Capítulo 16

Entrega especial desde el interior de Hogwarts

Por Justin Finch-Fletchley

Con el inicio de la primavera tocando a nuestras puertas, en el profeta hemos empezado a emitir para ustedes los tan esperados reportajes especiales de la temporada. En esta ocasión, un servidor ha tenido la entretenida encomienda de trabajar junto al recientemente renombrado club de historia y periodismo para traer a ustedes las voces del mañana. Las intrépidas mentes de los jóvenes que, junto con su servidor, les presentamos las noticias y sucesos más memorables de una semana en el prestigioso colegio de magia y hechicería de Hogwarts, así que acompañe en este viaje a la nostalgia y redescubra lo que nuestros hijos viven y aprenden estos días.

Sale de la chimenea y tropieza con el borde de la alfombra mientras intenta sacudirse los restos de la ceniza en la raída túnica de viaje que lleva sobrepuesta. La profesora McGonagall ha comentado en más de una ocasión que el estado flojo de la alfombra es una medida de seguridad adicional y nada tiene que ver con lo divertido que es ver tropezar a las exigentes figuras públicas que pasan por su oficina. Recobrando un poco la compostura intercambia saludos con, los ahora risueños retratos detrás del escritorio, los únicos despiertos tan temprano. No se detiene demasiado tiempo después y abandona la oficina en búsqueda de un elixir levanta muertos que los no iniciados insisten en llamar café.

Llega demasiado temprano, pero demorar más su llegada era poco práctico dado que el resto de los asuntos pendientes no tienen forma de ser solucionados en dos horas. Las 700 horas son demasiado temprano para el comedor, así que reorienta su curso hacia el antecomedor. En su camino cruza con algunos elfos domésticos, algunos pocos lo reconocen, pero nadie lo detiene; demasiado ocupados en cumplir sus tareas matutinas. Con toda seguridad fueron previamente informados de su presencia, por lo que no levanta ninguna alarma. Una conexión entre su hogar y la dirección ha tenido que ser autorizada y programada días previos al suceso. La directora debió informar al personal relevante a pesar de parecer particularmente escéptica con la capacidad de su persona en cumplir con el compromiso. Sin embargo, él no es otro que un hombre de honor y siempre cumple todos sus compromisos, a pesar de que no recuerda cuando fue la última vez que durmió lo suficiente.

Entra al antecomedor, para encontrar la habitación despoblada en su mayoría y justo a tiempo para que un par de elfos domésticos dispongan de panecillos y café en la mesa auxiliar que ahora mismo es su razón para poner un pie delante del otro. Mientras roe un panecillo y apura una segunda taza de café, el antecomedor se llena del personal del colegio y se intercambian saludos. Pero dado que la mayoría está en el mismo estado aletargado, nadie hace demasiado esfuerzo por intentar hacer una plática en toda forma.

Dean coloca su mano libre en su hombro, después de tomar un par de tragos de su propia taza de café, él intenta disimular su estremecimiento con un encogimiento de hombros—lo siento, tenía que estar seguro que eras tú y no un espejismo—se disculpa Dean, retirando su mano—no pensé que te veríamos este año aquí con tu ascenso y todo el desastre del mes pasado.

—Tal vez, insistí un poco en mantener la tradición—comenta tomando también un par de tragos de su ¿tercera taza?

—No te esfuerces tanto, tu necesidad de sueño se ve a millas de distancia—no alcanza a elaborar una respuesta ingeniosa. La directora McGonagall se aclara la garganta y esa es su señal para fundirse con el fondo de la habitación— buenos días a todos, viendo que todos estamos presentes…—con un suave saludo la profesora McGonagall empieza con la reunión de personal escuchando las quejas de sus profesores y asignando encomiendas.

—Por último, como es sabido, al parecer al menos un alumno, últimamente ha estado violando el toque de queda y nuestros esfuerzos para prevenirlo o indagar sobre sus motivos no han resultado fructíferos. ¿No tendrá algo que ver, señor Potter? —cuestiona la directora reconociendo su presencia en el fondo de la habitación donde se había recluido a sí mismo. Tiene que llevarse la taza a la boca para ocultar su incomodidad por ser reconocido.

—Puedo asegurarle directora McGonagall que no he tenido nada que ver últimamente con romper cualquier regla vigente de esta honorable institución— McGonagall no parece del todo convencida, pero de todos modos sede a su favor. Hermione nunca les ha asegurado si tienen algún récord, con la cantidad de reglas en Hogwarts que han ignorado, pero la posibilidad existe.

—Bueno, como siempre es un placer darle la bienvenida señor Potter y si tiene alguna sugerencia estaré oportunamente feliz de tomarla. Mientras tanto a todos les solicito que permanezcan atentos a los estudiantes que parezcan particularmente desvelados y si alguien observa alguna conducta sospechosa se me informe inmediatamente. Eso sería todo excelente día a todos.

Harry Potter vine a Hogwarts

Por: Clarisa Jones, séptimo año Hufflepuff.

Es un hecho conocido por la comunidad estudiantil de Hogwarts que a finales de marzo y principios de abril, con la idea de motivar a los estudiantes ante la inminente llegada de los exámenes de certificación, los profesores preparan una serie de conferencias de magos célebres en distintas áreas del ámbito profesional. Uno de los favoritos habituales es el héroe del mundo mágico: Harry Potter.

Con el reciente nombramiento del Sr. Potter como jefe de la oficina de aurores, el verano pasado, su presencia esta mañana a finales de marzo fue una sorpresa bienvenida. El ahora jefe de aurores tomó el desayuno frente a toda la comunidad estudiantil en la mesa de profesores. Mientras pasaba un buen rato en la compañía de sus excompañeros de la fuerza, los profesores Longbotton, Thomas y Bones. También fue difícil de ignorar las fuertes risas que provocó en el profesor Hagrid, el profesor al que es bien sabido fue muy cercano en su paso por esta escuela.

Con toda su alegre presencia, es claro por las marcadas ojeras y la ropa particularmente descuidada, que el Sr. Potter ha tenido unos días bastante ocupados con la crisis de seguridad que ha enfrentado el ministerio de magia este año, que apenas está cerrando su tercer mes. Probablemente el jefe de aurores debería concentrarse en encontrar al responsable de los sucesos de magia oscura que han ido escalando hasta la catástrofe de principios de febrero y mandar un representante que este más libre para cumplir con la invitación de la escuela. Sin embargo, los estudiantes nos sentimos alagados de que el Sr. Potter tome espacio en su ahora apretada agenda para cumplir con lo que, a casi una década del suceso, consideramos una agradable tradición.

—Así que, ¿cómo ha ido todo? El asunto de ser jefe y todo ese jazz—pregunta tímidamente Susan mientras se recarga contra el escritorio mientras esperaban la llegada del siguiente grupo de estudiantes.

—Humm, es más papeleo del que me gustaría—se quejó Harry con una suave mueca entre sorbos del té que un atento elfo había traído para su cansada garganta.

—Entonces, ¿el departamento de aurores considera de mayor riesgo una horda de estudiantes decepcionados que una horda de dementores? —Susan comentó, intentando ser graciosa, pero Harry puede ver claramente hacia donde quiere llevar la discusión.

—No particularmente, pero fue principalmente una horda de estudiantes insatisfechos lo que venció al último mago oscuro. Así que, creo que los quiero de mi lado—Harry intenta mantenerse en el mismo tono juguetón.

—Tienes esa contigo, pero la Orden del fénix y los otros profesores también ayudaron bastante—Susan no abandonó su postura relajada pero su tono no dejó dudas sobre lo seria que era su siguiente pregunta—¿tu presencia aquí es una estrategia de cobertura? —Susan tiene muchos talentos, uno de los menos obvios es su vena política; uno aprende cosas cuando es criado por la famosa Amelia Bones.

—Por supuesto que no, estoy aquí sinceramente porque disfruto más dar una conferencia de estrategias de duelo que estar encerrado en mi oficina leyendo reporte tras reporte y estar fuera de la oficina dificulta que el Wizengamont se contacte—la respuesta irremediablemente honesta de Harry es recibida con cautela.

—Es el trabajo del Wizengamont exigirte resultados y todo eso— Susan increpa con una ceja levantada, con un tono más suave que antes.

—Sí, yo sé eso. Pero ellos no saben de magia oscura, no tanto como creen; así que no hacen realmente las exigencias adecuadas si me lo preguntas.

—Bueno, ¿no es mejor que no sepan demasiado?, eso te da una menor probabilidad de magos oscuros con influencia política—sugiere Susan con una sonrisita en los labios.

—Sí, creo que ahí tienes un punto, los magos criminales con extensiones políticas deben llevar más papeleo.

—Probablemente, de todos modos, es bueno tenerte aquí para una clase magistral de patronus. No creo que exista una persona mejor para enseñarlo que tú.

—La había—Harry comenta suavemente—Pero supongo que tomaré mi cumplido y me callaré—Harry argumenta al ver la mirada indignada de Susan.

—Bien podrías hacerlo o podría recordar todos los chistes malos de Expelliarmus de Ron.

—Ese debió ser el primer cambio cuando asumí el cargo: prohibir los chistes malos en la fuerza.

—Los chistes malos son el perfecto material contra los boggarts, sería imprudente limitar de esa manera a tus hombres.

—Cierto, en verdad necesito un par de horas de sueño si la lógica más básica se me está escapando de las manos—Harry agitó una de sus manos quitándole relevancia a su última declaración.

—Es demasiado tarde para eso, los de séptimo están por llegar, un enervate es todo lo que puedo darte ahora—Susan argumenta mientras se endereza de su posición relajada contra el escritorio.

—Así que escuchaste a Ginny en la última reunión de ED—se quejó Harry con una extraña combinación entre mueca y sonrisa. Su esposa ha estado haciendo un esfuerzo activo para alejar a Harry de su supuesta adicción al elixir levanta muertos—entonces ¿tengo candidatos este año?

—Tres de hufflepuff, dos de gryffindor y probablemente un slytherin, en general es un buen grupo. Son centrados en el buen y agradable sentido.

—Eso quiere decir que son entusiastamente curiosos.

—Diría que sí, Jonson y Backerly principalmente, Jones tiene una vena más intrusiva—Susan recapituló.

—Mientras se centre en la materia, estaremos bien —Harry argumenta dejando la taza vacía que desaparece rápidamente.

—¿Cansado de lidiar con la prensa? —Susan comenta mientras parece quitarse tensión de los hombros.

—Siempre.

—Lo irónico de la vida es que Ginny terminó trabajando en un periódico.

—Ir a recogerla al trabajo para almorzar ahora está completamente fuera de discusión—Harry niega con una clara expresión de tristeza.

—Seguramente una pérdida para todos. Ahora volviendo a lo que nos atañe, probablemente pregunten por los incidentes; les dije que esto era un foro académico pero son lo suficientemente inteligentes para insinuar preguntas.

—Entonces es una suerte que ahora sepa más sobre como enfrentar a los periodistas que en mi época de escuela. Estará bien mientras no vea plumas fuentes verdes.

—Desde que se destapó tu relación con Lupin, puedo decir que el público tiene muchas dudas. Por cierto, lo manejó como un campeón casi todo el tiempo— Susan indicó consultando su reloj de pulsera.

—¿Fue tan malo cómo me lo imagine?

—Nada realmente terrible, solo el incidente con Abbott—al ver la expresión seria ahora en Harry; Susan rápidamente agregó—que, por supuesto, fue solucionada rápidamente.

—No fui informado.

—Porque no fue nada de lo que deberías preocuparte, púas entre niños, nadie fue herido—continuó Susan mientras avanzaba hacia la puerta del auditorio, dejando de hacer contacto visual con Harry.

—El estado físico no es lo único que se puede romper, así que necesitaré más información—alentó Harry.

—Tendrá que esperar—indicó Susan aun con un tono de calma mientras se adelantaba para darle acceso a los estudiantes de séptimo de defensa contra las artes oscuras que estaban esperando entrar.

La clase magistral para el grupo de séptimo año se dio como una discusión e intercambio de pensamientos, más que una conferencia propiamente dicha; de acuerdo con lo expresado por el jefe de aurores así es como se hace el trabajo. El tema, muy de acuerdo con el clima actual, fue el control de los dementores y los métodos de defensa contra ellos.

Las opiniones del Sr. Potter sobre el empleo de dementores dentro del sistema judicial mágico son bastante conocidos. En esta ocasión resaltó "al retirar virtualmente la felicidad de una persona no solo decrementa su poder y control mágico, también facilita la expresión de conductas amorales, violentas y explosivas, lo que dificulta su manejo y compromete la seguridad de las personas que los vigilan". La reforma para la extinción del uso de dementores en el sistema judicial de Gran Bretaña, fue uno de los puntos ardientes de la discusión. Así como la evidencia, o más bien la falta de esta, sobre la supervivencia y necesidades vitales de estas nefastas criaturas.

La validez de métodos de contención como barreras acuáticas y cúpulas de protegos fueron también abordados. Sobre esto, el Sr. Potter afirmó que ningún método de contención es infalible y el desgaste de los encantamientos protectores y aislantes es inherente de la magia protectora. Por lo que recordó que un mantenimiento regular de este tipo de barreras siempre es necesario. "Expecto Patronum es siempre la mejor estrategia contra un dementor". Con esta contundente afirmación la parte final de la clase magistral fue enfocada por el jefe de aurores con la asistencia de la profesora Bones, titular de la materia de defensa contra las artes oscuras, para instruir al curso en la realización efectiva de dicho encantamiento.

Muchas especulaciones y mitos se enredan en la vida del francamente reservado Harry Potter. Uno de los más famosos y que reiteró como verdadero fue que, él mismo logró ejecutar su primer Patronus corpóreo con 13 años. Esta hazaña comparada contra lo que vendría después no resulta particularmente impactante. Sin embargo, establece un antecedente admirable para considerar al actual jefe de auroes como un especialista en tan complicado encantamiento. El Sr. Potter indica que existen tres puntos relevantes para obtener un patronus con seguridad y como por supuesto nuestros lectores estarán interesados aquí están:

1) Una pronunciación firme y clara. Como es bien sabido cualquier encantamiento y particularmente los considerados avanzados, solo pueden ser conjurados mediante el fraseo correcto. En este caso particular, el Sr. Potter hace la nota que el encantamiento patronus (Expecto Patronum) tiene la intención de solicitar un guardián y por tanto debe ser pronunciado de acuerdo con la solicitud con firmeza y siendo claro en la demanda.

2) Confianza y una postura que lo refleje. Un punto menos conocido de las clases de encantamientos básico es que muchos encantamientos requieren un estado mental particular para su realización con éxito. Al respecto nuestro experto en la materia informa que, si bien el estado mental no siempre es controlable, el cuerpo es capaz de relejarlo e influir parcialmente en ello. Así que es cierto, se requiere tener la confianza de que se es capaz de conjurar un patronus para lograr uno con éxito. En un aspecto más práctico, la postura recomendada es de pie con los pies ligeramente separados y firmemente plantados, rostro elevado, mirada firme al objetivo acompañado de un movimiento decidido y contundente de varita.

3) El recuerdo. Tal vez el aspecto más relevante del encantamiento patronus es la necesidad de impulsar el hechizo mediante un recuerdo feliz. Un punto de discusión traumática para los que fracasan repetidamente en su ejecución. Sobre ello el famoso Harry Potter detalla que los expertos tienden a fallar describiendo que se requiere un recuerdo muy feliz. "Necesitan un recuerdo y la selección del mismo es lo que les garantizara el éxito, no te detengas en feliz y en uno si es el caso; necesitas un recuerdo significativo: el que determina quién eres, el suceso que dio forma a tus aspiraciones, el que impulsa tus sueños y te motiva a levantarte cada mañana, el lugar al que vuelves en los días malos, no necesariamente feliz pero que esté impregnado de calidez" con una sincera sonrisa en el rostro solo podemos preguntarnos que recuerdo alimenta el patronus del sr. Potter.

Harry tiene que tomar el almuerzo con el club de defensa, el ejército de Dumbledore tiene clausurada las nuevas membrecías. En cambio, Susan y Neville administran el club de defensa que cumple los propósitos menos bélicos y disidentes del ejército de Dumbledore. Neville siempre lo presiona para la realización de esta convivencia menos formal. Las primeras veces, cuando era más próximo a la edad escolar, esta comida era un aire fresco en comparación a los eventos y las conferencias que se veía comprometido a vivir en esos primeros años. Ahora en cambio se siente aliviado cuando la hora de comida termina, ya que tiene otros pendientes y lugares en donde estar mucho más relevantes.

Harry intenta reducir el paso y verse más relajado mientras se acerca a Neville que lo saluda con una sonrisa torcida y toman rumbo juntos en silencio hacia los límites del bosque prohibido. Esta es más o menos su tradición. Harry no tiene la seguridad, pero normalmente el suceso impactante del año escolar se cuela en los meses de primavera. Por lo tanto, si hay un fallo de seguridad; finales de marzo es un buen momento para buscarlo.

—Entonces, ¿Pevens ya confesó su razón para irrumpir en la torre de gryffindor? —Harry cuestiona a su amigo mientras ambos desenfundan sus varitas y empiezan a lanzar hechizos para verificar el estado de los salvaguardas.

—No, pero siempre parece particularmente entretenido por negarme la información—Neville se queja, mientras pincha la barrera más interna del perímetro.

—¿Has observado a las chicas?

—Sí y lo verifique con las pinturas, de todos modos, otro posible drama está descartado—Harry asintió no precisamente complacido.

—¿Tienes idea de que alumno se está saltando el toque de queda? — Harry reanuda la conversación mientras se trasladan a otro punto de verificación.

—No es raro que alguien lo intente al menos una vez por semana y eventualmente algunos lo logran. Lo que nos tiene en alerta es que ahora se están saliendo del castillo—comenta Neville sin demasiada preocupación.

—¡Alguien está entrando y saliendo de los terrenos!

—No, solo el edificio, tenemos la teoría de que es alguien que sale a volar. Estamos prestando atención en los grados superiores, más aventureros y con escobas accesibles—informa Neville intentando apaciguar a Harry.

—Bien, si necesitan apoyo tal vez pueda asignar algunos aurores—sugiere Harry en un tono neutro.

—No será necesario, además no creo que tengas ahora mismo personal libre.

—Siempre se puede conseguir más apoyo de las virtudes de ser ahora la autoridad.

—Por supuesto—después de eso vuelve nuevamente al silencio por otros dos puntos de verificación.

—¿Cuál es el problema de Erni Abbott? —Harry esta vez pregunta de forma exigente.

Neville se toma su tiempo para contestar evitando la mirada de Harry—¿No quieres saber mejor si Teddy come todas sus verduras y como va Sakura con su inglés? — pero cuando capta la seria mirada de Harry, Neville deja las bromas—Está bien, Erni tiene celos pero Susan y yo mismo lo hemos estado solucionando, el supuesto renombre de Teddy no le sentó muy bien—Neville niega con la cabeza antes de reanudar—Así que lo estamos reenfocando a sus esfuerzos académicos con un éxito intermedio. Teddy no parece que esté alimentando la rivalidad de su lado así que lo hemos dejado libre. Nada de duelos a medianoche, no en mi guardia—Neville terminó regresando la mirada penetrante a Harry, lo que lo hizo sonrojar un poco con la última declaración.

—Sí, cuando tienes 11 años uno no puede ser el epítome de la autoconciencia ¿sabes? —Harry agita su desordenado cabello.

—Sí, por eso mismo no puedes lanzar una cruzada contra un niño de 11 años— afirma Neville.

—Solo quería saber que tan malo era y si podía hacer algo.

—Teddy ha estado bien, pero supongo que no está de más que le preguntes cómo se siente, con tu visita volvió a llamar la atención a la hora de la comida— Harry asiente.

—Entiendo, yo lo verificaré. En una nota fuera de contexto, Winky me mantiene actualizado del estado general de Teddy y su ingesta de vegetales.

—Por supuesto que no soy tu único informante—Neville niega con la cabeza suavemente.

—Sí, pero eres mi fuente de mayor confianza, así que sobre tus indagaciones de magia oriental….—Después Neville tomará su venganza cuestionándolo sobre el manejo de la crisis y sus sugerencias sobre apartarse del caso por las implicaciones políticas que han surgido y Harry tendrá que ver que tiene algunos puntos válidos ahí.

Por la tarde, terminadas las conferencias y la convivencia con el club de duelo, el sr. Potter fue visto recorriendo el perímetro de la escuela en compañía del jefe de la casa de gryffindor, el Profesor Longbotton. Ambos magos dedicaron un espacio de la tarde a verificar las salvaguardas del castillo. No existe evidencia concreta sobre si Hogwarts es un posible objetivo para un ataque como el sucedido a mediados de febrero en Griwnhood. Sin embargo, el departamento de aurores tampoco se ha proclamado aun sobre las intenciones detrás de este o sobre si existen ya sospechosos que impulsaran el resto de los sucesos de magia oscura situados a lo largo de toda Escocia.

Lo que sabemos de momento es que el profesor Longbotton ha tenido a bien recriminar al nuevo jefe de aurores sobre cómo ha demorado en dar solución al caso. Nuestras fuentes informan que durante su recorrido el profesor sugirió cambios en las estrategias que el sr. Potter ha empleado y por supuesto demostró su disgusto al escaso control que ha demostrado el ministerio ahora mismo sobre la situación. Por otra parte, podemos tranquilizar a la población sobre que ninguno de los dos parecía particularmente preocupado por las salvaguardas de Hogwarts. Pero dado el historial de eventos que el sr. Potter ha tenido que solucionar en las inmediaciones del castillo; al público no debería llamar demasiado la atención que el famoso Harry Potter desee verificar la seguridad de los estudiantes de Hogwarts, más aún con las últimas incorporaciones.

Harry descansa contra las frías paredes del pasillo del segundo piso que dan acceso al aula de historia de la magia ocultando su presencia detrás de una de las muchas armaduras que están distribuidas en este pasillo. Hace poco que ha dejado a Neville en su oficina después de revisar sus últimos avances. Desde su vista protegida observa como los alumnos de primero de Hufflepuff y Gryffindor desocupan el aula. Harry piensa por un momento si podrá identificar a Enri Abbott entre la multitud de Hufflepuff para darle una impresión adecuada. Pero rápidamente se enfoca en la verdadera razón de su presencia en este pasillo, cuando aparece en su rango de vista una cabellera de un azul eléctrico deslavado. Teddy es de los últimos en salir y está acompañado por su mejor amiga Sakura que parece detectar su presencia apenas se adentran en el pasillo. La señorita Kinomoto, fija su vista hacia su posición protegida, con una sonrisa tímida para después apartar la mirada en deferencia a Teddy, supone para compartir su hallazgo. Identificado, decide dejar caer el encantamiento distractor e ignorando las cacofonías de reconocimiento de los chicos que aun transitan en el pasillo; avanza hacia su ahijado— Hola joven Lupin, ¿tiene un momento para mi?

Teddy se precipita a su encuentro, así que Harry dobla una rodilla y al contacto con el niño lo alza en un reconfortante abrazo—Pad, pensé…—Teddy ahoga su queja contra su cuello. Harry se siente mal al momento.

—Oye amigo tranquilo, lamento no venir a ti antes, tendrás que disculpar a este muy ajetreado desastre de padrino—Teddy se frota contra su pecho mientras su cabello se torna negro y alborotado; también aprieta un poco mas el abrazo.

—Sí, está bien, yo estoy feliz de que estés aquí—Teddy proclama enjuagándose las lágrimas y dibuja una tenue sonrisa en su rostro. Debió ir a saludarlo en el desayuno, pero no quería llamar demasiado la atención.

—Yo también estoy feliz de poder estar aquí— Harry afirmó mientras baja a Teddy al suelo de nuevo. Teddy asiente a la pregunta tácita de que está bien. Harry no puede resistirse y despeina su cabello un poco, por supuesto Teddy se queja por ello. Sakura luce ligeramente incómoda unos pasos por detrás de Teddy—señorita Kinomoto, buenas tardes, es un gusto saludarla.

Sakura traza con su cuerpo una reverencia—Buenas tardes, señor Potter, también es un gusto encontrarlo—Harry corresponde el saludo con una pantomima de reverencia torpe. Mientras Teddy se aferra a su costado.

—¿Te puedo acompañar a tu zona de aparición? —susurra Teddy a su costado.

—Oh, entre por Flu, pero no me estoy marchando aun, bueno ¿a menos qué esté interrumpiendo algo? Esperaba que tuvieran un poco de tiempo para pasar conmigo—cuestiona Harry a los dos chicos de primero.

—Sabes que para ti siempre tengo tiempo—informa Teddy saltando, al parecer olvidada la angustia de hace un momento. Sakura asiente tímidamente, sin dejar ver demasiado de cómo se siente con este particular giro de su tarde.

—Eso es afortunado dado que tengo planes para nosotros ahora mismo y estaría un poco decepcionado si tuviera que posponerlo por no avisar de antemano—Harry ríe suavemente. Teddy se emocionó tomando la mano de Harry y empujándolo como cuando tenía 5 años y se le informaba que sería llevado al parque.

—Teddy, no sabes a dónde vamos y estás dejando a la señorita Kinomoto atrás—Harry frenó el avance de Teddy para permitir que Sakura se pusiera al día, la joven seguía siendo algo tímida a su alrededor.

—Señorita Kinomoto, ¿le molesta si le llamo Sakura? — de sus últimas experiencias con los orientales había aprendido que los nombres de pila eran algo que tenía que ser otorgado por más que en su mente pensara en la joven como Sakura; había tenido la intención de hacer esta solicitud tan pronto como se la encontrara de nuevo. Ella pareció dudar un poco—por supuesto que puedes llamarme Harry a cambio—Harry sonrió a la niña mientras tomaba rumbo a los jardines.

—Está bien, señor Harry—indicó Sakura, todavía un poco incómoda.

—Solo si te hace sentir cómoda—afirmó Harry, antes de que Teddy robara toda su atención para informarle sobre lo que había sucedido en los últimos 3 meses de su vida.

—¿Por qué vamos al lago, pad? — Teddy cuestionó cuando el destino resultó obvio.

—Bueno, debo decir que hay un lugar que me gusta bastante y tengo la certeza de que es un lugar ideal para la actividad que tengo planeada para nosotros—Harry guió a Teddy y Sakura por el borde del lago hasta que quedó a la vista una manta roja a cuadros con cojines en los extremos bajo la sombra de un haya, rodeada de pequeños farolillos suspendidos en algunas ramas del antiguo árbol y una canasta de mimbre en el medio de todo. No había sido demasiado difícil movilizar a los elfos de Hogwarts. Garret, el elfo a cargo de los jardines, se apareció a un par de metros para dar la bienvenida.

—Señor Potter, todo ha sido dispuesto según sus indicaciones, por favor pase una agradable tarde, mi cuadrilla se ha encargado de todo.

—Muchas gracias Garret, también por favor extiende mi agradecimiento a tus compañeros y el personal de cocina—Kreacher había insistido en cocinar en Hogwarts, no estaba arriesgando su repostería en la red flu. Los elfos de las cocinas habían estado encantados de permitirle un espacio y proporcionar apoyo en el festín que seguramente, disfrutarían en un momento.

—Por supuesto señor Potter para nosotros es un honor. Disfruten de su celebración señorita y señorito—comentó el elfo con una ligera reverencia antes de desaparecer.

—Bueno… feliz cumpleaños adelantado para los dos—pronunció Harry mientras conjuraba la primera tanda de fuegos artificiales que los elfos habían adherido a los farolillos. La sonrisa de los chicos fue insuperable. El regalo de navidad de Winky de este año tendría que ser espectacular, ella había sido el contacto para disponer de esta celebración.

Para aquellos que no han verificado las noticias sociales en los últimos tiempos, podría no saber sobre el revuelo que sacudió a la prestigiosa escuela de magia a finales del año pasado; cuando circularon rumores de que uno de los alumnos de primer año no era otro que el ahijado de Harry Potter. Por supuesto que, después de la guerra que culminaría en los mismos terrenos del colegio, coronado como vencedor y promocionado rápidamente dentro de las filas del ministerio, el sr. Potter tuvo una cobertura bastante mediática. Más de uno honró al mago proponiendo hacerlo el padrino de sus hijos nacidos en esta nueva era de paz. En todos los casos, él, en ese momento bastante joven con solo 18 años declinó todas las ofertas, así como otras propuestas más entusiastas. Sin embargo, una década después nos hemos enterado de que sí aceptó una. Es el caso del joven Lupin, hijo de Remus Lupin, el primer hombre lobo honrado con la Orden de Merlín, de forma póstuma dado que perdió la vida en la batalla que le daría la victoria definitiva a Harry Potter.

En un punto inicial, se teorizó la veracidad de las declaraciones de la supuesta cercanía que el joven Lupin mantenía con la familia Potter y si más bien el apadrinamiento del señor Potter se dio únicamente por un compromiso con uno de sus más cercanos camaradas. Después de todo, a pesar de que es bien sabido que Harry Potter tiene a la fecha tres hijos, el primero de estos nombrado James después de su padre. Los más jóvenes de la familia se han mantenido celosamente fuera del ojo público y antes de esta visita, nunca se había visto a Harry Potter en la proximidad de ningún niño y menos siendo abiertamente interesado en este.

Todas nuestras dudas fueron descartadas esa tarde. Teddy, como le dice cariñosamente su padrino, parece tener fechado su cumpleaños en los primeros días de abril, por lo que su padrino dispuso de su tiempo y contactos para realizar una celebración por este motivo dentro de los terrenos del castillo para él. El jefe de aurores demostró estar bastante comprometido a escuchar todo lo que el alegre joven tenía por decir y reiteró la importancia que tenía Lupin en su vida en varias ocasiones mientras caminaba a su lado por los pasillos de la escuela cuando la jornada escolar llegaba a su fin. Se le vio realizando encantamientos para el entretenimiento del chico en las inmediaciones del lago, lugar que fue dispuesto para una convivencia más discreta, y dando consejos para la realización de algunos. Por último, antes de retirarse del castillo a cumplir con otras obligaciones, el señor Potter entregó algunos presentes a su ahijado y a un amigo cercano del mismo, la señorita Kinomoto que también participó del encuentro.

[El lago es visible en el fondo de la foto identificable por el lento vaivén que juegan los reflejos producidos por la luz del atardecer en el agua. El haya en primer plano danza con la suave brisa dándole a la imagen un aire de paz que se refleja en la suave expresión de Harry Potter, el sujeto central de la toma. Con una sonrisa tenue y un ligero brillo en la mirada, el fotógrafo ha logrado capturar una de las pocas fotos honestas del auror. Potter, realiza un movimiento suave y estilizado conjurando fuego para darle vida a las velas del pastel de cumpleaños que descansa entre las siluetas de los dos niños que enmarcan el cuadro. Los niños se encuentran de espaldas al objetivo del fotógrafo por lo que sus rostros no son visibles, pero para el ojo entrenado sus posturas indican confianza y seguridad. Uno de ellos, el de la izquierda, parece que se está riendo por el ligero movimiento de sus hombros mientras agita sus manos en alguna especie de pantomima que se encuentra incompleta, en la imagen su cabello obscuro y alborotado son una réplica confiable del adulto en el centro. Mientras, el otro se reclina hacia atrás, probablemente persiguiendo la luz del sol que se cuela entre las hojas del árbol, a la par que acaricia con sus dedos el césped que rodea la manta en la que están todos sentados]

El jefe de aurores resiste la necesidad de arrugar el periódico ante él o incinerarlo, debía admitir que la imagen era encantadora y le gustaría tener un ángulo donde la gran sonrisa de Teddy fuera visible y poder enmarcar el suceso para su álbum familiar. Pero también estaba agradecido de que este no fuera el caso, así ambos chicos seguían sin ser identificables. Sabía que hacer algo como una tarde de picnic para Teddy y Sakura no era un movimiento muy calculado, más bien impulsado por su necesidad de pasar tiempo cerca de Teddy para asegurarse de que estaba bien. Probablemente debió hacerse en un lugar más discreto como un salón o una oficina dentro del castillo.

Pero todos los libros de crianza resaltaban lo importante que era hacer ver en los adolescentes lo orgullosos que se estaba de ellos y reconocer públicamente sus personalidades únicas para motivar su autoestima. Por lo que, en su momento, Harry pensó que esconder a Teddy en un viejo salón de clases no trasmitiría el tipo de mensaje adecuado. Las consecuencias sobre su seguridad, se decía a sí mismo, no habían cambiado desde que su relación se hizo pública el año pasado. El cambio de ser mencionado en columnas de cotilleo a reportaje especial, la edición más vendida del año, era algo que debió esperar. Todas las noticias en referencia a él con su familia siempre se vendían espectacularmente bien.

Solo podía complacerse con la idea de que ahora Teddy tenía la capa para esconderse dentro del castillo de ser necesario y él tenía el mapa para ser el único que podría encontrarlo. Dadas las marchas forzadas en las que su departamento se desempeñaba actualmente no tiene disponible a sus mejores hombres y llamaría más la atención sobre Hogwarts al desplegar personal en el colegio. De todos modos, más vigilancia no serviría para nada más que calmar ligeramente la ansiedad que tenía por no poder tener a Teddy en su propia proximidad. Probablemente, como Ginny había bien dicho, ni tener al mismísimo Dumbledore de guardián de Teddy calmaría su necesidad de ver él mismo por la seguridad de su hijo mayor.

N/A: créditos Beta a Saguitta y Abril. Al respecto de las actualizaciones lamento informarles que por cosas de la vida estas podrían resultar más irregulares en el futuro, pero les reitero esta historia será terminada.