HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
Bill Weasley
Brujo. Rompedor de maldiciones para Gringotts.
Eso que tienes ahí
Eso que tienes ahí es una cicatriz.
Casi siempre la odias.
Te hace recordar uno de los peores días de tu vida, cuando estuviste a punto de morir.
En cierta forma, fue tu culpa. Por confiarte, por menospreciar un poco a tu rival. Como brujo, siempre te has creído por encima de la media. Esa noche comprendiste que eres tan humano como los demás.
La cicatriz deforma tu rostro. Mamá siempre te decía (en secreto, por supuesto) que eras el más guapo de todos sus hijos. Ya no puedes serlo. Tus ojos claros y la mandíbula cuadrada siguen ahí. Las decenas de pecas que cubren tu nariz tampoco se han ido, pero el arañazo va desde la mandíbula hasta la frente y lo estropea todo a su paso.
Podría haber sido peor. Podrías haber muerto. Greyback podría haberte mordido en su forma lobuna y ahora serías un licántropo. No es fácil vivir con semejante maldición. Da igual que seas un buen hombre como lo fue Remus Lupin. Hombre Lobo es sinónimo de paria, de peligro andante, de pobreza, de soledad. Un montón de cosas que te aterran. Por suerte, sólo tienes esa cicatriz y un gusto extraño por la carne cruda. Es asqueroso en ocasiones, pero puedes soportarlo.
Sobre todo, si ella te mira, si te acaricia, si te dice que eres el hombre más valiente sobre la faz de la tierra. Cuando Fleur coloca sus delicadas manos en tu rostro, te mira a los ojos y te dice que te ama. Cuando te besa, te olvidas de la cicatriz, de aquella aciaga noche, de Greyback y de la carne cruda. Sólo existe ella. Poderosa, hermosa, única. La quieres tanto que duele.
La primera vez que besó tu herida, quisiste salir corriendo. No te sentiste valiente en absoluto. Por fortuna, Fleur lo fue por ambos. Se mantuvo firme en su agarre, exploró tu boca con ansia y no pudiste resistirte a ella. Así de simple. No sabes si, tal vez, usó el influjo de la sangre veela que corre por sus venas. Ya da igual. Lo importante es que permanece a tu lado, tanto tiempo después, amarrándote a la vida cuando quieres dejarte ir porque es duro recordar y sentir. Porque a veces duele demasiado.
Eso que tienes ahí es una cicatriz. La odias, pero también la amas. Forma parte de ti. Eres Bill Weasley gracias a todas las experiencias pasadas. Las buenas y las malas. Fue duro aceptarte a ti mismo, pero ya no hay marcha atrás.
Es tu cicatriz. Te pertenece. Para siempre. De la misma forma que tú perteneces a Fleur. Ella te araña el corazón cada noche y tú sabes que las heridas que se hacen con magia no se pueden curar. Ya sea la magia negra de un licántropo o la luz blanca del amor.
