HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.


APOLLYON PRINGLE

Brujo. Conserje del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Cómo disciplinar alumnos y no morir en el intento

Apollyon expande las fosas nasales y aspira fuerte para captar el olor del miedo. Sonriente, coge las cadenas nuevas que penden del techo y mira al alumno rebelde.

—Weasley. Venga aquí.

El muchacho, alto, flaco y pelirrojo, tiembla. Obedece su orden cuando Apollyon juguetea con su varita.

—¡Vamos! No tenemos toda la noche.

El conserje atrapa al muchacho por el cuello de la túnica, envuelve sus muñecas con las cadenas y lo cuelga del techo. Sonríe mientras lo ve retorcerse en un vano intento por liberarse.

—Sabe que está prohibido deambular por los pasillos a estas horas. Será debidamente disciplinado.

Weasley no dice nada. Apollyon alza la varita y conjura el primer hechizo. Imita los movimientos de un látigo y, aunque no es de su invención, se ha encargado de perfeccionarlo. Golpea al muchacho en la espalda y la tela de la túnica se raja. Bien. Pronto llegará a la carne y, entonces, habrá gritos. Y sangre.

Alza la varita nuevamente y se asegura de que el segundo latigazo sea más fuerte que el anterior. Sonríe cuando distingue el chaleco. Weasley gimotea. Ya falta poco.

A la tercera va la vencida. El hechizo látigo alcanza la carne y el chico, ahora sí, grita. Apollyon sabe que no podrá llegar mucho más lejos. El director Dumbledore aprobó el castigo físico, pero no quiere que sus alumnos resulten demasiado dañados. Golpea al muchacho por cuarta vez y, ahora sí, la sangre le salpica en la cara.

—Espléndido.

Saborea la palabra con enorme satisfacción. Golpea al alumno una y otra vez, excitado por sus gritos y la carne dañada. Se detiene cuando llega el décimo latigazo y el chico gimotea y, sin fuerzas, deja caer la cabeza hacia delante. Apollyon chasquea la lengua y lo libera de las cadenas, decepcionado.

—Eres un debilucho. Largo de aquí.

Weasley, que está en el suelo, jadea, tiembla y lucha por levantarse. Apollyon va hasta su escritorio y se sienta en una silla de madera desvencijada. Lo observa, sonriente y sin hacer nada por ayudarle. El muchacho tarda cinco largos minutos en abandonar el despacho y, entonces, se siente feliz. Satisfecho. Saciado.


Molly dijo que, cuando ella y Arthur iban al colegio, estaba permitido el castigo físico. El conserje era Apollyon Pringle. No he encontrado mucha información sobre él, salvo que a Arthur lo dejó marcado durante un castigo. Este Dumbledore, siendo tan buen director como siempre.

Besetes.