Crónicas del Agua


En algún lugar durante el verano, entre el País del Agua y el País del Fuego, a los 5 años de edad.

Luego de un ajetreado viaje en barco finalmente llegaron al País del Fuego, donde abordaron el tren que los llevaría a Konoha. Desafortunadamente los separaba un traslado de unas 3 horas, las cuales para una niña de 5 años representaban una eternidad. Durante el camino había podido conocer mejor a los compañeros de su hermano mayor.

Su jounin era el más raro de todos. Su piel era de color azul y tenía unos extraños tatuajes simulando branquias o tal vez escamas, el chiste es que lucía como un tiburón, y a pesar de lo aterrador que parecía era bastante agradable y más simpático de lo que hubiera imaginado. Su nombre era Kisame.

Haku, quien hasta hace menos de 20 minutos creía una niña, resultó que era un chico bastante lindo. Con su cabello largo, más que el de ella, su delicada voz y su esbelta complexión podría pasar sin problemas como una dulce jovencita. Le habían explicado que era parte de sus habilidades como shinobi y había servido en muchas ocasiones para infiltrarse o engañar a viejos pervertidos, lo que significara eso; demasiado peligrosos y así evitar exponer a kunoichis menos experimentadas.

Suigetsu era parecido a Obito, hablaba hasta por los codos y siempre estaba de buen humor, aunque parecía tener una especie de rivalidad que no entendía con su profesor. Sus ojos violetas le parecieron particularmente encantadores, eran poco comunes, como los suyos. O al menos eso le había comentado el personal que trabajaba en la Mansión Uchiha.

Una fresca noche de Verano en la Aldea Oculta de la Hoja a los 5 años de edad.

El tren se detuvo finalmente en la estación principal de la aldea de la hoja. Cuando bajaron se sorprendió mucho al ver a Obito, junto con el que asumió sería su equipo, esperándolos. El corazón le pedía abalanzarse sobre su hermano mayor, pero su padre la había instruido bien. No iba como la hermana de Obito o Shisui, iba como la hija de Uchiha Madara, líder del Clan del País del Agua. Debía comportarse como una digna representante.

Esperó a que los adultos hicieran los saludos y presentaciones pertinentes. Cuando tocó su turno hizo una leve reverencia. No muy pequeña, debía mostrar respeto, tampoco muy baja, la Princesa del Clan no estaba por debajo de nadie.

-Uchiha Hinata, un placer conocerlos a todos. Gracias por venir a recibirnos.

-¡Qué linda es tu hermanita Obito-kun!-chilló sonrojada la que se había presentado como Rin Nohara.

-Es un placer pequeña Señorita- sonrió tranquilamente Minato.- Debes tener la edad mi hijo, mañana en el Colegio los presentaré.

-¡Chibi, ven acá princesa!- Obito la cargó y apretujó.

Hinata hizo puchero, nadie estaba tomando en serio su formal presentación. En especial su tonto hermano mayor. Cuando la bajó estaba por reclamarle cuando Minato interrumpió. –Kakashi-kun será tu guardaespaldas durante tu estancia. Pero puedes acercarte con cualquiera de nosotros si necesitas algo- tocó su cabeza con cariño. ¿Qué nadie entendía que ella iba como Embajadora?

Sus ojos se posaron en Kakashi y entonces el tiempo se detuvo. Ni siquiera escuchó cuando Obito reclamó la razón del porque no podía ser él quien se encargara de su seguridad. Tal vez era lo diferente a que lucía de sus hermanos y su padre, el misterio que emanaba de esa cara semicubierta o su seguridad. Pero le pareció alguien asombroso. ¡Quería conocerlo más! Ahora Obito agitaba del cuello a Kakashi quien solo rodó los ojos y hacía caso omiso de sus reclamos.

-Es porque Kakashi-kun ya es un Jounin. No seas infantil Obito-kun- intervino Rin

El chico soltó a Kakashi.- Ya verás que pronto voy a alcanzarte- se cruzó de brazos y desvió la mirada.

-Chicos, chicos, cálmense- alzó las manos en son de paz- Por ahora los acompañaremos al Distrito Uchiha donde los espera una cena de bienvenida.

Cena se quedaba corta. Desde que atravesaron las grandes puertas de madera fina con los Abanicos propios del Clan, sin las olas de mar de su País; todo era música y color. Habían decorado las calles con flores de papel, globos, serpentinas, luces y toda la gente se acercaba a saludarlos o al menos se detenía para emitir una pequeña reverencia en señal de respeto.

Hinata nunca había tenido los ojos tan abiertos y llenos de asombro. Claramente las calles de Konoha eran mucho más grandes y llenas de gente que en Kirigakure. Y bueno, tampoco es que saliera mucho allá, por lo que era la primera vez que la rodeaba tanta gente y tanta alegría.

Sus mejillas se habían puesto rojitas con tantas atenciones. La gente no paraba de señalarla o saludarla. Se referían a ella como la pequeña Princesita, o pequeña señorita. Shisui parecía más cómodo al respecto y parecía que todos estaban acostumbrados a Obito. También pudo notar como algunas personas cuchicheaban sobre sus ojos Hyuuga.

Le habían explicado que para muchos seguía siendo un poco raro ver una Uchiha con ojos que no eran propios de su clan, y que pudiera darse el caso que experimentara cierto racismo. Que era así como tenerle desprecio a lo distinto. Lo cual no era correcto y debía informar de inmediato a Kakashi o a cualquiera de su grupo.

Afortunadamente la mayoría de las miradas y palabras que recibió durante el trayecto a la cena de bienvenida fueron cálidas como el viento de su País. Con pena, pero sin perder la elegancia sonreía y agradecía a todos.

La Mansión Uchiha de Konoha era más pequeña, sin embargo, se enamoró del estanque de peces naranjas que rodeaba toda la casa.

-Son peces Koi y son bastante amistosos. - le comentó Minato. La pequeña observó con emoción como se amontonaban en su dirección, casi como si tratarán de acercarse como el resto de la población de la aldea.

Al pasar el jardín llegaron hasta la entrada de la casa donde los aguardaban Fugaku y su esposa Mikoto, quienes portaban Kimonos negros al igual que sus dos hijos Sasuke e Itachi. Lucían muy elegantes y de pronto Hinata sintió que debió solicitar cambiarse antes de ir a dicha reunión.

-Tu ropa está bien Chibi, no te preocupes- le susurró Shisui. Llevaba leggins negros y un kimono hasta un poco arriba de las rodillas azul celeste. Tanto su hermano como los demás llevaban sus atuendos ninjas.

-Bienvenidos todos, es un honor recibir a los hijos del gran Uchiha Madara en nuestro hogar- los tres miembros hicieron una reverencia. Sasuke demoró un poco, pero hizo lo mismo que su hermano mayor.

-Parece que nosotros venimos de colados- le dijo al oído Suigetsu a Haku.

-El honor es nuestro Uchiha-sama- habló Obito, como hermano mayor, aunque no fuera el más talentoso, seguía siento el primogénito. - Ellos son Shisui y Hinata- ambos hicieron una pequeña reverencia.

Todos pasaron a un gran salón donde había una mesa enorme rectangular, junto a ella había una más pequeña.

-Está es la mesa de los niños, Sasuke por favor, acompaña a nuestra invitada especial Hinata-chan.

Los dos niños se miraron asombrados. Hinata no podía creer que nuevamente no estaba siendo tomada en cuenta como representante política de su Padre y de su País. Sasuke no daba crédito a que lo habían convertido en el niñero oficial de la niña de ojos raros y lo habían exiliado de la mesa de los adultos.

Mikoto huyó sin darle a tiempo a su hijo de protestar. Hinata se sentó con las mejillas sonrojadas de coraje y haciendo puchero. La cara de Sasuke era muy similar. Si al menos hubiera más niños sería lógico, pero solo eran ellos dos. Era la mesa de Hinata y Sasuke. Aparentemente los estorbos del Clan.

Sirvieron los primeros platos de comida y les colocaron una tetera con dos pequeñas tazas. Hinata suspiró, su misión como embajadora no estaba saliendo muy bien del todo. Volteó a ver a Sasuke quien al notarla desvió la mirada. Parecía que tampoco estaba haciendo amigos.

De pronto el pelinegro vio cómo su hermano mayor le hacía mímicas extrañas desde la mesa oficial. ¿Qué le señalaba? ¿La tetera? ¿Qué tiene de especial la tetera? Itachi hacía como si sirviera el té y le señalaba a la niña de ojos fantasmas. ¿Quería que le sirviera té? Una venita se desprendió de su frente. Ahora además de niñera tenía que hacerla de mesero.

Fue entonces que la vio. Ya no estaba haciendo puchero. Ahora parecía nostálgica, bastante triste en realidad. Volvió a ver a Itachi quien lo seguía animando para que le sirviera el té a la niñita.

Hinata regresó la mirada a su acompañante al escuchar el sonido del agua caer en su pequeña taza. Después él llenó la propia. Itachi le sonrió y regresó a la plática con los adultos.

-Gracias Sasuke-kun- sorbió con cuidado al igual que el niño, quien parecía más relajado.

El primer plato era una ensalada, vio como Sasuke devoraba sus tomates.

-¿Sasuke-kun quisiera los míos? Es que a mí no me agradan mucho los tomates- discretamente le acercó el plato. Ni siquiera lo pensó, con los palillos tomó los vegetales. Cuando llegó el segundo plato las tazas de té estaban vacías. Esta vez fue Hinata quien sirvió el té con una sonrisa que le robó un pequeño sonrojo a Sasuke. Había visto varias veces a su madre tener ese gesto con ellos. Sacudió la cabeza. Inclinó un poco la cabeza con los ojos cerrados como forma de agradecimiento, como solía hacerlo su padre. Tanto Shisui como Itachi se divertían con la escena.

-¿Cuántos años tiene Sasuke-kun?-

-Seis- respondió con orgullo- ¿Y tú?

-Cinco

-Entonces eso me convierte en tu senpai.- afirmó colocando su puño bajo la barbilla.

-Si, eso creo. – alzó un poco los hombros

-¿Por qué tus ojos son raros?

-¿Crees qué mis ojos son raros?- respondió consternada

-¡No!, bueno, quiero decir, diferentes a los Uchihas. Hay un niño en la Academia que tiene ojos como los tuyos.

-Dicen que heredé los ojos de mi madre. Ella era una Hyuuga. No conozco a ninguno así que no estoy segura.

-¿Era?

-Sí, mi madre falleció el día que nací-

Esto no estaba nada bien, primero le decía rara y ahora la estaba poniendo triste. Tal vez no era un experto, y en general las niñas no le importaban demasiado; pero ofender y hacer sentir tristes a las niñas era todo lo opuesto a lo que le había enseñado su madre.

-¿Quieres ir a jugar al jardín?

Los ojos de Hinata se iluminaron. Jugar en el jardín era una de las cosas que más le gustaba hacer con sus hermanos.

Cena aburrida durante el verano en el Distrito Uchiha del País del Fuego, a los 17 años de edad.

La plática cada vez se estaba volviendo más aburrida, fue en el tercer bostezo que Obito se dio cuenta de la ausencia de Kakashi. ¿Dónde fue el tarado? Al girar la cabeza notó la ausencia de su pequeña hermanita. Shisui platicaba amenamente con Itachi, al igual que los demás parecían absortos en diferentes temas.

Salió tan rápido y discretamente como sus ridículos goggles naranjas le permitieron. Caminó por el pasillo cuando estaba por llegar al jardín alcanzó a ver como su hermana corría feliz, de pronto el mocoso Uchiha la tocaba, con más fuerza de la esperada, haciéndola caer de frente en el pasto.

-¡Chibi!- intentó correr pero fue jalado con fuerza.

-Déjalos, solo están jugando- Kakashi mencionó tranquilamente, recargado en una de las paredes de madera.

-Pero chibi… ese mocoso abusivo ¡le voy a enseñar! - sin poder soltarse vio como Hinata se levantaba y como si nada correteaba a Sasuke de vuelta con una gran sonrisa en el rostro.

-Llevan así un buen rato, no la está lastimando. Es un poco tosco, pero creo que es algo normal en niños de su edad, no hay de qué preocuparse.

-Hablaré con su hermano mayor, esa no es forma de tratar a una niña- se cruzó de brazos molesto

-Tal vez…o podrías dejar de ser un estúpido hermano sobreprotector-

- ¿Tú qué sabes tarado? ¿No eres acaso su guardaespaldas? -

-En efecto, por eso he estado con ellos desde que abandonaron el salón principal. Si hubiera corrido algún peligro o Sasuke hubiera sido violento habría intervenido. Pero ambos la están pasando bien.

Obito respingó. Definitivamente le daría un sermón a Itachi y posiblemente a Hinata también.

Cuando la cena terminó y todos se despidieron Hinata caminó hacia la casa que le asignaron al lado de Kakashi y sus hermanos mayores. Era bastante pequeña, de dos pisos con un pequeño jardín al frente.

Había varios guardias custodiándola, lo que la hizo sentir algo nerviosa. Y más cuando descubrió que ninguno de sus hermanos pasaría la noche con ella.

-¿Pero por qué no pueden quedarse conmigo?-Obito se colocó a su altura.

-Lo siento Chibi, pero mi departamento es muy pequeño, tiene una sola habitación por lo que no sería apropiado para una Princesa como tú. –Sin mencionar que está hecho un muladar- Shisui debe ir con su equipo a prepararse para mañana. Kakashi estará cerca para cualquier cosa. -

Shisui se hincó junto a ellos. –Perdónanos Hina, tampoco podré acompañarte a tu primer día en la Academia. Sé buena con todos ¿si?- le picó la nariz con un dedo cariñosamente. Ella repitió el gesto con sus dos hermanos.

-Buena suerte en tu examen Onii-chan.-

-Gracias Chibi, Kakashi-san, cuida de mi hermana por favor-

-¡Más te vale cuidarla bien tarado! No como hoy que dejaste que ese mocoso la maltratara. - desvió la mirada enojado- Aún debo hablar con su hermano mayor para que guarde su distancia-

-¡Sasuke-kun no me maltrató, es mi amigo! Ss-Si Obito-nii-chan hace eso, no se lo voy a perdonar- lloriqueó

-¿Pero qué dices Chibi? No es la forma correcta de tratar a una niña delicada como tú. ¡Claro que deben reprenderlo! - agitó los brazos de arriba hacia abajo.

-Nn-no me digas Chibi.- infló las mejillas- ¡Onii-chan está siendo muy malo. Onii-chan no quiere que haga amigos! ¡Yya-ya no voy a querer a Obito-nii-chan!-

Obito se puso azul. Hina solo tartamudeaba cuando se encontraba muy molesta o muy nerviosa. ¿De verdad iba a perder el amor de su hermanita por eso demonio? Cada vez le caía más gordo Sasuke.

- ¡Bueno! No diré nada por ahora, pero si vuelve a tocarte voy a arrancarle las manitas al pequeño monstruito. - sacó los dientes

-¡Onii-chan está siendo muy malo! ¡Ya-n-no voy a qu-querer a Obito-nii-chan jamás! ¡JA-JA-JAMÁS!

Ahora era Obito el que estaba llorando. Shisui se llevó la mano a la frente con frustración. Hinata es una niña, sus cambios de humor y emociones exageradas son normales, pero su hermano ¡Dios!

-Hina es muy dulce para eso ¿no? Estoy seguro que Obito tiene la mejor intención, pero me aseguraré de que no haga nada- estúpido- inapropiado. Solo no quiere que nada malo te pase.- la abrazó tiernamente mientras le echaba una mirada de ya déjanos de pasar vergüenzas al que se suponía era su hermano mayor.

Al final los hermanos se abrazaron y todo quedó arreglado. Kakashi la dejó en la que sería su habitación y nuevamente le reafirmó que estaría cerca, y podía llamarlo a cualquier hora. La recámara era 10 veces más pequeña que la suya, y aun así la sintió inmensa.

Tenía un tocador bastante femenino, le habían dejado peines, moños, ligas, perfumes incluso un pequeño jarrón con algunas flores. Sus maletas estaban junto a la cama. Había un baño con una tina y de igual forma lo habían llenado con jabones y toda clase de artículos de limpieza. Tenía una pared formada por cubos de azulejo semitransparentes y una rejilla de ventilación.

Movió la cortina de la habitación y le extrañó que la ventana no pudiera abrirse y el cristal parecía bastante grueso. Le restó importancia y comenzó a sacar algunas de sus cosas. Tomaría un baño y después se iría a la cama. Había sido una velada fantástica, se preguntaba que aventuras le depararían al día siguiente.

Esta vez la emoción no pudo con el cansancio y no tardó en dormirse. Sintió pesados los párpados, tras la ventana podía ver la luna, solo había una o dos estrellas. Cerró los ojos sonriendo. Al menos el cielo no lucía tan diferente.


Notas:

Me apresuré un poquito con este capítulo por el inicio del SasuHina month 2021, ya que quedaba perfecto con el primer tema El comienzo de nosotros. Planeo describir bastantes aspectos de la infancia de Hinata por lo que falta mucho para introducir un romance propiamente y puede que no sea con Sasuke. Pero esta interacción con él será importante en el futuro.

Gracias por sus favorites, follows y reviews.

Un abrazo!

:)