HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.


AURORA SINISTRA

Bruja. Profesora de Astronomía en Hogwarts.

Con pata de palo y parche en el ojo

En opinión de la profesora Trelawney, Alastor Moody era un hombre terrible. Y Aurora, que por norma general evitaba criticar a los demás, estaba de acuerdo con ella. Al menos en parte. El profesor Moody era maleducado, tenía un vocabulario espantoso y su estilo educativo era más que censurable.

—El ojo interior me lo ha dicho claramente, Aurora.

Las profesoras Trelawney y Sinistra estaban en la Torre de Astronomía, contemplando el cielo estrellado. Ambas se habían sentado en el suelo y compartían una manta calentita y suave. Aurora pensó que, si algún alumno la viera de esa guisa, perdería todo su respeto.

—El profesor Moody no es de fiar.

Aurora suspiró. Otra vez le venía con esas. A veces se preguntaba cómo era posible que se hubiera hecho casi amiga de Sybill. Era una mujer estrafalaria que siempre tenía la cabeza en las nubes. Ciertamente sabía más que nadie sobre cartas astrales y podía recitar de memoria los nombres de todas las constelaciones, sus características y las leyendas ligadas a ellas, pero por lo demás, acostumbraba a vivir en su mundo de profecías nunca cumplidas y ojos interiores que debían estar más ciegos que una tapia.

—El director Dumbledore confía en él.

Sybill apretó los labios. Respetaba muchísimo al director de Hogwarts y nunca ponía en duda ninguna de sus decisiones, pero esa vez no se dejó convencer tan rápido.

—No me gusta su ojo mágico. Mira de forma extraña.

Aurora tuvo que darle la razón. También le incomodaba que Alastor fijara sus ojos en ella.

—Y todo lo que sale por esa boca es una mentira —añadió Sybill con total convencimiento—. Deberíamos vigilarlo muy de cerca.

Aurora buscó la manera de calmar los temores de su compañera.

—Apuesto a que Dumbledore se encarga de eso.

Sybill dio un respingo y miró a su alrededor. Comenzó a retorcer las cuentas de su collar y la barbilla le tembló ligeramente.

—¿Crees que él nos vigila? El director.

Aurora se encogió de hombros.

—Posiblemente.

Sybill se incorporó y entornó los ojos en busca de algo que pudiera ejercer las labores de un espía. A Aurora le sorprendió lo que dijo cuándo relajó nuevamente la postura.

—Pues debería hacerlo mejor. Mira lo que ha pasado últimamente. El profesor Quirrell haciendo maldades por doquier, el pobrecito Lockhart defenestrado para siempre. Y Lupin es un hombre lobo.

Aurora asintió. Nuevamente, Sybill tenía la razón. Quiso advertirle de que su ojo interior no supo ver el peligro en ningún caso, pero seguramente su amiga se haría la tonta.

—Será verdad eso que dicen –Trelawney no pareció entender—. Que el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras está maldito.

—¡Oh, es cierto! Pues ya podrían dárselo a Snape.

—¡Sybill!

Aurora fingió escandalizarse, pero la ocurrencia le hizo tanta gracia que se carcajeó. Sybill se cruzó de brazos y puso cara de ser la persona más inocente del mundo mágico.

—No estoy diciendo que deba morirse, pero podría irse a otro sitio. En la constelación de Orión, a ser posible.

Aurora volvió a reírse. Sí. Sin duda alguna, Hogwarts sería un lugar mejor sin ese hombre oscureciéndolo todo con su mera presencia.

—Será mejor que el profesor Snape no te escuche decir eso. Podría castigarte haciendo que limpies su armario de pociones.

Aurora siguió riéndose, pero a Sybill pareció espantarle el hecho de encontrarse con su compañero.

—De todas formas, insisto en que Moody no puede ser tan malo. De hecho, voy a ir con él al baile de Navidad.

Sybill giró el cuello tan deprisa que se escuchó el crujir de sus huesos.

—¿Que has hecho qué?

—El profesor Moody me ha invitado a ir con él al baile de Navidad y le he dicho que sí —Aurora le dio un codazo entre las costillas a Sybill—. Eso significa que, con toda probabilidad, te tocará acompañar a Snape.

Su rostro expresó tal consternación que Aurora incluso se asustó.

—Es broma, mujer.

Pero a Sybill no le hizo ni pizca de gracia. Pasó el resto de la noche un poco ausente y Aurora se arrepintió de dos cosas: de haberle dicho aquello y de haber aceptado la invitación de Moody. Porque, aunque no tuviera un ojo interior que le advirtiera de grandes desastres, algo le dijo que la velada no podía salir bien.


Aurora estaba gratamente sorprendida. Alastor Moody no sólo fue un acompañante solícito y educado, también había demostrado cierto talento a la hora de bailar. Cuando lo vio aparecer con su túnica anticuada, la pata de palo y el ojo mágico, recordó lo que Sybill había dicho y se puso nerviosa, pero pronto descubrió que la velada podría ser más divertida de lo que cualquiera podría imaginarse.

Por supuesto, el baile de Navidad no era más que un baile estudiantil y ninguno de los profesores se permitió el lujo de relajarse demasiado. Debía ocuparse de que todo transcurriera con normalidad y vigilar que ningún estudiante hiciera estupideces. En algún momento, Moody se había alejado de ella y Aurora no lo vio hasta el final de la velada, cuando se ofreció a acompañarla a su habitación. Hablaron sobre el Torneo de los Tres Magos, la necedad de los alumnos y la presencia de Harry Potter en el colegio. Cuando se despidieron, Aurora decidió que estaría bien pasar más tiempo con él. Era un hombre interesante.

—¡Ya estás aquí!

Se llevó un susto de muerte. La voz era la de Sybill Trelawney, quien se había colado en su dormitorio. Otra vez. Aurora distinguió su figura junto a la ventana y la maldijo una y mil veces por no respetar su espacio íntimo. Porque una cosa era que fuesen amigas y existiera confianza entre ellas, y otra muy distinta que invadiera su espacio privado cada dos por tres.

—¡Por las liendres de Merlín, Sybill! ¿Qué estás haciendo?

—Te esperaba.

—¿Y no podías esperar fuera? Sabes que odio que hagas esto.

Sybill no le hizo el menor caso. Aurora prendió las antorchas de la pared y se quitó la capa de abrigo. Efectivamente, Sybill se había sentado junto a la ventana. Estaba en pijama y su cabello parecía un nido de pájaros.

—Sólo he venido a preguntar cómo ha ido tu cita con el profesor Moody.

Aurora abrió la boca, entre sorprendida e indignada.

—¡Yo no he tenido ninguna cita con el profesor Moody!

—Has ido con él al baile del colegio. Eso computa como cita.

Aurora boqueó como un pez. En ese momento no sabía nada. No sabía por qué no había hechizado la puerta para que nadie más entrara en esa habitación. Y, obviamente, no sabía cómo era posible que Sybill Trelawney fuese capaz de razonar de una manera tan espantosa.

—¡Era un baile escolar! Estábamos vigilando a los alumnos.

—Pues también has bailado con él.

—¡Porque soy una mujer educada!

—Y te ha acompañado a tu habitación.

Aurora parpadeó.

—¿Cómo lo sabes?

—Me lo han dicho los posos del té.

—¡Y un cuerno de unicornio! —Aurora se acercó a ella y le puso las manos en los hombros—. ¿Me has estado espiando?

—Para nada. Sólo quería asegurarme de que estabas bien.

Aurora contuvo a duras penas el impulso de ponerse a gritar. Liberó a Sybill, giró sobre sí misma y alzó los brazos para clamar al cielo. Había muchas cosas que estaban mal en todo aquello y quería gritárselas a la cara a esa entrometida, pero es que no iba a servirle de nada. Sybill nunca le hacía el menor caso y ella había aprendido a quererla y aceptarla tal y como era. Así pues, optó por lo más sencillos.

—Vete, Sybill.

—Pero…

—Vete o te hechizaré. Ahora.

Sybill la miró como si la considerara capaz de aquello. Se levantó y dio dos pasos hacia la puerta. El camisón le quedaba grande y perdió una zapatilla. Esa mujer era un auténtico desastre.

—Vale. Me voy. Pero mañana tendrás que contarme.

—Ni hablar. Me has espiado y no mereces que te cuente nada.

—Pero, Aurora.

—Pero nada, Sybill. Vete.

Sybill puso morritos y finalmente le hizo caso. Aurora suspiró profundamente cuando la puerta se cerró tras ella. Menuda nochecita había pasado. Y lo peor era que durante un momento había deseado invitar a Moody a tomar una copa de whisky de fuego en su habitación. Mejor ni pensar en lo que podría haber pasado.


¡Al fin me toca un personaje femenino! Menos mal, que la lista de personajes empieza con tantos hombres que ya empezaba a desesperarme. He leído por allí que es posible que Aurora y Sybill fuesen amigas, así que ahí queda eso XD.

Besetes y hasta la próxima