…Ah genial. ¿No te molesta que espere, o si?" Entró.

Pero ella se interpuso para que no diese ese tercer paso. "Un momento, empleadito." Puso la mano frente a ella. "Para comenzar, estas en horas de trabajo y para terminar…" Sonrió de la misma manera. "…¿Qué te hace pensar que yo quiero que entres?"

Seiya quiso ignorar algunas cosas que ella dijo y que le estaban, a él, a ÉL, molestando su enorme ego. Por un segundo sintió estarle rogando. Él pasó una mano sobre su cabellera en signo de frustración. Algo que ella no notó, o no le importó. "No estoy preocupado por lo que pueda llegar a ver…" Recorrió aquella delgada bata con la mirada. "…sí eso te incomoda, cerraré los ojos." Siguió su camino adentro. "Ademas…" Se tiró en uno de los sillones. "…no hay mucho de lo que yo me pueda impresionar. Digamos qué yo…" Tiro la cabeza hacia arriba mirando al techo. "…soy demasiado exigente." Sentia recuperar su tan codiciado orgullo.

Serena cerró la puerta. "Vaya…" Se quedó de pie en el mismo lugar de momento. "…para ser un perfecto don nadie…" Se encaminó a tomar una toalla sobre la cómoda. "…hablas como si fueras un perfecto casanovas." Comenzo a presionar la toalla contra su rubia cabellera. "Si tan solo te hubieras visto anoche…no pareces ese mismo."

Había mencionado algo que él quiso que quedara en la historia, pero acabó de comprobar que ella disfrutaría de eso más de lo que él imaginó. Se incorporó. Se puso de pie. La miró. Camino hacia. Camino al rededor de ella. Ella continuaba presionando su cabellera sin preocupación. En otro segundo, él colocó su mano sobre la de ella. Ella paró el movimiento. "Permiteme…" Tomo la toalla de ella. Lentamente comenzó a hacer lo mismo que ella hacía con anterioridad. Ella no se movió. Las manos de él eran…diferentes. Por un segundo, sólo por un segundo, sintió escalofríos cuando su mano toco su cuello al colocar su cabello hacia atrás.

Él por instinto llevó la cabellera mojada de esa mujer a su rostro. "Jasmin." Susurró. Ella por un vago momento quiso que parara. Pero sus labios se vieron inhabilitados a procesar objeción. Ella no es así. Ella perfectamente sabe elegir al candidato ideal. Y ese hombre, sencillo y sin nada interesante, la estaba paralizando. Él le tomó por los hombros y la hizo girar. Él la estaba inhabilitado de su voluntad cuando lo vio bajando hasta tomar sus labios…otra vez. Es que había algo. Ella no se lo estaba explicando a sí misma. Eran esos labios.

En el instante que él sintió esos labios partirse para darle entrada, Seiya deslizó su mano izquierda sobre la cintura de esa mujer mientras la derecha se mantenía detrás de su cuello. Ella no pudo evitarlo. Ella subió sus brazos para entrelazarlas detrás del cuello de él. No entendió la inercia. Quizás era…quizás ese hombre…realmente le atraía.

Él en el momento comenzó a subir su mano acariciando la espalda de esa mujer. ¿Objetivo? Aquella incómoda bata.

Pero un móvil sonó con una muy conocida melodía. "Dejalo." Pidió él en el instante. Pero la melodía continuó su instancia hasta que la hizo salir a ella de esa himnotizacion. Él retrocedio en el momento que ella se separó. Caminó hacia la comoda.

Tomó el aparato. Miro el remitente. Suspiró y se forzó una sonrisa como esas que ya son mecánicas. "¡Darien!" Giró viendo a aquel hombre caminando de regreso al sofá. "He estado esperando tu llamada." Sonrió al verlo tirarse sobre el sofá. "¿Cómo que ya está casi todo listo, si yo regreso hasta dentro de más de una semana?" Aquel hombre tirado sobre el sofá comenzaba a jugar con el reloj que se encontraba sobre la mesa de noche. "Vaya que me has sorprendido." Titubeó por un vago segundo. "Estoy segura que has echo todo perfecto…" Enfocó sus celestes sobre aquel hombre. "…tal y como solamente eres tu." Aquel hombre bufo sólo para él. "¿Opera? Mmhh.." Dudó. Cuánto confirmaba que él nunca tiene tiempo…ni para conocerla bien. "Esta bien, si está bien contigo, está bien." Seiya reia para si, pero asegurándose de que ella lo notará. "¿Los anillos?" Seiya detuvo su burla. Serena lo miró fijamente. "No lo se, sorprendeme." Seiya por inercia enfocó sus ojos en ella. Se puso de pie tirando aquel reloj sobre la cama. "Además, lo importante es que a ti te guste. Tienes gustos muy…" Seiya azotó la puerta de ese camarote al haber salido de ahí. Ella se detuvo. Del otro lado del auricular se continuó escuchando que llamaban su nombre. "¿Como? ¡Ah sí! No, no, yo estoy aquí. Lo siento…" Aclaro su garganta. "…sí, está bien." Continuó con su llamada.

o.o

Odiaba esto más que cualquier otra cosa. Esa maneobra y precisión con la que hay que balancear las bebidas era todo un reto. Sonrió. Él vivía de retos. Toda su vida se la ha vivido de retos, junto con su entrañable amigo Yaten. Era verdad que Taiki quería que madurara, como él lo llamaba. Pero en realidad su hermano no conocía que esa faceta de su vida es tan necesaria para su supervivencia. Por un instante sonrió al ver a dónde habia llegado con esas bebidas. "Aquí tienen sus bebidas…encantadoras señoritas." Esa parte no le incomodó mucho

Las mujeres a la mesa sonrieron. "Vaya que eres realmente encantador tu mismo." Lo miro una con picardía. Él sonrió ante lo que ya sabía. Volvió a recuperar su anhelado orgullo. Ese sí era él…todo un rompecorazones. "¿Y es que acaso tienes horario de salida?" Preguntó la más bella. Seiya hizo reverencia tomando la mano de la mujer y depositando un beso sobre ella. Algo que en ella causó sonrojo inmediato.

"El tiempo lo determinas…" Al levantar el rostro, enfocó sus celestes en una de las mesas más a fondo. Era como si ella lo hubiese llamado. Bajo el rostro al sentir el ligero apretón de mano. "Oh, ¿Que te parece si te invito a bailar esta noche?" Sonrió al ella asentir de inmediato. "Es un hecho." Regreso a la barra.

No pasó mucho tiempo antes de que ella se levantara de donde estaba y caminara hacia la barra. "Un martini." Le pidió sentándose. Él enfocó su mirada en ella por unos segundo. Ella. Ella parecia tranquila. Tan despreocupada. Segundo después comenzó a preparar lo pedido. "Vaya que tus gustos son…" Él dejo la bebida frente a ella. "…bueno, me imagino que alguien como tú no sabe aspirar a algo mejorcito." Tomo un trago.

Él en ningun momento dejó de verla. Ella. Era tan incognita, tan...tan… "Si no comenzara a conocerte, cualquiera diría que estás…celosa." A ella no parecia impresionarle las cosas. Y si acaso le llegase a impresionar algo…ella sabía disimularlo muy bien. Bajó su bebida, nuevamente, despreocupada.

"¿Tendría que estarlo de ti?" Círculo si bebida con su índice. "No es esa exactamente una reacción que tú conocerías de mí. Sin embargo…" Le encaro. "…es algo que yo sí conocí de ti al salir de mi habitación." Sonrió al volver a tomar la copa.

Seiya suspiro. La observó. La detallo. Por primera vez pudo ver en ella todo lo que él es tambien. Soltó una muy pequeña carcajada. Sólo para ella. "No te preocupes…lo que tú estás sintiendo es completamente normal. Se llama posesión. Todas…siempre…quieren ser las únicas. No hay mujer que no tenga tal sentimiento ante mis labios." Comenzaba a disfrutar el juego. "No eres la primera…y muy ciertamente no seras la unica."

Ella disfrutó eso de momento. Tomó su copa para tomar el último trago. Ese juego estaba siendo demasiado placentero. Se levantó tomando su bolso. "…interesante. Yo soy demasiado interesante…y lo sabes." La vio dirigirse a la salida. Curioso. Era siempre él quien hacía una salida triunfante. Sí, realmente era interesante.

o.o

Yaten entrecerró los ojos al observar caminando a aquella mujer. Él sabía que si amigo no estaba siendo rápido y eso le estaba preocupando. Realmente se estaba preguntando por qué. Camino hacia la barra. Seiya rodó los ojos en cuanto lo vio. Sabía que vendría. "Te estás tardando, ¿puedes saber qué es lo que te está sucediendo? Ya van para tres días y no te veo avance. ¿Estas acaso perdiendo tu encanto? Vaya que nunca me imaginé ganar tan fácilmente."

Seiya chasqueó los labios. "Te había dicho que no me interesaba. No me resulta interesante. No hay algo en ella que llame mi atención. Ella no es mi tipo. Ella es…"

"…demasiado encantadora, orgullosa y soberbia." Golpeo suavemente el mármol. "¿Sabes qué curiosamente me recuerda a mucho a…"

"…te dije que no me interesa…"

"Esta bien." Yaten levantó las manos dando a entender que se daba por vencido. "Entonces sí no te interesa…me imagino que no te importará que yo empiece mis días antes de lo acordado."

Seiya se inclinó un poco hacia adelante para que sólo su amigo le escuchase. "Dije que no me interesa…más nunca dije que no voy a hacer que esa mujer me ruegue por estar con ella." Retrocedio. "Y está vez va más allá de lo que ya habíamos acordado tú y yo." Entrecerró los ojos. "Esto…se ha vuelto personal. Ella me quitó algo que tengo que recuperar a cómo dé lugar."

"¿Ah, si? ¿Y qué es lo que esa hermosura te ha quitado?" Yaten se llevó una mano a la barbilla curioso.

Seiya sonrió y tomó una copa. Comenzó a servir una bebida en ella. "Tú no te preocupes…qué lo único que tienes que saber es que ya no vas a tener oportunidad de impresionarla." Tomó de aquella copa con rapidez. Dejó que el vino resbalara por su garganta para callar que aquella mujer se había atrevido a pisotear su magnífico orgullo de casanova.

o.o

"Quisiera entenderlo, pero cada vez parece más distante. Hace cosas que me sorprenden. No sé en qué momento dejó de ser aquel niño del cual yo podía cuidar. Ese que me veía como su modelo a seguir." Se tiró en el sillón llevándose una mano a la frente. "Quise que este fuera nuestro sueño…pero a él no le importa."

Su mejor amigo camino hacia él y colocó una mano sobre su hombro. "Tú sabes que Seiya es emprendedor, soñador, pero sobretodo es un chico liberal. Él ama sentirse libre. Necesitas dejar de culparte por sus fallas porque sólo te lastimas. Seiya es…"

Taiki se puso de pie. "No sé en qué momento se transformó en lo que es ahora. A veces parece que ni siquiera lo reconozco. Ha cambiado tanto. Él no solía ser así. Él tenía sueños, tenía metas, quería convertirse en un príncipe empresarial. Él no…"

"Quizás simplemente pasaron cosas en su vida por las que desvió ese camino." Haruka se acercó a la ventana, inseguro en sí continuar. "Quizás ese algo se llame Kakyuu."

Taiki giró. "¿Y volverás con lo mismo? Te he explicado que lo de ellos fue sólo un juego de adolescentes. Ambos lo confirmaron."

"O quizás simplemente él no quería herir a quien más ha admirado y respetado." Se enfocó en su reacción. "¿Alguna vez volviste a hablar de eso con él?"

Taiki le dio la espalda. Le disgustaba cuando su amigo traía ese tema. "Nunca fue necesario." Y simplemente daba fin a esas conversiones.

o.o

Sabía que sólo era pura intuición, pero sonrió al haber podido encontrarla. Seiya llegó y se sentó a un lado de ella sobre aquella banca. "¿Recordando mis besos?" Serena no se molestó en voltear a verlo, en cambio sólo curveo su labio gentilmente. "Cualquier persona que te viese aquí sentada, en medio de este jardín, pensaría que eres una niña buena." Por unos segundos espero a que ella le contraatacase. Y como no sucedió, como ella no se molestó ni en moverse ni en mirarlo, él continuó. "Es para ti." Sin mirarla y sin mucho esfuerzo, colocó una pequeña caja sobre las piernas de ella.

Serena bajó el rostro al sentir el obsequio. Arqueó una ceja. "¿Es acaso una bomba?" Lo escuchó soltar una pequeña risa. No podía negarlo, ella tenía desconfianza. Siempre fue así. Por eso se convirtió en lo que es ahora. Él extendió la mano como señal de que lo tomara. Después de una batalla interna, ella lo tomó. "¿Asi qué vienes a pedirme perdón?" Abrió la cajita y observó su contenido por unos segundos. "¿Es esto lo que pusiste comprar con tu mísero sueldo para sorprenderme?" Cerró la cajita y la extendió para regresarla.

Seiya no había esperado ni más, ni menos. Sonrió al sentirse triunfante por eso. Eso quiere decir que comenzaba a conocerla. "Tú eres la mujer más soberbia y más perfecta en cuestión de segundos. Cuando tú móvil te regresa a esa vída de perfección eres diferente, actúas diferente." Tomó la cajita que ella le regresaba. "No me interesa quien se encuentra del otro lado. No me interesa quien es él ni que papel tan importante juegue en tú vida." Sacó el objeto de ella. "No te conozco bien y en realidad no pretendo tomarme el tiempo para hacerlo." Quitó el seguro del obsequio. "Aun faltan siete días para que bajemos de esta cárcel flotante y partamos por caminos diferentes. Al bajar, ni tú ni yo nos vamos a recordar quienes fuimos y mucho menos nos vamos a volver a ver en nuestras vidas..." Tomó la muñeca de ella. Serena quiso forzarse un segundo, pero terminó cediendo. "…pero hay algo que tú y yo compartimos en este lugar y quizás esa es la única razón por la que nos hemos cruzado en este preciso momento de nuestras vidas." Coloco el obsequio sobre la muñeca de ella. "Una vez que tú y yo lleguemos a nuestro último destino, no volveremos a saber del otro." Levantó su mano para detenerla sobre su rostro. "Ambos no somos tan diferentes como lo piensas. Ambos amamos la diversión, los desafíos y odiamos la responsabilidad." Serena observó el obsequio que había él colocado en su muñeca. Lo miro a él. "Y eso es lo que mas nos atrae del otro…qué somos exactamente iguales."

Ella sonrió al escucharlo y ver el obsequio. Tuvo que sincerarse y admitir que lo que él decía era verdad. "¿Me estás proponiendo algo?" El brazalete era bello. Fue hermoso cuando lo vio en las calles de su primera parada…pero lucia aún más bello en ella. "¿Que es lo que quieres?"

"Diversión." Se inclinó él hacia adelante un poco. "Quiero que tú seas tan tú como quieras serlo…y yo ser como yo sé hacerlo. Quiero…" Sabia que este acercamiento en cuestiones de retos lo tenía que llevar a otro nivel. Se inclinó hacia ella y le tomó la barbilla. "…qué simplemente seamos nosotros." Ella se dejó besar. No pudo evitarlo. Ambos sonrieron.

Sólo serían siete días. Le gustaba el reto. Además, ¿Que podia pasar en siete días?

o.o

"Se dice que las playas de Malasia son las más hermosas del mundo." Taiki volteó. "¿No piensas visitar tampoco?" Le regalo una entrañable sonrisa, como solo ella podía hacerlo. "¿Sucede algo?".

Taiki caminó hacia ella para tomarla por las manos. "Alla afuera no hay nada que pueda interesarme." La abrazo. Agradeció mentalmente por ese calor. "Esto es todo lo que necesito."

Ella enseguida correspondió al abrazo. "¿Esta todo bien? ¿De nuevo es Seiya?" Taiki negó sólo con la cabeza. "¿Entonces, qué es lo que te pone así?"

Taiki sólo se aferró a ella. No pudo procesar palabra. No pudo si quiera comentar que en su cabeza no deja de girar la última conversación que sostuvo con su mejor amigo.

o.o

Yaten siempre ha sido un hombre liberal. Quizás demasiado.

o.o

Seiya sólo la podía observar caminando de un lado a otro tomando un traje de baño de la cómoda. Ella sonreía, no sabía él por qué, pero la sonrisa de esa chica era realmente encantadora. Toda ella era…un enigma. Él estaba mostrando una estrategia de juego nunca antes conocida. Al ella pasar frente a él, Seiya no pudo evitarlo. No entendió la inercia. No entendió por qué le tomó el brazo para detenerla y atraerla hacia él. No entendió por qué pasó una mano sobre su cintura trayendola aún mucho más cerca. "Dejame ayudar." Tomo el traje de baño de la mano de la joven. Ella más que sorprendida…estaba expectante.

"¿Oh? ¿Y exactamente cómo me ayudarás?" No pudo evitarlo. Lo tentó. Él la tomó en brazos hasta llevarla a la cama. Ella rió ante el desenfreno. Le gustaba la iniciativa.

Ella le estaba dando paso. Lo supo en el instante en el que él comenzó a subir su blusa acariciando así su estómago y costillas. Justo cuando estuvo por llegar a esos lugares prohibidos, una melodía tan ya conocida los sacó de ese trance. Él paró en el momento. Ella lo miró expectante. Por los vagos segundos en los que sus miradas se conectaron, ninguno se atrevió a decir nada. Él no se atrevió a pedirle que no contestara. Ella no se atrevió a pedirle que continuara.

Serena simplemente optó por ponerse de pie e ir hacia la mesa de madera donde se encontraba su móvil y lo tomó. "¡Hola amor!" Seiya se tiró en la cama. "Acabamos de llegar a Malasia." Pauso escuchando. "No lo sé, posiblemente me quede aquí de nuevo. Sabes que no me gusta relacionarme con la gente." Continuaba de espaldas a Seiya sin verlo. "Lo pensaré. Gracias por siempre preocuparte por mí." Seiya curveo el labio. "¿De verdad, has terminado todo? Vaya que bien tenías guardado lo mucho que ya tenías todo preparado…sólo estabas esperando a que yo diera el sí, ¿no es así?" Rio junto con él. "Bueno, está bien. Claro que sí, sabes que yo acepto lo que tú quieras…yo tambien. ¡Adios!" Dejó el móvil sobre la misma mesa.

Giro.

Seiya se encontraba de espaldas a ella viendo hacia el balcón. Ella estuvo a punto de caminar hacia él, pero se detuvo en seco. "Sabes, cuando yo regrese a mi destino…me voy a cansar con el hombre con quien he estado por más de cinco años." Confeso. Se maldijo. ¿Por qué habia confesado algo tan personal? ¿Por qué con él?

Seiya volteó y caminó hacia ella. "Yo no he preguntado nada. Es más…hemos dicho que una vez que lleguemos a nuestro destino…no nos vamos a conocer jamás."

Eso a ella le gustó. Le gustó el conforte. Sonrió en cuanto él llegó frente a ella. Pero no pidio permiso y la subió hacia él para aprisionar sus labios. Él quería explorar más. Ella quería que él continuara su exploración. Subió las manos cuando él subía su blusa.

Seiya sonrió. Él quería más, mucho más. Sentia como ella pedía mucho más. Y sin pedir permiso, ambos regresaron a aquella cama que sin pudor les llamaba.

o.o

"Si no te conociera bien, diría que estás preocupado. ¿Que fue lo que te dijo que te puso así? Déjame imaginar…" Puso aquella mujer su mano sobre la barbilla. "…nuevamente te sientes culpable. ¿Hasta dónde piensas llegar con esta farsa?" Le tomó la mano. "Necesitas parar esa culpabilidad."

"No puedo…no puedo…" Llevó su mano a la frente. "…todo lo que ella ha sufrido ha sido nada más que por mi culpa."

"¿Y piensas seguir envolviendola en más mentiras solo por ese sentimiento de culpa?" Tomo la mano que él tenía sobre su frente. "Darien…tú hace mucho dejaste de quererla. Te quedaste con ella por aquella niña…¿pero y ahora?"

Darien la miró y apreto su mano agradeciendo el conforte. "Ella…es tan frágil."

o.o

¿Que rayos le había pasado? Seiya deshizo el cigarrillo contra el cristal del balcón. Volteó de nuevo hacia la cama. Ella era…era…La vio moverse debajo de aquellas sábanas sedosas entre sueños. Sonrió. Ni siquiera él notó cómo sonrió. Usualmente en estas situaciones, él termina saliendo de la habitación habiendo cumplido con su misión.

Ella volvió a moverse a tal punto que descubrió su desnudo torso. Él la observó. Apretó los puños. ¿Por qué diablos estaba debatiendo tanto en salir? En el tercer movimiento ella descubrió de más abriendo así los ojos también. Sonrió seductoramente.

Él se maldijo por un segundo más. Cedió. ¡Rayos! No pudo evitarlo, pero cedió. Regreso a la cama y removió por completo aquellas sábanas. "…eres una diosa…"

Al diablo con la diversión en Malasia y sus magníficas playas. Ellos habían encontrado algo extremamente mucho más interesante.

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

¡Hola!

Espero poder completar lo que tengo pendiente por estos rumbos.

¡Saludos!

Serenity Kou…