créditos de lector beta Sagita y Abril gracias por su apoyo
Capítulo 2
Solicitudes inesperadas
Era principios de agosto y como no podría ser distinto, McGonagall salía de la red flu a la oficina de dirección. Cada año comprendía más porque Albus había renunciado a otra morada poco después de aceptar la dirección de Hogwarts. A pesar de haber trabajado hasta muy tarde el día de ayer, su escritorio estaba ahora nuevamente repleto de correspondencia con una sustanciosa capa de papeleo pendiente por debajo. Así que se sumergió en el trabajo nuevamente.
Filius entro sin anunciarse, eso quería decir que ya pasaba de la hora del almuerzo, las ojeras detrás de sus anteojos anunciaban que él también tenía su parte del trabajo.
—Solo vengo a informarte que las cartas de materiales ya han sido enviadas. De primero, ya hemos recibido confirmación de la mayoría para esta hora, eso solo deja pendientes a los nacidos muggles, tenemos 17 en total en esta ocasión, hay dos en la costa de Escocia ¿te gustaría tomar alguno?
McGonagall siempre había disfrutado particularmente de esa importante tarea. En muchas ocasiones cambiar la vida de un niño y su familia al darle sentido a los sucesos extraños, pero el trabajo de dirección era abrumador y ya estaba retrasada, así que negando con la cabeza tuvo que declinar—no en esta ocasión, la embajada francesa quiere una visita para finales de mes y el castillo tiene que estar preparado con antelación, Susan y Dave seguramente podrán apoyarte. Si necesitas más gente la señorita Granger siempre está dispuesta a dar una mano— Filiuis asintió al final—querrás decir la señora Weasley.
—Ella aun firma los comunicados como Granger—para ejemplificarlo sacó una correspondencia ministerial del montón de su derecha, seguramente el departamento legal notificando una inspección de los elfos a su cargo. Más trabajo.
—Está bien tal vez programemos la visita conjunta al callejón Diagon como la vez pasada, creo que salió bastante bien.
—Lo que consideres adecuado, Filius—en quien más podría poner tanta confianza, después de todo, él era uno de los pocos que quedaban de la vieja guardia, con Pomona y Slughorn jubilados hace un par de años.
—Bueno ya tendrás la respuesta de la oficina de aurores para las salvaguardas y para apartar los días en todo caso.
—Sí, en algún lugar de este desastre—una búsqueda rápida entre los montones de papeles rindió sus frutos—desde la mañana del 18, eso sería dentro de dos semanas.
—Bien, funciona para mí y no olvides informar a Neville, su experiencia será apreciada.
—Por supuesto, después de que logre agendar a los restauradores de lienzos y cuadrar el presupuesto de pociones; realmente no entiendo porque los de séptimo deberían intentar la amortentia—negó mientras ya sacaba más papeleo.
—Si no es amor no será, pero eso no le quita lo divertido a la experiencia sensorial—comentó Filius mientras salía para dejarla sola con la montaña de papeleo.
Con la agenda de mantenimiento actualizada y el presupuesto de pociones casi logrado, McGonagall decidió darse un descanso y empezar a abrir el correo del día. La correspondencia ministerial de Granger solicitaba una auditoría en 10 días, lo cual no sería mucho problema; el Profeta quería una entrevista, definitivamente denegada. La revista de transfiguraciones volvería a publicar uno de sus estudios, la oficina de contabilidad del ministerio quería reducir el presupuesto de pergamino, un dolor de cabeza para inicios de septiembre; la más agradable hasta el momento fue la invitación por parte de la familia Potter-Weasley para la fiesta de despedida de Teddy, esa no se la perdería.
La última carta llamó su interés por el remitente: Eriol Hiragizawa, un académico reconocido en la historia de la magia, su trabajo sobre el establecimiento de los conclaves mágicos había sido estimulante, él mismo era un pez bastante escurridizo. Cuando empezó a tomar renombre, Albus le había ofrecido una plaza como titular de la materia en reiteradas ocasiones, además del acceso al incontable acervo con el que contaba Hogwarts, pero él había negado la oferta todas las veces. Cuando ella misma tomó la dirección y se escandalizó por las notas funestas de los TIMO's, nuevamente buscó su apoyo, lamentablemente la misiva resultó corta y negativa. Las fuentes confiables tal vez empezaban a agotarse, por lo tanto, el señor Hiragizawa había reconsiderado. Pasando el cortés y por supuesto halagador saludo llego a la parte sustancial de la carta.
"…me es bien sabida la activa búsqueda que ha tenido Hogwarts de un buen profesor de historia por más de una década. Debido a casi un siglo de lamentables clases en la institución, también es de mi conocimiento los pocos candidatos que existen en la materia, ningún compatriota me temo. Además, con otras academias más afianzadas es poca la posibilidad de traer al recinto un profesor extranjero. Por lo que me he visto en la disyuntiva moral de ofrecer mis servicios, pero con las certezas antes mencionadas es natural solicitar para dicho efecto un par de condiciones al hacer una propuesta formal, nada extravagante, solo un par de adecuaciones como las que se han efectuado para otros miembros del personal de tan elocuente institución"
Por supuesto, matalobos gratis, el invernadero particular de Pomona, la preparación de una sala exclusiva para las clases de Firenze, la certeza de que este tipo de caprichos eran posibles siempre fue un punto alentador para solicitar una catedra en Hogwarts. Las primeras solicitudes no salían de la norma de lo que a un profesor se entregaba por defecto: un despacho privado con una chimenea conectada a la red flu, el permiso para dar el acceso por esta chimenea a un par de allegados del profesor y el acceso a una habitación extra para la realización de estudios prácticos. Pero la última solicitud era tan desconcertante, tal vez nunca se había recibido una solicitud tan atrevida.
"por ultimó debo decir que tengo un pupilo, la brillante señorita Sakura Kinomoto que la primavera pasada ha cumplido 11 años. Como es bien sabido, en la historia reciente una buena cantidad de personas fueron forzadas por su propia seguridad a pasar a la clandestinidad siendo este el caso de la familia de la señorita Kinomoto que, a finales de la década pasada, en algún punto entre su concepción y nacimiento, escaparon de Europa para asentarse en Oriente. Al no poder garantizar su propia seguridad, la familia se ha mantenido hasta la fecha lejos de su natal Gran Bretaña.
La magia en esta familia está poco arraigada lo que ha dificultado el acceso a educación mágica en el continente asiático, su talento mágico fue notorio hace apenas un año lo es un poco tarde para poder ser inscrita en una escuela oriental. Por lo que su familia ha acudido a mí para apoyar a la señorita Kinomoto en su formación, los talentos de tan singular joven van más allá de lo que su despertar tardío podría indicar, por lo que necesita una formación más completa.
Es claro para mí que debido a nuestra abrupta historia reciente, Hogwarts con total seguridad cuenta con plazas estudiantiles no ocupadas en las generaciones más jóvenes; por lo que considero que no existiría problema en otorgarle una a la encantadora señorita Kinomoto, que si otros tiempos hubieran corrido, por derecho de nacimiento tendría.
Si todas mis solicitudes pueden ser cumplidas estaré en completa disposición de aceptar el puesto como profesor de la materia de historia de la magia, ofrecer tutorías de regularización y apoyar para el renombre de su magnífica institución, sin goce de sueldo u otro tipo de remuneración."
Al menos se sabía atrevido como para intentar compensar la solicitud con una penitencia, a la cual legítimamente tampoco podía aceptar. Aunque, si tenía que ser sincera, era verdad que la generación de ingreso nuevamente era pequeña, poco más de 40 asistentes, esto a causa de la inestabilidad y migración producto de la guerra. Esta niña tal vez no era realmente tan mágica, por lo que las escuelas de oriente la habrían descartado. Después de todo, si bien la admisión era más temprana, a los 7 años, no eran extrañas las admisiones tardías según lo último que había oído, pero de nuevo no todos merecemos segundas oportunidades.
McGonagall tampoco era tan confiada, la vida ya le había entregado esa lección suficientes veces. Así que, necesitaría confirmar con sus propios ojos las capacidades de la niña, además, debería asegurar un segundo observador que diera certeza de sus determinaciones y tal vez que pudiera averiguar más sobre el enigmático pez Eriol Hiragizawa.
La carta de respuesta fue corta, una solicitud de reunión con el propio Eriol y su pupilo para poder determinar que la joven estaba a la altura de las declaraciones. La fecha para tratar tan irregular solicitud fue acordada para el medio día del 18 de agosto, porque si aquí había un misterio, que mejor que un destacamento de aurores para descubrirlo.
La profesora McGonagall caminaba por los jardines del castillo, ya era mediados de agosto y como la costumbre lo dictaba, el castillo estaba pasando por una limpieza extrema antes de que regresaran los huéspedes más importantes. Los elfos domésticos fregarían pisos y pulirían estatuas, los fantasmas verificarían techos y vitrales, las pinturas se revisarían una por una para indicar desperfectos en sus lienzos junto con una horda de trabajadores de confianza que daban mantenimiento y reparación al sin fin de cosas que el castillo necesitaba para funcionar. Pero entre todos estos trabajos, tal vez el más relevante era la verificación y fortalecimiento de las salvaguardas del castillo; un trabajo tan importante que requería de profesores, especialistas en encantamientos y por supuesto un pequeño destacamento de aurores, este año más grande de lo esperado si se le comparaba con ocasiones previas. Y justo era eso lo que estaba presenciando mientras se aproximaba a los limites este de los terrenos.
—Directora, ¿a qué debemos el gusto? —el auror que coordinaba la tarea saludó retirando su sombrero y permitiendo ver su indomable cabello
—Creo que eso debería preguntarle a usted, después de todo, cuando se había visto que el jefe del departamento de aurores en persona verifique salvaguardas.
—Bueno, desde que estoy en el cuerpo, solicito participar en esta importante tarea—comentó alborotando más su cabello con la mano libre de varita, el sombrero fue reducido y guardado en un bolsillo.
—Sin duda tu compromiso con esta institución y su seguridad es memorable, mi buen amigo, pero ¿no crees que tienes labores más apremiantes?
—Créame profesora, hoy mismo el ministerio podría caer y al jefe le importaría menos—comentó otro auror que se aproximaba con desgarbados pasos—jefe, los límites del bosque ya están, nos vamos hacia el lago ¿o ese lo deseas supervisas tú?
—Ronald, por supuesto que me importaría como para mandarte a solucionarlo, yo tomo el embarcadero, ve al extremo oriental del lago y desde ahí ve avanzando.
—Con la cantidad de gente que tiene aquí, señor Potter, bien podría suceder, pero por supuesto yo no seré quien se queje.
—Cuento con eso directora, tendremos lista la primera ronda mañana con suficiente tiempo para una segunda con detalle.
—Sobre eso, Harry, desearía que pudieras concederme un poco de tu preciado tiempo, por supuesto dado que ya vas adelantado en el trabajo—los ojos verdes ahora tenían toda su atención, eran contadas las veces que ella se dirigiría tan informal, esto sería un favor personal—hoy mismo tengo programada una reunión para contratar un nuevo profesor que tiene una solicitud de lo más inusual.
—No sabía que había alguna vacante disponible. Sin embargo, investigaré por usted a quien necesite.
—Más que investigar, me gustaría tu impresión de la solicitud, por lo que agradecería tu presencia en la parte inicial de las negociaciones—el hombre le dio un profundo asentimiento y en ese momento un delator ¡pop! indicó la aparición de un elfo a su costado—señora directora, ha llegado una visita desde las puertas del camino a Hogsmeade.
—Muchas gracias, Winni— le dio un asentimiento al elfo domestico—deben ser ellos. Sr. Potter, me sigue, por favor—solo un momento de duda y el auror volteó hacia la gente que aun trabaja un poco más lejos.
—Tengo un asunto que atender con la directora, cuando terminen aquí encárguense del lago desde el extremo occidental. Craves, estás al mando—después de esa última orden, ambos tomaron camino hacia la entrada señalada.
N/A: la historia ira cambiando de perspectiva de ahora en adelante espero no sea confuso notar a quien acompañamos pero si requieren aclaraciones hágamelo saber.
