HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
ANDROMEDA TONKS
Bruja. Sangrepura, miembro de la familia Black
Edward
Andrómeda llamó a la puerta y esperó. Podría haberse aparecido dentro de la casa, pero le parecía que era de muy mala educación. Insistió porque era de noche y posiblemente Ted estaba durmiendo. Y, aunque hacía frío y estaba lloviendo, Andrómeda apenas lo notó. El corazón todavía le latía muy deprisa y las manos le temblaban ligeramente, alimentadas por la adrenalina. Sólo se calmó un poco cuando Ted abrió y la recibió con el pelo alborotado, los ojos entornados y la voz repleta de sorpresa.
—¡Drómeda! ¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo?
Ella no respondió. Se aferró a su cuello con todas sus fuerzas y procuró calmarse un poco. Ted tardó un instante en responder a su abrazo y, cuando lo hizo, la introdujo en la casa.
—Estás empapada. Voy a por un par de toallas.
—No hace falta.
Andrómeda sonrió, sacó la varita y conjuró las toallas. A veces, Ted se olvidaba de que era un brujo y hacía las cosas como las haría un simple muggle. Pero no era un muggle. Era un brujo poderoso, valiente, talentoso. Encantador.
Ted sonrió cuando vio las toallas. Se colocó el pelo detrás de las orejas y la observó mientras se secaba los brazos. Para el cabello, Andrómeda recurrió a otro hechizo.
—¿Qué pasa, Drómeda? —Ted insistió—. ¿Estás bien?
Andrómeda sonrió. Le dio un beso en los labios y suspiró. Estaba muy aliviada. Y asustada. Eso también.
—Lo he hecho. He mandado a mis padres al cuerno.
Ted dio un paso atrás, confundido.
—Alguien les dijo que nos habían visto juntos el otro día, en el Caldero Chorreante. Y empezaron con la misma charla de siempre.
—La pureza de sangre, bla, bla.
—Eso es. Yo les dije que todo eso no me importa, que sólo quiero estar contigo.
—Y ellos no se lo han tomado bien.
—Me han dado un ultimátum. O la familia Black o tú, Theodore Tonks.
Ted se quedó muy serio un instante y a continuación se echó a reír. La abrazó de nuevo, le dio un beso en la boca y se separó, con la sonrisa aún en los labios.
—Me parece perfecto, Drómeda, pero no me llamo Theodore.
Andrómeda dio un respingo y lo miró con los ojos entornados.
—¿Cómo que no te llamas Theodore?
—Me llamo Edward.
—¿Edward?
—Edward.
Andrómeda parpadeó mientras ponía en orden todos sus pensamientos. Casi podría decirse que todos sus esquemas mentales acababan de derrumbarse.
—¿Qué clase de diminutivo es Ted?
—Uno perfectamente aceptable.
—Será entre muggles.
Ted se rio de nuevo. Andrómeda le pasó otra vez los brazos por el cuello y nuevamente se besaron.
—¿Pues sabes qué? Creo que te llamaré así. Edward. Me parece muy sexy.
—¿Sexy? Pero si yo lo odio.
—¿De veras? Edward.
Acompañó el nombre con un mordisquito en los labios y un movimiento de caderas. Ted resopló y se encogió de hombros.
—Tú has mandado a la mierda a tu familia. Creo que podré sacrificarme si pronuncias mi nombre así.
—¿Cómo? Edward.
—Justo así.
Y lo que pasó esa noche, es otra historia.
Yo pensaba que Teddy y Ted Tonks se llamaban Theodore, pero no. El nombre de Teddy es Edward, así que él debe llamarse igual. Menos mal que las brujas Black también se confunden XD
