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N/A 1: K.O.F y sus personajes son propiedad de SNK.
N/A 2: Solo puedo decir que tenía desde hace mucho tiempo ganas, deseos e ilusiones de escribir esto. Inspirado en el final de la película Corpse Bride y en los primeros 60 segundos del track de apertura de la misma.
En medio de esa mágica noche donde sentían la suave brisa en su cuerpo se encontraban ambos parados sobre un puente de piedra curveado. Podían apreciar su reflejo ondeándose en el lago cuando las hojas caían en el agua. El espectáculo de algunas luciérnagas a la distancia era sublime, dando un ambiente maravilloso que era acompañado por la apenas audible música de los grillos. La luna llena resplandecía en lo más alto invitándolos a amarse como hacía algunos años atrás.
La breve batalla contra un heraldo de Orochi había resultado de manera sencilla para ellos gracias a la ayuda de un tercero, ahora no tenían que preocuparse de eso por el momento, sin embargo sí de algo que lo tenía tan incómodo a él.
—Quédate conmigo. —
Maki sonrió ante aquella sutil orden. Pudo sentir claramente cómo apretaban un poquito su cintura, como si tuviera miedo de que en cualquier momento se desvaneciera.
—No puedo hacerlo. Hace años que me privaron de la vida. Y ahora que alguien desea estar contigo no quiero quitarle ese deseo. —mencionó al momento de acariciar delicadamente su rostro. —Te amo Iori, pero no me perteneces. Los vivos y los no vivos no pueden estar juntos. Pero si puedes estar con ella. —
La hermosa joven dio media vuelta a medida que extendía su mano hacia la misma dirección. Athena ahogó un gemido al percatarse de que Maki sabía que estaba oculta detrás de ese pino y se había referido a ella. Permaneció en su lugar sin moverse ni un solo centímetro.
—Está bien, sé que estás ahí, no tienes que sentir pena. —decía con una dulce suavidad en su voz.
La más joven tragó en seco y tras juntar valor hizo acto de presencia, acercándose lentamente a la pareja. Al percatarse de quien se trataba Iori abrió los ojos sorprendido.
—Tú… —musitó —… tú fuiste quien nos ayudó a vencer a ese sujeto. La que todo este tiempo ha estado en mi búsqueda desde ese día que desaparecí. —
Athena no dijo nada, tan solo se limitó a admirar a Maki, no podía negar que era hermosa y… de cierto modo pudo sentir una increíble paz y tranquilidad cuando se colocó a un costado suyo, era increíble la sensación que esa mujer podía proyectar.
La joven Yata tomó una de las manos de Asamiya y la colocó encima de una de las de Iori. Al tener contacto ambos se miraron sin decir una palabra pero sí provocando un rubor en la adolescente.
—Cuídalo por favor, él es muy importante para mí. —
Su interlocutora le asintió lentamente mientras acariciaba con sus dedos la mano del pelirrojo. Por su parte Iori no dijo nada, solo entrelazó sus dedos con los de Athena observado cómo en un abrir y cerrar de ojos Maki se encontraba caminando sobre el agua del estanque, alejándose de ellos a paso lento.
—Espera. ¿Te volveré a ver? —cuestionó con un tono desesperado.
Ella se giró, observado desde lo bajo la hermosa pareja que Iori y Athena formaban. Sonrió para sí misma.
—Más pronto de lo que te puedas imaginar, mi querido Iori. —
Ignorando cualquier posible llamado su cuerpo se fue desintegrando lentamente dando lugar a mariposas blancas aleteando hacia el cielo. La pareja miró detenidamente el hermoso espectáculo enfrente de ellos recordando con nostalgia quien había sido Maki Yata cuando aún estaba viva.
