HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
ANGELINA JOHNSON
Bruja. Gryffindor, jugó en el equipo de quidditch.
Los gemelos Weasley
Esa noche, Alicia y Katie la obligan a sentarse en el sofá del salón, ponen los brazos en jarra al mismo tiempo y la miran con ojos entornados.
—Vamos a ver —dice Alicia con contundencia—. ¿A ti qué te pasa?
Angelina las observa, un poco confusa, y se encoge de hombros.
—¿A mí? Nada.
—¡Y un cuerno! —espeta Katie en voz alta.
—Llevas unos días rarísima y nos vas a decir por qué.
—Ahora mismo.
—Y si te niegas, nos pasaremos aquí todo el día.
—No te dejaremos comer.
—Ni beber.
—Ni ir al baño.
—Así que.
—Angelina, querida.
—¡Desembucha!
Angelina parpadea. Por un momento se ha sentido de regreso a Hogwarts, cuando Fred y George la abordaban en cualquier rincón del castillo y comenzaban a hablarle de esa manera tan particular que, para qué negarlo, Alicia y Katie imitan a la perfección.
Angelina sonríe e intenta levantarse, pero Katie le pone una mano en el hombro y no se lo permite.
—Chicas, tengo que dormir. Mañana madrugo.
—Entonces, no pierdas el tiempo.
—Confiesa.
Angelina pone los ojos en blanco y es consciente de que va a tener que sincerarse. Aunque no le haga ni pizca de gracia pensar en ello, conoce lo suficientemente bien a sus amigas como para darse cuenta de que no mienten al decir que no la dejarán marchar. Y, por otra parte, a lo mejor le viene bien hablar sobre lo que le ocurre para aclarar sus emociones.
—Sois muy pesadas —dice, en un último intento por escaquearse.
—Y por eso nos quieres tanto —Katie le enseña todos los dientes y se sienta a su lado.
—Venga, cuenta.
Alicia hace lo propio. Angelina suspira profundamente y busca las palabras adecuadas.
—Es por George.
—¿Weasley? —Angelina asiente con la cabeza. Katie pone los ojos en blanco— ¡Quién si no!
—¿Qué te ha hecho?
Existir. Mirarla. Sonreírle.
—Nada, en realidad.
—Entonces…
Katie y Alicia la miran, expectantes. Angelina reúne todo su valor para decir en voz alta lo que siente.
—George me gusta.
Katie y Alicia se miran y, a continuación, vuelven a centrarse en ella. Parecen no entender su drama interior.
—¿Y?
—¿Cómo que y?
—¿Qué pasa si te gusta?
Angelina se levanta. No sabe por dónde empezar a explicar todo lo que está mal. En la situación y dentro de sí misma. Clava sus ojos en el techo y continúa hablando.
—George y Fred eran hermanos. Hermanos gemelos.
—Ya. Nos acordamos bien, Angie —Katie suena muy tranquila al hablar.
—Fred y yo fuimos novios y ahora está muerto.
—También nos acordamos de eso —Alicia también está tranquila.
—Y a mí no puede gustarme su hermano. Su hermano gemelo.
Ya está. Lo ha dicho. Katie y Alicia vuelven a mirarse y, cuando la observan a ella, sonríen.
—¿Por qué no? No es como si estuvieras engañando a Fred ni nada por el estilo.
—Porque no es justo para George —Angelina vuelve a dar vueltas por la habitación—. ¿Y si sólo me gusta porque veo a Fred reflejado en él? Sería una putada.
Katie y Alicia intercambian otra de esas miradas molestas. Alicia se pone en pie y camina hacia ella hasta pasarle un brazo sobre los hombros. Le da un beso un poco baboso en la cara, atrapándola con una mano para que no se escape, y básicamente la trata como si fuese una boba.
—Eso sólo lo sabes tú. Si George te gusta porque te recuerda a Fred, tienes razón. No es justo para él. Pero si George te gusta porque es George, no tiene nada de malo.
Katie también se levanta. Le da otro beso en la otra mejilla y la abraza desde el otro lado.
—Piensa sobre ello y haz lo que creas mejor.
—Pero Fred.
¿Qué pensaría él? ¿Se sentiría traicionado? ¿Y George? ¿Qué dirá él?
—Fred te diría que eres una Gryffindor.
—Y puesto que se te presupone valiente.
—¡Lánzate de una vez!
Es mejor pedir perdón que permiso. Fred lo decía mucho. Angelina traga saliva, dolida al recordar a su antiguo novio. A lo mejor nunca habrían llegado a nada. Eran jóvenes y una persona cambia mucho con los años. Pero Fred se murió joven y Angelina le echa de menos. Pero George no le gusta por eso. Le gusta porque es divertido e inteligente. Porque nunca la deja ganar cuando juegan al quidditch y porque la ropa elegante le sienta fenomenal.
—Tenéis razón. Voy a hablar con él.
Se libra de las manos de sus dos amigas y agarra la varita. Katie la detiene.
—¿Ahora?
—Vosotras habéis dicho que me lance.
—Pero son las tres de la madrugada —Alicia señala un reloj—. Le darías un susto de muerte.
—Aunque, por otro lado —Katie sonríe con maldad—. A George siempre le han gustado mucho los sustos.
Angelina no necesita más. Alza una mano para despedirse de las chicas y se desaparece en pos de su futuro más inmediato. Es una Gryffindor. No debe tener miedo.
No os penséis que voy a poner el encuentro entre estos dos. Que cada uno se imagine lo que quiera.
Besetes.
