Créditos Beta Saguitta y Abril
Capitulo 11
5 a 7 Profesor Longbotton
Volver después del receso de invierno siempre es más doloroso que en verano. 10 días pasan tan rápido. No es suficiente para eliminar el agobio de estar apagando incendios, tanto literal como metafóricamente, desde el amanecer hasta el anochecer. Apenas un respiro entre el inicio de clase y su final, estos días de enero son todos igual de amargos. Pero está bien, basta de contemplaciones. El despertador está sonando y si no se apura a salir Hannah lo lanzará de la cama. Bien, aquí vamos, Neville toma una respiración profunda, se sienta y con el impulso se desprende de las cálidas mantas. Toma su varita al lado de su almohada y verifica toda la habitación; un vicio que nunca podrá abandonar.
Estando seguro de su entorno, ilumina tenues lámparas colocadas estratégicamente para no deslumbrar al otro ocupante de la cama y se traslada al cuarto de baño para lavar los restos de la noche antes de ocuparse de su vestimenta que agradablemente Hannah ha preparado por la noche. Asegura su varita en su funda de muñeca antes de aproximarse a la cama para darle un rápido beso en la mejilla a su medio consciente esposa.
—Ten un gran día, Neville—con esa suave despedida él abandona la habitación para afrontar el nuevo día. Deja que sus pies lo guíen a su primera cita obligada. Ya en el exterior, el sueño rezagado es expulsado de su cuerpo mientras se aproxima a los invernaderos. Encuentra a Garret coordinando al resto de la flotilla de elfos domésticos asignados a la jardinería del castillo que corren entre el invernadero 5 y 6, los que tiene la mayoría de las plantas de origen tropical y, por tanto, una prioridad en estos días.
—Buenos días, Garret.
—Profesor Longbotton—saluda el elfo en su uniforme de jardinero y la gorra que lo distingue como el jefe—ya hemos verificado las condiciones de los invernaderos 4 y 5. Estamos trabajando en el 6—Garret entrega el portapapeles donde ambos mantienen el control del estado general de los invernaderos y sus importantes ocupantes—profesor hoy debería empezar por el 8, las mandrágoras parecían inquietas la tarde de ayer.
—Gracias, siempre parece saber cuándo pronto necesitarán ser podadas.
—Cuando se decida, por favor no olvide colocarlo en la agenda.
—Por supuesto Garret—se despide mientras toma rumbo al invernadero 8 con cuidado de no tropezar por la poca iluminación disponible que hay entre los invernaderos.
El deber diario de recorrer todos los invernaderos para verificar el estado general de las plantas y eliminar el hielo que se ha formado en la mayoría de los techos de cristal en esta temporada es particularmente tardado. Es un recorrido habitual pero no deja de ser engorroso verificar los parámetros climáticos de cada invernadero y el estado de la estructura para prevenir incidentes que dejarían a la escuela con faltas millonarias si fuera el caso y también sirve para verificar que todos los invernaderos estén preparados para las clases del día. Las cosas funcionan gracias a una detallada planeación entre los elfos, con los que está eternamente agradecido, y él mismo. El día de hoy le lleva justo 90 minutos terminar. Encuentra a Garret esperándolo al salir del último invernadero.
—Profesor, hemos terminado por ahora, fue necesario colocar calentadores en el invernadero 5, por lo que debería volver a verificarlo al medio día por un ajuste.
—Gracias Garret. Sobre las mandrágoras, los de segundo tienen que podarlas el miércoles y jueves, entonces necesitaré a algunos de ustedes para reparar el desastre el jueves por la tarde—Neville le facilita el registro a Garret.
—Puedo asignar a 5 de nosotros—indica el elfo después de un momento de contemplación en los registros.
—Con eso será más que suficiente, ¿hay algo más?
—El sauce boxeador. Lo coloqué la semana pasada en las notas.
—Cierto, ya empieza a ser un tema urgente—verifica su reloj, son casi las 7:10 ahora, no tiene suficiente tiempo.
—Lo revisamos a la hora del almuerzo si te parece.
—Sí, es la única opción—asiente el elfo doméstico.
—De momento lo es.
—Buen día, profesor Longbotton—con un chasquido el elfo domestico desaparece, seguramente hacia las cocinas por un merecido desayuno, él mismo anhela el suyo mientras regresa al castillo que ahora empieza a iluminarse con el amanecer que surge a su espalda. Entra al ante comedor, justo por detrás de la directora McGonagall—profesor—le saluda al pasar a su lado hacia el centro de la habitación donde los otros tres jefes de casa y otros profesores ya están esperando. Él se desvía por el lateral de la acogedora habitación hacia la mesa de café por una taza humeante de elixir negro; de fondo escucha a la directora dar las indicaciones del día—...parece que ya se ha contenido la gripe pero no perdamos la atención a cualquier alumno que estornude con frecuencia y eso deja el último asunto del día, la guardia de hoy le corresponde a Firzen, Sinistra, Hiragizawa y Bones—¡Sí! hoy está terminando cuando la cena concluya.
—Estoy tomando los jardines, las mazmorras y el primer piso—indica rápidamente el centauro mientras observa a la sala instando a alguien a discutir su reclamo, lo que lógicamente nadie piensa hacer.
—Yo tomaré las torres y pisos superiores—comenta rápidamente Sinistra. Susan frunce el ceño pero no se queja, Eriol tampoco parece dispuesto a replicar pero tampoco parece particularmente feliz.
—Perfecto, excelente día para todos ustedes—despide la directora mientras cruza la puerta que da el acceso lateral al comedor para ocupar el honorable lugar al centro de la mesa para el desayuno que se sirve para los profesores a las 7:50.
Uno de sus deberes como jefe de casa en Hogwarts es estar presente en el gran comedor para cada comida, así que no demora mucho en pasar a ocupar su lugar frente a la mesa de gryffindor que ya tiene algunos alumnos madrugadores comiendo. El desayuno se va en pasar lista mental de todos los alumnos que pertenecen a su casa. Cuando la hora del desayuno llega a su final, han venido todos. Afortunadamente nadie falleció mientras dormía. Una preocupación menos para el día.
Neville se pone rápidamente en marcha, hoy tiene clase en el primer periodo y es con los de cuarto grado, lo que significa que debe estar ahí antes de que a algún gracioso se le ocurra una travesura tan temprano. Son las 9:01 cuando llega para recoger a sus estudiantes y guiarlos al invernadero 3 para su clase de especies contráctiles. Cuando termina es el turno de los de séptimo, lo que se agradece porque siempre es el grupo más atento, tendrá mucho que ver que todos ellos necesitan aprobar sus exámenes finales y ahora mismo en el grupo hay dos ravenclaw y un chica de slytherin que quieren ser maestros herbolarios lo que hace que la clase más enriquecedora pero tiende a prolongarse más de lo debido. Cuando llevan esos tres una acalorada discusión sobre el lazo del diablo y sus capacidades reforzadoras de estructuras por más de 15 minutos después de la hora, Neville se ve forzado a interrumpir. Si se demora más Garret se lo va a recriminar—Lo siento, chicos, pero dejaremos esta discusión para después.
—Pero profesor ... —se empieza a quejar Cindya, reacomodando su corbata verde que se ha salido de su sitio por la acalorada discusión contra sus compañeros ravenclaw, Neville silencia con la mano.
—Tómalo como una oportunidad para fortalecer tus argumentos Cindya, no estoy zanjando la discusión solo pausándola, ahora pueden retirarse—Neville, como las costumbres lo indican, tiene que esperar con calma a que todos sus estudiantes salgan del invernadero; la calma que ahora mismo no tiene. Cuando el último de ellos se marcha, corre a la puerta. Ya levantará los materiales más tarde.
Camina enérgicamente hacia el invernadero 5, tiene que verificar los calentadores. Varita en mano realiza los hechizos diagnósticos; casi todo en orden. Reorganiza los calentadores un poco más a los bordes del invernadero y apaga el central, por la tarde volverá a verificar. Este enero está siendo particularmente frio.
—¿Profesor Longbotton? —una voz lo llama afuera, aún tiene que terminar los ensayos de segundo con los que tiene clases en una hora, más vale que sea rápido piensa antes de salir del invernadero.
No hay nadie corpóreo afuera—profesor Longbotton que bueno que lo encuentro—le cuesta un momento distinguir a sir Nicolás casi decapitado entre la luz que refleja la nieve.
—Nicolás, ¿qué pasa? —responde mientras toma camino a la oficina pero cambia de rumbo ante la declaración de Nicolás—oh, profesor tiene que ir a la torre de gryffindor, alguien ha armado un alboroto.
—¿Sabemos quién lo ha hecho? —cuestiona intentando mantener su fachada tranquila.
—No, he escuchado el alboroto pero no he visto a nadie.
—Nick debiste haberlo dicho—esta es una justificación razonable para apretar el paso, sube las escaleras de dos en dos escalones.
—No hay alumnos realmente en peligro—replica Nick, pero Neville no llega realmente a registrar el comentario antes de precipitarse hacia el pasillo donde se encuentra la dama gorda y realmente corre en el último tramo para llegar hasta ella—sangre roja—pronuncia sin perder el ritmo, pasa por el retrato para encontrarse la sala común en perfectas condiciones y sin alumnos a la vista. Nadie parece estar en peligro inmediato pero no descarta su varita, que en algún punto de las escaleras se deslizo en su mano, es rápidamente ocupada lanzando todos los hechizos reveladores que puede recordar. No hay magos en la torre.
—Por aquí profesor, el alboroto fue en una habitación—indica Nick que se desliza hacia las escaleras que dan acceso a los dormitorios femeninos, Neville lo sigue aun con la varita firmemente sujeta. Esta en el dormitorio de primero que es realmente un desastre, pero no detecta magia oscura evidente, lanza un par de revelios y una variación de priori incantatem para ver si algún hechizo ha ocurrido en la habitación en las últimas horas: no hay nada. Quien hizo este desastre lo hizo por medios físicos.
—¿Qué ha pasado, Nick? —dado que el peligro inmediato había pasado, era hora de buscar respuestas.
—Verá profesor, yo estaba en la sala común, que a esta hora siempre está muy vacía, por lo que me pareció raro escuchar ruido que venía de esta habitación. Estaba bastante seguro de estar solo aquí. Luego escuché exclamaciones, así que contra mi mejor juicio decidí entrar para apoyar a quien supuse no encontraba algo y me encontré con este desastre y nadie a quien culpar. Por supuesto recorrí todas las habitaciones y al no ver a nadie fui a buscarlo—Nicolás había cumplido su deber de vigilar la torre y alertar ante un evento extraño.
—Winky—llama y solo un segundo después se produce el chasquido en la habitación, la elfa doméstica mayor se materializa a sus pies. Su camisa roja con el escudo de gryffindor en hilo dorado la indica como el elfo en jefe del mantenimiento de la torre, ella realiza una pequeña reverencia—mi señor ha llamado—Winky siempre había afirmado que, al ser Neville el jefe de la casa de gryffindor era, técnicamente, el amo de ella. Él no era precisamente entusiasta de la idea, pero no se pondría a pelear, al menos no hoy.
—Winky, me podrías decir si las jóvenes de este dormitorio son tan desordenadas— la elfo domestica entonces voltea hacía el desastre de habitación, la mitad de las camas tenían las sábanas arrancadas y todos los baúles habían sido vaciados, dos de ellos incluso estaban invertidos. Algunos cajones también fueron vaciados y había un par de tinteros aventados en una de las camas. Prácticamente todo el suelo estaba lleno de libros y ropa, además de una serie de objetos diversos que podrían clasificar como personales. Por la expresión de la jefa Winky no esperaba este tamaño de desastre.
—Se supone que esta habitación fue ordenada hace unas dos horas y tenía bastante que no veía este tamaño de destre en una habitación de mi torre—Winky afirma con seguridad y desaparece para, con otro chasquido, traer otros 4 elfos con ella. Estos tenían camisas en tono crema con el mismo escudo de la casa de gryffindor grabado en el pecho.
—Vaya, pero si habíamos arreglado esto no tiene ni dos horas—comenta uno de ellos antes de que Winky interrumpiera—¿alguno de ustedes había encontrado este nivel de desorden este año? —los cuatro elfos niegan—lo siento profesor parece ser que no son tan desordenadas, pero estaremos limpiando esto rápidamente.
—¿Alguno de ustedes ha visto algo extraño en esta habitación o en la torre que podría indicar intromisión? —los elfos están negando de nuevo, la que antes había hablado se adelanta—señor profesor yo estuve aquí hace una hora haciendo las camas y todo estaba en orden—eso dejaba poco tiempo para colarse. Sin embargo, la habitación ya no le diría nada más.
—Gracias, Winky. Por favor asegura la torre y te agradecería que este desorden sea levantado, también sería bueno pedirle a las estudiantes que verifiquen que todas sus pertenecías estén con ellas.
—Por supuesto maestro—Winky volvió a hacer su reverencia antes de desaparecer probablemente por más personal que ayudara a asegurar la torre. Cuando Neville salía de la habitación pudo ver que lo elfos ya estaban organizándose para la labor. Él se dirige a la salida para poder hablar con el retrato que resguarda la sala común.
—Profesor, se ve más calmado, ¿todo bien adentro? —la dama empieza la charla.
—Alguien hizo estragos en una de las habitaciones. En la última hora, aparte de mí, ¿alguien más entró a la torre? —la dama pintada frunce el ceño intentando recordar.
—No, me parece que los últimos que deje entrar fueron Sofía y dos compañeras más de quinto que olvidaron sus tareas de adivinación, pero salieron casi en seguida.
—Sí, adivinación es antes de las 11 de la mañana para quinto, eso quiere decir que desde antes de esa hora nadie ha pasado o salido de la torre—demasiado lejos del momento del incidente.
—Nadie ha pasado después de eso hasta que llegó, profesor—la dama es confiable, poder confundirla era imposible.
—Un fantasma—comenta Nick, que se ha mantenido teoriza—cuando entramos a la habitación estaba cerrada, nadie paso por la dama, eso solo deja la posibilidad de un fantasma.
—Pero Nick no hemos recibido ninguno desde el final de la guerra.
—Bueno se necesita poder volar para entrar por una ventana y a menos que seas un fantasma o un poltergeist muy molesto sería muy notorio.
—Y nadie más podría entrar sin que una sola alarma se activara—sugiere la dama de vestido rosa, las salvaguardas de Hogwarts son casi impenetrables. Ciertamente el daño iba más de acuerdo con lo que cierto poltergeist podría hacer.
—¿Crees que Peeves podría haber hecho ese desastre? —se pregunta Neville, permitiéndose un momento de relajación.
—Sí tiene mucho su firma, tal vez alguna de ellas lo provoco y decidió cobrar venganza—Nick asegura—no sería la primera vez que hace este tipo de tretas.
—Eso es un muy buen punto, tendré que notificar a la directora y si hay un fantasma nuevo debemos encontrarlo. Además, Peeves me tendrá que escuchar—la mujer en la pintura asiente.
—Alcíone ¿podrías notificarle a la directora? —una ninfa no muy lejos del retrato de la dama asiente antes de dejar su cuadro.
—Le pediré ayuda a los demás fantasmas para ver si encontramos un nuevo fantasma o ha Peeves—indica Nick antes de deslizarse al piso inferior.
—¿Profesor no tiene clases? —sugiere la dama mientras Neville contemplaba el sitio donde el fantasma había desaparecido.
—Sí, ahora mismo—Neville se puso en marcha, ¿por qué él no podía atravesar los pisos? —que tenga buena tarde, dama gorda—se despide Neville.
Camina lo más rápido que puede al aula de herbología. Eran la 13:04 cuando alcanza la puerta, un par de alumnos ya estaban en sus pupitres así que Neville intenta disimular, lo mejor que puede, su clara necesidad de tomar profundas bocanadas de aire mientras esperaba que llegara el resto. Esta clase es particularmente compleja, las necesidades de las mandrágoras son bastante exactas y a la vez únicas de cada ejemplar. Cuando la campana del almuerzo suena, escucha suspiros entre su juvenil audiencia—está bien lo dejaremos aquí por hoy, no olviden que estaremos podando sus mandrágoras en la próxima clase, así que espero un informe de técnicas de podado de plantas móviles—los quejidos llegan a sus oídos—no es un ensayo, solo una revisión de dos pies y por supuesto estoy preguntando, así que no solo copien. Pueden retirarse— los alumnos salen quejándose de más tarea para esta tarde. Nuevamente, Neville espera a que todos desalojaran la sala para salir rápidamente al comedor, recordándose a sí mismo que no era propio de un profesor correr por el castillo. Interrumpe abruptamente en el antecomedor, donde se topa con Susan que ya estaba cerca de la puerta del comedor.
—¿Neville hoy tienes prisa?
—Sí, bastante—por lo que era ideal encontrarla—Susan ¿podrías ponerle un ojo a mi mesa y decirle a Dave que ponga otro? yo tengo un asunto que atender—junta las manos y pone un ligero puchero para intentar ser más convincente.
—Sí, está bien, pero come algo antes de que te marches, no queremos que te desmayes y se lo tenga que explicar a Hannah—indica Susan mientras lo dejaba pasar por delante al comedor. Neville toma la sopa de hoy con rapidez y roba unos panecillos para el camino antes de levantarse de la mesa en la que no llevaba ni cinco minutos. La profesora McGonagall frunce el ceño un poco, pero no comenta nada mientras él sale del comedor.
Llega ligeramente agitado después de subir la pequeña colina sobre la que está el sauce boxeador. Garret, por supuesto, ya tenía el equipo listo. Eran 2:10—profesor— saluda el elfo doméstico, Neville se permite esta vez tomar aire mientras saluda con la mano—podemos empezar cuando lo indique—Neville toma un par de respiraciones más antes de desfundar su varita y apuntar al árbol, este detiene sus suaves movimientos mientras Neville susurra al aire, manteniendo la varita en alto al aproximarse al nudo que paraba el movimiento del árbol sin necesidad de la magia—listo Garret, manos a la obra—sonríe mientras los elfos empezaban a aparecer en las ramas cercanas a la copa del imponente árbol. El sauce boxeador, es un árbol que requería bastantes cuidados, uno de ellos, ser podado cada dos meses para evitar que supere la altura de seguridad. Podarlo, por supuesto, era trabajo para unos cuantos elfos domésticos y un mago entrenado en la materia de controlar las ramas mientras se realizaban los cortes. Los elfos jardineros ya han cortado la mitad de la copa del sauce por lo que puede ver Neville desde su posición aferrado al tronco; cuando lo siente vibrar bajo su toque—tendré que soltarlo un momento. Todos abajo—escucha los chasquidos que indican que los elfos estaban descendiendo. Espera un momento antes de soltar el nudo y alejarse del rango del árbol, con un movimiento de varita el árbol se agita y extiende sus ramas en todas las direcciones. Tendrán que esperar a que vuelva a la tranquila danza antes de renovar el trabajo.
Neville aprovecha la vista que la colina le da para ver a los alumnos que salían a tener algo de tiempo de nieve antes de que las clases se reanuden. Por supuesto la mayoría de los alumnos mayores se repartían en parejas que disfrutaban del paisaje invernal, el número de romances empezaba a subir suavemente para llegar a su punto máximo en febrero. En el otro lado del espectro aquí y allá los más jóvenes en grupos d jugaban entre la nieve que esa madrugada envolvió al castillo. Una pareja que colapsa en la suave nieve llama su atención a unos 50 metros un poco escondidos en un par de arbustos, por el tono de las bufandas esos dos eran suyos—¿esos dos de ahí son habituales? —indica Neville a Garret que estaba a su lado más concentrado en el terreno que en los estudiantes.
—Oh, esos dos, sí, llevan una semana molestando a esos arbustos—los estudiantes siempre se quejaban de que los profesores lo sabían todo, pero la realidad era que estos no sabían ni la mitad de lo que los elfos sabían.
—Nada inapropiado espero.
—Por supuesto que no, solo juegan, bueno eso creemos—todo el personal de Hogwarts tenía la instrucción de mantener las interacciones de los estudiantes inocentes, pero con la mitad de ellos inundados en hormonas no siempre era posible.
—¿Qué tipo de juegos? —como jefe de la casa de esos dos alumnos estaba en su deber preguntar, el elfo agita sus orejas debajo de su gorro mientras la pareja de los arbustos se ponía de pie—saltan en un pie y hacen todo tipo de acrobacias, en las que los arbustos no siempre salen bien librados—Garret masculla, mientras la pareja efectivamente empezaba a equilibrase sobre un pie, a la vez que colocaban su torso horizontal y colocaban los brazos extendidos al mismo nivel intentando levantar un pie por arriba de sus cabezas, el chico se tambalea bastante.
—Son de primero —confirma Neville—los más grandes no jugarían ese tipo de cosas.
Garret asiente a su lado y retorna al resto de elfos, la falta de ruido a su espalda indica que era momento de volver a la tarea en cuestión. Él también estaba girando sobre sus talones hacia el árbol cuando se escucha un golpe sordo y saltan las risas de un grupo de cuatro hufflepufs que estaban en un punto intermedio entre los equilibristas que habían vuelto a precipitarse hacia el suelo y él mismo. Entre los que reían, distingue el gorro que Hannah obsequió a su sobrino Erni. Tal vez debería verificar el estado de los chicos de los arbustos, pero su reloj indica las 2:45, la hora del almuerzo está terminando y tenían que apurarse con el sauce. Además, no escucha llantos o gritos de dolor así que deben estar bien.
Completaron el corte de la copa superior del sauce antes de la campana, justo cuando se indica el inicio de las clases de la tarde—tendremos que dejarlo así por ahora—Neville se dirige a los elfos para que bajen, lo que no demora mucho, después suelta el árbol.
—Aún le falta de la derecha—sugiere un joven elfo doméstico, Garret a su derecha asiente—cierto, tendremos que volver pronto.
—En dos días—sugiere Neville mientras se alejaba del árbol después de retirar los conjuros de seguridad.
—Sí, me parece bien. Ahora debería correr profesor, me parece que llega tarde ha clases. Nosotros levantaremos aquí.
—Sí debería partir, gracias por su trabajo—se despide Neville mientras se mueve colina abajo rumbo a los invernaderos. Por supuesto, volvía a ir tarde, pero recuerda desacelerar cuando ya estaba aproximándose a los primeros invernaderos. La voz de Pomona se filtra en su pensamiento, un profesor siempre está en control.
Los estudiantes de primero tienden a ser más puntuales, entre los que se encontraban reunidos en el punto de reunión vuelve a ver el grupo de cuatro hufflepufs y entre ellos a Erni Abbott, que por la postura parece claramente estar burlándose de otros dos estudiantes cubiertos de nieve, quienes resultaron ser sus otros encargos particulares: Sakura Kinomoto y Ted Lupin. En el momento en que entra en el campo de visión, Erni para y parece iniciar una conversación sobre el frio que estaba haciendo.
Neville sabía claramente que no se permitía que el profesorado tuviera favoritos o demostrara intereses particulares, al menos en público, así que a pesar de que es muy consciente de las asperezas que existen entre sus sobrinos; no estaba dispuesto a intervenir sin una clara infracción. Erni no es un niño tonto y sabe suficiente como para creer que, si su tío político lo veía haciendo algo particularmente imprudente, su tía Hannah lo sabría para la cena y sus padres a más tardar la mañana siguiente. Seguro por esta realidad Erni había sido tan precavido a su alrededor. Por otra parte, Teddy no se había quejado de la que parece ser una enemistad que se ha formado lentamente desde noviembre. Los niños son niños y mientras nadie sangre o se queje abiertamente, él estaba atado de manos. Bueno siempre podía comentar a Hannah lo mucho que le preocupaba cierto niño que parecía tener celos de otro compañero con cierta popularidad, no estaba bien que los niños pelearan por cosas que ellos mismos no podían controlar y francamente no tenía sentido. Eso tendría que ser atendido después.
Guía a sus alumnos hacía el invernadero 2, después de remover de sus ropas los restos de nieve. Ya se había dispuesto lo necesario para que extrajeran las semillas de las bayas de la luparia que sería su proyecto de evaluación de este grado. Wood y Kinomoto tienen especial talento para extraer las semillas, después fueron seleccionadas y acondicionadas en los germinadores primarios que eran etiquetados por cada alumno. Kinomoto por supuesto coloca un par de símbolos sobre su nombre, ha indicado antes que es su nombre, Neville no desalentaría la clara necesidad de la joven de mantener algo de su cultura con ella. Erni parece bastante satisfecho con su trabajo, eso también estaba bien, sus padres fueron bastante críticos al respecto en Navidad y eso no le gustó demasiado a Neville. Al final de la clase, se da un respiro, es su última clase del día. Pero, mientras cierra el invernadero recuerda que debe regresar a acomodar el 11 que dejó desordenado esta mañana por ir a ver al 5 el que también debe ir a verificar otra vez.
Después de verificar las condiciones del invernadero 5, se desplaza sin real alegría a organizar el 11 donde los lazos del diablo que dejó sobre las mesas de trabajo ya han tirado unas cuantas lámparas y desordenado todo lo que estaba a su alcance, después de confinar los lazos del diablo a su mampara de seguridad recoge los ensayos de séptimo y regresa con algo de fatiga al interior del castillo. Deja los ensayos que debía corregir en su oficina, que se acumulaban con los de segundo que, gracias a la bromita de Peeves, no logró alcanzar a revisar antes de dar marcha hacia la biblioteca. Son las 5:45 y la señorita Pirce le había pedido que pasara a las 5:30.
Neville nunca fue realmente un particular entusiasta de los libros en su juventud, la verdad, la biblioteca de Hogwarts no era un lugar que buscaba por sí mismo más allá de verificar de vez en cuando alguna información relevante para su materia, por eso había necesitado el apoyo de la severa bibliotecaria para las investigaciones que sus amigos le habían pedido a lo largo de los años. La búsqueda de Harry resultó la más difícil hasta el momento. Pirce había afirmado que debería existir algo de información en su biblioteca, pero al parecer la mayoría de los probables textos no estaban en inglés, lo que estaba demorando bastante la investigación. Pirce había conseguido contactar a alguien que pudo aportar apuntes referentes en inglés, los que ahora mismo estaba recogiendo.
—Profesor permítame un momento, tengo que archivar esto y le traeré los apuntes—indica la bibliotecaria antes de siquiera saludar, mientras colocaba una buena cantidad de libros en el carrito.
—Sin problema ¿quiere mi apoyo?
—Puedo hacer esto, pero demoraré un poco. Debió llegar a tiempo—regaña antes de introducirse entre los estantes, así que sin mucho que hacer Neville se orienta hacia unas mesas de trabajo, juraría que llevaba todo el día de pie. Una de las mesas del fondo llama su atención, un joven de pelo grisáceo que reconoce como el joven Tsukishiro, aprendiz del profesor Eriol. El joven podía considerarse atractivo; el círculo de apuestas que corría alrededor tenía sentido. El joven percibe su mirada y baja el gran tomo en algún idioma incompresible, para devolverle la sonrisa mientras sus ojos atenuaron su brillo. Fue toda una fortuna la integración de este joven, en particular cuando tenían que impartir clases a una joven con pobre dominio de la lengua inglesa. La señorita Kinomoto era un misterio que ya no estaba tan seguro de querer desentrañar, pero aceptaba que tenía el deber.
Neville devuelve la sonrisa y decide desviar la mirada del joven para evitar ser grosero, enfocándose parcialmente en los jóvenes que lo acompañaban, su compañera la joven Akitsuki estaba sobre un par de pergaminos, seguramente encargo del profesor Eriol o los registros de las distintas apuestas que estaban siendo llevadas a cabo. En la misma mesa, un poco más alejado estaba Teddy con su cabello azul eléctrico inconfundible; sacaba la lengua sobre el pergamino que estaba transcribiendo y por supuesto Kinomoto no podía estar muy lejos. La chica en lugar de prestar atención a los distintos textos abiertos enfrente de ella mantenía una mirada fija en el joven Tsukishiro. El lenguaje corporal de Sakura no indicaba peligro o rechazo, pero su postura tampoco estaba relajada o embelesada, lo que se esperaría por los claros atributos físicos del joven que observaba. Ahora, más enfocado en ver lo que otros miraban, Nevillle no puede asociar la acción de la niña a nada concreto, pero algo estaba pasando ahí.
—Listo profesor—interrumpe sus divagaciones la señorita Pirce que le estaba entregando una serie de paquetes. Tendría más trabajo de oficina en sus manos.
—Muchas gracias, los intentaré regresar en breve.
—Por supuesto, profesor Longbotton—con eso la bibliotecaria se marcha, una mujer bastante seca. Debería ir a revisar el material obtenido, pero antes tenía muchas cosas más que hacer antes: los ensayos de segundo y séptimo, revisar con detalle las luparias recién sembradas, verificar una última vez lo invernaderos, el asunto de la torre... ¡Rayos! tenía que ir a ver a McGonagall así que toma dirección a la gárgola.
La junta con la directora trascurre como la mayoría de estos incidentes, Nicolás es llamado a rememorar su testimonio, al igual que los retratos de la torre, las salvaguardas han sido verificadas antes del almuerzo y los elfos habían hecho un recorrido. Peeves fue declarado bastante contento cuando fue encontrado, por supuesto que niega el hecho, lo que lo inculpa más. McGonagall lo despacha después de las 6:30, una vez cumplido todo el protocolo para asegurar la seguridad del recinto. Esto le deja a Neville menos de 30 minutos para verificar los invernaderos una última vez y llegar al comedor, por supuesto algo imposible si tenías que verte serio y profesional por los pasillos de la escuela.
Cuando llega al comedor la cena ya estaba en progreso, así que intenta difuminarse lo mejor que puede con los estandartes del fondo mientras llegaba a su asiento, algo que logra con moderado éxito porque algunos de los alumnos más cercanos a la mesa de profesores detectan su movimiento al igual que la mitad de los profesores. Teddy y Kinomoto son parte de los que notaron su entrada. Para Teddy, su profesor de herbología era familia, por lo que él podía entender la necesidad de registrar su presencia. Al siempre apoyar a Ginny, Neville había logrado superar todas las pruebas de confianza de Harry para que ahora fuera considerado como miembro de su familia. Harry le había enseñado eso a Neville, la familia no era solo sangre, era entrega y seguridad. Sonríe a Teddy intentando asegurarle que todo estaba bien con la mirada. Al tomar asiento, su mirada se desvía a los ojos de la señorita Kinomoto. Las declaraciones de Ron en la reunión familiar de año nuevo son ciertas.
—Sus ojos, diablos, podría apostar que son justo del mismo tono—Ron comentó alegremente mientas tomaba asiento cerca del fuego.
—No solo es el tono de ojos, la mirada—Hermione a su lado tomó lo que parecía ser su lugar habitual en la sala de Grimmauld place.
—Lo notaron—concluyó Harry en un tono más suave, mientras se colocaba en el sofá más próximo a la pareja. Todos los que tenían el placer de conocer a esos tres sabían, como él mismo, que cuando ellos tomaban asiento cerca del fuego de una chimenea lo mejor era dejarlos solos, pero esas declaraciones llamaron a la curiosidad de Neville, si era privado sería despedido rápidamente—¿de los ojos de quién hablan?
Ron sonrió ampliamente antes de contestar—por supuesto hablamos de la señorita Kinomoto
—Ella es amiga cercana de Teddy y está pasando las vacaciones en Londres así que la invitamos a nuestra salida al parque de diversiones—arguyó Harry.
—Es una niña adorable—afirmó Hermione
—Entonces, ¿tú qué opinas de Sakura Kinomoto?, debes conocerla bien—inquirió Ron mientras lo animaba a tomar asiento. Lo que tramaba ese trio siempre fue interesante, pensó para sí mismo mientras tomaba asiento.
—Es una joven encantadora, es algo tímida pero ahora que empieza a tener más confianza en el idioma empieza a participar más en clase. Sus bocetos en los ensayos de herbología son bastante precisos—él comentó cómo describiría a un alumno entre colegas.
—¿Es tan amiga de Teddy como suponemos? —alentó Ron la plática.
—Por supuesto, está tan apegada a Teddy como él a ella, donde está uno seguramente el otro no estará tan lejos. Ella cuidó bastante de él con el asunto de ser tu ahijado—Neville continuó refiriéndose a Harry que no hace ningún esfuerzo en ocultar una mueca con su última declaración.
—Sí, Teddy me escribió al respecto, por eso pedí tu apoyo en eso.
—Sabes que yo encantado, pero lo del patronus fue todo un toque—Harry entonces se sonrojo.
—Al parecer Harry ha mejorado en la parte de hacer una entrada—se burló Ron
—¡Mis entradas son buenas!
—No todas—afirmó Hermione con sorna—entonces ¿Sakura se ha adaptado bien a la escuela ahora?
—Sí, ella ya habla bastante fluido en comparación a las primeras semanas, ella y Teddy pasan mucho tiempo comparando notas y en la biblioteca—la cara de repulsión de Ron fue bastante graciosa.
—Teddy le ayuda con términos mágicos y cosas del idioma—afirmó Harry.
—Me pidió que consiguiera un diccionario de japonés y algunos materiales de caligrafía—Hermione comentó.
—Eso es muy amable de Teddy, si lo hubiera visto, le pude dar puntos.
—Aún podrías al final de curso, ya sabes—sugirió Ron con sorna, ese era un tema que por experiencia propia no estaba realmente orientado a discutir—entonces ¿qué tienen los ojos de la señorita Kinomoto?
—Son del mismo tono que los de Harry—apuntó Hermione.
—Yo realmente no me he fijado en ese detalle.
—¿No miras los ojos de tus alumnos? —cuestionó Ron aun con diversión en su voz.
—Bueno sí, pero no estoy comparando si se parece a otros conocidos y también está el detalle de que a la mayoría de los adolescentes no les gusta que su profesor los mire intensamente.
—Hay mucho que te puede decir una mirada, Neville—sugirió Harry.
—Entonces ¿qué viste en la mirada de la señorita Kinomoto? —Harry frunció el ceño en lo que parecía sopesar opciones—me vi—Ron y Hermione asintieron a su lado, por supuesto entendiendo lo profunda que era la declaración, pero a él se le escapaban los puntos finos.
—Las nuevas generaciones no deberían tener esa mirada—sentenció Hermione.
—Por eso hacemos lo que hacemos—complementó Ron, mientras se reclinaba en el su asiento.
—Lo siento, no entiendo—interrumpió Neville.
—Sakura Kinomoto tiene la mirada de un superviviente—aclaró Harry—esa niña ya libró una gran batalla y salió viva; pero más importante está dispuesta a ir a la siguiente.
—Era demasiado joven para recordar la guerra o sus secuelas, vamos ni siquiera estuvo aquí en la reconstrucción del mundo mágico como Teddy.
—Por supuesto que es demasiado joven para recordar algo de Voldemort—aclaró Ron— pero eso no quiere decir que no se libren batallas y cambien destinos en otros lugares—estos tres tenían el talento de pasar de una agradable platica a cuestiones realmente funestas muy rápido.
—Entonces ¿les preocupa que lleve a Teddy algún tipo de pelea? porque no creo que sea el caso—Neville arguyó.
—No, es una agradable niña que terminó en medio de algo más grande que ella misma—afirmó Harry.
—Tú te identificas con ella.
—Sí, básicamente, aquí el tipo con complejo de héroe encontró a otro candidato para el síndrome—afirmó Ron, Hermione viró los ojos ante ese comentario.
—Lo que deja la incógnita de que hacemos con eso—incitó Hermione.
—Hacemos lo que hacemos—afirmó Harry, sus dos compañeros de andanzas asintieron, tenían que ser tan crípticos.
—Por eso estoy buscando información de magia oriental. Creía que estaban en diálogos de pactos diplomáticos.
—Sí también estamos haciendo eso—confirmó Hermione
—Yo no, gracias a Merlín—se burló Ron.
—Entonces ¿qué más estamos "haciendo"? —Neville replicó poniendo comillas con los dedos, lo que provocó una risa de sus tres interlocutores.
—Estamos buscando la manera de proteger a Sakura Kinomoto...
