HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
Bathilda Bagshot
Bruja. Historiadora mágica, autora de "Una historia de magia"
Dos pasiones
—Bathilda, ¿irás al baile de Navidad?
—No.
Hay dos cosas en este mundo que Bathilda Bagshot odia: las chicas rubias con cerebro de mosquito y las preguntas impertinentes.
—¿Por qué no?
Siente la tentación de sacar la varita y hechizar a Jemima Cranston, pero se contiene. Alza la vista de sus apuntes de Aritmancia y sonríe.
—No me gustan los bailes, las reuniones sociales y, en general, ningún sitio en el que haya gente haciendo el tonto.
Cranston pestañea y tiene esa pinta de niña idiota que tanto desquicia a Bathilda. Parece que se va a alejar, espantada por su antipatía, cuando suelta una frase terrible.
—¿Acaso no te ha invitado nadie?
Bathilda no sabe si lo ha dicho de mala fe o si es tonta de remate. Posiblemente sea lo segundo, puesto que tiene esa mirada perdida de la gente imbécil. Bathilda nota como se le pone la cara roja y se esfuerza por ser fría y cortante.
—Eso, Cranston, no te interesa.
La aludida vuelve a pestañear. Debe ser su mejor talento, pestañear como si fuera una persona encantadora.
—Sólo lo digo por si necesitas mi ayuda.
Bathilda entorna los ojos, intrigada.
—¿Tu ayuda?
—Por si quieres arreglarte el pelo y darte un poco de maquillaje. No te sacas ningún provecho, ¿sabes?
Bathilda se pone en pie, harta de esa situación. Da un paso hacia ella y, aunque es un poquito más baja, saca pecho y resulta amenazante.
—¿Me estás llamando fea, Cranston?
Ella se pone colorada, como si ofenderla hubiera sido la última de sus intenciones. Alza las manos y le muestra las palmas mientras agita la cabeza.
—No, claro que no. Es sólo que yo…
No termina la frase. Bathilda blande su varita y está dispuesta a hechizarla. Cranston da tres pasos atrás, pone cara de boba al tiempo que busca algo que decir, y se da media vuelta sin abrir la boca. Mejor. No se puede ser más tonta que ella.
Bathilda vuelve a su lugar, contenta por haberse librado de esa maldita molestia. Coge sus apuntes de Aritmancia y comienza a leer las anotaciones del día anterior. Fue una lección complicada y necesitará dedicarle un par de horas para asumirla correctamente. Hace algunas anotaciones y, de pronto, su mente comienza a divagar. Piensa en Cranston, en el Baile de Navidad y en los chicos que no le han pedido salir. Hubiera estado bien que alguno se lo propusiera, aunque ella les hubiera dicho que no porque sólo le interesa uno de ellos.
Richard Reynold, un hijo de muggles de pelo oscuro y ojos claros que luce su uniforme de Hogwarts como si fuera el protagonista masculino de las novelas románticas de esa escritora muggle llamada Jane Eyre. Inteligente, simpático, bueno con los hechizos defensivos y las pociones. Posiblemente será auror, cosa que Bathilda encuentra predecible y decepcionante.
Lo busca con la mirada y lo encuentra sentado frente a la chimenea de la sala común, charlando con sus amigos. La nuez se le mueve en la garganta y baja y sube cuando se ríe. Bathilda no necesita oírle para escuchar su voz. Tampoco necesita olerle para aspirar su aroma, ni verle para contemplar su rostro. Todo lo que sabe de él, se lo sabe de memoria y lo revive una otra vez, consciente de que está fuera de su alcance, poco dispuesta a aproximarse a él para hacerse notar. Prefiere observarle desde la distancia y fantasear con él. Una y otra vez.
Bathilda agita la cabeza y retoma los estudios. Son terreno seguro. Los libros son leales compañeros y amantes apasionados, los únicos que jamás la dejarán sola. Y es que hay dos cosas con las que la joven señorita Bagshot fantasea: una de ellas tiene nombre propio. La otra, está encuadernada y repleta de páginas y páginas de historias del pasado y predicciones del futuro.
Hola, holita.
Aunque Bathilda es un personaje muy secundario, he escrito mucho sobre ella y me apetecía alejarme de lo típico. Los Dumbledore, Grindelwald, la serpiente de Voldemort… He viajado atrás en el tiempo y así es como me la imagino. No creo que nunca haya sido la persona más sociable y simpática del mundo mágico.
Besetes y hasta la próxima.
