HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
Bellatrix Lestrange
Bruja. Sangrepura y mortífaga.
La deshonra de la familia
Bellatrix se detiene en mitad de la calle. Apesta a muggle. Observa el edificio con los ojos entornados. Tiene cinco plantas, es gris y está plagado de ventanas diminutas. Es un lugar inmundo y triste, indigno de una bruja sangrepura como su hermana. Bellatrix sostiene la varita con los dedos índice y pulgar, ignorando a los pocos que la observan con curiosidad, y se plantea la opción de entrar en el edificio. Sabe que Andrómeda está allí, con ese asqueroso sangresucia. Se preguntará cómo será su nueva casa y avanza hacia la entrada con decisión, aunque se detiene frente a la puerta. La empuja y no se mueve ni un milímetro. Bellatrix frunce el ceño y se pregunta cómo funcionan esas puertas muggles. Es que no pueden hacer nada normal, los muy miserables.
—¿Bella?
La voz de Andrómeda es inconfundible. Bellatrix se da media vuelta y ve a su hermana, con el pelo suelto, una gorra verde cubriéndole la cabeza y bolsas repletas de comida entre los brazos. No parece una bruja y Bellatrix siente un escalofrío de decepción y horror.
—¿Qué haces aquí?
Andrómeda se pone a la defensiva. Pobre tonta. Bellatrix no piensa arriesgarse a hacer magia delante del montón de muggles que las rodean.
—Comprobar que es verdad. Ahora vives en una ratonera.
Andrómeda apenas varía su expresión. Da un paso atrás y hace ademán de rodearla, poco dispuesta a conversar con ella. Bellatrix la detiene haciendo uso de su voz, fría y repleta de reproche.
—¿Vas a seguir huyendo de nosotros?
—No estoy huyendo. He decidido tomar las riendas de mi vida.
—¿Y por eso te has mudado con un sangresucia?
Ahora sí, Andrómeda deja las bolsas en el suelo y le pone un dedo delante de la cara. Bellatrix puede ver su varita debajo del chaquetón.
—No le llames así. Se llama Ted Tonks y voy a casarme con él.
Bellatrix se ríe y mueve la cabeza. Los rizos oscilan alrededor de su cabeza.
—¡No seas ridícula!
Andrómeda, quien se ha puesto roja, deja caer el brazo. Parece derrotada.
—Vete.
—Sólo quiero que hablemos, Andy.
—A mí no me lo parece. Vete.
—¡Vamos! Sé razonable. Si vuelves a casa ahora, será como si nada hubiera ocurrido —Bellatrix se aproxima a ella, sonriente y con actitud amistosa—. Incluso convenceré a padre para que no te obligue a casarte con Rosier.
Andrómeda pone los ojos en blanco y suelta un bufido.
—Estoy enamorada de Ted, ¿por qué no podéis entenderlo?
—Es un sangresucia repugnante. Es indigno de ti y de la familia Black.
—Es un buen hombre.
—¿Y qué?
Bellatrix ha puesto los ojos en jarra. Andrómeda la mira a los ojos y, tras unos segundos de reflexión, niega con la cabeza. Cuando abandonó su casa, ya supo que nunca podría razonar con los miembros de su familia. Recoge las bolsas del suelo y saca la llave del portal del bolsillo de su chaquetón.
—Vete, Bella. Por favor.
—Si me marcho, dejaremos de ser hermanas. Es tu última oportunidad, Andy.
Andrómeda no dice nada. Le da la espalda y se mete en su nueva casa. Bellatrix siente cómo le hierve la sangre. Aprieta los puños y se contiene para no hechizar al primer muggle que pase cerca de ella. Mira el edificio en el que vive la que antes era su hermana y se dice que ojalá ella y su sangresucia decidan mudarse. De otra manera, no podrá hacer nada para evitar que los mortífagos vayan a por ellos. Si Andrómeda ha decidido traicionar a la familia, será tratada justo como se merece.
Bellatrix respira profundamente varias veces y busca un lugar en el cual desaparecerse. Se siente triste porque Andrómeda ha muerto. Ahora solo le queda Narcissa y piensa asegurarse de que se case bien y honre a los Black. Ya está bien de ser una hermana mayor mimosa y consentidora. La salvaguarda de su familia recae en sus manos.
Bellatrix es un personaje muy usado y a mí no me interesa mucho. Al menos he podido escribirle una viñeta.
Besetes y hasta la próxima.
