HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.


ARAGOG

Acromántula. Mascota de Rubeus Hagrid.

De padres e hijos

Cuando Aragog sale de su huevo, espera encontrarse con madre y lo primero que ve es a Hagrid.

—¡Oh! ¡Una acromántula! ¡Qué bonita eres!

Aragog piensa que madre es tonta de remate y, aunque no sabe cómo lo sabe, lo sabe. Y así se lo hace saber a madre también.

—No soy hembra. Soy macho.

Madre parpadea, se queda serio un momento y luego sonríe.

—¡Qué bonito eres!

Aragog bufa. Observa sus patas, examina el pelaje que cubre su cuerpo y luego mira a madre. Ciertamente no se parecen mucho.

—¿Tú eres madre?

Madre parece sorprendida, pero se repone enseguida.

—No. Yo soy Hagrid.

—¿Y qué haces aquí? ¿Dónde está madre?

—No lo sé. Alguien me dio tu huevo y lo he estado cuidando hasta que has nacido.

Aragog parpadea y mira a su alrededor. La estancia parece cálida. No sabe si un nido de acromántulas debería ser así. Observa las mantas que cubren parte de su huevo y mira a Hagrid.

—Si no eres madre. ¿Qué eres?

—Ya te lo he dicho. Hagrid.

—¿Y qué es un Hagrid?

—¡Oh! Entiendo. Yo soy un humano.

Aragog hace crujir sus pinzas y mira con desprecio al humano. No le gusta.

—Dime, humano. ¿Por qué no debería comerte ahora mismo?

Hagrid se encoge de hombros y le muestra un pie enorme.

—Soy mucho más grande que tú. Te aplastaría antes.

Aragog reflexiona sobre ello y se dice que no tiene muchas opciones. Ni siquiera sabe cómo salir de esa habitación.

—En tal caso, tendré piedad.

Aragog comienza a moverse por la estancia. Hagrid sonríe y se sienta en un taburete de madera. Aragog se esfuerza mucho por ignorarle. Una cosa es ser clemente con el humano y otra bien distinta confraternizar con él. Sin embargo, Hagrid habla.

—¿Tienes hambre? Puedo traerte comida.

Eso es interesante. Aragog le mira con sus dieciséis ojos y le parece un poco menos tonto.

—¿Qué clase de comida?

—La que más te apetezca.

—En ese caso, quiero pollo.

Hagrid asiente enérgicamente.

—¿Cómo?

—¿Qué cómo?

—Que como lo quieres. Frito, asado, a la brasa. O tal vez crudo.

Aragog se lo piensa. No tiene ni idea de lo que está hablando.

—No sé. Como sea más rápido.

—Crudo, entonces —Hagrid se levanta. Parece entusiasmado—. Ya probaremos otras variantes después. Enseguida vuelvo. Tú no salgas de aquí.

Hagrid se desaparece. Aragog siente la tentación de buscar una escapatoria, pero entonces comprende que no se está tan mal allí. Tiene un nido calentito y alguien que le dará comida como si fuera madre. A lo mejor, Hagrid no es sólo un humano. A lo mejor también es padre. Sonriendo, se acomoda sobre las mantitas y espera su pollo. Es un macho de acromántula recién nacido, no necesita complicarse la existencia. Por ahora.


No sé por qué Aragog nació sabiendo hablar con un humano. Y tampoco me importa.

Besetes.