HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
ANTIOCH PEVERELL
Brujo. Dueño de la Varita de Saúco.
El hombre combativo
—¿Qué es lo que más te gusta en el mundo, Antioch?
Pelear.
—La tarta de melaza.
La mujer le había mirado con los ojos entornados y, aunque no se creía ni una palabra, lo dejó estar. Antioch estuvo a punto de hechizarla mientras abandonaba la casa, pero sus hermanos no se lo permitieron.
—Es nuestra tía. Y te hará una tarta.
Pero Antioch no quería una tarta. Quería aprender las diversas formas de lucha que existían en el mundo. No se conformaba con ser el mejor duelista de las islas. Quería partir huesos con los puños y atravesar estómagos con espadas. Deseaba dejar a su adversario inconsciente de una patada y usar dagas diminutas para cortar gargantas.
—La violencia no es el camino.
Eso decía su padre. Antioch le daba la razón, pero sólo en parte. Antioch no se levantaba por las mañanas con afán de pelearse con los demás, pero no consentía ni una sola provocación. Era valiente, bravo.
Fanfarrón.
—Deberías aprender a tener la boca cerrada.
Padre también decía eso. Antioch consideraba que era un exagerado. Al fin y al cabo, las cosas no le habían ido tan mal. Antioch Peverell era un hombre temido y admirado. Todos sabían que no era conveniente meterse con él. Y le gustaba. Le gustaba pasear sintiendo todos los ojos clavados sobre él.
—Es Peverell. Aléjate de él.
—Cuidado. No le mires.
—Le ha dado una patada a nuestro perro.
—Da igual. No hagas nada.
Antioch fingía que no escuchaba ni una sola palabra. Sonreía y seguía andando. Alerta, siempre alerta. Porque, a veces, algún estúpido decidía no temerle y se enfrentaba a él y, entonces, era feliz.
Antioch siempre ganaba. Y cuando consiguió la Varita de Saúco y se supo invencible, decidió que ya no cerraría la boca nunca más. Ahora podría hacer lo que quisiera, cuando quisiera y donde quisiera. Iba a convertirse en el mago más poderoso del mundo mágico. Se iba a convertir en una leyenda. Y empezaría ese día.
Yo no sé cómo era en realidad Antioch, pero creo que podría ser así de desagradable.
Besetes.
