HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.


ARABELLA FIGG

Squib. Vecina de los Dursley y amante de los gatos.

Wellington contra Napoleón

Wellington es su última adquisición. Es mitad kneazle y mitad burmés inglés. Tiene el pelo corto, blanco y con motas parduzcas y la cara más bonita que Arabella ha visto en mucho tiempo.

Wellington también es territorial y un poco agresivo. No se lleva del todo bien con sus otros gatos, pero Arabella cree que sólo es cuestión de tiempo. Es un gatito joven, es normal que se muestre indómito y rebelde. Eso sí, sabe cómo hacerle la pelota cuando quiere que le dé comida o que le rasque detrás de las orejas.

El gato chartreux tiene los ojos naranjas y el pelaje de un gris brillante. Se ha instalado cerca de los contenderos de basura de la señora Figg. Desde allí tiene una maravillosa vista de la casa y su cocina. Sabe cuándo podrá encontrar un rico festín si rebusca bien entre las bolsas de plástico. A veces, si Arabella no está y él se siente lo suficientemente valiente, se cuela en la cocina y roba las cosas que hay en la encimera.

El gato chartreux es discreto y veloz y, hasta ese día, ninguno de los otros gatos de la casa lo ha visto. Ni siquiera han notado su presencia. Wellington cree que son idiotas. Él, que es nuevo, ya ha olido al gato callejero. Y no le gusta. No le gusta nada. Lo odia. Por eso se agazapa tras la puerta de la cocina, porque sabe que el gato chartreux se colará por la ventana y piensa detenerlo. Le morderás las orejas y le arrancará los bigotes a bocados. Vaya que sí.

El gato chartreux, por su parte, presiente que algo no va bien en cuanto pone una pata dentro de la casa. Olfatea y siente el olor nuevo. Se detiene. A lo mejor, es conveniente marchar e intentarlo en los contenedores, pero no le apetece nada mordisquear el plástico. Es repugnante. Además, la tarta de zanahoria sólo está a un salto de distancia. Se prepara, se eleva en el aire y…

Es arroyado por Wellington, que bufa violentamente, preparado para defender su territorio del invasor foráneo. El gato chartreux tarda un instante en reaccionar, sorprendido por lo inesperado del ataque, pero pronto bufa él también y analiza al enemigo. Un gato doméstico no es rival para él. Ha peleado en miles de batallas, ha ganado territorios con violencia y también con engaños. No le asusta un estúpido burmés.

El gato chartreux afila sus uñas en el suelo, bufa y salta. Wellington está preparado para neutralizar el ataque y…

—¡Pero qué tenemos aquí! ¡Qué hermoso gatito!

Arabella Figg ha cogido al gato chartreux en el aire. El animal se revuelve e intenta arañarla, pero ella no parece ni mínimamente impresionada por sus movimientos. De hecho, le acaricia entre las orejas y el gato chartreux se queda pasmado porque es realmente agradable. Ni siquiera sabía que un humano pudiera hacer eso.

—Pobre gatito. Mira qué sucio estás. Vives en la calle, ¿verdad?

El gato chartreux maúlla. No quiere palabras. Necesita más mimos. Le gustan. En el suelo, Wellington se ha sentado y observa la escena con interés.

—No te preocupes, querido. Yo cuidaré de ti. Lo primero será darte un poco de comida y después nos ocuparemos de tu pelaje. Cuando termine el día, serás un gato precioso.

Al gato chartreux le gusta que la señora Figg lo deje en el suelo y le ponga frente al hocico un cuenco repleto de leche y otro con carne de pescado. Se deja acariciar mientras come e ignora los ojos de Wellington. Vaya birria de gato burmés.

—¡Oh, pero qué boba soy! Si vas a quedarte aquí, necesitarás un nombre.

La señora Figg se lo piensa un rato. Mira a Wellington, tan elegante como siempre, y se le ilumina la bombillita.

—Napoleón. Te llamaré Napoleón. Te gustará estar aquí.

Napoleón maúlla, aparentemente conforme. En realidad, está pidiendo más comida, pero Arabella Figg no le llena otra vez el cuenco. Lo coge en brazos y lo lleva directo a la bañera. Wellington se queda dónde está, satisfecho por el transcurrir de los acontecimientos. Y, aunque no se ha peleado con el gato chartreux, se sabe victorioso.


El burmés inglés es una raza inglesa de gatos. El chartreux es una gata francesa. Y todos sabemos quiénes fueron Wellington y Napoleón.

Besetes.