HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.


AMY BENSON

Muggle. Residente del Orfanato de Wool.

Raros

Cuando Amy se corta las venas con un cristal, nadie dice nada. La señora Cole la lleva al hospital para que le curen las heridas y, después, vuelven al orfanato. Nadie le pregunta nada. Alguien comenta que fue un accidente, que el espejo del baño se rompió y la chica se cortó sin querer. Al cabo de los días, es lo que la señora Cole dice a todo el mundo.

Amy la escucha y no dice nada. La señora Cole intenta animarla. Le dice que todo va genial en la escuela, que su último poema fue muy bonito (aunque un poco raro) y que debe seguir escribiendo. Amy asiente, pero sólo puede pensar en lo que sintió mientras rasgaba su carne. Despacito, pero sin pausa. Recuerda la sangre goteando hasta el suelo y tiñéndolo todo de rojo. Y recuerda lo bueno que fue caer en aquel sopor blanquecino tan agradable.

Esa mañana de domingo es el cumpleaños de la señora Cole y van a hacer una pequeña fiesta. Nada demasiado exagerado, que Inglaterra está en guerra y la comida no es precisamente abundante, pero algo que sirva para animarles un poco a todos. Especialmente a Amy. Y a Dennis. Tan buenos chicos. Tan raros.

Amy se ha sentado junto al árbol del jardín. Tiene la mitad de las ramas muertas, como si estuviera podrido por dentro. Amy se estremece al recordar que, a Tom, ese niño, le gustaba mucho pasar tiempo en ese árbol. No quiere pensar en Tom, pero no puede evitarlo. Lo hace todos los días y a todas horas. Como si estuviera maldita.

La señora Cole se acerca. Le ofrece un poco de ensalada de col y la anima a unirse a los demás, pero Amy no siente ningún interés. Tampoco los otros niños parecen entusiasmados por pasar tiempo con ella. Tan solo Dennis se sienta a su lado y observa la nada. Amy ha tenido muchas veces esa misma mirada.

Amy y Dennis hablan a veces. No de él. De cosas banales. El clima, la empanada de carne, los libros de matemáticas. A veces, mencionan los poemas de Amy o los dibujos de Dennis, pero nunca hablan de Tom. No hace falta.

Esa tarde, Dennis se fija en sus brazos. Aún los tiene vendados. Los otros niños han procurado evitar esa visión, pero Dennis resulta casi grosero. Amy piensa reclamarle su falta de educación cuando él habla.

—Sé por qué lo hiciste.

No intenta negar nada. ¿Para qué?

—Yo a veces también lo he pensado.

Amy cierra los ojos. Es agradable que el sol le dé directamente en la cara.

—¿Cómo es?

—No sé. Raro.

—¿Duele?

—No tanto como aquello.

Dennis asiente. Amy piensa que está allí para darle la razón, pero él le coge la mano y se la aprieta con fuerza. Desde Tom, la única persona que le ha tocado ha sido la señora Cole. Y los médicos, pero ellos no cuentan. Y ahora Dennis.

—No quiero que vuelvas a hacerlo.

—¿Por qué no?

Es lo mejor. O eso le parece a ella. La única forma de acabar con las pesadillas y los malos recuerdos.

—Porque entonces yo me quedaría solo y tendría que hacerlo también. Y no quiero hacerlo.

—Pues no lo hagas.

Amy piensa que es idiota. Dennis le toca la cara para instarla a mirarla. Se encuentra con esos ojos oscuros que son curiosamente vivaces. Casi alegres. Algo inaudito después de la cueva.

—No podré yo solo.

—No creo que me hayas necesitado demasiado hasta ahora.

—Te equivocas. Me he fijado mucho en ti. Cada día me decía a mí mismo que, si tú puedes, yo también.

Amy quiere decirle que ella pensaba exactamente lo mismo, pero Dennis le aprieta con fuerza una mano y sigue hablando.

—La señora Cole dice que seguramente me van a mandar a la guerra. Ya tengo dieciséis años.

Amy se estremece y se le olvida lo bueno que fue cortarse.

—Pero si tú no sabes nada de guerras.

—Ni yo ni nadie, Amy. Pero hace faltan soldados.

Seguramente terminarán matándolo. ¿Para qué le decía todo aquello, entonces?

—Quiero que me prometas una cosa.

—¿Qué?

—Quiero que aguantes hasta que termine la guerra. Si sobrevivo, quiero encontrarte cuando vuelva a casa.

—¿Y si no sobrevives?

Dennis se encoge de hombros y se fija otra vez en sus heridas.

—Haz lo que creas conveniente.

Amy se lo piensa. No sabe cuánto durará la guerra. No sabe cuándo matarán a Dennis (porque seguro que lo matan). No sabe si podrá resistir con tanta oscuridad ahí dentro, pero piensa en los poemas y en la señora Cole y se encoge de hombros.

—Te lo prometo.

Dennis parece satisfecho. Le suelta la mano y se recuesta un poco en la hierba. Observa el árbol podrido y Amy sabe que piensa exactamente lo mismo que ella. No dice nada al respecto.

—¿Qué pasará después? Cuando vuelvas de la guerra.

—No lo sé. Supongo que tendremos que reconstruir el país.

—No suena muy bien.

—Al menos, es algo.

Amy asiente. Se recuesta a su lado y se dejan acariciar por el sol un rato más. Hasta que la señora Cole, sonriente y aparentemente satisfecha, les invita a comer un poco de asado. No hay mucho, pero bastará para todos. Amy y Dennis se levanta y se cogen de la mano, preguntándose si su futuro será más brillante que aquel que vislumbraron en la cueva de Tom Ryddle.


No me acordaba de lo interesantes que me parecían estos dos personajes. Me encantan los muggles de Harry Potter XD