Crónicas del Agua


Inquietante noche de verano en la Aldea Escondida de la Hoja. 5 años de edad.

Sintió como unos brazos la sostenían de forma rápida, sin embargo, se sorprendió al abrir los ojos encontrarse con un cabello dorado como el sol.

-¡Minato-san!-lloró.

-Ya estás a salvo Hinata-chan. Todo terminará pronto. - En un segundo volvieron a transportarse hasta donde se encontraba Obito. La depositó en sus brazos.

-¡Onii-chan! Mis amigos ellos….

-Tranquila Hina, todo va a estar bien. Ahora debo llevarte a casa. - corrió con ella sobre los techos de todo Konoha.

Cuando llegaron había el doble de seguridad alrededor de la propiedad. Sin darle más explicaciones la dejó diciéndole que volvería más tarde. Con toda la angustia del mundo esperó y esperó. En algún punto el sueño la venció. Eran altas horas de la madrugada cuando algunos ruidos fuera de su habitación la despertaron.

-Chibi, ¿estás despierta? ¿Puedo pasar?

-S-ssí, pasa Obito nii-chan.- respondió sin salir de la cama

Obito se sentó en la orilla de la cama. Hinata lo miraba con ojos grandes y con lágrimas sin derramar, sentada cubierta hasta el cuello con las sábanas.

-Mis amigos…

-Ellos están a salvo y fuera de peligro Chibi, no te preocupes. Ya están con sus familias en casa.

-Qué alegría….- cerró los ojos y empezó a llorar

-Chibi…- con cuidado su hermano se acercó a ella y la abrazó, como una pequeña bolita de algodón.

- Todos estamos bien, no te preocupes. - acarició su cabello con cariño.

-Y Kakashi-san…¿Por qué me dejó sola? ¿Él está bien?- dijo entre sollozos sin despegar la cabeza de su pecho.

-Si. Recibió un falso llamado del Hokage al igual que varios Jounins, no puedo contarte más detalles, pero no te preocupes, mañana vendrá a cuidarte como de costumbre y ¿qué crees?

Hinata alzó un poco el rostro para verlo a los ojos expectante.

-Está noche Super Obito está a cargo de tu seguridad. - le sonrió ampliamente. - Estaré en la habitación de al lado.

Hinata se aferró más a él. –No quiero estar sola. Obito nii-chan quédate conmigo por favor.

-De acuerdo, pero solo esta noche ¿ok? Casi lo olvido- dijo estrellando su puño contra la palma de su mano y viendo hacia el techo. –Shisui aprobó su examen escrito y las preliminares. Mañana iremos a celebrar. Así que trata de descansar.

Cuando se despertó estaba sola en la habitación. Se talló los ojos mirando a su alrededor. Había unos papeles sobre uno de los burós que no reconocía de antes pero no les dio mayor importancia. Tomó un baño y se vistió. Esta vez eligió un fresco vestido lila y sandalias sencillas. Cepilló su cabello y se colocó un sombrero, un atuendo que normalmente usaría en su País.

La casa estaba muy silenciosa, había algunos guardias rodeando la casa, pero nada comparado con la otra noche. Abrió la puerta principal y aunque dudosa salió al pequeño jardín a explorar. Se sintió feliz de reconocer algunas flores que antes no le habría prestado atención.

Sin previo aviso una fuerte ventisca la hizo encogerse un poco y detener su vestido para evitar que se le levantara. Su sombrero no tuvo la misma suerte y se fue volando lejos de la casa. Sin pensar salió corriendo tras él. El aire era obstinado, pero Hinata también. Mientras más soplaba más corría y el sombrero no parecía querer detenerse. A veces parecía engañarla porque cuando caía al piso muy cerca de sus manitas, nuevamente el viento resoplaba con fuerza y lo arrastraba más lejos. No se dio cuenta de del tiempo ni el espacio. Finalmente, el viento pareció rendirse y alcanzó triunfante su sombrero.


Fresca mañana de verano en algún punto desconocido fuera del Distrito Uchiha del País de Fuego.

Sacudió el sombrero con cuidado y lo colocó sobre su cabeza. Después vio con horror que no tenía idea donde estaba. Se había alejado mucho sin darse cuenta. No muy remotamente, vio dos puertas grandes de madera, corrió hacia ellas. Cuando se acercó reconoció las grandes llamas que estaban dibujadas. Las llamas del Clan de su madre. Sonrió emocionada.

Nadie se opuso a que entrara, los guardias con ojos como los suyos incluso le hicieron una pequeña reverencia y la dejaron pasar. Las casas y los locales eran prácticamente iguales a los del Distrito Uchiha, sin embargo, el ambiente se sentía completamente diferente.

La gente caminaba de una forma en la que parecía que flotaban, todo estaba exageradamente silencioso. Siguió caminando, preguntándose a sí misma si alguna vez su madre habría transitado las mismas calles. ¿Su casa estaría cerca? ¿Habría asistido a la misma Academia? A su regreso le preguntaría a su padre.

Caminó por largo tiempo hasta que llegó a una gran casa antigua. Las puertas estaban abiertas, había mucha gente entrando y saliendo respetuosamente. Todos vestían de negro y parecían demasiado absortos en su tristeza como para notarla. Con un poco de miedo, pero motivada por su curiosidad ingresó a un enorme patio. Subió unas escaleras que la llevaron a un enorme recibidor. Al fondo había un ataúd rodeado de muchas flores y la fotografía de un señor con ojos perlados y cabello castaño. Caminó hasta él. A los pies del retrato había un niño tal vez un poco más grande que ella, bastante serio.

-¿Sabes quién es? Deberías al menos quitarte el sombrero en señal de respeto- espetó con tono amargo.

Hinata se sonrojó. –Yo…lo s-ssiento- con nerviosismo se lo retiró e hizo una pequeña reverencia.

-Nunca te había visto por aquí.- Podía sentir los ojos inquisidores de aquel niño, atravesarla. Era una sensación extraña. ¿Así se sentían todos respecto a sus ojos? Quizá si tenía ojos raros después de todo.

-No..yo s-solo pasaba…siento haber entrado…s-ssin permiso.- Hizo otra reverencia y salió tan rápido como pudo sin correr. Exhaló fuertemente cuando llegó al portón de la casa.

-¿Conocías a mi tío?- sintió la voz dura de aquel niño en el cuello. No pudo evitar emitir un grito que hizo voltear a la gente que estaba alrededor. Endureciendo las facciones y suspirando con molestia la tomó de la muñeca y la llevó hasta un jardín al fondo de la casa.

-¿Conocías a mi tío?-

-¿Era su tío?- el chico solo asintió.

-Siento lo de su muerte. Y no, no lo conocía…yo solo pasaba por aquí…realmente…siento haber entrado sin permiso.

-Cualquiera puede entrar, solo muestra más respeto la próxima vez que vayas a un funeral.

-Si, lo s-siento. - Hinata sintió por primera vez un silencio incómodo. Él la miró esperando algo de ella, pero no sabía qué.

-Bueno, ¿no vas a irte?-

-¡Si! Tiene razón….es que no sé a dónde…- lo miró sonrojada.

-Ve a tu casa.

-Es que no sé dónde está mi casa…me perdí.

Nuevamente lo vio suspirar con frustración. Cerró los ojos y cruzó los brazos. -¿Cuál es tu nombre?

-Hinata y ¿el suyo?

-Neji. ¿Cuántos años tienes?

-Cinco.

-Vamos, te llevaré a la oficina del Hokage. Ellos podrán ayudarte.

-¡No es necesario Neji-san! Pediré ayuda a alguien más, no puedo hacer que me acompañe en un día….como este….lo siento.

-Mi tío se avergonzaría si dejo a una niña perdida sola, incluso el día de su funeral. Sígueme.

Abandonaron el distrito Hyuuga en completo mutismo. Aunque Hinata lo miraba de reojo frecuentemente. Era más alto que ella, probablemente sería dos o tres años mayor.

-¿Tengo algo en la cara?

-¿Qué? No, no no, para nada. Yoo…perdón…es que….nunca había visto a nadie…como yo…- Neji alzó una ceja incrédulo.

-¿Cómo tú? ¿Te refieres a un Hyuuga?- preguntó con ironía.

-Si…solo tengo una pintura de mi madre así que….

-¿Y tu padre?

-Él no es un Hyuuga ni mis hermanos. - respondió inocentemente-

Neji se detuvo abruptamente y Hinata tuvo la sensación de que la temperatura había descendido.

- ¿Quién es tu padre?

-Uchiha Madara- dijo con una sonrisa. Los segundos que siguieron se sintieron pesados, largos…-¿Neji-san?

-¿Eres la hija de Uchiha….Ma-da-ra?- dijo con voz fría y seca. Se le quedó viendo fijamente y sin entender nada, vio con horror como las venas de sus ojos se hinchaban y oscurecían. No pudo evitar mover una pierna hacia atrás. Comenzó a temblar. ¿Qué era eso en sus ojos? Miedo. El miedo la invadió completamente.

-Sus ojos…Neji-San…¿Qué le sucede a sus ojos?

Una sonrisa maquiavélica adornó sus facciones. -¿Tampoco habías visto un Byakugan?-

¡Byakugan! No entendía muy bien del todo como funcionaba, pero lo había escuchado de su padre en varias ocasiones. Había imaginado que sería similar al Sharingan, pero no era así en lo absoluto. Los ojos rojos no lucían para nada aterradores. Los de Neji le parecieron sacado de una historia de terror.

-¿Tienes miedo Hi-na-ta?-

-N-nno, solo estoy sorprendida- trató de sonar segura

-¿De verdad? Puedo ver las corrientes de chakra de todo tu cuerpo. Parece bastante agitado- avanzó hacia ella, haciéndola retroceder torpemente dos o tres pasos hasta caer en el piso.

-¿Sabías que con un solo dedo puedo detener tu corazón?- alzó un dedo. Su voz era plana y sombría.

Hinata se llevó una mano al pecho. -¿P-pero porrr-que haría esso Neji-ssan?

-Un Híbrido como tu es una aberración, un insulto para la Diosa Kaguya. Nunca debiste existir.

¿Híbrido? Reconocía esa palabra de su último ataque, pero no sabía su significado. Nunca había escuchado hablar de la Diosa Kaguya. Hinata siguió retrocediendo arrastrándose desde su posición, Neji la seguía caminando lentamente. Escuchó el sonido de la madera en su espalda, había llegado hasta un árbol. Neji levantó dos dedos, listos para clavarlos en su corazón.

¿Era el fin? ¿De verdad este niño podría matarla con dos dedos? ¿Merecía morir? ¿Qué había hecho?

-L-llo s-siento-

-¿Por qué lo sientes?-

-N-no sé…lo que hice….para… a Neji-san…pero lo s-ssiento.- apretando ambas manos en su pecho comenzó a llorar.

-Supongo que no es tu culpa, si te sirve de consuelo, haré que sea rápido. – espetó con voz seca.

Justo a 1 cm de alcanzar su pecho una fuerte mano detuvo la muñeca de su atacante. Pudo sentir la calidez del chakra que emitían los dedos, había sentido ligeramente un ardor cerca de su corazón.

-¡Neji! ¡¿Acaso has perdido el juicio?!

-¡Pero Padre! Esa híbrida es la culpable de la muerte del tío Hizashi. Debe morir por ello, en nombre la Diosa Kaguya…- el sonido de la cachetada que recibió la recordaría por siempre la pequeña. Su nariz empezó a sangrar.

-¡Niño estúpido! Nadie te pidió que tomarás venganza. Mi hermano cometió un error y pagó con su propia vida por sus crímenes.

-¡Hinata!- gritó Obito

En un instante aparecieron sus hermanos mayores y Kakashi.

-¡Onii-chan!- gritó corriendo tan pronto sus piernas le respondieron hacia Shisui. Éste la abrazó fuertemente, sin despegar la mirada llena de odio hacia los atacantes de su hermana menor.

-Hiashi-sama, ¿Nos puede explicar que está pasando? - preguntó Kakashi

-¿Qué va ser tarado? ¡Es mocoso intentó lastimar a nuestra hermanita! El Clan Uchiha no puede tolerar esa ofensa.

-Lamento mucho las acciones de mi hijo, les puedo asegurar que será fuertemente reprendido. Sin embargo, espero entiendan el dolor que estamos experimentando por la muerte de mi hermano Hizashi. No volverá a ocurrir algo como esto. Les doy mi palabra.

Antes de Obito pudiera responder Kakashi aceptó, asegurando que debía informar al Hokage de cualquier forma y dependiendo del castigo que le impusieran al niño, el Clan podría elegir aceptarlo o exigir alguna otra compensación.


Tarde de un fin de semana durante el verano en la Aldea Oculta de la hoja.

En el hospital luego de un chequeo general les informaron que no había ningún daño físico. Sin embargo, debería asistir al menos unos días a terapia con la psicóloga y tomar infusiones herbales para los nervios.

-¿A dónde quieres ir a celebrar Shisui?- preguntó casualmente Obito mientras abandonaban el hospital

-Creo que deberíamos dejarlo para después, Hinata debe descansar. – dijo mientras acariciaba con cariño su cabeza

-Estoy bien Shisui-nii. No quiero que por mi culpa no celebremos algo tan importante para ti.

-No tienes que hacerte la fuerte Hina. Acabas de pasar por una situación difícil por segunda vez, no hay nada de qué avergonzarse.

-Estoy bien onii-chan. Gracias por preocuparte por mí.

-Estoy de acuerdo Shisui. Creo que le serviría para distraerse.

-Tu solo quieres un pretexto para ir a ver a Rin ¿no es cierto? - mencionó Kakashi viendo al frente. Las mejillas de Obito se pusieron rojas

-¿Y por qué necesitaría un pretexto para ver a mi compañera de equipo tarado? ¡N-no tiene nada que ver con eso!- gritó agitando los brazos. Hinata lo veía sin entender las reacciones de su hermano mayor.

-Tienes razón. Además, Rin no tendría por qué estar ahí. Después de todo es la celebración de los exámenes chunin.

-¿Rin no estará ahí?- los ojos de Obito se llenaron de tristeza. -¿Entonces qué demonios haces aquí imbécil?- gritó enojado

-Soy el guardaespaldas de la pequeña Hinata. ¿No es así?- le dijo con ternura viéndola a los ojos mientras le ofrecía la mano. Ella se sonrojó y la tomó con cuidado asintiendo.

-¡Oye! ¡No toques a mi hermanita!- reclamó

-Onii-chan está siendo grosero otra vez con Kakashi-san.- Hinata infló sus mejillas

-¡Pero chibi! ¡No deberías tocar la mano de ningún otro hombre que no sea la de tus hermanos mayores!- lloriqueó agitando sus brazos nuevamente con marcada desesperación.

Esta vez Hinata no dijo nada solo le volteó la cara y se pegó más al brazo de Kakashi.

-¡Chibi! ¡Shisui dile algo!- lo veía con los ojos llenos de lágrimas.

-Kakashi-san solamente está haciendo su trabajo y Hinata solo tiene 5, no exageres. - dijo suspirando.

-¿No te molesta que otro hombre toqué a nuestra hermanita bebé? ¡La estás arrojando a los brazos de este tarado! ¡En unos años nos dirá que se marchará con algún pervertido y será tu culpa!-

Shisui abrió los ojos con sorpresa, incluso Kakashi, que de pronto lo había hecho sentir como una especie de pedófilo.

-¿Qué significa pervertido?- Hinata lo miró con curiosidad. Era la segunda vez que escuchaba esa palabra. ¿Sería algo así como malvado? Obito se puso rojo como tomate.

-No es una palabra por la que Hinata-dono deba preocuparse. Cuando sea mayor Obito se la explicará. - lo miró con falsa malicia. El pelinegro respingó nervioso.

Llegaron a un restaurante bastante grande. Hinata vio con detenimiento las fotografías que colgaban en la gran pared del mostrador. Estaban ordenadas cronológicamente, la primera era un pequeño puesto callejero, después un pequeño local y enseguida el actual con un gran listón de inauguración. En cada una había un señor y una jovencita, los cuales también mostraban cambios en su edad.

-¡Hey! Por aquí Shisui- gritó entusiastamente Suigetsu desde una mesa del fondo. Junto a él se encontraban Haku y Kisame. Frente a ellos estaban Itachi y Sasuke. Hizo una pequeña reverencia y para su fortuna quedó sentada en medio del jounin de cabellos plateados y Haku.

-Escuché lo qué sucedió Hinata-chan. ¿te encuentras bien?- le preguntó con voz delicada el ninja con rasgos marcadamente femeninos.

-Si, mis hermanos llegaron a tiempo para ayudarme. Aunque aun no entiendo porque Neji-san estaba tan molesto conmigo.

-No llames a ese mocoso con sufijos, no lo merece. - espetó molesto Obito sirviéndose té.

-Es bueno ver que no le ocurrió nada grave a Hinata-chan ¿verdad Sasuke?- inquirió Itachi

Sasuke solo se limitó a asentir desinteresadamente. La plática se volvió bastante animada hasta que sirvieron los grandes de tazones de ramen. Hinata estaba maravillada, la variedad de colores y olores que desprendía su comida. Todos quedaron sorprendidos cuando vieron que había terminado por completo su platillo.

-Estaba muy rico y creo…que tenía mucha hambre- mencionó sonrojada con las miradas fijas en ella.

Después con tazas humeantes de té brindaron por aprobar la primera y segunda parte del examen. Había escuchado que los miembros del equipo de Itachi, un tal Tenma y una chica llamada Shinko, no lo consiguieron. Obito lucía algo triste. ¿Sería por la ausencia de la integrante de su equipo Rin? Shisui e Itachi se veían bastante animados conversando, al parecer tenían mucha afinidad. Sasuke lucía irritado e incluso había percibido una mirada bastante intimidadora hacia ella en más de una ocasión. Tal vez después podría preguntarle porque estaba molesto. Haku y Kakashi no habían dejado de prestarle atención y preocuparse por ella en ningún momento. Kisame y Suigetsu ya iban por el tercer tazón de ramen, compitiendo por ver quién podía comer más.

Días después ocurriría un hecho que marcaría por siempre la vida de Hinata. Nunca podría olvidar los gritos desgarradores de su atacante, Neji Hyuuga, frente a los miembros más importantes de los clanes de la aldea, mientras le aplicaban algo llamado el Sello del pájaro enjaulado.