Crónicas del Agua


Una tranquila y fresca mañana de verano en la Aldea escondida de la hoja, a los 5 años de edad.

A la mañana siguiente se preparó con esmero. Se dio cuenta que no había sido tan buena idea traer sus kimonos ya que no tenía quien le ayudara a hacer el moño de su obi. Se colocó unos leggins morados y un vestido lila hasta las rodillas de manga larga. Parecía un día agradable pero el clima no era tan cálido a lo que estaba acostumbrada. Se cepilló el cabello, se colocó un prendedor con el abanico Uchiha que le habían dejado en el tocador.

Cuando bajó al comedor había todo un buffet de comida. Desde fruta, cereales, huevos y yogurts hasta arroz blanco y pescado crudo. Té, agua, leche, jugo. Solo había un lugar puesto por lo que se sirvió un poco de todo y se sentó a comer, feliz por el detalle, pero un poco triste de ver la mesa vacía.

Cuando salió Kakashi ya la esperaba.

-Buenos días Hinata-dono. ¿Está lista? - Bajo la máscara podía percibir su amable sonrisa, el ojo que no estaba cubierto resplandecía. Sintió como se le encendían las chapitas. Había olvidado por completo lo especial que le había resultado el chico de cabellos plateados. Encima hoy lucía más amigable.

–Buenos días, Kakashi-san- juntó los dedos con vergüenza. – Estoy un poco nerviosa pero también me siento emocionada.

-Es completamente normal, pero estoy seguro que le irá muy bien, vamos antes de que se haga tarde. – le ofreció la mano y Hinata la tomó gustosa. Era como cuando sus hermanos la llevaban de un lado a otro. El gesto la llenó de ternura y suavidad, a pesar de la aspereza de sus palmas.

Las calles no estaban tan animadas como la noche anterior, y la gente parecía más preocupada por llegar a sus empleos y actividades cotidianas que por los ojos extraños de una niña extranjera. Salieron del distrito Uchiha, Hinata contemplaba maravillada los enormes pinos verdes que había por doquier. Estaba más acostumbrada a las palmeras y otro tipo de árboles tropicales.

Cuando llegaron a la entrada de la Academia y comenzó a ver varios grupos de niños se sintió un poco intimidada. Se detuvo frente a las grandes rejas de la escuela. Estaba comenzando a arrepentirse, pero llegó a la mente la imagen de su padre, confiando en ella la misión de hacer amigos. Especialmente los niños de los clanes importantes.

-Hasta aquí puedo llegar yo. Debe entrar sola Hinata-dono- la niña respingó pegándose más a él. Parecía más fácil decirlo que hacerlo. La Puerta de la entrada se veía cada vez más lejana, y ella se sentía tan nerviosa.

-Hinata-chan buenos días.- La amable voz de Minato la volvió a la realidad. Lo saludó con una reverencia sin soltar a su guardaespaldas y fue cuando vio que el jounin no venía solo. Un niño con su mismo cabello rubio despeinado y grandes ojos azules la observaba. Hinata comenzó a cubrirse cada vez más con Kakashi, se había convertido en su escudo humano.

-¡Dijiste que sus ojos eran bonitos pero más bien son raros dattebayo!- Se sobresaltó nuevamente y enterró su cara en el brazo del Uchiha.

-¡Naruto!- reprendió Minato. –Eso no es apropiado. Sus ojos no son raros son especiales ¿verdad?-

-Si, si, fue lo que quise decir. A veces digo tonterías, ¡lo siento dattebayo!-

-Él es mi hijo Naruto Uzumaki, es un poco atolondrado…tenle paciencia. - le guiñó el ojo- Y ella es Hinata Uchiha. ¿qué te parece si la acompañas hasta el salón de clases?

-¡Claro! ¡Yo me encargo!- gritó- Ven conmigo Hinata-chan, te presentaré con el resto- y sin más, prácticamente la arrancó del brazo de Kakashi y la arrastró hasta la entrada. Caminaban entre los niños y de pronto entre los pasillos alguien pareció llamar a Naruto. Éste se olvidó por completo de Hinata y la dejó ahí en medio del vaivén de personitas.

¿Por qué de pronto se sentía tan sola? Estaba muy ansiosa por ir a la escuela, porque ahora de pronto se había convertido en la tarea más difícil del mundo. Shisui-nii. Obito-nii-chan. Otou-san. ¿Por qué nadie estaba con ella? Había fracasado en su misión. Nada estaba saliendo como había pensado.

Un niño pasó corriendo, tirándola en el proceso. Cayó en el suelo y ya no pudo contener el llanto. Apenas unas lágrimas solitarias corrieron por sus pequeñas mejillas mientras se hincaba en un intento por ponerse de pie.

-¡Oye tonto! ¡Fíjate por donde vas! ¿Estás bien? - Una niña de cabello corto rubio y unos preciosos ojos azules le sonreía. Hinata asintió mientras la ayudaba a levantarse. –No te había visto ¿Eres nueva?

-Si, es mi primer día.

-¿En qué año vas?

-Primero

-¡Genial! Yo igual y solo hay un primer grado así que seguro vamos juntas. Me llamo Yamanaka Ino. ¿Tu nombre es?

-Uchiha Hinata. Gr-gracias por ayudarme.

-¡No es nada! ¡Ven conmigo!

Las chiquillas atravesaron juntas los pasillos hasta llegar al salón. Al entrar Naruto jugaba con otros niños, la vio, le agitó la mano y sonrió como si no hubiera pasado nada. Sasuke estaba sentado en un pupitre junto a la ventana, al verla le desvió la mirada, como si no existiera. Se sintió triste y agradeció a Ino el que no le diera tiempo a digerir esa tristeza. La jaló como muñeca de trapo y la presentó con su bolita de amigos.

-Ella es Sakura, ellos son Kiba-kun, Shino-kun y Shikamaru-kun. –La pelirrosada le sonrió alegremente, Shino y Shikamaru asintieron con una sonrisa tranquila. El castaño por otro lado comenzó a olfatearla. Hinata se sonrojó y juntó sus manos dando un pequeño gritito asustada.

-No hueles como de por aquí- Ino le dio un coscorrón. -¡Deja de actuar como si fueras un perro! El hecho de que tu clan utilice canes no significa que seas uno. ¡Creerá que todos somos tan raros como tú baka!

-N-no pasa nada Ino-chan. Yo soy Uchiha Hinata, e-espero podamos ser amigos.- se inclinó levemente

-¿Uchiha?- parpadeó la pelirrosada.- ¿Acaso eres algo de Sasuke-kun?-

-No pareces una Uchiha, tus ojos son como los Hyuuga.- mencionó Shino ajustándose sus lentes oscuros.

-S-soy del Clan Uchiha del País del Agua y m-mi madre era una Hyuuga.- juntó sus dedos con nerviosismo.

-¡Eso es genial! ¡Tenemos una compañera extranjera!- gritó emocionada Ino. Todos los niños del salón se detuvieron un momento a verla. Luego todo continúo como si nada.

-Deja de hacer un escándalo por todo Ino, la estás incomodando. - reprimió Shikamaru dando un bostezo y recargándose en su mesabanco.

-Algunos preferimos disfrutar la vida que sólo dormir o ver las nubes- respondió con acidez

Shikamaru se acomodó mejor ignorándola por completo. –Lo que tú digas- No tenía ganas de discutir con la intensa de su amiga.

Las clases comenzaron con normalidad. Luego de una pequeña presentación comenzaron con números, colores y letras. Enseguida los contrastes de aquella diversión infantil pasaron a la defensa personal, manejo de armas y el chakra. Algunas cosas no le eran tan ajenas, había crecido hasta ahora rodeada de ninjas y en un futuro esperaba convertirse en una gran kunoichi.

Por su inocencia infantil, nadie parecía notar que los estaban educando para ser minisoldados. Para sorpresa de Hinata, luego de hablar sobre los puntos vitales del chakra pasaron a arreglo floral. Por ridículo que sonara.

Al parecer era de vital importancia que una kunoichi, además de asesinar, supiera el orden correcto de las flores. Hinata descubrió que le encantó y que tenía talento natural para ello. En el País del Agua solía ver arreglos florales por doquier, sinceramente nunca les había prestado demasiada atención. Le gustaban, la hacían sentir alegre, pero nada más. Ahora descubría que era todo un arte y requería de bastante sensibilidad armonizar un arreglo floral. Y también suficiente conocimiento para reconocer las propiedades e intenciones que podían transmitir simples plantas.

Al finalizar todos presentaron sus trabajos. Por mayoría de votos, Ino había armado el mejor arreglo, seguida de Hinata. Las dos se sonrieron en sincronía sosteniendo sus pequeños floreros de madera.

En el recreo parecía una regla no escrita que las niñas se sentaban con las niñas y los niños con los niños. Ellas se tomaban su tiempo comiendo e intercambiando sus alimentos. Ellos devoraban la comida y empezaban a corretearse, jugar canicas o cualquier cosa que los mantuviera activos. Al terminar las clases se despidió de sus nuevas amigas. Kakashi la esperaba tranquilamente en la entrada.

-¿Cómo ha estado su día Hinata-dono?-

Hinata apretó su pequeño arreglo floral en el pecho. –Ha sido un lindo día - de pronto vió salir a Sasuke pasando de ella como si fueran dos extraños- aunque… parece que Sasuke-kun se olvidó de mí.- bajó la cabeza con tristeza

- ¿Y Naruto-kun? ¿No la acompañó durante el día? -

-Él me olvidó en el pasillo...y ya no me habló durante las clases…creo que tampoco quiere ser mi amigo. A-al menos Ino y Sakura fueron lindas conmigo- sonrió resignada.

-No se angustie- dio delicados golpecitos en su cabeza, despeinándola un poco. – Los niños a esa edad solemos ser…. bastante despistados y hasta un poco torpes. - sonrió bajo la máscara. –Me alegra que haya hecho amigas.

Durante el camino a la casa Hinata le platicó sobre su día, eso le levantó el ánimo. Al final de la semana, se sentía muy feliz de tener 2 amigas cercanas y de todas las cosas nuevas que había aprendido.

- ¿Irás en la tarde al parque de juegos? -

Hinata miró a Ino confundida. No sabía de qué hablaban.

-Dile a tu guardaespaldas que te lleve. Todos los viernes por la tarde nos reunimos ahí.

-Los adultos nos dejan jugar hasta que nos cansamos. - agregó feliz Sakura.

-Así es. ¡Toda la clase estará así que asegúrate de ir!


Tarde de un viernes de verano en la Aldea Escondida de la hoja. Área de juegos a los 5.

Cuando le comentó a Kakashi, le dijo que la llevaría con gusto. Nunca había visto tantos niños jugando, fuera de la escuela al menos. Se unió al grupo de siempre. Kiba sugirió jugar a las escondidas, en un principio todos aceptaron, pero al ver que él los encontraba fácilmente gracias a su desarrollado olfato lo ánimos se tensaron.

-¡No es justo dattebayo! Ese niño perro siempre nos encuentra

-¿A quién le dices niño perro tarado?-

-¡A quién crees niño perro!

Todos rieron cuando el Inuzuka en un acto reflejo comenzó a gruñir. Era gracioso, en unos años entenderían la mimetización que debían poseer en su clan con los perros, se iba trabajando en ello desde que los bebés nacían, Kiba no lo podía evitar. Las horas continuaron y cuando menos lo notaron el sol se estaba poniendo. Quedaban Hinata, Shino, Kiba y Naruto únicamente.

-Es extraño que nuestros padres aún no lleguen. - comentó Shino

-Es cierto, incluso Hana se ha retrasado y no alcanzo a percibir su esencia, creo que ni siquiera está en la aldea.

-Tal vez tuvieron alguna reunión o algo así- se rascó la cabeza Naruto

-Kakashi-san tampoco está. - mencionó con preocupación Hinata. El jounin nunca la dejaba sola, era extraño que no le hubiera avisado de su retirada.

-No te preocupes Hinata-chan, seguro tuvo que ir con mi padre. Mientras no esté yo te protegeré ¿de acuerdo? -

Con un sonrojo lleno de felicidad sonrió. –¡Gracias Naruto-kun!

-¿Y tú que podrías hacer? Yo te protegeré mejor Hinata-chan- la pegó a su lado Kiba

-¿De qué hablas niño perro? Hinata está más seguro cerca de mí dattebayo!- El rubio la jaló hacia su lado. Y así entraron en una lucha por quien cuidaba mejor a la pequeña quien era jalada como un pequeño juguete de un lado a otro.

-Ni siquiera me tomaron en cuenta en su discusión. Yo también puedo cuidar de Hinata-chan- mencionó molesto Shino.

-Los tres pueden cuidarme…si quieren. -susurró

-Hinata-chan tiene razón, ¡los tres lo haremos dattebayo!-

-Si, es el trabajo de un hombre después de todo cuidar de las niñas. –

-Bien dicho Shino- Kiba estuvo a punto de mencionar que el macho alfa era quien cuidaba de la manada, pero se lo guardó para sí mismo.

Pasó un rato más y se hizo de noche, comenzaron a sentir algo de frío.

-Esto es extraño, tal vez deberíamos a ir mi casa y ahí esperar a los adultos. - comentó Shino.

-Pero Kakashi-san no sabrá donde estoy- dijo entristecida

-No te preocupes Hinata-chan, el clan Aburame se encargará de eso.

-Si, vamos a casa de Shino, ¡ya tengo mucha hambre dattebayo!-

-De acuerdo vámonos. - acordó Kiba tomando la delantera. Cuando estaban por salir del parque se encontraron la figura del jounin de cabello plateado.

-¡Kakashi-san!- corrió hasta él- ¿Podemos acompañar a mis amigos a casa? No han llegado sus padres y es tarde-

-Lo siento Hinata-chan, pero debemos irnos. No creo que 3 varoncitos corran peligro o ¿si?-

-¡Por supuesto que no dattebayo! Ve a casa tranquila Hinata-chan-

Algo en el tono de Kakashi entristeció a Hinata haciéndola dudar en tomar la mano que le ofrecía. Cuando iba a hacerlo sintió como otra mano la agarraba fuertemente de la muñeca y la aventaba hacia atrás, evitando caer únicamente gracias a los reflejos del Uzumaki y Aburame.

-¡Kiba-kun!

-¡¿Estás loco o qué te pasa niño perro?!

-Naruto, Shino. Este sujeto no es Kakashi. Pase lo que pase protejan a Hinata-chan. - dijo sacando los colmillos e inclinando ligeramente su cuerpo.

-¿De qué hablas Kiba-kun?- dijo con falsa demencia.- Soy yo, solo me retrasé un poco es todo. Esa no es forma de tratar a una niña.

-¡No me digas como tratar a una niña idiota! ¿Además, no sabes que el tío Kakashi es mitad Inuzuka? No hueles para nada como él.

-¡Es cierto! Kakashi-san me llama Hinata-dono, no chan-gritó Hinata. Tanto Naruto como Shino tomaron posiciones frente a Hinata.

-Pequeño perro problemático. Si te hubieras quedado callado no tendría que matarlos. La sangre de tus amigos quedará en tus manos. Y de todas formas me quedaré a la niña híbrida. – la voz con que lo dijo los aterró a todos, ya no era la agradable voz del amable jounin que conocían. Sonaba oscura y tétrica. Sin embargo, conservaba su apariencia física.

No pudieron hacer nada, las patadas y puños que le aventaron fueron bloqueados con facilidad. En un santiamén estaban en el piso. Hinata estaba paralizada, temblando con los ojos muy abiertos, viendo como si todo pasara en cámara lenta. Estaba a dos pasos de llegar a ella cuando la pequeña mano de Naruto jaló el pantalón del atacante.

-No te la llevarás, corre Hinata-chan- apenas y podía hablar. Lo vio con desprecio y hasta cierta lástima. ¿Qué podía hacer ese pequeño niño en su contra? Le rompería el cráneo de forma rápida. Alzó su pierna para hacerlo.

-¡Deténgase! N-no dañe a Naruto-kun. Haré lo que me diga, pero ¡no los lastime más por favor! - aun llorando estaba decidida al menos lograr que los dejara con vida. No entendía que podía tener de especial para que nuevamente quisieran secuestrarla. Pero era mejor que solo tomaran su vida y no la de los cuatro.

-Niña lista- pateó a Naruto de una forma no muy amable para soltarse de su agarre, pero no lo mató. Hinata cerró los ojos, sin poder dejar de temblar, esperando a que aquel hombre se la llevara. Obito-nii-chan. Shisui-nii. Otou-san. Lo siento.