HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
AMELIA BONES
Bruja. Jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica
Haciendo justicia
Amelia salió del Tribunal en dirección a su despacho. Aún tenía muchos asuntos pendientes aquel día. No tenía tiempo que perder si quería atenderlos todos. Se aflojó un poco el cuello de la túnica, ansiosa por quitársela de una buena vez, y apretó el paso. Cuando una vocecita sonó a su espalda, apretó los dientes, disgustada.
—Amelia, querida. Aguarda.
La bruja miró de reojo a su espalda. Ahí venía Dolores Umbridge, con su ropa ridículamente rosa y su sonrisa de hipócrita. A su lado, Cornelius Fudge. Cómo no. Comprendiendo que ya era tarde para fingir que no la había escuchado, detuvo sus pasos y dio media vuelta.
—¿Es importante, Dolores? Tengo mucha prisa.
Umbridge soltó una risita y agitó la cabeza. Una vez junto a ella, colocó una mano en su brazo. Por suerte, la retiró de inmediato, en cuanto captó la mirada disgustada de su interlocutora.
—Sólo quería decirte que hoy has cometido un gran error.
—¿Disculpa?
—Harry Potter. Ese jovencito está claramente desequilibrado. Debimos quitarle su varita.
Amelia no daba crédito. Si había algo que odiara más que la ropa, la voz y la risita de Dolores Umbridge, era que pusieran en duda sus capacidades para administrar justicia.
—El Tribunal ha tomado su decisión. Eres libre de impugnarla si lo deseas.
Dicho eso, hizo un nuevo intento por marcharse. Umbridge la agarró del brazo.
—¿Sabes una cosa, querida? Cornelius y yo hemos conversado mucho al respecto.
Amelia miró al brujo con los ojos entornados. Él agachó la mirada y apretó los labios. Vaya un imbécil.
—No me digas.
Umbridge no captó su tono de voz amenazante. O si lo hizo, siguió hablando igual.
—Nos preguntamos si acaso es necesario un nuevo jefe en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica. No estamos seguros de tu buen juicio.
Amelia tuvo que reírse. Era eso o sacar la varita y ponerse creativa. Pero no merecía la pena. Dolores podría ejercer toda la influencia que quisiera sobre Fudge, pero muchos brujos poderosos del Ministerio la despreciaban. No tenía ninguna posibilidad de obtener lo que quería.
—Dolores, querida —pronunció esa palabra con retintín. Se sintió satisfecha cuando Umbridge se puso algo roja—. También eres libre de presentar tu candidatura si así lo deseas.
—Pero…
—¿Pero?
Amelia alzó una ceja. Umbridge dio un paso atrás. Cornelius permaneció quieto y en silencio.
—Si no tenéis nada más que hablar conmigo, debo volver a mis quehaceres —Después, se centró nuevamente en Umbridge—. Algunas tenemos que trabajar, ¿sabes, Dolores?
Dicho eso, retomó su camino. Fue bueno que nadie la interrumpiera esa vez. Y, aunque en ese momento Dolores Umbridge no supusiera ninguna amenaza para ella, pensaba vigilarla muy de cerca. Era una mujer ambiciosa y carecía por completo de escrúpulos. La consideraba capaz de hacer cualquier cosa para lograr sus objetivos y Amelia no pensaba consentir que se saliera con la suya. Ni ese día, ni ningún otro.
Como que se llamaba Amelia Bones.
Me ha gustado mucho escribir esta breve escena. Espero que a vosotros también os guste.
Besetes.
