HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
ALBUS SEVERUS POTTER
Brujo. Hijo de Harry Potter y Ginny Weasley
Entre hermanos
Albus tarda muchísimo en dormirse esa noche. No puede dejar de pensar en la cara que puso James cuando el Sombrero Seleccionador lo envió a Slytherin. Le había mirado fijamente y, después puso los ojos en blanco. A Albus le parece que aplaudió con los demás, pero parecía muy decepcionado. ¿Y enfadado tal vez?
Lo primero que hizo al llegar a su nueva sala común fue escribirles a sus padres. Papá le respondió de inmediato, felicitándole y animándole a disfrutar de Hogwarts. No parece haberle sorprendido nada tener un hijo Slytherin. Y tampoco se le notaba furioso con él. Pero, ¿cómo se lo tomarían en La Madriguera? El tío George dijo un par de cosas bastante feas cuando la prima Molly fue a Slytherin, pero al final no pasó nada. ¿Sería igual con él? ¿Tendría problemas por ser hijo de su padre y estar en esa casa?
Por la mañana, Albus está pálido. Sus compañeros de habitación le miran como si fuera una criatura mística, pero Scorpius Malfoy le sonríe. Él le devuelve la sonrisa porque en realidad no sabe qué más hacer. Se viste, examinando con detenimiento los colores de su nuevo uniforme. El verde y plata no le sienta tan mal. Hace que sus ojos parezcan aún más verdes de lo que son. Después, intenta domar ese pelo horrible que ha heredado de papá y recoge sus cosas. Tiene la sensación de que Malfoy se ha quedado para esperarle, pero al final se va con sus amigos. ¿Serán también los suyos alguna vez? ¿Estará destinado a pasar sus años en Hogwarts en absoluta soledad?
Procura no pensar demasiado mientras va rumbo al Gran Comedor para desayunar. Ya está bastante nervioso y no quiere que le duela la cabeza en su primer día. Se detiene cuando ve a James parado en mitad de un pasillo, con la mochila tirada a sus pies y unos auriculares muggles en las orejas. A James le encanta la música muggle y se ha apañado para conseguir que su reproductor funcione en Hogwarts. Con la ayuda inestimable de tía Hermione, cómo no.
Albus está a punto de darse media vuelta para no tener que enfrentarse a él. Sabe lo que piensa y no quiere escucharlo. Pero James le ha visto, se ha quitado los auriculares y está muy serio. Albus traga saliva y se queda muy quieto. James camina hacia él y frunce el ceño y habla con desdén.
—Veo que has sobrevivido a tu primera noche en ese nido de serpientes. Debes ser uno de ellos.
Albus no le contesta. Intenta pasar por su lado, pero James le coge del hombro. Es amable y su expresión mucho más suave. Incluso le sonríe.
—¡Ey, Al! No te pongas así. Es broma.
—Déjame, James.
No le cree y por un momento le odia. Como si no tuviera suficientes problemas con lo que ya tiene. Pero James no le suelta. Lo que dice es casi una disculpa.
—Vale. Admito que no debería haberte saludado así, pero tú tampoco exageres —Baja un poco la voz—. Y no se lo digas a papá o me caerá una buena.
—¿Por qué?
James se encoge de hombros. Albus suspira y se dice que tiene que dejar las cosas claras desde el primer momento.
—Soy un Slytherin.
—Y un Potter. Y mi hermano.
James no necesita decir nada más. Le pasa un brazo por los hombros y caminan juntos hacia el Gran Comedor.
—Te voy a dejar un par de cosas claritas. En primer lugar, no pienso dejarte ni mis deberes ni mis apuntes. Si quieres aprobar, tendrás que apañarte tu solo.
Albus bufa.
—Siempre tan generoso.
James le ignora y sigue a lo suyo. Albus se siente reconfortado a cada paso que dan.
—Segundo. Si te apuntas al quidditch, te voy a machacar en los partidos. Me dará igual que seas mi hermano.
—No presumas tanto. ¿O tengo que recordarte quién gana a quien en La Madriguera?
—Porque eres el niño mimado de papá y siempre vas en su equipo.
Albus sonríe. James echa un vistazo hacia los otros niños de primero.
—Tercero. Haz amigos pronto. No voy a hacerte de niñera todo el rato.
Albus se separa de él, ofendido.
—No te he pedido que hagas eso.
—Ya, claro —James pone los ojos en blanco—. Como si hiciera falta.
Ya han llegado al Gran Comedor. Se quedan quietos entre las mesas de Gryffindor y Slytherin.
—¿Qué tal tus compañeros?
Albus se encoge de hombros.
—No lo sé. No he hablado mucho con ellos, pero Malfoy parece majo.
Lo dice sin pensar. No está muy seguro de que James vaya a tomarse bien sus palabras. De hecho, mira a Scorpius como si no se fiara un pelo de él.
—Tú ve con cuidado, ¿vale? Y ahora, te dejo por tu cuenta, hermanito. No te metas en líos.
Se marcha con sus amigos, quienes le reciben con bastante algarabía. Albus sabe que su hermano es bastante popular entre los suyos. Siempre ha sido más abierto y simpático que él. Mientras camina hacia su lugar entre los Slytherin, se siente bastante aliviado. Porque si cuenta con el apoyo de James en Hogwarts, todo será mucho más sencillo.
Yo estoy convencida de que James es un buen tipo. Y Albus también. Ahí queda eso.
Besetes.
