Crónicas del Agua
Calurosa mañana de Verano en la Aldea Oculta de la Hoja, a los 5 años de edad, 3 semanas después del sellado de Neji Hyuuga. En el estadio principal de la aldea.
Se habían llevado a cabo los combates finales de los exámenes chunin, frente una audiencia bastante concurrida. Los kages veían desde lo más alto los futuros shinobis que protegerían las Cinco Naciones Ninja. Los representantes de los clanes más importantes de la Aldea, así como unos cuantos afortunados civiles de familias adineradas habían presenciado increíbles técnicas y formidables peleas.
La más aclamada y anhelada había sido la suscitada entre Shisui e Itachi Uchiha. No solo por la fama que habían adquirido recientemente por su muestra de habilidades, de alguna forma, evocaba viejas rivalidades entre el País del Fuego y el País del Agua. La victoria no le garantizaba a nadie el aprobatorio, sin embargo, todos querían tener alguna batalla ganada al menos. Cuestión de orgullo.
Hinata se encontraba en el palco de su clan. Estaba solo un nivel debajo del de los Kages y veía con asombro la cantidad de gente reunida para el aclamado evento. El semblante de la muy amable Mikoto se había endurecido al igual que el de su esposo. Todos los miembros del clan estaban estoicos, como si el combate significara más allá de un simple examen.
Kakashi estaba sentado junto a ella con singularidad tranquilidad, no parecía realmente interesado en la pelea. Casi podía apostar que su tarea de cuidarla era lo único que lo mantenía en ese lugar. Sasuke estaba a su lado y por primera vez vio en él un semblante entre emocionado y nervioso.
-¡Inicien!- gritó el moderador
Pasaron varios minutos y solo estaban ahí parados viéndose fijamente. Podía sentir la tensión en el ambiente y un silencio sepulcral.
-¿Por qué no empiezan a luchar?- apenas susurró Hinata
-Ya lo están haciendo. Es una lucha de genjutsu- susurró en respuesta Sasuke
-¿Genjutsu? ¿Acaso puedes verlo?- siguió susurrando
-No, pero ambos tienen activo el Sharingan y sus chakras se sienten…alterados.
Ambos niños siguieron susurrando, acercando sus rostros ligeramente sin despegar su vista de la pelea.
-¿Quién va ganando?-
-Es difícil saberlo. Pero seguro mi nii-san lo derrota.- susurró altanero
-¿Es muy fuerte? Shisui-nii también lo es. - sin dejar de susurrar respondió medio molesta
-Itachi-nii-san ganará. - contrarrestó también molesto
-¡Shisui-nii!
-¡Nii-san!
-¡Shisui-nii!
-¡Nii-san!
-Calma, calma. Esperemos los resultados ¿de acuerdo? - medió Kakashi
-¿Y tú a quién le vas?- dijeron al unísono viéndolo con determinación incluso olvidando sufijos.
Kakashi retrocedió un poco, levantando ambas manos al frente simulando un escudo. Suspiró cansado. Lo meditó un poco y se puso al nivel de ambos.
-Ganará el que logre mantener buenos niveles de chakra. El sharingan es un doujutsu muy poderoso y muy útil, sin embargo, tiene una debilidad. – ambos niños parpadearon y abrieron la boca con sorpresa- Consume mucho chakra, si el usuario no es cuidadoso podría agotar su energía rápidamente. En ese momento el adversario tendría la mejor oportunidad para dar el golpe final. Un combate entre dos usuarios de Sharingan está lleno de posibilidades. - señaló. Los pequeños contuvieron el aliento emocionados, viendo con más admiración e incertidumbre a sus hermanos, los cuales parecían estar únicamente parados sin hacer nada.
Los chicos al final tuvieron que ser detenidos por exceder el tiempo límite permitido. Hubo algunos reclamos ya que todos habrían esperado una batalla impresionante y no una guerra de miradas intensas. No obstante, el clan estaba satisfecho. Ambos pasaron el examen, los únicos de la generación de este año. Antes de salir del centro del estadio juntaron sus dedos realizando el símbolo de la reconciliación ninja.
Estaban en un pequeño receso antes de la premiación cuando alcanzó a ver, en un palco más abajo, algunos miembros del Clan Hyuuga. El hombre que había detenido a Neji tenía la mirada fija en la plataforma de combate. Ahora que lo pensaba ningún miembro de dicho clan había competido. ¿Y por qué estaba en un piso tan alejado de los clanes poderosos? ¿Qué acaso el clan de su madre no era igual de importante que el de su padre?
Sintió una mirada intensa, cuando la localizó palideció. Unos metros al lado de Hiashi se encontraba Neji, con una gran venda envolviendo su cabeza. Sus ojos llenos de odio, ira dirigida inequívocamente hacia ella. Un aire helado recorrió su espalda. ¿Acaso este era el poder de sus ojos? Se sentía totalmente expuesta, como si pudiera ver a través de ella, su alma, su conciencia, su espíritu, toda ella. No podía moverse ni respirar. Iba a desmayarse, podía sentirlo. Justo en ese momento, Hiashi bloqueó la visión de Neji y aunque no podía escuchar, entendió que había sido reprendido.
Con el corazón acelerado se pegó más a Kakashi. El jounin no la alejó, por el contrario, le permitió envolver su brazo sin importar que lo apretara como si le fuera la vida en ello. Sin despegarse de él, vio hacia el palco más alto, los 5 kages sentados imponentes. Obito, Minato y Rin los custodiaban. La verdad no podía distinguir muy bien sus rostros debido a sus aparatosas capas. Lo único que llamó su atención fue la mirada intensa que su hermano mayor le dirigía a su compañera de equipo. No entendió la razón, pero la hizo sonrojar. Él no la veía de esa forma. ¿Qué clase de sentimiento sería? Giró su vista hacia la joven castaña y se sorprendió viéndola. Espera, no la estaba viendo a ella. ¿A quién? Y entonces notó que aquel sentimiento que no pudo descifrar en Obito, abundaba en los orbes de la joven. Solo que esa emoción iba dirigida hacia su guardaespaldas. Kakashi solo veía con aburrimiento el lugar ignorante de aquella mirada llena de sentimientos que no sabía que nombres darle.
En otro palco junto a los Kages se encontraban las familias de estos. Entre todos ellos había tres niños que llamaron su atención. Una niña como de la edad de Shisui, quizá un poco más joven, rubia de mirada dura, lucía bastante molesta. A su lado otro niño casi de la misma edad con la cara toda pintada, sus ojos lucían casi igual a los de Kakashi, aburridos, un poco fastidiados. Sin embargo, en medio de los dos había una cabeza pelirrojita y unos hermosos ojos verdes, muy parecidos a los de su amiga Sakura. Mas su reflejo no era alegre como los de la pelirrosada, lucían apagados, tristes. Nunca había visto tanta desolación en una mirada. Se veía mucho más pequeño que sus hermanos, tal vez tendría su edad o podría ser más joven. Lucía muy frágil y asustado.
Debió sentir su contemplación porque en algún momento despegó su vista del escenario y la vio directamente a los ojos. Confundido de su escrutinio. Hinata le sonrió tímidamente levantando ligeramente sus hombros. No supo si le regresó la sonrisa, se sentía un poco apenada de ser atrapada viendo fijamente. Sin mala intención claro, pero sabía que no era una actitud correcta, o eso le habían enseñado.
El Hokage caminó lentamente hacia Itachi y Shisui para entregarles sus chalecos verdes y un pergamino. Después comenzó con un discurso súper aburrido que la hizo sentir adormecida. De reojo vio que Sasuke estaba igual que ella.
-¿Sasuke-kun?- él la miró de reojo, esperando que continuara.
-¿Está molesto conmigo?- Sasuke alzó una ceja
-¿Hiciste algo para molestarme?-
-No lo sé, por eso pregunto. En la escuela no me habla- afirmó con tristeza.
-No voy a jugar a la Academia, quiero ser un gran ninja como mi nii-san. No tengo tiempo que perder "jugando a los amigos"-respondió contundentemente, sin culpa, volviendo su vista al frente.
-Tiene razón…lo siento.- apretó ambas manos en su pecho, tratando de calmar su corazón.
¿Hacer amigos es una pérdida de tiempo? Pero su padre le había encomendado dicha misión…a no ser que…no se tratara realmente de una misión. ¿Sería que el Clan Uchiha de este País pensara diferente? Sakura, Ino, Naruto, Kiba, incluso el callado de Shino o el flojo de Shikamaru eran sus amigos ¿verdad?
Último día de clases en la Academia Ninja de la Hoja, durante el verano.
Desde que abrió los ojos esa mañana se sintió invadida por una gran nostalgia. Caminó un poco más lento, tratando de disfrutar del paisaje, de la gente caminando, del calor que emanaba la mano áspera de Kakashi. Era el último día que acudiría a la Academia de aquel País. Cuánto le habría gustado seguir más tiempo con ellos. Aunque empezaba a extrañar a su Padre y escabullirse por las noches al Salón de té para platicar con su madre.
Se sorprendió mucho cuando todos sus compañeros de salón hicieron un círculo en el patio con ella en el centro. Ino y Sakura aparecieron sosteniendo un pastel decorado con mucha crema y frutas de colores. Iruka sensei se acercó a tomar fotografías. Todos los niños gritaron en éxtasis cuando vieron que las fotos se revelaban al instante.
-La escuela acaba de adquirirla. Me la prestarán para ocasiones especiales como esta. – dijo sonriéndole con cariño.
Al final del día Hinata tenía un sobre lleno con fotografías de su festejo. Hinata sonriendo en medio de Ino y Sakura. Kiba y Naruto haciendo caras embarrados de crema pastelera. Shikamaru jalando a Choji de la camisa tratando de alejarlo del pastel. Una de Sasuke haciendo cara de fuchi mientras Shino le ofrecía un poco de pastel. Su favorita fue una en la en la que casi todos formaron un círculo tirados en el piso, sonriendo hacia el cielo.
Las niñas casi habían obligado a Iruka sensei a que les repitiera 3 fotos iguales, así cada una conservaría una copia.
-Cuando regreses a tu casa no te olvides de nosotras ¿ok? - le advirtió Ino
-Nosotras no lo haremos. - dijo derramando unas cuantas lágrimas Sakura
-Yo tampoco las olvidaré, es más, voy a extrañarlas demasiado- lloró estaba vez Hinata. Ino las abrazó rodando los ojos. Sus amigas eran tan sentimentales.
-Le pediré a mi padre que me permita venir en alguna otra ocasión. Mientras tanto, ¿Cómo podremos seguir en contacto? - preguntó limpiándose la cara Hinata.
-¡Ya sé! ¡Podríamos escribirnos! - mencionó emocionada Sakura
-Aún no sabemos escribir tonta- Le recordó Ino
Las tres suspiraron derrotadas. Y entonces la pelinegra tuvo una gran idea.
-¡Con fotografías!- alzó emocionada la fotografía donde salían ellas tres. –Iruka sensei podría tomarles fotografías de vez en cuando. Yo le rogaré a mi padre por una cámara y nos las enviaremos por correo. -
-¡Me encanta la idea! Yo también le pediré una a mi padre. Si hago ojitos de perrito no se atreve a negarme nada- dijo triunfante la rubia mientras Sakura desviaba la mirada con tristeza.
-¿Sucede algo Sakura-chan?- le preguntó con preocupación Hinata
-No sé si mi mamá pueda comprar una. Desde que papá murió, no tenemos mucho dinero.- dijo con tristeza
-No te preocupes. Puedes usar la mía…en cuanto la tenga- le guiñó el ojo Ino.
Las tres sonrieron y volvieron a abrazarse. La despedida con sus amigos no fue tan emotiva, pero Naruto, Kiba, Shikamaru, Shino, incluso Choji con quien no había platicado mucho, también acordaron enviarle fotografías. Iruka se comprometió a ayudarlos a todos con el tema del envío.
Hinata casi muere de felicidad ahí mismo cuando consiguió una fotografía junto a Kakashi. El ninja de cabello plateado sonreía con una mano en el cuello, la otra sosteniendo la pequeña mano de Hinata quien veía a la cámara con una gran sonrisa y mejillas sonrojadas. La entrada de la Academia de fondo.
En algún punto desconocido en medio del mar, entre el País del Fuego y el País del Agua. A los 12 años de edad.
Shisui tenía dormida entre sus brazos a su pequeña hermana. No había dejado de llorar desde que el barco había elevado las anclas. Al menos había aguantado más que Obito quien no paró de llorar desde que salieron de la casa de seguridad y hasta que los dejó en la estación del tren. Se encontraban en la cubierta, ella sollozando entre sueños y él viendo la inmensidad del océano que los rodeaba.
Habían permanecido poco más de 1 mes en aquel País y tenía que admitir que él también se sentía algo triste. Aunque en un principio su acercamiento hacia Itachi había sido mera estrategia y por seguir los deseos de su padre, con el pasar de los días logró conocerlo al punto de considerarlo uno de sus mejores amigos. ¿Itachi se sentiría de la misma forma respecto a él? ¿Al igual que Hinata, muy en el fondo también se sentía solo y buscaba llenar ese vacío con la compañía de las personas?
Extrañaría a Obito. Seguía siendo medio despistado, pero incluso él, había madurado y se había vuelto bastante fuerte. Tal vez nunca se lo diría de frente, pero Shisui si admiraba a su hermano mayor, pero no por las cosas que el mundo consideraba importantes. Admiraba su perseverancia y determinación. La vida, los genes, dios, quien sabe, no lo habían hecho el más inteligente o habilidoso y aun así nunca se rendía. Con toda la atención y expectativa por ser el hermano mayor cualquiera enloquecería, pero no Obito. Obito seguía sin perder su característica sonrisa, y pesara a quien le pesara, era un miembro importante del que, sin miedo a equivocarse, actualmente era el equipo más fuerte del País del Fuego.
¿Su equipo sería más fuerte que el suyo? Probablemente sí. Haciendo a un lado la diferencia de edades, Kakashi ya por si solo era letal. Y el dulce Minato, había escuchado que podía acabar con 1000 hombres en un instante, literalmente. Rin se trataba de un excelente ninja médico a pesar no venir de un clan reconocido.
Con cuidado llevó al camarote a Hinata para no despertarla. Tenía que trabajar en el reporte gigante que debía presentarle a su padre. Desde lo menos relevante que era precisamente la razón de su estancia hasta los dos atentados hacia su hermana y la información que había recolectado de los ninjas más fuertes de Konoha.
Se sentó en el escritorio frente a la cama. Sacó un rollo, pincel y tinta. El examen chuunin fue lo que menos tiempo le tomó, realmente no había acudido ningún miembro destacado fuera de su propio equipo, quienes por obvias razones no habían aprobado. Tenían prohibido mostrar sus verdaderas habilidades, si Suigetsu hubiera llevado su verdadera Espada y Haku usado su kekkei gekai habrían acabado con media aldea.
Hiashi Hyuuga. Extremadamente letal. Rango: jounin. Apegado a las antiguas tradiciones. Fiel al Hokage. Actual líder.
Hizashi Hyuuga. Hermano gemelo del actual líder del Clan Hyuga. Eliminado.
Tal como Madara había esperado, había intentado llevarse a Hinata. Como consecuencia el Clan Uchiha exigió su cabeza.
Neji Hyuuga. 8 años de edad. Sin rango. Primogénito y futuro líder del Clan Hyuga. Hábil usuario del Byakugan. Sellado y relegado a la rama secundaria.
Este ataque si había sido una sorpresa. ¿verdad? ¿Sería posible que su padre hubiera previsto este escenario? Después de todo él personalmente había mandado un ave mensajera perdonando la vida del muchacho, pero rechazado el castigo de azotes. Muchos habían asegurado que el sello de pájaro enjaulado había sido un castigo peor que la muerte. ¿Lo merecía no? Casi mataba a Hinata a sangre fría.
Todo había sido provocado por un gran descuido. Obito había dejado un recado para su hermana pidiéndole que esperara hasta que fuera por ella. Olvidando por completo que Hinata no SABE LEER. ¿Cómo pudo salir Hinata de la casa de seguridad sin ser detectada? ¿El que llegara al Distrito Hyuuga habría sido una simple coincidencia? ¿Destino tal vez?
Hanabi Hyuuga. Recién nacida. Segunda en la línea sucesoria. Futura líder del Clan Hyuuga.
Escribió todos los nombres que pudieran ser de interés para su Padre. Dejando al final el más importante.
Uchiha Itachi. 12 años. Rango: Chuunin. Primogénito del Clan Uchiha del País del Fuego. Extremadamente letal. Analítico y uso desarrollado del Sharingan de dos aspas. Debilidad:…
Estaba por escribir el nombre de su hermano menor, sin embargo, se había detenido en el último instante. ¿Sería una traición si omitía esa información? ¿Por qué deseaba ocultarla en primer lugar? Suspiró viendo de reojo a la pequeña durmiente en la cama tras él.
Sin entender del todo sus sentimientos y tal vez como única forma de no traicionarlos colocó la palabra desconocida.
